Antonio Machado

Poesía española contemporánea. Generación del 98. Orillas del Duero. Abril florecía. El mañana efímero. Las moscas. Estilo, métrica y recursos

  • Enviado por: Javi Rodríguez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Orillas del Duero (Campos de Castilla)


¡Primavera soriana, primavera

humilde, como el sueño de un bendito,

de un pobre caminante que durmiera

de cansancio en páramo infinito

¡Campillo amarillento,

como tosco sayal de campesina,

pradera de velludo polvoriento

donde pace la escuálida merina!

¡Aquellos diminutos pegujales

de tierra dura y fría,

donde apuntan centenos y trigales

que el pan, moreno nos darán un día!

Y otra vez roca y roca, pedregales

desnudos y pelados serrijones,

la tierra de las águilas caudales,

ma1ezas y jarales,

hierbas monteses, zarzas y cambrones.

¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!

¡Castilla, tus decrépitas ciudades!

¡La agria melancolía

que puebla tus sombrías soledades!

¡Castilla varonil, adusta tierra,

Castilla del desdén contra la suerte,

Castilla del dolor y de la guerra,

tierra inmortal, Castilla de la muerte!

Era una tarde, cuando el campo huía

del sol, y en el asombro del planeta,

como un globo morado aparecía

la hermosa luna, amada del poeta.

En el cárdeno cielo violeta

alguna clara estrella fulguraba.

El aire ensombrecido

oreaba mis sienes, y acercaba

el murmullo del agua hasta mi oído.

Entre cerros de plomo y de ceniza

manchados de roídos encinares,

y entre calvas roquedas de caliza,

iba a embestir los ocho tajamares

del puente el padre río,

que surca de Castilla el yermo frío.

¡Oh Duero, tu agua corre

y correrá mientras las nieves blancas

de enero el sol de mayo

haga fluir por hoces y barrancas,

mientras tengan las sierras su turbante

de nieve y de tormenta,

y brille el olifante

del sol, tras de la nube cenicienta!…

¿Y el viejo romancero

fue el sueño de un juglar junto a tu orilla?

¿Acaso como tú y por siempre, Duero,

irá corriendo hacia la mar Castilla?


COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

En este poema, Machado tiene su típica visión de Castilla y sus campos: tristes, melancólicos, con muchas rocas, piedras y arbustos, con ciudades pobres, pero con un pasado guerrero.

Machado relaciona los elementos de los campos de Castilla que, según dice él, son pobres, tristes y melancólicos, con su estado de ánimo (alma), ya que el (“mía”) se refiere tanto a la tierra como a lo que él siente dentro de su alma (“¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!”).

IDEAS SECUNDARIAS

Podemos entender que Castilla ha sido una tierra que ha menospreciado la suerte, y que esto le ha conllevado muchas guerras y el dolor que ellas conllevan: (“Castilla del dolor y de la guerra,

tierra inmortal, Castilla de la muerte”).

La emoción del poeta se percibe en que sólo en la 5ª estrofa hay tres elocuciones exclamativas (apóstrofes).

El autor expresa un amor agridulce a través del siguiente verso (“¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!”), en el que los adjetivos como “ingrata” y “fuerte” modifican a la “tierra”, a la cual, además, añade el posesivo “mía”.

MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

Este poema es una silva, ya que se encadenan versos heptasílabos y endecasílabos según queire el autor. La rima es consonante y no sigue el mismo esquema a lo largo de todo el poema, ya que combina abab, ababb, -a-abcbc…

La ausencia de verbos y la abundancia de sustantivos y adjetivos hacen que la descripción de todo esto sea más expresiva.

Encontramos elocuciones exclamativas en los versos en que el poeta se dirige al paisaje; son apóstrofes.

Hay algunas metáforas como la de la hierba rala, corta: “Velludo polvoriento”

Con la repetición de la palabra “Castilla”(anáfora), Machado nos da distintas visiones de esa tierra y da mayor enfásis a lo que cuenta.

