Antonio Machado

Poesía española contemporánea. Generación del 98. Simbolismo y Modernismo intimista. Biografía. Obras. Métrica

  • Enviado por: Iratxe Astarloa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 20 páginas
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ÍNDICE

1

Biografía

1

2

Temas de su obra

6

  • el tiempo

  • 6

  • el paisaje

  • 7

  • El tema autobiográfico: la intimidad (galerías y espejos del alma)

  • 7

  • El agua

  • 7

  • La tarde

  • 7

  • Los caminos

  • 7

  • El reloj

  • 7

  • La muerte

  • 8

  • Dios

  • 8

  • Cristo

  • 8

  • El recuerdo y el sueño

  • 8

  • El amor

  • 8

  • El tema autobiográfico

  • 8

    3

    La métrica

    9

    • Primera etapa

    9

    • Segunda etapa

    10

    • Tercera etapa

    11

    4

    Cantares

    13

    • Cantares...

    13

    • Yo voy soñando caminos

    13

    • La saeta

    14

    • He andado muchos caminos

    14

    • El viajero

    15

    • Inventario galante

    15

    • Anoche cuando dormía

    16

    • El crimen fue en Granada

    16

    5

    Bibliografía

    18

    Biografía

    El poeta de la generación del 98 Antonio Machado, nació en Sevilla, el 26 de julio de 1875. Sus padres vivían en el Palacio de las Dueñas, propiedad, desde 1612, de los duques de Alba, que alquilaban las casas que pertenecían al palacio a familias modestas. Siempre recordaría Machado aquella amplia casa con su huerto, el silencioso patio con una fuente, un naranjo y un limonero.

    A mediados de 1883, la familia de Machado se traslada a Madrid. Manuel y Antonio ingresan en la Institución Libre de Enseñanza, que era privada y muy liberal. Su actitud humanitaria, liberal, y las actividades que en ella se hacían, como excursiones a los pueblos cercanos a Madrid y la Sierra de Guadarrama despertaron en él un amor al campo y a la naturaleza que reflejaría después en sus poemas.

    En 1889 dejó la institución para empezar el bachillerato. Ese mismo año se examina varias asignaturas del primer año de Bachiller. El resultado no fue nada brillante: aprobó la Geografía, pero le suspendieron Latín y Castellano y Historia de España.

    El mismo año en que muere su padre, 1893, Antonio publica sus primeros trabajos en prosa en La Caricatura, revista que se publicó en Madrid en los años 1892 y 1893.

    Probablemente por su necesidad de dinero, Antonio y Manuel se marchan a París. Manuel consigue un puesto de traductor en la Editorial Gamier para los libros en castellano destinados a Hispanoamérica. En marzo de 1899 empieza a trabajar y tres meses después Antonio también trabaja para el mismo editor. El trabajo que hacen es aburrido, monótono y mal pagado, pero les consuela el que amplían y perfeccionan sus conocimientos de francés. Además, como les queda tiempo libre, vuelven a escribir versos. Pero pronto siente Antonio la nostalgia de Madrid, de sus amigos, de su familia, y en el mes de octubre vuelve.

    En la primavera de 1902, Antonio y Manuel están otra vez en París. En este segundo viaje a Paris tuvo lugar el primer encuentro entre Antonio y Rubén Darío; Antonio le dio a conocer los poemas que escribía para su primer libro, Soledades, y esos poemas, tan verdaderos y melancólicos, impresionaron favorablemente a Rubén, que los elogiaba con su adjetivo favorito: "admirable, admirable!" Desde entonces, mostró siempre Darío admiración y simpatía por Antonio Machado, públicamente testimoniadas en varias ocasiones.

    En las últimas semanas de enero de 1903 aparece el primer libro de Antonio, Soledades editado por la revista Ibérica. En estos poemas medita sobre el tiempo pasado, recordando su infancia. Medita también sobre la muerte, y palabras tan melancólicas como "hastío", "monotonía", "bostezo", "amargura", "llorar", se repiten constantemente.

    En 1906 decide hacer oposiciones a una cátedra de francés, para tener un sueldo y salir de los apuros económicos que tienen él y su familia. En 1907 gana las oposiciones y, Antonio es nombrado catedrático de Lengua Francesa del Instituto General y Técnico de Soria.

    Su vida de catedrático es monótona y su nueva profesión no le gusta demasiado. Como tiene mucho tiempo libre, se dedica a escribir a sus familiares y amigos, a leer y a dar largos paseos por Soria y sus alrededores. También empieza a escribir en los periódicos de Soria y prepara al mismo tiempo los versos que aparecerán en Campos de Castilla.

