Anorexia y bulimia

Trastornos alimentarios. Pautas culturales. Sintomatología. Modelos. Tratamiento

  • Enviado por: Carlos Ortega
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 8 páginas
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Anorexia y Bulimia

¿Qué son la anorexia y la bulimia? Es difícil dar una definición concreta acerca de ellas, pues médicos, psicólogos, psiquiatras tienen conceptos matizados por sus propias experiencias. Pero de modo simple, se puede decir que anorexia es la acción voluntaria de no alimentarse debido al temor a engordar. A su vez, su pariente cercano, la bulimia, es la ingestión compulsiva de gran cantidad de alimentos luego de un período de abstinencia, pero como se crea un sentimiento de culpa ante este acto, se acude a métodos como el vómito provocado o el consumo de laxantes o diuréticos para eliminar rápidamente la comida.

Anorexia y bulimia son patologías que se dan en mujeres jóvenes, en especial en las adolescentes. La sociedad exige cada vez más estar atractivas, alegres, perfectas... y delgadas. Subliminalmente se pide buena presencia como requisito imprescindible para gustar y tener éxito. A tal punto que parece no muy importante ser inteligente, buena persona, capaz, creativa.

En la década de los 80 empezó a aumentar la casuística o a verse más casos en Latinoamérica. En Estados Unidos, unos años, antes había empezado cuando un grupo de médicos de seguros pensó que los flacos vivían más que los gorditos y había puesto a toda la población a hacer dieta para adelgazar. Esto pasó unos 30 años atrás.

El doctor Benedicto Ortellado del Grupo de Ayuda a Bulímicos y Anoréxicos (GABA) del Centro Médico Bautista de Asunción, señala que la anorexia nerviosa es una enfermedad que se manifiesta por una pérdida excesiva de peso y unos hábitos mentales de temor a engordar. "Puede estar asociada a la bulimia, que se presenta también como un temor a engordar, pero muchas veces no existe esa pérdida tan característica de peso como es la anorexia".

Por su parte, la sicoanalista María Eugenia Escobar Argaña sostiene que la anorexia es un síndrome que se caracteriza por la voluntad férrea de la paciente -generalmente son mujeres-, a prohibirse la ingesta de alimentos "y esto produce una pérdida gradual, paulatina y grave de peso con todo lo que eso implica a nivel fisiológico y psicológico".

Mabel Bello, experta argentina y directora de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA), indica que esto comenzó con una generalización de la dieta para adelgazar que llevó a un grupo de la población a estas patologías, la anorexia y la bulimia, que incrementaron sus casos sobre todo en las edades adolescentes.

Pautas culturales

Las pautas culturales determinan que la delgadez sea sinónimo de éxito social. Muchos jóvenes luchan por lograr el físico ideal, motivados por modelos o artistas o por la publicidad comercial. Ellos creen que el mundo es de los flacos. Quienes exceden el standard de delgadez que la sociedad impone, se deprimen y se sienten perdedores y desvalorizados.

"Hoy día se valora mucho a la mujer que tiene un cuerpo muy delgado. Entonces, eso tiene mucho que ver en el modelo que se forman las jovencitas", admite el doctor Ortellado.

La diseñadora Chiqui Jacks confiesa que "creemos que la moda y los periódicos y revistas de moda son los principales causantes. Porque las modelos hoy día son prácticamente etéreas, hermosas y uno ve algo así como la mujer ideal. Entonces, a causa de eso uno se somete a grandes dietas que derivan luego en anorexia".

A la anorexia nerviosa y a la bulimia se llega siempre por el camino de la dieta. La presión social es muy grande. No hay reunión en la que no se toque el tema del peso o la dieta de moda. La gente está preocupada por la figura. El culto del cuerpo forma parte de los intereses prioritarios. Nuestra cultura es el caldo de cultivo donde la enfermedad brota y se expande.

La imagen física de la mujer light es la de un cuerpo adelgazado, esculpido y congelado en la eterna juventud. para lograrlo cuenta con dietas, programas de ejercicios, cirugías, siliconas, lipoaspiración y los inventos de la cosmética. Una mujer común, sin estar gorda, pesa 10 kilos más que una modelo de su misma estatura.

En la sociedad latina, aproximadamente 1 de cada 25 adolescentes tiene esta patología.

A la anorexia se la conoce también como la enfermedad de la voluntad. Porque la anoréxica tiene una voluntad férrea para negarse a comer aún sintiendo hambre. Según la doctora María Eugenia Escobar Argaña, no todas las anorexias son iguales. Ella distingue tres clases. La primera es episódica, la menos grave, y se la asocia con cuadros histéricos. La segunda, la que lleva a una disociación sicótica, puede ser mortal, pues la víctima hace verdaderos sacrificios y literalmente se muere de hambre. La tercera tiene relación también con disturbios y alteraciones de la personalidad.

Las mujeres anoréxicas dejan de menstruar. Entonces no pueden tener hijos, a no ser que comiencen a alimentarse nuevamente y el cuerpo vuelva a funcionar con cierta normalidad. Pero las lesiones que se producen a nivel nervioso central, muchas veces ya son irreversibles.

