Antártida

Geografía. Antártica. Polo Norte. Polo Sur. Clima. Flora. Fauna. Divisiones políticas. Tratado Antártico. Investigaciones científicas

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INTRODUCCION

Antártida, cuarto continente más grande del mundo, situado casi en su totalidad al sur de los 66°30' latitud S (el círculo polar antártico), que rodea al polo sur. En general, su forma es circular con un largo brazo —la península Antártica. El agua que rodea al continente antártico se considera un océano en sí mismo, a menudo llamado océano Antártico. La Antártida no tiene población nativa. Los científicos y grupos de apoyo, que normalmente no permanecen más de un año, son sus únicos habitantes. El punto más elevado del continente es el macizo Vinson (5.140 m). Siete naciones reivindican la soberanía de ciertos territorios de la Antártida, pero desde el Tratado Antártico de 1961, estas demandas han sido abandonadas en favor de la cooperación internacional en las investigaciones científicas. (Argentina, Australia, Chile, Francia, Gran Bretaña, Nueva Zelanda y Noruega han formulado dichas demandas).

ENTORNO NATURAL

Datos Geográficos: Se encuentra en torno al Polo Sur y sus límites son los oceános Atlántico, Índico y Pacífico. A 1000 Km. está el Cabo de Hornos (América), a 3600 Africa, a 2250 Tasmania (Australia) y a 2250 Nueva Zelanda.

A continuación se expone un resumen de los datos geográficos más importantes (Fuente Enciclopedia Micronet):

'La Antártida'
Superficie total: 13.209.000 km2 (4º más extenso).
Porcentaje de la superficie terrestre: 11%.
Extremos: el territorio antártico ocupa el casquete polar situado al S del círculo polar antártico (paralelo 66º 32´ 30´´ del hemisferio sur). Los puntos más septentrionales se hallan en la península de Graham (60º de longitud O) y algunas zonas de la Tierra de Wilkes (entre los 80 y 140º de longitud E).
Altitud media: 2.600 m.
Longitud de costas: 23.000 km.
Islas y archipiélagos adyacentes: islas Shetland del Sur, islas Orcadas del Sur.
Principales sistemas montañosos: montes Transantárticos.
Monte más alto: Vinson (4.897 m). Población: únicamente está habitada por los científicos de las distintas bases que los países firmantes del Tratado Antártico han establecido en el territorio.

Clima: La Antártida es el continente más frío. La temperatura más baja del mundo, -88,3 ° C, fue registrada el 24 de agosto de 1960, en la estación Vostok. Además, fuertes vientos azotan el continente. En el interior se han registrado vientos de hasta 320 km/h. Estos vientos soplan en pendiente desde el interior hacia la costa y, combinados con las bajas temperaturas, crean peligrosas ráfagas de viento helado.

Se pueden distinguir tres regiones climáticas en la Antártida. El interior se caracteriza por un frío extremo y ligeras nevadas; las zonas costeras experimentan temperaturas algo más suaves y niveles de precipitaciones mucho más altos, y la península Antártica tiene un clima mucho más cálido y húmedo en el que son habituales las temperaturas sobre cero.

El interior de la Antártida tiene día perpetuo durante el verano del hemisferio sur y oscuridad durante el invierno. En las zonas costeras, más al norte, hay largos periodos de insolación durante el verano, pero durante gran parte del resto del año hay amanecer y anochecer.

Flora: Hay muy pocas plantas que sobrevivan en la Antártida. Las poquísimas que hay están en áreas sin hielo. Sólo hay 350 especies sobre todo líquenes, musgos y algas. No hay árboles.

Fauna: Ningún animal vertebrado terrestre habita la Antártida. Se pueden encontrar invertebrados, especialmente ácaros y garrapatas, que pueden tolerar las bajas temperaturas, pero todavía se consideran poco comunes. Los océanos circundantes, sin embargo, contienen gran cantidad de vida animal. Un enorme número de ballenas se alimentan de la rica fauna marina, especialmente de krill. Seis especies de focas y cerca de doce especies de aves viven y se reproducen en el Antártico. El habitante más eminente de la Antártida es el pingüino. El pingüino es un pájaro incapaz de volar que vive en las banquisas y los océanos alrededor de la Antártida, y se reproduce en las superficies de hielo o tierra de la costa.