    En la pensión donde vive, Antonio conoce a Leonor Izquierdo Cuevas, hija de la dueña de la pensión. En 1909 se casa Antonio con Leonor. Trabajaba en Campos de Castilla y, además, seguía colaborando en los periódicos de Soria, y en La Lectura de Madrid publica poemas de Proverbios y Cantares, nuevo libro que estaba preparando.

    En 1910 con una beca de un año de duración para estudiar filología francesa en París, y va a la Sorbona, a los cursos de Henry Bergson. Además de ir a las clases y enseñar a Leonor la ciudad, sigue escribiendo. En el mes de julio el matrimonio pensaba ir a Inglaterra a pasar las vacaciones, pero Leonor se pone enferma. Los médicos dijeron que tenía tuberculosis. En septiembre les aconsejan que vuelvan a Soria, pues el clima de París no es bueno para Leonor. A mediados de septiembre llegan a Soria. Leonor tiene una mejoría en los dos meses siguientes, pero en diciembre, con el frío, vuelve a estar grave. Antonio, en su desesperación, quiere contagiarse también de la enfermedad, y pone sus labios donde la enferma acaba de beber, respira su aliento y toca todo lo que ella ha tocado. Antonio no se separa de Leonor nada más que para ir a dar clases en el Instituto y ha dejado de colaborar en todas las revistas y periódicos.

    En mayo de 1911 aparece Campos de Castilla, su tercer libro, que alcanza un gran éxito. Es el triunfo definitivo de la poesía de Machado. Aparecen en los periódicos numerosas críticas y recibe cartas con elogios de sus amigos, pero está tan desesperado que ni se alegra ni contesta a sus amigos agradeciéndoles sus cartas. El día 1 de agosto Leonor murió, y el día 3 fue enterrada. Antonio pensó en el suicidio y así se lo dice a Juan Ramón Jiménez en una carta que le escribió desde Baeza: "Cuando perdí a mi mujer pensé pegarme un tiro. El éxito de mi libro me salvó, y no por vanidad, ¡bien lo sabe Dios!, sino porque pensé que, si había en mí una fuerza útil, no tenía derecho a aniquilarla." Recordando la muerte de Leonor escribió siguientes versos:

    Una noche de verano -
    estaba abierto el balcón
    y la puerta de mi casa-
    la muerte en mi casa entró.
    Se fue acercando a su lecho
    - ni siquiera me miró-,
    con unos dedos muy finos
    algo muy tenue rompió.
    Silenciosa y sin mirarme,
    la muerte otra vez pasó
    delante de mí. ¿Qué has hecho?
    La muerte no respondió.
    Mi niña quedó tranquila,
    dolido mi corazón.
    Ay, que lo que la muerte ha roto
    era un hilo entre los dos!

    Antonio decide marcharse de Soria, que le recuerda la trágica muerte de Leonor. En1912 es trasladado a la cátedra de Lengua Francesa del Instituto de Baeza.

    La vida de Machado era igual que en Soria. Seguía teniendo un gran amor a la naturaleza y daba largos paseos por los alrededores de la ciudad. Pasaba horas enteras sentado en un banco contemplando el paisaje que tenía delante. En Baeza, Machado empieza a leer y a estudiar a los filósofos. Estudia griego para conocer mejor a Platón y Aristóteles.

    Su estancia en Baeza estaba llegando a su fin, pero antes de marcharse conoció al joven poeta Federico García Lorca que había llegado a la ciudad con un grupo de estudiantes que hacían un viaje cultural visitando Andalucía.

    En 1919 Antonio Machado se muda a Segovia. Su vida en Segovia era tan monótona como en Soria o Baeza. No le gustaba enseñar francés a los alumnos que empezaban y tampoco le gustaba examinar. Cuando presidía un examen no se sentaba nunca en el centro de la mesa, sino a un lado, para estar más cerca del alumno. También le molestaba mucho la tarima. Según sus alumnos, era un profesor que siempre aprobaba a todos. Quintanilla decía: "Era benévolo, por su carácter bondadoso."

    En estas fechas hay un cambio en su vida. Se enamora de "Guiomar". El verdadero nombre de "Guiomar" era Pilar de Valderrama Alday y Martínez de la Pedrera. Era también poetisa y no se sabe por qué Machado la llamaba así en sus poemas y en sus cartas. Ocultó siempre el verdadero nombre de esta mujer y ni siquiera sus hermanos supieron que estaba enamorado. Parece que "Guiomar" estaba casada. La relación amorosa del poeta con "Guiomar" duró hasta que empezó la guerra civil. Poco antes "Guiomar" se fue con su familia a Portugal; Machado se quedó en zona republicana. De esta época son sus "Otras canciones a "Guiomar", donde recuerda la despedida en una playa.

