Apoyos para avanzar hacia una situación sin exclusiones

Pedagogía. Educación especial. Normalización educativa. Comunidad. Aprendizaje. Grupos interactivos. Escuelas. Docentes

  • Enviado por: Rehoward
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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  • Referencias bibliográficas

    • AA.VV. (2004): “Apoyos para avanzar hacia una situación sin exclusiones”. Dossier de Cuadernos de Pedagogía, 331, 60-76.

    • Nuria Marín y Marta Soler: “Una comunidad de aprendizaje”

    • Joseph Font i Roura: “Escuelas que se ayudan”

    • Ángeles Parrilla: “Grupos de apoyo entre docentes”

    • Pilar Alonso Baixeras y Pilar Rodríguez Ramos: “Dos tutores en el aula”

    • David Durán y Ester Miquel: “Cooperar para enseñar y aprender”

    • Tomlinson, C.A. (2005): “El fundamento de la enseñanza diferenciada en aulas con estudiantes con habilidades diversas”, en Tomlinson, C.A. (Ed.): “Estrategias para trabajar con la diversidad en el aula”. (pp. 27-40) (G. Vitale Trad.) Buenos Aires, Paidós. (Trabajo original publicado en 2001)

  • Breve resumen de las lecturas

En los artículos se comentan casos bien distintos pero todos ellos dentro de una dinámica más que similar. Todos se podrían encontrar en los centros de educación, y los podríamos paliar con las siguientes ideas que engloban un trabajo con objetivo común, la normalización educativa de los alumnos con necesidades educativas especiales: muestran un trabajo cooperativo para conseguir un objetivo común; trabajo de intervención directa tanto en el centro como en las aulas; puesta en común tanto en las demandas como en los recursos para afrontar las mismas; dar a todos las mismas “llaves” para acceder a un futuro mejor; ser consciente de la reciprocidad del carácter del trabajo entre alumnos hipoacusicos y alumnos oyentes; tratar la cooperación entre alumnos- profesores y alumnos/as como una causa principal del proceso dialéctico; adecuar nuestra actuación a las necesidades de nuestros alumnos/as, bien requieran adaptaciones por situación de adelanto o de dificultad.

  • Ideas principales

  • Comunidad de aprendizaje: transformar una escuela en comunidad de aprendizaje significa iniciar un proyecto de transformación social y cultural de un centro educativo y de su entorno. El objetivo es conseguir una sociedad de la información para todas las personas basada en el aprendizaje dialógico, mediante la participación de la comunidad en todos sus espacios, incluida el aula.

  • Grupos interactivos: la metodología de los grupos interactivos consiste en organizar el aula en pequeños grupos lo más heterogéneos posible atendiendo a la cultura, género y nivel de aprendizaje del alumnado. Cada grupo está autorizado por una persona adulta voluntaria, coordinada con el maestro/a, que promueve un aprendizaje entre iguales. Los grupos interactivos, al ser heterogéneos, multiplican las estrategias de aprendizaje.

  • Participación de familiares: en el funcionamiento diario, se ha contado con la participación de familiares como voluntarios/as, lo que es muy bien recibido por el alumnado y contribuye a valorar las ventajas del multiculturalismo y la posibilidad de mantener una convivencia en términos de igualdad. Una de las actividades dirigida a abrir la escuela a la comunidad, y contribuir a la dinamización social y cultural de la misma, es lo que se llama “formación de familiares”; un equipo de personas voluntarias enseñan alfabetización y castellano oral a los padres y madres de la escuela que lo necesiten. Así, la escuela es también un espacio cercano, útil, que inspira confianza.

  • Escuelas que se ayudan: los cambios se dan con mucha rapidez, con poca precisión y de forma no lineal. Ante estas circunstancias no resulta fácil definir cómo deber ser la educación y cómo asegurar el aprendizaje de todos los alumnos. Ello se complica si pensamos en alumnos con serias discapacidades, pero aún así, todo es posible a partir de proyectos claros, bien definidos y fundamentados. La educación especial debe adoptar el modelo de la educación inclusiva. Es decir, servir de instrumento, recurso y apoyo a las escuelas ordinarias con el fin de reducir las barreras a la participación y al aprendizaje de todos los alumnos.

  • Grupos de apoyo entre docentes: Estos grupos son una modalidad de apoyo interno a la escuela gestionada y articulada desde su interior, lo que supone dar carta de naturaleza a los procesos de escucha y ayuda informal. En la base de trabajo que realizan estos grupos está la idea de que se puede aprender de los propios compañeros, compartir el conocimiento y construir conjuntamente soluciones innovadoras y prácticas. Una vez establecido el grupo de apoyo en un centro (proceso largo en el que se lleva a cabo una formación, un compromiso,…) éste comienza a recibir demandas de compañeros (profesores del centro) que, individual y voluntariamente, solicitan ayuda o plantean algún problema. Reunido el grupo junto a ese profesor o profesora, colabora en el análisis y comprensión del problema. Una vez reunido el grupo de apoyo con el profesor, la metodología de trabajo se desarrolla generalmente a través de la propuesta de análisis colaborativo de problemas.

