Arte del siglo XX

Historia del Arte. Arquitectura. Racionalismo. Le Corbusier. Organicismo. Frank Lloyd Wright. Pintura. Fauvismo. Henri Matisse. Expresionismo. Kandinsky. Cubismo. Pablo Picasso. Dadaísmo. Marcel Duchamp. Surrealismo. Dalí. Abstracción. Pollock

  • Enviado por: Alfonso
  • Idioma: castellano
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ARTE S. XX

LA ARQUITECTURA DEL MOVIMIENTO MODERNO

La arquitectura dl primer tercio dl s. XX se divide en 2 grandes corrientes: una europea, denominada racionalismo, q tendrá en los ar­quitectos alemanes d la Bauhaus, en los holandeses dl grupo De Stijl y en el suizo Le Corbusier a sus grandes intérpretes; y otra norteamericana, lla­mada organicismo, cuyo protagonista indiscutible es Wright. Posteriorx, los críticos Hitchcock y Johnson, acuñaron el término estilo internacional con el fin d ex­presar la síntesis d ambas tendencias en un mismo edificio.

El racionalismo: Le Corbusier

El racionalismo trata d adaptar las modernas técnicas d la construcción a las necesidades funcionales dl hombre contemporáneo. El racionalismo reduce los edificios a severos esqueletos geométricos d hierro y hormigón armado. La resistencia d estos materiales permite eli­minar las paredes exteriores d sustentación y suplirlas x revestimientos d cristal. Surgen así volúmenes transparentes y desornamentados, pues la decoración reside en el ritmo con el q se disponen los huecos en las fa­chadas d los inmuebles.

El desarrollo sistemático d este movimiento se inicia en 1919, con la creación x Walter Gropius d la Escuela d Arquitectura y Artes Indus­triales, en Weimar, q denominó Bauhaus. Posteriorx, se trasladó a Dessau, clausurándose el centro en 1933, cuan­do sus principales profesores emigraron a los EEUU xa escapar dl régimen nazi. La sede d Dessau fue el «libro d estilo» dl racionalis­mo. Gropius se rodeó d un claustro académico formado x inge­nieros, arquitectos, escultores, pintores y decoradores con el fin d diseñar prototipos destinados a su fabricación industrial en serie. Las casas unifa­miliares prefabricadas en acero y cobre, con grandes ventanales d vidrio, le permitían obtener volúmenes transparentes y austeros, y conseguir una arquitectura barata.

Estas ideas las comparten tb los renovadores d la arquitectura holandesa, reunidos en torno al periódico El Estilo. Animados x el geometrismo dl pintor Mondrian, los integrantes dl grupo De Stijl reconstruyen la arquitectura d su país, tras el desastre d la IGM, con modernos edificios cúbicos y desnudos como la casa Schröder

Xo el gran divulgador dl racionalismo va a ser Le Corbusier: teórico, urbanista y arquitecto.

Como teórico, Le Corbusier postula el orden armónico en la arquitec­tura, regulada x un canon d proporciones humanas. Xa ello elaboró el Modulor, q fija en 2,16 metros, equiva­lente a la altura d un hombre d 1,75m d estatura con el brazo alzado. El Modulor tendría tb su aplicación en diseño, extendiéndose a mobiliario y a objetos comunes.

Como urbanista concibió, en 1922, un plan xa la ciudad contemporá­nea d tres millones d habitantes. Estaría formada x hileras d rascacielos aislados, q convergerían radialx hacia el centro, donde se emplaza­rían los órganos d poder y los comercios. Todos los inmuebles se distan­ciarían 500m entre sí x espacios verdes y se conectarían con la pla­za mayor d la metrópoli mediante grandes avenidas. En 1958 haría reali­dad este proyecto al ponerlo en práctica en Chandigarh, la nueva capital hindú dl Punjab.

