Análisis lingüístico

Textual. Elementos léxicos. Macroestructuras y superestructuras. Metáfora

  • Enviado por: Montse Rodriguez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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5. ANALISIS TEXTUAL

INTRODUCCION

Los textos son unidades de comportamiento comunicativo. Un texto es una estructura simbólica formada por unidades menores que se emiten con un propósito genérico común.

Estas unidades se pueden considerar instrucciones que permiten construir un mensaje. El propósito genérico común de un texto puede ser complejo, es decir, puede consistir en funciones menores que colaboran para satisfacerlo.

Las estructuras textuales, dada la longitud y diversidad de textos, no son tan precisas como las oracionales, pero son tan obligatorias como estas porque permiten predecir la oferta de información. De este modo contribuyen a mantener baja la carga cognitiva durante el procesamiento del texto, posibilitando o facilitando la comprensión.

El concepto de textualidad: coherencia y cohesión

Los valores fundamentales de una cultura tienden a ser coherentes con la estructura metafórica de los conceptos más básicos de esa cultura.

Las metáforas pueden combinarse entre sí dando lugar a conceptualizaciones distintas, a veces opuestas.

La coherencia no implica un modo monolítico de entender las cosas. Una cultura puede disponer de mas de una metáfora para conceptualizar una determinada esfera de la experiencia y el pensamiento. Es el caso del tiempo; las unidades temporales se pueden concebir como espacios de los que los humanos entramos y salimos. En la mayoría de lenguas occidentales esta metáfora básica permite dos conceptualizaciones distintas:

De acuerdo con A, las unidades temporales o los eventos se presentan como objetos que se aproximan frontalmente de modo ordenado y sucesivo hacia quien experimenta el tiempo, y se alejan por su espalda.

En la opción B, las unidades temporales están quietas y es la persona que experimenta el tiempo la que se mueve hacia delante, pasando de una a otra sucesivamente.

Algunas metáforas sirven para estructurar muchos dominios distintos. Los hablantes tienen la libertad conceptual de construir metafóricamente una situación de muchas maneras, de modo que no se puede predecir que metáforas se van a elegir.

Muchas de las expresiones están fosilizadas, de tal modo que al usarlas no somos conscientes de que estamos usando una metáfora, es decir, no reparamos en la conexión establecida entre dos ideas diferentes o dos dominios distintos de la experiencia. De las metáforas que las sustentas se dice que están muertas o fosilizadas. El léxico se compone en gran parte de derivaciones de metáforas muertas. Sin embargo, la mayor parte de las metáforas permanecen activas lo suficiente como para permitir que expresiones nuevas derivadas de metáforas antiguas se comprendan sin dificultad.

La cohesión es parte del sistema de la lengua, de su gramática.

Conexiones entre elementos léxicos

La anáfora es la relación que se establece entre una proforma y algún segmento previo al que esa proforma hace referencia. La proforma puede remitir a una sola forma léxica o a un segmento textual más largo. A pesar de que las proformas pueden ser ambiguas, su interpretación en contexto suele dar lugar a pocas dudas. Sin embargo, las diferencias en las proformas entre las lenguas fuerzan muchas adaptaciones.

La catáfora es esencialmente el mismo procedimiento que la anáfora, con el orden inverso de los elementos conectados: la proforma antecede al “antecedente”.

La elipsis consiste en eliminar elementos de oraciones o frases cuya estructura nos lleva a sobreentender el elemento eliminado, presente o no en un segmento previo del texto. Se podría considerar, pues, un tipo de anáfora cuyo elemento sustitutorio es cero.

La anáfora y la elipsis son a menudo obligatorias. Si intentamos recomponer las oraciones insertando los elementos omitidos o sustituidos por pronombres, el texto suene extraño o incorrecto gramaticalmente.

Conexiones entre segmentos textuales

Los elementos conjuntivos pueden establecer conexiones entre elementos de la misma oración o de oraciones distintas.

La aposición, la comparación, la repetición de estructuras y otros recursos sintácticos establecen también relaciones entre segmentos de longitud variable.

Reiteración léxica

La reiteración léxica puede llevarse a cabo mediante la repetición de palabras o sustitución de sinónimos, superordinados o palabras genéricas como así, cosa, entonces, hacer, etc.

Otros ejemplos de reiteración son la referencia a una misma entidad desde una perspectiva distinta o la repetición de morfemas, como en la rima. En español se considera poco estético repetir un vocablo o raíz en una misma oración. Por el contrario la prosa en ingles, especialmente la científica, insiste en mantener el mismo termino para evitar malentendidos.