Puede tomarse el fluir del río como un símbolo del fluir del tiempo, tal como vimos en otros casos, pero hay que ver que, al final, ya no es el Duero, sino la misma Castilla la que corre “hacia la mar” (“¿Acaso como tú y por siempre, Duero, irá corriendo hacia la mar Castilla?”).

Abril florecía… (Canciones)


Abril florecía

frente a mi ventana,

Entre los jazmines

y las rosas blancas

de un balcón florido,

vi las dos hermanas.

La menor cosía,

la mayor hilaba...

Entre los jazmines

y las rosas blancas,

la más pequeñita,

risueña y rosada

-- su aguja en el aire--,

miró a mi ventana.

La mayor seguía

silenciosa y pálida,

el huso en su rueca

que el lino enroscaba.

Abril florecía

frente a mi ventana.

Una clara tarde

la mayor lloraba,

entre los jazmines

y las rosas blancas,

y ante el blanco lino

que en su rueca hilaba.

--¿Qué tienes --le dije--

silenciosa pálida?

Señaló el vestido

que empezó la hermana.

En la negra túnica

la aguja brillaba;

sobre el velo blanco,

el dedal de plata.

Señaló a la tarde

de abril que soñaba,

mientras que se oía

tañer de campanas.

Y en la clara tarde

me enseñó sus lágrimas.

Abril florecía

frente a mi ventana.

Fue otro abril alegre

y otra tarde, plácida.

El balcón florido

solitario estaba...

Ni la pequeñita

risueña y rosada,

ni la hermana triste, silenciosa y pálida,

ni la negra túnica,

ni la toca blanca...

Tan sólo en el huso

el lino giraba

por mano invisible,

y en la oscura sala

la luna del limpio

espejo brillaba...

Entre los jazmines

y las rosas blancas

del balcón florido,

me miré en la clara

luna del espejo

que lejos soñaba...

Abril florecía

frente a mi ventana.


COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

Machado reflexiona sobre el transcurso del tiempo, que lleva a la muerte. Este paso del tiempo se ve al aparecer una misma escena en distintos momentos y está ejemplificado a través de una niña que muere.

IDEAS SECUNDARIAS

La figura de la hiladora simboliza a las parcas, diosas mitológicas que van desenrollando el hilo de la vida hasta que lo cortan, momento de la muerte. Si nos fijamos, la hiladora permanece constantemente ante la rueca, pues el paso del tiempo es inminente y no se altera por nada (“La mayor seguía silenciosa y pálida,

el huso en su rueca que el lino enroscaba”), pero, tras pasar un año (o varios, no se sabe), él ve que aun sin hiladoras, el huso sigue girando, pues la vida sigue (“Ni la pequeñita risueña y rosada, ni la hermana triste, silenciosa y pálida, ni la negra túnica, ni la toca blanca... Tan sólo en el huso el lino giraba por mano invisible”)

Es también una reflexión personal de Machado acerca de la muerte, viendo que a él también le llegará su momento: viendo lo que ha ocurrido con la niña dice me miré en la clara luna del espejo que lejos soñaba...”.

Todo el paisaje florido, las rosas, los jazmines, crean un gran contraste con el sentido profundo del poema, que es la muerte.

MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

Este poema no tiene una estructura prefijada en un tipo de estrofa. Está escrita en versos hexasílabos, con rima asonante en los pares, mientras que quedan libres los impares.

Se producen repeticiones constantemente de dos grupos de versos: Para terminar cada una de las tres partes en que se divide el poema, así como para comenzar el mismo, se repite “Abril florecía

frente a mi ventana”; mientras que durante todo el poema dice eso de “Entre los jazmines

y las rosas blancas”.

El mañana efímero (Campos de Castilla)


La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma inquieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
En vano ayer engendrará un mañana
vacío y por ventura pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista
un poco al uso de París pagano
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;

florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea


COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

El mañana efímero es una critica a la sociedad española de la época. Machado, en este poema, nos habla sobre como ve él el futuro de España, refiriéndose a la literatura. Compara todo el tiempo la España de antes y la que se imagina que será la del futuro. La España que describe él es una España anticuada y que no avanza como lo hace el resto de países europeos.

