Arquitectura mundial

Torre Eiffel. Pisa. La Meca. Basílica de San Pedro de Roma. Acrópolis de Atenas. Alhambra. Taj Mahal. Versalles

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La Estatua de la Libertad al atardecer

El turismo juega un destacado papel en la economía de Estados Unidos, ya que los monumentos de este país atraen a visitantes nacionales e internacionales. La Estatua de la Libertad, una de las estatuas más famosas del mundo, es un monumento turístico muy popular en Estados Unidos. Situada en la isla de la Libertad, en el puerto de Nueva York, la estatua de bronce fue un regalo del pueblo francés, en 1876, para celebrar el centenario de la independencia de Estados Unidos. Esta foto muestra la silueta de la estatua al atardecer.

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Torre Eiffel, estructura metálica erigida en París, que permanece como un hito de la construcción monumental en hierro forjado.

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El ingeniero civil francés Alexandre Gustave Eiffel la proyectó para la Exposición Universal de París de 1889. El edificio, sin su moderna antena de telecomunicaciones, mide unos 300 m de altura. La base consiste en cuatro enormes arcos que descansan sobre cuatro pilares situados en los vértices de un rectángulo. A medida que la torre se eleva, los pilares se giran hacia el interior, hasta unirse en un solo elemento articulado. Cuenta con escaleras y ascensores (elevadores), y en su recorrido se alzan tres plataformas a distintos niveles, cada una con un mirador, y la primera, además, con un restaurante. Para su construcción se emplearon unas 6.300 t de hierro. Cerca del extremo de la torre se sitúan una estación meteorológica, una estación de radio, una antena de transmisión para la televisión y unas habitaciones en las que vivió el propio Eiffel.

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Pisa, ciudad de Italia central, capital de la provincia del mismo nombre, en la región de la Toscana, a orillas del río Arno, próximo al mar de Liguria. Nudo ferroviario y de carreteras, la ciudad es también punto de atracción turística y centro industrial, en especial textil, de maquinaria, alimentación, productos farmacéuticos y de fabricación de vidrio. Entre las instituciones educativas hay que destacar la Universidad de Pisa (1343), un instituto de formación de maestros, una escuela técnica de ingeniería, un instituto de veterinaria y una escuela técnica superior agrícola.

El patrimonio artístico de Pisa está concentrado en la zona de la Piazza del Duomo, donde se ubican la catedral, el baptisterio y el famoso campanile (campanario). La catedral de Pisa es un gran edificio de estilo románico en mármol blanco, cuya construcción se inició en 1063; la fachada de rica decoración, se añadió al resto del conjunto en el siglo XII. El baptisterio, comenzado en 1153, es un edificio románico de planta circular, coronado con una cúpula del siglo XIV, profusamente adornada. El campanile, conocido por la Torre Inclinada de Pisa, es el elemento artístico que genera mayor atracción; se comenzó su construcción en 1174 pero las obras se suspendieron cuando los arquitectos se dieron cuenta de que los cimientos del edificio eran inadecuados en un suelo tan blando. No obstante, en la segunda mitad del siglo XIV se terminó la estructura. La Torre Inclinada, de planta circular, está compuesta por siete pisos de arquerías, y tiene una inclinación de unos 10°. A principios de 1990 se cerró su visita a los turistas por motivos de seguridad, y en 1992 se comenzaron las obras de fijación de la base. Según la leyenda, el científico Galileo aprovechó la inclinación de la torre para realizar experimentos de caída libre.

