Apología de Sócrates; Platón

Filosofía griega platónica

  • Enviado por: Fernanda
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Resumen

“La Apología de Sócrates”

I El proemio

Sócrates frente a las acusaciones que tiene en su contra nuestra su asombro y niega tener habilidades para la oratoria y muestra su intención de no utilizar la misma retórica de los que lo acusan y su defensa se basará solo en la verdad de lo que dice. Sócrates pide a los jueces que le permitan apelar del modo habitual hablándole al público y que pongan énfasis solo en su contenido, más que en su forma de expresarse.

Sócrates expresa al público su descontento sobre las cosas por las cuáles lo acusaron y las que dijeron a la gente, pero sobre todo cuando dijeron que no debían fiarse de él porque los engañaría, ya que era muy hábil para hablar, cosa que dejaría en claro que era falso ya que no era hábil para hablar, sino que solo decía la verdad, y que si eso era lo que querían decir con que era hábil para hablar entonces estaban en lo correcto de que era un orador, pero a diferencia de los que lo juzgaban él hablaba solo con la verdad.

Sócrates promete por Zeus a los atenienses que lo que oirán por parte de él no va a ser tan preparado como el discurso de quienes lo están juzgando, sino que más bien será improvisado y que nadie espere otra cosa, pero que a pesar de eso no es un joven que recién está aprendiendo a dar forma a un discurso. Pide a la gente que si lo oyen hablar de la misma forma en que lo hacía en el ágora (plazas públicas), no se alarmen, porque es la primera vez que él se sube al estrado de un tribunal y se siente extraño al hablar en ese lugar. Así pues pide que no se fijen en la forma en que se expresa, sino en el contenido que hay en está, ya que es el deber de un juez tanto como del orador es expresar la verdad.

II Plan de defensa

Al momento de su defensa Sócrates decide comenzar por aclarar los cangos más antiguos e informales que existían hacia él, y luego aclarar los cargos formales por los que estaba siendo juzgado en ese momento, y este orden se debía a que a juicio de Sócrates las causas informales que existían en su contra, fueron causantes de la imagen que se creó de él y por eso es que en ese momento nacieron las causas por las que realmente estaba siendo juzgado.

Sócrates expresa a los atenienses que es justo para él defenderse en primer lugar de las acusaciones más antiguas, y luego de las que las precedes, debido a que desde hace muchos años que existían acusaciones contra él, que hablaban de un tal Sócrates que investigaba sobre los fenómenos celestes y lo que estaba bajo la tierra, además también decían que era alguien que podía utilizar el argumento más débil y transformarlo un uno en fuerte, y las personas que escuchaban esto creían que él era alguien que no creía en los dioses. También había muchas personas que lo acusaban, y normalmente estas mismas personas convencían a niños y jóvenes, que son mucho más fáciles de influenciar, estas cosas, además, estas mismas acusaciones iban pasando de boca en boca, y Sócrates no podía defenderse de estas, dado que era como luchar con sombras, porque eran demasiadas las personas que decían calumnias sobre él y no había forma de que él pudiera defenderse de ellas de frente, pero aun así el haría todo lo posible para poder defenderse y quitar los prejuicios que existan en torno a él. Pero sea cual sea la decisión que tomaran, que sea grato para el dios, él obedecería la ley y se defendería.

III Defensa de Sócrates

La defensa de Sócrates comienza con la enumeración de los cargos de las acusaciones informales que tenía, estos eran: 1) investigar sobre las cosas subterráneas y la de los cielos, 2) el transformar un argumento débil en uno más fuerte y 3) enseñan las dos anteriores a otra personas. En el cargo numero 1) se asocia a Sócrates con los primeros filósofos de la naturaleza y se cree que es ateo, en el 2) y 3) se le asocia con los sofistas. En la primera acusación Sócrates niega tener conocimientos de esos temas y haber hablado de ellos, no habló de la segunda acusación, pero de la tercera que no actuó como maestro, como lo hicieron los sofistas. Puede que Sócrates evite referirse a la acusación número dos, ya que, presenta una semejanza con el modo de discusión de los sofistas, y debido a esto hace énfasis en que la diferencia que había entre los sofistas y él, era que él no tenía la motivación de lucrar y del carácter profesional como los sofistas. Como rechazo a estos cargos Sócrates da una explicación sobre el origen de su reputación de sabio. Según la historia dice que el oráculo de Delfos dijo que nadie era más sabio que él, entonces Sócrates decidió interpretar el sentido que esto tenia. Con esta indagación Sócrates se dio cuenta de que la sabiduría que se le tribuía lo hacía en el sentido de que la sabiduría de Sócrates consistía en la en la conciencia que tenía sobre su propia ignorancia, a la que llamaba “sabiduría humana”. La gente comenzó a atribuirle a Sócrates un tipo de sabiduría que él negaba tener, y debido a la aparente superioridad que él tenía es que comenzó a hacerse popular entre los jóvenes y estos empezaron a seguirlo y a tratar de imitar su método de refutación.

