Análisis económico de la empresa

Gestión empresarial. Estructura de mercado. Recursos empresariales. Costes de transacción. Teoría de la firma

  • Enviado por: Juan
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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ANÁLISIS ECONÓMICO DE LA EMPRESA

1. -LAS IMPERFECCIONES DEL MERCADO

Hemos visto que el mercado es el mecanismo mayoritariamente utilizado para la asignación de recursos escasos.

Siempre que concurran los supuestos de competencia perfecta enunciados en el tema anterior, se conseguirá el objetivo de eficiencia y optimización de los intercambios (Óptimo de Pareto: situaciones en las “que no es posible mejorar la situación de un agente sin perjudicar la del otro”, lo que quiere decir que sale perjudicado el consumidor o el productor pero ambos a la vez no.).

Sin embargo, en la realidad los mercados no responden a tales patrones teóricos, de ahí que sea difícil alcanzar ese óptimo como consecuencia de las imperfecciones que posee el mercado.

Las imperfecciones del mercado pueden deberse a diversos factores como los siguientes:

  • Comportamientos estratégicos de los agentes: Buscan el logro de posiciones de dominio de mercado impidiendo la consecución de equilibrios competitivos. Estos comportamientos generan estructuras de mercado no competitivas tales como el monopolio, duopolio, oligopolio y la competencia monopolística.

  • Fallos de mercado: Situaciones en las que el equilibrio competitivo no es una asignación de recursos eficientes. Los más relevantes son: 1.- La existencia de bienes públicos.; 2.- Los efectos externos; 3.- La información imperfecta entre los agentes.

  • 2. -ESTRUCTURAS DE MERCADO NO COMPETITIVAS

    Como ya he comentado, en competencia perfecta las empresas no tienen posibilidad de influir en el precio. Todo lo que produzco será vendido al mismo precio de mercado.

    Sin embargo, en competencia imperfecta, las empresas si gozan de cierta discrecionalidad en la fijación de los precios, ya que cualquier cambio en la cantidad producida conduce a una variación del nivel de precios.

    MONOPOLIO: Es el caso más extremo de competencia imperfecta. Se da cuando sólo hay un vendedor y no es posible que entren otros. Al existir un único oferente el monopolista puede fijar libremente el precio. Existen grandes barreras de entrada, ya sean naturales - monopolios naturales - o legales - monopolios administrativos -.

    DUOPOLIO: Se da cuando 2 empresas controlan el mercado de un producto homogéneo. Para que se dé esta situación es necesario que concurran algunas de las siguientes situaciones:

    • Que ambas empresas posean un monopolio tecnológico o una experiencia que o no quieren compartir, o sea imposible de imitar. (ej Coca Cola y Pepsi)

    • La extensión y presión del mercado conducen a la creación de consorcios hasta el punto de persistir tan sólo 2 opciones.

    • Disminución de la demanda hasta el punto de sobrevivir tan sólo 2 empresas.

    • La necesidad de alcanzar economías de escala y sinergías positivas (lo mejor es trabajar en equipo para que los gastos puedan ser llevados entre varias personas a la vez que si se trabaja en equipo, las cosas van a salir muchísimo mejor que si lo hiciera una sola). La sinergia es conseguir por unión más y mejor.

    • Creación de una empresa pública que compita con otra privada, que hasta entonces disfrutaba de una situación de monopolio o al revés (ej. : Empresas de telefonía móvil en España)

    Ante una situación de duopolio las empresas pueden optar por 2 opciones: cooperar: maximizar sus beneficios conjuntos o competir: cuando una de ellas dispone de ventaja competitiva tratará de imponerse a la otra. (Al enemigo o me lo cargo o me hago su más fiel amigo)

    OLIGOPOLIO: Se caracteriza por un número reducido de vendedores que ofrecen un producto homogéneo (oligopolio perfecto o natural) o diferenciados (oligopolio diferenciado). En el primer caso la competencia entre empresas es vía precios y en el segundo la ventaja competitiva radica en el grado de diferenciación del producto. Existen algunas barreras de entrada, Los oligopolistas pueden influir en el precio por sí mismos, como los monopolistas, pero dependen mucho de lo que hagan todos los vendedores. Al igual que en el duopolio, el comportamiento de las empresas puede ser de dos tipos: cooperativo y no cooperativo.

    COMPETENCIA MONOPOLÍSTICA: Existe un gran número de competidores que ofrecen bienes diferenciados. Esta situación posee rasgos tanto de la competencia perfecta como del monopolio. De la primera toma la existencia de muchos productores y consumidores y de la segunda la diferenciación de los productos por parte del oferente en el sentido de hacer que los consumidores perciban los productos como únicos consiguiendo con ello ventajas en el monopolio. Esto último da a la empresa cierto grado de control a la hora de fijar los precios. Las barreras de entrada y salida son nulas.