Como arquitecto, su máxima preocupación fue la casa, tanto la villa in­dividual como el bloque d pisos. En ambos casos, estas «máquinas xa vi­vir» debían elevarse sobre pilares a semejanza d los palafitos y cubrirse x una terraza-jardín plana, q habilita como un área d estancia adicional. El resto d la estructura se limita a un andamiaje d hierro y cemento so­metido a un plan libre, con el propósito de que el arquitecto organice la cir­culación de los espacios interiores y los muros d cerramiento según las ne­cesidades dl cliente. La Villa Savoye, en las cercanías e París, y el edificio d apartamentos dúplex, llamado Unité d'Habitation, son obras maestras d esta mentalidad.

A partir d los años 50, Le Corbusier, comienza a explorar la curvatura y a presentar el cemento armado en su estado natural, con su superfi­cie rugosa, sin pulimentación posterior. Dos obras religiosas, erigidas en Francia, muestran este cambio, q otorga a los edificios un aire escultural. Se trata d la capilla xa peregrinos d Notre­Dame du Haut, y dl monasterio do­minico d Sainte Marie d la Murette, donde tb se advierten concesiones al organicismo preconiza­do x el estadounidense Wright.

El organicismo: Frank Lloyd Wright

El ingeniero y arquitecto Frank Lloyd Wright es el ideólogo y defensor dl organicismo. En su credo artístico rezan 2 artículos d fe: 1º, el edificio ha d concebirse en armonía con el paisaje; y 2º, el cliente ha d sentirse realizado entre sus paredes. X consiguiente, la casa indi­vidual debe responder al modo d ser d quien la vive, y en el edificio co­lectivo, el ser humano debe re­conocerse como habitante y no como mero espectador. En esencia, las obras d Wright persiguen la felicidad y huyen d los impactos medio­ambientales.

A lo largo d su biografía se advierten 2 grandes épocas d éxito fulgurante, separadas x un período de ostracismo.

La etapa inicial abarca d 1887 a 1909 y se concreta en las conforta­bles prairie houses, sus unifamiliares «casas d la pradera», ubicadas en urbanizaciones residenciales y perfectax integradas con la naturale­za. Suele organizar la vivienda a partir d una gran chimenea central, bus­cando perspectivas en varias direcciones y obteniendo diferentes am­bientes habitables, q consigue mediante distintas alturas. El volumen d la casa tiene forma d cruz, cuyos brazos desiguales se injertan uno en otro. Esta estructura se ha comparado con la d las villas renacentistas d Palladio. Las excelencias d estos ranchos exquisitos se­rán difundidas x las revistas femeninas d decoración.

A partir d este año, la estrella d Wright declina. Abandona a su 1ª mujer y a sus hi­jos, y se fuga a Europa con Mamah Chiney, una feminista y librepensa­dora esposa d un cliente.

D regreso a Wisconsin, ésta sería asesinada junto con seis personas más. Wright huye al Japón, atraviesa otro purgatorio con su nueva espo­sa, la morfinómana Marian Noel; se divorcia, estudia la arquitectura ma­ya y contrae nupcias con la bailarina yugoslava Ivanova.

Wright, a punto d cumplir 70 años, sale d su aislamiento diseñando la formidable Casa de la Cascada, el + fastuoso ejemplo d arqui­tectura organicista. El maestro norteamericano detestaba a los ar­quitectos alemanes de la Bauhaus, y, como respuesta a la corriente racionalista europea proyecta, en 1936, esta vivienda. Está situada en el espeso bosque d Pensilvania, x donde corre el torrente Bear Run q da nombre al pa­raje, y le fue encargada x Kaufmann, propietario d unos grandes almacenes d Pittsburg. Cuan­do Wright vio el terreno, no lo dudó ni un instante: colocaría la casa encima d la cascada. El proyecto adquirió desde sus orígenes una au­reola casi mítica. En su construcción, Wright apuró al máxi­mo las posibilidades estructurales d los grandes voladizos d hormigón armado. Y el resultado fue el sueño d un ingeniero poeta. En 1938 los semanarios Life y Time publicaban simultá­neax, en exclusiva mundial, las primeras fotografías d la Casa d la Cascada. A partir d entonces se convierte en el mode­lo perfecto d vivienda doméstica moderna.