Sócrates hace una recapitulación de sus acusaciones y habla de la comedia de Aristófanes, y como este habla de un tal Sócrates que dice que anda por los aires y hablando otras tonterías. También pone como testigos a todos los que lo están oyendo y pide que si lo han oído hablar alguna vez que se informen e instruyan mutuamente, y que si alguno de ellos lo oyó discutir sobre esos temas se darán cuenta de que también las otras cosas que se decían de él eran de la misma índole. Pero nuevamente vuelve a aclarar que todo eso no era verdad, y que tampoco era cierto que el intento instruir a alguien y ganar dinero con eso. Sócrates también hace alusión a un hombre sabio que provenía de Paros y que ha gastado mucho dinero en sofistas, y el cual le hablo de alguien llamado Eveno el que supuestamente era experto en la virtud humana y la cívica, al cual le pagaba por enseñar a sus hijos. Sócrates encontró afortunado a Eveno por tener ese arte y por saber cómo enseñarlo, y dijo que si el tuviera ese tipo de conocimientos se enorgullecería, y le dijo a los atenienses que él no contaba con esos conocimientos. También dijo que “si alguien estaba en desacuerdo y preguntarle ¿de dónde vinieron los prejuicios en su contra?, y que si era porque no hacía nada diferente a los demás que le surgió esa fama a no ser que haya hecho algo diferente que la mayoría, y que diga que es, para no hacerse un juicio apresurado”, esto para Sócrates hubiera sido algo justo e intentara demostrar que es lo que le creó esa reputación y el prejuicio.
Sócrates explica que obtuvo esa reputación solo por una especie de sabiduría, la que vendría siendo la sabiduría humana, y que parece que realmente era sabio en ella, y que tal vez algunos posean una sabiduría mayor a la del hombre, pero él por su parte no poseía esta sabiduría, y que los que afirman lo contrario es solo por un prejuicio. Pide a la gente que no se sobresalte, porque él repetirá lo que alguien a dicho sobre él y en quienes los atenienses confían. Puso como testigo al oráculo de Delfos y conto la historia en la cual Querefonte pregunto al oráculo si existía alguien más sabio que Sócrates, a lo cual la pitonisa respondió que nadie era más sabio que él. Con esto Sócrates quería que se enteraran de donde nació el prejuicio en su contra, y que él al enterarse de lo ocurrido se puso a reflexionar sobre ¿Qué quería decir realmente el dios? ¿Qué enigma estaba planteando?, si él no tenía la conciencia de ser sabio, ¿Qué quería decir entonces cuando dice que era un hombre sapientísimo? y que era imposible que el oráculo mintiera porque no le era posible, durante mucho tiempo estuvo buscando a que se refería, y fue en busca de todos quienes se suponía que eran sabios. Primero comenzó con los políticos y se dio cuenta de que realmente no eran tan sabios como decía, e hizo la siguiente reflexión: “yo soy más sabio, porque él cree saber algo, aunque no lo sabe, mientras que yo no lo sé, ni creo saberlo”, y así se fue ganando el odio de estas personas. Además llego a la conclusión que los sabios más reconocidos estaban menos dotados de conocimiento que los que eran menos reconocidos, ya que estos últimos tenían más conocimientos. Después fue donde los poetas y leyó sus obras y les pregunto sobre ellas, pero no supieron responderle, y llego a la conclusión de que lo que hacen los poetas tampoco es por una sabiduría. Finalmente se dirigió a los artesanos y se dio cuenta que eran más sabios que él, porque sabían muchas cosas que él no sabía, pero cayeron en el mismo error que los poetas, que por dominar su arte también se creían sabios en otras cosas. Y así se preguntaba a sí mismo, si prefería ser como rea, ni sabio en la sabiduría de ellos, ni ignorante en su ignorancia, o poseer ambas características como ellos, y se respondía que el oráculo decía que era mejor ser como era. Después de eso le explica a los atenienses que debido a eso se generó mucho odio en contra de él, y por eso es que crean las calumnias en su contra y difunden su reputación de sabio.
Luego de esto Sócrates dijo, que el dios es el sabio y que lo que realmente el oráculo quería era tomarlo como ejemplo y así poder decir, “el más sabio entre ustedes es aquel, que como Sócrates, que tiene conciencia que en verdad no vale nada en lo que respecta a sabiduría”. Y es así como continuaba su búsqueda de quienes parecen ser sabios, y les muestra que en realidad no lo son. Y a esto se le agrego que los jóvenes con más tiempo libre comenzaron a seguirlo y oyeron como sometía a examen a los sabios, y lo imitaban y de ahí que se enojaban con Sócrates y afirmaban que era infame y que corrompía a los jóvenes. Pero nadie era capaz de decir con que enseñanzas era que Sócrates los corrompía, y para que nadie se diera cuenta de que no sabían, es que apelan a las cosas por las cuales es acusado, y no estaban dispuestos a decir la verdad porque, sino darían la razón a Sócrates de que realmente no sabían nada, y debido a eso es que inventan tonadas las calumnias en contra de él.