IDEAS SECUNDARIAS

Al principio se nos cuenta cómo es el presente de España: “La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María,(…)
” y se nos explica cómo será el poeta que la cambiará (“Será un joven lechuzo y tarambana, un sayón con hechuras de bolero, a la moda de Francia realista ”)

Después se nos presenta cómo será el futuro, la España que nace y de la manera que lo hará: “Mas otra España nace, la España del cincel y de la maza, con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza”.
Antonio Machado no ve un futuro muy bueno por España pero tiene la esperanza de que un poeta influido por los estilos europeos cambie la literatura española (“Será un sayón con hechuras de bolero, a la moda de la Francia realista”).

Utiliza muchas exageraciones para dar a entender la manera en que vive la sociedad española, que es una sociedad muy anticuada, inferior a Europa (“ Esa España inferior que ora y bosteza, vieja y tahúr, zaragatera y triste”), también hay otros versos que critican la forma en que la iglesia influye a la sociedad (“ La España (...) de cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y María”).

La España que él se imagina que nacerá en el futuro es (“ Una España implacable y redentora”). Cuando se produzca el cambio España quitará toda su rabia y nacerá una España nueva (“ España que alborea [...] España de la rabia y de la idea”)

MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

El poema está formado por versos de 11 sílabas, todo y que hay algunos versos de menos. La rima es consonante y sigue el esquema: A-B-A-A-B-A.

Machado se ayuda de los recursos estilísticos para hacer el poema. Hay numerosas metáforas (“florecerán las barbas apostólicas”), comparación (“Como la nausea de un borracho ahíto”), hipérbaton: (“hay un mañana estomagante escrito”)

En este poema se pueden encontrar características de la literatura modernista como son el uso de unos adjetivos muy cultos y rítmicos (luengo, alborea, zaragatera...).

He andado muchos caminos,… (Soledades)


He andado muchos caminos,

he abierto muchas veredas;

he navegado en cien mares,

y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto

caravanas de tristeza,

soberbios y melancólicos

borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño

que miran, callan, y piensan

que saben, porque no beben

el vino de las tabernas.

Mala gente que camina

y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto

gentes que danzan o juegan,

cuando pueden, y laboran

sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,

preguntan adónde llegan.

Cuando caminan, cabalgan

a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa

ni aun en los días de fiesta.

Donde hay vino, beben vino;

donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,

laboran, pasan y sueñan,

y en un día como tantos,

descansan bajo la tierra.



COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

Este poema es un elogio a lo cotidiano, a la gente sencilla, que pasa desapercibida y por quienes pasa el tiempo rápidamente, sin dejar huella, hasta la muerte. Es algo extraño, ya que en el modernismo, movimiento al que pertenece Machado, se intentaba hallar la belleza lejos de la realidad cotidiana. El contraste de gente buena, gente mala, etc. podría ser un anticipo de la preocupación social de Machado.

IDEAS SECUNDARIAS

Además de elogiar lo cotidiano, Machado hace una dura crítica a todos aquellos que se creen mejores que la gente sencilla por no hacer lo que ellos consideran vulgar, y que la gente normal sí hace, como ir a la taberna: “En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra y pedantones al paño que miran, callan, y piensan que saben, porque no beben

el vino de las tabernas”. A estas personas les llega a insultar fuertemente: “Mala gente que camina y va apestando la tierra...”

Aparece el tema de la vida como camino: “He andado muchos caminos”, así como el de la muerte, cosa común casi siempre en los poemas de Machado: “(…) y en un día como tantos, descansan bajo la tierra”.


MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

La estrofa en la que está escrito el poema es el romance, de un número indeterminado de versos octosílabos, de los cuales riman en asonante los pares y los impares quedan sueltos. El esquema es, por tanto, _ a _ a…

No hay demasiados recursos estilísticos en este poema, pues su finalidad es la de describir a la gente, no la de mostrar cosas a través de profundos simbolismos (aunque siempre debemos recordar que Machado esconde siempre un significado, como ahora el de la vida y la muerte, pero que en este caso tiene menos importancia). Sin embargo, se pueden ver algunos, como este paralelismo: “He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas” o esta elipsis: “Donde hay vino, beben vino; donde no hay vino, agua fresca”.

Otro viaje (Campos de Castilla)



Ya en los campos de Jaén,

amanece. Corre el tren

por sus brillantes rieles,

devorando matorrales,

alcaceles,

terraplenes, pedregales,

olivares, caseríos,

praderas y cardizales,

montes y valles sombríos.

Tras la turbia ventanilla,

pasa la devanadera

del campo de primavera.

La luz en el techo brilla

de mi vagón de tercera.

Entre nubarrones blancos,

oro y grana;

la niebla de la mañana

huyendo por los barrancos.

¡Este insomne sueño mío!

¡Este frío

de un amanecer en vela!...

Resonante,.

jadeante,

marcha el tren. El campo vuela.

Enfrente de mí, un señor

sobre su manta dormido;

un fraile y un cazador

--el perro a sus pies tendido--.

Yo contemplo mi equipaje,

mi viejo saco de cuero;

y recuerdo otro viaje

hacia las tierras del Duero.

Otro viaje de ayer

por la tierra castellana

--¡pinos del amanecer

entre Almazán y Quintana!--

¡Y alegría

de un viajar en compañía!

¡Y la unión

que ha roto la muerte un día!

¡Mano fría

que aprietas mi corazón!

Tren, camina, silba, humea,

acarrea

tu ejército de vagones,

ajetrea

maletas y corazones.

Soledad,

sequedad.

Tan pobre me estoy quedando

que ya ni siquiera estoy

conmigo, ni sé si voy

conmigo a solas viajando.


COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

Es una reflexión de Machado acerca del paso del tiempo, de la vida, que llega, como siempre, a la muerte. Esto se ve en que, haciendo un viaje solo, recuerda otro viaje, más feliz, en el que le acompaña su mujer todavía viva (“y recuerdo otro viaje hacia las tierras del Duero (…). ¡Y alegría de un viajar en compañía! ¡Y la unión que ha roto la muerte un día!”)

IDEAS SECUNDARIAS

Hay un proceso en la forma de contar las cosas consistente en empezar hablando de lo más externo a ti, el paisaje, para terminar en lo más íntimo. Tras el paisaje que ve, describe el vagón del tren, después su equipaje, después se introduce en su mente, en sus sentimientos y en sus recuerdos, evocando un viaje pasado, y termina saliéndose de sí mismo dudando incluso si es él quien está viajando en tren (“Ya en los campos de Jaén, amanece. Corre el tren (…). La luz en el techo brilla de mi vagón de tercera (…). Yo contemplo mi equipaje, mi viejo saco de cuero y recuerdo otro viaje (…) ya ni siquiera estoy conmigo, ni sé si voy conmigo a solas viajando”).

Machado vuelve a recordar la muerte de su amada Leonor, al recordar un viaje con ella, y dándose cuenta de su soledad en el viaje posterior (“¡Y alegría de un viajar en compañía! ¡Y la unión que ha roto la muerte un día ”).

MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

Machado intercala aquí, a su antojo, versos octosílabos y tetrasílabos, así como rimas consonantes sin un esquema determinado, a lo largo de todo el poema.

El uso del tren simboliza también el paso del tiempo y de la vida.

Hay algunas figuras literarias, como este asíndeton, que da mayor rapidez al lenguaje (“Tren, camina, silba, humea, acarrea tu ejército de vagones, ajetrea maletas y corazones”).

