Arte egipcio

Antiguo Egipto. Paleta de Narmer. Necrópolis egipcias. Arquitectura. Templos. Escultura

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Historia del arte del próximo oriente

INTRODUCCIÓN

La historia del arte egipcio se inicia con la llegada de la I dinastía faraónica hacia el año 3200ª.c. Pero sus raíces se remontan a la época predinástica, antes de la unificación del país bajo la autoridad de un solo soberano. En torno al año 3000 a.C. se implanta la creación de la escritura, elemento fundamental para analizar las fuentes artísticas. Todo el arte realizado anteriormente es el arte de la prehistoria. Además hacia esta época hay indicios de cambios gracias a un seguido de avances técnicos en la arquitectura monumental o la aceptación de la idea de divinidad y la concepción de la monarquía.

La piedra Rosetta es la base de la egiptología. La piedra fue encontrada en Rosetta y se conserva en el Museo Británico. En ella hay un texto trilingüe: de arriba abajo, caracteres jeroglíficos, caracteres demóticos (escritura cursiva egipcia en época de dominio griego) y en la parte inferior los caracteres son griegos, lengua oficial de Egipto con la dinastía de los Ptolomeos. Este texto trilingüe permitió a Champollion descubrir el secreto milenario de los jeroglíficos.

Champollion, experto en lenguas muertas, descifró el texto jeroglífico partiendo de una orla con el nombre del rey Ptolomeo y dedujo que esta escritura combinaba signos con valor fonético y signos con valor conceptual (hidiogramas). Así pues, la escritura egipcia se componía de imágenes, cada una de las cuales estaba sujeta a las mismas y rígidas normas de las artes figurativas. La escritura más antigua era puramente pictográfica, es decir, cada signo significaba lo que representaba. Los signos se leían como se lee una imagen. En el período de las dos primeras dinastías, la escritura empezó a evolucionar: de visual pasó a ser en parte auditiva. Paralelamente a la escritura jeroglífica se desarrolló una forma de escritura más cursiva, la hierática, y en la época baja la escritura se transforma con la demótica.

Desde la segunda mitad del siglo XIX se emprendieron excavaciones sistemáticas llevadas a cabo por franceses, británicos, alemanes, italianos, estadounidenses o polacos.

Egipto es un país largo ocupado mayoritariamente por desiertos. El límite del país abarca desde el mediterráneo en el norte hasta la zona de Asuán. El largo valle está presidido por el Nilo, la vía de comunicación por excelencia y cuyo curso determina la existencia de tres zonas: el Alto, Medio y Bajo Egipto alcanzando casi los dos mil kilómetros de amplitud pero con una extensión cultivable equivalente al territorio de Bélgica.

Gracias a la fertilización natural provocada por la inundación del Nilo los egipcios conseguían varias cosechas al año. De los excedentes agrarios podían alimentarse grupos sociales que se pudieron dedicar a otras dedicaciones que no fueron las agrarias.

La sociedad y el pensamiento religioso egipcio:

Los tres ámbitos egipcios (Alto, Medio y Bajo) fueron gobernados por un solo monarca a partir de su unificación en el tercer milenio a.C. En un período muy breve de tiempo, Egipto queda perfectamente definido. Entre otros aspectos queda definida la estratificación social. Egipto se convierte en un estado unificado bajo el poder absoluto de un solo individuo sobre todos los hombres del territorio.

El rey de Egipto es un monarca absoluto: sus funcionarios y oficiales actúan según sus deseos. Con intermedio de numerosos funcionarios centraliza el cobro de los impuestos en forma de parte del cultivo. Los cereales, vino, lino y la ramadería (bueyes, asnos, ovejas, cerdos y cabras) son los principales productos; el caballo no legarás hasta el imperio Nuevo. Las tierras, que pueden pertenecer a particulares, son en su mayor parte tierras reales.

Bajo el Imperio Antiguo, el control de la provincia estaba en manos de los inspectores reales que recorrían el país..

Existían dos tipos de artesanos: los reales y los de las pequeñas comunidades que manufacturaban objetos destinados a estas comunidades sin la calidad artística del artesano real y que viven del intercambio de sus productos.

Las fuentes nos informan de la existencia de talleres cercanos al rey de manufacturas donde se realizaban desde naves de navegación hasta las confecciones de papiro. También estaban los pintores, escultores, orfebres, confecciones de cerámica de una gran calidad estética todos ellos adscritos a los talleres reales. El dominio de la técnica de los artesanos se realizaba en conjunción de un iconógrafo que proponen las imágenes que han de aplicar. Estos artesanos sólo trabajan según las necesidades del rey y por lo tanto se mantienen de los excedentes agrícolas que en este caso son pagados por el propio faraón; son alimentados y vestidos por el monarca.

Dentro del grupo social de los escribas se incluyen los funcionarios y los sacerdotes. Tienen una formación intelectual formados en los templos de la divinidad o en el propio palacio y viven de aquel excedente agrícola que redistribuye el faraón. Un modelo de estado como el de Egipto sin un funcionariado amplio y numeroso no hubiera sido posible. Estos funcionarios son los intermediarios entre los campesinos y la realeza; recaptan los impuestos, ejercen la justicia en nombre del monarca y estaban al cuidado de todo lo relacionado con la irrigación. Como compensación tenían un pago en forma de materiales preciosos, se les otorgaban servidores y tierras. El sistema empezó a flaquear cuando las prodigalidades faraónicas comenzaron a mermar seriamente sus tierras y sus riquezas; a fuerza de distribuirlas, el rey se empobreció.

Los sacerdotes eran aquellos que servían al templo. Con el término “hombre puro” designan los egipcios a sus sacerdotes. Alternaban etapas de servicio al templo con etapas secularizadas. En los momentos que sirven al templo han de ser hombres puros; es decir, no han de tener ningún parásito en su cuerpo, y por lo tanto, han de ir completamente afeitados y sin cabello.

Dentro de los sacerdotes hay diversos grados, desde la masa sacerdotal hasta la élite. Esta élite son los únicos que pueden ver y tocar la divinidad.

Egipto fue un estado politeísta excepto en un período de la dinastía XVIII dominado por el faraón Amenofis IV-Ajenaton en el que impuso el monoteísmo. El faraón reformador propone a sus súbditos la adoración de un solo dios bajo el nombre de Atón. Al mismo tiempo, el rey cambia su nombre de Amenofis por el de Akhenatón ("el servidor de Atón").

El primer nombre del faraón incorpora el nombre del dios que les protegía (Amen/Amon). En el momento de la revolución monoteísta adquiere el nombre del dios Aton . Desde el Imperio Antiguo, los dioses se reúnen en familias, y cada ciudad tiene, en principio, una familia preponderante. Cada familia se divide en una tríada: El dios Padre, la diosa Madre y el dios Niño.

Entre las tríadas las más importantes son las formadas por osiris, Isis y Horus; y Amón, Mut y Jonsu. Esta última tríada adquiere más importancia a partir del Imperio Medio y será fundamental en el Imperio Nuevo siendo Amón la divinidad por excelencia durante este período

Entre los numerosos dioses egipcios se distinguen dos categorías: los de culto local y los oficiales. Cada ciudad o nomo venera una especie determinada y con la decadencia del imperio estos cultos adquieren proporciones sorprendentes. Amón, por ejemplo, pasa de ser un Dios del nomo de Tebas al Dios de culto más importante de Egipto.

Asimismo, están los dioses cósmicos, dioses como el del cielo (Nut), la tierra (Geb), el sol (Ra/Re), y divinidades agrarias de las cuales Nilo es la más importante.

Los egipcios enfrentaban la muerte asimilándose a Osiris. La momificación es un rito que proporciona al alma la posibilidad de sobrevivir; es la destrucción y posterior reconstrucción del cadáver.

Herodoto nos explicó como se realizaban las momificaciones en las cuales se extrae todas las partes blandas del cuerpo y una vez tratado se vuelve a rellenar. La momificación era una especie de analogía con el dios Osiris en la que el cuerpo resucitaba en otro mundo. Esta segunda existencia era muy material y el cuerpo utilizaba los mismos objetos que en vida, lo que explica las numerosas ofrendas que se depositaban en las tumbas que aseguraba la subsistencia del difunto o residencias de mil años tal como los egipcios llamaban a las cámaras funerarias.

Durante las tres primeras dinastías esta capacidad para vivir eternamente fue un privilegio exclusivo del rey, su familia y a aquellos que se les concedía este privilegio. Pero a partir de la IV se produce un hecho que tuvo continuidad posterior: por vez primera el rey concede este privilegio a todo un grupo de funcionarios. En la V dinastía los funcionarios adquieren un nivel económico y un grado de independencia respecto al rey que les permite elegir libremente este derecho. A partir de la dinastía XI se convierte en un privilegio universal. No obstante, los funerales eran, más o menos lujosos según los medios económicos de la familia del difunto.

Las máscaras funerarias servían para restituir la cara del difunto. Los egipcios entendían que la piel del rey era de oro y las zonas pilosas de piedras preciosas azules

Los funerales terminaban con el rito de la apertura de la boca, nombre dado ya que entendían que la vida volvía a entrar por la boca, que se practicaba antes de entrar la momia en el sepulcro. Este rito permite al alma reunirse con sus despojos materiales: transformado en un nuevo Osiris, el difunto podrá revivir

Para el egipcio el ser humano estaba formado por dos elementos "espirituales": son el ba (el alma propiamente dicha, representada por un pájaro con cabeza humana) y el ka, en el que puede verse un doble del cuerpo humano y fusionado con la materia. Con la muerte el Ka y el Ba abandonan la materia pero no desaparecen sino que existen al margen del ser humano pasando a un entorno eterno.

Para que la segunda existencia fuese posible, había que asegurar el mantenimiento del cuerpo. De ahí viene la momificación, proceso que, en su último estadio, coincidía con la ceremonia de la apertura de la boca. Mediante sacrificios, ofrendas y rituales de convocatoria los sacerdotes mediante un instrumento metálico, tocaban la boca del cadáver y la fuerza vital penetraba nuevamente en él. Si se conserva intacto el cuerpo del difunto (momificación) y se le abre la boca para que el alma pueda volver a su habitación corporal después de la muerte, el difunto sobrevive. Si se destruye el cuerpo se rompe la posibilidad de vida eterna. El progreso técnico del embalsamamiento corresponde a la misma intención de preservar el cuerpo para permitir que el alma se reúna con él después de la muerte y sobreviva. En el caso que la momificación se estropeara una estatua podía funcionar como doble del difunto; en este caso también se realizaba la ceremonia de la apertura de la boca. Este tipo de esculturas eran de un palmo de altura y se denominaban Ushepti.

