Alcohólicos Anónimos: Terapia grupal

Psicosociología. Asociación. Alcohol. Alcholismo. Tratamiento. Aprendizaje. Enfermedad. Decisiones. Ayuda. Consejos. Doce pasos. Efectos

  • Enviado por: Igab
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 11 páginas
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¿Que es Alcohólicos Anónimos?

Es una Agrupación de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.

El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida.

Para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones.

A.A. no esta afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna, no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa.

Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad

Esto es A.A.


Quienes somos.

Los miembros de A.A. somos hombres y mujeres que hemos descubierto y admitido que no podemos controlar el alcohol; que hemos aprendido que tenemos que vivir sin él si es que queremos evitar el desastre para nosotros y para aquellos que nos rodean.
Con grupos locales en miles de comunidades. Formamos una fraternidad internacional, que no tiene formalidades, con miembros en mas de 160 países. Sólo tenemos un propósito primordial: permanecer sobrios y ayudar a otros que deseen recurrir a nosotros para que los ayudemos a lograr la sobriedad.
No somos reformadores ni estamos aliados a ninguna otra agrupación, causa, ni denominación religiosa. No deseamos que el mundo entero se vuelva abstemio; no reclutamos nuevos miembros, sino que les damos la bienvenida. No imponemos a otros nuestra experiencia con el problema de la bebida, sino que la compartimos cuando se nos pide hacerlo.
Entre nuestros miembros se puede encontrar hombres y mujeres de todas las edades y muy diferentes condiciones sociales, económicas y culturales. Entre nosotros, algunos bebieron durante muchos años antes de darse cuenta que no podían controlar el alcohol; otros tuvieron la fortuna suficiente de apreciar, a temprana edad o sin avanzar mucho en sus carreras de bebedores, que el alcohol se había vuelto incontrolable.
También son diversas las consecuencias de nuestro beber alcohólico: Hay entre nosotros unos pocos que llegaron a quedarse solos antes de recurrir a Alcohólicos Anónimos para ser ayudados, otros perdieron la familia, los empleos y el respeto a sí mismos. Hay quienes han estado en las ciudades perdidas de muchos lugares; algunos han estado hospitalizados o encarcelados un sinnúmero de veces. Los hay que han cometido graves delitos contra la sociedad, la familia, los patrones y contra sí mismos. Entre nosotros hay quienes nunca han estado hospitalizados ni encarcelados, ni han perdido familia o trabajo a causa de la bebida, pero llegamos finalmente al punto que nos dimos cuenta de que el alcohol estaba interfiriendo lo que es una forma normal de vivir. Cuando descubríamos que no podíamos vivir sin alcohol, decidimos buscar ayuda por medio de A.A. En nuestra Fraternidad están representadas todas las grandes creencias, y muchos dirigentes religiosos han estimulado nuestro crecimiento; también hay entre nosotros muchos que se proclaman a sí mismos ateos y agnósticos. Pero ya sea que se tenga fe, o que se esté adherido a un credo religioso, esto no es una condición para ser miembro.
Nos une nuestro problema común: el alcohol. Al reunirnos, platicar y ayudarnos, unidos, los alcohólicos somos capaces, extrañamente de permanecer sobrios y perder la compulsión por la bebida que en otra época fue dominante.
No creemos ser los únicos que tienen la solución al problema de la bebida; sabemos que el programa de alcohólicos anónimos nos funciona y que l hemos visto funcionar para todo recién llegado, casi sin excepción, cuando honesta y sinceramente quiere dejar de beber.
Por medio de A.A. hemos aprendido un buen numero de cosas acerca del alcoholismo y de nosotros mismos, y procuramos que no se nos olviden nunca. Para nosotros, la sobriedad debe ser siempre lo primero.

LO QUE HEMOS APRENDIDO ACERCA DEL ALCOHOLISMO.

