Antropología política

Sociología. Historia. Social. Cultural. Teorías. Cultura. Clases. Estructuras sociales. México

  • Enviado por: Ana Flores
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 22 páginas
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Cultura política y cultura de la política

Las relaciones políticas no pueden estudiarse con base a una estrategia que defina una cultura específica, la que generalmente se denominan como cultura política. Dichas relaciones políticas son en realidad, expresiones peculiares de al cultura ciando ésta se pone en juego en el ámbito de las relaciones de poder, expresiones que generan y son motivadas por el carácter particular que muestran las negociaciones y enfrentamientos políticos. Debido a este proceso generativo no se parte de la noción de cultura política, ni se emplean los procedimientos metodológicos y técnicos asociados a su estudio para abordar los procesos culturales en la esfera política.

La política será vista como expresión de la cultura. Profundizara en los procesos culturales que se pone en juego en las relaciones políticas, especialmente en el ámbito de las negociaciones políticas donde la cultura se convierte en un elemento central. Por otro lado se estudiara como incide la cultura en la esfera política, tomando como hipótesis que la cultura esta sujeta a procesos de reorganización y reconfiguración resultando de interés de los sujetos por modificar su entrono, como resultado de la presencia de la posibilidad y la utopía.

Cultura y objetivación: la cultura de la política.

El papel la cultura en la política es que en ella los sujetos, a través de la acción social, persiguen objetivos o propósitos que pretenden alcanzar con base en el empleo y reorganización de diversos referentes culturales. Dichos referentes son retomados y resignificados con la finalidad de alcanzar ciertos propósitos en el campo de la negociación y enfrentamientos políticos.

Según Malinowski y Edmund Leach, las cartas culturales e hacen coincidir con la negociación y se elaborar buscando nuevas formas de construir el significado desde la perspectiva de los actores. En las negociaciones políticas existe la tendencia a que los sujetos sociales reelaboren el contenido de valores, normas y símbolos e incluso construyan nuevos, todos los cuales son sustento de autoafirmaciones que se expresan en los discursos y se muestran en acciones con los cuales pretenden incidir en las relaciones políticas.

La relación entre la política la cultura en la que el discurso, las actitudes y acciones de quienes se ubican en la esfera de las relaciones políticas consiguen crear nuevas fronteras de significado se llama objetivación. Esta también puede expresarse en el contenido y la organización de las corporaciones políticas y manifestarse en acciones tales como las estrategias de campaña.

La objetivación se refiere al proceso de selección, resignificación e invención de contenidos culturales, los cuales son utilizados para sancionar posiciones y estrategias en la esfera de las relaciones políticas. Sus contenidos se expresan tanto en los discursos políticos, como en cuanto a la forma en que se estructuran ciertas prácticas en el ámbito de las relaciones políticas en base a dichos contenidos.

La objetivación es el proceso mediante el cual se generan las continuas transformaciones en la relación entre cultura y política.

Así mismo la objetivación res uno de los obstáculos más importantes para elaborar tipologías y clasificaciones de culturas políticas en la medida en que la incidencia de la cultura en las relaciones política parece caracterizarse por su constante renovación.

Cultura, nacionalismo y ciudadanos.

A pesar del carácter fragmentado de la cultura puede suponerse un conjunto de creencias más o menos comunes que podrían reunirse en lo que usualmente se denomina como nacionalismo.

El sentido de pertenencia nacional y los derechos inherentes a ésta se manifestarían en el imaginario ciudadano como parte sustantiva de las percepciones sobre la política; por toro lado estas expresiones serían centrales en la negociación política y se manifestarían como elementos de apoyo en las demandas ciudadanas.

Se distinguen tres tipos de nacionalismo:

Federico Heroles: nacionalismo por resistencia.-sus características básicas son la oposición a la integración económica y cultural con otros países y pugna por el fortalecimiento económico y cultural a partir del desarrollo inverno.

Nacionalismo por convivencia.- combina elementos extraídos del elemento por resistencia como soberanía nacional y la independencia del país, pero que postula que la democracia es un ideal a conseguir y para obtenerla, se requiere dosificarla o posponerla a áreas de interés organizativo, partidario, institucional o nacional por la independencia, la soberanía y el desarrollo económico.

Nacionalismo ciudadano.-se ha construido paulatinamente a partir de 1988 despoja al Estado y al PRI del monopolio del nacionalismo al imprimirle un sentido diverso y nuevo a las aspiraciones ciudadanas.

La posibilidad de distinguir actitudes pasivas y activas, subordinadas o participantes, normas de acción que rompen con ciertos patrones tradicionales de comportamiento, vinculados básicamente a conglomerados sociales y fuerzas corporativas permiten pensar que hay procesos en la conformación de una nueva cultura política cada vez más influyente que se explica por la aparición de nuevos actores que orientan la conducta y participación con base en normas de carácter ciudadano.

El contenido del nacionalismo ciudadano es todavía multisemántico. Sin embargo un factor que puede fortalecer si no el nacionalismo ciudadano si la organización ciudadana es l cada vez más restringida respuesta a las demandas sociales por parte del gobierno.

Cultura, negociación política y sistema político.

Para abordar el estudio de cómo negocian o se enfrentan diferentes sectores o individuos en el campo político habría que distinguir entre dos planos en los cuales la cultura incide sobre las fenómenos políticos: la objetivación y el propiamente cultural, el cual pude enfocarse en el conjunto de normas y valores que predisponen hacia ciertos comportamientos. Ambos niveles se encuentran presentes en las relaciones políticas, pero no deben confundirse.

Las continuidades y cambios culturales no pueden suscribirse en las relaciones políticas más que en un sentido muy amplio considerando a la cultura como resultado de ellas.

Cultura, valores y sistema político.

La propuesta para estudiar la relación entre cultura y sistema político presenta una serie de problemas por ejemplo el énfasis en el comportamiento político.

El estudio de la relación entre cultura y procesos políticos se ha caracterizado por concepciones y procedimientos de investigación que parecen haber abierto más interrogantes que las que pretenden resolver. Incluso los contenidos de las definiciones de cultura política no parecen estar acordes con los métodos empleados para buscar respuestas.

Si las relaciones políticas y sus transformaciones no parecen explicarse a partir de la cultura política, probablemente sea pertinente dirigir el centro de atención del estudio de la cultura política en el ámbito de la política: a la cultura de la política, donde dicha acción cultural es empleada para validar “una postura deliberada ante el mundo”.