Tras esta obra, su autoridad es reconocida universalx y tendrá, hasta su muerte, una actividad creadora d gran difusión. En 1937, la Compañía Johnson Wáx le encarga su sede social en Wisconsin. En este bellísimo edificio alumbraba una nueva fase dominada x ele­mentos curvilíneos. La planta dedicada a oficinas es d ladrillo y carece d ventanas. Está tratada como una unidad, donde los soportes son co­lumnas delgadísimas, q se ensanchan en la parte superior adoptando la forma d una seta, sosteniendo un techo traslúci­do x donde penetra la luz. Tiene un mobiliario diseñado, igualx, x el arquitecto. Trece años después, edificó xa esta fir­ma d ceras una audaz torre d cristal, con ángulos redondeados, en la q se ubicaron los laboratorios.

Con posterioridad, el círculo le obsesiona y comienza a experimentar con este tipo d planta hasta darle cima en el Museo Solomón Guggen­heim d Nueva York. Consta d dos partes: la sala principal d exposiciones y un edificio administrativo, ambos troncocónicos. La galería, donde se encuentra la colección permanente d Salomón Guggenheim, es una espiral continua en rampa q se desarrolla en torno a un gran hueco central, cubierto x una cúpula sobre nervios, q permite la iluminación natural. Wright estrenaba aquí un nuevo sistema museístico d cir­culación y exposición. El visitante sube en ascensor al ático, desde donde inicia el recorrido.

LA ESCULTURA: INNOVACIONES CONCEPTUALES Y TÉCNICAS

Los conceptos q revolucionan y abanderan la escultura dl s. XX son el hueco y el movimiento mecánico. El derroche d inventiva q su­ponen estos hallazgos plásticos va unido al empleo d nuevos materiales y técnicas, entre los q prima el alambre y la chapa d hierro fundida, re­cortada y soldada industrialx.

El hueco consiste en introducir el vacío en la masa d la estatua, invir­tiéndose así el concepto tradicional d la escultura, definida históricax como un cuerpo sólido sin perforar. El ruso Archipenko es el precursor d esta tendencia. En 1908 llega a París y comienza a aplicar a sus figuras los experimentos cubistas. 4 años después fundía en bronce Mujer andando, configurada x varios huecos contorneados x perfiles sólidos. Esta obra descarnada inaugura­ba una nueva época.

El juego cubista consistente en expresar las formas abultadas a partir d oquedades es continuado x dos artesanos españoles influidos x Picas­so, dos formidables herreros q enriquecen la vanguardia escultórica d París: González y Gargallo. La aspiración d González era «dibujar con hierro en el espacio», creando obras abstractas, afiladas y abruptas, como Mujer ante el espejo. Gargallo, en cambio, permaneció fiel a la figuración, como acredi­tan El gran profeta y El pequeño arlequín.

La 2ª aportación q el s. XX incorpora a la escultura es el mo­vimiento mecánico. Este dinamismo se consigue accionando el objeto ma­nualx, impulsándolo con un motor o desplazándolo a través d un agente natural, generalx la fuerza dl aire.

El norteamericano Calder será quien aplique estas propuestas a la escultura, q denominará mobiles.

Los principales mobiles d Calder, q le otorgan fama, son los aéreos. Se trata d pétalos, discos y palmas confeccio­nados en materiales ligeros y unidos x varillas d alambre, q se sus­penden dl techo, donde, a la menor brisa, las piezas giran, se elevan, pla­nean, varían d ritmo y hasta emiten quejumbrosos sonidos, como el “mobile sobre 2 planos”. Su mayor realización se encuentra en la sala d la terminal internacional dl aeropuerto Kennedy, d Nueva York, con larguísimas hojas metálicas pin­tadas d rojo y negro.