En el proceso de momificación del cadáver, las partes blandas del cuerpo se sometían a un proceso de conservación. Estas partes se disponían en unos recipientes llamados vasos canopes de los habían cuatro modelos diferentes que se cerraban con tapones zoomórficos. Cada uno de ellos representaba los cuatro hijos de Horus que eran los encargados de cuidar estas partes blandas del cuerpo durante la vida, y que ahora, en el más allá debían de estar en su tutela. En los entierros había el sarcófago del cuerpo momificado y un sarcófago separado con los vasos canopes.

La leyenda de Osiris

Era el hijo de la Tierra y del Cielo; o sea, del dios Gheb y de la diosa Nut.. El hermano de Osiris, Seth , conspira contra el dios y, al triunfar, lo asesina y arroja su cadáver al agua. Isis recorre toda la Tierra en busca del cadáver de su hermano y lo encuentra descompuesto en el cieno del Nilo. Ra envía desde el cielo al embalsamador Anubis, que momifica el cuerpo del dios. Pero Isis, agitando el aire con sus alas sobre la momia, lo resucita. A pesar de esta resurrección, no vuelve a gobernar en su imperio terrestre, sino que se convierte en el rey de los infiernos, y el dios Gheb reconoce a Horus el derecho a suceder a Osiris.

De esta manera el rey muere, resucita y pasa a ser rey de otro nivel eterno gobernando como Osiris y en la Tierra lo sustituye su hijo Horus. El faraón en la tierra es Horus y cuando muere Osiris.

PERIODIZACIÓN

  • Imperio Antiguo: Dinastías I-VI (3066-2173)

Primer período intermedio: (2173-2040)

  • Imperio Medio: Dinastías XI-XII (2040-1786)

Segundo período intermedio: (1786-1552)

  • Imperio Nuevo: Dinastías XVIII-XX (1552-1069)

Tercer período intermedio:

  • Baja época: Dinastías XXVII-XXX

Ptolomeos.

Los períodos intermedios son las etapas en las que se rompe la unidad territorial y hay más de un rey en Egipto; son etapas de crisis.

Egipto sólo es imperio en el momento que conquista el sur de la región de Nubia y areas importantes de Siria y Palestina en el Imperio Nuevo.

Una dinastía es el nexo familiar de los monarcas. De tal modo, al cambiar de dinastía se cambia generalmente de familia.

La capital de Egipto fue muy variable. Durante el Imperio Antiguo es Menfis en el Bajo Egipto; en el Imperio Medio se sitúa en Tebas, en el Alto Egipto. En la dinastía XII la capital vuelve a cambiar hacia el Norte situándose en Lisht; y por último en la XVIII la capital se vuelve a situar en Tebas.

La paleta de los cazadores: Se representan escenas de cazadores al entorno de un centro. En este tipo de paletas siempre hay un espacio vacío que permite la mezcla de cosméticos. Esta pieza es una inspiración de las formas de las paletas ya que era un exvoto aparecida en un templo de la divinidad. Está decorada por las dos caras y es de un tamaño de unos 50 cm. . Cronológicamente se sitúa inmediatamente antes de la unificación territorial de Egipto hacia el año 3000 a.C.

La paleta de Narmer:

Paleta datada en el tercer milenio a.C. Es una obra que demuestra que en esta época el lenguaje figurativo ya está definido y variará poco hasta la época de Cleopatra. Esta falta de cambios obedece a las imposiciones del arte oficial conservador ya que los objetos artísticos se consideraban objetos mágicos que han de ser eficaces y desde este punto de vista y una vez definidos no podían cambiar.

Con los fragmentos de piedra o de cerámica con estudios para decoraciones llamados ostraka los artesanos egipcios experimentaban llegando a realizar representaciones naturalistas.

En la paleta la figura de Narmer está definido como espectiva situando la figura de un modo que permita su visión completa en función de la reanimación de la imagen. El dibujante selecciona los puntos de vista más característicos, y después los combina para componer un todo: la cabeza, los brazos y las piernas, de perfil; el ojo y el tórax, de frente.

Además, hay otros recursos como la perspectiva jerárquica, el hieratismo de las figuras (inmovilidad solemne de los personajes principales), franjas horizontales superpuestas.

Se considera que en la paleta se celebra la victoria del rey del Sur sobre el país del Norte y el resultado unificador del país.. La figura de Narmer se muestra en un estado idealizado con cetro, corona del Alto Egipto y barba postiza como atributos.

En el centro de la parte superior del reverso de la paleta, aparece con caracteres jeroglíficos el nombre del Rey dentro del edificio de un palacio. El poder siempre se expresa a través de la arquitectura y la inscripción real es una simplificación de la fachada del palacio. A cada uno de los dos lados vemos la cabeza de una vaca.

En la composición el Rey tiene a su vencido enemigo agarrado por el cabello. Junto al personaje real está representado el portasandalias y en la parte derecha en un lenguaje metafórico se representa una traducción de la imagen principal con un halcón, símbolo del Alto Egipto, y seis flores de papiro que simbolizan el Bajo Egipto (la flor de loto simboliza el Alto Egipto) encima de una cabeza barbada: el faraón (halcón) ha sometido a los hombres de Bajo Egipto.

En el registro inferior se representan dos personajes huyendo de un edificio característico del Bajo Egipto visto desde arriba.

En el lado anverso se representa la confirmación de la escena de la cara reversa. La ornamentación se reparte en tres registros horizontales. En la superior se representa al monarca con la corona del Bajo Egipto. Detrás del Monarca marcha su portador de sandalias y lavador de pie; delante de él van su sacerdote y cuatro portaestandartes simbolizando cada una de las ciudades existentes a orillas del Nilo (Nomos). En la parte derecha hay en procesión dos filas de cadáveres de vencidos, con los brazos atados y las cabezas cortadas, depositadas entre sus pies, evidenciando un enfrentamiento militar.

La franja central contiene una concavidad circular, a cuyo alrededor se hallan colocadas la figuras mitológicas de dos animales entrelazados por la cabeza, con los hombres encargados de su cuidado. Se ha sugerido que pueden simbolizar la unión de los Egiptos Alto y Bajo

En la parte inferior de la paleta, el Rey en forma de vigoroso toro, irrumpe en una ciudad amurallada representada con una perspectiva combinada desde arriba y frontalmente. y pisotea a un enemigo vencido.

El Imperio Antiguo: Arquitectura monumental.

Las construcciones que se conservan pertenecientes al Imperio Antiguo son básicamente funerarias. La arquitectura civil no se conserva; las ciudades antiguas se hallan enterradas bajo las actuales o fueron recicladas para usos agrícolas.

Toda la arquitectura funeraria o residencias de la eternidad se localiza a la banda occidental del río Nilo Durante la III dinastía, Menfis pasó a ser la capital del país y hasta finales del Imperio Antiguo el margen occidental del Nilo se pobló de necrópolis ya que era ese el lugar por el que se ponía el sol.

Saqqarah fue una de las necrópolis entre las dinastías I y IV pero a lo largo del Imperio Antiguo también encontramos necrópolis en Meidum, Gizeh a mediados del Imperio Antiguo; Dashur en la dinastía IV; Abusir en la V. Estas oscilaciones de las necrópolis podía venir dada por las diferentes ubicaciones del palacio real.

Necrópolis de Saqqarah: Es la necrópolis más importante del Imperio Antiguo; se fundó en la I d. y se utilizó hasta finales del período. En las dos primeras dinastías las tumbas eran construcciones con dos niveles: una estructura superior dividida en varias estancias de planta rectangular de adobe y cuyo muro exterior presenta entrantes y salientes con franjas verticales perforadas al muro creando un juego de luces y sombras que contribuye a mejorar la apariencia externa.

El interior de esta estructura superior estaba dividido en varias estancias aisladas entre sí que se utilizarían probablemente como almacén . El muro que dividía las estancias se rebozaba y policromaba en blanco y se decoraba con incisiones que reproducían motivos geométricos inspirados en los trabajos de cestería que ayudaban a enriquecer estos exteriores

Excavadas en el subsuelo se halla una estancia reducida subterránea como cámara funeraria donde se depositaba el cadáver del difunto y cuyo techo es de macizas vigas.

Alrededor de algunas de estas mastabas aparecieron una serie de construcciones más sencillas destinadas a los servidores sacrificados para acompañar a los monarcas en el más allá. Esta práctica, no obstante, desapareció después de las dos primeras dinastías.

Conjunto funerario de Djoser en Saqqarah (III d.): Fue el conjunto más importante durante el Imperio Medio. En él se utilizó por vez primera la piedra como único material de construcción en lugar del adobe de las tumbas anteriores. Imhotep fue el gran artífice de la obra. En ella se produjeron numerosas novedades además de la utilización de la piedra.

Un muro construido según la tradición del período anterior, con entrantes y salientes, delimita todo el recinto funerario con entrada a oriente. El corredor hipóstilo de la entrada tiene columnas acanaladas reproduciendo en piedra modelos primitivos realizados con cañas; en los espacios que quedan entre las columnas se forman nichos destinados a colocar estatuas del soberano.

Adosado al muro sur del recinto se dispone el cenotafio como tumba conmemorativa o tumba sur. Antes de la III dinastía era común que algunos soberanos poseyeran cenotafios conmemorativos en la ciudad de Abido de culto a Osiris en la zona sur del país; pero con Djeser esta tradición desaparece construyendo el cenotafio conmemorativo en el mismo ámbito de la tumba real; es decir, en el interior del recinto coinciden el lugar de enterramiento real y el conmemorativo. No obstante, es probable que se construyera en el sector sur para estar en dirección a Abido. El cenotafio tiene planta rectangular y presenta varias cámaras subterráneas a las que se accede por medio de un pozo. En ellas, igual que en las situadas bajo la pirámide, se reproduce la fachada del palacio con falsas puertas; en el muro se traduce de nuevo con piedra y cerámica vitrificada soluciones propias de la arquitectura en caña para fusionar los dos estilos tradicionales del AltoEgipto, cuya arquitectura tradicional empleó cañas, y la del Bajo Egipto. En una de las habitaciones subterráneas se encontró un sarcófago similar a los sarcófagos utilizados para contener los vasos canopes. En el interior de la tumba hay un relieve que muestra al faraón en actitud de correr.