La asignación de significados es un fenómeno político, pero habría que precisar que ello no implica que todos los significados sean objeto de debate político.

Cultura política.

Gabrel Almond y Sydney Verba en The civil cuture, conciben a la cultura política como las orientaciones políticas y las actitudes hacia el sistema político, donde dicho sistema tiene orientaciones de tres tipos:

Cognitivas, afectivas y evaluativos.

Can base a esta definición elaboran una tipología de tres tipos de cultura política consideradas ideales: parroquial o tradicional, la participante, racional o activa y la subordinada.

Ambos sostienen que la cultura política, bajo su expresión de cultura cívica, influye en el carácter que adquiere un sistema político y por tanto, en la naturaleza de las relaciones entre los ciudadanos y su sistema político; así al definir la cultura cívica ambos afirman: “la cultura cívica es una cultura política participante donde la cultura política y la estructura política son congruentes. El estudio de la cultura cívica explicaría la relación entre actitudes y comportamientos de los individuos y las características del sistema político.

Posteriormente Gabriel Almond sostiene que la cultura es un factor que esta sujeto a otras determinaciones como las históricas y estructurales que provocan que la cultura se mantenga más o menos invariable a pesar de cambios en otras esferas de la sociedad.

Se mantiene una estrecha relación entre cultura política y sistema político. Por lo tanto la cultura política es un obstáculo de transformaciones sociopolíticas dependiendo de sus características.

En términos generales se habla de una nueva y una vieja cultura política; en la primera, las principales entidades organizadoras de los significados y prácticas políticas parecen haber sido los partidos políticos y las organizaciones gremiales, las cuales cohesionaron las distintas preferencias y acciones políticas. En la segunda la nueva cultura ciudadana, se caracteriza por el hecho de que dichas entidades se han debilitado y, en el mejor de los casos, se han generado nuevas formas de movilización social.

Ante esto se destacan tres cuestiones que objetan el contenido y el concepto implícito con los cuales ese ha elaborado la definición de cultura política y en consecuencia, los procedimientos con los cuales se pretende abordar su estudio:

1.-la cultura política que usualmente se considera normativa siguiendo la tradición antropológica, se ha transformado en una cultura comunicativa y situacional.

2.-de caracterizarse por cierta homogeneidad es cada vez más una cultura fragmentada y diversa, lo que se muestra tanto en la proliferación de diversos movimientos sociales, como en las expresiones ciudadanas de carácter aislado.

3.-estos movimientos y expresiones no necesariamente se vinculan con los canales políticos establecidos en una democracia.

Johon R. Gibbins plantea que en el estudio de la cultura política subyacen tres problemas:

1.-los derivados de las definiciones empleadas.

2.-los relacionados con los conflictos entre paradigmas

3.-los resultantes de la operacionalización de las definiciones.

Lo que no se ha cuestionado es que e estudio de la cultura política no parece resolver cual es el carácter de la relación entre cultura y sistema político y más específicamente de los ciudadanos con su sistema político.

Definiciones y antropología.

Las definiciones de cultura política pueden agruparse en los siguientes ocho grupos:

  • la psicologista.-pone especial interés en el estudio de la relación entre las orientaciones individuales y los objetos políticos. Almond y Verba bajo la influencia de Talcote Parson.

  • b) parte de la sociología comprensiva.-analiza tanto las orientaciones individuales como los comportamientos relacionados con dichas orientaciones. En medio de la tradición romántica y Weber.

    c) derivada de la sociología durkhemiana.- analiza la cultura desde el punto de vista de consensos y normas y valores dominantes de la sociedad.

    d) elaboración de tipos ideales.-los emplea como una estrategia heurística para el estudio empírico de los procesos políticos.

    e) concibe a la cultura política como u conjunto simbólico que ordena el sentido de la interpretación y la acción política.

    f) derivada de la anterior aborda el estudio de la cultura política desde el lenguaje, el discurso y la semántica.

    g) aquella que ronda alrededor del concepto de cultura política con base en el estudio de una cultura nacional, la identidad política y la ideología dominante.

    h) postula que la cultura política es la forma de orden moral social.

    No obstante la diversidad de tendencias existe n punto común. Considerar que la política esta integrada por un grupo de normas y valores sociales más o menos compartidos que determinan o imprimen cierta cohesión al comportamiento político.

    A primera vista parecería que definir a cultura y, posteriormente, elaborar una definición complementaria sobre que se entiende por cultura política es resultado de un esfuerzo por clarificar los conceptos utilizados. Sin embargo este procedimiento muestra en realidad una perspectiva particular de la cultura donde:

    a) existen “culturas particulares”, una de las cuales es la cultura política, aunque desde esta misma perspectiva podría también hablarse de “cultura hogareña”, de “cultura educativa” o de “cultura del trabajo” y así, dependiendo del ámbito que se estudie.

    b) cada no de estos ámbitos se caracteriza por “contenidos” particulares de la cultura.

    c) que los integrantes y grupos de una sociedad son portadores de culturas particulares que establecen lineamientos del comportamiento específicos que ene. Caso político, se sustentarían en un sistema de creencias empíricas, símbolos expresivos y valores que definen la situación del grupos al momento de la acción política.

    Cultura y culturas.

    La cultura se manifiesta de forma especifica en contextos particulares, lo cuales distinto a construir conceptualmente una cultura especifica que pretenda explicar relaciones sociales particulares.

    Para Esteban Krotz, en lo que se ha definido como cultura política hay mas cultura que política; en la mayoría de los ámbitos sociales los contenidos políticos de la cultura se expresan cotidianamente, no solamente porque la política sea un hecho diario en la mediad ñeque se establezcan múltiples espacios donde ésta actúa, sino porque la cultura es una estructuración especifica de los elementos culturales, de los valores, normas y percepciones sociales resultado de relaciones políticas; de las elaciones de poder puestas en juego en una sociedad determinada.

    El proceso analítico de diferenciar entre cultura y cultura política parece olvidar que la cultura es finalmente un fenómeno político.

    Si la cultura política se debe a que, en su construcción diferentes fuerzas sociales se ponen en juego con el propósito de establecer los significados que sustentaran las relaciones sociales dominantes. La cuestión del porque algunos signos y símbolos son dominantes, algunas prácticas son generales y las causas por las cuales hay acuerdo en cuanto a ciertas tradiciones, costumbres usos y valores, mientras que sobre otras existen divergencias, no solamente es importante para dar respuesta a las peguntas con la construcción de la hegemonías y e consenso, sino cuando esta se expresa en la esfera de la política.