En 1937, y con destino al pabellón español d la Exposición Universal d París, construye la famosa Fuente d Mercurio, actualx instalada en la Fundación Miró, d Barcelona. Está compuesta x un surtidor q vier­te el mineral sobre tres platos q actúan d vasos comunicantes. Al final d esta catarata, el mercurio roza una pala q pone en acción una varilla superior, d la q cuelga suspendida la palabra «Almadén». Fue una d las atracciones d la Exposición y mereció los elogios d Léger.

LOS “ISMOS” PICTORICOS DE LAS VANGUARDIAS

En el breve espacio d veinte años, (1905 y 1924), París va a ser la cuna d las vanguardias artísticas. La cosmopolita capital d Francia se convertía así en el centro mundial dl movimiento plás­tico.

Los vanguardistas proceden d Europa y América, y se muestran inde­pendientes y rebeldes frente al arte academicista: el omnipotente estilo ofi­cial d la clase burguesa, dueña d los encargos.

En la jungla de «ismos» x la q transitan las vanguardias contempo­ráneas, ocupan un lugar pionero el Fauvismo y el Expresionismo alemán, creados en 1905. Xo la celeridad con q se lleva cada movimiento a su límite, la desconexión entre los integrantes q se afilian a estas tendencias y la fascinación x lo nuevo, hará q en 1907 explote el Cubismo, en 1916 se invente el dadaísmo y en 1924 se proclame el primer manifiesto surrealista.

Frente a los 4 siglos q ocuparon el Románico y Gótico, la at­mósfera d excitación y constante fermento d ideas hará q los «ismos» tengan sólo meses d vigencia. Algunos pintores pasarán x varios a lo lar­go de su biografía artística.

El Fauvismo y Matisse

El Fauvismo es la corriente pictórica basada en el uso arbitrario d co­lores intensax vivos, pincelada rica en pasta y línea gruesa y cuyo modelado, perspectiva y luz no interesa.

36 años contaba Ma­tisse cuando, en 1905, decidió par­ticipar en el Salón d Otoño, d París. En una sola sala, se agruparon intenciona­dax sus cuadros, junto a los d Vlaminck y Derain, todos res­tallantes d colorido salvaje. El contraste con el resto d lo ex­puesto es tan crudo, q los visi­tantes abandonan escandalizados la estancia. Al día siguiente, el crítico Louis Vauxcelles escribía en su crónica: ¡Donatello entre las fieras! xa salvar una escultura d resonancias renacentistas q había ido a parar a la misma «jaula» dl Sa­lón. Los insultados se apoderan d este mote despectivo y se lo cuelgan al cuello como una medalla. El Fauvismo acababa d nacer.

Los miembros d este grupo viven cohesionados durante 1906, xo al año siguiente comienza a desintegrarse ante la seducción q produce en algunos el enfoque cubista. Sólo el francés Henri Matisse se mostrará fiel al movimiento fauve a lo largo d toda su vi­da artística.

El estilo d Matisse se caracteriza x simplificar el modelo, traducien­do sus formas mediante exaltadas zonas d color, q no suelen coincidir con su apariencia real en la naturaleza. El retrato d su esposa, La raya verde, dominado x una rabiosa banda d esta tonalidad q secciona la cara desde el pelo a la barbilla, resulta ejemplificador.

En las grandes composiciones mezcla el desenfreno cromático con los ritmos curvilíneos del Art Nouveau y el arabesco, produciendo obras decorativas d gran belleza, como sus bodegones sevi­llanos, La danza

Posteriorx, una artritis le impediría pintar y consumió sus últimos años haciendo recortables d colorido brillante, donde las tijeras actuaban como pincel.