Lo primero que hemos aprendido acerca del alcoholismo es que se trata de uno de los problemas más antiguos en la historia del hombre, pero solo ha sido recientemente cuando nos hemos podido beneficiar de los nuevos enfoques sobre este problema. Por ejemplo, los médicos saben hoy, acerca del alcoholismo, mucho más que sus predecesores de hace dos generaciones y están empezando a definirlo y estudiarlo en detalle. "A.A. no define" el alcoholismo de una manera formal, la mayor parte estamos de acuerdo en que, para nosotros, se podría describir como una compulsión física unida a una obsesión mental; Con esto queremos decir que teníamos un deseo físico característico para consumir alcohol mas allá de nuestra capacidad para controlarlo, desafiando todas las reglas del sentido común, no solo teníamos un anhelo vehemente de alcohol, sino que con frecuencia nos sometíamos a él cuando era el peor momento, no sabíamos cómo ni cuándo parar de beber y con frecuencia, no parecíamos tener el juicio suficiente para saber cuándo no debíamos empezar. Como alcohólicos, hemos aprendido por el camino difícil, que la sola fuerza de voluntad, aunque era muy eficaz en otros aspectos, no lo fue para mantenernos sin beber. Hemos intentado la abstención total durante determinados periodos, hemos hecho promesas solemnes, cambiando las marcas de las bebidas y de un tipo de bebida a otro. Y también hemos tratado de beber sólo a ciertas horas; pero no funcionó ninguno de nuestros planes, tarde o temprano terminábamos emborrachándonos cuando no sólo queríamos evitarlo, si no que teníamos todos los incentivos razonables para permanecer sin beber. Pasamos por etapas de horrible desesperación, al estar seguros de que en nuestro cerebro algo estaba mal, llegamos a odiarnos, por desperdiciar los talentos con los que se nos había dotado y por las dificultades que estábamos causando a nuestras familias y a otros. Con frecuencia, dábamos rienda suelta a la autolástima y proclamábamos que nada podría llegar a ayudarnos.


Ahora podremos sonreír ante esos recuerdos, pero para entonces fueron experiencias desagradables y terribles.

EL ALCOHOLISMO: UNA ENFERMEDAD.

Hoy estamos dispuestos a aceptar de que, hasta el punto en que nos interesa, el alcoholismo es una enfermedad, que es progresiva y que nunca se puede "curar", pero que al igual que muchas otras enfermedades, se puede detener. Estamos de acuerdo que no es ninguna vergüenza tener una enfermedad, siempre y cuando nos enfrentemos con honestidad al problema e intentemos hacer algo al respecto; estamos por completo dispuestos admitir que somos alérgicos al alcohol y que es de simple sentido común permanecer alejados de la fuente de nuestra alergia. Entendemos que una vez que una persona ha cruzado la barrera invisible pasando de beber con exceso a hacerlo de una manera compulsiva, alcohólica, esa persona seguirá siendo siempre alcohólica y hasta donde sabemos, nunca podrá volver a beber de una manera social, "normal". "Una vez que alguien es alcohólico, siempre será alcohólico"; ésta es sencillamente una realidad en la que tenemos que vivir.


También hemos aprendido que para los alcohólicos hay pocas alternativas: si continúan bebiendo su problema empeorará en un forma progresiva, y parecerá indudable que están en el camino hacia vivir en las ciudades perdidas, ingresar a hospitales, las cárceles u otras instituciones, o hacia una muerte prematura. La única alternativa es dejar completamente de beber, o sea, abstenerse inclusive de la más mínima cantidad de alcohol en cualquier forma. Si están dispuestos a seguir esta ruta y a beneficiarse de la ayuda que tienen a su disposición, se puede abrir una nueva vida para los alcohólicos. En nuestras carreras de bebedores hubo ocasiones en las que estuvimos convencidos de que todo lo que teníamos que hacer para controlar nuestra bebida era detenernos después del segundo trago, del quinto o de cualquier otro; sólo gradualmente llegamos a darnos cuenta de que no era el quinto, el décimo o el vigésimo trago el que hacía que nos emborracháramos......¡era el primero! Ese primer trago era el que nos hacía daño, el que ponía en marcha toda la serie de tragos que no podíamos interrumpir, el que iniciaba una reacción en cadena de la mente alcohólica que nos conducía a beber sin control. A.A. tiene una manera de expresar esto. "Para un alcohólico, un trago es demasiado y mil no bastan".


