Apología de Sócrates; Platón

Informe de lectura. Argumentos. Sócrates. Defensa

  • Enviado por: MEDELLIN COLOMBIA
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
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TEORIA GENERAL DEL PROCESO

APOLOGÍA DE SOCRATES


CONTENIDO

Paginas

INFORME DE LECTURA 2,3

ARGUMENTOS DE DEFENSA 4,5

APOLOGÍA DE SÓCRATES

INFORME DE LECTURA

El proceso y la consiguiente condena a muerte de Sócrates fue un hecho que iba a tener una trascendencia imposible de pensar en las fechas en que sucedió. De igual forma, no sería posible suponer la influencia posterior del pensamiento socrático en sus discípulos, especialmente en Platón, sin que éstos hubieran recibido el doloroso impulso de la injusta condena del maestro.

En el proceso de Sócrates hay un componente personal de prevención, pero se aprovecha el ambiente de sensibilidad de los Atenienses, los términos de la acusación habrían tenido poco o menos valor de otra forma, para condenar a un hombre injustamente mediante una acusación de impiedad.

La acusación fue presentada por Meleto, y a ella se asociaron Anito y Licón. La acusación precisaba que Sócrates no creía en los dioses de la ciudad y quería introducir otros, que corrompía a los jóvenes y que por encima de todo, era un sofista.

En la primera acusación de Meleto, Sócrates asegura que el no trata de menospreciar ese tipo de conocimientos y pone de testigos a los presentes que hablen si alguna vez lo han visto hablar poco o mucho de ese tipo de temas. Sócrates no se considera un maestro porque él no instruía, se limitaba a ayudar a otros a parir sus propias ideas; su sabiduría no radicaba sino en engendrar o producir sabiduría en los demás, los demás la descubrían por si mismos y en si mismos, también negaba que se dedicaba a imponer su doctrina a la gente, a cambio de una remuneración. Él era realmente un antisofista: Sócrates enseñaba, pero con un fin educativo, sin pedir dinero a cambio. También alega que no ha ejercido magistratura alguna en la ciudad, pero que fue miembro del Consejo.

Sócrates niega que él haya corrompido a los jóvenes. Señala que si según Meleto, él corrompe a los jóvenes, que entonces explique Meleto el motivo por el cual la gente disfruta observando cómo Sócrates interroga a los que se creen sabios sin serlo, y que en caso de que fuera cierta la acusación de Meleto, entonces deberían haber asistido al juicio los corrompidos y sus familiares para vengarse de él mediante acusaciones. Cambia su concepto de culpabilidad por el de ignorancia. Establece una conversación dialogada con Meleto, el cual, durante su comparecencia ante el Tribunal, estaba obligado a responder las preguntas del acusado. En esta conversación Sócrates revela que Meleto ha acusado a Sócrates únicamente para ponerlo a prueba, sabiendo muy bien que no es ateo, y que le ha acusado por pura desvergüenza, vehemencia y temeridad juveniles. Según él, Meleto ha querido someterlo a prueba con el fin de averiguar si de verdad es tan sabio como dicen.

En la tercera acusación Sócrates asegura que cree en los dioses y que es falso el ateísmo que sus acusadores manifiestan de Sócrates, porque según Meleto, Sócrates cree en otras divinidades nuevas, pero éste no está de acuerdo con lo que Meleto dice, ya que, como Meleto afirma que cree en otras divinidades distintas a los dioses en los que cree la ciudad, entonces, según él, quiere decir que Sócrates, como cree en dichas divinidades, está dando a entender que no es ateo, y que por tanto, cree en los dioses. Meleto siempre contradice la defensa de Sócrates, y responde siempre que no a lo que él afirma. Sócrates manifiesta que no teme a la muerte cuando se trata de la justicia, sino todo lo contrario. Si él temiera a la muerte, entonces Sócrates no creería en los dioses. Da la razón de su arrogancia ante la muerte al explicar que ni siquiera ha invocado a sus familiares para que le ayuden a que los jueces le perdonen las críticas falsas.

Falta explicar el porqué de la condena a muerte. Como se había comentado antes, era difícil que se consiguiera la culpabilidad y casi imposible la imposición de la pena de muerte; sin embargo, la opinión equivocada sobre Sócrates se había generalizado quedando éste en situación desfavorable para hacer cambiar la opinión a los jueces. Una vez Sócrates había sido declarado culpable, la necesidad de ser consecuente con toda su actuación anterior le llevó a la muerte. Sócrates tendría que haberse humillado y perdido su imagen de rectitud moral para haber sido absuelto. Tuvo que elegir la muerte física para salvar su verdadera imagen. También hace falta añadir a los posibles motivos de la condena, el precario sistema judicial ateniense.

Sócrates, murió por sus convicciones, dando ejemplo a la mayoría de sus discípulos que lo presidían pero que no intervenían, dejándoles como señal la búsqueda incesante del conocimiento, sin temor de la represalias que por ellas debían de pasar, incluso ceder la vida misma ante el conocimiento

ARGUMENTOS PRESENTADOS POR SÓCRATES EN SU DEFENSA

Sócrates utiliza la retórica, como medio de defensa, en el cual a través del argumentó trató de persuadir en los receptores de la audiencia que asistían, a través de los diferentes interrogatorios que les realiza a sus deponentes, trata de desestimar las mismas para construir de ellas un discurso que convenza.

