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Ensordecimiento de oclusivas: los fonemas oclusivos sonoros (/b/, /d/, /g/) los convierte en sordos. Ej.: /této/ en vez de “dedo”. Suele darse entre el 20% y el 30% de los niños de 3 años.
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Nasalización de oclusivas: ej.: /mezo/ en vez de “beso”. Se da antes de los 3 años, a partir de esta edad no es frecuente.
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Ceceo: sustitución del fonema /s/ por el /0/. Ej.: /0ópa/ en vez de “sopa”. Es bastante frecuente ya que afecta a un 40% de los niños de 3 años.
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Seseo: sustitución del fonema /0/ por el /s/. Ej.: /tása/ por “taza”. Afecta al 50% de los niños de 3 años.
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Sustitución de líquidas por el fonema /d/: ej.: /dóto/ en vez de “roto”. Afecta a más del 50% de los niños de 3 años.
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Lateralización: consiste en sustituir /r/ y /r/ por /l/. Ej.: /latóN/ en vez de “ratón”. Se da en un 50% de los niños de 3 años, e incluso en le 20% de los niños de 5 años.
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Posteriorización de las vibrantes: consiste en pronunciar las vibrantes de modo velar, pronuncian los fonemas /r/ y /r/ como /x/ o /g/. Ej.: /pégo/ en vez de “perro” o /xóto/ en vez de “roto”.
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Proceso de asimilación:
Consiste en aproximar la pronunciación de un sonido a otro fonema que está en la palabra. Hay varios tipos:
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Procesos de cambio en la estructura de la sílaba:
El niño cuando se encuentra con pronunciaciones sencillas las hace bien, pero cuando se encuentra con otras más complicadas tenderá a simplificarlas cambiando la estructura de la sílaba.
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Reducción de diptongos: sobre todo los crecientes, tiende a simplificarlos. Suele eliminar la vocal cerrada ya que la vocal abierta es más fácil de pronunciar. Ej.: /kamóN/ en vez de “camión”, /déle/ en vez de “duele”.
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Reducción de grupos consonánticos: cuando hay varias consonantes seguidas el niño tiende a eliminar alguna. Ej.: cuando el fonema /s/ va seguido de consonante /éte/ en vez de “este”, o cuando una oclusiva va seguida de una líquida /bá0o/ por “brazo”.
Alrededor de los 4 años los niños de habla española deben de tener ya adquiridos adecuadamente todos los fonemas del castellano, exceptuando los fonemas /r/ y /l/ y los sinfones. La /r/ y la /l/ se conseguirán alrededor de los 5 ó 6 años. A partir de los 6 años ya debe pronunciar bien todos los fonemas.
El nivel semántico hace referencia al significado de las palabras. Vamos a ver en qué medida el niño va a aprender el significado de las palabras y las va a expresar con su significado correspondiente. La semántica es la disciplina que estudia los significados. Los significados vienen acotados por los lexemas. Los morfemas son los que acotan el género y número en el sustantivo.
Los lexemas son las unidades mínimas de significación. La imagen mental que nos hacemos de las palabras es el referente.
El hombre es capaz de entender el significado de muchas palabras, miles de palabras, pero esas palabras no están en la mente de las palabras de forma desordenada, sino que existe lo que se llama el lexicón, que es el espacio léxico del ser humano, es como un diccionario, en el que cada palabra tiene una entrada y que incluye muchos datos de cada objeto: apariencia, función, comportamiento, orígenes, historia y además connotaciones personales, lo cual quiere decir que cada palabra por nuestra experiencia personal va a hacer que el referente no sea el mismo para todos. Además esas palabras las clasifica en la mente en grados de abstracción, de manera que están correctamente ordenadas. Esto es algo aprendido.
El concepto: entidad cognitiva que organiza los objetos y eventos del mundo como pertenecientes a una clase porque tienen características especiales que las diferencian de otros objetos.
Los niños adquieren estos significados mediante:
En todos los idiomas hay evidencias de que la comprensión de los significados es previa (anterior) a la expresión de los significados. La edad de referencia para la comprensión de estos significados (edad de inicio) en el niño son los 9 meses. Los niños suelen comenzar su actividad comprensiva respondiendo a su nombre y con la palabra “no”, que es una palabra reguladora de conducta. Se dan casos de respuestas generalizadas sobre los 12 meses, ya que a base de muchos ensayos en niño da respuestas automatizadas, pero no entiende el concepto, el significado.
La comprensión inicial está limitada por los conocimientos y las experiencias del niño, por lo tanto está limitada al “aquí” y al “ahora”, lo que quiere decir que nos dará un objeto que le pidamos, o entenderá algo que acabe de suceder.