Focas: Las focas son mamíferos adaptados a las frías aguas de la antártida. Hay seis especies diferentes de focas. Las más conocidas son la foca leopardo y la foca elefante. Respiran el aire y no pueden estar sumergidas mucho tiempo y viven en la superficien marina alimentándose de krill y peces. La foca leopardo se denomina así por las características de su piel y por su fiereza natural, sinedo una gran cazadora, incluso de pingüinos. Los machos pueden alcanzar los 3 metros y pesar 350 Kg. Siendo algo más grandes las hembras.

Ballenas: Son los animales mamíferos más grandes que viven en el océano.

Las ballenas dentadas necesitan cazar para vivir y en la antártida se pueden encontran entre otras: la ballena asesina, la ballena esperma y los delfines. La primera es la más fiera de los océanos, cazando animales de sangre caliente como focas y pingüinos. Viven en grupos de hasta 20 individuos, miden hasta 7 metros y pesan hasta 8 toneladas. La ballena esperma se llama así por su gran cabeza que es 1/3 de su cuerpo. Fueron cazadas hasta casi su extinción durante los siglos XVIII y XIX debido a que eran una fuente de aceite que se usaba como combustible en esa época. Miden hasta 14 metros y pueden pesar 30 toneladas. Los delfines son animales muy poco numerosos en la Antártida.

Otro grupo de ballenas son las denominadas sin dientes: Estas comen pequeños animales como el krill filtrando el agua del mar a través de su boca. Estas ballenas son extremadamente grandes. La más conocida es la ballena azul. Es el animal más grande del mundo, puede llegar a medir 31 m. y pesar 84 toneladas. Nadan en grupos de 20 ó más individuos. Son característicos los sonidos que emiten para comunicarse y orientarse que pueden escuharse a miles de Km. Su caza como fuente de aceite las ha llevado hasta el peligro de extinción. Se cree que en la actualidad quedan sólo de 1000 a 5000 ballenas azules.

Aves: Casi todas las aves de la antártida son aves marinas, es decir que dependen del mar para alimentarse. Se protegen del frío por una gruesa piel y viven en colonias. El ave más característica es el pingüino. Es la más numerosa del continente Antártico. Están muy bien adaptados al frío por su grueso plumaje. Usan sus cortas alas para nadar en el océano y cazar. Por tierra se desplazan con sus cortas patas. El más carácterístico es el pingüino emperador. Otra especie espectacular que vive en las islas subantárticas es el pingüino rey que mide 95 cm. Y tiene un peculiar colorido.

Peces: Hay doscientas especies de peces en la Antártida. Los más característicos son el bacalao antártico y el pez hielo. Algunas especies de bacalo han desarrollado una interesante estrategia para adaptarse el frío que consiste en producir una sustancia anticongelante en su sangre para evitar la congelación y soportar temperaturas bajo cero.

Krill: es un crustáceo minúsculo que mide 2-3 cm. Viajan por el océano en enjambres o acúmulos grandes que pueden teñir de rosa el propio océano. Son el elemento más importante de la cadena alimentaria. El krill se alimenta de plantas microscópicas que flotan en el océano (fitoplacton) y a su vez el krill es el alimento básico de focas, ballenas, pingüinos y otras aves.

Otros invertebrados: Hay numerosas especies de zooplacton (además del krill), moluscos y corales.

Riqueza natural: Se cree que en la Antártida existen grandes depósitos de valiosos recursos minerales. Se ha descubierto carbón en depósitos comercialmente atractivos, pero no se sabe de la existencia de ningun mineral en cantidades potencialmente útiles. Se cree que existen grandes depósitos de petróleo y gas en la plataforma continental antártica. Por otra parte el hombre desde principios del siglo XX ha expoliado muchos especies animales especialmente las focas (industria de la piel), las ballenas y el krill. En 1986 quedó prohibida la caza de ballenas si bien barcos noruegos y japoneses has seguido practicándola. Existen muchas especies en peligro. Se cree que solo quedan un 1% de ballenas azules. En 1972 también se firmó un protocolo que protegía a las focas antárticas. El krill es una fuente importante de proteínas y una vez procesado se ha utilizado como alimento para enriquecer productos para consumo animal y humano sobre todo en Rusia y Japón. Se cree que desde 1970 se han pescado 6 millones de toneladas sobre todo por barcos rusos y japoneses. Esta sobrexplotación puede alterar el equilibrio ecológico de la antártida.