    3. -FALLOS DE MERCADO

    Se dan cuando se produce una ineficiencia asignativa de equilibrio competitivo. Los más relevantes, como ya se indicó anteriormente, son los bienes públicos, los efectos externos y la información perfecta o asimétrica.

  • Los bienes públicos: Son aquellos de libre acceso que pueden ser consumidos por los agentes. Las características que definen a estos son:

    • Su consumo es conjunto: ej. El uso de las carreteras.

    • No existe rivalidad en el consumo: Todos los podemos utilizar.

    • No se puede excluir a nadie: ej. Aunque no se paguen los impuestos uno no va a dejar de utilizar las carreteras...

    A su vez los bienes públicos pueden ser de dos tipos:

    • Puros: Cundo a la no rivalidad se une la no exclusión

    • Impuros: Cuando la rivalidad existe y el consumo es parcial, o sea, el consumo realizado por un agente no impide el de otros, pero sí reduce el beneficio del conjunto de usuarios.

    Con este tipo de bienes, al no ser de libre acceso, nadie dejará de entrever su preferencia por ello, aunque posteriormente los disfrute. Este es el fenómeno conocido como “free rider” o “viajero sin billete”. Por ello, el mercado no sirve como mecanismo de asignación de estos bienes, por lo que se defiende su suministro por el sector público.

  • Externalidades o efectos externos: Aparecen cuando las actuaciones de los agentes no son independientes entre sí, sino que afectan al resto. Estos efectos pueden ser positivos o negativos. Impiden que el equilibrio competitivo sea óptimo, ya que los beneficios o pérdidas originadas a terceros no son recogidas por los precios de mercado. Existen 4 formas alternativas de corregir las ineficiencias producidas por los efectos externos:

    • Restricciones legales: “Te impido hacer eso...”

    • Impuestos a quienes los provocan y/o subsidios a quienes los soportan.

    • Acuerdo entre los agentes involucrados.

    • Establecimiento de derechos de propiedad.

  • Información imperfecta o asimétrica: La eficiencia y optimalidad en el mercado se alcanzará cuando los costes de información y transacción sean nulos. Al ir aumentando dichos costes, el sistema de asignación se vuelve menos eficiente, impidiendo que se adopte la solución más beneficiosa. Esto es debido a la incertidumbre y al consecuente riesgo a que han de hacer frente los agentes a la hora de actuar.

  • 4.-ASIGNACIÓN DE RECURSOS EN EL MERCADO Y EN LA EMPRESA.

    Hemos visto con anterioridad que la actividad económica tiene como fin la satisfacción de las necesidades humanas. Ahora bien, dado que el hombre produce bienes combinando los factores de producción, el problema económico surge porque las necesidades humanas son virtualmente ilimitadas, mientras que los recursos económicos son limitados y, por tanto, también los bienes económicos.

    Teniendo en cuenta la escasez de los recursos, no sólo surge la necesidad de elegir, sino también la competencia entre individuos por los bienes y recursos limitados, de tal manera que se hace imprescindible algún mecanismo de reparto para la asignación de tales recursos y la distribución de los bienes limitados.

    La asignación produce a través de intercambios y, en general, estos son ventajosos porque ambas partes saldrán ganando, ya que permitirá que se especialicen en la obtención de unos pocos bienes, y aumentarán su eficiencia, es decir, podrán obtener más por unidad de esfuerzo.

    Como se ha dicho, el intercambio posibilita la especialización y esto contribuye a la eficiencia, entendida esta en su doble sentido:

  • Alcanzar la combinación correcta de recursos.

  • Obtener con la mínima cantidad factible de recursos el mayor volumen de producción posible.

  • Gracias a la especialización se ha logrado que los empleados con cualquier actividad aumenten su productividad.

    Adam Smith afirmó que “la progresiva división del trabajo y el incremento de la productividad que esta conlleva, es la principal fuente de riqueza de las naciones modernas”.

    Tres son las razones que, tradicionalmente, se aducen para justificar las ventajas de la especialización:

  • El trabajo especializado permite un aprovechamiento intensivo de las destrezas y habilidades del trabajador, consiguiéndose además un rápido aprendizaje.

  • Se reducen las pérdidas de tiempo derivadas del cambio de tareas.

  • La especialización permite la acumulación de experiencia y conocimientos que pueden facilitar el desarrollo de métodos e instrumentos que ayuden en la ejecución del trabajo.

