Antártida

Geografía. Antártica. Bases antárticas argentinas. Instituto Antártico Argentino. Fauna

  • Enviado por: Alexargen
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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HISTORIA ANTÁRTICA

La historia de un continente comienza cuando llega el hombre y la presencia humana es muy reciente en la Antártida.

Los primeros avistajes se realizaron durante el siglo XVII. En 1756 un navío español el "León" procedente del Perú en ruta a Cádiz es abatido al sur del Cabo de Hornos por un temporal y el 28 de junio avista una isla y la circunnavegan denominándola San Pedro.

Entre 1772 y 1775, el capitán inglés James Cook cincunnavegó el continente antártico y aunque no lo avistó, dedujo su existencia por las masas de hielo que navegaban a la deriva. También arriba a la isla San Pedro a la que rebautizó Georgias del Sur. En 1794 fueron formalmente ubicadas geográficamente las rocas "Aurora", cuya existencia, denunciada por un buque español 20 años antes, se había transformado en una leyenda.

Al finalizar el siglo XVIII se inicia un primer período de la Antártida caracterizada por las aproximaciones de naves españolas y de otras banderas cada vez más hacia el sur y por algunos descubrimientos de archipiélagos de importancia.

El siglo XIX marca un gran cambio en el territorio americano que lucha contra España para lograr su independencia. En ese marco bélico, el almirante Guillermo Brown, emprende una campaña en 1815 para hostigar a la flota española en el Pacífico, con 2 buques: la fragata "Hércules" y el bergantín "Trinidad". En busca de su destino zarpó rumbo al sur y al transponer el cabo de Hornos un fuerte temporal abatió hacia el mar Antártico alcanzando los 65º de latitud sur. El informe de Brown indica la presencia de tierra cercana. El petitorio que el comerciante Juan Pedro Aguirre presenta al Consulado de Buenos Aires el 18 de febrero de 1818, solicitando la autorización para la instalación de un establecimiento para pesca de lobos en alguna de las islas existentes a la altura del Polo Sur, que confirma el conocimiento de tierras antárticas.

Uno entre otros varios foqueros, el "Spiritu Santo", que fue seguido por el "Brig" norteamericano "Hercilia" hasta la isla Decepción.

La información precedente es de suma importancia; revela que fueron foqueros argentinos quienes habían visitado con anterioridad las islas y, si en el año 1818 ya se dirigían a ellas con rumbo fijo, surge como consecuencia que las conocían anteriormente, por lo cual remitía su descubrimiento, por lo menos, al año 1817.

Entre 1819 y 1821 los buques rusos "Vostok" y "Mirny" circunnavegaron el Antártico. Su comandante F. G. de Bellingshausen, un alemán al servicio de Rusia, era un hombre cauteloso y emprendedor.

En 1821 avistó una costa ríspida y montañosa, que nombró Tierra Alejandro 1 (69º 53'S) en honor al zar de Rusia.

Todas esas comprobaciones fueron el punto de partida de sucesivos viajes de buques que desplazaron sus actividades hacia el sur, tomando como punto de reunión las inmediaciones de las Islas Shetland y especialmente la abrigada isla Decepción.

En 1823 el capitán inglés Weddell, descubre el mar que hoy lleva su nombre, por el que penetró hasta los 74º 15'S y 34º 17'W en condiciones excepcionalmente favorables de hielo.

Posteriormente y zarpando en 1838 desde los Estados Unidos el teniente de marina de guerra Charles Wilkes alcanza el cabo de Hornos y circunnavega el continente antártico.

Hacia la mima época tuvo lugar una expedición de franceses comandada por el capitán Cesar Dumont D' Urville, de la Marina de Guerra. Descubrió lo que llamó Tierra Adelia, Luis Felipe e Isla Joinville, éstas dos últimas al norte de la Península Antártica .

Enterado de estos descubrimientos, James Ross, oficial de la Marina Británica, zarpó hacia el sur desde Nueva Zelanda, con el "Erebus" y "Terror". Atravesó el hielo de mar, que en el verano deriva hacia el norte, y después de cuatro días entró en un mar abierto que ahora se denomina de Ross. También vio el monte "Erebus", un volcán activo de más de 4.000 metros de altura. Posteriormente el Gobierno de Buenos Aires dicta el 10 de junio de 1829 un decreto de incuestionable importancia para nuestra soberanía: la creación de la Comandancia Político Militar de las Islas Malvinas. Hay un aspecto de este decreto que es también fundamental para nuestra soberanía antártica, porque es la primera norma legal que obliga a la protección y conservación de la fauna en las islas adyacentes al Cabo de Hornos, es decir en las islas antárticas.

Los pinnípedos habían sido objeto de un exterminio brutal desde fines del siglo anterior en las costas patagónicas y de archipiélagos adyacentes.

En 1880 el Presidente Roca dio apoyo a una expedición austral, proyectada por el marino italiano Guillermo Bove, que se concretó a través del Instituto Geográfico Argentino. Una especial sensibilidad en la reciente investigación antártica fue desarrollada por el Instituto Geográfico Argentino especialmente a través de su presidente el doctor Estanislao S. Zeballos. Estos esfuerzos culminaron el 23 de noviembre de 1896 cuando el doctor Francisco Seguí sucesor de Zeballos elevó al Poder Ejecutivo el proyecto de una expedición científica polar.

Paralelamente, surgen nuevas peticiones para el establecimiento de factorías comerciales en las islas Shetland de Sur y la Península Antártica.

En 1894, Luis Neumayer invoca al Ministro del Interior con un petitorio para que se le autorice la exploración y reconocimiento de la "Tierra de Grand". Luego de fundamentar su pedido en razones políticas y económicas dice que conviene que se conozcan esas tierras bajo el amparo de la bandera a la que pertenecen, y de sus trabajos surgirá la base para aquellos que deseen explorarla y explotarla en sus riquezas.

El 29 de diciembre de 1894, el Presidente de la Nación don Luis S. Peña suscribía una resolución autorizando a Neumayer para explorar el territorio situado al sur de la Patagonia y denominado de Grand (hoy Península Antártica), aunque prohibiendo cualquier tipo de explotación.

A fines del siglo pasado se inician una series de estudios intensivos sobre la naturaleza del antártico, recomendados por sucesivos Congresos Internacionales de Geografía y que culminaron exitosamente en el año 1957-1958, cuando se lo llamó Año Geofísico Internacional, durante el cual se revelaron muchos de los interrogantes científicos existentes.