    En una sociedad donde existen relaciones de dominación y desigualdad con base en la presencia de clases sociales, diversas etnicidades y distintas religiones, cada sector que la integra manifestará percepciones distintas sobre aspectos similares.

    Afirmar que la cultura es el resultado de relaciones de dominación y poder, no significa que en una sociedad todos los elementos de la cultura se encuentren en debate en la esfera política. Pero lo anterior no invalida el sostener que toda la cultura es política. Como consecuencia puede afirmarse que hasta el momento como cultura política no es en realidad una forma especifica de la cultura, sino la cultura expresándose en un espacio especifico de las relaciones políticas.

    Democracia y autoritarismo: los contenidos de la cultura.

    Muchas de las relaciones establecidas entre candidatos y ciudadanos se sustentaron en el sentido común, entendido éste como una visón del mundo carente de crítica y reflexión.

    Durante las campañas políticas los ciudadanos manifestaron un conjunto de valores, prácticas y significados desarticulados que fueron retomados en citaciones particulares con el propósito de intentar obtener ciertos resultados en las negociaciones políticas con los candidatos. Dependiendo de las circunstancias, sus acciones y actitudes políticas se inclinaron hacia actitudes autoritarias o hacia aquellas que podrían denominarse como democráticas. Ambas parecieron depender de las condiciones específicas de la negociación más que de los propósitos que se pretendieron alcanzar con ellas, en uno u otro sentido.

    Cultura y encuestas.

    Los procedimientos técnicos para estudiar la cultura política se han sustentado, generalmente, en la aplicación de encuestas, algunas de ellas de carácter comparativo entre diversas naciones y que han sustentado muchos escritos sobre antropología política.

    El estudio de la cultura política esta estrechamente asociado con el empleo de técnicas de muestreo, en la manipulación de datos y las interpretaciones que puedan darle a los mismos. Pero no se abordan dos cuestiones centrales:

    1.-la fuerza de correlación entre normas valores de comportamiento político, la cual no puede ubicarse exclusivamente en el espacio de los deseos o principio expresados por un sector, grupo o muestra estadística en cuanto a conocer sus derechos o enunciar os principios de convivencia bajo los cuales la sociedad “debe” estructurarse, sin comprobar dicha correlación esta realmente ocurriendo.

    2.-dicho comportamiento tiene incidencia en las relaciones políticas. Las demostraciones son de corte estadístico.

    Las encuestas sobre cultura asumen por lo general una perspectiva racionalista o narrativa, según el caso, donde se expresa como valor se presume que será actuado en la esfera política. Sin embargo, es posible hallar que los ciudadanos se suscriben declarativamente a principios democráticos y al mismo tiempo aceptan un sistema autoritario por omisión.

    Cultura, racionalidad y objetivación.

    Además de as encuestas, otro de los recursos empleados para inferir algunas características de la cultura política ha sido los resultados electorales. Que muestran ciertas preferencias, pero difícilmente permiten avanzar en el estudio de la dimensión subjetiva de la vida política, abordar los contenidos culturales que se expresan en las relaciones políticas y las posibles identidades que puedan generarse a partir de ellos; por otro el estudio de dicha dimensión resulta una cuestión difícil de abordar, especialmente cuando se pretende establecer continuidades y cambios culturales que se expresan en la esfera política.

    En la media en que el estudio de los procesos electorales permita dar cuenta de algunos elementos que muestra el comportamiento político a través de la preferencia electoral, éste será un aspecto fundamental para ampliar nuestra comprensión de la dinámica cultural y sus efectos en las transformaciones políticas en nuestro país.

    Sin embargo algunas observaciones para el estudio del comportamiento político con base en las elecciones hacen necesarias algunas observaciones, una de ellas es la racionalista, misma que al igual que la dialéctica de corte englesiano puede aplicarse a todos los casos, pero no explica ninguno.

    La perspectiva racionalista relega el hecho de que el comportamiento individual se inscribe en los procesos culturales que inciden no solamente en la forma en que los individuos actúan para la consecución de sus intereses, sino en la definición de los mismos. Además debe tomarse en cuenta el contexto social en que la racionalidad se inscribe.

    La creciente importancia de los estudios sobre la acción social ha sido uno de los fundamentos de la antropología desde los años sesenta y a ello se conjunta la creciente importancia de la dimensión cultural, tanto en la perspectiva política como en la académica. Se asiste por tanto a un rescate de la dimensión cultural con uno de los factores que permiten explicar las relaciones políticas tanto en los medios académicos como políticos.

    Con el tiempo la noción de sociedad civil se convertirá en uno de los ejes de reflexión sobre las posibilidades del cambio socio-político, frecuentemente rectificándola a partir de la asociación entre Estado/autoritarismo y sociedad civil/democracia.

    La apertura de la democracia formal en nuestro país coincide con la presencia de movimientos cívicos que pugnan por elecciones transparentes y ponen en entre dicho las prácticas autoritarias y antidemocráticas. Además con que la demanda central que unificara las propuestas de la izquierda será la profundización de la democracia.

    Mayorías silenciosas y minorías intensas.

    Privilegiar el análisis de las minorías intensas corre el riesgo de generar una visión parcial de loso procesos políticos del país, ya que el ejercicio de la democracia es un acto en el cual el papel de la cultura se difumina y desdibuja debido al carácter colectivo del ejercicio de dicha democracia a través de las elecciones. Las campañas pueden considerarse como procesos políticos que condensan y expresan múltiples aspectos de las relaciones sociopolíticas y culturales de nuestra sociedad. En este sentido estuvieron sujetas a diversas determinaciones como el contexto político y económico bajo el cual estas se realizaron, la estructura y organización de los partidos que las efectuaron, etc.

    Dado que las campañas políticas son una expresión de la estructura de relación política con la ciudadanía, que se expresa a través de una estrategia proselitista.

    Cultura, demandas y “ventanillas.

    El contenido de las demandas ciudadanas fueron el sustento material de las relaciones políticas analizadas. Se consideró que el vinculo entre lo simbólico y los material es sustancial para hacer posible tanto el estudio de la objetivización como en cuanto a su compresión.

