Arte prehistórico

Escultura primitiva. Símbolos. Animal sagrado. Figura humana

  • Enviado por: José Antonio Martínez Ortiz
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 16 páginas
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PRIMERA PARTE

EL ARTE, EXPERIENCIA FUNDAMENTAL

Aún siendo validas otras perspectivas sobre el origen primigenio del arte, debemos partir de la premisa de que el arte es una experiencia fundamental. Brota de la pasión innata del hombre de construir un medio de expresión de su vida interior. Es indiferente que el impulso básico de estos sentimientos, como elucubran los eruditos, surja de una angustia cósmica, de la necesidad de jugar, del arte por el arte, o, como hoy día, del deseo de expresar en signos y símbolos el reino del inconsciente.

El arte surge con la necesidad de expresión del hombre. Aunque son muchas las divergencias sobre su origen, parece que la más comúnmente aceptada es la que entronca las primeras manifestaciones artísticas con ritos y amuletos mágicos. Al artista prehistórico no le interesaba agradar sino evocar. En la prehistoria, con el pensamiento del hombre centrado en su relación con las fuerzas invisibles de la naturaleza y en la búsqueda de su propio sustento ,la representación artística era un medio para atraer mediante misteriosas fuerzas la presencia real de lo inanimado. No es, pues, de extrañar que el hombre recurra a símbolos y animales en sus primeros pasos artísticos.

En el mundo prehistórico abundan todo tipo de símbolos, algunos siguen resultando un enigma para nosotros, pero la inmensa mayoría de ellos están relacionados con el deseo de fertilidad y procreación. No ha faltado gente que ha asociado tales representaciones a la lujuria, pero lo cierto es que representan la potencia, la fertilidad necesaria para el mantenimiento de la tribu.

El otro gran objetivo de los artistas del Paleolítico Superior es el animal. Se veía, al principio, en él a un ser superior: el animal sagrado, ídolo indiscutible, y al mismo tiempo principal sustento del hombre prehistórico

Como contraste, la figura humana es escasa y pobre en su realización.

El arte prehistórico carece de marco. Tiene una libertad de dirección absoluta. La concepción espacial de este arte es el rasgo más revelador de la concepción de la unidad del mundo: un mundo en el que todo está asociado, donde lo sagrado es inseparable de lo profano, lo transcendente de lo intranscendente..SEGUNDA PARTE

LOS MEDIOS DE EXPRESION EN EL ARTE PRIMEVO

LA ABSTRACCION

La abstracción está íntimamente ligada a la creación de símbolos. La abstracción puede adoptar la forma de un signo repleto de significado simbólico especial, de carácter mágico o sagrado. Desde los comienzos del arte, la abstracción se fundió con el ámbito de la magia, el exorcismo de las fuerzas hostiles.

La abstracción recorre todo el arte primevo. Hay múltiples abstracciones sin equivalente claro en el mundo visible: líneas paralelas, en zigzag, entrecruzadas y otras muchas formas: bolas, anillos, puntos. El proceso de abstracción ocupa una larga serie de gradaciones, desde formas fáciles de reconocer hasta otras totalmente incomprensibles para los no iniciados.

El tipo más usual de abstracción se obtiene mediante la concentración y simplificación de la forma natural, un animal, personas, etc. Un segundo tipo de abstracción es el empleo de formas inexistentes en la naturaleza, y a las que se ha dotado de un significado simbólico conocido solamente por los iniciados. Un tercer tipo consiste en la mezcla de temas naturales transformados con símbolos abstractos. Por ultimo, en un cuarto tipo, el empeño de concentración y simplificación se lleva tan lejos que el tema original ya no es reconocible para el no iniciado.

Hoy en día solo podemos hacer conjeturas con su significado de estas ultimas, pero para los iniciados, este alejamiento extremo de la terrenal forma natural elevaba la representación a una potencia mágica superior.

Aplicada a la representación animal, la abstracción se abstiene de tomar en consideración los rasgos individuales del objeto y pone la atención en la especie o categoría a que pertenece. No se subrayan las características específicas, sino las generales e intrínsecas. Y es en el contorno de la figura donde se concentra la capacidad de abstracción del artista.

