Antiguo Régimen y Liberalismo

Historia de España siglo XVIII y XIX. Absolutismo. Poder absoluto. Régimen político liberal. Reformismo Borbónico

  • Enviado por: Cactuz
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas

publicidad
cursos destacados
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
El curso de Reparación de Telefonía Celular o Móvil está orientado a todas aquellas...
Ver más información

Graba audio con Apple Logic Pro 9
Graba audio con Apple Logic Pro 9
En este curso aprenderemos a realizar grabaciones de audio de calidad utilizando Apple Logic Pro 9. Exploraremos todo...
Ver más información


EL ANTIGUO REGIMEN Y EL LIBERALISMO: DOS SISTEMAS ENFRENTADOS.

EL ANTIGUO REGIMEN

Denominamos Antiguo Régimen a la manera tradicional de gobierno en los Estados europeos que imperaba en el siglo XVIII, excepto en Holanda y el Reino Unido. Este tipo de gobierno resultaba anticuado a finales del siglo XVIII, pues era inapropiado para las transformaciones sociales y económicas que se estaban produciendo. El gobierno absoluto de los reyes implicaba el mantenimiento de una injusta organización social, resultado de la división en estamentos y basado en la perpetuación de situaciones de privilegio que favorecía a una minoría.

El Antiguo Régimen se identifica por tres elementos:

  • Una organización política basada en el poder absoluto de la Corona, sustentada por los siguientes principios:

  • La soberanía, la capacidad de tomar decisiones en los asuntos públicos, corresponde exclusivamente al rey, llamado por ellos el soberano.

  • El Estado es patrimonio y propiedad de la Corona. Su dominio se considera obtenido legítimamente por derecho de conquista y transmitido por herencia.

  • El poder del rey es absoluto, su autoridad se encuentra por encima de la lay. Concentra en su persona los tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial.

  • La administración territorial depende del régimen señorial. De esta forma, algunas parcelas del poder publico, como el cobro de impuestos, el reclutamiento, la aplicación de la justicia local, etc... quedan en manos de grupos particulares(clero, nobleza).

  • Una organización social estamental. La sociedad se divide en tren estamentos a los que se accede por nacimiento:

  • La nobleza y el clero tienen leyes particulares, como la exención del pago de impuestos, el cobro de tributos en beneficio propio y una serie de ventajas procesales: no se les puede aplicar tormento para obtener confesiones; su testimonio en los juicios prevalece sobre el de individuos de menor rango social y no pueden ser castigados con penas infamantes como la horca.

  • El tercer estado agrupa a las personas que sostienen económicamente al reino con su trabajo y sus impuestos, ya sean campesinos, artesanos, comerciantes, banqueros, etc,. Entre ellos, los que habitan en las ciudades y se dedican a los negocios (burgueses) son los más receptivos a las propuestas de cambio.

  • Un sistema económico adaptado a las necesidades de una economía predominantemente agraria:

  • Existencia de trabas a la circulación de bienes inmuebles; la propiedad vinculada o amortizada no puede cambiar de manos. Está prohibida su compra, venta donación o división por la herencia.

  • Pervivencia de monopolios derivados del régimen señorial sobre el uso de molinos, hornos, lagares, ríos, montes, etc.. Así como de aduanas señoriales, peajes y derechos preferentes de venta.

  • Los artesanos están obligados a inscribirse en el gremio, asociación de los productores de un mismo oficio residentes en una misma ciudad. E gremio concede las licencias para abrir nuevos talleres, fija los precios, salarios, jornadas de trabajo, calidad de los productos, etc.

EL LIBERALISMO

Frente al Antiguo Régimen, en los siglos XVII y XVIII surge una corriente de pensamiento que elaboró un sistema político, social y económico alternativo. Liberalismo.

  • Un nuevo régimen político basado en los principios liberales:

  • La soberanía no corresponde al rey, sino a la nación, entendida como una comunidad con una trayectoria histórica común, que habla una lengua determinada y habita un lugar concreto. Se delega, mediante el voto, en las Cortes.

