Aparato digestivo

Anatomía. Digestión. Boca. Lengua. Faringe. Esófago. Estómago. Intestino delgado. Intestino grueso. Glandulas anexas. Aparato circulatorio

  • Enviado por: Chochi
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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'Aparato digestivo'
El aparato digestivo está formado por el tracto digestivo, una serie de órganos huecos que forman un largo y tortuoso tubo que va de la boca al ano, y otros órganos que ayudan al cuerpo a transformar y absorber los alimentos.

Los órganos que forman el tracto digestivo son la boca, la faringe, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso (también llamado colon), el recto y el ano. Y consta de glándulas anexas como el hígado, que segrega bilis, páncreas, que segrega el jugo pancreático, salival, que segrega saliva y gástricas, que segregan el jugo gástrico. El interior de estos órganos está revestido por una membrana llamada mucosa. El tracto digestivo también contiene una capa muscular suave que ayuda a transformar los alimentos y transportarlos a lo largo del tubo.

En este aparato se lleva a cabo el proceso de la digestión que consiste en ingestión, transporte, digestión, absorción del alimento y eliminación.

Boca: Ubicada en el tramo inicial del sistema. En su parte superior se encuentra el paladar; en la parte inferior la lengua y base bucal; y a sus lados, los dientes y encías. El paladar separa la boca de la cavidad nasal para evitar que las materias alimenticias pasen a la cavidad nasal. La lengua, dientes y glándulas salivales funcionan en la ingestión y digestión.

Lengua: sobre el que se apoya el sentido del gusto, es un músculo grueso y carnoso. Tiene una mucosa que recubre la lengua y es asiento de numerosos pequeños órganos llamados papilas gustativas, que nos permiten apreciar el sabor de los alimentos que ingerimos. Sólo podemos percibir cuatro sabores: el amargo, el dulce, el ácido y el salado. El amargo se aprecia en la base de la lengua; el dulce en la punta; el ácido en la punta y los bordes; y el salado en toda la superficie.

Faringe: es un conducto de unos 13 cm que está en contacto con la laringe (perteneciente al aparato respiratorio) y que por medio de una válvula, la epiglotis, cierra la entrada del bolo alimenticio a las vías respiratorias. La faringe se comunica con las fosas nasales, los oídos y el esófago.

Esófago: es un conducto o músculo membranoso que se extiende desde la faringe hasta el estómago. Empieza en el cuello, atraviesa todo el tórax y pasa al abdomen a través del diafragma. Habitualmente es una cavidad virtual (es decir que sus paredes se encuentran unidas y solo se abren cuando pasa el bolo alimenticio). El esófago alcanza a medir 25 cm y tiene una estructura formada por dos capas de músculos, que permiten la contracción y relajación en sentido descendente del esófago. Su función principal es el transporte del alimento hacia el estómago. Dicha comunicación está regulada por un anillo de músculo liso llamado esfínter.

Estómago: está situado a la izquierda del abdomen, debajo de las costillas, inmediatamente por debajo del músculo diafragma. Las capas musculares del estómago son muy gruesas. Es un órgano en el que se acumula comida. Es el encargado de hacer la transformación química ya que los jugos gástricos transforman el bolo alimenticio que anteriormente había sido transformado mecánicamente (desde la boca). La mucosa del estómago contiene millones de glándulas gástricas microscópicas que secretan mucus y jugo gástrico. Las paredes del estómago vacío están en contacto una con otra. Cuando el alimento entra en el órgano, las paredes se expanden y la cavidad aumenta sin que se produzcan cambios en la presión en su interior. El límite entre el esófago y el estómago se denomina cardias, y el límite entre el estómago y el intestino delgado, píloro.

Intestino Delgado: En esta porción ocurre la mayor parte de la digestión enzimática y casi toda la absorción. Es un tubo arrollado, de unos siete metros de longitud y de aproximadamente algo más de dos centímetros y medio de diámetro. El intestino delgado se subdivide en duodeno, yeyuno e íleon, que se continúa con el intestino grueso. La porción superior o duodeno comprende el píloro, que es la abertura de la parte inferior del estómago por la que vacía su contenido en el intestino. El yeyuno o parte media se extiende desde el duodeno hasta su porción terminal o íleon, que acaba en el ciego. El intestino delgado tiene una membrana de revestimiento o mucosa, adaptada para la digestión y absorción que está plegada y cubierta por unas pequeñas prolongaciones llamadas vellosidades, que son pequeños tubos de epitelio que rodean un vaso linfático y gran cantidad de capilares. La mucosa del intestino delgado contiene glándulas diminutas que producen jugos que contribuyen a la digestión de los alimentos. También secreta la hormona secretina que estimula al páncreas para producir las enzimas digestivas. Al intestino delgado, principalmente al duodeno, se vierten una diversidad de secreciones, como la bilis y el jugo pancreático. Las sustancia absorbidas son distribuidas por la sangre a todas la células del organismo y las que no son absorbidas pasan al intestino grueso.