Presumiblemente de origen griego, tras ser ciudad etrusca en época posterior, Pisa debe su consideración como ciudad tras caer en poder de los romanos (89 a.C.) que hicieron de ella una importante base naval. Alrededor del siglo IX d.C., la ciudad había adquirido ya gran poderío naval como baluarte carolingio contra las presiones de los musulmanes. En el siglo XI Pisa y su aliada Génova expulsaron a los sarracenos de las islas de Cerdeña y Córcega, y Pisa obtuvo enormes beneficios comerciales tras la Primera Cruzada, estableciendo colonias en Oriente. Más tarde, las rivalidades comerciales entre ambas, las llevó a la guerra en repetidas ocasiones, al igual que con Venecia. Durante el siglo XII y comienzos del XIII Pisa mantuvo un gran poder comercial. Perteneció a la facción gibelina durante todo el proceso de contiendas políticas que tuvieron lugar en Italia a lo largo de la baja edad media, a favor de los emperadores alemanes contra los defensores de los papas, güelfos, que liderados desde Florencia, pretendían controlar el comercio de Pisa. La ciudad quedó debilitada con el hundimiento de su flota por parte de los genoveses en la batalla de Melovia, en 1284; a pesar de algunas victorias en tierra, en el siglo XIV, su poder militar resultó mermado. Cedió Córcega a Génova y posteriormente Cerdeña a los aragoneses, desapareciendo prácticamente su imperio colonial. En 1406 se rindió a Florencia. Recobró su autonomía en 1494, pero en 1509 cayó de nuevo bajo el control de Florencia. Para más información sobre acontecimientos históricos posteriores, véase Florencia.

Entre las personas ilustres de Pisa, cabe destacar al científico Galileo y a los escultores Nicola Giovanni Pisano y Andrea Pisano.

Población (según estimaciones para 1993), 96.763 habitantes

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La Meca (en árabe, Makka; antigua Makoraba), ciudad del oeste de Arabia Saudí, capital de la provincia de al-Hijaz (Hejaz o Heyaz), cerca de Jiddah. Lugar de nacimiento del profeta Mahoma, fundador del islam, es la más importante de las ciudades santas musulmanas. Un gran número de peregrinos visita La Meca todos los años. Su situación entre varias rutas comerciales hizo que la ciudad fuera un centro de gran importancia comercial desde la antigüedad. La Meca era un centro religioso ya antes de la época de Mahoma y, dentro de los sagrados recintos de la gran mezquita, llamada al-Haram (siglo VIII), existen varios lugares santos que poseen una gran significación religiosa desde épocas preislámicas. El interior de la mezquita es un gran patio cuadrangular, con capacidad para unas 35.000 personas, rodeado de claustros y pórticos y decorado con siete minaretes, a donde se accede a través de 24 puertas. En su centro se halla la Kaaba (o Caaba), un edificio en forma de cubo y sin ventanas, que se dice que fue construida por el patriarca hebreo Abraham. En la esquina sur de la Kaaba se encuentra la Piedra Negra que supuestamente entregó el arcángel san Gabriel a Abraham. También dentro del recinto de la mezquita se sitúa el pozo sagrado conocido como Zamzam (Zemzem), que se dice que fue usado por Agar, la madre del hijo de Abraham, Ismael. La ciudad fue nombrada por primera vez por el geógrafo egipcio Tolomeo, que en el siglo II d.C. la denominó Makoraba.

Desde la época de Mahoma, La Meca fue sitiada en varias ocasiones. Fue conquistada por los egipcios en el siglo XIII. En el siglo XVI la ciudad cayó bajo el control de Turquía. Desde 1517, los jerifes (descendientes de Mahoma, del linaje de Hassan, hijo del yerno de Mahoma, Alí ibn Abi Talib) administraron La Meca bajo el dominio de los turcos. Estos últimos fueron expulsados de la ciudad en 1916 por el gran jerife Husayn ibn Alí, que más tarde sería el primer rey de al-Hijaz. En 1924 la ciudad fue conquistada por Abd al'Aziz III ibn Saud, sultán de Najd (Nejd), que convirtió a La Meca en la capital religiosa de Arabia Saudí. Población (según estimaciones para 1994), 1.500.000 habitantes.