Las pirámides se utilizaron entre las dinastías III y IV del Imperio Antiguo y recuperadas en la XII del I. Medio. Su construcción irá progresando hasta lograr la pirámide de muros lisos.

La pirámide escalonada de Djeser fue fruto de un proceso de experimentación arquitectónica evolucionando en momentos diferentes de la obra en un período dilatado. Bajo la pirámide se excavaron las cámaras sepulcrales del faraón y otros miembros de la familia a las que se llegaban por medio de pozos verticales.

Anexo al muro de la cara norte de la pirámide se halla el templo funerario como lugar para las ofrendas. Adosado a este templo está el serdab del monarca, habitación pequeña y aislada del exterior en cuyo interior se encontró la escultura de Djeser.

El sector oriental del recinto corresponde al sector para la celebración del Jubileo Real o reentronización (Heb-Sed o Fest-Sed) rodeado por capillas.

Meidum: A principios de la IV dinastía se localiza en Meidum la primera formulación de una tipología arquitectónica que tendrá un éxito extraordinario. En Meidum se halla la denominada pirámide inacabada en la construcción de la cual intervino el faraón Snofru relacionado con la construcción de tres pirámides consecutivas: la pirámide inacabada; una segunda en la necrópolis de Dashur conocida como romboidal; y una tercera pirámide y definitiva que será la primera de muros lisos y la que se utilizará definitivamente como lugar de entierro.

De estos tres intentos arquitectónicos sucesivos la pirámide inacabada es la que tiene mayor importancia ya que es la que tipifica el entierro real con la incorporación de una serie de construcciones que tuvieron continuidad a lo largo del Imperio Antiguo y Medio.

Comprende un templo bajo o templo del Valle, llamado así por encontrarse emplazado entre el límite de la valle y el desierto; una rampa ascendente que lo comunica con el templo alto o templo de la pirámide y la propia pirámide.

Esta ordenación tipificada fue utilizada en la IV y V dinastía y recuperada en la XII. No obstante, dentro de la tipificación hubo diferencias referente a las dimensiones o en la ordenación del espacio, pero nunca en la comunicación de estos espacios con tal de mantener el grado de unidad.

No tenemos mucha información relacionada con la función de estos espacios. Probablemente, el templo bajo se utilizaba como recepción, y en época de inundaciones había que llegar en barca y servía como muelle. También es probable que fuera el lugar donde se momificara el cadáver y sede de la ceremonia de la apertura de boca.

El templo alto sirvió como lugar de culto funerario donde se depositaban las ofrendas periódicas al faraón, lugar de culto de los sacerdotes tal y como lo demuestra los hallazgos de los habitages para sacerdotes cerca del templo bajo.

Necrópolis de Guizeh (IV Din.): Se reúnen aquí los tres grandes conjuntos de Keope, Kefrén y Micerino todos ellos orientados a una misma dirección: el río Nilo.

Mastabas civiles:

Tras la pirámide de Keope se ordenó la primera necrópolis colectiva destinada a funcionarios con acceso al más allá por concesión real. El soberano asumía las obligaciones económicas corriendo con los gastos de la momificación, las construcciones y decoración de las tumbas y los cultos funerarios asegurando las ofrendas. Las mastabas presentan una planta rectangular con muros lisos y estructura maciza. Un pozo vertical conducía desde un patio superior abierto de la mastaba a la cámara funeraria de reducidas dimensiones con capacidad para un sarcófago; otra cámara de dimensiones más reducidas acogía las cabezas de sustitución. Es una representación únicamente de la cabeza del difunto que se utilizó como doble de éste; la falta de espacio interior justifica la aparición de esta modalidad escultórica exclusiva durante la IV din. El culto funerario de estas mastabas estaba emplazado en el exterior y al aire libre con delante de una puerta ciega ante la cual se depositaban las ofrendas.

Conjunto funerario de Keope:

Este conjunto no nos ha llegado en muy buenas condiciones ya que el templo bajo ha desaparecido y el alto sólo se ha conserva los fundamentos. La pirámide es de muros lisos y la más espectacular por sus grandes dimensiones con una altura original de 146 metros. Justo en medio del núcleo central de su estructura se sitúa la cámara funeraria. Hay diversas cámaras más que corresponden a las cámaras desestimadas durante el proyecto de construcción.

Para solucionar el peso que soporta la cámara se realizó una falsa bóveda con un seguido de cámaras de aire situadas sobre la funeraria y una cubierta a dos aguas en la parte superior que permitía desviar el peso hacia los laterales.

El templo alto consistía en un espacio equipado ocupado por un gran patio delimitado por porches laterales con pilares de sección cuadrada sin capiteles ni ornamentación, muy característico durante esta dinastía. Flanqueado por dos estelas está el lugar de culto con el ara del altar para depositar las ofrendas.

Conjunto funerario de Kefren:

Es uno de los conjuntos mejor conservados. En el templo bajo la cámara central tiene forma de T invertida con pilares de sección cuadrada; al entorno del muro se aprecian una serie de rectángulos que corresponden a las señales de 23 esculturas. Todo ello tiene una depuración de formas y una selecta elección de materiales: granito para los pilares y los muros perimentales; alabastro para el suelo; y diorita negra para las esculturas que le dan un aspecto metalizado.

El templo alto tiene unas características completamente diferentes con dos itinerarios posibles: uno que conduce desde la entrada hasta el patio abierto al que podía acceder todo el mundo y desde éste por un corredor a la salida delante de la pirámide; un segundo itinerario accede al interior del templo de acceso restringido a través de un corredor paralelo al anterior. Contiguos al patio hay cinco espacios abiertos que corresponden a cinco capillas que se vuelven a repetir en el interior del templo. Esta duplicidad de cinco capillas corresponde a la idea de una sede al culto mistérico y a los cinco nombres oficiales del faraón en el momento de la coronación.

**Salvo el culto solar el resto de dioses egipcios son mistericos. La diferencia entre ellos determina la diferencia de los templos.En los mistéricos el acceso estaba restringido siendo la zona más importante la que estaba situada en la parte más interior del templo. El área discriminadora de los grupos era el patio abierto, es decir, todo el mundo podía entrar hasta este espacio pero más allá estaba restringido a unos pocos, de esta manera el patio hacía de separación entre los dos espacios.

Norte de Abusir. V Dinastía

Conjunto funerario de Sahure:

Lo más destacado de este conjunto funerario es el templo alto donde el patio vuelve a ser el elemento discriminatorio de los dos ámbitos del templo pero con el añadido de una muralla que lo divide. Por vez primera capiteles vegetales coronan columnas de sección circular abandonando los elementos tradicionales de soporte de la IV din.. Además, se construye una pirámide de pequeña escala contigua a la de grandes dimensiones llamada pirámide satélite cuya función es desconocida, probablemente era una maqueta o un cenotafio.

Este conjunto inaugura una mejora de la tipificación de los elementos funerarios con la incorporación de nuevos elementos fijos como el muro o la pirámide satélite. Estos elementos se mantienen durante la VI dinastía en la necrópolis de Saqqarah en el conjunto funerario de Fiope o Pepi, y vuelven a ser recuperados en la XII.

Saqqarah: VI dinastía.

Conjunto funerario de Pepi o Fiope:

Este conjunto responde al tipo de conjunto de Kefren y en definitiva contiene todo aquello que corresponde a un conjunto de finales del Imperio Antiguo: muro que divide en dos mitades el templo alto una pirámide satélite y tres recintos funerarios que corresponden a las tres esposas del faraón.

Una de las características dentro de la arquitectura faraónica funeraria de la V din es la presencia de textos copiados en los muros de las cámaras funerarias con caracteres jeroglífico conocidos como Textos de las Pirámides.

En el I.M.encontramos los Textos de los sarcófagos y en el I.N. el Libro de los Muertos, el Libro de las cavernas o el Libro de las Puertas copiados e ilustrados sobre papiro o sobre las paredes de los hipogeos del valle de los reyes o de las reinas. Estos tres libros los encontramos en diversos ámbitos: copiados sobre papiro en un ámbito civil o de forma monumental en un ámbito real.

Los textos de las pirámides: La longitud de los textos no es siempre la misma pero tienen un común denominador: la copia correlativa de fórmulas que son independientes las unas de las otras. El análisis de estas fórmulas pone de relieve que no son fórmulas concebidas contemporáneamente, algunas de ellas pueden pertenecer a época prehistórica y transmitidas oralmente. El sentido de todas ellas es propiciatorio, de la resurrección del hombre.

En la pirámide de Merenre de la VI dinastía en Saqqarah, los textos quedan reducidos a un sector de la cámara. En la cubierta a dos aguas se opta por un recurso narrativo celestial. Un sarcófago longitudinal para el cuerpo momificado y un sarcófago cuadrado para los vasos canopes completan la cámara funeraria.

Enterramientos civiles a finales del Imperio Antiguo:

Fueron entierros dispuestos directamente por su destinatario. El progresivo enriquecimiento del funcionariado permitió a éstos sin ninguna intervención del monarca cargar con los gastos de las construcciones de las residencias de eternidad y su decoración, la momificación, etc. De este modo la necrópolis de Saqqarah se pobló a finales del Imperio antiguo de mastabas civiles.

Estas mastabas tenían una estructura análoga a los entierros de las primeras dinastías reales. Estaban formadas por una superestructura de planta cuadrada o rectangular que enlaza con la cámara subterránea funeraria del sarcófago aislada del exterior una vez introducido el cadáver. A la entrada monumentalizada mediante dos soportes se halla un patio abierto porticado transitable con pilares y un corredor en el que encontramos diversas habitaciones. En la más amplia es donde se concentra la mayor parte de la decoración mural; tiene dos falsas puertas y se utiliza como la cámara de las ofrendas. También encontramos una habitación destinada a almacén. Estas mastabas civiles se asemejaban a las viviendas contemporáneas.