El contorno es el ingrediente primordial del arte prehistórico. En su evolución hay muchos estadios diversos, desde la más tosca del periodo auriñaciense hasta la gran abreviación del magdaleniense. En muchas ocasiones se aprovecharon las protuberancias y las formas del material sobre el que se pintaba, o grababa para realizar un contorno más definido. Para el hombre, los animales que pintaba o grababa estaban ya vivos en la roca o en el hueso, el solamente había de completarlos y darles vida a través de su arte y la magia. LA TRANSPARENCIA, LA SIMULTANEIDAD, EL MOVIMIENTO

LA TRANSPARENCIA

Lo mas frecuente cuando se quiere dar una imagen simultánea del interior y del exterior de algo es mostrar la cosa de que se trate como si fuera transparente, delineando el contorno y representado después el interior. En el arte moderno se satisface así la necesidad de expresar al mismo tiempo aspectos interiores y exteriores de un objeto. En el arte primevo, la representación simultánea de exterior e interior tenia una significación mucho mayor: entraba dentro de los simbolismos potentes, dentro de los ritos de caza y la magia chamanista.

De la boca del animal representado suelen salir dos líneas que penetran en su interior terminando en una forma generalmente circular. Se ha dado a estas líneas el nombre de líneas vitales, porque simbolizan la vida, el corazón que simboliza la pieza viva que ha de ser muerta con el auxilio de la magia.

El cuerpo transparente es fácil de entender cuando simboliza la fertilidad mostrando una cría en el vientre de un animal preñado o un niño dentro de una mujer encinta.

LA SIMULTANEIDAD

Hay indicios de que el tiempo tal como nosotros lo entendemos - pasado, presente, futuro - carecía de sentido para el hombre prehistórico. Ello explica en parte la superposición de contornos de animales, unos sobre otros, sin anular los inferiores.

Encontramos grandes aglomeraciones de figuras superpuestas en muchas cavernas o piedras. Esto obedece, con toda probabilidad, a que estos lugares se consideraban más dotados mágicamente que otros.

En cualquiera de los dos casos, la superposición nunca es excluyente, aún cuando se represente el mismo animal sobre otro más antiguo (jabalí sobre jabalí, como ocurre en Altamira) nunca se sustituye el anterior, como si su presencia veterana reforzase la mística mágica del lugar.

EL MOVIMIENTO

La representación del movimiento es consustancial al arte paleolítico desde sus inicios. Fue muy perfeccionada durante el período magdaleniense, al tiempo que la abstracción se hacía cada vez más pronunciada.

Resulta obvio que el cazador paleolítico necesitaba de los animales para su sustento y que la representación de estos en movimiento puede tomarse como un acto de conjuro que augurase una buena cacería. Sin embargo, bajo la exquisita representación del movimiento, hay un profundo sentir del parentesco entre hombre y animal, que se manifiesta en la íntima conciencia que poseía el hombre paleolítico de todos y cada uno de los aspectos de la forma y comportamiento de las bestias

.TERCERA PARTE

LA SIMBOLIZACION

Los símbolos del arte primitivo arraigan en las exigencias primarias de la existencia humana, en la idea de una continuidad de la vida y la muerte. El objetivo dominante de la existencia primitiva era la obtención de alimento. Alimento quería decir animal. Cuando el ataque directo contra el animal fallaba, se inventaban ritos, signos y símbolos mágicos con los que el hombre esperaba investirse de poder para embrujarlo. Pero la mera matanza de bestias no bastaba para asegurar un suministro continuo de alimentos: eso dependía de la fecundidad de la especie, para asegurar la cual el hombre primitivo era todavía más impotente. Solo la magia ofrecía esperanzas.

Se comprende que casi todos los símbolos tempranos, hicieran referencia a la perpetuación de las especies animales, y de un modo u otro estuvieran orientados a promover la fertilidad a través de la magia. Durante el periodo auriñacense el símbolo de fertilidad es la vulva, sola o combinada con el animal cuyo incremento se desea. Son más escasas las representaciones de órganos masculinos, las “Venus” o las figuras masculinas itifálicas.

A principio del período musteriense aparecen señales de una creencia en la continuación de la vida después de la muerte. Se apunta alguna posibilidad de volver al ciclo terrenal, lo mismo para los hombre que para los animales, aunque no está claro cómo haya de lograrse. En esa época el hombre vive cerca de los muertos, a los que da sepultura dentro de su morada.