Otra cosa que muchos aprendimos durante nuestros días de bebedores fue que dejar de beber por la fuerza generalmente no era una experiencia agradable. En ocasiones, algunos fuimos capaces de permanecer sin beber durante días, semanas y hasta años, pero no disfrutábamos nuestra abstinencia, nos sentíamos como si fuéramos mártires. Nos volvíamos irritables y era difícil vivir y trabajar con nosotros; persistíamos en ver hacía el futuro en el que podríamos ser capaces de volver a beber. Al estar ahora en A.A. tenemos una nueva perspectiva de la sobriedad y disfrutamos de una sensación de liberación, de estar libres incluso del deseo de beber. Ya que nunca podremos beber normalmente en el futuro, nos concentramos en vivir hoy una vida plena sin alcohol, Respecto al ayer, no hay nada que podamos hacer y el mañana nunca llega; hoy es el único día del que tenemos que preocuparnos y por experiencia sabemos que hasta los peores borrachos pueden pasar veinticuatro horas sin un trago. Quizá necesiten posponer ese próximo trago durante una hora y hasta un minuto, pero aprenden que puede aplazarse. Cuando tuvimos la primera noticia acerca de A.A. parecía milagroso que alguien que realmente hubiera sido un bebedor sin control, pudiera lograr y mantener la clase de sobriedad de la que hablaban los miembros de A.A., algunos nos inclinábamos a pensar que la nuestra era una especial forma de beber, que nuestras experiencias habían sido diferentes, que A.A. les podría funcionar a otros pero que no podía hacer nada por nosotros. También están en A.A. los que todavía no habían sido dañados seriamente por la bebida y razonaban que A.A. podía ser excelente para los borrachos que se encontraban en las ciudades perdidas, pero que probablemente ellos podrían manejar el problema por sí mismo.


Nuestra experiencia en A.A: nos ha enseñado dos cosas importantes: Primero, que todos los alcohólicos se enfrentan a los mismos problemas básicos, ya sea que estén mendigando por el valor de una cerveza o se encuentren ocupando un puesto ejecutivo en una gran compañía. Segundo, ahora nos damos cuenta de que el programa de recuperación de A.A. funciona para casi cualquier alcohólico que honestamente quiere que funcione, sin importar qué antecedentes ni qué patrones de bebida pueda haber tenido cada individuo.

TOMAMOS UNA DECISION.