    ¡Y en la tersa arena,
    cerca de la mar,
    tu carne rosa y morena,
    súbitamente, "Guiomar"!

    Después, en 1938, en Barcelona, Machado escribiría:

    De mar a mar entre los dos la guerra,
    más honda que la mar
    Acaso a ti mi ausencia te acompaña.
    A mí me duele tu recuerdo, diosa.

    La guerra dio al amor el tajo fuerte.

    En 1937 la Editorial Espasa-Calpe publica su último libro, titulado La guerra. Está compuesto por varios trabajos en prosa y en verso, y por el poema "El crimen fue en Granada", en memoria de García Lorca.

    Se le vio caminar...
    Labrad, amigos,
    de piedra y sueño, en el Alhambra,
    un túmulo al poeta,
    sobre una fuente donde llore el agua,
    y eternamente diga:
    el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

    El 27 de enero de 1939 la familia Machado llega a un pequeño pueblo francés, Collioure y se instala en un modesto hotel. Del hotel salió una sola vez. Dio un paseo hasta la playa, acompañado de su hermano José, que escribe: "Unos días antes de su muerte me dijo ante el espejo, mientras trataba en vano de arreglar sus revueltos cabellos: 'Vamos al mar...' Fuimos a la playa. Allí nos sentamos en una de las barcas que había sobre la arena. El sol del mediodía no daba casi calor... Hacía mucho aire, pero él se quitó el sombrero, que sujetó con una mano en la rodilla, mientras que la otra mano, en una actitud tan suya, la ponía sobre el bastón. Así permaneció abstraído, silencioso ante el constante ir y venir de las olas... Al cabo de un largo rato de contemplación, me dijo señalando a una de las modestas casas de pescadores: 'Quién pudiera vivir ahí, tras una de esas ventanas, libre ya de toda preocupación...' Después se levantó con gran esfuerzo, y andando trabajosamente sobre la arena en la que se hundían casi por completo los pies, volvimos en el más profundo silencio. "

    A las tres y media de la tarde el 22 de febrero, 1939 murió Antonio Machado. Lo último que dijo fue: "Adiós, madre."

    “Estos días azules y este sol de mi infancia”

    Es el último verso que dejó escrito y que encontró su hermano José en un bolsillo de su abrigo, ya muerto el poeta.

    Su buen amigo Juan Ramón Jiménez, en Españoles de tres mundos, recuerda a Antonio Machado: "Murió humilde, miserable, colectivamente, res mayor de un rebaño humano perseguido, echado de España... Pasó así los montes altos de la frontera helada, porque sus mejores amigos, los más pobres y más dignos, los pasaron así... En la eternidad de esta mala guerra de España, Antonio Machado, como Miguel de Unamuno y Federico García Lorca, se han ido, de manera lamentable y hermosa también, a mirarle a Dios a la cara."

    Temas de su obra

  • El tiempo Es el tema por excelencia, no sólo de este libro, sino de toda su obra, ya que todos los demás están subordinados a él. Si todo conocimiento es inseguro, lo que sí sabe el hombre de sí mismo es su existencia, su ser en el tiempo, entre los límites del nacer y el morir:

  • Antonio Machado entiende el tiempo como algo vivo, personal; no como concepto o abstracción. Es la duración ilimitada, la historia individual de cada ser; que se hace, que pasa, pero que permanece en la memoria. Por eso, la esencia de las cosas, lo que las cosas son, no radica fuera del hombre que las contempla

  • el paisaje

  • Orillas del Duero lo escribió sin duda el poeta durante su primera estancia en Soria, a principios de mayo de 1907. Este poema representa la más objetiva modalidad del tratamiento del tema del paisaje, prefigurando claramente la evolución ulterior que observaremos en Campos de Castilla. El poema evoca un paisaje de primavera dibujado con algunos trazos precisos: una torre, un caserón, la silueta de una cigüeña, el vuelo chillón de las golondrinas con fondo de montañas; junto al río, se desliza mansamente el agua; las manchas verdes y azules de los pinos se confunden con la línea de los álamos; alguna flor añade discretamente una nota de color. Paisaje sobrio y delicado. Un sentimiento de fervor se adueña del poeta, como un agradecimiento extasiado ante la belleza del mundo

  • El tema autobiográfico: la intimidad (galerías y espejos del alma) Soledades, galerías y otros poemas es, esencialmente, el libro de las emociones íntimas, del dolor, de los recuerdos, de la melancolía y de la exploración de los caminos interiores del alma.