También el animal poseía un poder mágico después de la muerte.Tanto en pro del suministro de alimento como para aplacar el espíritu del animal muerto, era razonable tomar medidas para facilitar su regreso a la vida. Se hacía todo, en suma, como si el animal dispusiera de poderes mágicos a los cuales había que propiciar o dominar con otras fuerzas mágicas.

El hombre prehistórico estaba completamente integrado en el mundo que le rodeaba. Formaba una sola cosa con él, no se alzaba por encima de él ni se sentía su centro, sino un elemento humilde del mismo. Su suerte estaba regida por poderes que no era capaz de comprender. Para él el animal era un ser superior, una criatura mayor que él, y al mismo tiempo una personificación de potencias invisibles. Todos los símbolos primitivos tienen sus raíces en esta era zoomórfica.

La naturaleza esencial del símbolo ha consistido siempre en esa voluntad de expresar lo intrínsecamente inexpresable, pero en los tiempos primitivos la cristalización de un concepto en forma de símbolo significaba aún más: el símbolo se identificaba con el deseo, la oración o el encantamiento perseguido. El propio símbolo era realidad, porque se le creía poseedor del poder de operar efectos mágicos, y por lo tanto de afectar directamente el curso de los acontecimientos. El símbolo retrataba la realidad antes de que esa realidad llegar a ser.

LAS MANOS COMO SÏMBOLOS MÁGICOS

Las manos aparecen frecuentemente en paredes y techos de cavernas, las más escasas simplemente grabadas sobre la arcilla o representadas de forma abstracta. Las imágenes directas de manos pintadas con ayuda de colores, en positivo o negativo, nos proporcionan la primera utilización del color en la historia del arte.

La mano - el miembro del cuerpo que llega más lejos - da forma a esos cosas que confieren al hombre un poder muy superior a su fuerza innata: herramientas, armas, todos aquellos artefactos que distinguen su vida de la mera existencia animal. La representación de la mano, pues, expresa simultáneamente fuerza especial y significación mágica.

No se puede fijar con exactitud el significado de las manos: es variable. Las imágenes de manos expresan siempre una súplica a los poderes invisibles, al margen de que el objeto inmediato de la petición pueda ser muy diverso: protección, evitar el mal, auxilio en un empresa. El que la mano representada sea izquierda o derecha y el color con el que se representa, puede que tuvieran un significado que desconocemos.

LOS SIGNIFICADOS MULTIPLES DE LAS FORMAS CIRCULARES

El circulo es la primera forma perfectamente regular del arte primevo. La significación total de las formas circulares no se deja encerrar dentro de los límites de una definición exacta. Mucho depende de la relación que mantengan con las otras formas con que pueden aparecer. Además en los tiempos prehistóricos hay una asombrosa variedad de tipos de formas circulares:

  • Bolas de piedra: Cuidadosamente trabajadas, en su mayoría de piedra caliza; aparecen en estratos musterienses. Durante bastante tiempo triunfó la teoría de que formaban parte de un instrumento parecido a las boleadoras de los nativos de la Patagonia argentina, pero actualmente se da más crédito a la teoría de que son parte de porras o mazas de caza. Un ejemplo posterior de esta posible arma lo tendríamos en la paleta del rey Narmer en Egipto.

  • Cúpulas: Los primeros símbolos que aparecen en el período mustariense son oquedades en forma de tazón hechas artificialmente en la piedra. Más tarde sus dimensiones variaron mucho, como también su combinación con otras formas. Lo más probable es que el significado de las cúpulas no permaneciera constante desde el mustariense hasta el final de la Edad de Piedra. Hay toda una serie de hipótesis: una imagen de los cielos estrellados; una escritura primitiva…

  • Perforaciones: Desde la época auriñacense se observa una tendencia a perforar objetos de pequeño tamaño, así como las propias rocas. No se trata de simples agujeros cilíndricos sino de cúpulas unidas. Aparecen en forma de Anillos artificiales, Losas circulares perforadas y Bastones y material mobiliario perforado. Como en el caso de las cúpulas su utilidad o su simbolismo permanecen en la oscuridad.

  • Puntos o discos de color: Los puntos rojos aparecen en todo el arte primevo en diversos tamaños y agrupaciones (con otros círculos, otros símbolos, con animales, etc.). Parece adecuado asociarlos al disco solar y la fertilidad

  • En resumen, dentro del arte primevo, el círculo en sus diversas formas ejerce una fascinación extraordinaria. Su significado es plural, pero siempre guarda relación con el deseo humano de procreación, de fertilidad. Es posible que su forma se inspirase en el sol, de quien depende todo lo vivo. El círculo, considerado por Platón como la más perfecta de todas las formas, ejercía ya su poder mágico en los tiempos prehistóricos.