Vaticano, Ciudad del, estado independiente bajo la autoridad absoluta del Papa de la Iglesia católica apostólica romana. Es un enclave dentro de Roma, con una extensión de 44 hectáreas. La Ciudad del Vaticano, el país independiente más pequeño del mundo, se fundó en 1929, cumpliendo los términos de los Pactos de Letrán, ratificados por el gobierno italiano de Benito Mussolini y el Papado, tras varios años de controversia. En 1984 este tratado fue reemplazado por un nuevo concordato que, como su antecesor, reconocía la absoluta soberanía de la Santa Sede (jurisdicción del Papa) dentro del Estado de la Ciudad del Vaticano. Para la historia de los territorios papales anterior a 1929, véase Estados Pontificios.

Edificios

La Ciudad del Vaticano está situada en la colina Vaticana, en el noroeste de Roma, justo al oeste del río Tíber (Tevere). Está rodeada por murallas medievales y renacentistas y por seis puertas. La mayor parte de los artistas y arquitectos célebres del renacimiento italiano trabajaron en las edificaciones del Vaticano por encargo de los distintos pontífices. La más importante de estas edificaciones es la basílica de San Pedro. Construida en su mayor parte entre los siglos XV y XVII, y diseñada por artistas como Donato Bramante, Miguel Ángel Buonarroti y Gian Lorenzo Bernini, es el centro mundial del catolicismo. Frente a la basílica se encuentra la Piazza San Pietro (plaza de San Pedro). Otro edificio importante es el palacio del Vaticano; es un complejo de edificaciones que comprende más de 1.000 habitaciones y contiene los aposentos papales, las oficinas del gobierno de la Iglesia católica, varias capillas y museos y una biblioteca. Las partes más famosas del palacio son la Capilla Sixtina, con sus maravillosos frescos en el techo pintados por Miguel Ángel (restaurada entre 1980 y 1990), y las habitaciones de Rafael, aposentos papales con frescos pintados por el artista italiano. Los museos del Vaticano son muy importantes; entre ellos destacan el Museo Gregoriano de Arte Egipcio, el Museo Gregoriano de Arte Etrusco, el Museo Pío Clementino, con una fastuosa colección de antigüedades, el Museo Chiaramonti y la Pinacoteca del Vaticano, con obras representativas de los maestros italianos. La Biblioteca del Vaticano contiene una colección inestimable de antiguos manuscritos y más de un millón de volúmenes encuadernados. También dentro de las murallas del Vaticano se encuentran el palacio del Gobierno y los jardines del Vaticano.

Gobierno y economía

La ciudad del Vaticano está gobernada por el Papa, que tiene el poder ejecutivo, legislativo y judicial absolutos. El poder ejecutivo se delega en un gobernador, que es responsable directamente ante el Papa. El Sagrado Colegio Cardenalicio y varias congregaciones sagradas aconsejan y asisten al Papa en el ejercicio de su poder legislativo. El poder judicial lo ejercen los tribunales eclesiásticos y las apelaciones a sus decisiones se dirigen al Tribunal de la Rota y al Tribunal Supremo de Signatura apostólica. La Secretaría de Estado representa a la Santa Sede en las relaciones diplomáticas con las potencias extranjeras. La Guardia suiza se ocupa de la seguridad interna y de la protección del Papa; la plaza de San Pedro está sometida a la autoridad de la policía italiana. Castel Gandolfo, el palacio de verano del Papa en las afueras de Roma, al igual que otras edificaciones situadas en la capital italiana pero fuera del Vaticano, está dotado con el derecho de extraterritorialidad.

La Ciudad del Vaticano tiene su propia moneda (la lira vaticana que equivale a la lira italiana) y su propio sistema postal. Cuenta también con una estación de ferrocarril y una estación de radio, y administra sus propios servicios de teléfono y telégrafo. El gasto anual a finales de la década de 1980 fue de 121,9 millones de dólares. Se publican un periódico diario y un periódico mensual oficial, así como libros y panfletos en diversas lenguas. El italiano es la lengua del Estado, aunque para los actos oficiales se utiliza el latín. Población (según estimación para 1989) 755 habitantes.