Intestino grueso: llamado también colon, se inicia a partir de la válvula ileocecal en un fondo de saco denominado ciego, punto de unión con el intestino delgado. Su longitud es variable, entre 120 y 160 centímetros, y su calibre disminuye progresivamente. Es el último componente del sistema y realiza la fase terminal de la digestión. Toma el alimento digerido proveniente desde el intestino delgado y termina el proceso de absorción. Por lo tanto, la función principal es la concentración y almacenamiento de los desechos sólidos, convirtiendo el alimento digerido en heces para ser excretadas. El recto es la parte terminal del tubo digestivo, que termina abriéndose al exterior por el orificio anal.

Glándulas anexas:

Páncreas: es una glándula íntimamente relacionada con el duodeno, segrega hormonas a la sangre para controlar los azúcares y jugo pancreático que se vierte al intestino a través del conducto pancreático, e interviene y facilita la digestión. Sus secreciones son de gran importancia en la digestión de los alimentos.

Hígado: es la mayor víscera del cuerpo. Pesa 1500 gramos. Consta de dos lóbulos, que a su vez están formados por miles de lobulillos. Estos lobulillos se conectan con pequeños conductos que a su vez están conectados con conductos más grandes que finalmente forman el conducto hepático. El conducto hepático transporta la bilis producida por las células del hígado hacia la vesícula biliar y el duodeno (la primera parte del intestino delgado).

A diferencia de cualquier otro órgano, el hígado tiene dos vías por las que recibe sangre: la arteria hepática que transporta sangre oxigenada procedente del corazón, y la vena porta, que transporta sustancias alimenticias desde el estómago y los intestinos.

Es el responsable de eliminar de la sangre las sustancias que pueden resultar nocivas para el organismo.

En síntesis:

En primer lugar interviene la boca, donde los dientes masticando, las glándulas salivares segregando saliva y la lengua ayudando en todo el proceso, se forma el bolo alimenticio.

La lengua pasa el bolo alimenticio a la faringe y a través de la epiglotis pasa al esófago, que conduce al bolo alimenticio hasta el estómago.

En el estómago se mezclan los alimentos con los jugos gástricos, absorbiendo las proteínas, formando el quilo (es el resultado de la mezcla del quimo con los distintos jugos intestinales).

El quilo pasa del estómago al intestino delgado a través del píloro.

Es entonces cuando la vesícula biliar, situada en el hígado, vierte la bilis necesaria al intestino delgado para favorecer la digestión de las grasas.

Al mismo tiempo, el páncreas vierte el jugo pancreático para ayudar a seguir descomponiendo las grasas y las proteínas en el intestino.

En el intestino delgado se absorben las sustancias nutritivas.

Lo que queda pasa al intestino grueso, donde se absorben parte del agua y líquidos.

Lo último de todo el proceso son las heces fecales, que son expulsadas por el ano.

Procesos mecánicos y químicos: La digestión incluye procesos mecánicos y químicos. Los procesos mecánicos consisten en la masticación para reducir los alimentos a partículas pequeñas, la acción de mezcla del estómago y la actividad peristáltica (movimientos musculares involuntarios) del intestino que facilita el avance del bolo alimenticio. Estas fuerzas desplazan el alimento a lo largo del tubo digestivo y lo mezclan con varias secreciones.

Aunque los procesos mecánicos son importantes, la transformación de los diferentes alimentos ingeridos en unidades pequeñas utilizables depende principalmente de los procesos químicos, que se realizan gracias a la acción de distintas enzimas. La digestión química se inicia cuando se ingieren los alimentos. A lo largo del tracto digestivo tienen lugar tres reacciones químicas: conversión de los hidratos de carbono en azúcares simples como la glucosa, ruptura de las proteínas en aminoácidos, y conversión de grasas en ácidos grasos y glicerol.

Relación con el aparato circulatorio:

El intestino delgado tiene una membrana adaptada para la digestión y absorción que está plegada y cubiertas por pequeñas prolongaciones llamadas microvellosidades, que son pequeños tubos de epitelios que rodean un vaso linfático y gran cantidad de capilares. Por medio de las microvellosidades los nutrientes son absorbidos, atraviesan los capilares sanguíneos y una vez en la sangre son distribuidos a cada una de las células del cuerpo.

Bibliografía:

Encarta 2007 www.google.com.ar