En la VI dinastía se produce un cambio en la necrópolis de Saqqarah ya que las mastabas dejan de ser individuales para pasar a ser familiares y más amplias. De esta manera cada miembro de la familia tiene un departamento independiente con una decoración adaptada al destinatario. La superestructura está formada por una sala de pilares donde se halla la falsa puerta destinada a las ofrendas funerarias.

El Templo Solar:

Desde las primeras dinastías el dios Re tenía culto oficial. Su centro de culto hasta la V din. fue el templo de Heliopolis, pero actualmente hay un barrio en El Cairo que imposibilita su excavación. No obstante, para conocer su estructura tenemos el templo solar de Nausera de la V dinastía y un templo de la XVIII dedicado por Amenofis IV en Tell-el Amarna o Ajetaton (nombre primitivo) dedicado al dios Atón.. Aquí es donde se instalan los templos principales en todo Egipto dedicados a Atón. Gracias al común denominador de estos templos tenemos referencias de la estructura de Heliópolis.

La influencia del dios Re en los faraones en vida y la importancia del sol en el paso de la vida a la muerte justifican estas construcciones, además la idea de resurrección durante las din. V y VI estaban más vinculadas a Re que a Osiris.

El templo solar está concebido para estar al aire libre ya que se rinde culto a un dios transparente y no a uno mistérico lo que explica la estructura de estos templos: grandes explanadas delimitadas por muros sin lugares cerrados.

En la reconstrucción ideal del templo solar de Neusera hay una rampa ascendente con muros laterales y a banda y banda los habitajes de los sacerdotes y un templo bajo. En la parte superior de la rampa está el templo solar. A la izquierda de este edificio se descubrió uno de las dos barcas simbólicas realizadas con adobe. Estas barcas simbolizaban el vehículo utilizado por el Sol en su viaje diario.

La zona alta del templo incluye una estructura de planta rectangular con una entrada y un itinerario junto al muro a través de un corredor cubierto con pequeñas aberturas que permitían una mínima entrada de luz. A través de este corredor se accedía a la zona central completamente abierta con un altar en el centro para realizar las liturgias; de este modo el sacerdote quedaba perfectamente visible a todos los fieles reunidos. Presidiendo el lugar de culto estaba el símbolo solar por excelencia: el rayo petrificado de Re. Este rayo es un obelisco confeccionado con mampostería recubierto con relieves alusivos al dios. El obelisco estaba coronado por un pequeño remate llamado piramidión recubierto con placas metálicas para reflejar la luz. En la zona contraria al corredor de acceso hay almacenes para servir al templo y una zona de sacrificios.

ESCULTURA DEL I.A.

A partir de la III din. empezamos a encontrar las primeras piezas de escultura monumental. La escultura nace con el objetivo de ser un objeto mágico y por tanto está condicionada a su función en los templos reales. A partir de las din. V y VI la escultura civil tendrá la misma importancia que la escultura real debido a la importancia del culto osiríaco.

Junto a la escultura funeraria como doble del difunto encerrada en una cámara funeraria, se instalan también retratos en otros ámbitos visibles a los visitantes del conjunto funerario. Tanto los retratos encerados como los visibles han de pasar por la ceremonia de la apertura de la boca.

Estas esculturas las catalogamos como retratos pero, en toda probabilidad, no tenían ninguna semejanza fisionomónica con el retratado. Para los egipcios el retrato no era una similitud sino la incorporación del nombre que era lo que daba categoría retratística; el físico era idealizado. Por ello hubo faraones que se apropiaron de esculturas de sus antecesores sólo inscribiendo su nombre en ellas después de borrar el anterior. Esta vía idealizante se limita sólo al ámbito real; los funcionarios tuvieron una voluntad retratística propiamente dicha. De este modo tenemos dos tipos de esculturas: la real y la de los funcionarios, todas ellas con inscripciones.

Los materiales utilizados iban desde la piedra blanda ( caliza, alabastro), dura, especialmente la diorita, hasta la madera y ciertos metales, todos ellos con acabado policromado. De todas las conservadas las que más destacan son las de piedra.

Las formas se adaptan siempre a la función mágica otorgada a la figura. En el ámbito real aparecen entronizados o sentados con una de las manos situada en la pierna abierta y alargada en dirección a la mesa de las ofrendas. Las piezas se conciben para ser de vistas de frente, y se aplica la perspectiva aspectiva en las imágenes del monarca.

Normalmente las esculturas son imágenes independientes y para unir dos miembros de una misma familia se juntan dos bloques independientes. El grupo escultórico no surge hasta la IV din. con el grupo de Micerino.

Desde los primeros testimonios hasta el final de I.A.la misma tipología real la encontramos también en los funcionarios: de pie, arrodillados, sentados, grupos escultóricos, etc. Entre las esculturas vinculadas al funcionariado hay que destacar las cabezas de sustitución usadas exclusivamente en la necrópolis de Gizeh durante la IV din.

La representación del escriba aparece como una tipología exclusiva representándose el oficio del escriba.

La piedra se pulimentaba de un modo muy delicado y se policromaba de color amarillo para la piel de la mujer y marrón oscuro u ocre para la del hombre. También se incorporan materiales como la pasta de vidrio o el cristal de cuarzo para otorgar verosimilitud a la mirada.

Estatua de Djeser, III din. Saqqarah: Fue encontrada por arqueólogos franceses en los años 20 en el serdab de la pirámide escalonada. Es una figura paradigmática que abre un nuevo estilo que posteriormente fue imitado en el ámbito civil. Como imagen del monarca contiene todos los atributos que le identifican como tal: barba postiza y el nemes sobre su peluca postiza. A veces, el nemes se sujetaba con una diadema metálica denominada Klaft con las dos figuras protectoras del Alto y Bajo Egipto: el halcón y la cobra.

Es de tamaño natural realizada en caliza y se alza sobre un trono cuadrado; restos de pigmentos indican que originariamente estaba policromada totalmente con vivos colores. La figura nos ha llegado dañada y se han perdido los ojos originalmente incrustados. En la figura hay un cierto arcaísmo ya que en estos momentos hay una falta de práctica en el tratamiento de la escultura monumental. Este arcaísmo lo encontraremos posteriormente en los períodos intermedios.

Estatuas de Rahotep y Nefret, IV din, Meidum. Son dos figuras contemporáneas a la pirámide inacabada. Fueron realizadas en dos bloques independientes de caliza y están entronizadas, policromadas íntegramente y con ojos incrustados. Las inscripciones de sus nombres y títulos de la pareja están inscritos en el respaldo del trono dándoles la categoría de retrato.

Estatua de Hemiunu, IV din. mastaba de Gizeh: El personaje fue el director jefe de las obras del faraón Keope. Es una figura realizada en caliza que recuerda las cabezas de substitución de tamaño natural procedentes de las mastabas civiles de la misma época lo que hace suponer que eran procedencia de un mismo taller.

Estatua de Kefrén, IV din. Gizeh (Museo del Cairo): Es la escultura mejor resuelta desde muchos puntos de vista de todo el I.A. Es de tamaño natural realizada en diorita que hace que adquiera un aspecto metalizado. El faraón está entronizado con una mano dirigida hacia las ofrendas y los atributos reales: barba postiza, nemes y el trono como símbolo de poder. En la parte lateral del trono se entrelaza la flor de loto y el papiro con la idea de la unión del Alto y Bajo Egipto, y en las patas hay un recurso zoomórfico con un león que se asocia al faraón y simboliza el poder real.

Abrazando con las alas detrás de la cabeza del monarca se representa un halcón para simbolizar la unión de Horus con el faraón. Con esta iconografía de la estatua se representa al faraón como rey y Dios a la vez

Tríada de Micerinos, IV din.: Son un conjunto de relieves que se encontraron reunidos y resguardados para evitar su destrucción y por ello se desconoce su ubicación original dentro del conjunto funerario de Micerino; es posible que estuvieran en el templo alto o bajo.

En las tríadas se representa a Micerino como faraón del alto Egipto flanqueado por la diosa Hathor y una divinidad femenina diferente en cada pieza

que simboliza cada uno de los nomos del Alto Egipto donde se veneraba a Hathor. Se conserva una serie de estas tríadas de desigual calidad.

Micerino con su esposa real: En este grupo las figuras están tratadas de igual a igual con la misma proporción. La mujer abraza al monarca manifestando su afecto. Esta fórmula de representación de los esposos sería adoptada por los funcionarios.

Busto de Anchaft, IV din, Gizeh: Aunque sólo está representado el busto, es probable que fuera una estatua a tamaño natural que nos ha llegado deteriorada. Es una pieza de caliza recubierta en yeso para modelar mejor la facciones y policromada. Esta figura se acerca a una vía naturalista.

Estatua de un funcionario, IV din. Gizeh: Está realizada de madera sobre la que se dispuso una fina capa de estuco y policromía hoy desaparecidas. Es la representación de un personaje importante tal y como lo refleja la vara que sujeta.

Escriba sentado, (Escriba del Museo del Louvre y escriba del museo de El Cairo): Las figuras de escribas se producen en el primer momento en que los escultores no crean únicamente para la familia real. Este colectivo reclama una fórmula concreta que refleje su idiosincrasia y por lo tanto fue un colectivo importante durante la V din. Se les representa sentados, policromados, ojos postizos con el correspondiente hilo metálico para encajarlos y con el soporte del papiro en las manos.

Al comparar la técnica de las dos figuras observamos que el escriba del Louvre tiene la musculatura, las piernas y el rostro mejor trabajado en un tratamiento naturalista dentro del modelo de la escultura de los funcionarios y escribas.

RELIEVE Y PINTURA

En la técnica pictórica egipcia los colores se aplican de una forma plana, sin crear ilusión de volumen aplicando directamente los colores sobre el muro.

A principios de la IV din. en la mastaba de Itet/Nefermat levantada en la necrópolis de Meidum se conserva unos fragmentos decorativos realizados con una técnica mixta: relieve y pintura, donde se trabaja en el yeso la composición en hueco relieve rellenando posteriormente la zona previamente vaciada con pasta coloreada con diversos colores. Esta técnica mixta está catalogada como pictórica pero participa más de la técnica del relieve.

También, se pintaba sobre una capa de barro mezclada con paja encima de la cual había una fina capa de estuco. Pero fragmentos de este tipo se han conservado pocos ya que las termitas devoran la paja con lo cual la placa de barro cae y se pierden las pinturas.

