Alicia en el país de la maravillas; Lewis Carroll

Literatura universal. Novela. Narrativa infantil y juvenil. Fantasía. Imaginación. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Santo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

CARROLL, L

  • Lee atentamente las dos fórmulas de la Duquesa que expresan su idea del mundo y de la vida humana.

  • Las dos fórmulas son pronunciadas por la duquesa en momentos distintos de la obra. Y a mi entender, responden a dos estados de ánimo distintos.

    Cuando la Duquesa dice: “Si cada cual se ocupara de sus propios asuntos, el mundo giraría mucho más deprisa de lo que va”, la escena no podría ser más complicada para ella; la Duquesa se encuentra en una habitación con una terrible cantidad de pimienta en el ambiente y está meciendo un niño que se convierte poco a poco en un cerdo, y por si esto fuera poco, una cocinera loca no hace más que lanzarle objetos de cocina como cazos, sartenes y cacerolas a la cabeza. La escena es, sin duda, muy extraña, y cuando Alicia pretende avisar a la Duquesa y a la vez comprender lo que sucede, ésta le responde con su fórmula.

    Lo que la Duquesa pretende decir a Alicia es que debemos mantenernos al margen de lo que no comprendemos. Los problemas de otros no son nuestros problemas, y a no ser que se nos pida ayuda, no debemos tratar de ayudarles. No estoy muy de acuerdo con esta fórmula, pero la base es, a mi entender, correcta: “Mis problemas son mis problemas, no te metas si no te pido ayuda”, pero tiene multitud de matices que hacen que la norma sea incorrecta, pues en numerosísimos casos no debe seguirse, como cuando un amigo se niega a pedir ayuda pero entiendes que la necesita, por ejemplo.

    En resumen, no puedo estar del todo de acuerdo con la explicación de la Duquesa del mundo y la vida humana, pero en general me parece una buena norma. Pide respeto por los demás que debe traducirse en pasividad con respecto a su vida y sus problemas.

    La otra frase, es pronunciada por la Duquesa en un estado de mucho mejor humor, puesto que acababa de salir de la cárcel. Es mientras Alicia y la Duquesa mantenían una conversación amistosa sobre nada en concreto cuando la Duquesa, empeñada en sacar moraleja a todo, le dice su segunda fórmula sobre la vida y el mundo: “!Ah, el amor, el amor, pone en marcha el mundo!”.

    Esta frase, tiene un sentido parecido al anterior, pero a la vez completamente distinto. En esta ocasión también pide respeto por los demás, pero en este caso, este respeto debe traducirse, nada más y nada menos, que en amor. Pide que nos amemos los unos a los otros para que el mundo vaya mejor. Sin duda puede tener razón, pero por desgracia es algo utópica la situación que presenta, una situación en la que todos actuamos con buena voluntad con las demás personas. Explicaré por qué creo que no es posible lo que la Duquesa presenta con una metáfora de la sociedad humana: las sociedades están formadas por halcones y palomas. Las palomas son esas personas que siempre hacen el bien, siempre perdonan y nunca tratan de dañar a nadie, las personas idílicas que la Duquesa presenta en su visión del mundo, pero por el otro lado, los halcones, están tan presentes como las palomas en la sociedad humana, llamaremos halcones a esas personas que tienen un fin y están dispuestos a llegar a él cueste lo que cueste, no digo que sean malvadas, solo que aceptan la maldad como medio para conseguir un fin, y por desgracia, la maldad suele ser una buena vía en cuanto a utilidad. Con esto quiero explicar que en cualquier sociedad humana se dan estos dos tipos de personas y que una sociedad en la que solo hubiera palomas, a parte de no existir, no funcionaría, puesto que no podría progresar si todos los miembros de la sociedad estuvieran más pendientes de no dañar a los demás que de progresar ellos.

    Así que me temo que tampoco tiene razón la Duquesa en esta segunda fórmula, ya que, aunque presenta una visión del mundo y de las personas muy bonita y agradable, no es realista, y por esto, tampoco puedo darla por buena.