Nuestro país brindó todo el apoyo requerido por las misiones científicas extranjeras.

Bajo esta nueva óptica de los años polares se realiza entre el período 1897-1899 la Expedición Antártica Belga, comandada por el teniente Adrían de Gerlache, de la que participó Roald Amundsen. Gerlache quedó con su buque encerrado y a la deriva entre los hielos durante todo el invierno.

Antes de él, ninguna expedición científica había invernado en la Antártida.

Para cumplir las recomendaciones del Congreso Internacional de Geografía reunido en Berlín en 1899, se organizaron cuatro expediciones científicas: la Expedición Antártica Alemana (1901-1903), comandada por el profesor Erich Von Drygalsky; la Expedición Antártica Sueca (1901-1904), comandada por el profesor Otto Nordenskjöld; la Expedición Antártica Británica en la misma fecha comandada por el capitán Robert F. Scott y la Expedición Antártica Nacional Escocesa (1902-1904), comandada William S. Bruce.

El 10 de octubre de 1900 se decidió la participación en la Expedición Antártica Internacional. Para este fin se encomendó el establecimiento de un observatorio magnético y meteorológico en la Isla de los Estados. A mediados de noviembre de 1901 comienza la instalación de un faro y un observatorio en la isla Observatorio del grupo Año Nuevo, frente a la costa norte de la Isla de los Estados, bajo la conducción del Teniente de Navío Horacio Ballvé.

El gobierno argentino ofreció todo su apoyo a la Expedición Sueca del Dr. Nordenskjöld y en ella participó el Alférez de Fragata José María Sobral, joven argentino que cumplió trabajos de meteorología, magnetología y geodesia. La expedición invernó entre los años 1902-1903, y fue rescatado por la corbeta argentina Uruguay .

El 22 de febrero de 1904 la Argentina comenzó a ocupar tierras antárticas al comprar la pequeña estación meteorológica del escocés doctor Bruce, en la Isla Laurie de Orcadas del Sur.

La ocupación argentina es así la más antigua y permanente del Continente Antártico. En 1950 el Observatorio de Orcadas pasó a jurisdicción de la Fuerza Aérea y en 1952 a la del Ministerio de Marina, siendo operado como Destacamento Naval Orcadas (decreto Nº 13.714 del 23 de diciembre de 1952), denominación que actualmente mantiene .

Cuando ya contaba casi treinta años de servicio, la corbeta Uruguay inició su etapa más gloriosa. Reacondicionada para enfrentar los hielos antártico procedió a efectuar los relevos de la flamante base Orcadas en la temporada 1904-1905, durante la cual buscó infructuosamente a la Expedición Francesa del doctor Jean Charcot de la cual se ignoraba el paradero. Con posterioridad regreso a la Antártida en doce temporadas, la última en 1922. Actualmente es buque museo junto a la fragata Sarmiento en el puerto de Bueno Aires.

El capitán Carl Anton Larsen fundó junto a industriales argentinos y comerciantes la primera Factoría Ballenera del Hemisferio Sur Compañía Argentina de Pesca S.A. en las islas Georgias del Sur.

La segunda estación meteorológica permanente en los mares australes también fue establecida por nuestro país en enero de 1905, en las proximidades de la Compañía Argentina de Pesca en Grytviken.

Antártida en perspectiva histórica


Desde el descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492 tan solo la reserva mantenida sobre la cartografía disponible sobre las tierras australes y la falta de incentivos comerciales para estas travesías podrán explicar que transcurran casi 300 años hasta el progresivo descubrimiento de la Antártida. Los sucesivos descubrimientos iniciados desde el cuadrante correspondiente al océano atlántico extienden la frontera de exploración hacia al sur a favor de los intereses comerciales centrados en la explotación foquera. Inglaterra, EE.UU , España y Francia se disputarán a partir de 1800 los derechos de precedencia en los sucesivos descubrimientos los cuales no estarán exentos de polémicas.

Recién hacia fines de siglo en base a la apreciación de la magnitud geográfica de lo que se confirmará como un nuevo continente, el interés científico recibirá el respaldo gubernamental de las potencias para iniciar la exploración sistemática del nuevo territorio. La lejanía geográfica y la inclemencia del clima antártico caracterizará a esta etapa de los descubrimientos como la época heroica, calificativo que sin mayores dificultades puede extenderse hasta bien entrado el siglo 20. Recién entonces la navegación segura, los medios radioeléctricos de comunicación, la tracción mecánica y finalmente el desarrollo alcanzado por la aviación permitirán avanzar con mucho menores riesgos en el relevamiento de un continente que aún a fines del siglo 20 mantiene sus mas importantes enigmas sin revelar.

BREVE RESEÑA GEOGRÁFICA

El Continente Antártico se extiende entorno al Polo Sur y está circunscripto por el Círculo Polar Antártico a los 66 º 33' S, excepto la Península Antártica, que enfilando hacia el norte, enfrenta a Sudamérica.

Los océanos Atlántico, Pacífico e Indico bañan el continente, determinando una ancha faja marina que lo rodea completamente. Las distancias que lo separan de los demás continentes son: a Sudamérica, 1.000 km.; a África, 3.600 km.; a Tasmania, 2.250 km.; a Nueva Zelanda, 2.200 km. Tal separación del resto de los continentes, a través de los mares más tempestuosos del globo, es un barrera infranqueable y explica la falta total de una fauna superior. La existente es sólo fauna costera de adaptación acuática o volátil y su fuente de alimentación se encuentra en el mar.

Una capa de hielo cubre a la Antártida, ocultando su perímetro, su relieve y sus verdaderas dimensiones, por lo que no se conoce con exactitud su área, pero se la estima en alrededor de 14.000.000 de km. cuadrados. Si se considera en un sentido más amplio con las islas y los mares helados que la rodean, auméntase considerablemente esa cifra. A este conjunto se lo denomina el antártico.

Las grandes escotaduras determinada por los mares de Ross y Wedell dividen a la Antártida en dos lóbulos de diferentes tamaños denominados: Antártida Oriental, al mayor, Antártida Occidental, al menor, que es el que proyecta la Península Antártica.

