Ángel Ganivet García

Vida y obra. Escritor y diplomático español. Precursor de la Generación del 98. Novelista, ensayista y dramaturgo. Romanticismo. Realismo

  • Enviado por: Pau
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Angel Ganivet
1865-1898

Novelista, ensayista y dramaturgo español, nace en Granada, precursor de la generación del 98 movimiento que promulga la recuperación de los principios de la literatura clásica española y el arraigo cultural y tradicional del pueblo ibérico. Graduado en derecho y filosofía, desempeña cargos diplomáticos como cónsul de España en países del norte de Europa. Sus dos novelas La conquista del reino de Maya y Los trabajos del infatigable creador Pío Cid, aunque narran la vida y la historia de un conquistador que va colonizando poblaciones y haciendo labor proselitista entre sus vasallos para procurarles una vida mejor, son autobiografías, ya que reflejan su espíritu y convicción de lucha por el pueblo español y sus valores tradicionales. Su preocupación por recuperar las memorias de España se plasma en su ensayo Idearium español, donde expone la situación y psicología del español. Escribe el drama El escultor del alma y las novelas Granada la bella y Cartas finlandesas. El interés por rescatar el acervo español. Les lleva a formar un grupo llamado La generación del 98 y que les motiva su conformación como grupo ideológico, propósito de los escritores, poetas, filósofos y pensadores sociólogos y economistas. Se trataba de conocer cuáles eran las causas verdaderas de la decadencia de España y de buscar en el fondo del alma nacional y de la cultura europea los remedios necesarios. Era preciso desnudar a España para poner al descubierto sus defectos, acabar con el materialismo y la patriotería y tratar de que el país se incorporara a Europa, de la que había estado torpemente alejada, Esa generación, que algunos han llamado “Renacimiento” dio frutos espléndidos en todos los campos de la actividad intelectual; produjo hombres de ciencia, investigadores, filósofos, pero a la vez  pensadores y artistas. Se suicida en Riga, Rusia.

Características romanticismo:

  • En la literatura romántica se refleja la forma de ser del hombre romántico y se manifiesta a través de las siguientes características:

  • Aparición de los protagonistas que se encuentran al margen de la ley o que no aceptan las normas de la sociedad: el mendigo, el pirata, el verdugo, el cosaco, el reo, etc.

  • La mezcla, en poesía, de distintas formas métricas e, incluso, del verso y de la prosa.

  • La ruptura, en teatro, de las reglas de las tres unidades (tiempo, lugar y acción), recuperadas por los neoclásicos, la mezcla de lo trágico y lo cómico, la desaparición de la verosimilitud y el carácter moralizante, el final trágico, la aparición de elementos extraños, etc.

  • El gusto por el ambiente nocturno, tenebroso, la aparición de una naturaleza violenta y desatada, relacionada con el sentimiento exaltado del romántico.

  • La fuerte personalidad de los personajes.

  • La ambientación de las obras en lugares exóticos o lejanos en el tiempo, derivada del gusto por la evasión.

  • El poco aprecio a la vida, que se observa en la aparición de la muerte e, incluso, el suicidio.

  • La aparición de elementos fantásticos, muchas veces relacionadas con el sueño y el subconsciente.

Características realismo:

  • La observación y reproducción rigurosa de la realidad.

  • Una temática centrada en la vida cotidiana.

  • Con frecuencia, la crítica con intención social o moral sobre las lacras de la realidad que presenta.

  • La objetividad como ideal del novelista, aunque a veces introduzca juicios y observaciones personales.

  • Descripción minuciosa y detallada de costumbres, caracteres y ambientes.

  • Utilización de una prosa sobria, a veces cuidada, a veces familiar. Los diálogos se adaptan a las características del personaje.

  • Empleo del estilo indirecto libre, mezcla del estilo directo y del estilo indirecto, para reproducir los pensamientos o sensaciones de los personajes dentro del discurso del narrador, evitando los verbos de lengua (dijo, pensó, sintió) y el nexo que. De esta manera el lector se introduce en el interior de los personajes.