Anaximandro

Filosofía griega. Reloj de sol. Cartografía. Cosmos. Ápeiron. Libros. Infinito. Indeterminación

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A N A X I M A N D R O

Durante miles de años los hombres explicaban la utilidad del mundo exclusivamente en términos religiosos. La interpretación de la naturaleza desde el hombre, y no desde dioses y sacerdotes nos dan uno de los problemas de la filosofía como lo es el mundo, siendo este de tipo Cosmológico. En la etapa preatica, la cual es fundamentalmente filosofía de la naturaleza o del mundo. Se postula para ella una ley interna que asegura la uniformidad del acaecer de los fenómenos: la misma causa determina siempre, en todas partes y sin excepción alguna, los mismos efectos. Sin este postulado no hay ciencia, ni racionalidad, ni lógica. Los representantes de la filosofía preatica son: Tales de Mileto, Anaximandro, Anaximenes, intentan fijar el ser último de la naturaleza: agua, aire caos; Heraclito señala hacia un fuego cósmico inteligente y Parmenides y su discípulo Zenón enfatizan que lo que es tiene que ser inmutable e inmóvil; en consecuencia las cosas perecederas no son el ser como tal; son apariencias y apariciones inconsistentes. Los preaticos posteriores: Demócrito, Anaxágoras y Empedocles continúan la línea de Tales de Mileto: su doctrina de la naturaleza, es realista y materializante: son los cuatro elementos que constituyen el mundo.

En la filosofía Griega, se inaugura la razón como un instrumento para la búsqueda de la verdad, se siembran los principios de la ciencia moderna. Surge como una respuesta a los mitos, para dar argumento acerca de su naturaleza (el porque de las cosas), ya que la mitología no es un pensamiento filosófico, puesto que no da una afirmación racional y deductiva de sus afirmaciones.

Anaximandro (c. 611-c. 547 a.C.).

Filósofo, matemático y astrónomo griego. Nació en Mileto (en la actual Turquía). Discípulo y amigo del filósofo griego Tales de Mileto, Anaximandro está considerado el descubridor de la oblicuidad de la eclíptica, que es el ángulo que forman el plano de la eclíptica y el plano del ecuador celeste. También se le considera introductor del reloj de sol en Grecia y fundador de la cartografía.

La contribución más relevante de Anaximandro fue elaborar la más temprana obra en prosa en relación al cosmos y los orígenes de la vida, por lo que también es mencionado como fundador de la cosmología. Concebía el Universo como un número de cilindros concéntricos, de los cuales el más exterior es el Sol, el del medio la Luna y el más interno contiene las estrellas. Dentro de estos cilindros está la Tierra, sin base firme y en forma de bombo. Anaximandro postulaba una teoría del origen del Universo que defendía que éste era el resultado de la separación de opuestos desde la materia primaria. Así, el calor se movió hacia fuera, separándose de lo frío y, después, lo hizo lo seco de lo húmedo. Además, Anaximandro sostenía que todas las cosas vuelven con el tiempo al elemento que las originó.

Los principales términos acuñados por Anaximandro son el Ápeiron (M) y el Cosmos (Mi), que pueden ser pensados en relación alternativa: Mi(M) Ë M(Mi). En la fórmula Mi (M) el ápeiron se subordina o reduce al cosmos. En la fórmula M (Mi) el cosmos se absorbe en el ápeiron como un episodio suyo. Ambos casos son significativos para la Historia de la filosofía pues en los dos casos el ápeiron es un desarrollo crítico de la doctrina del a1rch' de Tales (monismo de la sustancia).

El primer principio según Anaximandro es el "Ápeiron", lo indeterminado, ilimitado, lo indefinido. No es una finitud en abstracto, sino una materia primordial, inmutable, incorruptible generadora de todos los seres y a la cual todos retornan:

"Viene a ser una especie de nebulosa o matria plástica proteiforme, equivalente a caos de las antiguas cosmogonías, que no es ni agua, ni tierra, ni aire, ni fuego, sino anterior a todas las determinaciones y a todos los contrarios." Aristóteles la interpreta como una mezcla confusa de elementos, los cuales se van separando después por el movimiento.

Anaximandro considera que: "El ápeiron queda fuera del cielo, envuelve, contiene, y gobierna todas las cosas." Para explicar la formación de las cosas enseña un proceso de separación de contrarios. El interior de la masa confusa es agitado por un movimiento eterno, creando remolinos, originando así separación de cada una de las cuales se forman otros mundos.

"Con esta contraposición entre los cosmos limitados y el ápeiron limitado, queda definida la oposición fundamental entre "finitud" e "infinitud" o limitado que recogerán los posteriores pre-socráticos."