Acrópolis (del griego, akros, 'grande'; polis, 'ciudad'), fortificación elevada de la antigua Grecia, bien fuera de carácter natural o bien fuera una ciudadela. Inicialmente un lugar de refugio, la acrópolis típica era construida en una colina o promontorio que se elevaba sobre la región circundante. Debido a la protección conseguida, la zona adyacente a la base de la colina era frecuentemente el emplazamiento de la ciudad. Entre las acrópolis de mayor renombre destacan la acrópolis por excelencia, es decir, la de Atenas, Acrocorinto en Corinto y Cadmea en Tebas.

En ciertas ciudades se levantaban muros más bajos, cuando la acrópolis ya no era útil como bastión militar, y se utilizaban como emplazamiento para templos y edificios públicos como el erario. A la ciudadela de la antigua Atenas se la denomina tradicionalmente la Acrópolis. Construida en una colina de piedra caliza aproximadamente a 150 metros de altura, domina la ciudad y guarda los restos de algunas de las muestras más admirables existentes de la arquitectura clásica, tales como el templo dórico llamado Partenón; los Propileos, un enorme pórtico de mármol en el oeste y entrada principal a la Acrópolis; el Erecteion, un templo famoso por sus excepcionales detalles jónicos y por su pórtico de cariátides, y el templo de Atenea Niké. Estas obras maestras fueron construidas en la Edad de Oro ateniense durante el reinado de Pericles en el siglo V a.C. Dañados y descuidados, algunos edificios fueron restaurados gradualmente después de establecerse la monarquía griega en 1833.

"La Alhambra"

Cuando Manuel Machado, en su itinerario poético de Andalucía, canta a Granada, le cuelga, como un clavel en el pelo, una sonora metáfora: "agua oculta que llora...". Por los caminos y jardines de la Alhambra se escucha el borbolleo solemne del agua clara. Por sus acequias misteriosas y ocultas pasan todas las lágrimas románticas que se han derramado en Granada.
El agua tiene muchos sonidos diferentes en la Alhambra. A veces suena melancólica, como la cuerda de aquellas guitarras gitanas que García Lorca escuchaba en la fría madrugada:

Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.

Otras veces se escucha, limpia y alegre, como una risa de niñas o un ruido de copas. Y en ocasiones suena profunda y mareante como una letanía o un quejido. La gente dice que es el

lamento de los abencerrajes que fueron asesinados por el cruel Muley Abul Hasán cuando los Reyes Católicos sitiaban ya el reino de Granada.
"¿Padecerán sed mis hijos -ha escrito el desgraciado Ibn Zamrak- siendo tú nube que cubres a los hombres de lluvia y regalos?"

La Alhambra no es un palacio de piedra: nada más frágil que su arquitectura de agua y de encajes. Pero ese cuerpo delicado y efímero, predestinado al otoño, tiene una belleza de flor. La Alhambra es, sin duda, el sueño de un pueblo nómada. Nada más lejano de la arquitectura sedentaria de los grandes palacios europeos, desde el Palazzo Pitti hasta Versalles o El Escorial. Éstos son palacios para reyes aposentados y poderosos que, impedidos por el reuma o por la gota, ya no corren por los campos de batalla como el halcón codicioso. La Alhambra, por el contrario, es un palacio para donceles de ojos sombríos que salen a la caza de la paloma después de haber pasado una noche de amor y de vino.

