Antígona; Sófocles

Literatura clásica griega. Tragedia griega. Mitología y realidad. Influencias. Contexto histórico

  • Enviado por: Candle
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 4 páginas
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Ensayo de Wold Literature

  • Título: “La fuerza del destino en Antígona de Sófocles”

  • Opción elegida: 2c: formal essay

  • Libro: Antígona (de Sófocles)

  • Número de Palabras: 1228

  • Año: 2002


La fuerza del destino en Antígona de Sofocles

Mientras leía Antígona (la tercer obra de Sófocles que he devorado en estos últimos cuatro meses), me percataba de que el tema recurrente (o fondo común) en las tragedias griegas sucede ser la lucha contra un destino inexorable que determina la vida de los mortales. Pero... ¿Todo está determinado?¿Existe realmente el libre albedrío? ¿O acaso somos meros actores de un guión escrito por un Dios (o varios) que por aburrimiento creó el universo para observarnos como si nuestra vida fuera una telenovela o historieta? Ésta cuestión ha causado acalorados debates y ha plagado tanto el mundo científico como el literario. A lo largo de la historia de la literatura han aparecido en infinidad de ocasiones alusiones a la predestinación y las profecías, especialmente en las obras de teatro de la antigua Grecia y romanas, y Antígona es un buen ejemplo de ello. Debo admitir que encuentro fascinantes la mitología griega y las tragedias, aunque poseo una opinión y una mentalidad bastante diferente a la de la etapa clásica, es decir, considero que su posición ante el porvenir y su religión son incompatibles con los tiempos de hoy. Me resulta inconcebible que en el presente, cuando el hombre ha llegado a descubrir el código genético humano mediante el cual se podría crear un ser humano con las características deseadas, exista alguna persona pueda alegar que somos víctimas del destino.

Coincido con Arthur Schopenhauer -(1788-1860) Filósofo alemán- cuando este escribe: "El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos." Esto significa que creo en el libre albedrío, y en que el hombre forja su propio destino, aceptando obviamente las limitaciones humanas, que suelen derivar de la libertad de las demás personas. Mi concepción de la vida parece ser análoga a los cuentos que leía de niña - llamados “Elige tu propia aventura” de la editorial Atlántida- en los que uno va eligiendo diferentes opciones de acción que lo van llevando a uno u otro final. Sin embargo, la tragedia mencionada fue escrita con una forma de ver el mundo diferente, en el que el hombre depende de los designios religiosos que existan para él, y por lo tanto no es conveniente desafiar a los dioses por que el que se atreva recibirá castigo seguro. Este rasgo se puede observar claramente cuando Tiresias le advierte la suerte que sufrirá Creonte en caso de no cambiar su posición acerca de la condena de Antígona y la prohibición de sepultar a su hermano Polinices “Pero tu recuerda bien que no transcurrirán muchos de los raudos giros del sol sin que tú des en pago a un muerto surgido de tus entrañas, a cambio de otros cadáveres ... habrá en tu casa lamentos de hombre y mujeres. Y en su rencor se unirán todas las ciudades en cuantas ocurrió que fragmentos del cadáver cayeran en poder de perros o fieras, o de alguna alada ave...” . La riqueza en los detalles de lo anteriormente transcripto denota la capacidad predecir el futuro del anciano -y demuestra por tanto que es imposible que se tratara de un consejo dado tras evaluar las posibles consecuencias de la decisión-. Previsiblemente, lo vaticinado ocurrió al pie de la letra, demostrando que no debía dudarse de las predicciones de los adivinos, pues a estos junto con las sacerdotisas de lo oráculos se les había otorgado la facultad de ver el destino que poseían los dioses para los seres humanos. Sin embargo, es necesario señalar que aunque luego de una breve reflexión (posterior al dialogo con Tiresias) Creonte se arrepintió de las decisiones anteriormente tomadas, y dio entierro al cuerpo de Polinices, al intentar liberar a Antígona se encontró con que ya era demasiado tarde: ésta se había ahorcado, por lo que su hijo, Hemón (y prometido de Antigona) le arrebató la espada al rey y se suicidó clavándosela en el pecho. Esto parece demostrar que según Sófocles de la suerte que el destino tenga asignado a los mortales no hay forma de evadirla.