III Defensa de Sócrates

Sócrates hacer referencia a Meleto, Ánito y Licón, los cuales presentan un aborrecimiento hacia él, Meleto, en nombre de los poetas, Ánito, en nombre de los artesanos, y Licón, en nombre de los oradores. Con esto hubiera resultado sorprendente que Sócrates hubiese podido defenderse de las acusaciones en su contras, ya que según creía el odio que existía hacia él era por decir la verdad, y no ocultar nada, y también afirma que prejuicio y las causas de ente que hay en su contra es debido a lo antes mencionado, y que si investigaran todo se darían cuenta que él decía la verdad.

2. Defensa Contra la Acusación de Meleto

Después de hablar de las acusaciones informales que tenía, Sócrates comienza a hablar de las acusaciones formales que pesan en su contra por parte de Meleto y las personas que lo apoyan. Los cargos que existen en su contra son dos, 1) corromper a los jóvenes y 2) no creer en los Dioses de la ciudad, sino en otras divinidades nuevas introducidas por él, y según la interpretación del mismo Sócrates, con la cual Meleto está de acurdo, ambas acusaciones están relacionadas. El trasfondo de las acusaciones formales que existen en contra de Sócrates, queda claro con la explicación que dio sobre las acusaciones informales que tenía. Se realiza un interrogatorio a Meleto por parte de la defensa, utilizando la misma forma de conversación que tenía Sócrates, con lo cual deja clara la inconsistencia de la posición del acusador.

Con el primer cargo en su contra, Sócrates desarrolla dos contraargumentos, el primero es que Meleto considera a Sócrates como el único que corrompe a los jóvenes, a diferencia del resto de los atenienses que lo que hacen es beneficiarlos, pero esta afirmación, según Sócrates, sería poco admisible, ya que se considera que una persona es capaz de hacer el bien a las cosas o personas que están a su cargo, mientras que el resto más bien la dañaría. Este argumento tendría principalmente dos premisas aceptadas por Meleto, en su dialogo con Sócrates, I) que debe haber una simetría entre las en tipo de conocimiento que se aplica en las actividades técnicas, con el que se aplica en el conocimiento moral. II) el cargo de corromper a los jóvenes es aplicable solo a Sócrates o a gente como él. Con el segundo contraargumento es presentado como un dilema, con el cual es cuestionada la pertinencia de las acusaciones de Meleto. El dilema comienza con la aceptación hipotética del cargo de corromper los jóvenes. I) De forma voluntaria, II) de forma involuntaria. En el caso I Sócrates sabría que se expone un daño a sí mismo, por lo cual sería poco probable que esto fuera cierto. Y en el caso II Sócrates no podría ser imputado, debido a que lo que ha hecho no ha sido con mala intención, por lo tanto se le podría instruir y explicar que está mal como está haciendo las cosas. Como podemos ver en el dilema socrático nadie hace el mal voluntariamente.