    En este sentido los canales principales mediante los cuales los ciudadanos objetivaron los elementos culturales que utilizaron en el ámbito de las relaciones políticas, fueron las demandas que plantearon en el ámbito de las campañas. La defensa de las peticiones se realizó a través de la expresión de los derechos que consideraban legítimos, como en cuanto a los deberes del quehacer gubernamental.

    Las relaciones políticas tuvieron como núcleo central de negociación de dichas demandas, la objetivación de la cultura, en el ámbito de lo político mostró interfluencia entre la discursividad y materialidad.

    El discurso ciudadano más generaliza durante las campañas electorales fue el de la necesidad que, traducido en demandas otorga contenido a la mayor parte de las relaciones políticas que se expresan en la cotidianidad de la ciudad de México. Dicho discurso se estudio en base a lo que se denomina, la estrategia de la necesidad.

    En muchos sentidos las campañas políticas funcionaron a manera de “ventanilla” donde los ciudadanos expresan muchas de las demandas que no habían sido atendidas por las ventanillas gubernamentales. El contenido central del discurso de los candidatos puede sintetizarse en la frase “atenderé todas sus necesidades”.

    Los ciudadanos pretendieron satisfacer sus demandas con base en requerimientos de acción específica por parte de los diversas instituciones gubernamentales, a partir del establecimiento de relaciones morales con los candidatos, los cuales pretendieron sustentar en vínculos de carácter privado o semiprivado.

    Pos medio de las demandas se buscaron los contenidos que los ciudadanos inscriben a sus derechos y deberes a través de sus expectativas y demandas, así como los que adscriben al gobierno, al sentido de la democracia, así como el autoritarismo, sus expectativas cotidianas, pretendiendo conocer que elementos presentes en dichos contendidos marcaban las relaciones políticas, con base en las negociaciones que se establecen en ellas

    Las campañas mostraron una percepción de hacer política tanto por parte de los ciudadanos, como de los partidos políticos y sus candidatos. A través de las relaciones entre candidatos y votantes se manifestaron muchos de los elementos culturales que moldean las relaciones políticas, que las estructuran y, a su vez, se manifiestan a través de éstas.

    Precisiones metodológicas.

    Para estudiar la cultura se requiere:

    Elaborar un discurso controlado y refutable sobre la misma.- someter a controles específicos el léxico, los paradigmas y los modelos que generan ese discurso. El discursos en cuestión tiene que definir y prever los criterios específicos de la propia validación, según para metros compartidos por la comunidad científica.

    Para ello se presentan no solamente los procedimientos que se siguieron durante la investigación misma, sino los criterios metodológicos con los cuales se pretendo estudiar la cultura de la política.

    El método puede sintetizarse en las siguientes gráficas. 'Antropología política'
    'Antropología política'

    Esteban Krotz.

    La investigación sobre la cultura política en México: visión panorámica de un campo de estudio en construcción

    La existencia de las ciencias sociales se sustenta sobre la base de que los llamados fenómenos sociales y culturales constituyen una esfera especifica de la vida humana que no e pude reducir a lo físico-biológico y a que esta esfera pude ser objeto de ciencia.

    La investigación científica ha tratado de modificar en un sentido u otro la realidad socio científica, política, social y cultural bajo estudio, poro en este sentido aún se encuentra alejada de las ciencias naturales.

    Los científicos sociales a utilizan generalmente términos del habla común para referirse a fenómenos, procesos y de la realidad política a veces muy cambiante., esto hace difícil la precisa distinción entre análisis y realidad

    Para entender la vida política de una colectividad no es suficiente analizar las estructuras de poder y los procesos políticos, sino es imprescindible estudiar también los actores políticos que pueden ser individuos o agrupaciones.

    Podría decirse que el interés por la cultura política es el interés por el lado subjetivo de la vida política y que complementa el lado objetivo de las estructuras, procesos e instituciones directamente observables.

    En el primer apartado se esbozan algunos de antecedentes e inicios de la discusión actual, debido a que ayudan mucho a entender esta última. La temática que designa la cultura política ha estado vigente en el país desde los intentos previos y posteriores de la revolución mexicana para definir lo esencial de “lo mexicano”y por dotar al país de instituciones propicias para su desarrollo.

    El segundo apartado ofrece un somero inventario de los temas abordaos en años recientes por las diferentes disciplinas sociales mexicanas que se incluyen de algún modo en el rubro de la “cultura política”.

    En el tercer apartado se intenta una discusión sobre estos materiales.

    De la discusión de un proyecto de nación al estudio de la cultura política.

    El tema de lo mexicano y de la nación.

    Los integrantes de la revolución mexicana centraron su interés en la búsqueda de la esencia de lo mexicano, para lo cual partieron de la convicción de que la revolución mexicana había creado una situación totalmente inédita: por más que había sido generada por la historia antecedente, significaba una ruptura, por más que se reconocían en sus orígenes diversas influencias de tipo anarquista y sindicalista, liberal y capitalista, populista y agrarista, e resultado no era ninguna de ellas.

    La búsqueda de la identidad mexicana se produjo ante una influencia externa dada por los países extranjeros (España, Francia y Estados Unidos) y una influencia interna de las múltiples etnias indígenas que se reconocían de alguna manera como raíces de la “raza cósmica”

    Este intento por definir lo mexicano era la creación de una verdadera nación mexicana y su dotación con instituciones republicanas efectivamente operante.

    La cultura era entendida como algo eminentemente político, ligado al desarrollo del país en su conjunto y en particular a sus instituciones públicas.

    Las obras y biografías de los integrantes del llamado “ateneo” ejemplifican en buena parte el intento por comprender y proyectar al país en términos de a cultura nacional única e inconfundible y, al mismo tiempo, formar parte del concierto mundial de tacones.

    El proceso político en particular la generación y consolidación de las nuevas estructuras políticas y el montaje del discurso oficial que las legitimaba, contribuyo a configurar la particularidad de México, y como consecuencia de ella la población nacional disfruto décadas de relativa estabilidad política, a todas luces única en el continente.

    El resultado de este proceso fue paradójico, por una lado se estableció un régimen político formalmente democrático de carácter federal y se estaba marginando paulatinamente a las fuerzas armadas en la toma de decisiones y por otro lado un acentuado centralismo en todos los órdenes y el funcionamiento de los actos electorales y parlamentarios.

    Los primeros estudios empíricos sobre la “cultura política” en México.