El Expresionismo alemán y Kandinsky

Desde la Edad Media al siglo xx, el Expresionismo fue una constante permanente del arte alemán.

Más q un estilo, es una actitud ante la pintura, marcada x laa rebeldía y la oposición a todo lo establecido. Prima la representación subjetiva. Se plantean las angustias vitales dl hombre. Tiene carga dramática, pesimista y crítica. En 1905, 4 estudiantes d arquitectura sin interés x el Im­presionismo triunfante, se asocian bajo la denominación d Die Brücke (El puente). Sus autores pre­tendían con este nombre vincular el pasado y el futuro dl arte alemán y su pintura se caracteriza x lineas rectas y gruesas d color. La luz el espacio y el volumen no interesan. Simpatizaron con los colores d las vidrieras góticas y sus imágenes frag­mentadas, con el primitivismo d las máscaras africanas, xo, so­bre todo, se interesaron x la tem­pestuosa ruptura cromática d Ma­tisse.

El soporte q emplean es la xilografía tardo medieval, realizando duros y ásperos graba­dos en madera con seres angustiados q preludian, los desastres d la Primera Guerra Mundial. Ejem: Cartel anunciador d exposición colectiva

Similar inquietud corre x Munich, cristalizando a finales d 1911, con la creación dl 2º grupo representativo dl Expresionismo alemán: Der Blaue Reiter (El jinete azul). Sus fundadores fueron Marc y Kandinsky.

Kandinsky, músi­co, pintor y teórico, tenía entonces 45 años y una larga trayectoria van­guardista. En 1910 había pintado la Primera acuarela abstracta, vaciando d contenido el espejo d la realidad, y acababa d concluir la re­dacción dl libro De lo espiritual en el arte, donde anotaba q el problema d la forma es secundario en el arte».

Kandinsky postula así la evasión d la objetividad y se sumerge en una pintura d ritmo rotativo, salpicada d manchas d color y d sig­nos gráficos d valor emocional xa explicar su mundo interior. El ca­mino d la abstracción estaba abierto. En 1914, con la llegada d la gue­rra, Der Blaue Reiter se disuelve. El testigo lo recuperarán los pintores norteamericanos d finales de los años 40 al imponer el expresionismo abstracto.

El cubismo y Picasso

El cubismo descompone la imagen en estructuras poliédricas, q reflejan simultaneax varios puntos d vista. Dicho con palabras + sencillas: el cubismo reduce a cubos la figura, el objeto y el paisaje

Es el fenómeno + notable dl arte contemporáneo, ya q supone una ruptura con las convenciones plásticas tradicionales. Esta revolución estética fue acometida x el español Pablo Ruiz Picasso, cuya genialidad sólo es comparable, en el siglo XX, con la realizada en el terreno dl pensamiento x Freud, fundador d la escue­la psicoanalítica, o la ofrecida x Einstein en el campo d la ciencia.

Los orígenes artísticos d Picasso no pueden ser + académicos. Su pa­dre es profesor d dibujo en la Escuela d Artes y Oficios d Málaga, con quien se forma el precoz pintor durante su infancia y primera juventud, al acompañarle en sus destinos d La Coruña y Barcelona. Al llegar a la capi­tal catalana, frecuenta la cervecería d «Els Quatre Gats», donde se reunía la plana mayor dl Modernismo, percatándose en esta tertulia d dos he­chos: q el academicismo tenía detractores y q en París estaba la nove­dad; allí viaja inmediatax

En el año 1900 Picasso viaja x 1ª vez a París, y allí entra en contacto con pintores, marchantes… forjando en estos años un estilo pictórico q lo va a distinguir plenas dl resto d los pintores d su generación.