  • El Estado no es un patrimonio de la Corona, sino un conjunto de instituciones, creado para garantizar los derechos de los ciudadanos: a la propiedad, libertad de opinión, igualdad ante la libertad de imprenta...

  • El rey no está por encima de la ley, por lo que debe jurar la constitución (ley fundamental del Estado). Poderes: el ejecutivo, asignado al rey, que lo ejerce a través del gobierno y sus ministros; el legislativo, ejercido por las Cortes en representación de la nación, que votan individualmente las propuestas de la le, y el judicial desempeñado por los jueces, que actúan en los diferentes tribunales de justicia.

  • Supresión de los estamentos. Se establece la igualdad de los individuos ante la ley y el fisco. Las diferencias sociales se mantienen, o incluso aumentan entre las distintas clases en relación con su dedicación profesional y su nivel de renta.

  • La actividad económica debe ser libre, espontánea, regulada por el libre juego de la oferta y la demanda en el mercado. El Estado no debe intervenir en ella salvo para garantizar el cumplimiento de la ley, la defensa del territorio el mantenimiento de la red de comunicaciones.

  • La propiedad vinculada debe ser desamortizada, toda propiedad de bienes y medios de producción debe ser privada y alienable, no debe tener trabas que impidan su venta, donación, etc., para que cambie de manos.

  • Deben ser abolidos los monopolios para que las condiciones de producción, transformación y circulación de bienes sean libres, garantizando la competencia.

  • La supresión de los gremios da paso a la libre creación de empresas y a la libertad de contratación. Desaparecen los límites legales que impiden el alargamiento de las jornadas, la reducción de los salarios... Paralelamente se prohiben las asociaciones (capitalismo).

En España el cambio se realizara de forma violenta a través de revoluciones y guerras civiles. No fue un proceso lineal, sino que sufrió avances y retrocesos continuos. Al final se impuso el modelo liberal, que beneficiaba a la alta burguesía y a la aristocracia.

TEMA1. LA ESPAÑA DEL SIGLO XVIII.

PUNTO1_LA ESPAÑA DEL ANTIGUO REGIMEN.

LA SOCIEDAD ESTAMENTAL

Los grupos privilegiados, nobleza y clero, poseían la mayor parte de la propiedad, no pagaban impuestos y ocupaban casi todos los cargos públicos. El clero está formado por los que se dedicaban a la vida religiosa; en la España del siglo XVIII constituían poco mas del 2% pero controlaban más del 40% de la propiedad territorial. La nobleza, a la que se pertenecía por nacimiento o por nombramiento real, (menos del 5% de la población) poseía extensas propiedades territoriales y tenía en su poder numerosos señoríos jurisdiccionales, en los que administraban justicia y de los que extraían grandes rentas.

El 3er estamento reunía a los campesinos, la burguesía y las clases populares de la ciudad.

Los campesinos, (la inmensa mayoría de la población) estaban sometidos a un régimen señorial que les obligaba a entregar la mayor parte de sus rentas agrarias y les mantenía al límite de la supervivencia.

ECONOMIA AGRARIA DEL ANTIGUO REGIMEN

En el s. XVII en España, la agricultura era la fuente esencial de riqueza. A ella se dedicaba más del 80% de la población, la posesión de las tierras otorgaba rentas y poder, pero la mayor parte de las tierras estaba amortizada: era lo que se llamaba de “manos muertas”. Así sucedía con las propiedades de la Iglesia, de los Ayuntamientos o de los nobles. La institución del mayorazgo, consistía en el derecho a vincular el conjunto de bienes al título nobiliario, o a la familia, de tal forma que el heredero, siempre uno sólo para no dividir el patrimonio, podía administrar los bienes y gozar de ellos, pero sin venderlos o alquilarlos. En el s XVIII el mayorazgo estaba en plena vigencia, y ya no sólo nobles, sino que también plebeyos enriquecidos amayorazgaban sus tierras.