    En 1936 se publico el libro la cultura cívica: las actitudes políticas y la democracia en cinco naciones y dos años después se agregó un volumen colectivo titulado cultura política y desarrollo político, donde estuvo presente México al lado de otras cuatro naciones del llamado tercer mundo. Ambos libros eran producto de una corriente particular de la ciencia política estadounidense desde un enfoque sociológico que intentaba incorporar la psicología para formular un modelo original de la interrelación individuo-sociedad. Otro elemento clave fue la coyuntura que surgió y se consolido: la guerra fría y la descolonización masiva. En América, la revolución cubana se convirtió en aliciente adicional a este tipo de preocupaciones. Así se impulsaron una y otra vez estudios interesados en proporcionar los conocimientos necesarios para fomentar las instituciones clave del llamado “mundo libre”.

    La cultura política era entendida como el sistema de creencias empíricas, símbolos expresivos y valores que definen la situación en la que tiene lugar la acción política interesándose en particular por la cultura cívica compuesta por tres subculturas:

    Localista.-no espera nada del gobierno y se encuentra alejado o disociado de él.

    Subordinada.-tiene conciencia del gobierno y a la vez esta ligado afectivamente a él, pero sus relaciones se establecen con el sistema en lo general, con su producto administrativo, es una relación pasiva.

    Participante.-pertenece a los grupos de interés y asociaciones que intentan influir sobre la política gubernamental.

    En todo esto se reconocen tres dimensiones de toda cultura política: cognitiva, afectiva y evaluativo.

    A diferencia de los sistemas democráticos consolidados las democracias subdesarrolladas se encuentran hipotecadas por un sector poblacional excesivamente grande con una cultura política localista.

    Los enunciados y estudios sobre cultura política en México resultan de interés debido a que se trata de un tipo de análisis que se acerca a la vida política desde su considerada forma ideal: la democracia como fenómeno empírico que aborda al actor público.

    Se trata de un enfoque que promete hace inteligible algo un tanto difícil de entender para cualquier ciudadano que concibe la democracia como al mejor forma de gobierno. Se trata de un tipo de análisis cuyos resultados contiene un esbozo de que hace para resolver el problema.

    El surgimiento reciente del entres por la cultura política en México.

    La distribución de ingreso empeoro durante las décadas quinta, sexta y séptima del siglo XX de manera más inequitativa que la mayoría de los países en desarrollo de América latina y otras partes del mundo. O obstante logro una inusual estabilidad social sin recurrir a la represión generalizada a causa de la “paz PRI” es decir, con la conformación de una cultura política peculiar.

    En la politización del niño mexicano se concluyo que las instituciones mexicanas enculturan políticamente a los mexicanos de manera tal que se ve garantizada la reproducción del sistema.

    Durante los años sesenta y setenta la esfera de lo político se abordará mayormente en el marco de alguna variante de la teoria de la dependencia y desde el punto de vista de las instituciones políticas estatales, mientras que unos las veían como subdesarrolladas, otros las denunciaban como represivas y como instrumento de la lucha de clases en el ámbito nacional e internacional.

    Pablo Gonzáles Casanova en la democratización en, México descubre las relaciones entre estructura política y estructura social.

    En todos estos años, cuando se hacia referencia a lo superestructural solía tratarse de enunciados generales que no se basaban en resultados de la investigación empírica especifica, en tales términos se indicaba la existencia de diversos tipos de ideología generada por el sistema capitalista. Posteriormente debido a la influencia de marxismo-gramsciano se empezó a dar atención a la presencia de elementos de resistencia en la cultura popular que tenían implicaciones políticas.

    Cultura política fue entendido como algo que explica el comportamiento de la población mexicana o alguno de sus sectores, estratos o grupos que por tanto también permite hacer cálculos para el futuro cercano.

    No basta con estudiar los polos de difusión de los mensajes, hay que estudiar como los actor se apropian de ellos y cómo los entretejen con sus propias ideas y valores políticos formando parte de universos mas ampliar de conocimientos, actitudes y modos de razonar que suelen ser propios de determinadas subculturas de la población mexicana.

    La cultura política como tema de estudio en las ciencias sociales mexicanas recientes.

    Los temas

    Las elecciones.

    Muchos de estos estudios intentan ante todo reconstruir determinados procesos electorales y presentar sus resultados. Buscar algún tipo de correlación plausible entre el resultado del voto y determinadas características de la población perspectiva y d su historia reciente.

    Una fase especialmente particular del proceso electoral son las campañas electorales y hay investigaciones recientes que se han ocupado de su estudio detallada, que informan tanto sobre la cultura política de los candidatos que intentan ganar aceptación por parte del electorado, como de los electores a quienes se dirigen estas campañas y quienes e diferentes modos participan en ellas.

    Otro conjunto importante de estudios recientes se ha ocupado de la descripción y análisis de organizaciones y movimientos íntimamente vinculados con el campo electoral (los partidos políticos)

    Un segundo bloque se investigaciones se ocupa de movimientos sociales y políticos más amplios, donde se puede observar la emergencia de formas de organización democráticas.

    Sin embargo la mayoría de los estudios se ocupan principalmente de as estructuras de poder y sus transformaciones y solamente tratan de manera marginal la cultura política.

    Los campesinos.

    Desde finales de los años sesenta del siglo XX predominaba el interés por documentar y explicar la explotación económica y el sometimiento político de la población rural en general y de los campesinos en particular. La orientación teórica de tales estudios estaba tan centrada en el aparato estatal a pesar de que la evidencia expresaba que la población rural era un ente pasivo victima de los aparatos del estado.

    Los obreros.

    Las investigaciones están dedicadas primordialmente a las características estructurales de este sector poblacional, a reconstruir la historia de sus luchas y debatir sobre su posible papel en la transformación democratizadora de la organizaciones obrera en particular de la vida política del país en general, en lugar de estudios centrados en documentar y analizar específica y sistemáticamente las dimensiones de su cultura política.

    La situación urbana y los habitantes pobres de las ciudades.

    Casi al mismo tiempo que surgió el interés por los estudios sobre el sector obrero surgió en las ciencias sociales mexicanas una gran preocupación por las formas de vida de organización peculiares de los sectores populares en las ciudades del país.

    Muchos materiales relevantes del análisis de la cultura política mexicana se encuentran contenidos en trabajos sobre como surgen y se mantienen organizaciones de defensa y de lucha populares frente al cohecho y a la represión, como se forman, legitiman, expresan y modifican las metas de la movilización colectiva, y cómo aparecen, se consolidan, se impugnan y se transforma liderazgos, hay pocos intentos de sistematizar estos elementos o de emprender el estudio empírico con el interés especifico centrado en la cultura política.