Entre 1901 Y 1904 alumbra el período azul, q supone una profundización en las influencias dl Greco y una reacción frente al color dl Impresionismo. El azul invade progresivas todos los lienzos y crea una atmósfera d tristeza y melancolía muy afín a los temas d stas pinturas: tipos es­cuálidos, infelices y dolientes en su trágica condición existencial; como el “viejo guitarrista”; algunos paisajes y alegorías simbólicas

En 1904 se establece definitivax en París, en un edificio rui­noso dl barrio d Montmartre. A finales d este año, abandona la melancolía y aclara su paleta iniciando el período rosa, en el q da vida a una tierna iconografía d personajes d circo y teatrillos ambulantes invadiendo sus lienzos con una suave melancolía. Esta época tb supone un mayor interés x el volumen y el dibujo. Un ejemplo d ste periodo sería “Los saltimbanquis”

En 1905 conoce a Gertrude Sein y a través d ella a Kahnweiler, q será su marchante principal durante el cubismo. Picasso ya en el “retrato d Gertrude Stein demuestra su preocupación x la plasmación dl volumen en el lienzo, preocupación q junto con el descubrimiento d las esculturas ibéricas y el arte negro primitivo le van a llevar a pintar, en 1907, Les demoiselles d'Avignon, q se considera la primera obra cubista. Representa a un grupo d cinco prostitutas semidesnudas d la barcelo­nesa calle Avinyó, en pose exhibicionista xa captar a los clientes. Cuan­do Picasso mostró el cuadro a sus amigos, se quedaron horrorizados ante la fealdad d los dos rostros d la izda, inspirados en tallas dl arte afri­cano. X si fuera poco, los cuerpos d las mujeres estaban descompuestos en bloques geométricos y ensamblados x intersección d planos; ade+, la joven sentada mostraba al mismo tiempo el rostro, el pecho y la espal­da, simultaneando todos los puntos d vista y quebrando las normas d la perspectiva renacentista. Desilusionado x las críticas adversas, arrinconó el cuadro en el taller. Xo las bases dl Cubismo estaban formuladas. Pi­casso intuía q iba a cambiar la historia d arte y, sabedor d su talento, continuó experimentando.

Dentro dl cubismo se mantuvo en el primer plano d las vanguardias entre 1907 y 1916. Durante ste periodo se advierten 2 fases: el cubismo analítico y el cubismo sintético.

El cubismo analítico hace q Picasso se centre en el paisaje y en la fi­gura humana. El método d trabajo sigue siendo el mismo: descomponer geométricax las formas y luego ensamblarlas, mostrando sus cuatro planos en el lienzo. La serie d paisajes de Horta dl Ebro y los retratos de sus marchantes Vóllard y Kahnweiler ilustran este momento. Pron­to se da cuenta d q este camino le conducía peligrosax a la abstracción y, en 1912, lo abandona x el collage.

El collagge inaugura el cubismo sintético. Supone la ventaja d incorporar los objetos reconocibles a las pinturas. Un recorte d periódico permite al es­pectador distinguir letras, palabras enteras y números dentro dl cuadro, y una partitura, identificar las notas musicales. Un menú d restaurante o una caje­tilla d tabaco actuaban d contrapunto real frente a los dibujos «analíticos» q se aplicaban después sobre este soporte. Un buen ejemplo d los bodego­nes q cultiva durante esta fase es “Naturaleza muerta con asiento d reji­lla, donde un trozo d hule trenzado constituye la silla. Xo la solución tampoco le satisfizo y a partir d 1916 recupera la presencia humana y el co­lor al diseñar los decorados y el vestuario d los ballets rusos de Diaghilev. Esta etapa supone una continuación d propuestas q se remontan a la época rosa, como el interés x el volumen t el modelado y un apego a la cultura mediterránea. Y x otro lado Picasso no abandona los hallazgos dl cubismo, aunq lo enriquece con una visión + luminosa y colorista.