A los 15 meses los niños ya comprenden órdenes sencillas del tipo “dame”, “ponte esto”, “¿dónde está?”, “¿qué hace?” etc..., el niño responderá a estas preguntas siempre que tengan un orden lógico.
A partir de los 18 meses aproximadamente el niño ya puede buscar objetos que no están presentes, aunque la limitación de comprensión todavía perdura. A esta edad el niño ya entiende órdenes más complejas. Cuando el niño se aproxima a los 2 años, empieza un periodo de adquisición de muchas palabras. A los 2 años el niño ya comprende entre 300 y 400 palabras. A los 3 años rondaría ya las 1000 palabras y a los 4 años estaría entre las 1600 y 1800 palabras (varía mucho de un niño a otro).
Los niños, por norma general, pronuncian sus primeras palabras en torno a los 14 meses, algo más del año. Lo que primero emiten son las protopalabras y después ya vendría la emisión de las primeras palabras. Hasta los 18 meses el niño va a adquirir las famosas 50 palabras (periodo holofrástico, el niño pronuncia holofrases).
Estas 50 primeras palabras, según los estudios de Hernández Pina, son: el 65% sustantivos, que se refieren sobre todo a comida, personas, animales, objetos que el niño maneja habitualmente, juguetes y partes del cuerpo; un 15% son acciones o verbos, del tipo “dame, “toma”, “trae”, “abre”, etc...; un 20% son palabras funcionales y expresivas, del tipo “no”, “más”, etc...
En torno a los 24 meses, como el niño está adquiriendo mucho vocabulario, lógicamente va a emplearlo, por lo que nos encontramos con una amplitud de las palabras que conoce. Cuando el niño empieza a utilizar esas palabras que conoce, muchas veces no las emplea con el sentido más adecuado, lo que provoca errores en la construcción del significado de las palabras.
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Sobreextensión: tendencia infantil a ampliar el campo semántico de una palabra. Muy frecuente entre los 12 y 18 meses. Ej.: llamar /óta/ “pelota” a todo lo que tenga forma redonda o ruede, busca una característica común.
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Sobrerrestricción: usar restringidamente un término, denominando con él a un pequeño grupo de objetos. Ej.: usar /más/ sólo para pedir un aumento de comida, o /ába/ “agua” sólo para denominar el agua de la bañera. No realiza la generalización del significado.
A partir de los 2 años, el niño empieza a combinar 2 ó 3 palabras, sobre los 3 años el niño empieza a preguntar, en torno a los 4 años tendría un dominio considerable de la expresión en la construcción de frases, y desde los 5 años emplearía correctamente los adverbios de tiempo (la sucesión temporal la tiene clara) y tendría configuradas las cuestiones semánticas.
Adquisición de los dominios taxonómicos (clasificación) en los términos de los animales (Clark).
| EDAD | NIVEL | TÉRMINO | REFERENTE | EXPLICACIÓN |
| 15 meses | 1 | /oti/ “oso” | Un peluche | Expresado como nombre propio |
| 18 meses | 2 | /uau-uau/ | Perros, vacas, caballos, etc... | sobreextensión |
| 19 meses | 3 | /uau-uau/ /miau-miau/ /pío-pío/ | Perros Gatos Pájaros | restricción |
| 26 meses | 3 | 14 términos | adecuados | Términos básicos |
| 30 meses | 3 | 30 términos | adecuados | Términos básicos |
| 3-4 años | 4 (llega al nivel de abstracción) | /animal/ (se aproxima al concepto) | No todos los animales | Uso referencial, mezcla de básico y supraordenado (no consigue llegar al término genérico de animal) |
Es la unión de la morfología, que hace referencia a la estructura de las palabras, y de la sintaxis, que hace referencia a las reglas combinatorias de las palabras, estudia el orden y funcionamiento de las palabras en la oración.
Hablamos de morfosintáxis porque desde presupuestos actuales de la lingüística no se deben separar la morfología y la sintaxis cuando abordamos el estudio de un texto o de una oración. No se pueden separar porque la estructura o morfología de una palabra influyen en que forme parte de una categoría gramatical, y según tengamos una u otra categoría gramatical va a funcionar en la oración de una u otra manera. Por lo tanto no es procedente tratar por un lado la morfología y por otro la sintaxis.
El niño va a adquirir las estructuras sintácticas y gramaticales (morfosintácticas) a través de la interacción con los adultos o a través de la interacción con otros niños.
