Alcoholismo y medios de comunicación

Sociedad y relaciones sociales. Publicidad masiva e influencia en adolescentes. Tolerancia y dependencia. Consumo de alcohol y consecuencias

  • Enviado por: Cap Falcon
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 7 páginas

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Los medios masivos de comunicación

Los medios masivos de comunicación son dispositivos técnico-organizativos que permiten la transmisión de mensajes significativos simultáneamente para una gran cantidad de personas desconocidas que los utilizan.

Junto con los fenómenos masivos de los medios de comunicación, aparece con el hombre contemporáneo una gran necesidad de tocar y poseer ese mundo que se le ofrece. Surge entonces un nuevo fenómeno que es la necesidad de obtener un producto tan publicitado.

El desencanto y los vertiginosos cambios de las propuestas, llevan a que tantos momentos felices de identificación y pertenencia se conviertan rápidamente en decepción. Permanentes mensajes convocan y disuelven el ritmo de una vida social difícil de ser unificada en un único relato.

La sociedad que se fragmenta crea brechas y nichos, y la única actividad común es mirar televisión.

Uno de los tópicos más utilizados al hablar de este medio masivo de comunicación es el que la considera una ventana abierta a la realidad. Las letras son signos; las imágenes, en cambio, son realidades.

La ilusión de verosimilitud incrementa la impresión de que la televisión es una tecnología neutra, transparente, que se limita a reproducir la realidad tal como es.

La confusión entre ficción y realidad es mayor en espectadores infantiles, pero alcanza también a los adultos. Esta confusión se da en públicos de escaso nivel cultural.

La publicidad

Al plantearse la cuestión relativa a lo televisivo no se duda en afirmar que la esencia de la televisión, lo que la define como medio, es la publicidad.

Esto se da por diversos motivos:

  • Ante todo, porque lo específico de la televisión es vender.

  • Como consecuencia, la televisión debe venderse constantemente a sí misma. Para incrementar el consumo, el propio medio debe convertirse en objeto de consumo.

  • Cada vez más, todos los programas incorporan parámetros expresivos del discurso publicitario.

Para entender mejor la publicidad, podemos basarnos en 3 ejes:

  • La primera distinción es entre publicidad estática y dinámica. La primera está hecha de una imagen fija y un texto escrito mientras que la segunda se basa en recursos sonoros y visuales y halla su lugar en la radio, el cine y la TV.

  • Desde el punto de vista del tratamiento del producto distinguimos la publicidad de presentación y la de cualificación. La primera pretende dar a conocer las cualidades objetivas del producto, mientras que la segunda confiere al producto valores subjetivos que la vuelven publicidad connotativa y emocional.

  • En cuanto al modelo comunicativo se distinguen 3 regímenes: el discurso (directo al destinatario), el relato (se privilegia la anécdota) y el mixto (se conjugan la anécdota y la presentación)

Los medios de comunicación y los adolescentes

El principal impacto de la televisión es un efecto sutil, acumulado e insidioso, especialmente durante los años cruciales cuando los niños son más susceptibles a su influencia. La exposición a estos medios los provee de mensajes referidos a lo que significa estar “en la onda”, ser “hombre” o “mujer”, o lo que estar “dentro” de la sociedad.

Los niños comienzan a creer que las representaciones de la televisión reflejan la manera en la cual los adultos reales se comportan en el mundo real.

La publicidad puede ser una fuerza extremadamente potente ya que, abusando del limitado análisis y raciocinio del niño y su natural credibilidad, promueven en éste la intención de beber.

La publicidad impresa también es muy efectiva. Los anuncios asocian típicamente el vino, la cerveza y los licores con fiestas, diversión y sexo entre adultos jóvenes activos y muy atractivos.

Como resultado, la televisión funciona como una especie de “supercompañero”. Cuando se hace ver que el beber es un comportamiento normativo, los adolescentes de seguro beberán.

Los niños también pueden ser educados para comprender mejor y poder resistir los mensajes presentes en los medios de comunicación diseñados para influenciarlos.