Recuerdos (Campos de Castilla)


Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales

cargados de perfume, y el campo enverdecido,

abiertos los jazmines, maduros los trigales,

azules las montañas y el olivar florido;

Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles;

y al sol de abril los huertos colmados de azucenas,

y los enjambres de oro, para libar sus mieles

dispersos en los campos, huir de sus colmenas;

yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares,

barriendo el cierzo helado tu campo emperdernido;

y en sierras agrias sueño --¡Urbión, sobre pinares!

¡Moncayo blanco, al cielo aragonés, erguido!--

Y pienso: Primavera, como un escalofrío

irá a cruzar el alto solar del romancero,

ya verdearán de chopos las márgenes del río.

¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero?

Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas,

y la roqueda parda más de un zarzal en flor;

ya los rebaños blancos, por entre grises peñas,

hacia los altos prados conducirá el pastor.

¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas

que vais al joven Duero, rebaños de merinos,

con rumbo hacia las altas praderas numantinas,

por las cañadas hondas y al sol de los caminos

hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo,

montañas, serrijones, lomazos, parameras,

en donde reina el águila, por donde busca el

su infecto expoliario; menudas sementeras

cual sayos cenicientos, casetas y majadas

entre desnuda roca, arroyos y hontanares

donde a la tarde beben las yuntas fatigadas,

dispersos huertecillos, humildes abejares!...

¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano

cercado de colinas y crestas militares,

alcores y roquedas del yermo castellano,

fantasmas de robledos y sombras de encinares!

En la desesperanza y en la melancolía

De tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.

Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,

los floridos valles, mi corazón te lleva.


COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

Es un canto de añoranza hacia su tierra de Soria, de Castilla, donde vivió feliz en compañía de su esposa Leonor. Él se encuentra lejos de allí, y supone lo que estará pasando con los árboles, con sus montañas, con sus praderas, es decir, con su paisaje. Hace estas suposiciones debido a que está comenzando la primavera, y el clima debe de estar modificando el paisaje en Soria, cambios que el había visto muchas veces.

IDEAS SECUNDARIAS

Algo que parece extraño es que Machado añore su tierra de Soria, cuando comienza el poema alabando el paisaje de Jaén, ensalzándolo (“los frescos naranjales cargados de perfume, y el campo enverdecido, abiertos los jazmines, maduros los trigales, azules las montañas y el olivar florido; Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles; y al sol de abril los huertos colmados de azucenas, y los enjambres de oro, para libar sus mieles dispersos en los campos, huir de sus colmenas”); y después habla de la tierra de Soria, terminando con el siguiente texto, que no precisamente hace referencia a un bello paisaje: “alto llano cercado de colinas y crestas militares, alcores y roquedas del yermo castellano, fantasmas de robledos y sombras de encinares”.

Como Machado no está presente viendo los cambios de la primavera en Soria, utiliza expresiones en futuro, que dan entonación de suposición: “ya verdearán de chopos las márgenes del río” o “Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas, y la roqueda parda más de un zarzal en flor; ya los rebaños blancos, por entre grises peñas, hacia los altos prados conducirá el pastor”.

MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

La rima de este poema está muy clara: consonante con el esquema ABAB. Lo que no está claro es el tipo de estrofa en que está escrito, ya que está formado por versos de catorce sílabas, alejandrinos.

Destacan algunos apóstrofes como “¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas que vais al joven Duero!” o “¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano cercado de colinas y crestas militares, alcores y roquedas del yermo castellano, fantasmas de robledos y sombras de encinares!”.

Las moscas (Humorismos, fantasías, apuntes)


Vosotras, las familiares,

Inevitables golosas,

Vosotras, moscas vulgares,

me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces

como abejas en abril,

viejas moscas pertinaces

sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío

en el salón familiar,

las claras tardes de estío

en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,

raudas moscas divertidas,

perseguidas

por amor de lo que vuela,

--que todo es colar--, sonoras

rebotando en los cristales

en los días otoñales...

Moscas de todas las horas,

de infancia y adolescencia,

de mi juventud dorada;

de esta segunda inocencia,

que da en no creer en nada,

de siempre... Moscas vulgares,

que de puro familiares

no tendréis digno cantor:

yo sé que os habéis posado

sobre el juguete encantado,

sobre el librote cerrado,

sobre la carta de amor,

sobre los párpados yertos

de los muertos.