El aspecto general del Continente Antártico es el de una gran meseta interior, la "Meseta Polar", cuya altura en el mismo Polo Sur, alcanza los 3.000 metros, de los cuales 2.700 metros corresponden al espesor de hielo. Esta cobertura, que hace de la Antártida el continente de mayor altura media del globo (2.000 metros sobre el nivel del mar), oculta el relieve subyacente, permitiendo que sólo afloren aquellas formaciones montañosas que superan en altura al espesor del hielo que las cubre y que son llamadas "Nunatak".

La capa de hielo, producto de la precipitación fluye por gravedad y dirigiéndose hacia la periferia, se vuelca en el mar a través de valles, dando lugar a los glaciares tipo alpino o bien lo hace a través de terrenos poco accidentados o por las escotaduras de su perímetro, originando las barreras de hielo.

Al penetrar en el mar, estas formaciones flotan y posteriormente se desprende formando los témpanos que son llevados hacia el norte por las corrientes marinas donde terminan por destruirse merced al embate de las olas y a las altas temperaturas.

La mayor elevación correspondería a un pico del Macizo Vinson (5.620 m) en la Tierra de Elsworth. Existe un volcán en actividad, el Erebus, en la isla Ross, sobre el mar homónimo.

En el Sector Antártico Argentino, la isla Decepción es el cráter de un volcán que se reactivó el 4 de diciembre de 1967.

Sobre el Continente Antártico se hallan el Polo Sur geográfico, el Polo Sur magnético, el Polo Sur geomagnético y el Polo de frío con -89,3ºC y el polo de inaccesibilidad.


LA CARRERA AL POLO SUR


El teniente inglés Ernest Shackleton en 1907 invernó en la Barrera de Ross, desde donde emprendió la marcha al Polo Sur alcanzando el 9 de enero de 1909 a los 88º 23'S, a sólo 179 km. del Polo.

A pesar de no haberse concretado la empresa, el intento acentuó el interés por llegar al Polo. El auge del periodo heroico se sitúa 1911-1912 cuando fue alcanzado el Polo Sur, correspondiendo la hazaña al explorador noruego Roald Amundsen. Con esta expedición probó su capacidad como organizador y demostró que los equipos de perros esquimales eran el mejor medio de transporte.

La primera guerra mundial abrió un paréntesis en las exploraciones de la zonas australes. Sólo Shackleton (1914) intentó cruzar la meseta Polar dirigiéndose desde el Mar de Weddell hacia el de Ross pero sus intenciones no pudieron concretarse debido a que la nave que los conducía quedó aprisionada por los hielos, destrozándose posteriormente. La tripulación logró salvarse gracias a la conducción extraordinaria del jefe de la expedición que junto con dos de sus compañeros, logró obtener los medios de rescate.

Con los avances de la aviación, en el año 1928 se decide aprovechar este medio para efectuar reconocimientos en la Antártida. Es el norteamericano Byrd quien realiza repetidas incursiones, logrando volar sobre el Polo el 28 de diciembre de 1929.

En 1939 la necesidad de contar con un organismo centralizado que se dedicara a la defensa y desarrollo de nuestros intereses antárticos dio origen, un año más tarde, a la creación de la Comisión Nacional del Antártico, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. En base a una recomendación de la Comisión y sobre un plan preparado por el Servicio de Hidrografía Naval, se organizó la expedición antártica de 1942, al mando del Capitán de Fragata Alberto J. Oddera.

La expedición Oddera se realizó a bordo del buque 1º de Mayo alcanzando la isla Decepción el 6 de febrero de 1942. El día 8 el Capitán Oddera tomó posesión formal en nombre del gobierno Argentino del Sector Antártico, depositando el acta labrada en un cilindro que quedó en la isla. Esta ceremonia se repitió luego en los archipiélagos Melchior e islas Argentinas. Además realizó un importante trabajo hidrográfico y cartográfico, instaló el primer faro argentino en la actual isla 1º de Mayo (Archipiélago Melchior) y llevó a cabo trabajos biológicos y geológicos con personal del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

En 1943 se sucede otra campaña antártica que completa los estudios comenzados por la anterior y alcanza las aguas de bahía Margarita, donde rescata el instrumental abandonado en la Base del Este por la Expedición norteamericana de Byrd.

Resultado de ambas expediciones fue un gran enriquecimiento cartográfico, hidrográfico de declinación magnética, meteorológicos, mareográficos, reconocimientos aéreos y acopio de muestras biológicas, geológicas y glaciológicas, así como trabajos de señalamientos con faros y balizas. Se habían echado las bases para una futura expansión de la actividad antártica la cual no se hizo esperar: en la campaña 1946-1947 se crea el destacamento Melchior y se realiza un vuelo de reconocimiento hasta más allá del Círculo Polar al mando del contralmirante Gregorio Portillo. Un año más tarde se instala el destacamento Decepción y se lo dota de una estación sismográfica y de estudios vulcanológicos y se construye un refugio sobre la Península Antártica en bahía Andvord.

La ejecución de las actividades antárticas durante la década de los cuarenta había correspondido a la marina, pero al finalizar este período las otras fuerzas se incorporan rápidamente al quehacer en el continente blanco y nuevas personalidades aportan su esfuerzo a la exploración y reconocimiento del Sector.

En la década siguiente la figura descollante es la del entonces coronel Hernán Pujato, quien en 1949 elaboró un ambicioso plan cuyos puntos salientes eran: 1. la creación de un instituto científico específico; 2. la realización de una expedición polar a la Antártida Continental y el establecimiento de una base al Sur del Círculo Polar; 3. la compra de un buque Rompehielos que posibilitara la penetración del Mar de Weddell y la instalación de una base en su extremo austral; 4. la conquista del Polo Sur; 5. la instalación de una población con familias.

El plan se cumplió en todos sus puntos con la instalación el 21 de marzo de 1951 de la Base San Martín en Bahía Margarita, la creación el 17 de abril de 1951 del Instituto Antártico Argentino; la adquisición del rompehielos "Gral. San Martín" en 1954 y su primera campaña antártica en 1955 en la cual se instaló la Base Gral. Belgrano y la realización de la primera Expedición Terrestre Argentina al Polo Sur en 1965 al mando del entonces coronel Jorge E. Leal, llamada "Operación 90", que cumplió con los objetivos de apuntalar, por un lado, la presencia argentina en su límite más austral y, por otro, el científico al efectuar observaciones y lograr información valiosa para diversas líneas de investigación como asimismo nuevas experiencias sobre técnicas polares.