    LOS SIMBOLOS DE FERTILIDAD

    En la representación de los órganos sexuales no hay duda de su simbolismo de fertilidad. Al igual que la mano son representados cuidadosamente, solos o con otros símbolos, y también aquí la parte vale por el todo. Se desea la perpetuación de la especie a través de la representación de los atributos sexuales.

    La vulva, como órgano de reproducción por excelencia, es junto con las figurillas femeninas el símbolo dominante, siendo el falo y las figuras masculinas más raras. Habitualmente representada como un triángulo, llegó a desarrollar formas abstractas y desligarse por completo de la figura femenina.

    El falo, menos común, también desarrollo su propio simbolismo, asociándose a peces y rombos. En el magdaleniense se representa por un fuste emplumado de difícil asociación con el miembro masculino (posiblemente, de aquí provenga la expresión “ver el plumero”, pues tal parece)

    Otro símbolo fértil son los senos, raramente exentos de figuras femeninas, pero que perduró durante siglos hasta desembocar en la Diosa Artemisa quién en la multiplicidad de estos expresa el carácter bienhechor de una divinidad que impulsa todo crecimiento terrenal, y la fecundidad de animales y cosechas.

    LA BISEXUALIDAD

    La idea de que en el comienzo del mundo estaba presente un ser andrógino o bisexual recurre con frecuencia en los mitos de creación. Las autoridades en la materia difieren mucho en el contenido metafórico de la bisexualidad en la prehistoria Los bastones perforados son defendidos por unos como unión de la línea recta (el falo) con el circulo (la vagina) mientras que, los detractores mantienen que su utilidad es otra. Unos defienden el carácter andrógino de algunas figurillas y son rebatidos de forma vehemente por sus detractores.

    En épocas más recientes (Egipto) parece que la letra ankh que representa la idea de la vida puede estar íntimamente ligado, en sus componentes, a los símbolos de fertilidad prehistóricos de la vulva y el falo. Su parte superior se asemeja a la forma acorazonada del símbolo auriñacense de la vulva, que aquí se combina con una abstracción del falo para formar un símbolo de lo andrógino: de la perpetua renovación de la procreación, una unión de masculino y femenino que encierra un poder mágico especial.

    LOS GRANDES SÍMBOLOS

    Los grandes símbolos abstractos no tiene correspondencia alguna con el mundo de la realidad. Impresionan, son emblemas misteriosos totalmente desprovistos de correlato con la naturaleza, creados por y para ese hombre cuyo arte lo reducía todo a símbolos.

    Por regla general, estos símbolos están escondidos en las partes más recónditas de las cavernas formando grupos o con otros símbolos. Casi todos están pintados en rojo y tienen forma de clavo (claviforme), de parrilla (escrutiforme) etc. Al igual que con otros símbolos, solo podemos conjeturar con el significado de todos ellos

    .CUARTA PARTE

    EL ANIMAL SAGRADO

    La transición del hombre de una actitud zoomórfica hacia el mundo a otra antropomórfica ha sido la revolución más profunda de cuantas se han operado en su destino. Fue el comienzo de la separación del hombre del animal, de un ser del otro: el comienzo de la separación gradual del hombre del mundo en el que estaba integrado, y cuyos ritmos impregnaban su ser. La era de la supremacía del animal parte de orígenes remotísimos. Desde los primeros vestigios en el período musteriense, la era zoomórfica se extiende a lo largo de la prehistoria. La larga duración de la era zoomórfica en sí nos da una idea de la tremenda fuerza de los lazos que ataban al hombre al animal.

    EL ANIMAL Y EL IMPULSO RELIGIOSO

    Las imágenes de animales nos suministran más información acerca de las motivaciones religiosas de la prehistoria que todos los demás testimonios que han llegado hasta nosotros. Pero debemos comtemplarlos junto con los símbolos que hay cerca de ellos y que apuntan a significados relacionados con la visión prehistórica del cosmos, si bien, salvo en contados casos, su sentido se haya perdido para nosotros. Hay asimismo escenas como las de la inhumación ritual de animales, y dentro de esta categoría entran los seres compuestos u hombres disfrazados de animales.