En tanto que la sociedad culpa a los adolescentes, son los adultos quienes controlan los medios de comunicación, producen publicidades y dirigen las agencias gubernamentales regulatorias, legislativas y de cumplimientos de la ley.

Estamos asistiendo a un descenso paulatino en el nivel de exigencia, a un conformismo nada positivo, desde el punto de vista cultural y formativo, para niños y adolescentes.

Las cadenas de televisión deberían competir en la emisión de programas de calidad para ganar audiencia y abandonar la táctica de contraprogramación subcultural en la que se han instalado. La salud mental de los televidentes, sobre todo la de los más jóvenes, saldría muy beneficiada.

Alcoholismo

El alcoholismo es una dependencia física y psicológica.

En cuanto a los efectos que produce, se encuentran:

  • El etanol afecta, sobre todo, al hígado y al cerebro.

  • Retrasa el tiempo de reacción, descoordinación psicomotora, falta de precisión en el control y la ejecución de los movimientos.

  • Somnolencia, cansancio y fatiga muscular.

  • Acidez estomacal, vómitos, diarrea, hipotermia, sed, dolor de cabeza y, si la intoxicación es grande, depresión respiratoria.

  • El consumo continuado en grandes cantidades produce alteraciones en distintas partes del cuerpo, como anemia, problemas cardiovasculares, cirrosis, inflamación en la cara interna del estómago y en el páncreas.

El alcohol funciona en el cuerpo como un depresor, lo que motiva que la gente se sienta desinhibida, más espontánea de lo normal, facilitando que se asocie con momentos alegres y relajados. Tal asociación promueve su uso y facilita el abuso.

El adolescente se encuentra en especial riesgo de caer en el alcoholismo, puesto que siente que carece de ciertos atributos que el alcohol le brinda, tales como:

  • Seguridad,

  • Sociabilidad,

  • Espontaneidad,

  • Desinhibición,

  • Autoestima.

La personalidad del alcohólico

Entre los alcohólicos se encuentran ciertos rasgos comunes:

  • La intolerancia a la frustración,

  • La ansiedad, la tendencia depresiva y el sentimiento de inferioridad,

  • La pérdida de sí mismo,

  • La humillación o malestar de su cuerpo en su conjunto o de una parte,

  • La dependencia afectiva y las dificultades para encarar su situación.

Para comprender el alcoholismo

En el alcohólico se encuentra una dependencia infantil muy temprana, una tendencia a autoagredirse.

Freud sugirió hace más de cien años que la masturbación era la primera adicción y que las otras, tales como el alcohol, sólo se incluyen en la vida como sustitutos de ella. En este sentido, el alcohol, como la masturbación, proporcionan alivio frente a sus propias ansiedades y promueven la compañía de las fantasías de la propia persona.

Este alivio es momentáneo y no ofrece una solución real y activa a la persona.

La constelación familiar típica del alcohólico

La madre aparece sobreprotectora e indulgente. Intenta satisfacer al niño constantemente. Por consiguiente, el niño tratará de obtener de la gente una indulgencia pasiva y desarrollará modos de tranquilizarse cuando se frustren sus deseos.

Ante estas frustraciones reacciona con rabia. Toda aflicción psicológica es mitigada por el alcohol, que lo apacigua.

El padre del alcohólico es casi siempre frío, no afectuoso, dominante respecto de su familia, inconsistentemente severo e indulgente hacia su hijo. Frente a esto, el joven suele sentir un resentimiento y una rabia reprimidos.

A menudo la bebida expresa una rebelión adolescente contra el padre.

El joven adicto sufre de baja autoestima y siente que, al beber, restaura esa profunda perturbación.

El deseo de beber se relaciona con el antiguo deseo infantil insaciable del pecho materno, que se refuerza por el desafío del joven a la sociedad y a sus padres. Después de beber se siente deprimido, con un intenso arrepentimiento y asqueado consigo mismo.

Tolerancia y dependencia

La tolerancia es un fenómeno por el cual el individuo que bebe necesita cantidades mayores de alcohol para obtener los mismos efectos que sentía al principio de su hábito.

