Amor y poesía en Gustavo Adolfo Bécquer

Literatura española del Siglo XIX. Romanticismo en España. Poesía romántica becqueriana. Rimas becquerianas. Melancolia. Tristeza. Mujer

  • Enviado por: Noboh
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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ENSAYO SOBRE LA NOCIÓN DE AMOR Y POESÍA EN LAS RIMAS DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

En este ensayo desarrollaremos el concepto de amor y poesía que aparece en la obra, Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Empezaremos a hablar sobre la noción que tiene Bécquer sobre la poesía y como la representa en los diferentes poemas que forman la obra.

La poesía, según él, es algo anterior al poema, a su creación. Entonces la poesía puede existir fuera del poeta, incluso fuera del poema: en la naturaleza (luz, sombra, viento) y en todo un cúmulo de sentimientos y sentidos. Estos sentimientos serían sonido vagos murmullos, palabras que casi no resuenan, con la característica de ser resistentes a la forma, a que sean moldeados, y por lo tanto al poema, como aparece en la rima V (página 114), en la primera estrofa, ya que habla de un espíritu sin nombre, que es indefinible y no tiene una forma en la idea.

Como hemos dicho antes, la poesía existe fuera del poeta, y eso lo podemos ver en la rima IV (página 113) porque como vemos en la primera estrofa aunque no haya poetas siempre habrá poesía, por lo tanto la poesía no depende del poeta, es algo externo, independiente a él. Además al largo del poema también va diciendo donde habitará esa poesía, ya que dice que está en el Sol, en el agua, en el viento, y otros elementos de la naturaleza, como hemos dicho antes.

Por lo tanto podríamos decir que esta poesía es percibida por los sentidos ya que reside en la realidad exterior y por lo tanto, entra a esos humanos capaces de sentir creándoles una choque tanto en nivel imaginativo como intelectual. Y si comparamos esta visión sensible del mundo, podemos describirla como típica en el romanticismo.

Bécquer podría definir también la poesía como la transformación en material, de algo que no es materia, y como el mismo dijo en uno de sus textos: “verbo poético hecho carne”. Pero esta frase va destinada a una mujer, y entonces entramos en la interrelación que llegan a tener la mujer y la poesía. Como vemos en el poema IV (página 113) donde sé transforma el sentimiento poético en el amor y en la mujer, reflejado en los últimos versos, cuando dice: “mientras exista una mujer hermosa, / ¡habrá poesía!”

Esta relación de poesía-mujer se ve mucho a lo largo de la obra (ejemplo: rima XXI, página 126) tanto que se puede llegar a decir que la mujer es poesía, la poesía. Y esto es debido a que la poesía es el sentimiento, y para Bécquer, la mejor representación del sentimiento es la mujer, por lo tanto, la mujer es la personificación de la sentimentalidad.

Y lo último que podríamos decir sobre la poesía, es como ve Bécquer al poeta. Este tiene que ser un mediador, tiene que ser el que transforme lo inmaterial en lo material, como hemos dicho antes. Esto es visible en la rima V, nombrada ya anteriormente, ya que habla de que la poesía es ese espíritu del que es vaso el poeta. Por lo tanto el poeta tiene o es, el alambique que destile la poesía para así poder plasmarla en el poema, por lo que el poeta tendrá que utilizar sus mejores cualidades para poder formar este poema. Además en el poema mencionado, habla de que la poesía necesita del poema, porque aunque sea autónoma, exterior, necesita de este para quedar en la conciencia de todos, puesto que la poesía es “indefinible”, “sin nombre”, “invisible”, como dice textualmente el poema.

Bécquer llega hasta decir que el poeta es como un vidente o genio creador que llega a ver más allá. Esto se puede ver en la rima III (página 110).

Locura que el espíritu

exalta y desfallece;

embriaguez divina

del genio creador.

(…)

Con ambas siempre en lucha

y de ambas vencedor,

y tan sólo al genio es dado

a un yugo atar los dos.

Dejada clara la parte sobre el poema, podemos centrarnos en su visión del amor que plasma en las rimas. La línea medular, o el tema principal, como ya se sabe, es este tema amoroso, ya que en la obra de Rimas se presenta al público como el testimonio de un una vida amorosa que va desde la exaltación a la ruptura, del deslumbramiento al desengaño, es decir, una vivencia como la que podría tener cualquiera en este tema. Por lo tanto vemos como el poeta vivió el amor, el desamor y el desengaño.

Estos poemas no están colocados de una forma azarosa sino que están colocados uno tras otro, de una forma cíclica donde se trata una historia amorosa. Por lo cual, podemos dividir todas sus rimas en diferentes partes. La primera constituiría en las primeras rimas donde el poeta tiene una visión ilusionada del amor y de la mujer a la que se coloca por encima de la realidad misma, haciendo así que el amor y la mujer serán algo inalcanzable, imposible, pero a la vez ideal.

La segunda parte será una visión oscurecida del amor, ya que el desengaño va siendo presente en su vida, y eso provoca la desilusión tan profunda que se puede ver en el principio de la obra. Y por último una etapa de un amor realista y donde interioriza los sentimientos haciéndolos más profundos y dramáticos haciéndose presente en los poemas por la muerte fatal del ser amado. Esta última visión del amor podría ser causada por la enfermedad y el temor de la muerte que lo acecha al final de su vida, provocando así que salga toda su tristeza acumulada.