    Todo esto son signos de impulsos religiosos. Pero para decidir si apuntan a una actitud religiosa definida o son accidentales, debemos partir del hecho de que no podemos aplicar nuestro criterios actuales de religión, mística e incluso nuestra definición de lo sagrado a estas obras.

    Obviamente estas religiones primitivas carecían de credo o dogma alguno, consistiendo en una serie de ritos y practicas rigurosamente fijadas, cuyo significado era extremadamente vago y donde la disparidad de criterios respecto de una misma practica o liturgia no planteaba discusiones en términos de ortodoxia o heterodoxia.

    La experiencia mística , de la que todo el mundo primitivo aparece inundado, no se puede interpretar en su sentido supramundano actual. Para estos pueblos, la mística era un contacto directo con realidades invisibles. De ello nacen los símbolos.

    Lo sagrado era ambivalente: abarca simultáneamente lo sagrado y lo profano. La doble significación del animal - todopoderoso y venerable y al mismo tiempo comida - no es sino otra manera de enlazar lo visible y lo invisible.

    EL ANIMAL Y EL TOTEMISMO

    El totemismo nos describe la percepción del hombre prehistórico del mundo que le rodea. En nuestro contexto es un ejemplo máximo de la trabazón de los destinos de hombre y animal. Pero el termino abarca todo lo que existe, toda la naturaleza existente, animada e inanimada: plantas, arboles, charcas, arroyos, ríos, piedras, estrellas…todo poseía alma y vida, todo podía ser tótem. El totemismo era universal, aunque el más destacado fuera el culto animal.

    El tótem individual indica que hombre y animal comparten un destino común, que puede llegar hasta el extremo de morir necesariamente uno de ellos si muere el otro. Esa creencia de que el hombre y el animal compartían un mismo destino llevaba a hacer especial hincapié en el bienestar del animal. Se pensaba que, en la cacería, el animal ofrecía voluntariamente su vida al hombre: por consiguiente, había que hacer todo lo posible para que su muerte fuera menos dolorosa. Había que dar ocasión al animal de volver a la vida. Esa era la finalidad de los primeros ritos zoológicos: la inhumación ritual del cráneo del oso de las cavernas.

    EL ANIMAL Y LA EVOLUCION DEL ARTE PRIMEVO

    LOS COMIENZOS DEL ARTE

    Ni siquiera la vista más sensible y entrenada es capaz de seguir una secuencia evolutiva continua para la primera fase del arte primevo, el largo ciclo auriñaco-perigordiense. Nos encontramos ante una extensión de tiempo inimaginable (alrededor de 20 milenios) y contamos con un muestrario limitado de obras conservadas que, además, no podemos datar adecuadamente en la mayoría de los casos. De lo dicho puede deducirse que es mejor abstenerse de una excesiva atención a los detalles e intentar desarrollar las corrientes generales y básicas.

  • Los contornos impresos en arcilla: Al abrirse paso las aguas por las hendiduras y oquedades de las formaciones rocosas, dejaron una delgada capa de arcilla húmeda y dúctil que fue utilizada como lienzo por las manos humanas para trazar sus primeros símbolos y representaciones. El significado simbólico de esas curvas, trazadas con decisión, sigue oscuro. Se supone que deben guardar relación con las figuras que rodean o atraviesan.

  • Los contornos pintados: La transición de las líneas trazadas en la arcilla de la cuevas a la pintura se produjo utilizando la misma arcilla como material pictórico. Cogiéndola en la mano, se pasaban los dedos por la pared desnuda y se dejaban bandas rojizas sobre la roca. Aquí la pintura conoció sus primeros pasos: el hombre no dominaba aún el manejo de la forma y el color.

  • Los contornos incisos en la roca: La preocupación dominante del arte primevo fue, desde el principio hasta el final, el logro de un progresivo dominio del contorno. La captación de las características esenciales de un animal dentro de un solo contorno expresivo exigía una gran concentración artística. Los contornos impresos en arcilla son sólo un primer estadio. Su consecuencia natural es la incisión en la roca, que comienza con surcos profundos tallados toscamente y llega a la finas siluetas magdalenienses

  • LA ERA MAGDALENIENSE

    La era magdaleniense marcó la culminación del arte primevo. Ocupa una posición excepcional dentro de la evolución del arte también por otros motivos: no conocemos ningún otro arte de los pueblos llamados primitivos que se haya acercado siquiera al refinamiento o a la variedad de sus medios de expresión (relieves, grabados, pintura, escultura).