Otro ejemplo digno de citarse sería el de la sepultura de Polinices, que según la ley divina, constituía una obligación. En la antigua Grecia el rito funerario era importante ya que se creía que si un cadáver no era enterrado, el alma no podría ingresar al Hades y quedaría errante. Luego de la muerte de los hijos varones de Edipo en acción recíproca, Creonte prohíbe todo tipo de servicios funerarios al “traidor de la patria”, tal vez sin darse cuenta de que con su ley humana está intentando sobrepasar una ley divina, situación que Antígona advierte por lo cual exclama: “...ni siquiera creía que tus edictos tuvieran tanta fuerza como para que un simple mortal pase por sobre las ágrafas pero inconmovibles leyes de los dioses. Pues no tienen vida por hoy o por ayer sino por siempre, y nadie sabe de donde han surgido” La fuerza y poder de lo religioso es tan grande que hace que la ley que prevalezca al fin sea la de los dioses, ya que el destino de los muertos es ser sepultados sin importar las aberraciones cometidas durante su vida, y así es hecho con los restos de Polinices.

Otro aspecto a destacar es que el destino es presentado por el enfrentamiento de los esfuerzos humanos con fuerzas externas que frustran sus aspiraciones, y el mal se exterioriza como la ignorancia (ya sea como desconocimiento o falso saber), sin la cual hubieran actuado de otra manera o sus tragedias se hubieran alivianado. Esto puede observarse cuando Antígona se suicida antes de que lleguen a liberarla de su encierro, ya que de haber imaginado que Creonte habría de cambiar de opinión difícilmente lo hubiera hecho. Asimismo, si el monarca hubiera conocido desde el principio los hechos trágicos que sucederían, hubiera perdonado la falta de Antígona ni bien se percató de ella, lo cual se demuestra cuando Creonte al ver la tragedia ocurrida, arrepentido, exclama: “¡Oh infaustas resoluciones mias!” No se impute nada de esto a otro hombre porque ha sucedido por mi culpa” . Sin embargo, estos “héroes trágicos” poseían una sabiduría interna que los condujo a llevar a cabo los actos que luego los hicieron sucumbir, y esto probablemente sea lo opuesto a la ignorancia, es decir, tener una visión clara de los que otros no ven, lo que aumenta su dolor y los aísla. Este sentimiento aparece en Antígona cuando se da cuenta de que es la única que ve que Creonte no puede desafiar las leyes divinas, produciendo que ella exija a Ismena que la abandone (por comprender que su apoyo es inútil si no ve lo mismo que ella), que vea injusta su condena y decida refugiarse en sus antecesores ya difuntos.

A modo de conclusión, considero que la influencia religiosa es tan grande que Antígona se convierte en una heroína al utilizar su libertad para elegir la muerte como destino (faltando a la ley) antes que ofender a los Dioses. Además, la tragedia griega esta forjada sobre la Fe en que la ley reina sobre los asuntos humanos y no el azar: y así por medio de la confirmación de las predicciones, “Sófocles quiere decir... que en la más compleja y aparentemente fortuita combinación de acontecimientos existe un designio, aunque no podamos llegar a comprenderlo”

Palabras: 1228

Bibliografía:

  • Antígona de Sófocles; Editorial Biblos: Edición 1994

  • Esquilo y Sófocles Obras Completas; editorial El Ateneo: tercera edición Septiembre 1957

  • Los Griegos por H. D. F. Kitto; Editorial Universitaria de Buenos Aires : Edición 1962


Pagina 109 del libro Antígona de Sófocles de la editorial Biblos

Pagina 88 del libro Antígona de Sófocles de la editorial Biblos.

Páginas 664 y 666 respectivamente del libro Esquilo y Sófocles Obras Completas de la editorial El Ateneo

Pagina 243 del libro: Los Griegos por H. D. F. Kitto de la Editorial Universitaria de Buenos Aires