Inevitables golosas,

que ni labráis como abejas,

ni brilláis cual mariposas;

pequeñitas, revoltosas,

vosotras, amigas viejas,

me evocáis todas las cosas.


COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

Es una evocación a fijar la vista sobre las cosas cotidianas, que normalmente pasan desapercibidas, y no se valoran. Todo esto está ejemplificado por las moscas, ya que éstas están presentes en todos los momentos de nuestra vida, en todo lo que hacemos, y, sin embargo, nunca las damos ninguna importancia.

IDEAS SECUNDARIAS

El poema empieza hablando el autor a las moscas, llamándolas “familiares”, “vulgares”, lo que deja claro lo cotidiano del ejemplo. Les dice que le evocan todas las cosas, pues en todo lo que él ha vivido, han estado presentes, lo que les da cierta importancia.

A continuación se hace un recuento de las edades del autor, del paso de su vida, por lo que se hace una reflexión, como en otros poemas, sobre el paso del tiempo, de la vida: “Moscas de todas las horas, de infancia y adolescencia, de mi juventud dorada; de esta segunda inocencia,

que da en no creer en nada, de siempre...”

Se critica que esas cosas insignificantes, que no destacan en nada (“Inevitables golosas, que ni labráis como abejas, ni brilláis cual mariposas”) no tengan a nadie que las inmortalice en el arte (“no tendréis digno cantor”).

MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

La estrofa utilizada en este poema es la cuarteta, formada por cuatro versos octosílabos, con rima asonante según el es quema abab; esto se da exceptuando la última estrofa, que tiene el esquema abaaba.

Hay una anáfora en la que se repite la palabra sobre, en los versos siguientes: “sobre el juguete encantado, sobre el librote cerrado, sobre la carta de amor, sobre los párpados yertos de los muertos”.

A un olmo seco (Campos de Castilla)


Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo,

algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina

que lame el Duero! Un musgo amarillento

le mancha la corteza blanquecina

al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores

que guardan el camino y la ribera,

habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera

Va trepando por él, y en sus entrañas

urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,

su hacha el leñador, y el carpintero

te convierta en melena de campana,

lanza de carro o yugo de carreta;

antes que rojo en el hogar, mañana,

ardas de alguna mísera caseta,

al borde de un camino;

antes que te descuaje un torbellino

y tronche el soplo de las sierras blancas;

antes que el río hasta la mar te empuje

por valles y barrancas,

olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera.


COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

Este poema es una reflexión de Machado acerca de tres temas muy comunes en él: el paso del tiempo, los paisajes de Castilla y su amada Leonor. A partir del olmo, que es un símbolo, un ejemplo, Machado muestra sus escasas esperanzas de que Leonor se salve, recuerda las tierras de su añorada Castilla (“¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero!”), y vemos su preocupación por el paso rápido del tiempo, de la vida, y por la cercanía de la muerte.

IDEAS SECUNDARIAS

En la primera parte nos hace una minuciosa descripción de este símbolo que es el olmo. Este olmo nos aparece desde un principio como un árbol viejo, triste, podrido que ya casi no puede dar mas de sí, aunque, como nos dice en el verso 3-4 (“con las lluvias de abril y el sol de mayo,

algunas hojas verdes le han salido”), con esa contraposición de fenómenos, la primavera (abril y mayo) le ha dado pequeñas esperanzas: “algunas hojas verdes le han salido”; pero el tronco del olmo está herido, carcomido, y se recubre de una enfermedad (musgo amarillento) que lo debilita. Esto podría relacionarse con la enfermedad de su esposa Leonor. Este poema lo escribió tres meses antes de morir ella, por lo que, esas hojas verdes podrían significar una pequeña y remota esperanza de su curación, aunque ahogada por lo tremendo de su estado.