CLIMA ANTÁRTICO

Se caracteriza por ser extremadamente frío, seco, ventoso y escaso de precipitaciones. En la práctica no existe el verano.

La temperatura mínima registrada fue de -89,3 ºC y la velocidad del viento de hasta 320 km/h. Los temporales son sordos, sin truenos ni relámpagos y arrastran la nieve endurecida. Su nombre es ventisca y en la jerga antártica "Blizzard". Este clima se debe a numerosos factores, entre ellos: la alta latitud, la magnitud del casquete glacial que la cubre y a la pobre insolación.

FENÓMENOS ÓPTICOS

En la pureza y limpidez de la atmósfera antártica se producen diversos fenómenos ópticos. Entre ellos se hallan los "halos", a los cuales pertenecen los "parahelios", y los "paraselene". También encontramos los "espejismos", en los cuales las imágenes se ven invertidas.

La "aurora austral" es un fenómeno luminoso que se produce por arriba de los 100 km. de altura en la atmósfera. Su origen sería eléctrico, estando relacionado con la actividad solar. Otros fenómenos se producen, entre ellos el "blanqueo" durante el cual no hay sombras; el "cielo de agua" indica cuando hay agua libre en el mar helado y el "resplandor de hielo", que es el que indica presencia de hielo desde lejos.

FLORA Y FAUNA

El antártico consta de tres ambientes: la atmósfera, el continente cubierto de hielo y el mar.

En la atmósfera no existen gérmenes patógenos y sí bacteria, levaduras y microhongos, como se comprueba efectuando cultivos especiales.

La flora es muy pobre sobre el continente y está representada por líquenes, musgos y como excepción algún ejemplar de planta superior.

La fauna del ambiente continental se reduce en especial a artrópodos invertebrados. Por ello se lo considera el desierto mayor del mundo.

En el ambiente marino la vida es esplendente. Colaboran para ello, el largo período de luz, la oxigenación, la riqueza en sales de sus aguas. Se inicia con el "plancton" y de él, directamente o indirectamente, se alimenta toda la fauna antártica.

Una característica de la fauna antártica es la relativa pobreza en especies, pero una gran riqueza en individuos, por lo menos hasta que el hombre actúa.

La fauna submarina es rica y variada, pero desde el punto de la observación a simple vista tienen mucho más interés las aves y los mamíferos.


AVES

Todas las aves antárticas tienen sus patas palmadas, excepto la paloma antártica, cumplen una migración hacia el norte a principios de otoño.

El albatros, con varias especies, frecuenta el Antártico y sobresale por su envergadura (hasta 3,40 m) y majestuoso planeo.

El grupo de los petreles se caracteriza por uno o dos tubos nasales sobre el pico. Entre ellos se encuentra el petrel gigante, el damero del cabo, el petrel gris, el petrel antártico, el petrel de Wilson y el petrel de las nieves, totalmente blanco.

Otros integrantes de la fauna son el cormorán de ojos azules, la gaviota, el skúa o gaviota parda y el gaviotín que cumple una migración de Polo a Polo y la paloma antártica.

Pero de las aves antárticas el grupo de los pingüinos es el que más llama la atención por su completa adaptación al medio acuático y su andar erguido. También son aves eminentemente sociables y viven en comunidades que a veces superan los 150.000 individuos.

De las 17 especies que pueblan el Hemisferio, sólo cuatro nidifican en el Antártico y de éstas únicamente dos son de distribución panantártica. Los más comunes en nuestro Sector son los de talla mediana y emigran al final del verano.

Pingüino de Adelia: cabeza y pico negro, con ribete blanco bordeando el ojo.

Pingüino antártico o de barbijo: llamado así por la hilera de plumas negras que pasando por la garganta, une ambos lados de la calota craneana..

Pingüino Papúa: de pico y patas rojo anaranjado, con dos manchas blancas sobre la cabeza a modo de capucha.

Pingüino Emperador: de talla 100-110 cm., pico largo y arqueado, a ambos lados del cuello presenta una manta color oro anaranjado que se degrada hacia abajo. Su peso alcanza los 25-30 kg. Sus pingüineras se encuentran dentro del Círculo Polar Antártico y generalmente están sobre el hielo marino firme. No construyen nido y empollan durante la noche polar.

Otras especies comunes fuera del sector antártico, aunque en sus migraciones aparecen en la Península Antártica e islas vecinas, son: el pingüino rey, de talla semejante a la de el emperador, y el pingüino macarroni y el de penacho, de talla mediana.


MAMÍFEROS

Los mamíferos que frecuentan el antártico, están representados por el grupo de las focas y por el de los cetáceos.

Focas: las focas verdaderas son de regular tamaño y tienen los miembros posteriores dentro del cuerpo, excepto los tarsos.

Carecen de orejas y su desplazamiento se efectúa por medio acuático y sólo salen para dormir sus siestas o para tener sus crías.

A las focas agregaremos la llamada foca peletera o lobo de dos pelos, que en realidad no es una foca verdadera y tiene orejas. Entre las focas verdaderas se encuentran la:

Foca de Weddell: de pelaje gris oscuro con manchas amarillentas, que mide mas de 3 mts y puede pesar 300-400 kg.

Foca Cangrejera: de pelaje blanco amarillento, mide unos 3 mts y pesa 200-250 kg.

Foca de Ross: de pelaje gris oscuro con partes claras en el pecho y cuello. No es mayor de 2 mts siendo muy rara.

Leopardo Marino: de pelaje gris oscuro con manchas plateadas y amarillentas, mide más de 4 mts, siendo la hembra algo menor.

Elefante Marino: tiene dimorfismo sexual, pudiendo el macho alcanzar los 7 mts mientras que la hembra no pasa de los 3 mts. Su piel es gruesa, de color pardo. El macho infla el morro a voluntad, semejando una pequeña trompa. De ahí su nombre. Tiene hábitos poligámicos.

Cetáceos: son mamíferos de respiración pulmonar, completamente adaptados al medio acuático, fuera del cual no pueden vivir porque su peso les oprime el tórax impidiéndoles respirar.