La propia Corona, la Nobleza y la Iglesia, eran titulares de los señoríos, extensas posesiones sobre las que ejercían jurisdicción y de las que recibían rentas. Cerca del 80% de la tierra cultivable estaba fuera del mercado, y la mayoría de la población no podía acceder a la propiedad. Ello impedía la movilidad económica, dado que la principal fuente de riqueza, la tierra, estaba inmovilizada en unas pocas manos.

La mayor parte del campesinado era arrendatario o jornalero. La condición de estos campesinos variaba según las zonas y el tipo de contrato que tenían. En Cataluña, la mayoría de las tierras eran de señorío laico o eclesiástico, de medianas proporciones, y eran cultivadas por campesinos con contratos enfitéuticos, estables, su situación era mejor al no estar sometidos a aumentos de renta y poder gozar del crecimiento de los rendimientos agrarios. En Galicia y Asturias, los arrendamientos (foros) eran fijos durante tres generaciones, pero la falta de tierras dio origen a subforos y a un problema de minufundismo al consolidarse explotaciones minúsculas, insuficientes para mantener una familia.

En el sur de Castilla, en Extremadura o en Andalucía existían enormes extensiones en manos de la nobleza y el clero, que eran trabajadas por campesinos en arriendos a corto plazo o jornaleros. Las condiciones eran las más duras para el campesinado, ya que les eran aumentadas las rentas a voluntad de los señores. Otro problema: los grandes propietarios, organizados desde la E.M en la poderosa organización del Honrado Concejo de la Mesta, poseían enormes rebaños que les proporcionaban grandes beneficios y en muchos casos privaban el uso de la tierra para pastos en lugar de cultivarla.

La industria tradicional, talleres artesanos, continuaba organizada de forma gremial, con un estricto control sobre la producción y la creación de nuevos talleres. La escasez de la demanda por las crisis de la agricultura mantenía una forma proteccionista de la producción.

Respecto al comercio, el mercado interior era débil y escaso, limitado en la mayoría a los intercambios de tipo local o comarcal. Existían graves problemas de transporte y continuaban aisladas las zonas del interior y de la periferia.

PUNTO2_ LA MONARQUIA ABSOLUTA DE LOS BORBONES.

El absolutismo es la ultima fórmula del poder político del AR. Apareció en Francia en el siglo XVI, como resultado de la evolución de la monarquía autoritaria. La llegada al trono español de la dinastía francesa de los Borbones significó la implantación de dicha fórmula política en nuestro país.

LA GUERRA DE SUCESION

En 1700, el último monarca de la casa de Austria, Carlos II murió sin descendencia directa. Los candidatos a ocupar el trono, por sus vínculos familiares, eran Felipe D´Anjou, nieto de Luis XIV de Francia y de la princesa española Mª Teresa de Austria y el archiduque Carlos de Habsburgo, hijo del emperador de Austria. El testamento de Carlos II designaba como sucesor al candidato Borbón, que fue proclamado rey en 1701, como Felipe V.

Este nombramiento provocó un conflicto grave, su acceso al trono español fortalecía el poder de los Borbones en Europa, y Gran Bretaña, Holanda y Portugal declararon su apoyo al candidato austríaco y entraron en guerra contra Francia y España. La sucesión al trono español pasó de ser un conflicto interno, a un grave problema de política internacional.

En el interior de España la cuestión sucesoria también había dividido a los territorios peninsulares. Castilla se mostró fiel a Felipe V y la Corona de Aragón, especialmente Valencia y Cataluña respaldaron al candidato austríaco.

Los ingleses y los holandeses mostraron su interés por acabar la guerra y reconocer a Felipe V como monarca español En los tratados de Utrech (1713), se firmó la paz a cambio de importantes concesiones a Austria, que se quedó con el Milanesado, Flandes, Nápoles y Cerdeña y a Gran Bretaña, que recibió Gibraltar y Menorca como compensación, junto a privilegios comerciales con la América española.

EL ABSOLUTISMO MONARQUICO

En la monarquía autoritaria, el rey controlaba y gobernaba los diferentes territorios y se situaba a la cabeza de las diferentes instituciones y de las Cortes. El monarca absoluto constituía la encarnación misma del Estado. Su poder era ilimitado, era fuente de ley, autoridad máxima de gobierno y cabeza de la justicia.

