Antología: los mejores relatos fantásticos de habla hispana

Literatura hispanoamericana. Narrativa fantástica. Autores contemporáneos. Relatos sobrenaturales. Opinión

  • Enviado por: J Luz
  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
  • 5 páginas
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Sobre los cuentos Fantásticos:

Antología: Los mejores relatos fantásticos de habla hispana.

Habla mi investigación de que las historias fantásticas producen una satisfacción personal para aquellos que las crean y que de alguna manera los acercan a la vaga, escurridiza y fragmentaria sensación de lo maravilloso y de las visiones llenas de perspectivas, ideas, ocurrencias e imágenes. Significan una manera particular de expresarse, quizás un poco limitada a veces, pero tan antigua y permanente como la literatura misma.

La predilección por los relatos sobrenaturales en muchos casos se debe a que encajan con las inclinaciones personales de cada uno de los escritores del genero, lograr la suspensión de las limitaciones del tiempo, espacio y de leyes naturales que nos rigen a los seres humanos y frustran nuestros deseos de indagar en las Estos cuentos tratan de incrementar la sensación de miedo, ya que el miedo es nuestra más fuerte y profunda emoción y una de las que mejor se presta a desafiar los cánones de las leyes naturales. El terror y lo desconocido están siempre relacionados, tan íntimamente unidos que es difícil crear una imagen convincente de la destrucción de las leyes naturales, de la alienación cósmica y de las presencias exteriores sin hacer énfasis en el sentimiento de miedo y horror.

'Antología: los mejores relatos fantásticos de habla hispana'
Siempre existirá un número determinado de personas que tenga gran curiosidad por el desconocido espacio exterior, y un deseo por escapar de la prisión de lo conocido y lo real, para merodear por las regiones encantadas llenas de aventuras y posibilidades infinitas a las que sólo los sueños pueden acercarse: las profundidades de los bosques antiguos, la maravilla de fantásticas torres y las llameantes y asombrosas puestas de sol. Unas cuantas veces famosos autores de lo fantástico han convertido en increíbles historias sus propios sueños, pero por lo general se inspiran en un paisaje, idea o imagen que desean expresar, y buscan en su cerebro la vía adecuada de crear una cadena de acontecimientos dramáticos capaces de ser expresados en términos concretos. Intentan crear una lista mental de las situaciones mejor adaptadas al paisaje, idea, o imagen, y luego comienzan a conjeturar con las situaciones lógicas que pueden ser motivadas por la forma, imagen o idea elegida.

¿Asombroso, no?

Las historias fantásticas pueden estar clasificadas en dos amplias categorías: aquellas en las que lo maravilloso o terrible está relacionado con algún tipo de condición o fenómeno, y aquéllas en las que esto concierne a la acción del personaje con un suceso o fenómeno grotesco. Al escribir un cuento sobrenatural, siempre hay que poner especial atención en la forma de crear una atmósfera idónea, aplicando el énfasis necesario en el momento adecuado. Los cuentos sobre eventos extraordinarios tienen ciertas complejidades que deben ser superadas para lograr su credibilidad, y esto sólo puede conseguirse tratando el tema con cuidadoso realismo, excepto a la hora de abordar el hecho sobrenatural.

La atmósfera y no la acción, es el gran desiderátum de la literatura fantástica. En realidad, todo relato fantástico debe ser una nítida pincelada de un cierto tipo de comportamiento humano. Si le damos cualquier otro tipo de prioridad, podría llegar a convertirse en una obra mediocre, pueril y poco convincente. El énfasis debe comunicarse con sutileza; indicaciones, sugerencias vagas que se asocien entre sí, creando una ilusión brumosa de la extraña realidad de lo irreal. Hay que evitar descripciones inútiles de sucesos increíbles que no sean significativos.

El libro a tratar en las siguientes páginas se trata de cuentos cortos, de la editora Alfaguara se nos trae una antología de relatos agrupados por género. Después de Los mejores relatos de terror, Los mejores relatos de ciencia ficción y otros libros bastante interesantes, este nuevo volumen, que tiene la particularidad de contar sólo (ni mas ni menos) con autores hispanos nos acerca a un género no demasiado representado por los autores que firman los relatos aquí recogidos, y de ahí lleva su titulo: “Los mejores relatos fantásticos de habla hispana”

Un peculiar estilo que sobrevuela todas las narraciones, encontramos historias de terror, mitologías centroamericanas, homenajes a Lovecraft y, no podía faltar, hasta realismo mágico de la mano de García Márquez. Uno de los relatos más conocidos de este volumen es sin duda "Continuidad de los parques", de Cortázar, un texto de apenas tres páginas en el que se nos presenta a un personaje que acabará siendo protagonista del libro que está leyendo.