En la adaptación han perdido sus miembros posteriores, conservando los anteriores, que usan como aletas. También han perdido el pelaje, el que se reduce a algunas cerdas, ubicadas en la cara. Tienen debajo de la piel una capa de grasa de 15 cm o más o más que les sirve de aislación y de reserva nutritiva y energética para la época del apareamiento y de la cría, que se efectúa en los mares templados donde el alimento no abunda. Pueden permanecer 30 minutos o más sin respirar. Cuando emerge su enorme cabeza exhala el aire caldeado por las narices que están implantadas muy atrás. Este aire caliente, cargado de vapor de agua, es el que se ve desde lejos y constituye la columna que vulgarmente llaman "chorro de agua". La gestación llega a durar hasta 16 meses en algunas especies y la cría al nacer puede medir un tercio del tamaño de los padres.. Se las divide en ballena sin dientes o barbadas y en ballenas dentadas. Las primeras carecen de dientes poseen unas formaciones córneas triangulares, implantadas en el paladar cuyos bordes interiores están desflecados y les sirven de filtro para obtener el krill, del que se alimentan exclusivamente en cantidades notables. Se han cazado ejemplares que alojan hasta 2 toneladas de krill en su estomago.

Las especies más comunes entre las barbadas son la ballena azul, la de aleta, la jorobada, la pigmea y la enana.

De todas ellas la mayor es la azul, el animal de mayor porte que halla existido en la tierra. Entre las dentadas, se encuentran el cachalote y la orca, esta última es una especie que se alimenta de pingüinos, focas y otras ballenas.

ASPECTOS DE LA VIDA HUMANA EN LA ANTÁRTIDA

En la actualidad el hombre puede vivir más o menos confortablemente en las bases antárticas. La existencia de esas pequeñas comunidades ha mejorado desde los días de Amundsen y Scott, pero aún existen similares inconvenientes.

El problema principal, es que todo lo necesario para residir allí debe ser previsto a través de un plan anual.

Con el presupuesto asignado para la logística antártica los comandos antárticos de las Fuerzas Armadas y por medio del Rompehielos "Alte. Irizar" y los aviones Hércules C-130, trasladan al personal que cumplirá tareas: científicas, técnicas y logísticas, como así también las provisiones para la alimentación, calefaccionamiento y movilidad que serán utilizadas durante el período de invernada.

Breve esquema de relaciones tróficas

  • Diatomeas

  • Antártida
    Krill

  • Petreles y otros

  • Ballena azul

  • Foca cangrejera

  • Pigüino adelia

  • Calamares pequeños

  • Skua

  • Leopardo marino

  • Pigüino emperador

  • Peces

  • Foca de Weddell

  • Foca de Ross

  • Orca

  • La ilustración muestra un breve esquema de relaciones tróficas (cadena o ciclo alimentario) entre algunos componentes bióticos del ecosistema marino antártico. Dicho ecosistema es una unidad específica que comprende a toda el agua existente al sur de la convergencia antártica, más el conjunto de vegetales y animales que alli habitan. Respecto del primer eslabón de la cadena trófica antártlca, la producción primaria se apoya en el fitoplancton a través de organismos capaces de fabricarse la materia orgánica. De hecho, el fitoplancton es un segmento del plancton que reune especies de carácter vegetal como las algas planctónicas y las epónticas o algas de hielo; también engloba a especies microplanctónlcas de constitución unicelular, llamadas genéricamente diatomeas, que alimentan a crustáceos tales como el krill. Estos pequeños camarones de hasta 70 mm de longitud se hallan en el macrozooplancton y son el eslabón más importante del mencionado ecosistema.

    De todas las especies que integran el krill antártico, sobresale la que se denomina científicamente Euphausia superba. Tal especie es un consumidor primario que cumple el rol ecológico central dentro de la cadena trófica antartica, pues sobre él predan otros consumidores secundarios y terciarios (calamares, peces, pingüinos, focas y cetáceos). Por otra parte, existen ciertos consumidores que no predan al Euphausia superba; entre ellos se encuentran dos grandes cetáceos odontocetos (orca y cachalote), tres pinnípedos fócidos (foca de Weddell, foca de Ross, elefante marino del sur) y algunos peces como las barracudinas, las tramas, las austromerluzas o los mancolenguados.

    ARGENTINA EN LA ANTÁRTIDA

    Antártida Argentina o Sector Antártico Argentino, a la que nosotros consideramos parte del territorio nacional, integra una vasta área que ocupa el casquete polar austral y en la que como ya se viera, prevalecen condiciones ambientales particulares -distintas a las de América del Sur- las cuales tienen una influencia muy marcada en la presencia y actividades del hombre. Por otra parte, esa zona está afectada a un régimen jurídico especial cuyo ámbito territorial abarca toda el área al sur de los 60º de latitud Sur.

    La región antártica delimitada por los meridianos 25º y 74º Oeste y el paralelo 60º de latitud Sur, forma parte del que fuera Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, establecido por decreto-ley Nº 2129 de fecha 28 de febrero de 1957, hoy por ley provincia. Las autoridades provinciales residen en Ushuaia y el Gobernador designa anualmente su delegado para la región antártica, quien representa así al poder civil de la zona.

    La presencia argentina en nuestro Sector, según la ya señalada actividad de los foqueros criollos y de acuerdo con la investigación histórica, se produjo en la segunda década del siglo XIX; algunos afirman incluso que tuvo lugar a fines del siglo anterior. Eran buques que desde el puerto de Buenos Aires iban a las llamadas actualmente Islas Shetland del Sur en busca de sus presas. El secreto mantenido por nuestros foqueros hizo que el descubrimiento de esas tierras fuera ignorado por mucho tiempo y se lo atribuyeran navegantes de otros países.

    A fines del siglo XIX y principios del presente la ayuda prestada por nuestro país a expediciones extranjeras, en particular la de Nordenskjöld, de Gerlache y Charcot, fueron debidamente apreciadas, quedando como resultado tangible toda una serie de nombres argentinos puestos a accidentes geográficos: Isla Uruguay, Islas Argentinas, Roca, Quintana, entre otros.

    Como ya fuera mencionado, en 1904 se inicia la ocupación permanente de la Antártida Argentina, con el izamiento del pabellón en Orcadas el 22 de febrero de ese año.

    Cabe destacar que durante 40 años la Argentina fue el único ocupante permanente del Antártico, hecho que constituye el mejor de nuestros títulos de soberanía en el área.