  • En versos tantas veces repetidos, evoca su infancia, su juventud… Pero no sólo aparece su biografía externa —es lo de menos— sino, sobre todo, la espiritual. En este sentido, su poesía es ante todo un diario de su propia alma, una vida hecha verso, que así, escrita, puede eternizarse. De esto trata el primer poema de la serie Galerías

  • EL AGUA

  • El agua del río, de la fuente, de la lluvia… su fluir —que a veces se hace cantar— casi imperceptible, constante, se hace símbolo del fluir temporal y, por ello, de la vida interior

    Este símbolo, que está ya plenamente desarrollado desde el principio de su obra, es quizá el que con mayor insistencia y también con mayor hondura vivencial re reitera a lo largo de su obra.

  • LA TARDE

  • Suele expresar el sentimiento melancólico de la vejez espiritual. Por esto, la hora vespertina se acompaña frecuentemente de adjetivos que connotan un estado de ánimo de depresión espiritual (cenicienta, mustia, destartalada, triste… otras veces clara) y que contribuyen a personificarla, identificándola con su estado de ánimo

  • LOS CAMINOS

  • Los caminos están presentes en la poesía de Antonio Machado desde sus primeras composiciones. El caminar errante, sin meta prefijada, es ante todo un sentimiento de pesar sin consuelo, una nostalgia de la vida que se va dejando y que también anticipa el horror de llegar

    Por tanto,  los caminos son frecuentemente símbolos de la vida o bien aparecen asociados con ésta. Cuando esto ocurre en el poema, el camino real se difumina, se borra hacia la lejanía, hacia el futuro, del que nada podemos decir; y, al mismo tiempo, se convierte en motivo de melancolía, de ensueño que trae recuerdos del pasado

  • EL RELOJ

  • No se trata en este caso de un símbolo. Machado se refiere siempre al reloj real, que mide mecánicamente el tiempo cronológico, por oposición al tiempo psíquico del hombre, del poeta, que se había expresado con los símbolos anteriores.

  • LA MUERTE

  • Sus reflexiones sobre la muerte son la derivación lógica de sus inquietudes sobre el tiempo, considerado éste como el gran exterminador, el gran homicida. La muerte se manifiesta de continuo: la brevedad e inconsistencia de la vida, la decadencia de los hombres y de las cosas, de los elementos de la naturaleza, los signos múltiples de la destrucción, de la enfermedad, de la guerra, del crimen…

    Su actitud vital ante ella es también diversa: desde la angustia personal expresada en tantos poemas de Soledades, hasta la melancolía e incluso la rebeldía por la muerte de su esposa, pasando incluso por  la identificación espiritual con el moribundo que manifiesta en la Muerte de Abel Martín

  • dios

  • La presencia de Dios en la obra de Antonio Machado es imprecisa y variable en el tiempo y, sin embargo, ocupa en su pensamiento un lugar significativo.

  • cristo

  • La figura de Cristo es mucho más cercana a Machado que ese “Dios entre la niebla” que busca sin alcanzar. Jesucristo es en él el paradigma del hombre, lo que éste tiene de humano y divino, de carne mortal que sueña la inmortalidad, el triunfo sobre la muerte.

    Por esto, rechaza la figura mortal del Cristo crucificado de la devoción popular, para cantar al que vence a la muerte, representación de nuestra ansia de eternidad

  • El recuerdo y el sueño

  • En Machado son muchas veces términos equivalentes, ya que —salvo algunos poemas en que se relata un sueño tenido o inventado— normalmente se refiere al soñar despierto con la propia vida. En Soledades... los caminos del sueño son galerías de espejos donde se refleja la propia vida, donde el hombre que sueña intenta revelar el secreto de su yo más íntimo. Las galerías del alma son símbolos predilectos de Machado para representar esa parte de sí mismo que ignora.

  • el amor

  • A lo largo de la obra de Antonio Machado se advierte o se intuye el deseo de amar, la necesidad del amor. Es una presencia constante y, sin embargo, difícil de precisar en muchos de sus poemas. Esta afirmación es especialmente válida para su primer libro, en el que, además, no es posible  individualizar este amor en una mujer concreta. Indudablemente es un sentimiento expreso en muchos poemas de Soledades..., pero la nota predominante en ellos es la del desengaño o el olvido. Algo parece siempre alejar, en la imaginación del poeta, el objeto de su amor

  • Tema autobiográfico

  • En numerosos poemas evoca su infancia, su juventud, sus amores, incluso sus experiencias de la vida cotidiana. Pero no sólo aparece la biografía externa, sino, especialmente, la espiritual. En este sentido, su poesía puede considerarse un diario de su propia alma, una vida hecha verso, que así escrita puede eternizarse: la palabra esencial en el tiempo; el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo.