La distancia que hay entre la mujer común y las modelos, hace que ninguna mujer se sienta satisfecha con su cuerpo. Según la Organización Mundial de la Salud, el 60 por ciento de las mujeres hace dieta y un 75 por ciento se sienten gordas aunque no lo estén. El 85 por ciento de las personas que pagan tratamientos para estar flacas y el 60 por ciento de las que se someten a alguna clase de cirugía estética son mujeres. La necesidad de adelgazar a toda costa sostiene un negocio que genera 50 millones de dólares al año en todo el mundo.

La búsqueda de la belleza nunca había obligado a tantas mujeres a luchar contra su propia biología.

Muchos padres con hijas anoréxicas o bulímicas tuvieron que buscar ayuda en centros de ALUBA, institución que nació en la Argentina y hoy tiene sucursales en Uruguay y España. Recientemente, también el Centro Médico Bautista abrió un instituto de tratamiento en Asunción, llamado GABA.

En ALUBA de Buenos Aires, el tratamiento lleva como mínimo 4 años. El costo mensual del mismo no es muy alto (220 dólares) pero lo costoso es el traslado de los acompañantes a la capital argentina, más los gastos de estadía.

Las pacientes pierden sus estudios porque el tratamiento es bastante severo, sobre todo para reencausar los problemas de conducta que devienen de la anorexia y la bulimia.

Una adolescente bulímica, Rebeca, de 16 años, confiesa su experiencia: "Todo comenzó porque me sentí un poco gorda hace 4 años. Tenía 12. Un día había comido demasiado y me fui al baño, me metí el dedo y vomité. Y me sentí bien. Entonces empecé a hacerlo con más frecuencia hasta alcanzar 15, 20 vómitos al día".

Por su parte, otra bulímica, Doris, dice: "Ahora soy bulímica pero empecé con anorexia. Era muy anoréxica. Fue en el verano pasado. Hay mucha presión por ser delgada para ir a la playa, ponerse traje de baño. No comía nada. Pasaba días sin comer. De repente se empezó a notar mucho y mis padres comenzaron a preocuparse. Me forzaron a comer, a comer, no querían saber nada de doctores porque no creían que era una enfermedad sino un capricho mío. Después comía y otra vez me entró eso de que era gorda. Entonces, como tenía que comer obligatoriamente, buscaba otra forma de deshacerme de la comida. Fue ahí como empecé a provocarme vómitos o a tomar un montón de laxantes".

Una de las más conocidas y cotizadas modelos del Paraguay, Pamela Zarza, tuvo que ser asistida recientemente de un grave cuadro anoréxico. Estuvo internada durante un mes. Ella misma declara su experiencia. "Lo mío fue por exigencia del mercado, justamente. Tuve que bajar y así empecé. Dejé de comer. En las últimas fases ya me sentía mareada. Inclusive me caía. Ya no tenía buena memoria, de repente desvariaba. Es un problema muy grande".

Las modelos son el modelo. En las pasarelas se ven mujeres cada vez más delgadas mostrando la ropa de moda. Para acceder al vestuario impuesto por diseñadores y modistos hay que tener figura casi esquelética. Y este también es un factor que lleva a las jovencitas a mirarse en ese espejo que devuelve la imagen de una mujer light y super flaca.

Pamela agrega en esta tesitura: "Es una falta de responsabilidad de parte de las agencias que inciten a ese estilo de vida. Porque es un estilo de vida no comer o comer una lechuga o un tomate. Ese problema también lo tuvo Claudia Schiffer, que casi salió del mercado porque decían que era gorda. O Cindy Crawford, o Valeria Mazza misma, a quien Jean Franco Ferré no la hizo desfilar porque decía que estaba gorda. De ahí Valeria Mazza fue más inteligente y se negó a someterse a los caprichos de la nueva moda anoréxica".

La diseñadora Chiqui Jacks hace un mea culpa: "Somos los modistos un poco culpables de esa enfermedad. Porque nosotros incitamos a los jóvenes a ser más delgados".

Pamela vuelve al ataque: "Yo siempre digo que la moda está manejada, influida, conducida por homosexuales. Ellos tienen graves problemas contra las mujeres. Envidia. No una envidia sana. Somos competencia para ellos. Entonces, es como si fuera que nos marginan para que los hombres no nos miren. Esa conclusión es la que yo tengo. No sé si todo el mundo piensa lo mismo, pero yo que estoy en el medio, me imagino".

Conclusión del tema

El deseo de la delgadez extrema de muchas jóvenes representa un problema sanitario y mental que preocupa. Hay una responsabilidad de los padres en inculcar a sus hijas que las modas son pasajeras y que no pueden atentar contra su propia biología para adecuarse a los caprichos de diseñadores o de supuestos referentes de un estilo de vida que puede llegar a deshumanizarlas. Mantener una figura atractiva es un derecho que tiene toda mujer, pero hay que eludir los extremos y aceptar cada etapa de la existencia con sus propias normas fisiológicas. La anorexia y la bulimia tienden a ser un verdadero drama social si no se para la locura de querer parecer lo que muchas veces no se puede ser. Al final, vale más una gordita feliz que una flaca histérica.