    La presencia argentina en la Antártida tiene ya 93 años, récord que nos enorgullece, y han sido frecuentes los actos de gobierno y administrativos en relación con nuestras actividades y en defensa de los derechos argentinos. Entre las disposiciones legales de mayor importancia debemos citar el decreto del Presidente Roca de 1904 por el que se establece el Observatorio Meteorológico Antártico Argentino, el decreto de 1951 que crea el Instituto Antártico Argentino, el decreto-ley 2191, ya mencionado anteriormente, que fija los límites del Sector Antártico, la ley 18.513 de 1969 que crea la Dirección Nacional del Antártico. A estas disposiciones deben agregarse desde la vigencia del Tratado Antártico, las recomendaciones aprobadas por el Gobierno argentino que fueron adoptadas en cada una de las Reuniones Consultivas antárticas.

    Los títulos de soberanía de nuestro país sobre ese sector son múltiples, siendo los principales las siguientes: 1, continuidad geográfica y geológica, 2. herencia histórica de España, 3. actividades foqueras desde que éstas comenzaron en la región; 4. ocupación permanente de una estación científica que se mantiene desde comienzos de siglo hasta nuestros días: el Observatorio Meteorológico y Magnético de las Islas Orcadas del Sur, inaugurado en 1904; 5. instalación y mantenimiento de otras bases temporarias en la península antártica e islas adyacentes; también en la barrera de hielo de Filtchner, aparte de numerosos refugios en distintos puntos del sector; 6. trabajos de exploración, estudios científicos y cartográficos en forma continuada; 7. instalación y mantenimiento de faros y ayudas a la navegación; 8. tareas de rescate, auxilio o apoyo, tales como el salvamento a comienzos del eminente sabio explorador sueco Otto Nordenskjöld y sus compañeros, el rescate de un enfermo y un accidentado, ambos ingleses de la apartada estación de Fossil Bluff; 9. presencia argentina en tierra, mar y aire en todo el Sector, inclusive el mismo Polo Sur, alcanzado en tres oportunidades alternativamente por aviones navales y de la Fuerza Aérea y por la expedición terrestre de Ejército conocida como Operación 90.

    PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

    La Antártida posee un gran valor como laboratorio natural para la investigación científica en problemas de relevancia global. A menos que sus características naturales pueda ser preservadas de la contaminación en aumento y de disturbios significativos debidos fundamentalmente a la acción del hombre, la actividad científica se podría ver seriamente restringida. La sensibilidad de los ambientes marinos y terrestres antárticos indica que deben tomarse precauciones especiales para conservarlos.

    A partir de la ratificación del Protocolo al Tratado Antártico sobre la Protección del Medio Ambiente, o el Protocolo de Madrid (Ley de la Nación Nº 24.216), el Sistema del Tratado se vio reforzado con una serie de normas que involucran el compromiso de las partes, en la protección global del medio ambiente y de sus ecosistemas dependientes y asociados, designando a la Antártida como reserva natural, consagrada a la paz y la ciencia.

    La protección ambiental de la Antártida tiene dos metas: una se relaciona con el mantenimiento de la alta productividad y relaciones ecológicas en el océano austral, y la otra con el mantenimiento del ambiente en condiciones prístinas. El principal valor a conservar en la Antártida es su carácter de fuente única de información prácticamente libre de contaminación u otros efectos humanos, para las ciencias geofísicas, geológicas y biológicas, útiles para la humanidad


    PROTECCIÓN DE FLORA Y FAUNA

    La flora y fauna antártica se encuentra protegida por normas rigurosas que tiende a evitar los probables efectos perjudiciales de las actividades que lleva a cabo el hombre. En términos generales, el Protocolo de Madrid prohibe la "toma" o "intromisión perjudicial" de las especies vegetales o animales, salvo que se cuente con una autorización expresa. Esta autorización se otorga en circunstancias relacionadas con fines puramente científicos, como por ejemplo la recolección de especímenes para experimentación, museos, herbarios, jardines zoológicos o botánicos u otras instituciones o usos educativos o culturales.

    Por otro lado también se dictaron normas para evitar la introducción de especies no autóctonas, cuya presencia puede perjudicar a las especies ya existentes, produciendo modificaciones en las condiciones naturales de los ecosistemas antárticos afectados.

    Debe tenerse en cuenta que la importación de especies también involucra a lo microorganismos (virus, bacterias, parásitos, levaduras, hongos), cuyo efecto puede determinar la propagación de enfermedades


    EL "AGUJERO" DE OZONO ANTÁRTICO.

    El ozono es creado y destruido en la atmósfera. Los agentes más probables en la producción de ozono son: la radiación ultravioleta solar, los rayos cósmicos y las tormentas eléctricas.

    Aunque el contenido de ozono en la atmósfera es inferior a una parte por millón con respecto a los otros gases, la ausencia de este gas incide nocivamente sobre los seres vivos.

    La formación de ozono, a partir del oxígeno gaseoso por la acción de la radiación ultravioleta determinó, una vez establecida la cantidad de este gas, la evolución gradual de las formas de vida actuales, no compatible con las longitudes de ondas filtradas; autoregulando de esta manera la biosfera.

    Si bien hasta la fecha se poseen sólo relaciones cuantitativas en cuanto a la relación dosis-efectos, se sabe que esa radiación puede ser la causante de algunos cánceres de piel, cataratas e inmunodeficiencias en el hombre, así como también alterar el crecimiento y reproducción de la vida vegetal y animal, en especial del fitoplancton, base de la cadena alimentaria de la vida en el mar.

    Antártida
    El ozono, se distribuye en una capa (capa de ozono) que va desde los 12 a 35 km. de altura aproximadamente.

    Durante las últimas décadas se ha observado un adelgazamiento de la capa de ozono en un orden del 3% cada diez años, atribuible a la presencia en la atmósfera de los Clorofluorocarbonos (CFCs) y Halones, familias de gases de exclusiva factura humana.

    Pero en el Continente Antártico donde ese adelgazamiento ha mostrado características especiales, con la aparición del fenómeno conocido como "Agujero de Ozono".

    En rigor no existe un "Agujero".

    En forma estacional entre los meses de agosto y noviembre se viene observando, desde mediados de la década del setenta, una región con valores en la concentración de ozono notablemente bajos, con una zona estrecha que la delimita con fuertes gradientes separando esos bajos valores de un entorno con elevada concentración del gas.

    Este fenómeno ocupa una de las áreas de mayor interés científico con respecto a la problemática del cambio global.