    Los pueblos indígenas.

    El hecho de que hoy en día exista mayor interés de los científicos sociales por la situación de las comunidades y los pueblos indígenas del país es el resultado de la confluencia de situaciones tan disimbolicas como la supervivencia actual de una civilización mesoamericana, la reciente modificación del articulo cuarto constitucional mediante la cual se reconoce la existencia y el derecho de la diferencia de los pueblos indígenas y el levantamiento armado zapatista de 1994.

    Las mujeres.

    O estudios de genero se ha enfocado en estudiar cuando las mujeres ocupan posiciones de liderazgo y solo inicialmente la percepción de las mujeres acerca de la vida política y sobre las respuestas a esta que podrían compartir debido a su condición.

    Los jóvenes.

    Especialmente entre los 12 o 15 y 18 años que votarán por primera vez en las próximas elecciones.

    Estudios recientes sobre la juventud muestran la diversidad la interior de esta y contienen interesantes observaciones para la investigación pendiente de sus concepciones de la política.

    Los medidos de comunicación masiva.

    Uno de os principales problemas es como pasar del análisis de los mensajes emitidos por los medios y de las imágenes por ellos construidas, al conocimiento de los efectos que tienen entre quienes reciben tales mensajes.

    Nacionalismo e identidad nacional.

    Esta temática desde sus inicios ha tenido una dimensión eminentemente política.

    En años recientes, varios estudios empíricos se han ocupado de este tema; también la discusión actual sobre el proyecto de nación y sobre México como país pluricultural, contiene información relevante para el conocimiento de la cultura política, aunque muchas veces no sea analizada estrictamente es estos términos.

    Mirada hacia otros campos temáticos.

    Hay una serie de electos o rasgos de la cultura popular directamente referidos a la política cuyo análisis proporciona un acceso a las ideas prevalecientes al respecto de ciertos sectores de la ciudadanía. Entre ellos el humar, los estereotipos, la religión y los partidos de oposición.

    Discusiones teóricas.

    Hay cierto número de trabajos dedicados exclusivamente a analizar y discutir el concepto de cultura política. Además es común que un texto centrado en la presentación de material empírico sobre determinado tema del ámbito político se inicie con una breve exposición del significado del concepto lo que incluye a menudo una discusión.

    Entre los trabajos en los que se encuentra aun discusión sobre el concepto de cultura política pueden distinguirse:

    1.-artículos que debaten en buena medida y a partir de la concepción original de Almond y Verba.

    2.-discute el concepto dentro de un interno general para entender la cultura política mexicana.

    3.-parten y combinan diferentes enfoques para llegar a una definición de lo que entienden por cultura política.

    4.-abordan temas, conceptos e ideas que son parte de la discusión sobre la cultura política y se encuentran íntimamente ligados con la problemática de la misma.

    Las disciplinas.

    En todo la anterior se han utilizado constantemente los términos “ciencias sociales” o “el estudio socioscitifico” mexicanos sin repara en la especificidad disciplinaria. Esto se debe a la multidisciplinariedad difusa que actualmente caracteriza el campo de estudio sobre la cultura política mexicana, donde se observan múltiples convergencias y sobre posiciones en cuanto a conceptos y procedimientos de investigación tales como:

    Sociología/ciencia política.

    Antropóloga sociocultural.

    Psicología social

    Lingüística.

    Filosofía

    Estudios sociales de derecho.

    Investigaciones históricas.

    Investigación sobre educación en México.

    Interdisciplinariedad y organización social de los estudios sobre cultura política.

    Actualmente se puede halar más de una multidiciplianriedad difusa donde los diferentes participantes se aproximan de manera pragmática a su tema, seleccionando libremente instrumentos conceptuales, metodológicos y técnicos.

    Cultura política: problemas y perspectivas de un campo de estudio en construcción.

    Un campo en construcción.

    El conocimiento de la cultura pítica por parte de los ciudadanos debiera permitir explicar la conducta política actual y hacer predicciones para in futuro cerca. Este conocimiento ermitiría evaluar normatividad, funcionamiento y estructura de determinadas instituciones políticas y modificarlas con el objetivo de fomentar la democratización de la vida política del paías, precisamente a partir de lo que creen, saben, temen, espera y opinan los ciudadanos y los diferentes elementos que la integran.

    Pocas veces queda claro el peso específico de la cultura política para el análisis, o los límites ente la cultura política y otros aspectos de la vida política y muchas veces sólo se encuentra una breve mención del concepto. También por ello se elaboran, discuten y evalúan métodos y técnicas específicas para el estudio empírico e incluso se debate sobre la utilidad y los posibles alcances de este tipo de investigaciones.

    Aspectos conceptuales.

    Hay una marcad predilección por un concepto semiótico de cultura donde ella es una especie de matriz simbólica de estructura y guía de percepciones, expresiones y acciones de los individuos que pertenecen a la colectividad que tiene tal cultura.

    La cultura política de cualquier colectividad es parte de su cultura más amplia por o que hay influencia mutua entre ambas.

    Política.

    La política si se enfoca desde el poder o el estado cambia de perspectiva. Tampoco debe malentenderse el sentido de “democracia”

    La cultura y la política tienen una dinámica de cambio que se influye.

    Teoría social.

    Tiene dos aspectos importantes. El valor explicativo de la esfera simbólica y el enfoque centrado en los actores políticos.

    Es importante para el análisis y la propuesta política la observación de que existe una relación directa y mecánica ente la cultura y la estructura entre universo simbólico y conducta.

    La intrincado de esta relación causa-efecto se pone de manifiesto cuando la primera se modifica, invalida una parte de la cultura política: los actores necesitan nuevos conocimientos, puede revisar sus esquemas valorativos y predicciones actitudinales y tal vez reformulan sus decisiones. También es posible que las confirmen y refuercen. Puede decirse que los cambios en la estructura de poder generan de modo parcial o completo, procesos de reenculturación o resocialización política en el sentido de enmendar o sustituir la enculturación política original.

    Cultura política democrática: la emergencia de lo nuevo.

    Democracia es la dirección en la cual hay que encaminarse, símbolo de una determinada calidad de vida colectiva.

    Debe reconocerse la dimensión utópica de la democracia e la cultura política incluso para quienes la comparten.

    Cultura política y cultura de la política

    Héctor Tejera Gaona.