En A.A, todos tuvimos que tomar una decisión crucial antes de que nos sintiéramos seguros en el nuevo programa de la vida sin alcohol. Tuvimos que enfrentar real y honestamente los hechos acerca de nosotros mismos y de nuestra bebida; tuvimos que admitir que éramos impotentes ante el alcohol y para algunos de nosotros, éste fue el hueso más duro de roer al que nos habíamos enfrentado. No sabíamos mucho acerca del alcoholismo y teníamos nuestra propia idea de lo que era la palabra "alcohólico" que ésta designaba al miserable degradado y excluido de la sociedad; que indudablemente significaba debilidad de la voluntad, del carácter. Algunos rechazábamos dar el paso de admitir que éramos alcohólicos y otros sólo lo admitían en parte.
Sin embargo, la mayor parte nos sentimos aliviados cuando se nos explico que el alcoholismo es una enfermedad; vimos que era de sentido común hacer algo acerca de una enfermedad que amenazaba con destruirnos. Dejamos de tratar de engañar a otros -y a nosotros mismos - ya que siempre quisimos que creyeran que podíamos manejar el alcohol, cuando todos los hechos indicaban lo contrario.
Desde el principio se nos aseguró que nadie podría decirnos si éramos alcohólicos y que la admisión tenía que partir de nosotros, no de un doctor, ni ministro, ni esposa o marido; que tenía que basarse en hechos que nosotros conocíamos y que aunque nuestros amigos podrían conocer la naturaleza de nuestro problema, nosotros éramos los únicos que con seguridad podíamos decir si nuestra bebida estaba fuera de control. Con frecuencia preguntábamos. "¿Como puedo saber si en realidad soy un alcohólico?" Se nos dijo que había reglas estrictas para determinar el alcoholismo; sin embargo, aprendimos que había ciertos síntomas reveladores; si nos emborracháramos cuando teníamos todas las razones para permanecer sin beber, si nuestra bebida había empeorado progresivamente, si al beber ya no disfrutábamos tanto como antes lo hacíamos; éstos según a prendimos, eran adecuados para considerarse como síntomas de la enfermedad que llamamos alcoholismo. Al repasar nuestras experiencias de borrachos y sus consecuencias, la mayor arte fuimos capaces de descubrir razones adicionales para reconocer la verdad acerca de nosotros mismos. Es muy natural que la perspectiva de una vida sin alcohol pareciera sombría: temíamos que nuestros nuevos amigos de A.A. fueran aburridos o todavía peor, fanáticos evangelizadores pero, por el contrario, descubrimos que eran seres humanos como nosotros, aunque tenían la virtud especial de comprender nuestro problema con cordialidad sin hacer de jueces.


Comenzamos a preguntarnos qué teníamos que hacer para permanecer sobrios, cuánto costaba ser miembro de A.A. y quien la dirigía tanto a nivel local como mundial. Pronto nos dimos cuenta de que no había "debes" en A.A. que a nadie se le exigía ningún ritual formal ni patrón de vida. También aprendimos que en A.A. no se pagan derechos ni cuotas de ninguna clase, que los gastos de los locales, café, refrescos y literatura se solucionan pasando el "sombrero", pero que estas aportaciones no son requisito para ser miembro.


Pero llegó a sernos evidente que A.A. sólo tiene un mínimo de organización y que nadie da órdenes, que la planeación de las reuniones la maneja el grupo de servidores que se cambian con regularidad para dar lugar a otros miembros. Este sistema de "rotación" es muy popular en A.A.

COMO PERMANECER SOBRIOS

Entonces ¿ como nos la arreglamos para permanecer sobrios en una fraternidad que no tiene formalidades y que está unida con tanta imprecisión? La respuesta es que una vez que hemos logrado la sobriedad, tratamos de conservarla mediante la observación de la experiencia que ha tenido éxito, siguiendo el ejemplo de los que nos han precedido en A.A. Su experiencia proporciona ciertas "herramientas" y guías que tenemos la libertad de aceptar o rechazar, según nos parezca. Ya que hoy la sobriedad es lo mas importante de nuestra vida, creemos que es prudente seguir los patrones que sugieren aquéllos que han demostrado que realmente funciona el programa de recuperación de A.A.