    LA EVOLUCIÓN A TRAVÉS DE LOS AÑOS

    Desde su detección inicial, a mediados de la década del sesenta, año a año se observa una mayor destrucción de ozono y un aumento de extensión.

    Hasta el año 1988 se observaba una oscilación "bienal" coincidente con los años impares, dónde la intensidad del episodio era significativamente mayor.

    Desde 1989 esta oscilación se anula cada año presenta una magnitud mayor.

    Durante los meses de octubre fecha de culminación de cada episodio, las concentraciones de ozono se hacen menores y, de las 300 UD (Unidades Dobson) medias en promedio durante 1979 para ese mes, se registran 150 UD en 1991, con un área de cobertura también mucho mayor.

    La asociación del "Agujero" con el vórtice polar hace que sea solidario también a sus movimientos.

    Las características de la circulación en esa región y a esas alturas han hecho que, en el promedio se lo encuentre, durante un lapso de mayor magnitud (octubre) prevaleciendo sobre un eje con orientación norte-sur, denominado Península Antártica (sector antártico argentino).

    La República Argentina posee dos estaciones antárticas desde donde se registran las variables de ozono (base Belgrano y Marambio).

    BASES ANTÁRTICAS ARGENTINAS

    Nuestro país cuenta en la actualidad con 6 bases de actividad permanente en el Sector Antártico Argentino, ellas son:

    • Base Orcadas

    • Base Marambio

    • Base Jubany

    • Base Esperanza

    • Base San Martín

    • Base Belgrano II

    y con 7 bases de actividad temporaria. Ellas son:

    • Base Brown

    • Base Matienzo

    • Base Primavera

    • Base Cámara

    • Base Melchior

    • Base Petrel

    • Base Decepción


    Existen dos épocas en las que se puede dividir los tipos de construcciones antárticas. Las primeras casas, galpones, refugios, depósitos, usinas y frigoríficas se realizaban íntegramente en madera hasta el año 1960.

    En la actualidad se reemplazó ese material por paneles de plástico de doble pared, que facilitan el armado de módulos que se montan entre si, y como aislante se utiliza aire, que se logra inyectándoles poliuretano expandido.

    Además son reforzadas con tensores de alambre de acero. La nueva técnica es cerrar las casas, bases o refugios en los 360º.

    Además, durante los meses de verano se habilitan bases y refugios para cumplimentar los planes de investigación científica. A estas se las denominada como transitorias.

    Un capítulo aparte son los campamentos científicos, que se instalan coincidentemente con las señaladas como transitorias y, que tienen por objetivo cumplimentar las actividades científicas previstas en los planes anuales, como por ejemplo: mantenimiento de los monumentos históricos, recolección de muestras de suelo, de agua de mar y de hielo, censos poblacionales de fauna e información meteorológica.

    De todos estos datos, tomados anualmente surgen publicaciones que son enviadas al resto de la comunidad científica antártica internacional, de esta manera se cumple así una de las disposiciones del Tratado Antártico.

    PRINCIPALES ASPECTOS JURÍDICOS Y POLÍTICOS DE LA ANTÁRTIDA

    La actual situación política antártica deriva de la vigencia del Tratado Antártico. Este instrumento jurídico internacional firmado en Washington el 1° de diciembre de 1959, entró en vigencia al ser ratificado por todos los gobiernos signatarios, el 23 de junio de 1961. Nuestro país lo ratificó por la Ley N° 15.802.

    Los países signatarios originales fueron: Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Japón, Noruega, Nueva Zelandia, Sudáfrica y la Unión Soviética.

    El Tratado Antártico reconoce dos categorías de miembros: los Miembros Consultivos, que son los que participan con voz y voto en las Reuniones Consultivas (son los 12 países signatarios originales a los que se le suman los Estados que cumplieron con los requisitos- realizar investigaciones en la Antártida o haber construido una base - y adquirieron el status de Partes Consultivas); y los Miembros Adherentes, estos son aquellos Estados que han adherido al Tratado es decir, aceptan y adhieren a los principios y objetivos, aunque no realizan actividad antártica por el momento.

    Las principales disposiciones del Tratado Antártico son las siguientes:

  • Utilización del continente exclusivamente para fines pacíficos, se prohibe el establecimiento de bases y fortificaciones militares, la realización de maniobras y el ensayo de armas.

  • Libertad de investigación científica y cooperación internacional en la misma, en la forma más amplia posible, alentando al intercambio de información sobre proyectos de investigación; intercambio de personal científico; intercambio de observaciones y resultados.

  • Las disposiciones del Tratado no se interpretarán como: 1) una renuncia a los derechos de soberanía o a las reclamaciones hechas valer precedentemente, de cualquiera de las partes contratantes; 2) los fundamentos de reclamación de soberanía territorial y 3) como perjudicial a la posición de cualesquiera de las partes, en lo concerniente a su reconocimiento o no reconocimiento de los derechos de soberanía territorial, reclamaciones o fundamentos de reclamaciones de cualquier otro Estado.
    El Tratado establece que ninguna actividad que se lleve a cabo durante su vigencia, constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía ni para crear nuevos derechos de soberanía en la región. Los Estados firmantes se comprometen a no hacer nuevas reclamaciones de soberanía territorial y a no ampliar las que se hicieron con anterioridad a su firma, mientras el Tratado esté en vigencia.

  • Se prohiben las explosiones nucleares y la eliminación de desechos radiactivos. El área del Tratado comprende la región situada al sur de los 60° de latitud Sur, incluidas las barreras de hielo.

  • Se contempla un mecanismo de inspección, por el cual cualquier país firmante puede enviar observadores facultados para visitar las instalaciones de cualquier otra parte contratante, con el fin de asegurar la aplicación de las disposiciones del Tratado.

  • Las Partes se comprometen, además, a informar por adelantado sobre expediciones, estaciones ocupadas y personal o equipos militares introducidos en apoyo a las actividades científicas; a la vez que establece la realización periódica de reuniones de consulta entre los miembros - Reuniones Consultivas - que se celebran anualmente; en estos encuentros se aprueban las llamadas "Recomendaciones" que constituyen la verdadera legislación antártica,que regula la presencia y las actividades que se realizan en el continente antártico; ya que mediante consenso se adoptan y tienen por objetivo lograr el mejor cumplimiento de los principios y objetivos contenidos en el Tratado.