  • Describe cuatro situaciones donde se perciba que Alicia utiliza el “método del ensayo y error”.

  • El primer caso se da cuando Alicia se hace pequeña y grande, en la habitación de la mesa de cristal y la puerta diminuta, en esta situación, Alicia por errores tiene que probar varias veces el cambio de tamaño para poder conseguir su propósito. En este caso queda claro el “método de ensayo y error”. Este problema es el principal en la historia, el problema del tamaño, y a lo largo de toda la historia va Alicia utilizando el método mencionado hasta encontrar el tamaño adecuado, ya que unas veces era demasiado grande, y otras demasiado pequeña, y a base de equivocarse conseguía tener el tamaño adecuado.

    Otro caso es, en esa misma sala, una extraña experiencia que tiene con un ratón, al que sin querer le habla de su gata y al darse cuenta de que habla con un ratón decide no hablar de ella, luego habla de su perro y le cuenta como éste caza ratones, y al darse cuenta de que no era aconsejable contarle aquello a un ratón vuelve a intentar cambiar de tema. En este caso también está claro el “método de ensayo y error”, ella no hace más que equivocarse mientras prueba cómo y sobre qué hablar al ratón.

    Otro caso quizá meno claro es cuando Alicia pretende jugar al croquet con la reina. Cuenta Alicia que jugaban con erizos como pelotas, flamencos como palos, cartas (personajes) como arcos y un sinfín de barbaridades más. Bien, pues Alicia no consigue dar correctamente los golpes porque el flamenco de vez en cuando se giraba para mirarla, y cuando conseguía mantener recto al flamenco, el erizo se iba andando, y cuando conseguía ambas, los arcos no estaban donde estaban la primera vez que miró.

    En este caso, también se da el “método de ensayo y error”, porque Alicia no deja de encontrarse con problemas e imprevistos que va solucionando para encontrar más.

    El ejemplo más claro es otro relacionado con su tamaño. Tras hablar con la Oruga, Alicia tiene que conseguir el tamaño adecuado para cada situación y para ello ha de comer de la derecha y la izquierda de la seta respectivamente, es decir, al comer de un lado se haría grande y al comer del otro lado se volvería pequeña. La pobre Alicia no acierta a la primera en ningún caso y ha de ir probando, tanteando, y cambiando de tamaño hasta dar con el tamaño adecuado.

  • En el texto de Lewis Carroll vemos como Alicia, al encontrarse e una situación apurada -en un charco de agua salada del que intenta salir- trata de entender dónde ha caído y pasa de creer que se encuentra en el mar a comprender que se encuentra en un charco de lágrimas: ¿qué pasos permiten esta evolución en su conocimiento? ¿como utiliza los datos que le proporcionan la percepción y la memoria?

  • Lo primero que piensa Alicia al creer que se encuentra en el mar es que podrá volver en tren a casa, ya que la única vez que ella fue al mar de verdad, llegó a la conclusión de que cualquier punto del mar tendría bañistas, niños jugando, y tras una fila de edificios en la costa una estación de tren. Después se da cuenta de que no se trataba del mar sino de sus propias lágrimas, pues se acuerda de que cuando era gigante lloró mucho y se lamenta por haber llorado tantísimo.

    Después, al oír un chapoteo vuelve a olvidar su condición de tamaño (en ese momento era muy pequeña) y cree que se trata de una morsa o un hipopótamo, pero no tarde en recordarlo y comprende que se trata de un ratón, que en comparación con ella sería del tamaño de los animales que había imaginado, más o menos.

  • Alicia experimenta cambios físicos y psicológicos (memoria, voz) intensos. La Paloma la confunde con un animal y el Conejo con una persona. Alicia se siente extraña ("Pero si ya no soy la misma, ¿Quién demonios soy? ¡Ahí esta el intríngulis!”); el dialogo con la Oruga pone de manifiesto que Alicia ya no es la misma, no puede dar cuenta de su identidad, ("La verdad, señora, es que en estos momentos no estoy segura de quién soy"), no puede explicarse a si misma ("no me puedo explicar a mi misma porque yo no soy yo...") y no entiende lo que le pasa ("no puedo explicárselo a usted con mayor claridad...porque, para empezar, ni yo misma lo entiendo..."). La Oruga le pregunta y te pregunta: “¿Y quien eres tú, si puede saberse?”. Si nuestra vida, desde que nacemos hasta que morimos, se caracteriza por continuos cambios físicos y psicológicos, ¿Quien eres tú?

