Arte renacentista del siglo XVI

Renacimiento. Arquitectura italiana. Bramante. San Pietro in Montorio

  • Enviado por: Ana Conessa
  • Idioma: castellano
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El templete de San Pietro in Montorio,

de Donato Bramante

ENTORNO HISTÓRICO

Después de la ocupación de Milán por los franceses (1499) y del periodo de Savanarola en Florencia (1494-1498), la capitalidad artística pasa a la Roma de los Papas. Roma ya no es sólo una señal obligada para ver y estudiar las ruinas clásicas, sino la ciudad donde se llevan a cabo las obras más importantes del periodo. Los papas Julio II y León X son los exponentes de la recuperación de la fuerza y el prestigio del Pontificado: Julio II empezó la construcción de la nueva Basílica de San Pedro del Vaticano, la obra más importante del siglo, entorno al cual se desarrollarán su tarea los principales artistas del momento.

El saqueo de Roma por las tropas del emperador Carlos V marca el fin de la fase culminante del Renacimiento e inicia una época de turbulencias políticas y religiosas marcada por la Reforma protestante y la grave crisis política que conlleva (guerras de religión). La Contrarreforma Católica (Concilio de Trento) fue la respuesta de la Iglesia romana y comportó la ruptura definitiva de la unidad del cristianismo occidental.

La arquitectura del Alto Renacimiento se puede caracterizar por la tendencia a eliminar elementos superfluos y decorativos y por la búsqueda de una monumentalidad basada en la simplicidad y la armonía, directamente unida a la esencia de la arquitectura de la antigua Roma representada por obras como el Coliseo y el Teatro Marcelo, y basada también en la teoría arquitectónica elaborada en el siglo XV por Alberti. Pero ya en las primeras décadas del siglo XVI, Miguel Ángel inicia el camino hacia la ruptura de las normas y de la experimentación de nuevas soluciones. Donato Bramante es el máximo exponente del clasicismo arquitectónico del Alto Renacimiento, recuperado posteriormente por Palladio, mientras que Miguel Ángel representa la tendencia más individualista.

DONATO BRAMANTE

Bramante se considera el creador de la arquitectura del Alto Renacimiento. Aunque la mayoría de sus edificios sufrieron transformaciones importantes o no los llegó a terminar, su influencia en la arquitectura del siglo XVI es extraordinaria.

Nació cerca de Urbino y conoció las obras de Alberti en Mantua. Sus dos obras romanas de mayor importancia son el Tempietto di San Pietro in Montorio y el proyecto de la Basílica de San Pedro del Vaticano.


HISTORIA DE LA OBRA (Roma, 1502)

Este templete fue financiado por los Reyes Católicos: Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, como monumento conmemorativo del martirio de San Pedro.

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA: El templete de San Pietro in Montorio

El edificio consta de una pequeña cela circular que rodea el agujero abierto en la roca donde la tradición cristiana sitúa la crucifixión del primer Papa.

La cela está rodeada de una columnata períptera formada por 16 columnas dóricas que sostienen el correspondiente entablamento con friso de triglifos y metopas, coronado por una balaustrada. Bramante recreó un tholos, un templo circular antiguo, como el de Vesta, conservado en Roma. La referencia al templo antiguo es evidente también en la función: las pequeñas dimensiones interiores (poco más de 4 metros de diámetro) permiten alojar un altar, pero no congregar fieles para las ceremonias.

El muro circular de la cela se articula a base de pilastras que se corresponden con las columnas del pórtico, así como con la alternancia de las oberturas: hornacinas cubiertas por semicúpula en forma de pechina y ventanas lindadas (contiguas). El muro tiene una altura mayor que la columnata, de forma que el segundo piso actúa como tambor de la cúpula de media esfera que cubre el edificio.

La superposición de la cúpula con linterna sobre la cela circular es la innovación más destacable que introduce Bramante respecto de los modelos antiguos, pero no la única: todo el conjunto se eleva sobre tres peldaños entre las columnas que dan acceso a la puerta.

Como en los templos griegos y romanos, destaca más el tratamiento escultórico del exterior que no las novedades estructurales.

Por su estructura, por el uso coherente del orden dórico y por el diseño a modo de capilla conmemorativa, el Templete se acerca más a la esencia de la arquitectura antigua que a la de ningún otro edificio del Renacimiento.

A pesar de su aparente simplicidad y las pequeñas dimensiones, la influencia del templete se puede observar en muchas obras posteriores, desde el proyecto del mismo Bramante para San Pedro del Vaticano hasta la Catedral de Saint Paul de Londres proyectada por Wren a fines del siglo XVII.

ICONOGRAFÍA

Bramante concibe su arquitectura en términos humanísticos paganos y cristianos, fundidos en una temática esencialmente religiosa y política. El edificio no tenía un objeto práctico, sino sencillamente conmemorativo. Quería exaltar la figura de San Pedro como pontífice romano cuando, al fijar su sede en Roma, había confirmado la categoría universal de la ciudad.


Para el Renacimiento, el edificio circular era la figura del mundo, que evocaba la realidad divina del Cosmos (la Creación) y la expresión conceptual del “sagrado” y representaba la ciudad ideal de Platón.

Por primera vez un entablamento dispone en sus metopas de una iconografía litúrgica cristiana. El cáliz y la patena (el platillo que contiene el pan) serán referentes.

Los tres cuerpos del templete podrían significar: el primero, la cripta (los subterráneos): la primitiva iglesia romana de las catacumbas; el segundo, la capilla: la Iglesia militante (participante) y el tercero, la parte superior con la cúpula sería la Iglesia triunfante, la Gloria del Cielo.