El programa iconográfico se realizaba en registros divididos en franjas a modo de cómic y se representaban en un contexto funerario escenas de la vida cotidiana con el texto correspondiente con caracteres jeroglíficos.

Estela funeraria del faraón Wadji, I din.: Los primeros ejemplos de relieves los encontramos en estelas dispuestas en el exterior de las mastabas, donde se inscriben en el frente un nombre real inscrito en una fachada de palacio. En la estela del faraón Wadji se representa un jeroglífico simple en forma de serpiente y palacio coronado con un halcón real. Estas estelas se colocaban a banda y banda de un altar en los templos funerarios.

Estela de Hesire, IIIdin.: La estela de madera procede de la mastaba de Hesire, jefe de los escribas reales, en Saqqarah. El difunto aparece con todos los objetos que le identifican como escriba, y la vara que señala su autoridad. El conjunto de los relieves de las estelas de la mastaba están en un estado de conservación excelente. En uno de los relieves está sentado delante de la mesa de las ofrendas en una silla con patas zoomórficas en forma de vaca. Hay un amplio espacio reservado a la inscripción conmemorativa.

Las ocas de Meidum, IV din.: Esta decoración es únicamente pictórica representada en registros, pero demuestran un doble lenguaje representativo ya que se refleja de forma naturalista el paisaje, animales y personajes secundarios reproduciendo fielmente las escenas a la vez que se representa el personaje principal de forma hierática y sujeto a los convencionalismos del arte egipcio. El color de las ocas no es el mismo que originariamente debido al oscurecimiento que han sufrido debido a la oxidación.

Estela de la princesa Nefertiabet; IV din. Necrópolis de Gizeh: Esta estela se convierte en la imagen arquetípica del lugar de las ofrendas. Se representa a la difunta con una túnica aterciopelada, sentada ante una mesa de ofrendas y las inscripciones conmemorativas. Esta losa está realizada en caliza y mantiene la policromía original.

Los relieves se utilizaron en el ámbito real a partir de la III din. en las rampas ascendentes representando temas en torno a las celebraciones como el Jubileo Real.

A partir de la V y VI din. los relieves adquieren una función mágica representándose en un contexto funerario escenas de la vida cotidiana para proporcionar todo aquello que necesita el difunto en la vida eterna.

También se utilizaron relieves en las mastabas civiles de los funcionarios en Saqqarah que, a diferencia de las representaciones en las rampas, se han conservado íntegramente.

Mastaba de Ti; Vdin, Saqqarah: En uno de los registros se representa figuras femeninas que avanzan en procesión con cabazos con productos de la tierra sobre la cabeza y un ave en la otra mano. Este tema, desarrollado en otras mastabas civiles de la V y VI din., nació en un ámbito real representándose las figuras femeninas como símbolos de los diferentes dominios de los cuales el faraón había dotado su culto funerario. No obstante, cuando el tema pasa a un ámbito civil juega un papel diferente ya que a través de las imágenes se suple la realidad del más allá.

Cada figura está acompañada de signos jeroglíficos que corresponde al diálogo que mantienen entre sí.

Los temas principales que ocupan un mayor interés son aquellos en los cuales se representa la preparación de los alimentos con una descripción minuciosa de las cosechas, el traslado del grano o la confección del pan, el proceso de la elaboración de la cerveza, el cuidado del ganado hasta el consumo de la carne, la pesca, la caza, etc.; todo ello para garantizar a los difuntos una vida eterna confortable .

En el muro principal de la mastaba de Ti se encuentra la escena más solemne que va evolucionando a lo largo de los diferentes registros: en dos registros se representan pastores de perfil con movimientos naturales con un rebaño de bueyes.

En otro registro se representa una cacería de hipopótamos en un cañaveral de papiros con aves; en esta escena hay un contraste entre los sirvientes con movimientos naturales y el hieratismo de Ti a mayor escala.

Mastaba de Ptahotep: En esta mastaba se representa todo aquello relacionado con la preparación de los alimentos, la caza de los hipopótamos, escenas relacionadas con el entorno del río Nilo como la fabricación de barcas y cuerdas, la fauna del desierto y en los registros superiores actividades lúdicas concretas donde se representan juegos de niños en los que se identifican por su desnudez y el peinado típico del Horus niño; los adolescentes practican ejercicios físicos.

Mastaba de Meneruca; VI din. Saqqarah: Hay una escena que puede considerarse única ya que no tiene ningún paralelo. Se representa el trabajo de los orfebres donde cada trabajo está especializado en grupos de personas diferentes.

El Imperio Medio:

El primer período intermedio había significado una época de crisis donde disminuye el poder real frente a la progresiva independencia del funcionariado. Aunque de este período hay poca información, gracias a los textos conservados sabemos que se produjo una cierta revolución social y el país se divide.

La llegada del Imperio Medio (din.XI y XII) puso fin al desgobierno y se reunifica el país. Tebas (Alto Egipto) es designada la nueva capital política y religiosa frente a Menfis. Este cambio se produjo probablemente porque los unificadores de Egipto tenían su origen en Tebas. Además, el culto al dios local Amón se convirtió en el protector oficial de la dinastía con el apelativo de Re. De esta manera, la dinastía se presenta a sus súbditos como hijos de Amón-Re, legitimando el poder real en Tebas.

ARQUITECTURA

Banda oriental del Nilo: Karnak; din. XI /XII I.M .

Luxor; din. X/XI I.M.

Banda occidental del Nilo: Deir el-Bahari; din. XI I.M.!

Gurna; din. XVIII I.N.!

Malkata; din. XVIII I.N.

Medinet-Habu; din.XX I.N.!

Valle de los reyes; din. XVIII I.N.!

Valle de las reinas; din. XVIII I.N.!

! corresponden a las zonas utilizadas más allá de la dinastía correspondiente.

Arquitectura civil:

  • Real: Palacio Malkata, Ameonofis III (din. XVIII)

  • Civil: ciudad Deir el-Medinet

Templos de la divinidad: Luxor y Karnak

Arquitectura de eternidad real:

  • Conjuntos funerarios del I.M.: Mentuhotep

  • Conjuntos funerarios del I.N.: Hatsehepsut, din.XVIII; Amenofis III, din. XVIII; Ramsés II, din.XIX; . Ramsés III, din XX.

Arquitectura de eternidad civil: Hipogeos en Gurna; din. XVIII/XX I.N.

Al transformar Tebas en la nueva capital obliga a adecuarla arquitectónicamente como tal. Los templos se refundan y los faraones empiezan a enterrarse en la zona. De la antigua Tebas hay poca información ya que la ciudad actual Luxor está enclavada encima de ella.

Respecto a Menfis continuó siendo una ciudad importante ya que su emplazamiento permitía controlar los países cercanos. De esta manera, continúa cumpliendo un papel destacado como sede de una de las dos partes del ejercito egipcio.

En la banda occidental del río Nilo fue el ámbito de las necrópolis, ya que según el pensamiento religioso egipcio era el lugar del más allá ya que es por donde se pone el sol.

Tanto el templo de Karnak como el de Luxor, en el margen oriental del Nilo, fueron templos mistéricos dedicados a Amón-Re. Ambos estaban unidos por la avenida de las esfinges cruzando Tebas; las esfinges tenían la capacidad de hacer huir los malos espíritus. También estaban comunicados a través de la vía fluvial del Nilo. Las fachadas monumentales de los templos estaban encaradas; Karnak, además, tenía una segunda fachada orientada hacia el Nilo. Aunque fueron fundados en el I.M. estuvieron constantemente en obras debido a los signos de embellecimiento que quisieron dar los sucesivos faraones.

En la parte más nórdica de la franja occidental del Nilo destaca la zona de Deir el-Bahari, un circo natural que en la din. XI acogerá la sede del conjunto funerario de Mentuhotep, unificador de Egipto. Fue una obra novedosa y original de difícil construcción debido a la falta de tradición monumental después de la reciente salida de la época de crisis.

Gracias al texto propagandístico La sátira de los oficios, uno de los textos más famosos de la antigüedad donde se satiriza todos los oficios excepto el escribano, se ilustra la situación artesanal en aquel momento.

Gurna fue una necrópolis civil con un sistema popularizado en el I. M. donde la tumba se excavaba en dentro de una roca a modo de las mastabas en Saqqarah, es decir, un nivel superior y uno inferior como cámara funeraria.

Der el-Medinet el poblado de los artesanos encargados de realizar las tumbas reales durante el I.N. proyectado para garantizar la proximidad de estos obreros al pie de las obras.

A principios del I.N. se constata que en momentos de conflictos internos (períodos intermedios) hay un constante saqueo en los templos funerarios, ya que son demasiado visibles, para obtener el ajuar que acompañaba al faraón. De esta manera se opta separar el lugar de culto del de sepultura. El Valle de los reyes, situado detrás de Deir el-Bahari. Fue el lugar de entierro destinado a los monarcas donde en una cámara funeraria se dispone el cuerpo momificado junto el ajuar funerario; todo ello cerrado y disimulado para garantizar el ajuar funerario.

Los templos funerarios, en cambio, permanecen visibles. En el I.N. los templos tienen una configuración diferente a lo que había sido el templo en el I.A. adoptando la forma arquitectónica propia de los templos mistéricos dedicados a Amón. Son el ámbito donde se celebra el culto al difunto y donde se garantiza su vida eterna.

Una vez al año la imagen de la divinidad procedente del templo de Karnak acompañada del seguicio sacerdotal, visitaba procesionalmente los templos funerarios de los faraones levantados en la orilla opuesta del Nilo en una fiesta conocida como La Fiesta del Valle.

La adopción de la arquitectura funeraria del templo de Amón es debido a que son templos de estancia temporal del dios Amón y como tal han de ser parecidos.

Conjunto funerario de Mentuhotep, din XI: Está construido en Deir el-Bahari con el acantilado vertical de fondo. Este edificio sirvió como base modelo del templo de Hatsepsup de la din.XVIII construido al lado. Además, se construyó un edificio para Tutmosis en la din.XVIII del que no quedan restos. Tanto el edificio de Mentuhotep como el de Hatsepsup son edificios reconstruidos gracias a los trabajos arqueológicos a partir de sus propios fundamentos.

En el conjunto de Mentuhotep se recupera la fórmula arquitectónica de los conjuntos funerarios del I.A., es decir, con el templo alto, bajo y la rampa ascendente, pero sintetizando el templo alto con la pirámide o mastaba construida encima de la plataforma del templo.

