Alturas de Machu Pichu; Pablo Neruda

Literatura hispanoamericana contemporánea siglo XX. Poesía y lírica chilena. Análisis. Interpretación. Argumento

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ALTURAS DE MACHU PICHU

Pablo Neruda

Santiago, 04 de Julio de 2008

INTRODUCCIÓN

En el siguiente trabajo se analizará de forma detallada el poema de Pablo Neruda Alturas de Machu Pichu, el cual está contenido en el libro Canto General del mismo autor.

Se detallan 12 cantos dentro del poema, los cuales nos entregan una visión del autor con respecto a los sentimientos que él tiene y le nacen hacia la ciudad de Machu Pichu, además de su propio reflejo en aquellos habitantes pasados.

ALTURAS DE MACHU PICHU

I

El autor da a entender que está pasando por un mal momento, en el cuál también agrega que su patria lo rechaza. Va camino a las Alturas de Machu Pichu, llega y su primera impresión es que él siente que esa tierra en ruinas lo había estado esperando por bastante tiempo... Se da cuenta que lo que ha visto es como una torre enterrada, es decir mucho más que sólo ruinas, si no que toda una cultura, de grandes historias, una gran fortaleza petrificada, sumergida en lo más profundo de la tierra, presentándose como sólo restos y vestigios ante los ojos del hombre. Luego da a entender que él quiere investigar aquello, saber que pasó; en consecuencia de esto pudo ver más allá de ruinas, logro ver la verdadera cultura que ésta antes era, hoy gastada y enterrada.

II

El autor hace referencia sobre los hombres, los indígenas, alude al sistema en el cual estaban presos, en que el hombre era casi un objeto transable, sometido ante el dueño de todo respetado en su totalidad, hijo del gran dios.

El recuerdo es lo único que queda, después de una gran cultura que fue olvidada, reconoce a esa cultura triturada, abandonada, de ella solo quedo el recuerdo de aquellas ruinas, las únicas intactas... (Comparándolas con la cultura perdida) alude también a una carta transparente, refiriéndose al legado que las ruinas nos dejaron, o legado oculto, perdido, lleno de misterio, pero destacando el sufrimiento de una cultura perdida.

Se da a entender que el autor se quiere detener a encontrar el origen (casi imposible) de la cultura, el por qué se hacen presentes sus ganas de conocer. Al tratar de buscar, sólo se pudo aferrar al sufrimiento sentido por una cultura de las razas asustadas, era lo único que podía encontrar, ya que esta era la sensación que éste percibía. Al buscar, no podía parar de encontrar preguntas, e interesarse por darles respuestas, hallando más cuestionamiento e incertidumbre. También al buscar, se preguntó sobre lo “bueno” y lo “malo” (por ejemplo el sistema al que pertenecían) pero piensa que en ese tiempo no existía lo ”bueno” y lo “malo”, sólo existía un equilibrio por el cual se regían. Al tratar de buscar al hombre si todo era ambiguo, entonces... ¿que era el hombre? ¿Dónde estaba la vida? ¿Dónde quedó la vida?.

III

El autor alude a la muerte de cada hombre que allí había existido; una pequeña e insignificante muerte (nadie le daba importancia, solo era uno más, uno más del sistema...) de grandes hombres, grandes personajes que morían de hambre o trágicamente, por penas, cuchillos o de una manera sangrienta. Morían cada día, cada día los iba liquidando la forma en que vivían, sometidos, sin libertad, viviendo sólo para servir, viviendo para sobrevivir, esperando su muerte, que podía llegar en cualquier momento; El sistema los va matando (tomando en cuenta que éste sistema social-político era aceptado totalmente e incuestionado por los indígenas).

IV

La muerte está presente en todas partes aquí en Macchu Picchu y lo que la muerte nos dejaba era sólo restos (piedras, construcciones) en aquellas alturas. Alude también a que la muerte aquí en M.P. (Macchu Picchu) no viene poco a poco, si no que solo se presenta. Es decir está a la vista todo el sufrimiento, los sentimientos encontrados que estas ruinas nos provocan; tantas dudas, tantos ¿por qué? Se dio cuenta de que las ruinas estampaban el sufrimiento, la sangre, derramada por aquellos hombres.