    El proceso analítico de diferenciar entre cultura y cultura política parece olvidar que la cultura es finalmente un fenómeno político.

    Si la cultura política se debe a que, en su construcción diferentes fuerzas sociales se ponen en juego con el propósito de establecer los significados que sustentaran las relaciones sociales dominantes. La cuestión del porque algunos signos y símbolos son dominantes, algunas prácticas son generales y las causas por las cuales hay acuerdo en cuanto a ciertas tradiciones, costumbres usos y valores, mientras que sobre otras existen divergencias, no solamente es importante para dar respuesta a las peguntas con la construcción de la hegemonías y e consenso, sino cuando esta se expresa en la esfera de la política.

    Las relaciones políticas no pueden estudiarse con base a una estrategia que defina una cultura específica, la que generalmente se denominan como cultura política. Dichas relaciones políticas son en realidad, expresiones peculiares de la cultura cuando ésta se pone en juego en el ámbito de las relaciones de poder, expresiones que generan y son motivadas por el carácter particular que muestran las negociaciones y enfrentamientos políticos. Debido a este proceso generativo no se parte de la noción de cultura política, ni se emplean los procedimientos metodológicos y técnicos asociados a su estudio para abordar los procesos culturales en la esfera política.

    La política debe ser vista como expresión de la cultura y profundizar en los procesos culturales que se pone en juego en las relaciones políticas, especialmente en el ámbito de las negociaciones políticas donde la cultura se convierte en un elemento central.

    Por otro lado, la cultura en la esfera política, tomando como hipótesis que la cultura esta sujeta a procesos de reorganización y reconfiguración resulta del interés de los sujetos por modificar su entrono, como resultado de la presencia de la posibilidad y la utopía.

    Cultura y objetivación: la cultura de la política.

    La objetivación se refiere al proceso de selección, resignificación e invención de contenidos culturales, los cuales son utilizados para sancionar posiciones y estrategias en la esfera de las relaciones políticas. Sus contenidos se expresan tanto en los discursos políticos, como en cuanto a la forma en que se estructuran ciertas prácticas en el ámbito de las relaciones políticas en base a dichos contenidos.

    La objetivación es el proceso mediante el cual se generan las continuas transformaciones en la relación entre cultura y política.

    Así mismo la objetivación es uno de los obstáculos más importantes para elaborar tipologías y clasificaciones de culturas políticas en la medida en que la incidencia de la cultura en las relaciones política parece caracterizarse por su constante renovación.

    El papel la cultura en la política es que en ella los sujetos, a través de la acción social, persiguen objetivos o propósitos que pretenden alcanzar con base en el empleo y reorganización de diversos referentes culturales. Dichos referentes son retomados y resignificados con la finalidad de alcanzar ciertos propósitos en el campo de la negociación y enfrentamientos políticos.

    Con la objetivación elementos previamente establecidos como la identidad son reconfigurados para lograr determinados fines.

    Las relaciones políticas responden a los patrones culturales preestablecidos, de tal forma que las “promesas” políticas que se dan en las campañas son una respuesta a las necesidades físicas y morales de los votantes.

    La objetivación tiene un papel primordial en este aspecto, por ejemplo en la última campaña para presidente de la republica, la propuesta en sí era muy pobre, pero por otro lado acudía a simbolismos religiosos como acudir a la iglesia, o bien, afectivos cuando pregonaba que había criado solo a sus hijos adoptados, prometía un bienestar y una armonía similar a la de su familia, además del importante elemento simbólico de sobreponerse al gobierno anterior (PRI) prometiendo un cambio que se suponía positivo.

    De esa forma los elementos ya establecidos culturalmente como la idea de una familia ideal se veían reproducidos y conducidos políticamente.

    De esta forma la política como expresión de la cultura se vincula a otros procesos culturales que se creen desvinculados de ella como la cultura afectiva, religiosa, de identidad, etc.

    La investigación sobre la cultura política en México: visión panorámica de un campo de estudio en construcción

    ESTEBAN KROTZ

    Podría decirse que el interés por la cultura política es el interés por el lado subjetivo de la vida política y que complementa el lado objetivo de las estructuras, procesos e instituciones directamente observables.

    La revolución mexicana estuvo caracterizada por una nueva generación que estaba en busca de lo mexicano en diferentes ámbitos, con respecto a los países extranjeros, y con respecto a las diferentes etnias que se reconocían como parte del nuevo territorio “mexicano”.

    En 1936 se publico el libro la cultura cívica: las actitudes políticas y la democracia en cinco naciones y dos años después se agregó un volumen colectivo titulado cultura política y desarrollo político, donde estuvo presente México al lado de otras cuatro naciones del llamado tercer mundo. Ambos libros eran producto de una corriente particular de la ciencia política estadounidense desde un enfoque sociológico que intentaba incorporar la psicología para formular un modelo original de la interrelación individuo-sociedad. Otro elemento clave fue la coyuntura que surgió y se consolido: la guerra fría y la descolonización masiva. En América, la revolución cubana se convirtió en aliciente adicional a este tipo de preocupaciones. Así se impulsaron una y otra vez estudios interesados en proporcionar los conocimientos necesarios para fomentar las instituciones clave del llamado “mundo libre”.

    La cultura política era entendida como el sistema de creencias empíricas, símbolos expresivos y valores que definen la situación en la que tiene lugar la acción política interesándose en particular por la cultura cívica compuesta por tres subculturas:

    Localista.-no espera nada del gobierno y se encuentra alejado o disociado de él.

    Subordinada.-tiene conciencia del gobierno y a la vez esta ligado afectivamente a él, pero sus relaciones se establecen con el sistema en lo general, con su producto administrativo, es una relación pasiva.

    En los estudio sobre cultura política en México destaca el entres por estudiar la democracia como fenómeno empírico que aborda al actor público en su forma ideal.

    Durante los años sesenta y setenta la esfera de lo político se abordará mayormente en el marco de alguna variante de la teoria de la dependencia y desde el punto de vista de las instituciones políticas estatales, mientras que unos las veían como subdesarrolladas, otros las denunciaban como represivas y como instrumento de la lucha de clases en el ámbito nacional e internacional.

    Pablo Gonzáles Casanova en la democratización en México descubre las relaciones entre estructura política y estructura social.