En el segundo cargo en contra de Sócrates, que no cree en los dioses de la ciudad, sino en otras divinidades nuevas introducidas por él, Sócrates hace ver la contrariedad existente en esta acusación, en primer lugar porque se le trata de ateo, y además por creer en nuevas divinidades creadas por él, por lo que Sócrates pide a Meleto que especifique por cuál de los dos delitos se le imputa, a lo cual Meleto escoge que se por ateo. Con la reformulación de la acusación Sócrates con dos argumentos, muestra que es infundada la acusación de ateísmo, I) porque confunden a Sócrates con filósofos de la naturaleza, como Anaxágoras que no creía en divinidades, y II) que en el cargo hecho bajo juramente, de que había introducido nuevas divinidades, no era posible, dado que se utilizaba ese término para una especie de dios, o para seres engendrados por los dioses. Con esto Sócrates llama la atención de los jueces producto de la inconsistencia de las acusaciones, y la falta de seriedad en estas.

Sócrates dice que se defenderá de las acusaciones por parte de Meleto, que dice que él corrompe a los jóvenes, y que no cree en los dioses de la ciudad, sino que en unos nuevos. Sócrates con respecto a esto afirma que él no ha cometido ningún delito, y que al contrario, seria Meleto quien estaría cometiendo un delito al llevar a juicio con ligereza. A continuación Sócrates llama a Meleto y le hace la siguiente pregunta ¿No es cierto que tu principal preocupación es que los jóvenes lleguen a ser lo mejor posible?, Meleto afirma esto, y luego Sócrates le hace otra serie de preguntas, y finalmente Meleto concluye con que todos los atenienses pueden hacer mejores personas a los jóvenes, excepto Sócrates. Sócrates sigue con las preguntas hacia Meleto, una de estas preguntas era si acaso el cree, que Sócrates corrompe a los jóvenes de forma intencional o no, a lo cual Meleto responde que lo hace de manera intencional. Sócrates afirma que Meleto miente con respecto a esto, y que de llegar a corromper a los jóvenes lo haría de forma involuntaria, por lo tanto no deberían estar juzgándolo en público, si no, que deberán haberlo corregido y enseñado de forma privada. Sócrates sigue con las preguntas hacia Meleto, y ahora le pregunta sobre cómo se supone que corrompe a los jóvenes para que crean en los supuestos dioses nuevos y Meleto lo único que hace es afirmar lo que dice Sócrates sin ningún tipo de argumento, además sostiene que Sócrates no cree en los dioses y que afirma que el sol es una piedra y la luna tierra, a lo que Sócrates responde que no está acusando a Anaxágoras que era el que afirmaba esas cosas y que incluso publicó un libro al cual los jóvenes pueden acceder fácilmente, pero Meleto sigue manteniendo la postura de que Sócrates no cree en los dioses, y Sócrates le habla a los Atenienses y les dice que él cree que Meleto solo está jugando con todo eso, y que se está contradiciendo en lo que dice, ya que lo acusa de no creer en los dioses y sin embargo él si cree en ellos. Ahora Sócrates le pregunta a Meleto si existe alguien que crea en asuntos de las divinidades pero no en las divinidades, a lo que Meleto le responde que no hay nadie así, lo que le sirve a Sócrates para defenderse diciendo que no es posible que lo juzguen por no creer en dioses y hablar de divinidades nuevas ya que sería imposible que hablara de cosas en las que él no cree.

IV La Misión Divina de Sócrates

Sócrates luego de defenderse de las acusaciones formales e informales en su contra, pasa a explicar la motivación que tuvo para la indagación que hizo, la cual dijo que era algo que le encomendaba el dios Apolo. Los argumentos de Sócrates estaban fundados en base a cuatro principios de decisión y evaluación moral.

  1. La primera justificación es sobre el principio moral y la toma de decisiones de acción. Lo que quiere decir es que a la hora de tomar una decisión de riesgo que puede afectar alguna condición moral básica, lo único debe considerar es si lo que va a hacer es justo o no, y no mirar si las consecuencias que tiene para él son negativas.