  • Alicia, efectivamente, tiene una crisis de identidad al sufrir tantos cambios repentinos. Nosotros no somos conscientes de estos cambios porque los sufrimos de una manera más lenta y progresiva, aunque lo cierto es que también sufrimos muchos cambios a lo largo de nuestra vida.

    A la pregunta, ¿Quiénes somos? La pregunta no es sencilla, pues no hacemos más que cambiar, aunque de una manera sutil. Somos un proceso, podríamos decir que somos como un libro que se está escribiendo. Podremos decir quienes somos en cada momento, incluso quienes hemos sido en el pasado, pero nunca podremos decir quienes seremos. Solo al concluir el libro, con nuestra muerte, podremos decirlo todo acerca de nosotros, puesto que ya no cambiaremos más.

    Cualquier persona es consciente de sí misma, es decir, no podría confundirse con otra, por parecida que esta fuese, y estamos muy orgullosos de reconocer “ese soy yo” al ver una foto nuestra de hace algunos años, cuando, en realidad, el niño de la foto se parece muy poco a nosotros, ni de forma física ni psicológica. Esto se debe a la conciencia de uno mismo, del Yo con mayúsculas. Aunque nuestra vida se caracteriza por continuos cambios hay una parte de nuestra inteligencia o pensamiento, que mantiene vivo, haciendo uso de los recuerdos, ese Yo. Por mucho que cambiemos, siempre seremos nosotros mismos, y siempre seremos conscientes de ello. Toda nuestra conciencia actual no hará más que sumar datos en ese baúl de los recuerdos que es nuestra memoria y que nuestra inteligencia utilizará para crear nuestra personalidad, en continuo cambio, en continuo avance, de manera que siempre estará viva esa conciencia de nosotros mismos, y siempre que veamos una foto nuestra sabremos que somos nosotros, porque saber lo que fuimos es la base para saber lo que somos.

    En cuanto a nuestros cambios físicos, en el momento no nos damos cuenta porque se trata de cambios muy lentos y progresivos, y al ver una foto nos recordamos de nuevo por la memoria.

  • El lenguaje es un instrumento humano que nos permite liberarnos del desamparo de la soledad, orientarnos en el mundo, tratar con el mundo, ordenar lo percibido en el mundo, distanciarnos con respecto al mundo exterior, expresar nuestra intimidad para salir del mutismo y tener conciencia de nosotros mismos. ¿Qué consecuencias, de las anteriormente citadas, tiene para Alicia el hecho de que pueda hablar consigo misma, con los animales y con los objetos?

  • A lo largo de la historia, Alicia puede hablar tanto consigo misma como con los demás personajes de la obra (animales y objetos) y esto le sirve a Alicia para tener una relación con el mundo que no podría haber tenido si no tuviera esa capacidad de hablar.

    El hablar consigo misma le sirve, obviamente, para crearse una conciencia de sí misma, aunque no es una conciencia muy clara, puesto que Alicia no termina de comprender quién es. Pero al menos, tiene una conciencia de sí misma.

    Por otro lado, poder hablar con los demás personajes es, para Alicia, una manera de poder tratar de comprender lo que ocurre en aquel mundo de locos, ya que solo con observar no es capaz. Y para poder ordenar y comprender lo que ve necesita hablar consigo misma.

    El lenguaje es una parte muy importante de la vida humana, estamos tan ligados a él que todas las relaciones personales se basan en él y no somos capaces de pensar ni comprender si no es con lenguaje, lo necesitamos para relacionarnos con el mundo, para salir del desamparo de la soledad, porque el ser humano es un animal social y necesita comunicarse, para poder expresar nuestra intimidad, para orientarnos, etc.