  • El Tratado Antártico, en sus más de treinta años de vigencia, ha sido complementado por una serie de acuerdos que han considerado algunos aspectos que en la negociación de 1959 no fueron considerados por los problemas políticos internaciones del momento.

    Los acuerdos que complementan al Tratado Antártico son:

    -MEDIDAS CONVENIDAS PARA LA PROTECCIÓN DE FLORA Y FAUNA ANTÁRTICA, adoptada en Bélgica en 1964. Por esta "miniconvención" se designó a la Antártida como una "zona especial de conservación": se establecieron : "Especies Protegidas", "Zonas Especialmente Protegidas" y "Sitios de Especial Interés Científico".

    -CONVENCIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DE LAS FOCAS ANTÁRTICAS, adoptada en Londres en 1972; por este acuerdo se establecieron límites a las capturas por especie de focas, se designaron zonas de captura y temporadas de veda. A la fecha no se han registrado capturas comerciales de focas en la Antártida desde 1978 en que la Convención entró en vigor.

    -CONVENCIÖN PARA LA CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS VIVOS MARINOS ANTÁRTICOS, fue adoptada en Canberra, Australia en 1980 y entró en vigor en 1982. Tiene su sede permanente en la ciudad de Hobart, Tasmania, Australia. Su objetivo es la conservación de todos los recursos vivos marinos antárticos (poblaciones de peces, moluscos, crustáceos y todas las demás especies de organismos vivos, incluidas las aves, con excepción de las ballenas y las focas que están comprendidas en otros acuerdos internacionales anteriores).

    El objetivo de la Convención es la conservación de los recursos vivos marinos antárticos y define a la conservación :"como la utilización racional" de los recursos vivos.

    -PROTOCOLO AL TRATADO ANTÁRTICO SOBRE PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE, adoptado en Madrid en 1991. Es este un acuerdo que complementa al Tratado Antártico, no lo modifica ni enmienda; a la vez que tampoco afecta los derechos y obligaciones adquiridos por los otros instrumentos internacionales en vigor dentro del Sistema del Tratado Antártico.

    Por el Protocolo se ha designado a la Antártida como: "Reserva natural dedicada a la paz y a la ciencia". Prohibe expresamente cualquier tipo de actividad relacionada con los recursos minerales antárticos; esta prohibición se efectúa para los próximos cincuenta años.

    El Protocolo cuenta con cinco anexos, que se refieren específicamente a:

  • Evaluación de impacto sobre el medio ambiente.

  • Conservación de la Flora y la Fauna antártica.

  • Eliminación y tratamiento de residuos.

  • Prevención de la contaminación marina.

  • Sistema de Arreas Protegidas.

  • Para lograr el más eficaz cumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos por la Argentina, desde la firma del Tratado Antártico y su activa participación en el Sistema del Tratado Antártico, en 1990 se dictó el Decreto N° 2316 que establece la "Política Nacional Antártica", fijando los intereses de la República Argentina en el continente antártico en general y en el sector cuya soberanía reivindica en particular.


    COMITÉ CIENTÍFICO DE INVESTIGACIONES ANTÁRTICAS

    La actividad científica internacional está reglamentada por el Comité Científico de Investigaciones Antárticas (S.C.A.R.) creado en febrero de 1958, con los mismos países que luego firmaron el Tratado Antártico. El SCAR está organizado por un comité ejecutivo de 4 miembros que se renuevan cada 4 años, una secretaría permanente con sede fija en Cambridge (gran Bretaña) y grupos de trabajos permanentes en cada disciplina y de especialistas en temas como la evaluación de la exploración y explotación de recursos minerales y vivos.

    Los distintos comités nacionales del SCAR mantienen relación con los miembros del Tratado Antártico.


    REUNIÓN DE ADMINISTRADORES DE PROGRAMAS ANTÁRTICOS LATINOAMERICANOS

    En el marco de un modelo comunitario de trabajo mancomunado, la Política Nacional Antártica privilegia el escenario de una Antártida Sudamericana para que, junto a nuestros hermanos latinoamericanos, impulsemos una tarea común en beneficio de todos.

    Con ese espíritu de cooperación funciona desde 1990 la Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL), por iniciativa de la Argentina. Estas reuniones se realizan todos los años en países latinoamericanos con actividad antártica y tienden a consolidar un foro regional que posibilite coordinar y optimizar recursos entre sus programas nacionales. Participan de las mismas: Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay.

    En síntesis RAPAL es: foro de reflexión, espacio de cooperación y mecanismo de concertación.

    DIRECCIÓN NACIONAL DEL ANTÁRTICO
    INSTITUTO ANTÁRTICO ARGENTINO

    La Dirección Nacional del Antártico -DNA-, fue creada el Iº de enero de 1970 bajo la órbita del Ministerio de Defensa y, se le asignan las siguientes responsabilidades: planeamiento, dirección, coordinación y control de las actividades científicas y técnicas argentinas antárticas.

    MISIONES Y FUNCIONES

    Su misión es dirigir, sostener y controlar las actividades conforme a los objetivos y estrategias nacionales y, con los medios que el Estado asigne.

    Las funciones, entre otras, son asesorar al Ministro de Defensa y a otros organismos superiores de Planeamiento Nacional; proyectar las provisiones sobre la actividad antártica; reunir, analizar, compatibilizar y coordinar los requerimientos de todos los organismos ejecutores de dicha actividad.

    La DNA, redacta el proyecto del "Plan Anual Antártico", el cual debe ser elevado conjuntamente con el cálculo de recursos y le corresponde al Ministerio de Defensa su aprobación.

    Dentro de las asignaciones que se le confieren a la DNA, se consignan las de planificar y programar las Campañas Antárticas que realiza conjuntamente con los Comandos Antárticos de las Fuerzas Armadas, en lo que se refiere a su apoyo logístico y técnico; mantiene los enlaces necesarios con el organismo competente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto para la armonización de dichas actividades con la política exterior argentina.

    El sostén logístico de la actividad antártica es responsabilidad de las Fuerzas Armadas las que facilitan los medios que anualmente se requieren y, los gastos que insumen estas operaciones son devengados del presupuesto antártico de la DNA.

    A través del Instituto Antártico Argentino, se dirigen, controlan, coordinan y ejecutan las investigaciones y estudios de carácter técnico-científico vinculados a la zona antártica.

    De igual manera se organizan las expediciones que allí se envíen actuando además como organismo técnico consultivo en esa materia.