Alexander Graham Bell

Inventos. Inventores. Teléfono. Telefonía. Vida. Descubrimientos

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Alexander Graham Bell, inventor escocés nacido el 3 de Marzo de 1847 Edimburgo, que estudió en Edimburgo y en Londres.

En su juventud cabe destacar su gran vinculación a los sordos.

Siguiendo la tradición de su padre, (un destacado estudioso de las formas de comunicación de los sordos) los tres hijos se dedicaron a la enseñanza del lenguaje a los sordos. El interés de Alexander, el hijo menor, hacia ellos, creció años después, cuando se casó con una mujer sordomuda.

En 1870 la familia se trasladó a Canadá, tras la muerte de los hermanos mayores, llegando a Estados Unidos en 1871, donde comenzaron una nueva vida.

Alexander fue el único hijo superviviente. Instaló en Boston un centro de enseñanza para sordos, consiguió trabajo como maestro de fisiología vocal para la Universidad de Boston, y comenzó a estudiar la transmisión del habla.

Éstos estudios y la colaboración de otros expertos culminaron el 1876 con la invención del teléfono. Como curiosidad, el día de la patente otro inventor llamado Elisha Gray también se dirigió a la oficina para intentar quedar como el verdadero inventor. Sin embargo, Bell fue el primero en efectuar una demostración de su funcionamiento, pero aun así tuvo problemas y definitivamente en 1893 se quedó con la patente oficialmente.

Un teléfono funciona básicamente así:

·Al hablar, la voz origina unas ondas sonoras que son captadas por un micrófono. Estas ondas hacen que vibrar un diafragma. Estas vibraciones presionan un depósito con carbón granulado. El depósito, al ser presionado induce una corriente eléctrica, que es la que viaja por la línea telefónica.

·Al otro lado, el equipo receptor convierte la señal eléctrica en sonido. La señal eléctrica llega a dos electroimanes que hacen vibrar un diafragma metálico, que reproduce voz original mediante un altavoz. Así, oímos lo que ha dicho el emisor.

Obtuvo el premio “Volta” francés por su invento en 1880, cuando el teléfono ya empezaba a utilizarse bastante. Recibió 50.000 francos que le vinieron muy bien, ya que con este dinero fundó el Laboratorio Volta en Washington.

En éste laboratorio ingenió otros muchos artilugios;

-El fotófono, que transmite sonidos por rayos de luz. -El audiómetro, que mide la agudeza de oído. -La balanza de inducción, que localiza objetos metálicos en el cuerpo humano. -El primer cilindro de cera para grabar, que sentó las bases del gramófono moderno. -Incluso un método para localizar ice-bergs.

Pero, personalmente para Alexander Graham Bell comenzaba una nueva época en su vida. Ya con la nacionalidad estadounidense, fue uno de los fundadores de la revista National Geographic, y en 1895 empezó su interés por la aeronáutica.

Su más destacado invento en este período fue el “hydrodrome”, un barco desarrollado en 1917, que alcanzó los 113 Km./h gracias a que se deslizaba sobre la superficie del agua rápidamente. Fue el más rápido del mundo durante muchos años.

También empezó a construir enormes cometas en Canadá, queriendo averiguar si serían capaces de realizar algún tipo de transporte.

Llegó a la conclusión de que la mejor forma para una cometa era la triangular, porque su construcción era más fácil y rígida que la de cualquier otro.

Tras múltiples arreglos y mejoras, en el año 1905, una cometa compuesta de 1300 triángulos, elevó, por accidente, a uno de sus manipuladores, hasta una altura de 10 m.

Animado por este hecho, Bell fundó en 1907, junto con un grupo de entusiastas de la aeronáutica, la Asociación de Experimentos Aéreos para continuar en sus estudios.

Los cometas eran cada vez mayores, y le dieron resultados más o menos alentadores. Pero, sin embargo, en un último experimento con un cometa de más de 3.500 celdas, la prueba fracasó estrepitosamente debido a la potencia insuficiente de un pequeño motor que habían instalado en la cometa.

Alexander se dio cuenta de que todo había terminado, pero hasta en los últimos años de su vida siguió estudiando y aprendiendo cosas nuevas. Retomó el tema de las causas y herencia de la sordera, y escribió el libro “Duración de la vida y condiciones relacionadas con la longevidad” en 1918.

Murió el 2 de agosto de 1922, a la edad de 75 años, en Baddeck, Canadá, donde hoy en día se encuentra el Museo Alexander Graham Bell.