En torno a los 18 meses tenemos las holofrases, a partir de los 21 meses y hasta los 2 años vamos a tener las primeras combinaciones de 2 ó 3 palabras, algunas del tipo sujeto predicado y otras con alteraciones en el orden lógico del idioma castellano.
El primer tiempo verbal que emplea un niño es el presente, algún tipo de imperativo para influir en la interacción de los adultos y algún verbo en infinitivo.
Entre los 24 y 36 meses se produce el despegue infantil en la producción de frases. En este periodo se puede observar el avance del niño mes a mes, ya que va a ir pronunciando frases de 3 ó 4 palabras. Al final del periodo (30-36 meses) es donde vamos a encontrar que surgen una serie de cuestiones morfológicas, por ejemplo se consolida el género, por lo que ya va a diferenciar palabras en masculino o femenino.
A los 3 años ya tiene consolidado el género y el número, marcando la “s” final de plural con aspiraciones. En cuanto a las categorías gramaticales, es en este periodo cuando empieza a usar el artículo, algunas preposiciones y las estructuras de las frases sujeto + verbo + objeto, se va a consolidar el uso del imperativo pero usará el presente abundantemente ya que todavía no emplea bien los tiempos del pasado.
A los 36 meses el niño empieza a utilizar el pronombre personal “yo”, esto no quiere decir que hasta este momento no se reconociese, sino que no lo expresaba con el pronombre. A esta edad empieza también a utilizar algunos relativos (que) y algunos interrogativos. Pasan por una etapa de preguntas. Utiliza la estructura lógica con bastante precisión.
A partir de los 3 ó 4 años el niño introduce los tiempos de pasado, el primer tiempo que emplea es el indefinido. Normalmente el niño es capaz de contar cosas, habitualmente referidas a experiencias propias y apoyadas de referencias de memoria y lingüísticas del adulto. Empieza a formar frases de 6 a 8 palabras correctas, emplea gran número de adjetivos y de adverbios y ya expresa relaciones de causalidad.
En torno a los 4 años el niño fija los usos del imperfecto.
A los 5 años emplea ya correctamente los relativos, las conjunciones, tiempos verbales, etc..., es decir que las estructuras morfosintácticas del castellano ya están fijadas.
La pragmática es una disciplina que pretende describir y explicar el uso social del lenguaje, por lo tanto dentro de los estudios pragmáticos se analizarían las intenciones que tienen las personas cuando hablan (el efecto que quieren provocar en el oyente), porque se parte de que siempre que hablamos, lo hacemos para conseguir algo.
Cuando hablamos expresamos más de lo que en sí mismas significan las palabras.
La comunicación humana se ejerce a partir de una serie de instrumentos que fundamentalmente se materializan a través de los gestos del cuerpo, fundamentalmente la cara y las manos, y mediante el lenguaje oral.
El lenguaje verbal es el sistema habitual y fundamental en los adultos y los aprendices del lenguaje se apoyan más en los aspectos gestuales.
Hay varios tipos de modalidades comunicativas:
Dentro de los tipos de gestos los podemos dividir según el significado que quieren trasmitir, así podemos hablar de:
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acciones: es cuando expresamos esa comunicación a través de un acto. (Ej.: un niño da un manotazo para llamar la atención, pasa la página de un libro porque se aburre y quieren que se lo lea.)
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producción gestual: los gestos implican un cierto tipo de convención o acuerdo, es decir son comunes a todos los niños. Por ejemplo:
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Señalar objetos: cuando el niño señala objetos y lo realiza delante de personas (contexto social) y buscando la atención de esas personas. Es el gesto más frecuente y se puede decir que los niños de 12 meses señalan comunicativamente y además comprueban que se les atiende. Alrededor de los 10 meses ya entienden lo simbólico del gesto y alrededor de los 12 meses ya señalan ellos.
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Petición: el gesto más básico es el de extender la mano para conseguir algo, sino se le da llora o gimotea para conseguirlo.
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El desarrollo de las funciones comunicativas y su cronología.
Los estudios de pragmática demostraron que no basta con saber cuando el niño aprende un fonema, el género de las palabras o el orden de las palabras, sino que también es muy importante estudiar cuando el niño aprende a usar el lenguaje y cuando el aprende a usar el lenguaje en interacciones con otros.
Estas rutinas preverbales se inician entre los 4 y 6 meses y hacen referencia a los comportamientos que los niños desarrollan con los adultos en los momentos de actividad conjunta (ej.: el baño, la comida, cuando se va a dormir...). Estas rutinas van asociadas a los juegos escenificados y mínimos: palmitas, aserrín-aserrán, 5 lobitos, etc...