  • Dos tutores en el aula para alumnos sordos: para llevar a cabo esta iniciativa, dos tutores han de compartir la responsabilidad de educar tanto al alumnado sordo como al oyente. Uno de ellos deberá dominar la lengua de signos, para permitir el acceso al currículo de los alumnos sordos, mientras que el otro se comunica en lengua oral (ambos son cotutores). Esta iniciativa significa poner a disposición de los niños sordos, sus familias y profesores un conjunto de estrategias basadas en una experiencia visual de vida. Los niños sordos requieren una atención visual en mayor grado que sus compañeros oyentes. Esta característica hace, por ejemplo, que deban estar más atentos a la información visual y aprender a alternar su mirada cuando reciben varios estímulos visuales de forma simultánea, dos aspectos imprescindibles para el aprendizaje. Los asesores sordos cuentan con esta experiencia vital, diferente de la que han vivido los adultos oyentes.

  • Escuelas móviles: este concepto hace referencia a la necesidad de las escuelas de asumir su responsabilidad en la formación de la ciudadanía del siglo XXI, pues deben estar dispuestas a enfrentarse al mar abierto de la incertidumbre que conlleva promover un aprendizaje igualitario para todos los miembros del centro.

  • El motor que impulsa la diferenciación eficaz y garantiza el aprendizaje se basa en la aceptación de estas tres concepciones básicas: (1) la imagen de un alumno estándar, aunque reconfortable, contradice la mayor parte de lo que sabemos sobre la amplia variación que inevitablemente existe dentro de cualquier grupo de estudiantes, (2) no hay ningún sustituto para el currículo y la enseñanza de alta calidad en las aulas, (3) aún contando con un currículo y una enseñanza de alta calidad, no alcanzaremos la meta de ayudar a cada alumno a encaminar su vida a través de la educación a menos que construyamos puentes entre el aprendizaje y el estudiante.

  • Para lograr las metas educativas es fundamental que tengamos absolutamente claro dónde queremos que lleguen los alumnos como resultado de cada secuencia de aprendizaje. La certeza de que no podemos atraer la mente que no captamos debe ser una brújula cotidiana para la planificación de la enseñanza. Ofrecer múltiples y variadas vías de aprendizaje es la marca distintiva del tipo de cualidad profesional que denota idoneidad. Nuestros estudiantes representan un mensaje que nunca podremos desoír para la práctica y el arte de enseñar.

  • Necesidades de los alumnos adelantados: los estudiantes adelantados, al igual que los demás, necesitan una ayuda para desarrollar sus habilidades. Sin docentes que les orienten hacia el crecimiento y sin programas de estudio apropiadamente estimulantes, estos alumnos podrían no explotar su potencial. Dado que la intención primordial de la enseñanza diferenciada es maximizar la capacidad del alumno, cuando note que un estudiante puede aprender con más profundidad, avanzar a un ritmo más rápido o establecer más conexiones de las habituales, ese será el momento indicado para ofrecerle oportunidades de aprendizaje avanzado.

  • Necesidades de los estudiantes con dificultades: constituyen un grupo muy diverso que puede desafiar la pericia del docente más experto. Algunas sugerencias que pueden ayudar a que estos estudiantes maximicen sus potenciales son: buscar sus cualidades positivas, no permitir que lo que anda mal estropeé lo que funciona bien, prestar atención a la relevancia, apuntar el aprendizaje significativo, enseñar elevando el nivel, utilizar muchas vías de aprendizaje, mirar con afecto.

    • Reflexión personal

    Esta serie de artículos que tratan casos reales e intervenciones llevadas a cabo en aulas existentes, dan una visión más que factible y esperanzadora a toda la teoría tratada hasta el día de hoy en esta asignatura, lo que me lleva a pensar que las prácticas inclusivas no son mayoritarias en las escuelas no por falta de iniciativa en todos los casos, sino por falta de recursos materiales y, por qué no decirlo, actitudinales.

    No todo el mundo está concienciado con la inclusión en la escuela y las necesidades educativas especiales que presentan de ciertos alumnos. Esta concienciación, quiero pensar, es por la falta o mala información obtenida por los docentes en su etapa de estudiantes, y no por su impermeable sensibilidad, ya que la educación de todos los alumnos/as ha de ser lo más homogénea posible dentro de la heterogeneidad que presentan las aulas.

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