Instalados a principios del s. XVIII en el trono español, los Borbones impusieron el modelo del absolutismo monárquico. Los primeros Borbones españoles, Felipe V y Fernando VI, combatieron la pocas limitaciones que aún actuaban a parte de la Corona, afanándose por fortalecer el poder real.

CENTRALIZACION Y UNIFORMIZACION

Felipe V, mediante los decretos llamados de Nueva Planta impuso la organización político_administrativa de Castilla a los territorios de la antigua Corona de Aragón. Con la excepción de Navarra y el País Vasco, todo el territorio constituyó una única estructura de carácter uniforme. La Nueva Planta abolió las Cortes de los diferente reinos de la Corona de Aragón, integrándola en las de Castilla, que de hecho se convirtieron en las Cortes de España.

Las Cortes sólo se reunían a petición del rey, se constituyeron como el órgano esencial de gobierno del país, que ejercía funciones consultivas, tenía facultades legislativas y judiciales y actuaba como Tribunal Supremo de Justicia.

Por encima de las Cortes se situaba el poder del monarca, que intervenía y decidía en todos los asuntos del Estado.

LOS INTENTOS DE RACIONALIZACION Y MODERNIZACION

Los Borbones intentaron nacionalizar la administración del territorio y para ello eliminaron los antiguos virreinatos y crearon demarcaciones provinciales, enfrente de cada una nombraron a un capitán general con atribuciones militares y administrativas, que ejercía como gobernador. Se implantaron también reales audiencias, presididas por los capitanes generales, y que tenían competencias judiciales, se extendió la institución de los corregidores castellanos, para el control de las principales ciudades.

La mayoría de las reformas consistieron en extender instituciones castellanas al resto del Estado pero la aportación más novedosa fueron los intendentes. Estos funcionarios dependían directamente del rey, gozaban de amplios poderes y tenían como misión la recaudación de impuestos y la dinamización económica del país; controlara a las autoridades locales, cuidar de las Reales Fábricas, impulsar el desarrollo de la agricultura y la ganadería, levantar mapas, etc.

La preocupación por los problemas económicos se evidenció en los intentos de reorganización de la Hacienda. Los Borbones comprendían que si no se reformaba el sistema, procurando que todos los habitantes pagasen en relación con su riqueza, incluyendo a los privilegiados, el saneamiento económico era imposible.

LA POLÍTICA EXTERIOR

El reinado de los Borbones se inició con la pérdida de poder de la Corona española en el contexto internacional. Tras la Guerra de Sucesión, los Tratados de Utrech (1713) y Rastatt (1714) permitieron a Felipe V salvar el trono, pero a cambio de ceder todas las posesiones en Europa. La pérdida de peso en el conjunto europeo libró a la monarquía de la pesada carga militar y financiera que había supuesto en los siglos XVI y XVII el mantenimiento de las posesiones europeas. Los Borbones pudieron volver sus ojos al interior del país y concentrarse en mejorar la situación española.

Éste fue un siglo de relativa paz y estabilidad, aunque no faltaron acontecimientos bélicos en los que se vio implicada España. Los intereses españoles en Italia llevaron a Felipe V a firmar una serie de pactos con Francia (Pactos de Familia) que ligaron a lo largo del S. XVIII los intereses de ambas monarquías.

La llagada al trono de Fernando VI, inauguró una época de neutralidad en la política exterior española.

Los Borbones contaban todavía con un extraordinario conjunto de colonias en América y se hicieron verdaderos esfuerzos por mejorar y racionalizar tanto la Administración como el comercio colonial.

España intervendrá en la guerra de los Siete Años al lado de Francia, contra Inglaterra perdiendo las posesiones americanas de la Florida.

PUNTO3_EL REFORMISMO BORBÓNICO.