A continuación, en la 3ª estrofa, Machado nos muestra su falta de esperanza de que este olmo vuelva a vivir: “No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores”).Esta personificación nos recuerda esa felicidad de esta naturaleza de antaño, la cual nunca volverá a ver el podrido árbol. Esto puede relacionarse también con Leonor. Ella estaba tan mal que Machado ya no veía que pudiera salvarse.

Después se nos cuentan las posibles muertes de este olmo, todas muy duras y crueles, lo que también puede relacionarse con Leonor. En esta parte, Machado pasa a hablar al olmo en segunda persona, lo que indica su gran importancia, y su íntima relación con él (o con Leonor, según se mire). Machado pide a este olmo que antes de ser derribado o talado le deje disfrutar de su gracia vital.

Por último, en los 3 versos finales Machado muestra una ligerísima esperanza, representada por la primavera milagrosa, que es capaz de esperanzar al olmo con unas hojas verdes .

MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

Este poema es una silva, es decir, está formado por versos de siete y once sílabas, dispuestos como ha querido el autor, con rima consonante, pero sin seguir un esquma claro.

Hay varias metáforas como“…que lame el Duero…”, que recuerda al árbol situado a la orilla del río, o esas hormigas y arañas metáforas de la putrefacción que se come al árbol, impidiéndole así la vida: “Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas”.

Otra metáfora que recuerda a la de Jorge Manrique (“nuestras vidas son los ríos que van a parar al mar, que es el morir”) es la que dice “que el río hasta la mar te empuje”, lo que simboliza la muerte.

¿Y ha de morir contigo el mundo mago… (Galerías)

¿Y ha de morir contigo el mundo mago

donde guarda el recuerdo

los hálitos más puros de la vida,

la blanca sombra del amor primero,

la voz que fue a tu corazón, la mano

que tú querías retener en sueños,

y todos los amores

que llegaron al alma, al hondo cielo?

¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo,

la vieja vida en orden tuyo y nuevo?

¿Los yunques y crisoles de tu alma

trabajan para el polvo y para el viento?

COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

Este poema es una reflexión, una duda de Machado acerca de si todo lo que constituye nuestra vida, todo lo que hacemos, todo lo que hemos hecho con nuestro esfuerzo en vida, desaparece después de que hayamos muerto.

IDEAS SECUNDARIAS

En realidad, si no se toman las preguntas en tono retórico, no es un afirmación pesimista, sino, mejor dicho, una alabanza a la vida, un ensalzamiento de la misma; incluso se podría decir que defiende la idea de hacer grandes cosas en la vida, de disfrutarla, a pesar de que después venga la muerte. Pero si las preguntas se entienden como retóricas, entonces el sentido del poema cambia radicalmente. Se vuelve una reflexión penosa y pesimista de Machado. Es un indicio de depresión, ya sea provocado por el miedo, el misterio y la cercanía de la muerte para el autor, o ya sea refiriéndose a Leonor, su esposa. Si tomáramos la idea de que ese pesimismo se debe a la enfermedad de Leonor, la duda de Machado recaería en si continuará con él el amor que siempre le había dado, su compañía, o más bien le acosarán la soledad, la melancolía y la desesperación.

Con estas preguntas retóricas, se crea un pesimismo tal, que uno podría plantearse si merece la pena seguir viviendo, pues nada de lo que hagamos o vivamos permanecerá una vez muertos.

MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

En principio, este poema se debería tomar como una silva, ya que combina versos heptasílabos y endecasílabos sin un esquema claro; pero la duda aparece en que, en la silva, la rima es consonante y no sigue un esquema predefinido, sin embargo, en este poema, riman en asonante los pares y los impares quedan sueltos.

En este poemas, como recursos estilísticos destaca, si se consideran así, las preguntas retóricas: “¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo, la vieja vida en orden tuyo y nuevo?”; que son las que no necesitan una respuesta porque ésta va implícita.

También hay alguna metáfora, como “…trabajan para el polvo y para el viento”, la cual significa “para nada”, es decir, trabajar de forma que el viento y el polvo se lleven todo lo que uno ha hecho.