Cristina Fernández Cubas está representada en esta antología con "El ángulo del horror", un relato sobrenatural acerca del otro lado de la realidad, un lado siniestro y viscoso que todos preferiríamos no descubrir. Javier Marías, por su parte, demuestra que es un verdadero anglófilo con "No más amores", un tradicional cuento de fantasmas que llegan a hacerse necesarios y cotidianos, y Carlos Fuentes nos lleva hasta las raíces de su tierra mexicana de la mano de un ídolo monstruoso que esclaviza a su dueño en "Chac Mool".

Se recogen también relatos de Ana María Matute, Juan José Millas, Jose María Merino, Juan Benet y el siempre deseado Juan Rulfo.

En esta ocasión solo haré énfasis en 6 de estos relatos dedicados a una realidad paralela que existe en muchísimas mentes en el planeta, la fantasía.

El primer cuento de esta antología “Catálisis”, la acción mínima: paseo cotidiano de una pareja de ancianos por los mismos lugares de siempre, emblema de su vida monótona: “ya había cambios ni margen alguno para la novedad”. Una tormenta, provocada por un misterioso elemento catalizador, altera la realidad, transforma lo familiar en extraño. Todo es lo mismo y no es lo mismo. En este cuento se caracteriza el estilo de Juan Benet, de sus frases largas y descripciones minuciosas, adecua perfectamente en la monotonía.

El segundo cuento “El Brujo postergado” de Jorge Luis Borges sigue mas de cerca el relato medieval, asimismo nos permite plantearnos la cuestión también muy borgeana, de la originalidad literaria. Este mismo se basa en un deán que quería aprender magia, entonces fue donde un brujo el cual le dijo que como el era muy adinerado no se olvidara de el, entonces se marcharon a leer libros sobre magia, concentrados en los libros, luego llego una carta, que le había escrito el obispo su tío, el cual le informaba que estaba muy enfermo y que deseaba verlo, el deán estaba contrariado ya que quería ir a verlo pero no deseaba abandonar los estudios. Así que le envió una disculpa por escrito, tres días después llegaron unos hombres de luto, diciendo que su tío había muerto, y que estaban esperanzados para que el sea su sucesor, efectivamente 10 días después llegaron unos escuderos bien vestidos, los cuales se arrojaron a sus pies y besaron sus manos y lo saludaron obispo. A los 6 meses este recibió mandatos del papa que le ofrecía el arzobispado de Tolosa dejando en sus manos el nombramiento de su sucesor. Fueron para Tolosa los 3, donde los recibieron con honores y misas. Cuando Don Illán supo esto, lo recordó la antigua promesa y le pidió ese titulo para su hijo. El cardenal le hizo saber que había reservado el arzobispado para su propio tío, había determinado favorecerlo y que participen juntos para roma. Murió el papa y nuestro cardenal fue elegido para el papado por todos los demás. Cuando don Illan supo esto, besó los pies de su Santidad, y le pidió el cardenalato para su hijo. El papa lo amenazó diciéndole que el no era más que un brujo, entonces don Illán dijo con una voz sin temblor: pues tendré que comerme las perdices que esta noche encargué. La sirvienta se presentó y don Illán le dijo que las asara. El papa se halló en la celda subterránea tan avergonzado de su ingratitud que no atinaba a disculparse. Don Illán dijo que negó su parte de las perdices y lo despidió con gran cortesía.