HISTORIA Y EXPLORACION DE LA ANTARTIDA

El descubrimiento

La Antártida no fue descubierta hasta principios del siglo XVIII. El capitán de navío británico James Cook fue el primer explorador en cruzar el círculo polar antártico a partir de 1770, pero, aunque circunnavegó la Antártida, nunca avistó el continente. Cook se dio cuenta de que existía un continente meridional por los depósitos de rocas en los icebergs, pero no era el exuberante y poblado lugar que algunos esperaban.

De 1819 a 1821, una expedición rusa bajo el mando del oficial naval y explorador Fabian von Bellingshausen circunnavegó la Antártida y descubrió algunas islas cercanas a la costa. Probablemente los primeros grupos en avistar el continente fueron el del cazador de focas estadounidense Nathaniel Palmer y el de los oficiales navales británicos William Smith y Edward Branfield; ambos navegaron cerca de la punta de la península Antártica en 1820. El primer desembarco conocido fue realizado el 7 de febrero de 1821 por otro cazador de focas estadounidense, el capitán de navío John Davis. En 1823 el ballenero británico James Weddell descubrió el mar que lleva su nombre y penetró hasta el punto más meridional que ningún barco hubo alcanzado jamás.

Sin embargo, sólo se concedió el rango de continente a la Antártida a partir de 1840. Tres expediciones nacionales separadas —una expedición francesa a cargo de Jules Dumont d'Urville, una expedición británica al mando de sir James Ross y una estadounidense dirigida por el capitán de navío Charles Wilkes— navegaron un trecho de costa suficiente como para darse cuenta de que la tierra cubierta de hielo que vieron era realmente una masa continental. Desde finales del siglo XIX hasta principios del siglo XX, numerosas expediciones visitaron la Antártida. Con el estímulo del Congreso Geográfico Internacional varias naciones enviaron expediciones.

La llegada del hombre al polo sur

(tomado de Al filo de lo imposible 2001):

Londres, 1895, un impuso definitivo:

El VI Congreso Internacional de Geografía, celebrado en Londres en 1895 concluyó con una declaración de intenciones que terminaría por impulsar las expediciones en la ruta del sueño antártico: "La exploración de las regiones antárticas es el trabajo geográfico más importante que hay que emprender antes del fin de siglo".

El mensaje, entre la invitación y el reto, animó a varias naciones del mundo a conseguir el objetivo soñado: el de ser los pioneros en poner un pie en el Polo Sur Geográfico. La carrera por conseguirlo se aceleró a partir de ese momento. En los primeros años del nuevo siglo, cinco países europeos -Suecia, Gran Bretaña, Alemania, Francia y Noruega- extienden a la Antártida la tradición de los grandes viajes científicos. Los jefes de las expediciones incluso llegaban a mantener encendidas discusiones acerca de los métodos a emplear para conseguir llegar cada vez más lejos. Así, mientras los nórdicos se mostraban partidarios de utilizar perros para arrastrar los trineos y facilitar el avance a los hombres sobre la superficie helada, los británicos preferían prescindir de ellos. Debían ser los hombres quienes tirasen de los trineos, en una defensa a ultranza de la mística del esfuerzo personal.

Shackleton, a 156 kilómetros del Polo Sur:

Después de un intento previo fallido, Ernest Shackleton, oficial de la marina mercante inglesa que apenas había cumplido a los 30 años, se embarcó en febrero de 1907 en un pequeño barco foquero, el Nimrod. Le acompañaban 15 hombres más. Shackleton pisó la Antártida, descubrió el glaciar de Beardmore y se propuso ser el primero en alcanzar el Polo Sur Geográfico. El 9 de enero de 1909, se encontraba a tan sólo 156 kilómetros de conseguirlo, pero consciente del deterioro físico de sus hombres y de la falta de víveres, decidió desandar lo andado. Setenta días de ida sobre el hielo y cincuenta de vuelta. A su regreso a Inglaterra, tratado como un héroe y aclamado por la prensa, el rey Eduardo VII le concedió un título nobiliario a sus 36 años.