    En todos estos años, cuando se hacia referencia a lo superestructural solía tratarse de enunciados generales que no se basaban en resultados de la investigación empírica especifica, en tales términos se indicaba la existencia de diversos tipos de ideología generada por el sistema capitalista. Posteriormente debido a la influencia de marxismo-gramsciano se empezó a dar atención a la presencia de elementos de resistencia en la cultura popular que tenían implicaciones políticas.

    Cultura política fue entendida como algo que explica el comportamiento de la población mexicana o alguno de sus sectores, estratos o grupos que por tanto también permite hacer cálculos para el futuro cercano.

    Parece que la mayor parte de los estudios sobre cultura política, o en simples menciones del tema, esta se concibe como el conjunto de actitudes, normas y creencias compartidas más o menos ampliamente por los miembros de una determinada unidad social y que tienen como objeto fenómenos políticos. Se supone que la cultura política se expresa en múltiples maneras y, por tanto puede ser estudiada de muchos modos que van desde el alentamiento de encuestas de opinión hasta la realización de historias de vida, pasando por el análisis de discursos políticos, la observación de conductas electorales, la reconstrucción de luchas por el poder en organizaciones sociales y el estudio de cambios en instituciones políticas formales. Es un acercamiento a lo político que privilegia a los actores colectivos sobre las instituciones.

    No obstante el peso especifico de la cultura para el análisis de los límites de la cultura política y otros aspectos de ella con ni aspectos conceptuales. Y para ello todavía se buscan técnicas y métodos específicos.

    Debido a lo anterior el estudio de la cultura en México se visualiza en una fase inicial.

    Almond critica a la antropología que para estudiar la cultura y los sistemas políticos en las sociedades industrializadas se ubica en el terreno del “terreno”; es decir en el ámbito en que dichos antropólogos han realizado sus estudios. La insuficiencia más importante que encuentra el culturalismo no proviene de sus propuestas teóricas, sino del hacho de que los antropólogos no han investigado sociedades complejas y heterogéneas y elaborado categorías complementarias para explicarlas.

    Almond y Verba desacatan de la cultura política la noción de sistema cultural entendido como conjunto de patrones simbólicos de sentido y valor. Almond y Verba pone especial interés en el estudio de la relación entre las orientaciones individuales y los objetos políticos dando con ello una visión psicologista.

    Posteriormente Gabriel Almond sostiene que la cultura es un factor que esta sujeto a otras determinaciones como las históricas y estructurales que provocan que la cultura se mantenga más o menos invariable a pesar de cambios en otras esferas de la sociedad.

    Se mantiene una estrecha relación entre cultura política y sistema político. Por lo tanto la cultura política es un obstáculo de transformaciones sociopolíticas dependiendo de sus características.

    En términos generales se habla de una nueva y una vieja cultura política; en la primera, las principales entidades organizadoras de los significados y prácticas políticas parecen haber sido los partidos políticos y las organizaciones gremiales, las cuales cohesionaron las distintas preferencias y acciones políticas. En la segunda la nueva cultura ciudadana, se caracteriza por el hecho de que dichas entidades se han debilitado y, en el mejor de los casos, se han generado nuevas formas de movilización social.

    Ante esto se destacan tres cuestiones que objetan el contenido y el concepto implícito con los cuales ese ha elaborado la definición de cultura política y en consecuencia, los procedimientos con los cuales se pretende abordar su estudio:

    1.-la cultura política que usualmente se considera normativa siguiendo la tradición antropológica, se ha transformado en una cultura comunicativa y situacional.

    2.-de caracterizarse por cierta homogeneidad es cada vez más una cultura fragmentada y diversa, lo que se muestra tanto en la proliferación de diversos movimientos sociales, como en las expresiones ciudadanas de carácter aislado.

    3.-estos movimientos y expresiones no necesariamente se vinculan con los canales políticos establecidos en una democracia.

    El valor y el sentido del discurso político entendido más allá de su aspecto significativo, sino en lo que dice lo que n o se ice y que marca la pauta para una corriente de estudios antropológicos que aun se encuentran en discusión y que pone sobre la mesa el tema de la subjetividad.

    Para estudios posteriores denota en lo que Tejera Gaona llama objetivación o la parte subjetiva de la política que es el campo que se deja a la cultura.

    Por otro lado es necesario decir que por cultura política se entiende el estudio que permite explicar la conducta política de los ciudadanos. Este conocimiento permitiría evaluar normatividad, funcionamiento y estructura de determinadas instituciones políticas y modificarlas con el objetivo de fomentar la democratización de la vida política del país, precisamente a partir de lo que creen, saben, temen, espera y opinan los ciudadanos y los diferentes elementos que la integran.

    El propone un método que pretende ser una guía para impulsar y problematizar la lectura de la bibliografía existente y que permita elabora proyectos de investigación basados en lo logrado en los estudios de cultura política en México.

    Estudiar la cultura y la historicidad tanto en longitud como en profundidad. Tomar en cuenta la dinámica de cambio existente entre cultura y política.

    Tener en cuenta con respecto a la teoría social el valor explicativo de la esfera simbólica y el enfoque centrado en los actores políticos.

    Y finalmente tomar en cuenta los métodos y técnicas probadas y discutidas para los estudios de cultura política tales como las encuestas de opinión la información que difunden los partidos políticos, dependencias gubernamentales, empresas del medio periodístico, pero todo mediante una cuidadosa evaluación que permita a la información ser usada como dato empírico. Apoyado todo lo demás en la multidisiplinariedad.

    La perspectiva racionalista relega el hecho de que le comportamiento individual se inscribe en procesos culturales que inciden no solamente en la forma en que los individuos actúan para la consecución de sus intereses, sino la definición de los mismos. Debe tomarse en cuenta el contexto en que se inscribe la racionalidad y tomar en cuenta las condiciones subjetivas.

    La relación entre política y cultura esta dada, porque ambas se construyen en una dinámica en la que se influyen, la política juega con las reglas de la cultura, si la cultura se modifica también lo harán las estructuras políticas que cohabitan con ella del mismo modo el cambio en las estructuras políticas implicaría necesariamente un cambio en la cultura.

    Esta relación e manifiesta principalmente en lo que maneja el discurso político de los elementos culturales y como responden los ciudadanos principalmente en las urnas a esta convocatoria. Los aspectos puramente culturales que se manejan en este discurso, como la libertad, el bienestar o el respeto a los usos y costumbres en el caso de las comunidades o de progreso en el caso de las ciudades, vinculados directamente con la cultura y la forma en que los votantes responden a estos incentivos políticos. ¡Viva México!