De Julio Cortázar se nos ofrece “Continuidad de los parques”, donde un hombre con el que me siento extrañamente identificada por su actitud hacia la lectura, se acomoda en su sillón y empieza el proceso para desconectarse del mundo real que no parece tan interesante comparado con el que le ofrecen las paginas de una novela que acaricia con suavidad. Al comienzo del cuento, un hombre lee una novela, describen su entorno: una pieza que mira a los robles y un sillón de terciopelo; posteriormente, la historia cambia, a lo que les sucede a los otros personajes del relato. Ellos se hallan en una foresta, se narra su furtiva historia de amor como si se hubiera llevado a cabo desde mucho tiempo atrás y se describe un plan que se cumpliría a toda costa, argumentando que no existe otra opción, que cada segundo tiene su propósito marcado desde siempre.

Poco a poco los dos hechos, la existencia del lector en la narración y la necesidad de terminar con un obstáculo por parte de los amantes para verse liberados, se funden como si la realidad fuese una. Los amantes se separan y el bosque de robles narrado semeja la foresta, el personaje masculino camina por los pasadizos descritos al inicio de la obra en la realidad verdadera; él se encuentra avanzando con un cuchillo en las cercanías de la habitación del sillón de terciopelo que daba la espalda a la puerta.

La temática de mundos paralelos es recurrente en la literatura de corte fantástico y es factible que al leer esta historia pensemos que corresponde a este tipo de escritos, pero debemos tomar en cuenta que la historia no es objetada por ningún elemento dentro de la narración. Por ello es que el episodio de esta historia en que dos realidades independientes se entremezclan para lograr contar un suceso se presenta como algo común y coherente al mundo típico empleado por Cortázar “...en que el tiempo narrativo no abarca solo espacios y un orden clásico, sino que, también, la atmósfera espiritual que se crea en la obra y el ámbito general en que se producen los sucesos...”

“El ángulo del horror” de Cristina Fernández Cuba, en este cuento comprendemos que el horror está siempre ahí, al acecho, detrás de la realidad convencional, y que el horror es sinónimo de muerte.

Este cuento se sitúa justamente en uno de esos momentos decisivos de la vida:

A los 18 años, cuando hay que entrar de manera irreversible en el mundo de los adultos.

No parece casual que el ángulo del horror sea una vivencia que los personajes adultos, el padre y la madre, no pueden experimentar.

Es una preocupación subjetiva al protagonista, por lo que cabría una interpretación basada en considerar que todo es fruto de una enfermedad mental. Pero al final proporciona una inquietante veracidad al horror.

Nadie, al finalizar la lectura de El ángulo del horror, podrá estar seguro de no encontrarse con que los objetos más habituales, la casa natal, los familiares o amigos han cobrado una apariencia insospechada. Y es que desde la primera línea entramos en un mundo en el que la quietud, el desconcierto, las extrañezas de la vida cotidiana y a ratos un aparente disparate conspiran para dejarnos entrever oscuros mecanismos del alma. Aunque, ¿tiene algo de anormal que a Marcos le guste deambular desnudo por casa arrancando los más tétricos sonidos a su querido helicón? Nada es alucinación, todo es real. Pero algo se quiebra irremediablemente en algún lugar.

En “Choc Mool” del escritor Carlos Fuentes se nos habla de una fantasía relacionada a un símbolo cultural de un país. Choc Mool es un altar de piedra (estatua) del periodo precolombino Mezo-Americano y es un nombre que se ha tomado para diversas cosas incluso una banda de rock que adoptó el nombre en algún momento de 1980 o las décadas siguientes.

En el relato esta estatua fue comprada a un comerciante por un hombre de negocios en un estado de melancolía, que recorría lugares para encontrarse con su pasado, adquirió la popular estatua y la dejo acabar en el sótano. El sujeto empezó a escuchar quejidos por las noches y un mal día su sótano se inundó, dejando cubierta de musgo su estatua, cuando el sujeto le estuvo quitando el musgo percibió algo escalofriante: la estatua que simbolizaba al señor de las tormentas y los relámpagos estaba tomando vida.

Esta criatura obtenía su poder y vida a través del agua, por ello la casa de este pobre hombre constantemente estaba inundada incluso asta la sala de estar donde nuestro personaje dormía luego de que la estatua tomara posesión de su habitación y en una ocasión intentara atacarle cuando el intento entrar. La presencia de aquel ente cerca de el lo hizo cambiar su personalidad y hacer cosas que ni el reconocía en si mismo, conducta que le hizo perder su empleo y con un poco mas de tiempo los servicios de electricidad y agua a su casa, lo que molesto y debilito a la criatura que cohabitaba con el, la cual día tras día iba aprendiendo a estar viva…Un buen día, el hombre huyo hacia Acapulco donde encontró la muerte tratando de nadar hacia una isla.