Anaximandro "creyó que las cosas no nacían de una sola sustancia, como Tales del agua, sino cada una de sus propios principios particulares. Creyó que estos principios de las cosas singulares eran infinitos y que daban origen a mundos innumerables y a cuantas cosas en ellos nacen, y sostuvo que estos mundos se disuelven y nacen otra vez, según la edad a la que cada uno es capaz de sobrevivir."

A Anaximandro se le atribuyen la autoría de cuatro libros: “Sobre la naturaleza”, “Perímetro de la tierra”, “Sobre las estrellas fijas” y “una Esfera celeste”. La denominación Sobre la naturaleza era la titulación clásica que tendía a conferirse a los escritos de todos aquellos que Aristóteles denominó fusikoí, es decir a casi todos los presocráticos. Anaximandro fue el primero de quien se conoce que escribió un libro en prosa (lógon suggegramménon). La importancia del escrito en prosa reside en que Anaximandro, como filósofo que continúa la tradición de Tales, inaugura un género literario nuevo, distinto del verso utilizado por la tradición de los poetas y educadores.

Dos son las características del ápeiron de Anaximandro: Infinito e Indeterminado. En cuanto infinito el ápeiron es fuente de energía y movimiento para que en el mundo no cese la generación y corrupción (Simplicio, Fís. 24, 18-19; Ps. Plutarco, Strom. 2, Aecio, I, 3, 3). Pero además el ápeiron no es ninguno de los denominados elementos sino algo indeterminado. Esta indeterminación es relativa al mundo generado en su seno como el embrión en la placenta. Anaxímenes, el discípulo de Anaximandro, conservará de su maestro la infinitud del arjé, pero ya no será indeterminado como en Anaximandro sino algo determinado: el aire.

Es de suma importancia determinar las razones que llevaron a Anaximandro a oponerse al proyecto racionalista de Tales, en términos de discusión interna, propia de la Escuela. ¿Cuáles son las razones que llevan a Anaximandro a establecer la tesis de que el arjé infinito no puede ser algo determinado, no puede ser ninguno de los denominados elementos?

Según Gomperz (Pensadores griegos), el grupo de transformaciones no puede servir para explicar la transformación de unas cosas en otras. Así, por ejemplo, el aire para convertirse en fuego por rarefacción (aumento de volumen), necesita calentarse; las nubes al condensarse se convierten en agua, pero para ello necesitan enfriarse, etc.

Pero el argumento decisivo es que la condensación y rarefacción implican la finitud del mundo. Y si el mundo es finito entonces ninguna de sus partes, ninguna determinación, puede ser eleva a la categoría del arjé infinito. ¿Pero, por qué la condensación y rarefacción implican la finitud del mundo? Si partimos de la hipótesis de que el mundo es infinito, es decir, un mundo compuesto de infinitas partes [A, B, C, ........], entonces caben dos posibilidades: a) Cada parte es algo determinado y finito; pero en este caso la parte se desintegraría en la infinitud de transformaciones. b) La parte o determinación es algo infinito, pero entonces nunca se transformaría en otra parte, pues por más que condensemos el fuego, siempre obtendremos fuego, etc. Por reductio ad impossibilem se establece la tesis de que el mundo de las formas es un mundo finito. Luego si es posible la transformación en el mundo de las formas, lo es en tanto que ellas se absorben en un ápeiron indeterminado. La crítica directa a Tales lleva a establecer como primer principio o arjé algo indeterminado.

La interpretación del arjé como infinito e indeterminado, del ápeiron como aquello en que todas las formas del mundo, y en particular los opuestos, se reabsorben, como fuente inagotable de energía que garantiza la transformación y unidad del cosmos, indica el camino hacia la ontología general (M).

Y, sin embargo, también es posible la interpretación del ápeiron en los límites de la ontología especial (Mi). Las fuentes de Simplicio, Ps. Plutarco, Hipólito, Aecio, etc. nos informan que el ápeiron no es ninguno de los denominados elementos, pero al mismo tiempo nos dicen que el ápeiron es «principio y elemento de todas las cosas existentes». En este caso el ápeiron no es ningún elemento determinado sino un elemento indeterminado, en el cual las determinaciones se borran y desaparecen. Algunos testimonios de Aristóteles (Física, 187a; De ge. et corr. 328b, y 332a) nos presentan al ápeiron como una sustancia intermedia entre todos los elementos, o bien una mezcla indiferenciada de todas las materias empíricas.

Como conclusión podríamos entender el Sistema de Anaximandro así:

Anaximandro

B I B L I O G R A F Í A

Larousse Enciclopedia Metódica

Copyright Larousse 1997

www.filosofía.org

Los Filósofos Presocráticos

Juan Manuel Fernández Cepedal

2000

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