    La métrica

    La obra poética de Antonio Machado es variadísima en cuanto a los metros y estrofas utilizados; pero, al mismo tiempo, en cuanto a musicalidad y efectos rítmicos, sumamente natural y espontánea. Mezcla admirable de tradición y modernidad, de sencillez y complejidad, de popularismo y clasicismo… en Antonio Machado se cumple la vieja aspiración poética de la difícil sencillez.

    VERSOS

    Los versos preferidos son los clásicos de la tradición española: el octosílabo, de tradición popular, en todas sus variantes rítmicas; y el endecasílabo, de tradición culta. Éste último es frecuente en ritmo enfático (acento en la primera sílaba) y heroico (primer acento en la segunda sílaba). En numerosas ocasiones, el endecasílabo aparece combinado con el heptasílabo.

    Les sigue el alejandrino, verso característico del Modernismo —por influencia del Parnasianismo francés—, que apenas se había empleado desde la Edad Media. Otro verso de tradición medieval —se le llamó en el siglo XV verso de arte mayor castellano por oposición al alejandrino, de origen francés, y al endecasílabo, de origen italiano— es el dodecasílabo, del que Machado se valió especialmente en su primera época. Se trata de otro de los versos rescatados por el Modernismo y que también había utilizado Bécquer. 

    Otros versos manejados por Machado son: el hexadecasílabo, combinado con el octosílabo; el heptasílabo y el hexasílabo. En una sola ocasión utiliza el decasílabo y, en otra, el eneasílabo (a pesar de ser éste uno de los más empleados por los poetas modernistas).

    Primera Etapa:

    Los recursos más usados por Machado son la metáfora, el símbolo y la personificación. A pesar del uso de estos recursos, el poema mantiene la sensación de naturalidad pues Machado nunca fuerza la expresión ni recarga los versos.



    Yo voy soñando caminos

    de la tarde. ¡Las colinas

    doradas, los verdes pinos,

    las polvorientas encinas!...

    ¿Adónde el camino irá?

    Yo voy cantando, viajero,

    a lo largo del sendero...

    -La tarde cayendo está-.

    “En el corazón tenía

    la espina de una pasión;

    logré arrancármela un día:

    ya no siento el corazón.”

    Y todo el campo un momento

    se queda, mudo y sombrío,

    meditando. Suena el viento

    en los álamos del río.

    La tarde más se oscurece;

    y el camino que serpea

    y débilmente blanquea,

    se enturbia y desaparece.

    Mi cantar vuelve a plañir:

    “Aguda espina dorada

    quién te pudiera sentir

    en el corazón clavada.


    La Estructura de la Métrica y la Rima es la siguiente:


    8a

    8b

    8a

    8b

    8c

    8d

    8d

    8c

    8e

    8f

    8e

    8f

    8g

    8h

    8g

    8h

    8i

    8j

    8j

    8i

    8k

    8l

    8k

    8l


    El poema alterna cuartetas y redondillas octosilábicas, es decir, cuatro versos de arte menor (en este caso de ocho sílabas) con rima consonante cruzada (abab) y cuatro versos de arte menor (también octosilábicos) con rima consonante encadenada o abrazada (abba).

    Segunda Etapa:

    Campos de Castilla (1912):

    La métrica es, al igual que su primera obra, variada. Alterna versos de tres a diecisiete sílabas aunque predominan los octosílabos y los alejandrinos. La rima es variada, las estrofas diversas y existe el versolibrismo. A pesar de ello, Machado tiende a formar series de estrofas de cuatro versos, en arte mayor o menor, con rima abrazada o alterna.

    Se vale también de recursos fónicos como repeticiones, anáforas, derivaciones... y de otros de tipo léxico o sintáctico como la ironía, la metáfora...

    El tono de este libro es más adusto y recio que el anterior.

    A UN OLMO SECO


    Al olmo viejo, hendido por el rayo

    y en su mitad podrido,

    con las lluvias de abril y el sol de mayo,

    algunas hojas verdes le han salido.

    ¡El olmo centenario en la colina

    que lame el Duero! Un musgo amarillento

    le mancha la corteza blanquecina

    al tronco carcomido y polvoriento.

    No será, cual los álamos cantores

    que guardan el camino y la ribera,

    habitado de pardos ruiseñores.

    Ejército de hormigas en hilera

    va trepando por él, y en sus entrañas

    urden sus telas grises las arañas.