Scott y Amundsen, tragedia y gloria:


Situémonos a mediados del año 1910. El Imperio Británico necesitaba un golpe de efecto en la carrera exploradora del Polo Sur y reúne una gran expedición a bordo del Discovery. Entre la tripulación se encuentra un equipo de científicos. Al mando, Robert Falcon Scott, capitán de corbeta que ya había participado en una expedición antártica anterior. La opinión pública británica reclama hazañas y Scott decide hacer públicos sus planes en las páginas del Times. Se abre una suscripción nacional completada por subvenciones estatales. El objetivo, ser los primeros en pisar el Polo Sur Geográfico, además de llevar a cabo un programa de investigaciones científicas.

Mientras tanto, varios miles de kilómetros al norte de Gran Bretaña, otra expedición más modesta y silenciosa ultima los preparativos. También quiere descubrir el Polo Sur antes que nadie. Al frente, Roald Amundsen, un aventurero que desde niño había soñado con llegar al Polo Norte y cuyo destino le condujo a las antípodas para encontrarse con la gloria. Scott y Amundsen llegan a la Antártida en el invierno de 1910 y montan sus campamentos antes de lanzarse a la travesía rumbo al polo. Los noruegos entrenan a los perros y alistan los trineos. Amundsen escoge a los cuatro compañeros que le acompañarán en el asalto: Helmer Hanssen, oficial de larga carrera y especialista en perros; Hassel, aduanero conductor de trineos; Bjaaland, campeón de esquí, y Wisting, arponero de ballenas. El 20 de octubre de 1911 salen del campamento Framheim con doce perros por trineo. Ascienden el terrorífico glaciar Axel Heiberg, recorren 600 millas náuticas y el 14 de diciembre Amundsen y sus cuatro compañeros alcanzan los 90º míticos. Han llegado al Polo Sur Geográfico. Sabedor de su fortuna, Amundsen deja en la tienda de campaña junto a los míticos 90º una carta a Scott...

«Querido comandante Scott: Como usted será probablemente el primero en llegar aquí después de nosotros ¿puedo pedirle que envíe la carta adjunta al rey Haakon VII?

Si los equipos que hemos dejado en la tienda pueden serle de alguna utilidad, no dude en tomarlos. Con mis mejores votos, le deseo un feliz regreso.
Sinceramente suyo".

Scott, con la moral hundida Al poco de leer la misiva de Amundsen, no puede esconder el desánimo en su diario: «Este es un lugar espantoso. Es realmente horrible que nos hayamos atormentado tanto hasta llegar aquí sin recibir la recompensa de ser los primeros. Va a ser un regreso agotador».

El británico no se equivocó. Emprendió junto a sus cuatro compañeros el retorno, con la moral rota y golpeados por las tormentas. Les esperaban 1.500 kilómetros de travesía. «Si no fuera un caballero, describiría nuestra actual situación con una única palabra: mierda», volvió a escribir en los días siguientes. Agotados, la Antártida fue impía con ellos. Cayeron uno a uno.

El 17 de febrero de 1912 Evans, uno de sus muchachos, murió al desprenderse por una grieta. La última del diario de Scott, correspondiente al 29 de marzo, terminaba así: «Es una lástima, pero no creo poder seguir escribiendo. Por favor, cuidad de nuestros deudos». Un año después hallaron los cinco cadáveres.

División política y Tratado Antártico:

Conforme avanzó la exploración de la Antártida empezaron a surgir conflictos entre las naciones. Inlaterra declaró suyas ciertas partes del continente en base a los descubrimientos polares. Chile y Argentina no aceptaron esta resolución unilateral. Posteriormente se vieron implicados Nueva Zelanda y Australia al cederles Gran Bretaña parte de su soberanía. También se anexionaron territorios Francia, y Noruega . Todos estos repartos obedecían siempre a resoluciones unilaterales por parte de cada país, manteniéndose el conflicto durante gran parte del siglo XX.

La Antártida quedaba así dividida en: Territorio Antártico Australiano (Australia), Territorio Antártico Argentino (Argentina), Territorio Antártico Chileno (Chile), Tierras Australes y Antárticas de Francia (Francia), Territorio de la Reina Maud e islas (Noruega), Dependencia de Ross (Nueva Zelanda), Territorio Antártico Británico (Reino Unido).