  2. El segundo principio básico que justifica su acción a saber, es una conexión con el primero. Aquí Sócrates dice que a la hora de cumplir una misión u ordenen, uno no debe abandonar su puesto, no importa si este fue escogido por uno o asignado por un superior.

  3. El tercer criterio de justificación apunta al hecho de no dejar de dedicarse a las actividades públicas por las cuales se le acusa, además dice también que entre elegir la muerte y dejar de lado la tarea que se le encomienda, es preferible correr el riesgo de morir, antes que la deshonra.

  4. El cuarto principio punta a apoyar al argumento antes mencionado, este dice que el hombre bueno no puede ser dañado por alguien malo. Esto se explica porque Sócrates pone mayor énfasis a los bienes del alma que a las posesiones del exterior, y que el que cometer injusticia es un mal mayor que padecerla. Sócrates dice que en caso de condenarlo a muerte sería un mal mayor para la ciudad, porque en primer lugar habrán cometido injusticia, y porque quedaran privados de la misión a la que lo encomendó el dios.

Sócrates explica porque renunció a las actividades públicas por medio de la política. Esto se debe a una advertencia divina que tiene como fin apartarlo de lo que le puede producir algún mal. Sócrates entiende el sentido de la advertencia, porque de haber estado en la política antes, se habría producido hace mucho tiempo atrás los daños a la ciudad por los que lo estaban condenando a muerte, por lo mismo de no haber hecho nada en contra la justicia lo hubiera llevado mucho antes a la muerte. Finalmente Sócrates vuelve a repetir que no ha dañado a nadie, mucho menos a los jóvenes con sus actividades públicas.

Sócrates dice que no requiere mucha defensa para demostrar que lo que dice Meleto es falso, y que si lo llegan a condenar no será por Meleto ni Anito, sino que más bien por la envidia de la gente que ya había condenado a muchos antes.

Ahora Sócrates se pone en el lugar de que alguien le preguntara ¿no te avergüenzas, Sócrates haberte dedicado a una ocupación por causa de la cual estas corriendo el riesgo de morir?, a lo que el mismo se responde que un hombre no vale por andar calculado el riesgo que tiene de morir, porque el hombre que realmente vale es el que actúa solo si algo es justo o no, y lo que hace es propio de un hombre recto o vil. Sócrates les habla a los atenienses y les dice que donde uno haya elegido o donde lo designara un superior, debe mantenerse firme, sin importar el riesgo que corra su vida, porque es mejor morir que ser deshonrado. Respecto a esto Sócrates dice que hubiera sido entendible el haber sido juzgado en caso de no de no creer en los dioses, porque estaría desobedeciendo al oráculo, temiendo a la muerte y creyendo ser un sabio sin serlo. También dijo que lo que él realmente sabia era que ser injusto y desobedecer a alguien superior, ya sea un hombre o un dios, era malo y deshonroso. Sócrates dejo claro que en el caso hipotético de que le dijeran que queda libre pero con la condición de que dejara de filosofar y de hacer lo que hacía hasta ese momento, él les diría que preferiría morir antes de no hacerle caso al dios, y que mientras viva seguirá haciendo lo de siempre, y se preocuparía de que la gente en lugar de dedicarse a acumular riquezas, se preocupara de enriquecer su alma, para que lleguen a ser lo mejor posible.

Sócrates sigue sosteniendo que si lo llegan a matar, no va a ser un malpara él, sino que más bien para la ciudad, ya que no habrá nadie como él que hubiera sido enviado por el dios y para reprocharle alguna de sus conductas, y también deja en claro con una serie de ejemplos de su vida que le importa que no se cometan injusticias, y que si el precio que tiene que pagar para que estas no se cumplan es la muerte, moriría.

Ahora Sócrates aclara que él nunca pidió dinero, ni nada a cambio de hablar con alguien, y que el aceptaba a todo el cual tuviera alguna pregunta, ya sea rico, pobre, viejo o joven, y pide que si hay alguien, de las personas con las que tuvo contacto por sus conocimientos, que cree que él ha corrompido a alguien que lo diga, luego nombra a algunos de los que están ahí en ese momento y que han mantenido conversaciones con el que si creen que lo que él les dijo los perjudico, que lo hagan saber, pero luego dice que los que han recibido alguna enseñanza por parte de él están dispuestos a ayudarlo.