La organización de la información

Además de encadenar sus elementos, los textos tienen características estructurales que atañen a su organización completa. Algunas de estas características son psicológicas; otras están normalizadas, por el uso o por manuales especializados.

La estructuración psicológica

La estructuración psicológica se basa en tendencias que responden a la generalidad de la experiencia humana. Estos son algunos de los ordenes habituales:

ANTES DESPUES

  • General particular

  • Todo parte o componente

  • Conjunto miembro

  • Grande pequeño

  • Fuera dentro

El modo mas claro de estructuración psicológica es la temporalidad. A pesar de que la organización temporal no es una cuestión gramatical, si tiene su reflejo en algunos elementos gramaticales. La ruptura de la secuencia temporal de las oraciones suele estar marcada por adverbios y otros recursos, como el pretérito pluscuamperfecto.

Los eventos expresados en distintas oraciones no tienen que ser actividades habituales que podemos recordar, sino que pueden estructurarse de acuerdo con relaciones cronológicas y causales que pueden calibrarse, literal o metafóricamente de modo intuitivo.

Otro modo psicológico de estructuración es la secuencia lógica, que puede estar organizada con ordinales, locuciones y adverbios, incluidos los temporales, que aquí no cumplen estrictamente una función temporal, sino que indican la progresión lineal del texto.

Macroestructuras y superestructuras

La macroestructura esta relacionada con el contenido como conjunto de unidades de sentido. Es el contenido del texto en general. Un sinónimo de macroestructura es “resumen del texto”, dejando de lado la información que se repite, irrelevante, dando importancia a la información más importante (relevante).

Cuando un autor construye un texto, construye una serie de información jerarquizada. La información para que el texto avance es la información focalizada; hay otra que no esta iluminada por el foco, que solo ayuda, es la topicalizada.

Topicalizada Focalizada

*Menos relevante *más relevante

*Información de fondo *hace que el texto avance

*Ayuda a que un texto avance *información nueva, destacada

La superestructura es la forma. Todo texto tiene un contenido, pero también tiene una forma, elementos palpables. Todas aquellas formas que tengan que ver con la semiótica y también con la estructura retórica (la forma de presentar la información), forma del contenido y del continente de la información.

Macro y superestructura se relacionan mutuamente.

Tópico y Foco

En la lengua hablada la entonación o el acento tónico permiten indicar un foco de atención, un segmento que quien habla marca como particularmente relevante dentro de un enunciado.

Una oración puede tener dos focos marcados por la misma construcción sintáctica. El foco y la división tema/rema se pueden usar para producir algunos efectos particulares.

La lengua escrita puede tener en cuenta la entonación. Los mediadores suelen ser conscientes de las posibles diferencias significativas de los distintos patrones de entonación habituales, especialmente en la traducción subordinada.

La metáfora

La esencia de la metáfora es comprender y experimentar un concepto en términos de otro.

No solo se trata de una forma de hablar. Lo que hacemos, pensamos y sentimos cuando discutimos se basa en la metáfora “una discusión es una lucha”.

Ese modo de hablar es habitual en nuestra cultura. No se trata de un recurso literario, sino más bien de un uso literal del lenguaje.

Las extensiones metafóricas son posibles gracias a nuestra capacidad de abstraer similitudes entre entidades y al carácter prototípico de los conceptos, que no tienen que estar estructurados metafóricamente en su totalidad.

La superposición de dos conceptos suele ser parcial, porque solo se aplica a las partes que pueden ser útiles para pensar o entender un concepto.

Las extensiones metafóricas parten de conceptos desarrollados por experiencia directa, que llamaremos básicos. Sin embargo, la percepción esta mediatizada por presupuestos culturales, por lo que toda experiencia directa es realmente cultural.

Los seres humanos nos concebimos como un contenedor con un espacio interior limitado por unas fronteras (la piel). Del mismo modo concebimos el resto de las entidades que percibimos como contenedores con unos limites. Una vez acuñado el concepto como un espacio delimitado por unas fronteras, podemos establecer nosotros mismos conceptos relativos a entidades y desarrollar extensiones metafóricas que contemplan conceptos abstractos y actividades como objetos. También podemos pensar en unidades temporales o estados como espacios, objetos vistos desde el interior.

De este modo, el pensamiento se organiza en sistemas metafóricos coherentes con la experiencia perceptual.

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