Por lo tanto vemos una evolución de un amor más fantástico, ilusionado, a un amor dramático, una melancolía profunda. Cave decir que este amor ilusionado es menos presente a lo largo de la obra, que la melancolía. Y este cambio de un amor gozoso a un amor doliente se produce en la rima XXXVIII (página 137) donde aún es presente una armonía de la tristeza y la alegría, pero ya se ve el desengaño amoroso y su insertaza con los versos: “Dime, mujer, cuando el amor se olvida, / ¿sabes tú a dónde va?”

La melancolía que siente a lo largo de su vida Bécquer, es a causa de ese amor imposible, que es “obligado” a amar, de una forma indirecta como pone en la rima XI (página 119) “Soy incorpórea, soy intangible;/no puedo amarte/ -¡Oh, ven; ven tú!.” Así nos muestra de una forma sarcástica como elige a la mujer que es inalcanzable para él, el amor imposible, pero él en realidad no lo desea, por eso ese sentimiento de obligación involuntaria, ya que él no desea su desgracia, pero parece que así se le impone. Y esa imposición de la melancolía la encontramos perfectamente detallada en la rima LX (página 150) donde él recoge la desgracia que alguien o algo le a impuesto vivir, pero que él no desea.

Mi vida es un erial,

flor que toco se deshoja

y en mi camino fatal

alguien va sembrando el mal

para que yo lo recoja

Este mundo amoroso melancólico y triste, es descrito por un crítico literario llamado Dámaso Alonso de esta forma: “El mundo de amor de Bécquer es un trasmundo, es una región de ensueño, de luces y penumbras, poblada de fantásticos fuegos fatuos, formas de delirio, seres inauditos, extraños ojos triste que no miran fijamente” Es decir, que el mundo amoroso de Bécquer es un mundo sobrenatural y tenebroso donde no existe la razón y tan sólo está su una profunda tristeza. Esta tristeza no es vista desde un punto de frialdad, sino que se entrega a ese dolor causado por el amor, se entrega de una forma profunda, como si fuera un niño.

También podemos hablar sobre la representación del amor incomunicado que aparece en las rimas, ya que muchas veces, Bécquer no expresaba lo que sentía a la persona amada. Esto se ve con la aparición del “yo” y del “tú”, el autor se dirige constantemente a un tú, que representaría a la amada, pero esta nunca se dirige a él de una forma directa, mostrado así esa incomunicación de sus sentimientos, uno de los tantos causantes de su melancolía.

Un ejemplo bueno de esto, es la rima XXVII (página 130) donde se ve esa comunicación que no tiene respuesta de la otra persona. Otra caso es el poema LI (página 144), en todos ellos se ve como el autor expresa sus sentimientos, pero al no ser correspondidos no existe la respuesta, y por lo tanto aparece la incomunicación. A veces la mujer responde, pero es en forma de pasado o indirectamente, mostrando así que si había comunicación, fue en el pasado.

Por último podríamos decir sobre el tema del amor, que algunos autores han dicho que hay mucha rabia de amor en estos poemas, “una pasión horrible, hecha de lo más duro y amargo, donde entran los celos, el despecho, la rabia, el dolor más cruel” señalaba Cernuda. Esta rabía era expuesta de forma dura y brutal a veces, como es el caso de la rima que no fue publicada al principio a causa de su extrema confesión, donde además aparece la enfermedad que luego descubren los biografos (rima de la página 168). En esta vemos como acusa a la mujer de causarle todos los problemas, y por como lo han avandonado, y lo poco que le han dado comparado con lo que él da.

Una mujer me ha envenenado el alma;

otra mujer me ha envenenado el cuerpo.

Ninguna de las dos vino a buscarme;

yo de ninguna de las dos me acuerdo.

Como el mundo es redondo, el mundo rueda.

Si mañana, rodando, este veneno

envenena a su vez, ¿por qué acusarme?

¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?

Ya al final, para acabar el ensayo podemos citar, a uno de los críticos que ya he nombrado antes, Dámaso Alonso, ya que comenta brevemente ese sentimiento que transmiten los poemas, tanto si su tema es esa poesía exterior al propio poema, o el amor imposible y melancólico de Bécquer. “La brevedad del poema, el tono intensamente subjetivo, la ausencia de sobrepuestas galas, la forma más libre y las rápidas transiciones, la falta de desarrollo del poema, el ligero roce de una idea desenvuelta, caracteres que surgieren una emoción que queda vibrante.

BIBLIOGRAFÍA

Libros:

  • Historia y crítica Literatura Española nº 5 Romanticismo y Realismo. Textos de Dámaso Alonso, María del Pilar Palomo, Edmund L.King y Gabriel Celeyo. Editorial Crítica.

  • Historia breve de la literatura española, en su contexto. Escrito por Pedro Aullón de Haro. Editorial Playor.

  • Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Edición de Rafael montesinos. Editorial Catedra

Internet:

2º Bachillerato 29/11/06