V. Epílogos

Sócrates para concluir con su alegato manifiesta su decisión de no apelar a la misericordia de los jueces, mediante los recursos forenses de la época. A lo largo de su defensa Sócrates, se ha alejado de las prácticas forenses más habituales. Para justificar su renuncia a la apelación de misericordia a los jueces, Sócrates hace referencia a dos razones de tipo moral, 1) Sócrates consideraba que apelar a la clemencia de los jueces era una actitud indigna, tanto para él, como para toda la ciudad. La figura de Sócrates es vista como la de un ciudadano sobresaliente, y no podía ser visto como cobarde o indigno para evitar una sentencia, porque Atenas vería dañado su prestigio a los ojos de los extranjeros. 2) Por otro lado, el tipo habitual de clemencias a los jueces es incompatible con la función de los jueces. Ya que los jueces no podían dar dadivas, sino que debían decidir en justicia, porque había dado juramento a los dioses de que actuarían de esa forma. Si Sócrates hubiera hecho uso de la compasión para influir en el veredicto, estaría induciendo a los jueces a no cumplir con su función, y de esta forma los jueces estarían violando el juramento del cargo. También sería una paradoja que en medio de un juicio por impiedad, Sócrates hiciera cometer el mismo delito. Además, al hacer esto Sócrates habría cometido el delito de impiedad, y de esta manera daría la razón a Meleto con respecto a esta acusación.

Sócrates le habla a los que están presenciando el juicio, y le dice que probablemente muchos de los presentes lloraron y llevaron a sus hijos para pedir clemencias, en cambio él no lo iba a hacer, siendo que corría un gran riesgo. También dice que es probable que muchos de los presentes se enfurezcan más con él por lo que dijo.

Ahora Sócrates expresa que él no cree que se enfurecieran más con él por lo que dijo, pero que si ese era el caso, dice que él tiene familiares, amigos y sus tres hijos, el cual el mayor ya es un joven, mientras que los otros dos son aún unos niños, y que él no estaba dispuesto a hacer subir a ninguno de ellos al estrado a rogar para que lo absuelvan.

Sócrates les dice a los atenienses que el no pedir misericordia, no es por arrogante, ni por desprecio a ellos, que si está actuando de forma atrevida ante la muerte es otra cosa, y que no le parece hacer ninguna de esas cosas tanto por él, por los que lo están escuchando y por toda la ciudad y mucho menos a su edad y por el renombre que tenía, ya que la opinión general era que Sócrates superaba en algo a la mayoría de hombres.

Sócrates expresa su opinión con respecto a algunos hombres que pueden ser sometidos a juicio que sobresalen en valentía y en sabiduría que sería vergonzoso que actuaran pidiendo clemencia, ya que si hubieran extranjeros viéndolos se llevaría una mala impresión, dado que estarían actuando como mujeres al temerle a la muerte, ya que morirían igualmente si son condenados a muerte, como si no lo fueran, y también que deberían ser mucho más severos con aquellos que dieran un espectáculo como ese, porque dejarían en vergüenza a la ciudad. Además dice que no parece justo que se les suplique a los jueces, ya que ellos están para juzgar lo que es justo y lo que no, y no para absolverlos mediante suplicas, porque ellos deben juzgar de acuerdo a las leyes.

Sócrates pide a los atenienses que no lo obliguen a hacer cosas que él no encuentra honorables, ya que al acceder a pedir piedad, estaría ratificando la acusación de Meleto, de que no cree en los dioses, puesto que el hizo un juramento ante los dioses, y se estaría imputando a sí mismo al pedir clemencia, cosa que no es así porque él cree incluso más en los dioses que quienes lo estaban juzgando y dejo en mano de dios y de los jueces la decisión de juzgarlo, porque sería lo mejor.