"Santiago de Compostela"

Todos los caminos conducen a Santiago. Era ésta una frase que solía decirse en la Edad Media, aludiendo a las infinitas rutas que, a través de los Pirineos, llegaban hasta la tumba del apóstol. Los peregrinos, provistos de su atuendo penitencial (el sombrero para protegerse del sol y de la lluvia; la escarcelapara el dinero; la calabaza para el agua; el bordón, como apoyo y defensa; las sandalias para protegerse los pies de las inclemencias del camino y la concha, símbolo de la perigrinación), seguían puntualmente la ruta celeste de la Vía Láctea que les marcaba el camino a Santiago: Campus Stellae, Compostela, campo de las estrellas, según una luminosa y poética etimología.
Una piadosa tradición, que se remonta a los primeros siglos del cristianismo, asegura que Santiago predicó el Evangelio en Sefarad (España) antes de sufrir martirio en Jerusalén. No es extraño que un judío realizase el viaje desde Jerusalén hasta la Península Ibérica, ya que varios siglos antes de Cristo muchos israelitas se habían aposentado en esta parte del mundo, donde los fenicios tenían tantas factorías.
En los "Hechos de los Apóstoles" se relata que, después de ña muerte de Jesús, los discípulos se esparcieron por el mundo para predicar la venturosa noticia de la redención. La tradición popular afirma que Mateo fua a Etiopía, Tomás a la India, Judas a Persia, Simón a Roma, Bartolomé a Armenia y Santiago a España. Pero Santiago volvió a Jerusalén, donde fue vicario de la Iglesia hasta que sufrió martirio en el año 44. Su cuerpo, decapitado, fue recogido por sus discípulos, transportado a España por mar y depositado en Iria Flavia.

"Opera House"

Que un artista se arruine por defender la independencia de su propia obra es un hecho corriente en la historia. Pero que un gobierno llegue al borde de la quiebra al patrocinar una obra descabellada y genial no suele ocurrir en el mundo desde la época en que los faraones construían sus pirámides. Ésa es, sin embargo, la historia de la Opera House de Sydney, una de las construcciones más costosas y polémicas que se han emprendido en nuestro siglo. Se ha dicho de ella que era un proyecto absurdo para un mundo que no ha resuelto todavía tantos problemas de hambre y de miseria. Y, no obstante, ha tenido también abogados generosos y brillantes. "La verdadera cuestión -escribe un crítico amable- es decidir si nuestra civilización desea, como otras pasadas, ver realizadas todas esas aspiraciones arquitectónicas que van más allá de la pura y simple utilidad, que tienen un valor de símbolo y de identificación".

A mediados de los años cincuenta, el gobierno de Nueva Gales del Sur abrió un concurso internacional para adjudicar las obras de la Opera House de Sydney. Doscientos treinta y tres proyectos compitieron por el codiciado premio de 11.500 dólares; pero, especialmente, en busca del prestigio mundial que podía aportar a cualquier arquitecto una realización tan ambiciosa.

El principal obstáculo a vencer, además de las reducidas dimensiones del espacio disponible, era de carácter estético: había que proyectar un edificio visible desde todos los puntos cardinales e incluso a vista de pájaro. Esta condición, que puede resolverse fácilmente en un edificio destinado a viviendas, no se soluciona del mismo modo en el caso de un escenario para la representación de ópera.

"Estadio Olímpico"

La estructura del Estadio Olímpico de Munich, diseñada por Frei Otto y Behnisch, evoca plásticamente la historia nómada de los Juegos Olímpicos. Los arquitectos consiguieron insertar el conjunto dentro del paisaje. Para sostener la estructura se necesitaron grandes tubos de acero. Y aunque se resolvieron grandes problemas técnicos, no se pudo obtener el completo aislamiento térmico. Todas las instalaciones se construyerón sobre una colina formada con escombros amontados por los bombardeos de la segunda Guerra Mundial.

"La Ciudad Prohibida"

En el siglo XVII, el sabio inglés Bacon de Verulam se asombraba de que los chinos hubiesen conocido, cientos de años antes que los europeos, los tres inventos que revolucionaron la mentalidad científica de Occidente: la imprenta, la brújula y la pólvora. Con esos tres descubrimientos se había forjado la cultura dorada del Renacimiento; y, sin embargo, los chinos los habían reservado secretamente para el lujo y el placer de sus altos dignatarios. Con la pólvora organizaban sus fiestas de fuegos artificiales y con la imprenta estampaban los fastuosos vestidos de seda de corte.