De esta manera, el templo alto estaba constituido por una zona delimitada y sobre su plataforma una pirámide o mastaba, un deambulatorio hipóstilo aislado por un muro y otro deambulatorio exterior que rodea con columnas todo el perímetro del edificio percibiéndose como la fachada. Penetrando en la montaña y en forma de cuña hay un patio al aire libre con un porche lateral y una sala hipóstila interior bajo la cual se sitúa la cámara funeraria del faraón. Su acceso se hacía a través del corredor del patio En otra cámara funeraria situada debajo de la probable pirámide se ubica una escultura momificada del difunto.

Los soportes de las zonas visibles del conjunto funerario son de sección cuadrada recuperándose elementos propios de la arquitectura de la IV din.

A banda de la originalidad formal del conjunto, la cualidad más notable es la perfecta integración del edificio con el paisaje. Para ello se utilizaron elementos puramente estéticos como un porche a banda y banda del muro de contención que si bien no tenía en principio ninguna función, era capital para embellecer el acabado de la fachada creando dos niveles verticales que generan un juego de luces y sombras.

En el templo de Hatsepsut se repite la misma fórmula pero precedido de un pórtico con una rampa acentuando más la sensación de adaptación al paisaje.

Pirámide de Sesostris I; din, XII Los faraones de la dinastía XII siguieron la tradición heredada de la din. VI del I.A. construyendo conjuntos funerarios con los mismos elementos: pirámide, patio abierto, muro y pirámide satélite. No obstante, las pirámides se realizaron con materiales pobres y con el tiempo se han erosionado.

Los entierros de los funcionarios durante el I.M. se localizaron a lo largo de la geografía egipcia. Después de la unificación del país durante el reinado de Sesostris III numerosos nomarcas buscan la independencia de sus regiones. En base a estas reivindicaciones estos nomarcas se presentan como pequeños faraones y como tales preparan edificios funerarios como un faraón.

En la din.XII se populariza una forma de entierro surgida en la IV din.:el hipogeo excavado en una roca. Dos ámbitos importantes fueron Beni-Hasan (Egipto Medio) y Assuán (Sur de Egipto) donde se realizaron este tipo de entierros: un nivel superior con un patio abierto con una entrada monumental, y un nivel inferior con la cámara funeraria.

La decoración mural de estos ámbitos se reduce a mínimos ya que los artistas crean una fórmula alternativa consistente en instalar con el difunto en la cámara funeraria todas las escenas que garantizan el bienestar en la vida eterna en maquetas denominadas esculturas de tamaño reducido.

El pabellón de Sesostris I; dinXII: Es un edificio sencillo en Karnak conservado gracias a la reconstrucción de todos sus elementos. Los sillares de este pabellón se utilizaron en la construcción de un pilono en la din. XVIII, tras ser recuperados el edificio ha podido ser reconstruido en el Museo al aire libre de Karnak. Aunque desde el punto de vista arquitectónico es un edificio secundario, se utilizó como una capilla de parada procesional en el decurso de la celebración del Festival de Sed. Los relieves que adornan la capilla tienen un valor propiciatorio con abundantes inscripciones tanta en el interior como en el exterior. Aunque el dios tutelar de Sesostris I era Amón, aquí se produce una síntesis del dios Min, dios de la fertilidad, con Amón-Re ya que se asocia la riqueza de las cosechas del año con la fertilidad.

La ciudad de Kahun, din. XII: Fue una ciudad diseñada para las viviendas de los operarios que trabajaban en las construcciones reales de la XXII din. Está realizado en adobe con un muro que la protege y la delimita. Las viviendas destinadas a los operarios situadas en un sector de la ciudad no son de grandes dimensiones; no obstante, en otro sector del mismo ámbito se construyeron grandes residencias destinadas a escribas, sacerdotes y capataces con un nivel social diferente. También hay palacios destinados al rey que periódicamente visitaba el lugar para controlar la evolución de la obra.

Una ciudad semejante fue la de Deir el-Medinet en Tebas, donde residían los obreros encargados de realizar y decorar las tumbas reales.

La fortaleza de Buhen, din XII: Fue una construcción militar, hoy cubierta por las aguas debido a la construcción de los embalses de Nasser, situada al sur de Suan. No fue una construcción aislada ya que formaba parte de una línea fronteriza. Esta zona de Nubia, región que delimita Egipto por el Sur, sufrió un aumento demográfico coincidiendo con una crisis interna, con lo cual la frontera se debilitó y fue necesario construir esta línea fronteriza. Es un espacio delimitado por dos niveles amurallados: una muralla baja con baluartes semicirculares (cuerpos que sobresalen de la muralla), y otra mayor con baluartes cuadrados. Todo ello coronado con almenas. Delante había un foso y un camino de ronda para recorrer el perímetro amurallado y otra fortificación en el interior. La construcción fue realizada totalmente en adobe.

ESCULTURA, PINTURA Y RELIEVES DEL I.M.

Las representaciones en estos campos fueron más reducidas y secundarias respecto a la producción del I.A. En el campo funerario civil se substituye la pintura y el relieve por las esculturas de tamaño reducido. Son figurillas de madera de desigual calidad dispuestas en las cámaras funerarias y las cuales representan las mismas escenas de carácter profano que anteriormente se disponían sobre relieve sobre las paredes de la mastaba como la procesión de las ofrendas o tareas cotidianas.

Estatua de Mentuhotep; din. XI. Fue encontrada en la cámara bajo la pirámide o mastaba de su templo en Deir el-Bahari y está representado como unificador de Egipto. Fue realizada en piedra caliza en tamaño natural y policromada. El faraón está representado entronizado con la corona roja del Alto Egipto sintetizada con la blanca propia del Bajo Egipto. Es una figura que prueba la mala habilidad del escultor ya que las piernas son desproporcionadas.

Estatua del Sesostris III, din. XII: En esta figura se abandona la antigua norma idealizante en la representación de los reyes a favor de una imagen naturalista. Esta ruptura se vuelve a producir en la din. XVIII. Sus rasgos faciales desprendidos hacia abajo expresan la impresión pesimista de la época. Está realizada en granito negro y procede de Deir el-Bahari.

ORFEBRERÍA

Debido al número de piezas conservadas el estudio de la orfebrería egipcia se realiza a partir del I. Medio, aunque surge durante el antiguo. Los egipcios comercializaron con los materiales preciosos y valoraban especialmente la plata por su rareza. En esta manifestación artística egipcia confeccionados en talleres reales, se realizaron dos tipos de productos. Por un lado joyas y por otro producciones como tronos reales, barcas sagradas de las divinidades, capillas, láminas de oro trabajadas para cubrir puertas, paredes interiores de los templos, imágenes de la divinidad o carros sagrados ya en el I.Nuevo. No obstante, esta segundo tipo de producciones sólo las conocemos gracias a las fuentes escritas ya que no se han conservado, y por tanto el estudio se limita a las joyas.

La base de las joyas era el oro y excepcionalmente la plata recubiertas con piedras semipreciosas. Los diversos materiales utilizados no fueron simples materias primas ya que se les asimilaba un valor añadido; de esta forma, el oro se asimilaba a la carne de los dioses y la plata a sus huesos. la cornalina, piedra de color rojo, a la sangre; el lapislázuli, piedra de color azul oscuro, a la pilosidad; la turquesa a la idea de resurrección. Si no se disponía de piedras semipreciosas se optaba por sucedáneos como vidrios de colores

Las joyas se realizaban para la vida y posteriormente se depositaban junto al difunto, y su función prioritaria fue la protección de sus destinatarios: hombres, mujeres, niños y animales domésticos.

Entre las diversas tipologías encontramos collares, cinturones, coronas y diademas masculinos o femeninos indistintamente realizados desde el I.A. El collar masculino derivó en el I.M. en los pectorales.

Los pendientes y los anillos surgieron en el imperio nuevo y fueron de uso masculino y femenino indistintamente. Los brazaletes surgen el I.A.; son destacables los de Hotepheres de la III din. realizados en plata.

Los diseños de los pectorales de uso masculino o femenino indistintamente son los más complejos. Probablemente, fueron piezas diseñadas por sacerdotes. Tres pectorales de la din. XII I. M. han sido atribuidos a Sesostris II, Sesostris III y Amenemhat III gracias a las inscripciones que incorporan sus nombres. Son joyas de oro encima del cual se han incrustado piedras para realizar una combinación cromática con la técnica del cloissoné propia de los esmaltes. Tienen formas trapezoidales o rectangulares, y presentan un enmarcamiento de carácter arquitectónico que recuerda un pilono. Esta remembranza arquitectónica propia durante el I.M. se repite en la parte superior donde aparece la típica cornisa de garganta egipcia.

Pectoral de Sesostris II: Realizada de oro con piedras semipreciosas como la conelina, lapislázuli y turquesa tiene un alto grado de sofisticación. Se representa el nombre del faraón en el centro y una decoración simétrica a los lados con el halcón Horus coronado con la síntesis de las dos coronas del Alto y Bajo Egipto. Un disco solar donde se enrosca la serpiente, protectora del Alto Egipto, con la cruz Ankh, símbolo de la eternidad divina.

Pectoral de Sesostris III: El referente arquitectónico se mantiene con las columnas con capiteles vegetales a izquierda y derecha, todo y que se abandona la forma trapezoidal propia del pilono. Los materiales son los mismos que la anterior. Aparece el nombre del faraón en el centro. La escena está presidida por la diosa buitre Nejbet, protectora del Alto Egipto. Bajo sus alas se representa de manera simétrica un animal fantástico felino que representa al monarca pisoteando a los enemigos.

Pectoral de Amenemhat III: de las tres piezas es la que tiene un mayor grado de sofisticación. Aparece el nombre del faraón en el centro, la figura del halcón presidiendo la escena con la cruz Ankh y el pilar Djet como símbolo de esterilidad. La decoración incluye, tal y como el modelo de la paleta de Narmer, la derrota de los enemigos.

Mango de un espejo: Este mango de un espejo actúa como un soporte atórico. En los templos de la diosa Ator en lugar de representarse decoración vegetal en los capiteles se representaba su cabeza con orejas de vaca como soporte atórico. El mango está inspirado en una columna y está decorado con incrustaciones que representan la hierba de los cañizares del Nilo. En el espejo, instrumento de belleza, se representa este elemento de la diosa ya que era la diosa de las cuestiones amorosas.