  • Ahora bien, la especialización también tiene límites los cuales se relacionan con:

    • La insatisfacción y alienación de los trabajadores sometidos a tareas excesivamente “estrechas” (Siempre hacen lo mismo).

    • No existen agentes autosuficientes generándose muchos intercambios (cesión del derecho a usar o consumir los bienes y servicios transferidos).

    Esto nos lleva a la aparición de transacciones. Se entiende por estas a la relación contractual, que regula el intercambio y permite el funcionamiento de un sistema económico con propiedad privada y especialización.

    Como ya sabemos, el mercado de competencia perfecta se configura como la forma de coordinación de las transacciones que maximiza la eficiencia en términos paretianos.

    El problema radica en la existencia de ciertos costes asociados al funcionamiento real de los mercados:

    -Los costes de transacción

    -Los costes de información derivados de la incertidumbre existente en las transacciones realizadas en los mismos.

    La cuantía de estos costes propician la aparición de mecanismos alternativos de coordinación: las empresas, construidas como polo opuesto al mercado.

    En resumen, los mecanismos de coordinación de las transacciones se distribuyen en un continuum entre 2 formas extremas: los mercados y las organizaciones (empresas), situándose entre ambas las estructuras de gobierno bilaterales (o formas intermedias de la comunicación).

    Se van a estudiar en este apartado 3 teorías diferentes de la empresa cuyo fin es la optimización económica. Estas son:

  • TEORÍA DE LA FIRMA

  • TEORÍA DE LOS COSTES DE TRANSACCIÓN

  • TEORÍA DE LA AGENCIA

  • 1.-TEORÍA DE LA FIRMA

    Tratará de estudiar las condiciones necesarias para la existencia de equilibrio competitivo y su eficiencia. A través de los precios, la organización económica resuelve los problemas de coordinación e incentivos que resultan de una progresiva especialización y división del trabajo.

    Bajo esta perspectiva la empresa:

    • Es una unidad económica de producción que nace y se desarrolla con y en el mercado.

    • Opera con información perfecta (entorno no sometido a cambios).

    • Su problema es la maximización del beneficio.

    • No tiene influencias sobre los precios del mercado.

    Realicemos una comparación de los supuestos neoclásicos (S.N.) y la realidad económica SEGUIR CON EL CUADRO 2

    Podemos concluir, de la comparación realizada entre los supuestos neoclásicos frente a la evidencia empírica, resaltando la irrealidad de las hipótesis citadas sobre las que se sustenta esa teoría.

    Esto ha permitido cuestionar la validez del modelo dando pie al desarrollo de posteriores enfoques, como la teoría de los costes de transacción y la teoría de la agenia.

    2.-LOS COSTES DE TRANSACCIÓN

    Coase, iniciador de esta teoría, sostuvo intuitivamente que la aparición de las empresas se debía a la existencia de ciertos costes derivados de la utilización del mercado (recursos empleados en descubrir los precios relevantes y en negociar y cerrar los contratos de intercambio)

    Cuando los costes de acudir al mercado sean elevados, la organización interna (empresa) sustituirá al mercado. No obstante, la empresa también incurre en costes de organización, por lo que, cuando los costes de organizar una transacción adicional dentro de la empresa igualan a los de su coordinación a través de el mercado, éste recupera nuevamente su protagonismo. Ej: si compro algo frecuentemente como el champú, ese proceso se hace en el mercado, no en la empresa. Si embargo, lo contrario funciona en un mercado comprando por ejemplo un coche de 2ª mano, con lo que existe una mayor relación entre el comprador y el vendedor a través de contratos y demás. Luego podemos deducir que existen costes de transacción.

    Existen según Williamson, 2 grupos de condiciones fundamentales para la existencia de costes de transacción en el mercado:

    • Condiciones relacionadas con el comportamiento de los individuos: Especialmente los asociados a la racionalidad limitada del ser humano y el oportunismo de los agentes económicos (no hay que fiarse de las apariencias y por eso en los contratos se deben de ver todos y cada uno de los puntos)

    • Condiciones relacionadas con el entorno de la transacción: En concreto, la incertidumbre sobre el futuro y la habitual existencia de grupos reducidos por los agentes con quien contratar (Hay que garantizar un proceso aunque existan unos costes de transacción)

    Estos costes de transacción son de 3 tipos:

  • COSTES DE INFORMACIÓN: Derivados de la identificación y contacto entre las partes que intervienen en la transacción (ej : la información que existe en el mercado sobre los morosos y demás).

  • COSTES DE NEGOCIACIÓN: Causados por la redacción de las cláusulas y condiciones contractuales.

  • COSTES DE GARANTÍAS: Ocasionados por las garantías del cumplimiento de lo acordado o por la de protegerse de las consecuencias derivadas del incumplimiento de las cláusulas de un contrato (ej : las hipotecas y el embargo).