En realidad, la cultura china fue una sabiduría hermética, reservada a una minoría noble y escogida. Como un lujo destinado a los hijos del cielo, se ocultaba celosamente de las miradas indiscretas.

Así nació también, en el corazón de Pekín (Pe-ching, la ciudad del norte), aquella famosa Ciudad Prohibida, donde sólo podían penetrar el emperador o sus dignatarios. Hasta 1912, año en que cayó la dinastía manchú después de más de dos siglos de reinado, fue un santuario cerrado a los extranjeros.

Doscientos mil hombres trabajaron en su construcción, de 1407 a 1420, durante el reinado de Yunglo. Siguiendo la tradición arquitectónica china, gran parte de la obra se hizo de madera, con los árboles talados en los bosques de Yün-nan y de Szechwan. Ningún despilfarro se consideraba excesivo para este palacio, que había sido imaginado en sueños por un santo monje de la corte.

"Taj Mahal"

"Lágrima de amor" ha llamado el poeta bengalí Rabindranath Tagore a ese monumento romántico de fidelidad que el shah Jahan levantó en memoria de su mujer Mumtaz Mahal.
Los emperadores mogoles fueron grandes constructores. Sus palacios y sus edificaciones han quedado como testimonio de una indiscutible perfección técnica. Muchos de estos monarcas no fueron amados en vida, y quizás por eso desearon ser admirados después de muertos. "La India -ha escrito Tagore- había permanecido ajena a todas las luchas, intrigas y decepciones de la historia antigua; porque sus hogares, sus campos, sus escuelas... le pertenecían relamente. Sus tronos, no; sus tronos no le concernían en absoluto. Pasaban sobre su cabeza como nubes, ya teñidos de oropel y púrpura, ya negros como nubarrones amenazantes".
La historia del shah Jajan no parece haber sido una excepción en esta nómina de emperadores despreocupados que gobiernan, con cruda altivez, aquel imperio indio formado por monjes, vagabundos y campesinos hambrientos.

Un joven apuesto que había nacido en un palacio real; era hijo de Jahanghir, emperador mogol de la India, y de una bella princesa afgana.
El joven príncipe, que se llamaba Khurram, se enamoró de la hija del primer ministro del imperio: la bella Arjumand Banu Begram, que tenía un nombre largo y difícil como todas las personas importantes de la corte ("¡No importa! -pensó el príncipe-, ¡yo la llamaré Mumtaz Mahal porque será la perla de mi palacio!").
La reina murió de fiebres puerperales en el mismo campo de batalla, donde se había trasladado siguiendo a su marido. A partir de esa fecha en 1629, el shah Jahan sólo pensó en inmortalizar a su favorita cosntruyendo un mausoleo que eclipsara "en belleza y en magnitud a los siete cielos del Paraíso". Contrató para ello a los mejores arquitectos del imperio, y él mismo examinó pacientemente cientos de maquetas y diseños para elegir el modelo perfecto. Se asegura que después mandó decapitar al arquitecto para que nadie pudiera levantar en el mundo otra construcción igual. El Taj Mahal, lágrima de amor, no encierra más memoria que la del shah Jahan y la de la hermosa Mumtaz.

"Palacio de Versalles"

La palabra Versalles está formada po la reunión de dos vocablos latinos: vertere (girar) y alae (alas). Molino de viento significaría, pues, su etimología. Y, en efecto, un molino giraba sus aspas en medio de aquellos campos cuando el monarca Luis XIII decidió construir en Versalles un pabellón de caza. No deja de ser una curiosa coincidencia que el molino dibuje, al girar en los aires, la misma figura radiante que nos sugiere la imagen del Sol.