    Preocupación principal de la era magdaleniense fue la de prestar mayor soltura, elegancia y variedad a los pesados contornos del período auriñaco-perigordiense: infundirles mayor vitalidad. Alcanzado ya un grado de desarrollo suficiente, bastará una levísima acentuación del contorno para comunicar a la forma una intensidad nueva.

    En las manos del hombre magdaleniense todo cobra vida, un hueso, una roca, una estalactita… El período magdaleniense poseyó un dominio pleno de la expresión, lo mismo en la mayor escala que en la más pequeña. En este período el arte mobiliario experimenta un gran y sorprendente auge por como se expresaban las ideas más complejas en un espacio mínimo, y la abundante variedad de símbolos que presentan.

    LA ERA DE LA ESCULTURA

    La era de la escultura, que en la prehistoria se identifica con el relieve rupestre acusado, abarca todo el período solutrense, e incluso una parte del magdaleniense . Después, derrotado por el auge de la abstracción, el deseo de representaciones plásticas quedó arrumbado durante largo tiempo, hasta los comienzos de las primeras altas civilizaciones.

    Los altorrelieves de la prehistoria son totalmente distintos de estos. No procedían, como los griegos, de esculturas de bulto redondo: la pared rupestre y las figuras esculpidas constituyen un todo indivisible. El fenómeno recurrente de utilizar las formas naturales ya existentes en la roca, de descubrir una animal o una figura agazapados en la formación natural, llevó a consecuencias escultóricas.

    LAS GRANDES COMPOSICIONES

    Hemos repetido ya varias veces que la preocupación primordial del arte prehistórico fue la de alcanzar un dominio mayor del contorno. Dentro de él había que apresar los rasgos esenciales del animal con la máxima economía. Así, no es absolutamente sorprendente que aconteciera algo muy inusitado en el arte: los dibujos lineales adoptaron un carácter monumental.

    QUINTA PARTE

    LA FIGURA HUMANA

    En el arte primevo la figura humana sólo aparece esporádicamente, generalmente desnuda, con el rostro velado. La cabeza no existe siquiera en algunos casos; en otros aparece adelantada como la de una animal, o , lo que es más frecuente, es en sí una cabeza de animal.

    En el período zoomórfico, la figura del ser humano parecía despreciable en comparación con la belleza y la fuerza de las figuras animales. Es muy dudoso que el cuerpo humano en cuanto tal desempeñara un papel importante en el arte primevo. En general, se hizo de él una medio para figurar ciertos objetivos. En las llamadas Venus del período auriñaco-perigordiense, todas las partes del cuerpo no directamente relacionadas con ese objetivo (la fertilidad) eran omitidas o recibían un trato descuidado.

    El rostro, que más tarde había de ser el vehículo supremo de la expresión humana, no existía o era absolutamente carente de expresión.

    LAS VENUS

    Las Venus son esculturas de bulto redondo en miniatura. No están hechas para ser vistas desde uno solo de sus lados, sino desde todos. Si a pesar de esto se las divide en dos tipos, el de perfil y el frontal, es únicamente para destacar el aspecto más efectivo de su tratamiento plástico. Es evidente que ambos tipos persistieron durante miles de años. Variaron las figuras pero los tipos se conservaron, hasta extinguirse con el advenimiento del panteón antropomórfico.

    Después del auriñaco-perigordiense, estas estatuillas pesadas, evocadoras de la madre tierra, dan paso a un tipo magdaleniense de figuras casi descarnadas. En general, se acepta que las Venus pertenecen a la era auriñaco-perigordiense; lo que no está claro es en qué momento de ese dilatado período de tiempo aparecieron.

    Las Venus adquirieron ese nombre en una época en que se creyó que representaban figuras eróticas. Como el de tantos símbolos primevos, también éste se centra en el deseo de fertilidad, en orden a la procreación y aumento de las especies humana y animal.

    LAS FIGURAS ACEFALAS

    Estas figuras ,normalmente femeninas y sin cabeza, no se pueden interpretar en el sentido de un conflicto humano o de una escena de ejecución. Estas figuras no representan combates entre hombres o de éstos con un enemigo terrenal. Las flechas que asetean estos cuerpos enmascarados o acéfalos son proyectiles mágicos. El ser humano es representado bajo la forma simbólica en que actúa como mediador entre las potencias visibles e invisibles.