Carlos III accedió al trono español al morir su hermano Fernando VI sin descendencia directa. Su reinado constituyó la etapa más interesante del s. XVIII. Carlos II ya había reinado en Nápoles y había entrado en contacto con las ideas ilustradas. Despotismo Ilustrado.

LAS NUEVAS IDEAS ILUSTRADAS

El modelo económico-social y político del Antiguo Régimen fue durante el s. XVIII criticado por pensadores conocidos como Ilustrados. La característica del pensamiento ilustrado es una ilimitada confianza en la razón: ni la autoridad, ni la tradición, ni la revelación pueden sustituir a la razón y todo aquello que ésta no pueda aceptar debe ser rechazado como superstición.

Eran firmes partidarios de la educación y el progreso.

Los ilustrados critican los principios de la sociedad estamental, afirmando la igualdad y el derecho a la libertad de todos los hombres. Criticaron también la organización económica, la falta de libertad para comprar, vender, establecerse o progresar y defendieron un modelo que garantizase la propiedad y la libertad de comercio e industria.

Se opusieron al dominio ideológico de la Iglesia y sus privilegios. Se enfrentaron al absolutismo monárquico, defendiendo la necesidad de un contrato entre gobernantes y gobernados que garantizase los derechos básicos del individuo. Montesquieu defendió la separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), Rosseau planteó el principio de soberanía popular.

LA ILUSTRACION ESPAÑOLA

A partir de 1750-60, encontramos una generación con preocupaciones ilustradas que empiezan a criticar el modelo social imperante en España; entre ellos: Feijoo, Jovellanos, Floridablanca...

Los ilustrados españoles hicieron de la educación el objetivo prioritario, lucharon contra las órdenes religiosas y contra los estamentos privilegiados.

La otra preocupación básica de los ilustrados españoles fue la cuestión económica. Todos eran conscientes de que el atraso del país provenía de la pervivencia del fuerte predominio de la propiedad nobiliaria y eclesiástica, del excesivo control sobre las actividades económicas, y del desconocimiento de las nuevas técnicas, inventos y avances, aplicados ya en otros países.

EL DESPOTISMO ILLUSTRADO:CARLOS III

Carlos III se enfrentó al inicio de su reinado con una fuerte oposición de los grupos privilegiados a su programa de reformas.

En 1766 se produjo el motín de Esquilache, una revuelta compleja en la que se unieron el malestar de la población por la carestía y el precio de los alimentos, la oposición al excesivo poder de los altos cargos extranjeros y la resistencia de los privilegiados que veían menguados con las reformas su poder e influencia. Esto confluyó en una revuelta popular en Madrid contra las medidas de saneamiento y orden público tomadas por el ministro Esquilache: limpieza urbana, alumbrado, prohibición de juegos de azar y uso de armas, así como de utilizar sombreros chambergos y capas largas.

Ante la extensión de la revuelta, Carlos III destituyó a Esquilache, frenó las reformas y bajó el precio de algunos productos.

Los motines cesaron rápidamente y Carlos II continuó, ahora con ministros españoles, su programa de reformas cuyo objetivo era abolir algunos de los privilegios propios de la sociedad del A.R. En 1783 se declararon honestas todas las profesiones.

Carlos II reclamó el derecho de nombrar los cargos eclesiásticos, a controlar la Inquisición y a fundar monasterios y combatió el intento del la Iglesia de constituir un poder dentro del Estado.

EL REFORMISMO ECONOMICO

Carlos III contó con una serie de colaboradores que desde diversos puestos del gobierno lo auxiliaron: adoptaron una serie de mediadas de carácter económico como:

A.- Limitar los privilegios de la Mesta, apoyar la propuesta de Olavide de colonización de nuevas tierras (Sierra Morena) e impulsar los proyectos de reforma agraria para aumentar el nº de propietarios y arrendatarios.