Caminos (Campos de Castilla)


De la ciudad moruna

tras las ventanas viejas,

yo contemplo la tarde silenciosa,

a solas con mi sombra y con mi pena.

El río va corriendo,

entre sombrías huertas

y grises olivares,

por los alegres campos de Baeza.

Tienen las vides pámpanos dorados

sobre las rojas cepas.

Guadalquivir, como un alfanje roto

y disperso, reluce y espejea

Lejos, los montes duermen

envueltos en la niebla,

niebla de otoño, maternal; descansan

las rudas moles de su ser de piedra

en esta tibia tarde de noviembre,

tarde piadosa, cárdena y violeta.

El viento ha sacudido

los mustios olmos de la carretera,

levantando en rosados torbellinos

el polvo de la tierra.

La luna está subiendo

amoratada, jadeante y llena.

Los caminitos blancos

se cruzan y se alejan,

buscando los dispersos caseríos

del valle y de la sierra.

Caminos de los campos…

¡Ay, ya no puedo caminar con ella!


COMENTARIO

IDEA PRINCIPAL

El poema es la visión que Machado tiene de Baeza, una vez muerta su mujer, a la que añora, con su pena y melancolía. Él ve todo muy triste, sin sentido, aunque en otro momento, en otro estado de ánimo, viera exactamente lo mismo y lo considerara maravilloso.

IDEAS SECUNDARIAS

Machado observa el paisaje desde su casa (“tras las ventanas viejas, yo contemplo la tarde silenciosa a solas con mi sombra y con mi pena”), lo que explica más su estado anímico. Está triste, deprimido, pues a perdido a su mujer, con la que había sido realmente feliz.

Además, es un momento del día propicio para una posible depresión, la caída de la noche. A través del poema, se nota el paso del tiempo, de la noche que cae, pues empieza diciendo “yo contemplo la tarde silenciosa” y termina con “La luna está subiendo”.

A lo largo del poema, sobre todo en la descripción del paisaje, se ve un continuo contraste entre características positivas y negativas del mismo. Así en El río va corriendo, entre sombrías huertas y grises olivares, por los alegres campos de Baeza”, hay un gran contraste entre las sombrías huertas y los grises olivares con los alegres campos. Otro ejemplo es “Guadalquivir, como un alfanje roto y disperso, reluce y espejea”, en donde lo feo del alfanje roto y disperso contrasta con lo bello del relucir y espejear de las aguas del río.

El último verso del poema, con en ese desgarrador grito, muestra clarísimamente cómo se siente el autor: el quiere pasear con su esposa por los caminos de los campos, pero ella ya no está con él: “Caminos de los campos… ¡Ay, ya no puedo caminar con ella!”.

MÉTRICA Y FIGURAS LITERARIAS

El poema tiene la misma estructura que el anterior, es decir, el esquema es, en principio, de la silva (versos en decasílabos y heptasílabos), pero en este poema la rima es asonante en los versos pares y no existe en los impares.

Hay una bonita prosopopeya o personificación cuando dice: “Lejos, los montes duermen envueltos en la niebla, niebla de otoño, maternal; descansan las rudas moles de su ser de piedra”. En realidad hay dos personificaciones, la que atribuye a los montes la capacidad de dormir, y la que dice que las rudas moles de los mismos descansan.

Hay un símil que compara el Guadalquivir con un alfanje roto: “Guadalquivir, como un alfanje roto y disperso, reluce y espejea”.

ÍNDICE

Orillas del Duero ……………………………………………..

Abril florecía… ……………………………………………..…

El mañana efímero …………………………………………..

He andado muchos caminos… ………………………….…

Otro viaje ……………………………………………..………

Recuerdos ………………………………………………………

Las moscas ……………………………………………………

A un olmo seco …………………………………………………

¿Y ha de morir contigo el mudo mago… ……………….…….

Caminos …………………………………………………….…

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Trabajo acerca de 10 poemas de

ANTONIO MACHADO