Dicha persuasión es muy subjetiva, porque imprime criterios muy personales que pueden perder identidad si el argumento es pobre o escaso y teniendo en cuenta que sus métodos de enseñanza eran para el común popular, estos son imprecisos y carecen de aceptación general, por lo tanto no se hubiera llevado a juicio a un personaje tan ilustre

Existían dos clases de acusadores; la justificación de su conducta antes de pasar de los primeros acusadores a los segundos; el interrogatorio de Meleto; la necesidad moral para el hombre de defender sus convicciones más que su vida; la actuación en privado, en vez de la actuación política; el acogimiento de los jóvenes; finalmente, la apelación a la dignidad del acusado y a la de los jueces con que termina la parte dedicada a la defensa.

Sócrates trata de reafirmarse y no echar por tierra toda su conducta anterior, anteponiendo sus principios a la vida misma. Posteriormente Sócrates enuncia lo que es para él verdaderamente importante en la vida, la función que cada uno debe cumplir sin alejarse de ella (sin cometer deshonra). Así, cuando ve posible su condena a muerte, sigue expresando su deseo de filosofar, dando a entender que no teme para nada a la muerte. Y es que, según él, no puede considerar un mal algo que desconoce y que puede ser el mayor bien. Es en esto en lo que se diferencia del resto de los hombres: lo más reprochable para él es la ignorancia, creer saber lo que no se sabe.

Cuando acaba, se dirige a los jueces y deja salir de su boca el extracto más profundo de toda la apología. Se expresa la naturaleza de los actos de Sócrates, lo que significan para él la inteligencia, la verdad, y todo su pensamiento. Se avergüenza de que la gente con riquezas y fama no se preocupen de mejorar sus valores y de los ignorantes que se creen sabios; y es ahí donde entra él, que se considera a sí mismo un enviado de Dios, para demostrar a toda esa gente la verdad, la falta de moral y conocimiento de la que muchos presumen. No importa el origen, el lugar de procedencia, Sócrates siempre tratará de examinar, refutar, mediante interrogatorios a todo el que se precie. Según él, no ha surgido mayor bien en la ciudad que su servicio a Dios. A todos intentará persuadir de igual forma, y si (a los jóvenes) así corrompe; entonces sus palabras serán dañinas, pero si alguien afirma que trata de otras cosas, no será verdad. Y por último añade que no hará otra cosa que no sea esa, aunque hubiera de morir muchas veces.

Sócrates deseaba morir, la muerte física no era de tanta importancia, y es que parece que Sócrates a base de sus arrogantes palabras había preparado una defensa que le condenaría. Él deseaba ante todo filosofar, y consecuentemente, cuando fue acusado y supo que tenía que compadecer ante un tribunal, decidió que o bien le permitían seguir refutando o que de otra forma no quería vivir. Por eso mantuvo esa actitud: quería mostrar su “desprecio” a la muerte, no quería ser absuelto para vivir el resto de sus ya escasos días sin ejercitar la mente ni expresar conocimientos. Meleto con esta acusación de una u otra forma le concedió la oportunidad de acabar con su vida de una forma más que noble, con la conciencia tranquila y reposadamente, con un veneno que le daría su pase a la otra vida. Y es que Sócrates era absolutamente religioso; se consideraba un enviado de Dios y por eso hacía ver a los ignorantes su ignorancia y se comportaba de ese modo tan particular, quizás por todo esto anhelaba alcanzar la muerte (para él no suponía mal alguno, pues la desconocía).

Sócrates afrontó su destino ateniéndose a las posibles consecuencias. Es también imprescindible comentar la rectitud moral que mantuvo durante el juicio y antes de su muerte: nunca se contradijo, nunca se echó atrás ni escondió sus sentimientos, ni tampoco trató de conseguir el perdón rebajándose hasta suplicar. Optó por un discurso directo y comprometido, aún sabiendo que si buscaba la absolución debía seguir el procedimiento judicial, declarándose culpable y sugiriendo su propia pena.

Sócrates, aunque no haga discursos grandiosos, dice la verdad. Este, para defenderse en el juicio, no hace ningún discurso, pero inicia un diálogo basado en ataque y parada: justamente de los diálogos sale la verdad. El estilo retórico de Sócrates es pobre, árido y bastante familiar, y él formula los diálogos de acuerdo con la gente con la que está hablando. Utiliza una especie de ironía, que se basa en la auto disminución propia para y aumentar el ego del acusador.

Sócrates sólo discute temas que el interlocutor conoce. Por ejemplo, si habla a un general, preguntará: "¿Qué es coraje?" El interlocutor responderá: "Coraje significa no ceder." Pues Sócrates dirá que esto no es coraje, sino locura. Esta crítica incita al interlocutor a darle otra respuesta, una mejor organizada. Este juego puede continuar durante mucho más tiempo y, quizás, a veces nunca acaba. Este método se llama mayéutica.

También controla las ideas, definiciones y términos con gran facilidad y astucia. Sócrates es capaz de anular los conceptos del interlocutor convencido de saber, que al final da señales de no saber nada. Estimula a los hombres a razonar. Utilizando la "ironía socrática" dice que no sabe nada y que los sofistas lo saben todo; que quizás la educación que él da no sirva para nada y que la verdadera sea la educación sofista

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