Trató de buscar los indígenas, las vidas pasadas, la historia, pero no encontró nada, no había nada, ni siquiera el hombre vivo no lo dejaba y ayudaba encontrar el pasado (es válido recordar que las ruinas de Machu Pichu son un gran misterio) era como una gran herida, pero una herida cicatrizada que no dejó rastro (Machu Pichu está muerta a los ojos de la mayoría...) sólo quedó la marca, la cicatriz de que “algo” grande hubo allí alguna vez. Entonces el autor encuentra con un completo vacío, se siente decepcionado, triste y solo al no encontrar nada de aquella gran cultura.

V

Alude a que la muerte así tan abrupta, no era la que se esperaban los indígena, estos indígenas presos de libertad; fueron exterminados todos. Y con ellos la cultura que nunca volvió a renacer. Se dio cuenta que las verdaderas heridas de la cultura, de los hombres, eran más allá de las ruinas, de la estructura física, sino que eran del alma. Lo notó en las piedras, en lo que cada ruina le permitía percibir, notó el sufrimiento doloroso que cada piedra fría le entregaba, el dolor estaba petrificado, más allá de la piedra llevándolo a sentir que el sufrimiento de aquel hombre venía del alma, del propio ser, de cada uno ellos.

VI

El autor da a entender que ha llegado a la cima, agrega que cada vez subía no dejaba de seguir viendo sufrimiento en aquellas ruinas, donde la ciudad perdida y el hombre exterminado se hacían presente en el recuerdo. Se siente en lo alto, donde nace incluso el rayo y también donde nació y se desempeñó una gran cultura hoy inexistente, se mecía frente a un viento violento, de espinas, es decir un viento macabro, un viento que cala los huesos, un viento que se siente entre montañas, en la cima, en aquella cima de cuidad olvidada, cultura perdida, hombre extinguido.

Alude también a aquellos indígenas, que fueron tan grandes e interesantes y que terminaron bajando, muriendo en ésta tierra, dejando aquí su sangre. Agrega que ésta fue una muy esplendorosa (tierra, cultura); y que el hombre aquel que vivía aquí que algún día estuviste aquí como yo observando aquel águila ... Recuerda con nostalgia a esos hombres, aquella cultura; Reconoce que se ha ido todo... que de todo lo que en algún momento fue grandioso, fuerte, ya no queda nada. También alude al aire, al azar, asimilándolo a que hace algunos años todas estas majestuosas ruinas eran belleza, fuerza, triunfo, vida y hoy son pena, recuerdo, nostalgia, muerte, sangre... Con cada paso del viento se acentuaba más la soledad, es decir, mientras más tiempo pasaba más olvidada, sumida en el recuerdo quedaba.

VII

Expresa que las razas anteriores ya se han aniquilado, ya no existen, y este se pregunta cómo pudo una civilización tan avanzada, bien dirigida y estructurada haber desaparecido de la faz de la tierra...y sólo se hallan elementos superficiales, como las piedras, las ruinas. Hace alusión a que la cultura se ha hundido con la muerte de la gente indígena...esto se debe al olvido y desinterés de las generaciones siguientes. El autor se pregunta cómo pudo existir un cambio tan abrupto, como para desaparecer definitivamente así esta cultura, y al morir su gente ésta se olvidó, quedando en el incógnito, la mayoría de su historia; que con el pasar del tiempo va dejando sólo un vago recuerdo cada vez menor, presente por las ruinas, o los restos de ellas. Alude a que es tal el grado de olvido que ni siquiera la tierra se recuerda a ella misma en el pasado. Luego comienza a decir cuán grande ésta había sido, detalles ya en el olvido las culturas, mascaras, etc. El único vestigio que queda de esta cultura “hundida” son las ruinas en sí mismas, las cuales han sido capaces de mantenerse por sí solas y de decirnos que están ahí, presentes, que a pesar de los muertos y la vida inexistente, aún queda el recuerdo de la tierra, estas ruinas piedra y palabra, están para decirnos cuánto fueron, y se presentan ante todos hoy, accesibles a todos los que quieran recordarlas y valorar lo que fueron, expuestas como un libro abierto (aunque sin mucha explicación...), que representan a los muertos, vivos y callados, sostenidos de tanta muerte. Así es como quedó, como “la más alta vasija que contuvo al silencio, una vida de piedra después de tantas vidas”. Una vida de piedra fue lo único que quedó de aquella antigua cultura.