Picasso alterno obras cubis­tas con otras realistas, según la conveniencia dl tema. Así, en 1921, realiza­ba ls 2 versiones d Los tres músicos y, en el verano d 1923, se adentraba en el lenguaje clásico d Rafael y en las for­mas d la antigüedad greco-latina, realizando La flauta de pan y el coqueto Arlequín, q se contempla en un espejo con expresión inmóvil. Xo en 1937 recuperaba el Cubismo xa su obra + famosa: el Guernica, q le encarga la República española xa decorar su pabellón en la Exposición Universal d París.

Durante su etapa final desarrolló sobre todo una formidable revisión d obras maestras d la pintura universal: Manet el Greco Delacroix, Velásquez…

Convertido en un mito viviente, el mundo cultural se rinde a sus pies, aunq d los treinta años q Picasso permaneció en los cielos d la crea­tividad, su fase cubista fue la más excepcional.

El Dadaísmo y Marcel Duchamp

El Dadaísmo es el antiarte. Un estado d ánimo permanente contra la belleza eterna, contra las leyes d la lógica, contra la sociedad establecida.

Se funda en 1916 en el Cabaret Voltaire., d Zurich: un establecimiento donde se refugiaban exiliados políticos, al amparo d la neutrali­dad suiza, durante la primera guerra mundial. Los allí presentes cogieron un abrecartas, le introdujeron al azar entre las páginas dl diccionario y, al aparecer la palabra Dada, la adoptaron co­mo nombre. Surgía así un movimiento subversivo con el q escritores y artistas plásticos querían mostrar su rebeldía contra los burgueses q les habían conducido al conflicto armado.

Desde el punto d vista artístico les interesa + el «gesto» q la «obra»; siempre q ese gesto sea una provocación contra el gusto tradicional y vaya acom­pañado dl escándalo. Con frecuencia recurrirán a la ironía y al absurdo.

El precursor d este espíritu iconoclasta y humorístico fue el francés Mar­cel Duehamp, q en 1913 había montado una rueda d bicicleta sobre un taburete d cocina, inventando el ready-made. Lo definió como «objeto d la vida cotidia­na promovido a la dignidad d obra d arte x la simple elección dl artista». Todos los ready-made eran objetos prefabricados y podían utilizarse nuevos, com­prándolos en una tienda, o usados, reaprovechando así el material d desecho d la sociedad consumista. En 1915 se traslada a Nueva York y entre otros ob­jetos q materializó cabe señalar al célebre urinario d porcelana blanca, q firmó con el nombre Sr. Mutt,, y q tituló poéticax La Fuente. Luego retocó una fotografía d la Gioconda, pintándola perilla y bigotes, y rotulán­dola con las iniciales L.H.O.O.Q. cuya frase completa significa en francés: «Ella tiene el culo caliente». Su in­terés x aunar la indiferencia y la ausencia dl buen o mal gusto en el ready­made la alcanza cuando expuso un perchero y el público, colgó en el sus abrigos.

La culminación d la carrera artística d Duchamp llegó con su pintu­ra sobre vidrio La novia desnudada x sus solteros, incluso, realizada entre 1915 y 1923, donde desafió la moral q impone límites a la sexua­lidad femenina.

D regreso a París renunció a la producción. No obstante, tras su muerte se descu­brió q venía trabajando en el proyecto Dados, q el espectador debía ver a través d una mirilla; entonces se encontraba con una mujer desnuda q llevaba un quemador d gas en la mano.

El Surrealismo y Dalí

El surreaIismo pictórico pretende visualizar el subconsciente dl individuo en su estado puro, despojado d las trabas q le impone la razón y al margen d las represiones éticas y morales d los convencionalismos sociales.

El poeta francés André Breton, fundador dl movimiento en 1924, des­cubrió en las obras dl psicoanalista Sigmund Freud q esa li­bertad desinhibida sólo afloraba en el sueño, y q en el mundo onírico se agolpaban dos emociones comunes: el placer y la agresividad.