El alcohol también provoca dependencia física y psíquica. Esta se caracteriza por una conducta compulsiva por tomar alcohol de forma continuada o periódica con objeto de experimentar efectos psíquicos y evitar las molestias producidas por su ausencia. La supresión del alcohol en personas dependientes ocasiona la presentación de un síndrome de abstinencia.

Tópicos atribuidos al consumo de bebidas alcohólicas.

Existen muchos tópicos falsos relacionados con el consumo de alcohol. Sobre algunos de ellos se matiza lo siguiente:

  • El alcohol no es un alimento. Aunque las bebidas alcohólicas producen calorías, éstas se queman inmediatamente, no se almacenan, y por tanto no son válidas como aporte energético. Además hacen disminuir la reserva de glucosa produciendo la aparición de fatiga.

  • El alcohol no calienta. Lo que se produce es una vasodilatación periférica, que se materializa en un enrojecimiento de la piel y de la mucosa y sensación subjetiva de calor pero, al calentarse la piel, se produce una disminución de la temperatura con enfriamiento del interior del cuerpo.

  • El alcohol no abre el apetito. Lo único que produce son secreciones gástricas con movimientos de las paredes del estómago similares a la sensación de hambre, pero a la larga pueden producir gastritis e inapetencia.

  • El alcohol no es un estimulante. No alivia la depresión, ni aumenta los reflejos. Es todo lo contrario. Aunque en un primer momento produce desinhibición dando al sujeto la sensación de “estar más suelto”, en realidad se van adormeciendo las funciones generales que controla el sistema nervioso. El alcohol tampoco mejora el stress ni la ansiedad.

  • El alcohol no es bueno para el corazón. Aumenta el trabajo cardiaco y el consumo de oxígeno. No produce vasodilatación de coronarias.

  • El alcohol no es un excitante sexual. Desinhibe, pudiendo despertar interés por el sexo, pero en realidad interfiere en el desarrollo de la relación sexual. Es más, el alcohólico generalmente termina siendo impotente.

  • El alcohol no elimina las barreras de comunicación entre las personas ni nos hace más amables; al contrario, el alcohol desnaturaliza. En muchos casos, cuando se abusa del alcohol, suele aparecer agresividad o violencia, pasividad, melancolía y pérdida de memoria.

Conclusión

“Las publicidades de bebidas alcohólicas van dirigidas al público en general y hacen que uno crea que estas bebidas están relacionadas con vivir el presente, con la superioridad de clase social, con relajarse en momentos de stress, con la felicidad, el compartir y la sexualidad”.

Conclusión general

Hoy podemos afirmar que gran parte de la sociedad (en especial los adolescentes) se ve gravemente influenciada por los medios de comunicación, que incitan al consumo masivo de alcohol. Para lograr esto, las publicidades presentan una visión errónea de la realidad, relacionándola con las bebidas alcohólicas.

Por consiguiente, muchos adolescentes se encuentran atrapados en una conducta en parte condicionada por los “supuestos” efectos producidos por esta droga legal que cada vez, desgraciadamente, tiene más adeptos.

La única manera de disminuir el impacto negativo de las publicidades en los jóvenes es que en cada familia se tomen las siguientes precauciones:

  • Seleccionar los programas cuando los niños son pequeños y hacerlo conjuntamente cuando son mayores

  • Recordar que es indispensable dosificar el tiempo de visión

  • Los niños menores de 2 años no han de ver la televisión

  • No sacrificar por la televisión la realización de otras actividades

  • Hacer comentarios y críticas sobre los programas

  • Alertar a los hijos sobre los efectos de la publicidad

  • No dejar a los niños solos frente al televisor

  • No encender la televisión durante las comidas

  • Recordar que el abuso televisivo tiene influencia sobre el rendimiento escolar

Bibliografía:

“Educación para la salud” Ed. Santillana

“Educar en un mundo de televisión” Joan Ferres I Prats Ed. Don Bosco

“Cultura y Comunicación” Tomo II Ed. Stella

“Niños, adolescentes y medios de comunicación” F. Muñoz García

http://www.monografias.com/trabajo5/adoles/adoles.shtml

PIPES (Plan Integral de Prevención Escolar)