VIII

El autor invita a América pasada y presente a que se unan a él para adorar a Machu Pichu como la gran cultura que fue. Llama a la vida olvidada para que vuelva, para que reviva y se haga presente con todo ese sufrimiento que llevaba a cuestas. Luego comienza a preguntarle al dios Wilkamayu, qué sabe él, dónde quedaron, quiere que le cuente como pudo extinguirse su cultura, su pueblo y con ellos él también; ¿Cómo terminaron?... Quiere saber quién los fue exterminando, pues el autor afirma que fueron muriendo en su lecho, sabe que este fue testigo de quién era el responsable de las muertes, quién mato a la cultura, y con esta a los dioses. Comienza a pedirle a Machu Pichu que no se extinga, que siga luchando contra el olvido, que deje que la sigan adorando pero a la vez también quiere que ésta no adore su extinción. Le pide que se mantenga viva en el tiempo, para que así este mismo tiempo la lleve a lo más alto de los estatutos de manantiales rotos. Le pide a la tierra que lo acepte como su representante y confidente que él se va a encargar de elevar su soledad coronada, ya que él reconoce que “este reino muerto vive todavía”

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IX

Parte haciendo una alusión a las alturas “escala torrencial...párpado inmenso que un día se cerró”... Luego trata de asemejar lo que hoy son restos con lo que algún día fueron de verdad. Luego describe lo que quedó HOY lo que se ve (vestigios). A continuación viene una comparación entre lo que quedó y lo que fue, y también de detalles que no han cambiado… ”Inmóvil catarata de turquesa...” Sigue aludiendo sobre lo que fue y que es, lo que era y lo que quedó. Tratando de llegar a expresar lo que era la silenciosa patria pura. Finalmente se refiere a que no puede entender que como una cultura tan poderosa fuerte, hoy podía ser tan débil, vaga e incluso olvidada y peor inexplicada

X

Trata de buscar respuesta concluyendo, la piedra, estuvo siempre en la piedra; el aire también estuvo siempre en el aire... entonces ¿dónde estuvo el hombre? Comienza a cuestionarse si la cultura fue incompleta, o sea si nunca logro ser lo que ella quería ser. Después describe a los esclavos como hombres vacíos que iban muriendo poco a poco, debido a su calidad de vida. Luego pide a gritos (a Machu Pichu) encontrar a alguien, ya que está cansado de recorrer y recorrer pero no encontrar lo que busca, incluso llega a pensar que esta tierra tal vez nunca tuvo fuerza, siempre fue débil, destinada para sufrir... Le pide directamente a la tierra que le devuelva al hombre, a los indígenas, los cuales sufrieron, y derramaron su sangre en esa misma tierra. Le pide que se estremezca y se levante para poder encontrar lo oculto, que le de la llave para entrar en su secreto. Reconoce que es admirada esa antigua etapa... pero al estar tan oculta se va perdiendo. Le dice a Machu Pichu que quedó como secreto, con ganas de ser admirada en todo su esplendor.