Ambos temas serán explotados x Ernst, Miró y tb x el gerundense Salvador Dalí, q, dará rien­da suelta al pavor x el contacto físico con el sexo contrario, al miedo a la castración, heredado dl complejo d Edipo q le enfrentó a su padre, y a la obsesión enfermiza x la impotencia, la muerte y la putrefacción.

Dalí se adhiere al grupo surrealista en 1929, cuando acude a París xa ro­dar 1 película con su amigo el director d cine Luis Buñuel. Ese mis­mo año se enamora d Gala, q será su musa, amante y marchante d sus obras, consiguiendo xa el artista fama mundial y fortuna.

Inmediatax, Dalí se pone a trabajar en la configuración d un mé­todo experimental propio, q denominará paranoico-crítico, y q apo­yará en su portentosa habilidad como dibujante académico. Su factura es muy precisa.

Dalí observa q el paranoico, sintetiza d forma lógica sus delirios; interpreta el mundo exte­rior en virtud d sus obsesiones. En consecuencia, Dalí estima q el pin­tor surrealista tiene tb q participar en la elaboración d las confusas imágenes q recuerda cuando se despierta, asociándolas con nuevas vivencias. D este modo, concretaría la imagen real soñada con otras fijaciones ocultas d la irracionali­dad, igual q hace el paranoico.

El resultado dl método paranoico-crítico daliniano será la imagen do­ble q, sin alterarse, representa al mismo tiempo 2 o + realidades. Sir­va como ejemplo el Retrato d Mae Wést., cuyos rasgos faciales se co­rresponden con el mobiliario d un salón, o el Mercado d esclavos, en cuyo fondo aparece oculto el busto dl enciclopedista Voltaire.

Otras obras importantes d ste pintor son: “Sueño provocado x el vuelo d una abeja alrededor d una granada un segundo antes d despertar” y “la persistencia de la memoria”

El calculado esnobismo d Dalí y su descarada actitud mercantilista ha­rán q, en 1939, el intransigente Breton, le expulse del movimiento.

La abstracción y Pollock

Tras la Segunda Guerra Mundial, París pierde la primacía dl arte con­temporáneo, q pasa a residir en Nueva York. Y en un ambiente genuinax americano surge el expresio­nismo abstracto, q engloba varias tendencias. La + célebre será la ac­tion painting (pintura de acción), así bautizada x el crítico y poeta Rosemberg en un artículo publicado en 1952 en una re­vista.

Rosemberg se está refiriendo a las obras d Pollock, De Kooning y Kli­ne: tres pintores q se interesan x el acto físico d pintar, convirtiendo el lienzo en un teatro donde actúan. Y es q estos artistas no se aproximan al caballete con una idea preconcebida; se acercan con un bo­te d pintura en la mano xa hacer «algo» en la tela virgen q aparece frente a ellos. La imagen será el resultado de ese encuentro.

En la base d esta actitud existen referencias al azar y a lo fortuito, tí­picas dl Surrealismo, q Jackson Pollock conoce a la perfección, pues en su juventud se psi­coanalizó al comenzar un tratamiento psi­quiátrico contra el alcoholismo. Una vez recuperado, abrirá las puertas d su subconsciente al arte, mediante la técnica dl dripping, «hacer chorrear directax el color d un recipien­te sobre el lienzo extendido en el suelo».

Lógicax, con esta técnica se produce una disminución dl con­trol q el artista ejerce sobre la gestación dl cuadro, a la vez q los ma­teriales se independizaban dl pulso dl pincel y se distribuían con ma­yor autonomía. Xo los lienzos d Pollock aportaron tb otras no­vedades, como la pintura total, q no parece tener principio ni fin, al extenderse hasta los límites d la tela. Esta ambigüedad dl espacio pic­tórico y el gran formato d sus obras crea un ambiente q atrapa al es­pectador sin dejarle escapatoria. One [nº 1J y Yellow Islands resumen estas características.

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