EL PLAN DE LAS 24 HORAS

Por ejemplo, no hacemos promesas, no decimos que "nunca" volveremos a beber; en su lugar intentamos seguir lo que en A.A. se llama "el plan de las 24 horas". Nos concentramos en conservarnos sobrios sólo durante las veinticuatro horas de hoy y tratamos sencillamente de conseguirlo de día tras día. Si sentimos el deseo vehemente de un trago no lo consentimos ni lo resistimos, sólo posponemos hasta mañana tomarnos ese trago en particular. En lo que al alcohol se refiere, intentamos conservar nuestra mente honesta y realista; si nos sentimos tentados a beber -y por lo general la tentación desaparece al poco tiempo de estar en A.A. -nos preguntamos si valdría la pena tomarnos ese trago en especial que tenemos en mente, afrontando todas las consecuencias que hemos experimentado durante el tiempo que bebimos. Estamos conscientes que estamos que tenemos la completa libertad para emborracharnos si queremos hacerlo, que la elección de beber o no beber depende enteramente de nosotros, pero lo principal es que sin importar cuánto tiempo hayamos estado sin beber, tratamos de enfrentarnos al hecho de que siempre seremos alcohólicos y que los alcohólicos hasta donde sabemos, nunca pueden volver a beber de una manera social o normal. En otro aspecto, imitamos el ejemplo de los "veteranos" que han tenido éxito, y generalmente continuamos asistiendo con regularidad a las reuniones del grupo de A.A. al que nos hemos unido; no existe ninguna regla que establezca que esa asistencia es obligatoria, y no siempre podemos explicar por qué nos parece que nos fortalece el oír las historias e interpretaciones personales de los demás miembros. Sin embargo, la mayor parte sentimos que la asistencia a las reuniones y otros contactos personales con los compañeros de A.A. son factores importantes para mantenernos sobrios.

LOS DOCE PASOS

Al iniciar la relación con A.A. oímos acerca de los "Doce Pasos" de recuperación del alcoholismo y nos enteramos que estos Pasos representan un intento de los primeros miembros para dejar constancia de su propio progreso, desde beber sin control hasta la sobriedad. Descubrimos que un factor clave en este progreso parecía ser la humildad, unida a una confianza en un Poder más Grande que nosotros mismos; en tanto que algunos miembros prefieren llamar "Dios" a este poder, se nos dijo que esto era meramente una cuestión de interpretación personal, que al Poder podíamos concebirlo de cualquier manera que creyéramos conveniente. Ya que durante nuestros días de bebedores, era evidente que el alcohol había sido un Poder más grande que nosotros, teníamos que admitir que quizá no podríamos por nosotros mismos dirigir el espectáculo que era sensato que recurriéramos a otra parte en busca de ayuda.


Por lo general al ir creciendo en alcohólicos anónimos nuestro concepto de un Poder más grande se ha vuelto más maduro pero ha continuado siendo, siempre, nuestro propio concepto; nadie nos lo ha impuesto. Por último, prestando atención al Duodécimo Paso y a la experiencia de los veteranos, nos dimos cuenta que trabajar con otros alcohólicos que recurrían a Alcohólicos Anónimos buscando ayuda, era una forma eficaz de fortalecer nuestra propia sobriedad. Cuando fue posible, tratamos de hacer nuestra parte, teniendo presente siempre que la otra persona era la única que podía determinar si era o no alcohólica.
También nos guiamos por la experiencia de muchos A.As., que han dado nuevo significado a viejos dichos axiomas. "Primero es lo Primero" es uno de ellos, y nos recuerda que sin importar hasta que grado lo intentemos, no podemos hacer todo a la vez, que en cualquier intento de reconstruir nuestras vidas tenemos que recordar la importancia primordial de no beber. "Poco a Poco se va Lejos", que también significa "Tómalo con Calma". "No te impacientes" o "No tengas prisa", es otro antiguo axioma con un significado nuevo para los alcohólicos a los que con frecuencia son culpables de trabajar febrilmente en cualquier cosa que estén haciendo; la experiencia enseña que los alcohólicos deben y pueden aprender a hacer las cosas sin prisa. "Vive y Deja Vivir" es el tercer axioma, una sugerencia que siempre es actual ya que los alcohólicos deben, sin importar los años de sobriedad que pueden tener, no pueden permitirse ser intolerantes con los demás. También son útiles los libros y folletos de A.A. Poco después de llegar a Alcohólicos Anónimos, la mayor parte tuvimos la oportunidad de leer el libro de la experiencia de A.A. "Alcohólicos Anónimos"en la cual los primeros miembros dejaron constancia de sus historias y de los principios que creyeron que los habían ayudado a recuperarse. Muchos miembros, sobrios durante años, continúan recurriendo a éste y a otros libros para encontrar guía e inspiración. A.A., también publica en México una revista bimestral que se llama Plenitud, tanto para los recién llegados como para los veteranos. Debido a que esencialmente A.A., es una forma de vida, pocos hemos sido capaces de describir con toda precisión, cómo contribuyen a nuestra sobriedad personal los diferentes elementos del programa de recuperación. No todos interpretamos ni vivimos exactamente de la misma manera el programa de A.A., nos funciona, después de haber fracasado muchos otros intentos para vivir sobrios. Muchos miembros que han estado sobrios durante años dicen que sencillamente aceptaron el programa por "tenerle fe", sin que todavía comprendan por ejemplo cómo les funciona A.A. y mientras tanto, siguen intentando pasar su fe a otros que por fin comprenden bien la manera desastrosa en que el alcohol funciona contra el alcohólico.