    Antes que te derribe, olmo del Duero,

    con su hacha el leñador, y el carpintero

    te convierta en melena de campana,

    lanza de carro o yugo de carreta;

    antes que rojo en el hogar, mañana,

    ardas de alguna mísera caseta,

    al borde de un camino;

    antes que te descuaje un torbellino

    y te tronche el soplo de las sierras blancas;

    antes que el río hasta la mar te empuje

    por valles y barrancas,

    olmo, quiero anotar en mi cartera

    la gracia de tu rama verdecida.

    Mi corazón espera

    también, hacia la luz y hacia la vida,

    otro milagro de la primavera.


    La Estructura de la Métrica y la Rima es la siguiente:



    11A

    7b

    11A

    11B

    11C

    11D

    11C

    11D

    11E

    11F

    11E

    11F

    11G

    11G

    11H

    11H

    11I

    11J

    11I

    11J

    7l

    11L

    11G

    11-

    7G

    11F

    11M

    7f

    11M

    11F


    El poema está estructurado en forma de silva con rima consonante (tirada indefinida de versos endecasílabos y heptasílabos mezclados al arbitrio del poeta con rima libre. Pueden quedar versos sin rima.).


    Tercera Etapa:

    Nuevas Canciones (1924):

    Este libro acoge los poemas escritos después de 1917. Este libro carece de la unidad que tenían los otros libros pues es una reunión de poemas escritos por el poeta sin carácter unitario pues no los concibió como parte de un poemario.

    Su poesía posterior fue poca y no formó un libró. Destaco: Canciones a Guiomar (un amor tardío), Poesías de Guerra, y la elegía a Lorca El crimen fue en Granada.

    CANCIONES A GUIOMAR


    En un jardín te he soñado,

    alto, Guiomar, sobre el río,

    jardín de un tiempo cerrado

    con verjas de hierro frío.

    Un ave insólita canta

    en el almez dulcemente,

    junto al agua viva y santa,

    toda sed y toda fuente.

    En ese jardín, Guiomar,

    el mutuo jardín que inventan

    dos corazones al par,

    se funden y complementan

    nuestras horas. Los racimos

    de un sueño -juntos estamos-

    en limpia copa exprimimos,

    y el doble cuento olvidamos.

    (Uno: Mujer y varón,

    aunque gacela y león,

    llegan juntos a beber.

    El otro: No puede ser

    amor de tanta fortuna:

    dos soledades en una,

    ni aun de varón y mujer.)


    8a

    8f

    8b

    8g

    8a

    8h

    8b

    8g

    8c

    8h

    8d

    8i

    8c

    8i

    8d

    8j

    8e

    8j

    8f

    8k

    8e

    8k

    8j



    Cantares

    Cantares...

    Todo pasa y todo queda,
    pero lo nuestro es pasar,
    pasar haciendo caminos,
    caminos sobre el mar.

    Nunca perseguí la gloria,
    ni dejar en la memoria
    de los hombres mi canción;
    yo amo los mundos sutiles,
    ingrávidos y gentiles,
    como pompas de jabón.

    Me gusta verlos pintarse
    de sol y grana, volar
    bajo el cielo azul, temblar
    súbitamente y quebrarse...

    Nunca perseguí la gloria.

    Caminante, son tus huellas
    el camino y nada más;
    caminante, no hay camino,
    se hace camino al andar.

    Al andar se hace camino
    y al volver la vista atrás
    se ve la senda que nunca
    se ha de volver a pisar.

    Caminante no hay camino
    sino estelas en la mar...

    Hace algún tiempo en ese lugar
    donde hoy los bosques se visten de espinos
    se oyó la voz de un poeta gritar
    "Caminante no hay camino,
    se hace camino al andar..."

    Golpe a golpe, verso a verso...

    Murió el poeta lejos del hogar.
    Le cubre el polvo de un país vecino.
    Al alejarse le vieron llorar.
    "Caminante no hay camino,
    se hace camino al andar..."

    Golpe a golpe, verso a verso...

    Cuando el jilguero no puede cantar.
    Cuando el poeta es un peregrino,
    cuando de nada nos sirve rezar.
    "Caminante no hay camino,
    se hace camino al andar..."

    Golpe a golpe, verso a verso.

    Yo voy soñando caminos

    Yo voy soñando caminos
    de la tarde. ¡Las colinas
    doradas, los verdes pinos,
    las polvorientas encinas!...
    ¿Adónde el camino irá?
    Yo voy cantando, viajero
    a lo largo del sendero...
    -La tarde cayendo está-.
    "En el corazón tenía
    la espina de una pasión;
    logré arrancármela un día;
    ya no siento el corazón."