Situación geográfica.
Nombre: Dependencia de Ross
Superficie: 730.000 km²
Estatuto político: dependencia de Nueva Zelanda


. Situación geográfica.
Nombre: Territorio Antártico Argentino
Superfice: 953.388 km2

Argentina

Situación geográfica.
Nombre: Territorio Antártico Chileno
Superficie: 1.250.000 km2.
Estatuto político: territorio perteneciente a la XII Región de Magallanes y la Antártica Chilena (parte del mismo es reclamado también por Argentina y el Reino Unido).

Situación geográfica.
Nombre: Territorio Antártico Australiano
Superficie: 6.120.000 km²
Estatuto político: territorio del gobierno australiano

Situación geográfica.
Nombre: Territorio Antártico Británico
Superficie: 1.710.000 km²
Estatuto político: colonia del Reino Unido (parte del mismo es reclamado por Chile y Argentina)

Situación geográfica.
Nombre: Territorio de la Reina Maud e islas Bouvet y Pedro I
Superficie: Bouvet, 58 km²; Pedro I, 180 km²; sin datos sobre el Territorio de la Reina Maud
Estatuto político: dependencia del Reino de Noruega

Situación geográfica.
Nombre: Tierras Australes y Antárticas de Francia
Superficie: 439.797 km²
Estatuto político: territorio de ultramar francés con estatuto especial

La voluntad de convocar una reunión internacional para discutir el estatuto jurídico de la Antártida y su régimen de utilización surgió en 1957, durante la celebración del Año Geofísico Internacional. El éxito de las investigaciones desarrolladas en el continente antártico con tal ocasión, en las cuales participaron científicos de ambos lados del telón de acero, llevó al Presidente de los Estados Unidos, Dwight David Eisenhower, a reclamar un compromiso entre las naciones con presencia efectiva en la Antártida para colaborar en su conservación y evitar acciones unilaterales contrarias al interés general de la Humanidad. En pleno apogeo de la Guerra Fría, el temor de que alguna de las superpotencias pudiese iniciar la explotación de los ingentes recursos antárticos con el fin de romper el equilibrio geopolítico, unido a la positiva experiencia de la colaboración científica internacional, animaron a los doce estados que mantenían bases de investigación en la Antártida a sentarse a negociar. Así, el 1 de diciembre de 1959, la Unión Soviética, Estados Unidos, Argentina, Chile, Reino Unido, Alemania, Australia, Noruega, Nueva Zelanda, Francia, Sudáfrica y Bélgica rubricaron el Tratado Antártico, cuya entrada en vigor tuvo lugar dos años después y para el cual se estableció una vigencia de 30 años, transcurridos los cuales cualquiera de los signatarios podría denunciarlo.

El breve texto consensuado constaba de 16 artículos antecedidos por una declaración de principios en la cual se recogían los objetivos fundamentales del Tratado: la preservación de la Antártida para fines pacíficos, la promoción del libre intercambio de investigaciones científicas y la desnuclearización del continente.

El Tratado Antártico fue sólo un primer paso en la forja de un compromiso internacional efectivo sobre la utilización y preservación de la terra australis. Era necesario profundizar en los acuerdos y conseguir la implicación de un mayor número de naciones. El número de adhesiones fue muy pequeño durante los primeros años de vigencia, aunque según se fueron incorporando nuevos instrumentos jurídicos creció el interés de terceros estados. La primera aportación al Sistema Antártico, nombre que se dio al conjunto de la legislación sobre la Antártida, formado por el Tratado y las posteriores normas de desarrollo, fue el Convenio para la Conservación de las Focas Antárticas, firmado en 1972, al que siguió en 1980 el Convenio sobre Conservación de los Recursos Minerales Antárticos. Mayor importancia tuvo el documento suscrito en 1988 en la IV Sesión Consultiva Especial celebrada en Wellington (Nueva Zelanda), en la cual se planteó por primera vez la regulación del aprovechamiento de los recursos minerales de la Antártida. Era un tema que no se había abordado en el Tratado Antártico, que sólo se ocupaba de la protección de los recursos vivos.