    LOS RELIVEVES FEMENINOS Y MASCULINOS

    Hasta el momento solo se conocen tres casos de figuras femeninas talladas en la roca. Durante muchísimo tiempo, fueron estos los primeros intentos de retrato de la figura humana en relieve. Habrían de transcurrir muchos milenios para que en Sumer y Egipto, se volviera a encarar este problema, que aún hoy no ha perdido su interés.

    Estas obras pioneras de la prehistoria denotan un valor y una audacia artística grandes ya que, debido a la primacía del animal, y si se exceptúan las Venus, de las dimensiones de un amuleto, son los primeros intentos de representación tridimensional de la figura humana.

    LAS MASCARAS Y LOS SERES HIBRIDOS

    Llegados a este punto, podemos enlazar con lo dicho anteriormente acerca de los ritos y rituales, la experiencia mística y lo sacro y lo profano. Las máscaras y los seres híbridos e indeterminados son otras tantas manifestaciones de las primeras tentativas humanas de dar forma a conceptos religiosos. Estos seres extraños nos pueden dar una idea de la vida interior del hombre primevo y de su actitud ante lo sobrenatural.

    La ausencia de conceptos metafísicos en la prehistoria está contrarrestada por la animación de la materia (en el supuesto de que las representaciones de animales estuvieran dotadas de vida)y el papel del símbolo potente. Para nosotros la máscara implica fingimiento, disfraz: algo accidental y externo. Pero para los pueblos primitivos y para el hombre paleolítico la máscara se integra plenamente en el ámbito de lo existente y lo real.

    Uno de los impulsos que la hacen brotar se deriva a su vez de la necesidad de asumir la forma de ciertos seres, bien para obtener mayores poderes por acumulación de las características propias de varios animales, bien para poseer simultáneamente diferentes

    facultades.

    Respecto de los seres híbridos, desde los comienzos de la representación artística, la invención de seres más poderosos que los reales parece consustancial a la naturaleza humana. Ya en aquellos tiempos remotos se crearon animales legendarios. La invención de seres inexistentes en la naturaleza responde a un deseo de contacto con potencias imprevisibles.

    Máscaras y figuras híbridas están indisolublemente unidas. En ellas se efectúa una interpenetración íntima de lo real y lo imaginario. Arrojan más luz sobre los conceptos religiosos del Paleolítico que cualesquiera otras formas de representación. En torno al significado de las máscaras y los híbridos se producen, una vez más, amplias divergencias desde la pura magia al puro materialismo.SEXTA PARTE

    LA CONCEPCIÓN ESPACIAL DE LA PREHISTORIA

    La absoluta libertad e independencia de visión del arte primevo es algo que no hemos vuelto a alcanzar desde entonces. Era su carácter distintivo. No había entonces arriba ni abajo, en nuestro sentido actual. El que un animal apareciese en una posición u otra carecía de importancia. Como carecía de importancia si no había separación clara entre un objeto u otro, ni normas de escala o proporción de tamaños. La yuxtaposición violenta, lo mismo en el tamaño que en tiempo, era algo aceptado y normal. Todo se desplegaba dentro de un presente eterno, de la perpetua fusión del hoy, el ayer, y el mañana.

    Toda obra prehistórica da prueba de lo que decimos. Siempre que fue posible se conservaron las imágenes antiguas, pero sus líneas se entremezclan con las de las obras más recientes hasta parecer, en ocasiones, inextricables; pero solo para nuestra vista. Pronto se vio que esa superposición era producto, no del azar, sino de una repugnancia consciente a destruir el pasado sagrado.

    El arte primevo es obra de nómadas. Siendo así, asombra que muchas de las cavernas encierren obras de todas las épocas del arte prehistórico , desde su comienzo hasta su fin, desde el auriñaciense hasta el aziliense. Ya contemplemos los techos y paredes de las cavernas, con su vigorosa secuencia de animales en estrecha asociación con símbolos indescifrables, o las figuraciones entrelazadas, la concepción espacial del arte primevo es siempre la misma. No es un caos. Más bien se asemeja al orden de las estrellas, que a lo largo y a lo ancho del espacio infinito despliegan sus relaciones libre y universales.

    El Presente Eterno

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