El cuento en si comienza desde la muerte del personaje del que hemos estado hablando, un amigo de éste acude a buscar el cadáver para sepultarlo, busca entre sus cosa s y encuentra su diario donde encuentra la loca historia de Choc Mool, entonces cuando llega a casa de su amigo incluso ante de que el llegara a la puerta esta se abre y tras ella aparece un indio con aspecto terrible y oliendo a un nauseabunda loción… ¿Los hace pensar?

“La luz como el agua”, este es un cuento que sin duda entra en la categoría mas loca de las fantasías, el cuento tiene como protagonistas a unos niños que para obtener lo que desean complacen a quien se los vaya a proporcionar , y con una extraña fantasía en común,: de las fuentes de luz, ésta sale como agua.

El detonante de la situación es el mismo narrador, que en algún momento dijo a los niños que la luz era de alguna forma como el agua, uno abría el grifo y esta brotaba. ¡Que disparate!, pensaríamos los mayores, sin embargo, para estos niños significo el viaje mas maravilloso y Gabriel García Márquez se encargo de plasmar aquello.

Al principio del relato los niños se empeñan por conseguir un bote que suben de la cochera a su apartamento a 5 pisos de distancia de su lugar inicial, sus padres no comprendieron esto y tomaron la iniciativa como algo tonto, después de todo ¿ de que serviría un bote dentro de un apartamento? Lo sabrían si pudiesen ver lo que hacían sus niños los miércoles cuando éstos, como todos los miércoles, iban juntos al cine y los niños aprovechaban la ocasión para romper algunas bombillas y navegar en la luz…

Utilizando sus logros estudiantiles como métodos de persuasión, los muchachos consiguieron un equipo de buceo y obteniendo un especial reconocimiento publico por parte de su rector consiguieron una fiesta permitida por sus padres. El miércoles, día en que sus padres iban al cine, los niños tuvieron su fiesta. Entonces la gente noto con sorpresa como algo parecido al fuego descendía del quinto piso de un edificio, al llamado acudieron los bomberos y al llegar a la escena encontraron un montón de chicos ahogados en un océano de iluminación.

Todos los cuentos cuentas de un vocabulario normalmente fluido y sencillo que cambia solo a veces en el todo, la percepción de emociones a través de la forma de escritura. Los principales recursos lingüísticos utilizados son el símil, la metáfora y la onomatopeya, para la correcta y vivida descripción del ambiente. El ambiente de fantasía es expresado por la situación en la que se encuentran los personajes, las acciones que realizan y el desenlace de la situación.

La Antología de los mejores relatos del habla hispana es en definitiva, una buena oportunidad de descubrir "el otro lado" de una serie de autores que han sido reconocidos por sus obras realistas o, como mínimo, alejadas de esa fascinación por lo sobrenatural que inunda las páginas del libro.

Características como el tratamiento poético, el distanciamiento irónico, el culturalismo, el apoyo en el imaginario tradicional y el protagonismo e los espacios, llenan los relatos anteriormente descritos y nos permiten escabullirnos dentro del mundo de lo exótico y surrealista.

Hablando ya de mi opinión personal acerca de los relatos, no me agradaron los cuentos ni siquiera por haber obedecido a mi placer de leer, me parecieron confusos y a veces absurdos y eso es grave para alguien que se inclina a leer la fantasía de tipo terrorífica de Stephen King y J.R.R. Tolkien antes de otra cosa. Los únicos relatos que fueron de mi agrado fueron Choc Mool y Continuación de los bosques, quizá por ser los más coherentes de los 6. El que menos me agrado entre los otros 4 fue el de “La luz como el agua”, no por el vocabulario, tampoco la naturaleza de los personajes, la trama me pareció simplemente horrible, incomprensible a veces. Pero esta opinión surge de apenas mis 16 años, quizás cuando me incline a otro tipo de lecturas que abran mi percepción literaria hacia otro lugar y tiempo, encuentre alguna otra riqueza en el contenido de estos cuentos, mientras tanto debo por honestidad a mi misma que estos relatos a excepcion de 2 han sido un fiasco.