En esos momentos de interacción con los adultos se trabajan las interacciones del bebé y del adulto, las tareas conjuntas porque son interactivas, la respuesta del bebé al estímulo del adulto es alterna, por lo tanto se inician los turnos de interacción. Aquí aparecen distintas maneras de interaccionar el bebé con el adulto, que son la base de la comunicación.
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Desarrollo de la intencionalidad comunicativa: Esta intencionalidad comunicativa no se adquiere antes de los 9 ó 10 meses. La intencionalidad es el comportamiento en el que el emisor, en este caso el niño, es consciente del efecto que una señal tendrá en el oyente y persiste en ese comportamiento hasta conseguir lo que quiere.
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Instrumental: peticiones de objetos (emitiendo [mm, mm], sílabas bilabiales extendiendo la mano al mismo tiempo), rechazo de objetos (emitiendo [puf] y moviendo la mano).
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Reguladora: provoca que el adulto interaccione de alguna manera. Regula la actividad del adulto.
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Interactiva: interviene con el adulto en juegos participando.
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Personal: tendrá sobre todo expresiones propias para expresar situaciones que se repiten. Ej.: el niño dice [mi mi] para irse a dormir.
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Instrumental: se amplía a peticiones, permisos y ayuda.
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Reguladora: se amplía a respuestas y saludos.
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Interactiva: se amplía a peticiones de información,¿qué...?
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Personal: se va a ampliar a una función imaginativa, va a ir asociada al juego simbólico.
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Pragmática: el niño actúa sobre los demás, controla las actuaciones de los demás.
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Informativa: el niño tiene la posibilidad de ofrecer a los demás sus conocimientos o experiencias.
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Alrededor de los 3 años el niño va a utilizar el lenguaje para aprender de la realidad.
Es una etapa de gran incremento de los usos comunicativos, el niño va a adquirir una serie de estrategias de comunicación.
En esta etapa el niño va a ser capaz de iniciar conversaciones, realizar preguntas de todo tipo, sugerencias, descripciones, explicaciones, etc...Incluso la función reguladora llega al punto en el que el niño tiene claro qué va a decir para llamar la atención o para terminar la conversación. El niño también tiene adquirida la función expresiva (exclamar, sorpresa), y también es capaz de imitar a otros.
Es por lo tanto, un periodo de afianzamiento. Esto quiere decir que el niño de 5 años, tendría en el plano fonológico prácticamente todos los fonemas del castellano diferenciados. Las estructuras morfosintácticas estarían asimiladas en su mayor parte. Y en cuanto al nivel pragmático tendría desarrolladas las funciones del lenguaje que le permiten conseguir y modificar cosas, expresar sensaciones o experiencias, pedir cosas e interactuar con los demás.
3.2-¿TODOS LOS NIÑOS APRENDEN IGUAL?. VARIACIONES EN EL APRENDIZAJE DEL LENGUAJE.
Los niños presentan variaciones en la adquisición de la lengua materna, por lo que podemos encontrarnos con niños de la misma edad en diferentes niveles de desarrollo. Hay bastantes estudios que intentan explicar cuales serían las variables que afectan al aprendizaje del lenguaje.
VARIABLES PERSONALES
* Inteligencia
* Estilo de aprendizaje
VARIABLES SOCIALES LENGUAJE VARIABLES DE SITUACIÓN
* Estructura familiar INFANTIL * Momento
* Grupo de referencia * Actividad
* Ambiente cultural * Finalidad
VARIABLES INTERPERSONALES
* Relaciones con otras personas
* Interacción lingüística
El lenguaje resulta aceptado o influido por las características socioculturales de los hablantes (el tipo de registro, la variedad que se emplea de una lengua guarda relación con cuestiones sociales).
Hay muchos autores que defienden que diversos grupos sociales tienen diferentes hábitos comunicativos.
A la hora de hablar de registros de una lengua o idioma, podemos entenderlo de distintas maneras, porque todas las lenguas tienen variedades internas, diferentes tipos de registro.
En el castellano existe un organismo, la RAE (Real Academia de la lengua Española), que es la que dicta las normas (ortografía, gramática y el diccionario).
El estándar del castellano en realidad no se lleva a cabo al cien por cien (en algunas zonas de Castilla donde surge o donde se toma la base del castellano con Alfonso X el sabio, su habla es más aproximada a la estándar).
La escuela y los medios de comunicación utilizan registros formales próximos al estándar. A este respecto, se ha observado mayor fracaso escolar o menor rendimiento en niños que cuando llegan a la escuela no están acostumbrados a oír o emplear usos elaborados de su idioma.