Durante el Imperio Medio las formas artísticas se basan en formas naturales tal y como lo demuestra la botella con cisnes opuestos con formas parecidas al estilo modernista.

Segundo período intermedio:

En este período se vuelve a repetir la crisis interna del primer período intermedio con la presencia de los hicsos que se instalan en Egipto y acaban controlando una parte del país desde la din.XIII hasta la XVIII. De este período intermedio, igual que el anterior, se tiene poca información.

Durante mucho tiempo se dio credibilidad a una interpretación de lo sucedido a Manetón, sacerdote del último período egipcio, hasta que los trabajos arqueológicos reflejaron que los datos que daba no coincidían con la realidad. Manetón trasgiversó la realidad a favor de los egipcios ya que afirmaba que hicsos, de origen oriental de una sola etnia y por tanto, cohesionados como colectivo, habían llegado a Egipto por la fuerza de las armas y habían sometido a los egipcios.

Pero los hallazgos arqueológicos demuestran que no pertenecían a una sola etnia, no llegaron de forma organizada y no conquistaron Egipto por la fuerza, sino que se filtraron poco a poco a través del delta debido a un movimiento de población propiciado por culturas indoeuropeas.

Los hicsos ayudados por la decadencia egipcia lograron gobernar el norte egipcio asumiendo rasgos de la cultura de Egipto como la escritura y alguna divinidad.

En definitiva, el segundo período intermedio fue un período de transición y decadencia que es fundamental para conocer la cultura egipcia del Imperio Nuevo. A partir de este período Egipto organiza un ejército potente gracias a la presencia del caballo, introducido por los hicsos, y los carros de guerra. Durante la dinastía XVIII se unifica el país y empieza el imperio egipcio.

El imperio nuevo

ARQUITECTURA

Templo funerario de Hatshepsut din XVIII, Deir el-Bahari: El edificio está inspirado en el conjunto funerario anexo de Mentuhotep construido durante el Imperio Medio.

Hasta entonces Egipto había aplicado una política imperialista pero Hatshepsut inaugura un período tranquilo y alejado de los campos de batalla, a diferencia del resto de los monarcas del I.N.

Fue un templo espléndido, aún en curso de excavación y restauración iniciado por arqueólogos polacos, con una vida efímera ya que en la din. XIX cambió su función de templo. En una política de revisión del pasado histórico llevado a cabo en la din. XIX por los ramesidas se aplicó la “damnatio memorie” a los personajes que durante la din. XVIII rompieron con la ortodoxia egipcia. De este modo, se destruyeron monumentos y se borraron nombres e imágenes relacionados con Hatshepsut y Amenofis IV/Ajenaton.

El conjunto funerario armoniza con el paisaje circundante y se asienta sobre tres terrazas superpuestas unidas por rampas. Una gran vía de acceso flanqueada por numerosas esfinges se prolongaba hasta el conjunto funerario. Cada una de las dos plantas inferiores están rematadas por pórticos con el fin de disimular los muros lisos que separa las terrazas. La terraza superior es la que corresponde al templo propiamente dicho. En la terraza inferior se construyó una capilla dedicada al culto de los antepasados reales; y a izquierda y derecha de la segunda terraza hay dos porches denominados porche de Punt y porche del Nacimiento con una iconografía figurativa en relieve que ensalzaba la memoria de la reina Hatshepsut.

En el porche de Punt se representa una descripción tanto figurativa como textual del que fue una expedición comercial enviada por la reina al país del Punt. Uno de los fines de la expedición al Punt, cuyo emplazamiento geográfico no se conoce con exactitud aunque es probable que corresponde al actual Somalia al sur del mar Rojo, era exportar el árbol del incienso para uso en perfumería. Esta expedición implicó la preparación de numerosos barcos de navegación marítima fabricados en Tebas y un elevado número de personas incluido un pequeño ejército. En estas representaciones se incluye la expedición, el paisaje y las chozas de las aldeas africanas y, en una voluntad documentalista, la reina de Punt.

En el porche del Nacimiento se describe la concepción divina de la reina Hatshepsut justificando de este modo su derecho al trono. En el relato se representa como Amón Re se enamoró de la madre de Hatshepsut y entró en el cuerpo del padre. Fue así como fue concebido y nació bajo la asignación de Amón re como la heredera de Egipto. ( De la unión de un mortal con un dios se llama hierogamia).

Si bien el conjunto funerario de Mentuhotep reunía el lugar de culto con el de enterramiento, el templo funerario de Hatshepsut sólo fue utilizado como lugar de culto ya que a partir de entonces y hasta la din.XX los monarcas se hicieron enterrar en el Valle de los Reyes, entonces conocido cono Lugar de la Verdad, al otro lado de la montaña de Deir el-Bahari. Es un valle seco con un clima riguroso y fácil de vigilar. El Valle de las Reinas, denominado entonces, Lugar de la Belleza, estaba destinado a las esposas e hijos de los monarcas.

El sistema de enterramiento se realizó a través de hipogeos, tumbas excavadas en la roca. El trazado de los hipogeos varió con el tiempo; del trazado semicircular o en ángulo recto de principios de la din. XVIII, se pasó a un trazado longitudinal a finales de la misma dinastía. Las tumbas se organizan en pendiente con varios tramos de pasillo, alternados con otros de escaleras para salvar los desniveles. En el itinerario se excavaron pozos para dificultar el saqueo de las tumbas y acumular el agua de las excepcionales lluvias. También puede haber un número variable de cámaras situadas a banda y banda del corredor destinadas a contener el ajuar distribuido por capítulos como, por ejemplo, la destinada al carro de guerra. Al final del itinerario en la zona más baja se disponía la sala de oro, nombre con que se asignaba la estancia del sarcófago debido al color amarillo de las paredes ya que era el lugar donde el faraón se transmutaba en dios y su carne se convertía en oro.

Estas cámaras funerarias estaban decoradas con pinturas con una iconografía escatológica como el camino que realizan hasta llegar a ser dioses. En la de Tutankhamon está presidida por una escena que representa la ceremonia de la obertura de boca.

Estas representaciones tuvieron su equivalente en las moradas de eternidad civiles. En la zona superior, zona del culto, se representaban temas biográficos, y las escenas escatológicas se representaban en papiros que se colocaban con el difunto dentro de los sarcófagos.

En el valle de las reinas, emplazado un poco más al sur del valle de los reyes, era utilizada para enterrar a las esposas reales y a los infantes. Estas tumbas son menores en relación a las del valle de los reyes pero tienen las mismas características: tumbas excavadas en la roca con un desnivel en la entrada y un itinerario que conduce a la cámara funeraria.

Tumba de Nefertari, din XIX: En el valle de las reinas, “Valle de la Belleza”, destaca la tumba de Nefertari, esposa real de Ramsés II, la cual poseía su propio templo en Abu Simbel. Esta tumba destaca por la calidad de su decoración pictórica aplicada sobre relieves en una capa de estuco. Fueron recientemente restauradas por la Fundación Getty.

La figura de Nefertari está tratada como una diosa más que acompañada de numerosas divinidades cogida de la mano la acompañan hasta el final del trayecto donde se convierte en diosa. Las inscripciones tienen mucha importancia y la reina está omnipresente en todas las escenas. En ellas, con las mismas proporciones se encuentra con Osiris, pintado de verde, o los cuatro hijos de Horus, tutelares de las vísceras. En la cámara donde está ubicado el sarcófago está representada en su conversión con Osiris.

En estas pinturas se observa indicios que a partir de la din. XIX el arte egipcio se está abriendo estilísticamente debido al contacto con culturas foráneas, abandonando relativamente la característica pintura plana.

En el I.N. los templos funerarios reales adoptan la tipología de los templos mistéricos dedicados a Amón, excepto el templo funerario de Hatshepsut, ya que si bien los beneficiarios de los templos eran los monarcas, una vez al año la imagen de la divinidad procedente del templo de Karnak visitaba los templos funerarios, adoptando de esta manera la forma arquitectónica propia del palacio del dios.

En Karnak, dentro del recinto de Amón, se construyó el templo de Jonsu (Dios surgido de la unión de Amón y Mut) que gracias a su conservación sirve de paradigma.

CARACTERÍSTICAS: Una avenida flanqueada por esfinges sirve de camino que lleva al templo. Las esfinges podían ser cuerpos de felino con la cabeza del rey o bien la figura del animal sagrado correspondiente al dios al que se le consagra el templo.

Flanqueando la puerta de entrada se situaban dos obeliscos, como los símbolos solares, tallados en un sólo bloque de piedra y con decoraciones en relieve en sus cuatro caras.

Marcando como frontera el paso del espacio profano con el espacio sagrado se erigía el pilono como fachada monumental. La forma trapezoidal del pilono simula las dos montañas por entre las cuales nacía el sol. A partir de un momento dado durante el I.N. se decoran con relieves con temas militares garantizando de este modo el conocimiento popular de los triunfos del rey más allá de las fronteras egipcias. También se encuentran imágenes colosales del promotor del templo adosadas a la fachada. En la parte superior de los pilonos había unos encajes para soportar mástiles con estandartes conmemorativos.

Tras la fachada monumental se halla un patio abierto al aire libre con pórtico alrededor. Esta era la zona hasta la cual podían acceder los fieles.

Más allá del patio estaba la sala hipóstila, denominada sala verde, como una evocación del paisaje egipcio; el pasillo simbolizaba el río Nilo, y el bosque de columnas a banda y banda, la vegetación de los márgenes del río. Esta era la zona de servicios restringida a los fieles.

Avanzando, un corredor como deambulatorio rodeaba una o dos habitaciones herméticamente cerradas destinadas a la barca sagrada y al santuario con la imagen de la divinidad. La habitación de la divinidad era la más pequeña, la más oscura y la más sagrada de entrada restringida, a la que sólo la oligarquía sacerdotal podía entrar en contacto con el dios.

En estos templos podía haber dos tramos de escalera que conectan con el tejado en el cual había un pequeño baldaquino donde se colocaba una vez al año tras un traslado procesional, la imagen divina que con los rayos solares recuperaba todo su poder. El templo de Abu Simbel estaba orientado de tal forma que en dos veces al año entraban los rayos solares e iluminaban las esculturas representadas.