Luis XIV había venido al mundo predestinado a gozar de una inmensa gloria. Su nacimiento se consideraba casi milagroso, puesto que Luis XIII había estado casado durante veintitrés años sin tener heredero varón. Cuando el 5 de septiembre de 1638 los cañones del castillo de Saint Germain-en-Laye anunciaron al pueblo francés el nacimiento del futuro Rey Sol se produjo una auténtica conmoción en la corte. No faltaban, sin embargo, malas lenguas que aseguraban que el Delfín era hijo del poderoso cardenal Richelieu. Pero los rumores se apagaron pronto en medio de las fiestas y las celebraciones. La gente llamaba al recién nacido Louis le Dieudonné (Luis el dado por Dios). Y el propio cardenal Richelieu hizo venir hasta Saint Germain al más famoso astrólogo de su tiempo: Tomaso Campanella. Examinando el cuerpo desnudo del Delfín y calculando los aspectos de su carta astral, Campanella concluyó: "El reino del Sol está en manos de este niño". La historia le daría la razón, y Louis le Dieudonné pasaría a la posteridad con el sobrenombre de "el Rey Sol".

Torre Eiffel en París

La torre Eiffel, erigida con motivo de la Exposición Universal celebrada en París en 1889, supuso un hito decisivo para la construcción en hierro. El ingeniero francés Alexandre Gustave Eiffel proyectó esta impresionante estructura reticulada que pesa unas 6.300 t de hierro colado.

Conjunto de la catedral de Pisa

Este conjunto de edificios, construidos en Pisa, Italia, entre 1053 y 1272, comprende un campanario, más conocido como la torre inclinada, a la derecha, la catedral, en el centro, y el baptisterio, izquierda. Las arquerías, tanto abiertas como cerradas, son características de la arquitectura románica, que precedió al gótico en la Europa occidental. El campanario comenzó a inclinarse ya desde su construcción, debido al asentamiento de los cimientos.

La Meca, Arabia Saudí

La mezquita de al-Haram en La Meca, Arabia Saudí, tiene el santuario más venerado del Islam, la Kaaba. La Meca es considerada lugar santo por ser la cuna del profeta Mahoma. Es lugar de peregrinaje obligado para los musulmanes, al menos una vez en la vida.

Basílica de San Pedro

En 1506, el arquitecto Donato Bramante diseñó la basílica de San Pedro en el Vaticano. Bramante murió antes de que estuviera acabada, por lo que Miguel Ángel asumió el cargo de supervisor y modificó el diseño cuando se inició la principal fase de construcción, en 1546. La iglesia tiene planta de cruz griega y su destacada cúpula influyó en la arquitectura religiosa durante los siguientes 300 años.

Acrópolis de Atenas

El recinto amurallado de la Acrópolis domina desde su elevación la ciudad de Atenas. Sobre su planicie se yerguen los restos del Partenón (el templo dórico consagrado a la diosa Palas Atenea), el Propileo y el Erecteion (en la fotografía). Todos ellos se construyeron en la edad de oro ateniense (siglo V a.C.), bajo el gobierno de Pericles.

PALACIO EPISCOPAL DE ASTORGA 1889 - 1893

Alzado lateral del palacio llamado de Gaudí, en Astorga, desde el lado opuesto a la muralla romana. Las cubiertas proyectadas por Gaudí eran realmente singulares y encajaban, lógicamente con el edificio subyacente. Las que hizo García Guereta no se ajustan a las formas de los hastiales y son mucho más bajas, con lo que el edificio pierde parte de su elegancia y adecuada composición. Las fotografías del Catálogo Monumental de León, de Manuel Gómez Moreno, ofrecen el aspecto de la obra tal como quedó después de la renuncia de Gaudí, y los planos publicados por Ràfols sirven para hacerse cabal idea del proyecto, en el que Gaudí pueso grandes esperanzas por tratarse de un antiguo amigo suyo, el obispo Grau, al que conoció como vicario general de Tarragona.

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