B.- Crear mercados de bienes y de capitales, fomentando así, en el interior de España, las infraestructuras de transporte y la libre circulación de mercancías (Ley de libre circulación de granos, 1765), y en el comercio colonial, establecer una cierta liberalización (fin del monopolio del puerto de Cádiz, decretado en 1765)

C.- Apoyar la actividad industrial, liberalizando gradualmente el proceso de fabricación a partir de 1768 o abandonando la gestión directa de las Reales Fábricas desde 1761. Al mismo tiempo, se establecieron aranceles (Arancel de 1782) y se firmaron tratados comerciales para defender la industria nacional de la competencia exterior.

D.- Estabilizar y moderar la política impositiva con el objeto de fomentar la producción asociada a la estabilidad del gasto público.

Interesante fue la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País, rápidamente se fueron creando sociedades en muchas provincias del país, con el objeto de fomentar la agricultura, el comercio y la industria y traducir y publicar libros extranjeros e impulsar la difusión de las ideas liberales.

Gobierno e ilustrados, estaban de acuerdo en considerar la agricultura como el mayor problema de la economía española. Influidos por las nuevas ideas de que la tierra y la agricultura eran la principal fuente de riqueza de un país, veían las trabas que impedían disponer de la propiedad (amortización, manos muertas, señoríos) como un obstáculo cuya eliminación era indispensable. En consecuencia, criticaron el régimen señorial, las formas de propiedad de la Iglesia, los mayorazgos o la propiedad comunal.

LOS LIMITES DEL REFORMISMO BORBONICO

Despotismo Ilustrado, en España presenta en su conjunto un balance positivo. Se limitó el nepotismo y la corrupción en la Administración, se impulsaron reformas de tipo económico, se apoyaron propuestas y proyectos para el progreso de la instrucción pública, para el saneamiento de las ciudades o para la mejora de la red de carreteras.

Enfrentarse con la nobleza significaba, destruir la base de desigualdad civil sobre la que se asentaba la propia monarquía absoluta.

PUNTO4_LAS TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS

CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO

El S. XVIII se caracterizó por el crecimiento ininterrumpido de la población. Fuera por el fin de las grandes pestes, por la mejora de las técnicas agrícolas y la introducción de nuevos cultivos, o por una época de relativa paz, el hecho es que las grandes mortandades desaparecieron.El crecimiento fue territorialmente desigual, creciendo mucho más la periferia, que llego a doblar su población, que el interior, que apenas aumentó.

Los monarcas y especialmente los déspotas ilustrados, convencidos de que un aumento de población era indispensable para promover el desarrollo de la agricultura y la industria, adoptaron políticas poblacionistas. Así lo hicieron los Borbones españoles, ofreciendo incentivos a las familias numerosas y acogiendo inmigrantes católicos, a los que ofrecían tierras u ocupaciones.

El crecimiento de la población durante el S.XVIII estuvo limitado por las crisis de subsistencias que periódicamente asolaban determinadas zonas del país. La falta de alimentos o el encarecimiento de estos, provocaban periódicamente hambrunas.Estas poblaciones hambrientas, además eran más castigadas por enfermedades y epidemias, con lo que aumentaba entre ellas una mortalidad de por sí alta.Ni la política poblacionista de los Borbones, ni el contexto general de crecimiento demográfico de este siglo, fueron acompañados de una mejora de los rendimientos y la comercialización de la agricultura, que resultó incapaz de alimentar de forma sostenida al conjunto de la población española.

LAS TENSIONES DEL SECTOR AGRARIO

Tensión provocada por un aumento de la población superior al de la oferta de alimentos. Por diversas causas: por un lado las desfavorables condiciones climáticas y agronómicas. Con las técnicas conocidas estas sequías y las elevadas temperaturas en esa época del año limitaban los productos que se podían cultivar e impedían aplicar las nuevas técnicas desarrolladas en Europa, que habían multiplicado los rendimientos.

Más de la mitad de la tierra estaba amortizada en manos de la Iglesia de los Ayuntamientos o de los Nobles, los cuales recibían a través de impuestos y derechos, una gran parte de la producción obtenida por los campesinos, lo que limitaba la reinversión. Por último la escasez de tierras obligaba a cultivar las de peor calidad o dedicadas a pastos, provocando en ambos casos el descenso de los rendimientos

Vídeos relacionados