VI Contrapropuesta Tras el Veredicto de Culpabilidad

Cuando Sócrates termina su alegato se procede a votar sobre si es culpable o no, con el veredicto se concluye que Sócrates es culpable con 280 votos de un total de 501. Dado que no se tenía una sanción para el tipo de delito por el que Sócrates era juzgado, se debe escoger entre la sanción propuesta por la parte acusadora, o por la defensa. Los acusadores proponen la pena de muerte, en tanto Sócrates por su parte pone en cuestión el veredicto de culpabilidad, ya que lo tomas más bien como un beneficio por parte de la ciudad; alimentación gratuita en el pritaneo. Sócrates llega a esa conclusión mediante el análisis de diversas alternativas, aplicando el principio básico de que la retribución debe ser proporcional al mérito o desmérito, lo cual requiere responder dos cosas. 1) Si se está en presencia de actos perjudiciales que merezcan castigo, o si por el contrario son actos beneficiosos que merezcan recompensa, 2) que tipo de recompensa o castigo corresponde a dichos actos. A esto Sócrates responde, 1) que lo que él hizo fue un bien para la ciudad, llevando a cabo lo encomendado por el dios y que merece una recompensa por ello. Y la 2) que si la recompensa es proporcional a sus méritos, deberían ser retribuidas las cosas que él debió sacrificar para cumplir con el servicio público, puesto que él se encontraba en una gran indigencia, por tanto pedía que se le diera una subvención para sus necesidades mínimas.
Con esto Sócrates en lugar solicitar el exilio, como probablemente querían sus acusadores, pone al tribunal en una encrucijada, que vendría siendo el hecho de condenarlo a muerte o dejarlo en libertad y con premio. De esta forma Sócrates ratifica su postura de no negociar su libertad, a cambio de cumplir con su misión.

Sócrates dice que hay muchas cosas que hacen que él no se lamente por ser condenado, y que esperaba ese resultado. Una de esas cosas es lo estrechas que estuvieron las votaciones, puesto que si solo hubiera habido 30 votos menos apoyando la acusación él habría salido absuelto. Y que si no hubieran subido al estrado Ánito y Licón para acusarlo, Meleto no hubiera conseguido ni la quinta parte de los votos y tendría que pagar 1000 dracmas

Sócrates dice que Meleto pidió para él la pena de muerte, pero ¿Qué era él podía proponerle a cambio?, ¿no debería ser lo que merece? Y ¿que si merecía sufrir o pagar por haber descuidado las cosas que le preocupaban a la mayoría, convencido de que era demasiado honrado por salvar su vida si se dedicaba a eso? Pero él decidió hacer otra cosa, ya que no habría tenido utilidad alguna tanto para él, como para el resto, por lo que se dedicó a hacer el bien, según afirmaba, persuadiéndolos para que no se preocuparan de nada, antes de preocuparse por ellos mismos, y de no preocuparse de las cosas de la ciudad, antes de preocuparse por la ciudad.

A continuación pregunta sobre qué era lo que merecía por tener esa actitud, y que consideraba que debería ser algo bueno, al menos una retribución. Además que debería ser algo apropiado, y que lo más apropiado seria que lo alimentaran en el pritaneo.

Sócrates le dice a los atenienses que probablemente lo encuentren arrogante por lo que dice, pero que no es así, ya que él cree que no comete injusticia de forma voluntaria con ninguna persona, pero que no logra convencerlos, y que si la decisión de la pena de muerte, fuera tomada dentro de varios días como en otros pueblos, los podría convencer. Y que como el no hace injusticia a nadie, que está lejos de cometer injusticia con él mismo, declarando que merece un castigo, pero él no consideraba que la pena impuesta por Meleto fuera un bien o un mal, y que si acaso él debería proponer algo que fuera considerado por el un mal, y que si escogía la pena de destierro mucho jóvenes igual lo seguirían para oírlo hablar. Y que al ser desterrado y no seguir con lo que hacía estaría desobedeciendo al dios.

Sócrates dice que las cosas son tal y como las está dando a conocer, y que no está acostumbrado a hacerse merecedor de algún daño. Y que de haber tenido dinero habría pagado una multa, ya que eso él no lo consideraba un daño, pero si le imponían pagarlo que el pudiera pagarles, probablemente podría llegar a pagar una mina de plata. Y propuso esa cantidad. Pero dijo que Platón, Critón, Critobulo y Apolodoro le dijeron que propusiera treinta minas y que como ellos eran solventes se ofrecían como garantes.

VII Después de la Imposición de la Pena

Según Diógenes II 42, los que votaron a favor de la pena de muerte fueron 360, y los que votaron en contra 141. Luego de conocer el resultado, Sócrates de dirige en primer lugar a los que votaron a favor y luego a los que votaron en contra.