  • También, como hemos dicho, las organizaciones están sometidas a costes de transacción relacionados con las características contractuales propias de este mecanismo de coordinación. Las fuentes de costes más importantes son:

  • Costes fijos de funcionamiento: Están asociados a las necesidades de mantener una estructura de gobierno permanentemente adaptada a la naturaleza de los intercambios que tienen lugar en el interior de la misma, así como a los cambios que se produzcan en el entorno de la transacción.

  • Costes de transacción genéricos: Son los costes de información, negociación y garantía, como a las necesidades de cualquier transacción, independientemente del mecanismo contractual elegido. No obstante, se manifiestan en 3 tipos de costes específicos de las organizaciones: costes de control, de influencia y de agencia:

    • Costes de pérdidas de control: Se produce por las dificultades para transmitir información a través de las complejas redes de comunicación interna de las organizaciones.

    • Costes de influencia: El funcionamiento de las organizaciones supone la existencia de autoridad, es decir, la necesidad de un centro decisor que planifica y ordena las acciones de los individuos. Buena parte de las decisiones son adoptadas por el superior con la información proporcionados por los subordinados, que en muchos casos influirán en éste para obtener mejoras personales.

    • Costes de agencia: El diseño de las estructuras de gobierno, habitualmente, se realiza sobre el criterio de delegación. Se basa en la cesión de la capacidad para decidir a los niveles inferiores de la estructura jerárquica, lo cual reduce la necesidad de comunicaciones verticales, que únicamente se limitan a la transmisión de informaciones relevante para la adopción de decisiones en cada puesto. Este criterio favorece la aparición de conductas oportunistas por parte del delegado que pretenderá mejorar su situación particular en detrimento de los resultados de las organizaciones, lo que obliga a éstas a establecer sistemas de incentivos o mecanismos de supervisión de la actividad del subordinado.

    Como hemos podido observar, tanto el mercado como las organizaciones consumen recursos en la coordinación de transacciones, lo que justifica la convivencia de las dos estructuras de gestión extremas (mercado y organización), así como multitud de alternativas contractuales intermedias.

    Concluiremos señalando que el uso de uno de los dos mecanismos de coordinación extremos depende de la especificidad de los activos y de la frecuencia de la transacción.

    Así, cuanto más específico es el activo intercambiado y más frecuente es la transacción, mayor es la propensión a la utilización de organizaciones sobre bienes estandarizados, recurrentes o no, se organizan a través del mecanismo del mercado.

    3.- TEORÍA DE LA AGENCIA

    Jensen y Meckling, pioneros en este enfoque, conciben la organización como un artificio legal, que sirve como nexo contractual entre los individuos.

    Si todos los agentes involucrados en la producción de un bien tuviesen que establecer relaciones contractuales entre sí, los costes derivados superarían las ventajas procedentes de la especialización.

    La existencia de la empresa está justificada, pues, por la reducción de los conflictos de los intereses derivados de estas relaciones denominadas de agencia y definidas como contratos en las que una parte, el agente, se compromete a realizar algo para la otra, el principal, quien, además, delega cierta autoridad decisoria en el agente:

    Sin aplicar la teoría de la agencia:

    Agente 1

    Agente4 Agente 2

    Agente 3

    Aplicando la teoría de la agencia:

    Agente 1

    Agente4 EMPRESA Agente 2

    Agente 3

    Podemos observar, cómo la empresa reduce las relaciones contractuales necesarias para desarrollar una determinada actividad.

    Este tipo de relaciones provocan ciertos costes, denominados de agencia, encaminados a eliminar posibles comportamientos oportunistas de las partes. Tales costes son los siguientes.

  • Costes de estructuración: Originados en negociar y determinar los derechos y obligaciones de las partes.

  • Costes de formalización contractual: Son aquellos en que incurren las partes al detallar y concretar por escrito los acuerdos alcanzados en el periodo de negociación.

  • Costes de protección: Incluyen todos aquellos gastos orientados a evitar comportamientos oportunistas postcontractuales. Pueden ser de 2 tipos: Gastos de control: Son pagados por el principal para vigilar el comportamiento del agente e impedir que su actuación se desvíe de lo estipulado. Gastos de garantía: Son gastos pagados por el agente para garantizar al principal que su comportamiento se ceñirá a lo pactado.

  • Pérdida residual: Pérdida de bienestar ocasionada por la desviación en la conducta del agente respecto a lo pactado.

  • Por lo tanto, la existencia de empresas de justifica por la reducción de los costes de agencia, derivados de las relaciones contractuales que comprende.

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