    Y todo el campo un momento
    se queda, mudo y sombrío,
    meditando. Suena el viento
    en los álamos del río.
    La tarde más se oscurece;
    y el camino que serpea
    y débilmente blanquea,
    se enturbia y desaparece.

    Mi cantar vuelve a plañir;
    "Aguda espina dorada,
    quién te pudiera sentir
    en el corazón clavada."

    La saeta


    Dijo una voz popular:
    Quién me presta una escalera
    para subir al madero
    para quitarle los clavos
    a Jesús el Nazareno?

    Oh, la saeta, el cantar
    al Cristo de los gitanos
    siempre con sangre en las manos
    siempre por desenclavar.
    Cantar del pueblo andaluz
    que todas las primaveras
    anda pidiendo escaleras
    para subir a la cruz.

    Cantar de la tierra mía
    que echa flores
    al Jesús de la agonía
    y es la fe de mis mayores
    !Oh, no eres tú mi cantar
    no puedo cantar, ni quiero
    a este Jesús del madero
    sino al que anduvo en la mar!.

    He andado muchos caminos

    He andado muchos caminos
    he abierto muchas veredas;
    he navegado en cien mares
    y atracado en cien riberas.

    En todas partes he visto
    caravanas de tristeza,
    soberbios y melancólicos
    borrachos de sombra negra.

    Y pedantones al paño
    que miran, callan y piensan
    que saben, porque no beben
    el vino de las tabernas.

    Mala gente que camina
    y va apestando la tierra...

    Y en todas partes e visto
    gentes que danzan o juegan,
    cuando pueden, y laboran
    sus cuatro palmos de tierra.

    Nunca, si llegan a un sitio
    preguntan a donde llegan.
    Cuando caminan, cabalgan
    a lomos de mula vieja.

    Y no conocen la prisa
    ni aun en los días de fiesta.
    Donde hay vino, beben vino,
    donde no hay vino, agua fresca.

    El viajero

    Está en la sala familiar, sombría,
    y entre nosotros, el querido hermano
    que en el sueño infantil de un claro día
    vimos partir hacia un país lejano.

    Hoy tiene ya las sienes plateadas,
    un gris mechón sobre la angosta frente;
    y la fría inquietud de sus miradas
    revela un alma casi toda ausente.

    Deshójanse las copas otoñales
    del parque mustio y viejo.
    La tarde, tras los húmedos cristales,
    se pinta, y en el fondo del espejo.

    El rostro del hermano se ilumina
    suavemente. ¿Floridos desengaños
    dorados por la tarde que declina?
    ¿Ansias de vida nueva en nuevos años?

    ¿Lamentará la juventud perdida?
    Lejos quedó —la pobre loba— muerta.
    ¿La blanca juventud nunca vivida
    teme, que ha de cantar ante su puerta?

    ¿Sonríe al sol de oro
    de la tierra de un sueño no encontrada;
    y ve su nave hender el mar sonoro,
    de viento y luz la blanca vela hinchada?

    Él ha visto las hojas otoñales,
    amarillas, rodar, las olorosas
    ramas del eucalipto, los rosales
    que enseñan otra vez sus blancas rosas...

    Y este dolor que añora o desconfía
    el temblor de una lágrima reprime,
    y un resto de viril hipocresía
    en el semblante pálido se imprime.

    Serio retrato en la pared clarea
    todavía. Nosotros divagamos.
    En la tristeza del hogar golpea
    el tic-tac del reloj. Todos callamos.


    Son buenas gentes que viven,
    laboran, pasan y sueñan,
    y un día como tantos,
    descansan bajo la tierra.

    Inventario galante

    Tus ojos me recuerdan
    las noches de verano,
    negras noches sin luna,
    orilla al mar salado,
    y el chispear de estrellas
    del cielo negro y bajo.
    Tus ojos me recuerdan
    las noches de verano.
    Y tu morena carne,
    los trigos requemados,
    y el suspirar de fuego
    de los maduros campos.
    Tu hermana es clara y débil
    como los juncos lánguidos,
    como los sauces tristes,
    como los linos glaucos.
    Tu hermana es un lucero
    en el azul lejano...
    Y es alba y aura fría
    sobre los pobres álamos
    que en las orillas tiemblan
    del río humilde y manso.
    Tu hermana es un lucero
    en el azul lejano.
    De tu morena gracia
    de tu soñar gitano,
    de tu mirar de sombra
    quiero llenar mi vaso.
    Me embriagaré una noche
    de cielo negro y bajo,
    para cantar contigo,
    orilla al mar salado,
    una canción que deje
    cenizas en los labios...
    De tu mirar de sombra
    quiero llenar mi vaso.
    Para tu linda hermana
    arrancaré los ramos
    de florecillas nuevas
    a los almendros blancos
    en un tranquilo y triste
    alborear de marzo.
    Los regaré con agua
    de los arroyos claros,
    los ataré con verdes
    junquillos del remanso...
    Para tu linda hermana
    yo haré un ramito blanco.