A quienes votaron a favor, Sócrates le dijo que van a tener resultados diferentes a los que esperaban con eliminarlo, y que no beneficiara a la ciudad ni a ellos, y que por el contario serán desprestigiados y difamados, por condenar injustamente a un hombre que era tenido por sabio, y que deberán dar cuenta de su modo de vida, ya que serán confrontados por los jóvenes que lo seguían.

Y a quienes votaron en contra, Sócrates a modo de consuelo les dice que la muerte no significa un mal para él, y para esto da dos razones 1) al encaminarse al tribunal y más tarde, no se le presento un signo divino que le impedía hacer cosas que le trajeran males, por lo tanto la muerte no era un mal. 2) el argumente es presentado como un dilema, a saber: la muerte es bien o a) es un estado de falta de conciencia o bien b) que sostiene que es una paso a otra forma de vida, que para los justos sería mejor que la vida terrenal. Según Sócrates, él es justo, por lo que la muerte no representa un mal y puede tener esperanzas de un bien mayor.

Sócrates le dice a los ateniense que tendrán la reputación de haberlo matado, un “hombre sabio” por los que quieren difamar a la ciudad. Pero lo que decía iba dirigido a los que votaron para que lo condenaran a muerte, y también les dijo a ellos que si su condena era porque pensaban que faltaron argumentos, con el fin de que hiciera cualquier cosa para absuelto, pero que no era así, si no que era condenado por atrevimiento y desvergüenza, y por no decir de lo que estaba querían, que era lamentarse y cosa que eran indignas para él. Y que prefirió morir habiéndose defendido, antes que preservar la vida apelando a otro tipo de defensa.

Le dice a los atenienses que lo difícil, no es escapar de la muerte, sino que de las bajezas. Y que él se iba condenado a muerte, pero que los que lo condenaron se irán convictos de la iniquidad e injusticia.

Sócrates le habla a los que lo condenaron y les dijo que como ellos lo condenaron, ellos también serían condenados por Zeus, con un castigo más duro que el que le impusieron a él, y que al condenarlos pensaron que nadie iba a pedirles cuentas de sus vidas, pero que por el contrario iban a ser muchos los que les pedirían cuentas de ellas, sobre todo los jóvenes. Se despidió de los que habían votado por su condena diciendo que el modo más honrado de hacer las cosas no era reprimiendo a los demás, sino que era tratando de ser lo mejor posible.

Luego de esto le habla a los que votaron para que fuera absuelto, diciéndoles que muchas otras veces se le presentaba una “voz” profética cuando lo que decía estaba mal, pero que por el contrario, ahora se le había presentado, por tanto lo que le iba a pasar no era algo malo. Y que también debería darles para pensar que la muerte podría ser dos cosas, la primera que estar muerto no era nada, ya que perdería todo tipo de percepción, y que si fuera de esa forma seria algo maravilloso, o bien podría ser un cambio de un lugar hacia otro, también sería algo bueno, ya que podría encontrarse con los verdaderos jueces que hacen justicia y a todos los semidioses que fueron justos durante su vida, además de todo que sería maravilloso para él poder estar con muchos que eran sabios o se creían sabios, y podría tener los mismos diálogos por los que lo habían juzgado, pero que a diferencia de lo que le estaba ocurriendo, en el Hades no sería condenado a muerte, y que tendría una vida inmortal, si era verdad lo que se decía.

Sócrates les dice que tengan una esperanza con respecto a la muerte, porque lo que era cierto, es que para un hombre honesto no había ningún mal, ni vivo, ni muerto, y los dioses se preocuparían de lo que les pasara. También dijo que para el morir era quedar libre de sus preocupaciones, que no estaba enojado con aquellos que lo habían condenado, aun cuando creían que le estaban haciendo un mal. Y lo último que pidió era que en caso de que sus hijos se preocuparan de las riquezas, y que si creían ser algo que no era, los castigaran haciendo las mismas cosas que él les había hecho padecer a ellos, y de esa forma tanto él como sus hijos habrían recibido un trato justo por parte de ellos.

Finalmente Sócrates dice: “Es hora ya de irse, yo a morir y ustedes a seguir viviendo. A quién de nosotros le toca la mejor parte, nadie lo sabe con certeza, excepto el dios”