¿A.A. LES FUNCIONA A TODOS?

Creemos que el programa de recuperación del alcoholismo de A.A., le funcionará a casi todo aquél que tenga el deseo de dejar de beber; incluso puede ser útil para los que sienten que los está forzando a ir a Alcohólicos Anónimos, ya que muchos hemos tenido nuestro primer contacto con A.A., como consecuencia de las presiones sociales o laborales, y posteriormente tomamos nuestra propia decisión. Hemos visto que muchos que alcohólicos dan traspiés durante algún tiempo antes de "comprender" el programa, y a otros que solo hacen esfuerzos simbólicos para seguir los principios que mas de un millón de nosotros hemos probado que nos mantiene sobrios, pero por lo general estos esfuerzos no son suficientes. Pero, sin importar que tan degradado o despreciado se puede encontrar un alcohólico, o alcohólica, o a que nivel tan alto pueda estar en las escalas social y económica, por la experiencia y la observación sabemos que A.A. ofrece un camino de sobriedad para salir de la maraña del confuso problema de la bebida; la mayor parte hemos descubierto que el camino es fácil. Cuando recurrimos por primera vez a Alcohólicos Anónimos, muchos teníamos problemas serios, que incluían dinero, familia, trabajo y nuestras propias personalidades. Pronto nos dimos cuenta de que nuestro problema básico inmediato era el alcohol, y una vez que quedo controlado ese problema, fuimos capaces de hacer enfoques afortunados a los demás. Las soluciones a estos no siempre han sido fáciles, pero al estar sobrios hemos sido capaces de ser mas eficaces al enfrentarnos a ellos, y que durante el tiempo en que bebíamos "una nueva dimensión" hubo una época en que muchos creíamos que alcohol era lo único que hacia tolerable la vida y ni siquiera podíamos soñar con una vida sin beber. Hoy, mediante el programa de A.A. nos sentimos haber sido privados de nada, por el contrario, hemos sido liberados y encontramos amigos, horizontes y actitudes. Después de años de desesperación y frustración, muchos sentimos que en realidad empezamos a vivir por primera vez; disfrutamos el compartir esta vida nueva con cualquiera que todavía sufra de alcoholismo, tal como nosotros sufrimos y que busque un camino para salir de la obscuridad a la luz. El alcoholismo es uno de los principales problemas de salud en nuestro país y se calcula que son millones de hombres y mujeres que continúan sufriendo quizá sin necesidad, por esta enfermedad progresiva.


Como miembros de A.A. nos agrada la oportunidad de compartir nuestra experiencia con cualquiera que busque ayuda para detener esta enfermedad. Nos damos cuenta de que nada de lo que podamos decir tiene ningún significado real hasta que el alcohólico, personalmente este dispuesto a admitir, al igual que una vez nosotros lo hicimos, que "el alcohol me ha derrotado y necesito ayuda".

EN DONDE ENCONTRAR A.A.