A principios de los años 60 empezaron las investigaciones de Bernstein, el cual intentó buscar la relación entre procedencia social, lenguaje y éxito escolar. Realizó un estudio grabando a adolescentes escolares de distinta procedencia social, que discutían sobre un tema. Después analizó el tipo de lenguaje que empleaban relacionándolo con la clase social. Esto lo lleva a distinguir entre dos tipos de códigos:
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Código elaborado: se caracteriza por emplear frases largas, subordinadas, nexos de unión entre las frases, adjetivos y adverbios bien relacionados, y en general un lenguaje bastante abstracto.
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Código restringido: sería todo lo contrario, frases cortas y muchas inacabadas. Se caracteriza por el uso repetido de nexos de unión (y, y, y, entonces), el uso limitado de adjetivos, empleo de preguntas (¿no?, ¿eh?), y una menor abstracción.
Bernstein afirma que los que procedían de clases sociales más desfavorecidas empleaban el código restringido, mientras que los de clase media-alta empleaban el código elaborado.
Esta afirmación lleva a Bernstein a plantear la hipótesis de que en parte, el fracaso escolar de los niños de grupos sociales deprimidos se debería a que llegan a la escuela con un código restringido y en la escuela se encuentran con que el maestro emplea un código elaborado y además, el maestro podría generar actitudes negativas ante el código restringido del niño (si el maestro es de clase media en vez de baja).
A Bernstein se le hicieron muchas criticas:
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Se dice que ese trabajo de recogida de datos fue realizado en pocos individuos, no se considera una muestra representativa, por lo que no podría generalizarse a grupos sociales.
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Se critica la relación directa que establece entre clase social y código, porque hoy en día es mucho más complejo el análisis social (se tiene en cuenta formación cultural, profesión, trabajo que se desempeña etc...).
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La crítica que influyó en otra interpretación de los datos fue hecha por un sociolingüista que se llama Labov y cuya idea es que lo que representan los niños cuando llegan a la escuela, en muchos casos, son distintos dialectos de la misma lengua, y no un código restringido. Lo que ocurre es que son dialectos muy diferentes del estándar y eso hace que socialmente estén peor considerados.
En el caso de España, en las aulas se tiende a emplear el estándar, sobre todo en los textos escritos, y las expresiones que no forman parte del estándar quedan para usos coloquiales.
Posteriormente Bernstein intentó analizar cómo, según su teoría, habría relación entre el tipo de enseñanza familiar y la adquisición del lenguaje. Además todo lo relacionaba nuevamente con la clase social.
Un niño que es educado en un ambiente, en el que la regulación de su comportamiento se de por medio de órdenes directas, sin dar razones justificativas, daba como resultado niños con un código restringido, relacionándolo con las familias de clase social baja, influyendo en le aprendizaje. Mientras que las familias de clase social alta ofrecían al niño en sus explicaciones elementos que despertaban nuevas preguntas, por lo que había una interrelación verbal.
Los educadores observan y saben que hay una gran variabilidad, que está dentro de lo normal en los primeros años de vida del niño, en cuanto a la adquisición del lenguaje.
En principio, consideramos que las variables personales son aquellas que forman parte de la propia organización cognitiva y afectiva del individuo que se desarrolla.
Las variables personales que tenemos que tener en cuenta son:
Hay autores como Nelson, que dicen que los niños varían mucho en sus primeros aprendizajes de vocabulario, en el tipo de palabras que aprenden o utilizan, por lo que distinguió 2 estilos:
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Estilo referencial: los niños que aprenden la lengua materna mediante este estilo emplean muchos sustantivos, tienen más vocabulario, hablan con mejor articulación (pronunciación) e incluso más rápido.
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Estilo expresivo: estos niños tienen un vocabulario más pobre y un desarrollo del lenguaje más lento en la adquisición.
Las causas que pueden influir para que un niño tenga un estilo u otro son:
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El hecho de que los padres tengan una mayor formación influye en el estilo referencial.
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El orden de nacimiento influirá, el niño que nace primero o los hijos únicos, tienen más posibilidades de ser referenciales mientras que los hijos segundos o terceros es más probable que sean expresivos. Esto es porque los primeros y los hijos únicos tienen un mayor contacto con los adultos al no tener hermanos.
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Hay autores que también relacionan el ser de un sexo u otro con los estilos: las niñas referenciales y los niños expresivos. Esto puede atribuirse a causas orgánicas (cerebro) o al distinto tipo d educación que hasta nuestros días se les ha dado a los niños y a las niñas.