    Anoche cuando dormía


    Anoche cuando dormía
    soñé, ¡bendita ilusión!,
    que una fontana fluía
    dentro de mi corazón.
    Di, ¿por qué acequia escondida,
    agua, vienes hasta mí,
    manantial de nueva vida
    de donde nunca bebí?
    Anoche cuando dormía
    soñé, ¡bendita ilusión!,
    que una colmena tenía
    dentro de mi corazón;
    y las doradas abejas
    iban fabricando en él,
    con las amarguras viejas
    blanca cera y dulce miel.
    Anoche cuando dormía
    soñé, ¡bendita ilusión!,
    que un ardiente sol lucía
    dentro de mi corazón.
    Era ardiente porque daba
    calores de rojo hogar,
    y era sol porque alumbraba
    y porque hacía llorar.
    Anoche cuando dormía
    soñé, ¡bendita ilusión!,
    que era Dios lo que tenía
    dentro de mi corazón.

    El crimen fue en Granada

    I EL CRIMEN

    Se le vio, caminando entre fusiles,
    por una calle larga,
    salir al campo frío,
    aún con estrellas, de la madrugada.
    Mataron a Federico
    cuando la luz asomaba.
    El pelotón de verdugos
    no osó mirarle la cara.
    Todos cerraron los ojos;
    rezaron: ¡ni Dios té salva!
    Muerto cayó Federico.
    -sangre en la frente y plomo en las entrañas-.
    ...Que fue en Granada el crimen
    sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada...

    II EL POETA Y LA MUERTE

    Se le vio caminar solo con Ella,
    sin miedo a su guadaña.
    Ya el sol en torre y torre; los martillos
    en yunque - yunque y yunque de las fraguas.
    Hablaba Federico,
    requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
    "Porque ayer en mi verso, compañera,
    sonaba el golpe de tus secas palmas,
    y diste el hielo a mi cantar, y el filo
    a mi tragedia de tu hoz de plata,
    te cantaré la carne que no tienes,
    los ojos que te faltan,
    tus cabellos que el viento sacudía,
    los rojos labios donde te besaban...
    Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
    qué bien contigo a solas,
    por estos aires de Granada, ¡mi Granada!"

    III

    Se le vio caminar..
    Labrad, amigos,
    de piedra y sueño, en el Alhambra,
    un túmulo al poeta,
    sobre una fuente donde llore el agua,
    y eternamente diga:
    el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

    Bibliografía

    • Enciclopedia Interactiva de Consulta: Lectus Vergara.

    • Enciclopedia Microsoft Encarta 98.

    • Historia de la Humanidad: Editorial Planeta, 3ª Edición (1979), 1ª Edición (1977).

    • Lengua Castellana I: P. Hernández Carrión - M.D.Moreno Tarrés - M. de Javier Azcona - M.Cirera Zapatero, Editorial Edebé.

    • Literatura Castellana: David Fernández, Editorial Castellnou. 1ª Edición (1999).

    • Mundo, Historia 1º de BUP: Pilar Flores Guerrero - Rafael Fontán Ribeiro - Javier Gómez Espelosín - Luis López Puerta - Evaristo Merino Liceras, Ediciones SM.

    • Nueva Enciclopedia Larousse: Editorial Planeta, 1ª Edición (1980).

    • Poesías Completas: Antonio Machado (edición a cargo de Manuel Alvar), Editorial Espasa, Colección Austral.

    • Romance 7: bajo la dirección de Jaime Mascaró Florit, Ediciones Santillana, 1ª Edición (1989).

    • Talaia 7: Xavier Giner Donaire - Jordi Llastarri Carbonell - Jacint Merino Sánchez, Editorial Bruño.

    • WWW. Yahoo.es

    • WWW.Antoniomachado.es

    Antonio Machado

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    El poema está formado por versos octosílabos, ordenados según la disposición siguiente:

    Cuatro cuartetas (cuatro versos de arte menor con rima cruzada consonante), un pareado y una quintilla (cinco versos de arte menor con rima consonante organizados de manera que nunca puede haber más de dos versos con la misma rima seguidos, no puede acabar en pareado y no puede haber ninguno suelto).