A finales de los ochenta ya eran 39 los estados adheridos al Tratado Antártico, de los cuales 26 eran miembros consultivos. La XI Sesión Consultiva se celebró en cuatro reuniones, la primera de las cuales se celebró en Viña del Mar (Chile) en noviembre y diciembre de 1990. El resto tuvieron por sede Madrid, la capital de España (es miembro consultivo desde 1988), y en ellas se planteó la renegociación de un Tratado Antártico que cumplía ya los 30 años de vigencia previstos para su revisión. Las conversaciones se plasmaron en un nuevo texto, el llamado Protocolo de Madrid, que fue firmado el 4 de octubre de 1991 en El Escorial por 23 de 26 países con derecho a voto y siete de los catorce miembros no consultivo. En él se prohíben definitivamente las actividades mineras y se garantiza la protección de la Antártida durante al menos 50 años, hasta el 2041.

INVESTIGACION CIENTIFICA EN LA ANTARTIDA

En la Antártida se han realizado notables investigaciones científicas entre las que se incluyen estudios de glaciología, meteorología, geomagnetismo, control del clima mundial, sismología y física ionosférica. Los océanos ricos en nutrientes que rodean la Antártida son un importante foco de investigación. Los biólogos han descubierto que los peces de aguas antárticas tienen un componente anticongelante en su sangre que les permite soportar temperaturas bajo cero. Estudios realizados sobre la historia biológica de pingüinos, focas y krill (una potencial fuente de alimento mundial) han proporcionado información nueva sobre la ecología de estas especies. Estudios de carácter internacional han mejorado la comprensión de la reproducción del krill y han permitido a los científicos mejorar sus predicciones sobre los límites seguros para la recolección de este animal.

Los geólogos han reconocido las zonas de rocas más expuestas del continente, incrementando el conocimiento sobre las estructuras geológicas básicas y la historia de la Antártida. Los geólogos glaciares, que estudian los restos del pasado de los glaciares, han descubierto que la Antártida contuvo en alguna época mucho más hielo del que contiene ahora. Los restos fósiles hallados incluyen logros como el descubrimiento de los primeros restos de mamíferos encontrados allí, en 1982, y, el hallazgo del primer dinosaurio fosilizado en 1986. Fósiles de este tipo han proporcionado hasta ahora una secuencia casi completa de la separación del antiguo continente Gondwana. Los vulcanólogos han estudiado extensamente el monte Siple y el volcán en activo del monte Erebus. Los geólogos han recogido miles de meteoros (incluyendo unos pocos y raros fragmentos lunares).

Los glaciólogos de varios países han empleado modernos métodos de investigación como la radioglaciología para obtener información sobre el paisaje debajo de la capa de hielo y descubrir grandes lagos entre el suelo y el fondo del hielo. Los satélites han sido utilizados para trazar el lento movimiento de la superficie de hielo.

Los científicos franceses han colocado radiotransmisores en los icebergs para seguir su movimiento y representantes de los gobiernos de Arabia Saudí y Australia han considerado la posibilidad de remolcar icebergs a regiones áridas necesitadas de agua.

Los científicos también han realizado estudios sobre el calentamiento global del continente. En 1995 surgió un número extraordinariamente grande de icebergs, alterando radicalmente las dimensiones de la placa de hielo.

Los expertos meteorológicos han realizado continuos registros durante alrededor de veinticinco años que proporcionan datos sobre la función de la Antártida en el clima mundial. Una de esas contribuciones ha sido el descubrimiento, observado por primera vez por científicos británicos en 1985, del llamado “agujero en la capa de ozono”, que se desarrolla cada primavera antártica en la estratosfera por encima del continente y que desaparece total o parcialmente al final de la estación. El significado de esta reducción en la capa de ozono en las cercanías del polo sur continúa en estudio. Puede ser un fenómeno natural en parte, pero la evidencia indica que la pérdida de ozono está relacionada con el problema de la liberación de clorofluorocarbonos a la atmósfera.

Principales bases científicas: Scott (Nueva Zelanda); Casey, Davis, Mawson (Australia); Capitán Arturo Prat (Chile), General Belgrano II (Argentina); Byrd (Estados Unidos de América); Vostok (Rusia); Halley Bay (Reino Unido); Dumont d´Urville (Francia).