XI

Parte aludiendo a que nadie sabe nada sobre las ruinas, que todo sigue en una incógnita, dice que todo es bello pero solitario y reconoce que él quería encontrar y descubrir la cultura pasada a través de las piedras y la tierra, etc. Está todo tan oculto y él lo único que quiere es encontrar rastros del hombre, indicios para llegar a conclusiones a hipótesis sobre la cultura pero al ver que ha buscado tanto y no encontrado nada sólo pide olvidar... olvidar su afán por saber, pero es ese mismo saber el que lo lleva a pedir conocer, algo que le en clarezca su pregunta, la mano que le entregue la luz. De nuevo dice que de la cultura perdida sólo queda el recuerdo. Pero luego cuando ve al cóndor veloz pasando a ras de la tierra olvidada, recuerda al hombre que alguna vez estuvo ahí, sometido a un sistema que no puede ser cambiado, que lo explota y lo hacía sufrir, morir día a día.. Ese sufrimiento, quedó petrificado en aquellas frías rocas. Terminando con “...sube a nacer conmigo hermano...” o sea que la cultura, a través de él se exprese, que ya no sea una incógnita, sino que todos tengan la posibilidad de conocerla y admirarla, de saber más.

XII

Llama nuevamente a la cultura, la llama que renazca, ya que como no puede volver a vivir ella por si sola (ya que fue exterminada, y todos los indígenas muertos), que renazca a través de él, que él es el indicado para representarla en la tierra actual, demostrándole a toda América lo que esa cultura pasada sufrió. Nombra a todos los individuos que formaron parte de la cultura, los llama y les dice que traigan a esta vida vacía, sus dolores enterrados, les pide que le muestren el dolor que sintieron ya fuera por una joya poco brillosa o por una tierra que no entrega la piedra o los granos necesarios. Él les dice que viene a hablar por ellos, que en la larga noche le cuenten todas sus vivencias, como si él fuera uno de ellos, el cual podría haber sido encadenado como tantos otros, que le cuenten paso a paso sus desgracias y alegrías, como si él fuera o hubiese sido parte de ellos, tal vez el que tiene que contarlo todo; les dice que salgan a través de él, que se liberen a través de su vida, él les entrega todo.... una vez que ellos hablen les pide que lo dejen llorar, por todo el sufrimiento que ellos tuvieron, llorar años, siglos, tanto como se sufre al perder a una cultura entera... Les pide la fuerza y la esperanza para algún día encontrar la cultura hundida

Pide que vengan los cuerpos muertos hacia él, y tomen su vida, si fuera necesario, sus venas y su boca, para así poder contar y dar a conocer aquella cultura tan olvidada, y conocer y compadecer el dolor muchas veces injusto de aquellos indígenas exterminados y además que la cultura pueda ser valorada por lo que fue, no sólo por lo que quedó.

Conclusión

Pablo Neruda, el autor, al visitar las Ruinas Macchu Picchu, se dejó llevar e invadir por una serie de sentimientos y emociones los cuales deja como testamento claramente en su poema, las ansias por saber más de la cultura pasada que allí pertenecía, junto con saber cómo se extinguió tan abruptamente la cultura incaica de las alturas y qué pasó con los hombres que allí habitaban, es el tema principal del poema, todo gira en torno al sufrimiento del hombre, al dónde quedo la cultura y en la obsesión por la cual el poeta anhelaba que los indígenas pudieran decir qué pasó, y que contaran sus muchas veces injusto sufrimiento tanto así que ofrecía incluso su vida... Él daba a entender que él era el encargado de hacer presente a esta cultura sumergida, olvidada. Él se iba a encargar de hacerla presente, por lo que había sido, más que por lo que era sólo ruinas vacías, con un ambiente nostálgico lleno de recuerdos. También se encargo de nombrar su maravillosa descripción natural, en la que está ubicado. El poema, hace reflexionar al respecto de las ruinas y su verdadero origen.... ya que uno al verlas sólo ve lo superficial, no piensa en qué pudo haber detrás o qué fue, uno no se lo cuestiona... Este trabajo me sirvió para cambiar la perspectiva en muchos puntos, con respecto a las ruinas y a nuestra América precolombina, además de de prefigurar las ideas o visiones que han construido a América.