La ayuda de A.A. esta disponible sin ningún costo ni obligación y existen grupos en muchas ciudades, pueblos y áreas rurales en todo el mundo; en el directorio telefónico se suele encontrar clasificado "A.A." o "Alcohólicos Anónimos". La información acerca de las reuniones en la localidad con frecuencia se puede obtener de los médicos y enfermeras, de los clérigos, periodistas, oficiales de la policía y de las instituciones hospitalarias que están familiarizadas con nuestro programa. A aquellos que pueden lograr contacto con un grupo en su comunidad, se les invita a escribir a nuestra oficina de servicios nacional:
OFICINA DE SERVICIOS GENERALES México, D.F. C.P. 06760 Apartado Postal 2970 Tels.: 264-25-88, 264-24-06, 264-24-66 Fax 264-21-66 en donde los pondrán en contacto con el grupo que les quede mas cerca; pero si usted vive en una área remota y no hay un grupo cercano, le dirán como un buen numero de miembros "Solitarios" permanecen sobrios practicando los principios y el programa de A.A. Cualquiera que recurra Alcohólicos Anónimos puede tener la seguridad de que protegerá su anonimato. Si usted siente que puede tener un problema alcohólico y en serio quiere dejar de beber, somos más de dos millones los que podemos darle testimonio de que A.A. funciona, y de que no hay ninguna razón en el mundo por cual a usted no le deba funcionar.

Desarrollo del artículo

Para comenzar este tipo de grupo a pesar de ser una organización a nivel mundial está dividida en varios subsistemas o pequeños grupos, sin impedir con esto que las normas, los objetivos y las metas cambien. Esta organización es heterogenea pues hay personas de distintos niveles socioeconómicos, sexo, edades, credos, ocupaciones, etc... Sin embargo su fin se puede considerar homogeneo pues tratan de llegar al mismo desenlace que sería el no tomar o como dice su máxima “SOLO POR HOY” con esto se refiere al hecho de no tomar aunque sea por ese día.

Lo que se trata de lograr con este tipo de grupos es crear una dependencia en el grupo para impedir con esto que se reincida en la enfermadad o en el vicio. Para esto, la persona de nuevo ingreso es aceptada incondicionalmente y una de las personas que lleva más tiempo le da la bienvenida y lo apadrina, es decir, lo guía al principio para que no recaiga y será la persona que lo motive y lo cuide al menos al inicio del proceso. Esta dependencia busca la recuperación del paciente. Dentro de la mecánica de este grupo se maneja una fantasía grupal donde todos proyectan cosas dentro del grupo y a la vez se identifican con estas para poder sentirse identificados y conforme se da el proceso tener un sentido de pertenencia. Estas fantasías logran que se bajen las defensas logrando con esto que puedan transmitir sus afectos y sus temores al respecto y se logra una especie de fantasía colectiva donde depositan toda su energía reparadora en el grupo por lo que se vuelven dependientes. Como menciona Rosenfeld, la identificación proyectiva se usa de manera mas “sana” para lograr a través de este mecanismo una especie de empatía. La incapacidad para actuar por su cuenta para lograr evitar recaer provoca que sus fantasías de incompetencia y de responsabilidad estén puestas en el grupo.

Por otro lado, es un grupo formal debido a que esta formada por personas que buscan un mismo objetivo y tienen normas para que se pertenezca en dicho grupo. Sus normas a pesar de ser flexibles tienen influencia para lograr una constancia objetal representada en el grupo. Estas normas logran que se de una jerarquía no especificada o practicada, sin embargo la persona que lleva más tiempo en el grupo o que por sus características como inteligencia, carisma, actitud puede a ser una especie de líder informal que proteja y capacite a los miembros del grupo. Las normas en las que se basa este grupo para funcionar o para tener una mayor “jerarquía” se basan en los doce puntos que menciona el artículo.

En cada subgrupo, se van implementar tareas para reunir fondos que hagan subsistir a la institución, o que permitan la relación dentro del grupo, o simplemente para lograr el objetivo que se plantea anteriormente.