En la zona más posterior del templo habían dos cámaras subterráneas como cámaras del tesoro y un lago que además de simbolizar las aguas originarias, se usaban para la limpieza ritual del sacerdocio.

La concepción general del edificio como la casa del dios expresa una idea de intimidad ya que en el recorrido hay una progresiva disminución de la luz. También hay una reducción del espacio; desde la entrada al espacio interior más sagrado, el techo y el pavimento van reduciéndose para limitar el espacio final; la anchura también se reduce marcando aún más la idea de intimidad.

Los elementos de un templo podían duplicarse o tener alguna variación pero el orden de los espacios siempre fue el mismo.

La adopción de la arquitectura funeraria de los templos mistéricos es debido a que son templos de estancia temporal del dios Amón y como tal han de ser parecidos.

Templo de Amenofis III, din XVIII: Del templo funerario de Amenofis III sólo se conservan dos esculturas colosales situadas a la entrada del templo funerario ahora en ruinas. Los colosos son conocidos como los colosos de Memnón denominados así por un viajero griego en el siglo I a.c. En los laterales se representa la unión del loto con el papiro.

Templo de Ramsés II, din. XIX: Es un edificio realizado en piedra relativamente conservado ya que la entrada y el patio sólo se conserva a nivel de fundamentos. La estructura del templo es la habitual: dos pilonos, doble patio descubiertos, una sala hipóstila y el santuario. No obstante, presenta edificaciones anexas como cámaras de almacenamiento realizadas en adobe y bien conservadas. También hay un palacio real anexo al patio sólo conservado al nivel de los fundamentos. Este palacio de función funeraria ligado a la celebración del Heb-Set repite los ámbitos de un palacio real pero con falsas puertas.

Templo de Ramsés III; din XX: Debido a su emplazamiento es conocido como el templo de Medinet Habu. La integridad del templo se conserva bien. En él se halla la misma estructura que el templo de se predecesor. Este templo estaba rodeado por una enorme muralla de adobe que le daba aspecto de fortaleza. Tanto en la banda oriental como occidental de la muralla se construyeron unos torreones de tipo militar desconocidas hasta el momento en Egipto importadas de un modelo arquitectónico foráneo. También había anexo al patio un palacio real de uso funerario. Este palacio incluía la ventana de aparición a través de la cual el monarca se mostraba a sus súbditos. Fue un elemento novedoso de la época de Amenofis IV/Akhenatón.

Necrópolis de Gurna (Tebas), din XVIII-XX: Durante el I.N. la nobleza tebana situó sus enterramientos en Gurna, en la orilla occidental del Nilo. Paralelamente, también se escaban tumbas en Menfis, en la necrópolis de Saqqarah.

Si bien en el I.N. se produjeron cambios en los enterramientos reales, no se produjeron en los civiles. De acuerdo con la tradición el sistema de enterramiento es el hipogeo con un nivel inferior accesible desde el exterior con un corredor descendiente hasta la cámara funeraria sellada. En el ámbito superior, lugar de culto, el espacio se organiza en forma de una T invertida. De estos dos espacios sólo se decora el superior de acuerdo con la tradición continuada del I.A, excepto el caso de Sennefer, donde hallamos ornamentada también su cámara funeraria. El sistema decorativo es la pintura mural y en algún caso excepcional los relieves.

El hipogeo de Ramose a pesar de no estar acabado ofrece un buen prototipo de lo que son las tumbas civiles. Ramose fue un destacado personaje que obtuvo el cargo de visir durante el reinado de Amenofis III, din XVIII manteniendo su cargo con Amenofis IV/Ajenaton. De resultas de su biografía, tuvo que abandonar Tebas y desplazarse a Ajetaton/ tell el-Amarna en el Medio Egipto y por lo tanto su tumba no fue acabada. En ella hay tres muros decorados con relieves y un cuarto con pintura mural representándose escenas de tipo biográfico; escenas de ambiciones lúdicas del difunto en el más allá, escenas de caza y pesca en el Nilo.

Templos mistéricos

Karnak: En este gran ámbito de Tebas consagrado a las divinidades hay tres grandes recintos templarios: el recinto de Amón-Re, el templo de su esposa Muy, y el templo de Montu a la izquierda. Dentro del ámbito del Amón-Re se encuentra el templo de Jonsu. Hay un común denominador en los tres ámbitos: una muralla que los delimita, la casa de la divinidad con el Sacta Santorum, y el lago sagrado.

Los faraones tenían como a dios protector a Amón Re y le atribuyeron un papel decisivo en sus éxitos militares. De este modo, los monarcas agradecieron al dios sus victorias ofreciéndole donaciones con parte del botín de guerra y en forma de construcciones votivas manifestadas en remodelaciones del templo del dios, siempre afectando mínimamente su intimidad. Es decir, las remodelaciones se concretaron levantando nuevos pilonos y patios pero nunca el santuario. De este modo, el recinto de Amón-Re creció configurando dos ejes: uno hacia Oriente, dirección por la cual sigue la divinidad cuando sale del templo para visitar los templos funerarios en la banda occidental del Nilo una vez al año. Otro hacia el sur orientado a Luxor coincidiendo con la procesión de la barca sagrada de Amón en la fiesta del Opet.

Luxor: El templo de Luxor se conserva mejor que el recinto de Amón-Re en Karnak, aunque toda la obra conservada pertenece al I.N. Luxor es un templo mistérico que tuvo la función de ser el harén de Amón-Re.

Durante el Imperio Nuevo el derecho a gobernar quedó restringido para las mujeres. Aunque éstas tuviesen pleno derecho por motivos generacionales el trono pasó a sus maridos. Pero hatsepsup reclamó su derecho al reinado y para legitimar su poder, los sacerdotes creyeron conveniente creer que era Amón Re quien engendraba los hijos herederos. Por ello se construyó Luxor, edificio construido para que Amón Re pudiera asumir la personalidad del heredero. La conmemoración de los nacimientos divinos era conocida como la Fiesta de Opet.

Entre los reyes que intervinieron en la construcción de Luxor encontramos a Hatsepsup, Amanofis III con el santuario, la sala hipóstila y el patio abierto; Tutankamon decoró las paredes de la sala hipóstila; Ramsés II incorpora en el Norte un patio al aire libre, el pilono de la entrada y esculturas en la fachada con relieves en los laterales del trono.

Deir el-Medinet: Tebas. Fue el poblado de los artesanos encargados de realizar las tumbas reales durante el I.N. proyectado para garantizar la proximidad de estos obreros al pie de las obras. Sólo se conserva a nivel de los fundamentos.

Las casas están entre los pocos ejemplos de arquitectura civil que nos han llegado. Son viviendas de mediano tamaño con una sala principal presidida por una columna, un tramo de escalera para acceder al tejado y una zona de cocina.

Esta zona incluía una necrópolis civil ordenada mediante hipogeos con una fachada en forma piramidal.

Muchas de las tumbas eran decoradas con pinturas murales.

La producción artística durante el reinado de Amenofis IV:

Amenofis IV fue monarca en la din. XVIII y en un mundo conservador como fue el egipcio, intentó transformar la realidad egipcia en un corto período de tiempo. Impulsó una revolución religiosa con unas intenciones políticas claras al situar al dios Atón en una posición predominante en relación a Amón Re. Aunque en un principio sólo promueve el culto a Atón acabará radicalizando su posición reconociéndolo como único dios de Egipto. Como consecuencia se cerraron los templos de culto a Amón Re e imperó el monoteísmo. Todo ello se produjo por las malas relaciones que tuvo con sacerdocio, con un alto poder entonces, que se negaban al cambio de divinidad ya que suponía pérdida de poder.

Amenofis IV a partir del cambio religioso cambió su nombre por el de Ajenaton -el que es grato a Atón-

y traslada la capital al norte del país en el nomo de hermópolis consagrado a Aton construyendo una nueva ciudad llamada Ajetaton -el horizonte de Aton-. Amenofis IV gobierna desde 1353-1336 y poco después de su reinado se vuelve a restaurar todo aquello que había suprimido

En la nueva ciudad se instala cinco años después de llegar al trono y se habita durante 12. La ciudad, enclavada en la banda oriental del Nilo, fue concebida para ser el centro político y religioso del país. Actualmente, se conserva a nivel de fundamentos.

Todo el territorio estaba delimitado por 14 estelas que dividían los diferentes barrios entre los cuales había el central y oficial donde se localizaba el palacio real, los templos de culto a Atón, diversos almacenes y construcciones destinadas a servicios y oficinas administrativas.

La necrópolis estaba en el extremo oriental del nomo. En ella habían tumbas civiles y reales en forma de hipogeos con una gran riqueza ornamental. Las decoraciones tienen una temática nueva donde tiene un extraordinario protagonismo la familia real protegida por el disco solar del dios.

El palacio real presidía el centro de la ciudad, y estaba dividido por una vía real en dos partes: el sector oriental destinado a acoger los actos de representación; y el sector oriental utilizado como uso privado como vivienda. Los dos ámbitos se comunicaban por un puente elevado donde se construyó un templete donde por vez primera se dispuso la ventana de aparición a través de la cual el monarca y su familia se mostraban a sus súbditos.

En el norte del barrio se encontraba el templo de Atón. Construido siguiendo el modelo de los templos solares, era un gran espacio abierto delimitado por un muro con dos construcciones interiores: el templo de recepción y el templo del santuario con espacios abiertos al aire libre.

En la parte occidental de la ciudad se combinan espacios cerrados con espacios abiertos donde encontramos por un lado el palacio del trono, una sala hipóstila flanqueada por porches, el harén del faraón y un seguido de dependencias con jardines interiores. Todo ello fue construido con adobe piedra para soportes y esculturas colosales. El material pobre se disimuló con acabados suntuosos, y los interiores se cubrieron de mosaicos y pinturas donde se representaba la vida íntima del rey.

En una de las decoraciones se representa a Ajenaton con tres princesas y la reina Nefertiti en sus pies. También encontramos el paisaje nilótico.

En las esculturas colosales de Ajenaton se observa claramente los cambios artísticos creando una figura humana más espiritual mediante recursos expresionistas. No obstante, en la etapa final del reinado hubo una pérdida de esta espiritualidad en las representaciones.

Tutmosis fue uno de los escultores reales, autor de la cabeza de Nefertiti. .

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