Adolf Hitler. Nacionalismo

Historia Universal Contemporánea. Alemania. Movimiento nazi. Nazismo. Racismo. Segunda Guerra Mundial. Partidos nacionalistas. Cruz Esvástica. Judíos. Dictadura. Desigualdad racial. Gestapo. Holocausto

  • Enviado por: Marcos Slash1990
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 65 páginas

publicidad
cursos destacados
Iníciate con Ableton Live
Iníciate con Ableton Live
El curso da un repaso general por las órdenes y menús más básicos, para poder generar...
Ver más información

Cómo montar un Ordenador
Cómo montar un Ordenador
En este curso te guiamos de una forma muy práctica y gráfica, para que puedas realizar el montaje de tu...
Ver más información

publicidad

Adolf Hitler - Nacionalsocialismo

Planteamiento del Problema

En la década del '20 surge un hombre con características únicas, tales como su increíble capacidad de argumentación, de defensa de sus ideales y, sobre todo, su facultad de convencimiento, de elocuencia.

Adolf Hitler, a partir de sus ideales retorcidos y negativos y mediante el uso de sus capacidades, llevó a cabo un plan político, social y militar que marcó un antes y un después en la Historia Universal. Tal vez todo esto se deba, principalmente, a la dura infancia por la que tuvo que pasar y a la indigencia y rechazo que vivía en su juventud.

Gestado en una Alemania que necesitaba un líder capaz, surgió de una familia tipo y conquistó el poder político y militar con vertiginosa rapidez. Usó y abusó de él.

Preguntas

1 > ¿Quién fue Adolf Hitler?

2 > ¿Por qué usó y abusó de su poder?

3 > ¿Cómo surgió en él el racismo?

4 > ¿Por qué fue capaz de persuadir al pueblo alemán de seguirlo?

5 > ¿Por qué el pueblo mismo se dejó llevar por este líder, sabiendo cuáles eran sus intenciones?

6 > ¿Cómo estaba integrada su familia?

7 > ¿Por cuáles situaciones tuvo que pasar en su niñez?

8 > ¿Por cuáles situaciones tuvo que pasar en su juventud?

9 > ¿Qué razones llevaron a Hitler a tomar esas decisiones (II Guerra Mundial)?

10 > ¿En qué se basó la política interior en su gobierno?

11 > ¿En qué se basó la política exterior en su gobierno?

12 > ¿A qué se denomina el Nacionalsocialismo?

13 > ¿De qué manera vio la sociedad al gobierno de Hitler?

14 > ¿Qué significado y mensaje trae consigo la Cruz Esvástica?

15 > ¿Cómo se podría definir la personalidad de Hitler si tenemos en cuenta sus más destacadas frases y discursos?

16 > ¿Cómo fue posible el ascenso al poder que tuvo Adolf Hitler?

17 > ¿Qué fue la llamada República de Weimar?

18 > ¿Quiénes fueron los SS, SA y Gestapo? ¿Qué rol jugaban en aquel entonces?

Objetivos

En el presente trabajo desarrollaremos el tema del Liderazgo. Lo haremos mediante el estudio de Adolf Hitler como ejemplo histórico y real de un Líder Social y Nacionalsocialismo.

Nuestra meta es, mediante éste trabajo, poder contestar todas estas preguntas y algunas otras que surjan a lo largo del desarrollo del trabajo, pues queremos entender la importancia de éste líder social y, sobre todo, mediante el estudio de uno de ellos, esperamos entender qué rol cumplen los líderes en general, y por qué siempre se habla de que “un grupo verdadero no puede funcionar sin un líder”.

Para comenzar convendremos que líder es una función que surge en los grupos, un individuo cuya conducta es el medio más adecuado para conseguir los objetivos grupales, visto por los demás miembros de un grupo como alguien que los ayuda a resolver sus dificultades. El líder influye sobre los demás más de lo que es influido por éstos. Es resultado de un acuerdo implícito o explícito entre los miembros.”

El método que utilizaremos comenzará con una búsqueda bibliográfica lo más completa posible, tanto en páginas de Internet como en los libros y documentos a los que tengamos acceso, especialmente en el libro “Mi Lucha”, casi una autobiografía de Hitler en la que se ven claramente sus primeras experiencias, su evolución psicológica, y la base de sus ideales. Luego de obtener toda la información pertinente, pasaremos a la instancia de formatearla según los requerimientos de este Informe, para finalizar con las conclusiones.

Justificación

Hemos presenciado, en la actualidad, actos y hechos de violencia que atentan sobre determinados grupos sociales, se tratan de actos denominados de discriminación racial. Tenemos noción sobre la ideología que está presente y que es la razón que justifican estos hechos discriminatorios, esta ideología es la del Neonazismo y hemos optado por desarrollar un informe que nos permita profundizar más sobre el tema.

Aunque, para entender totalmente de qué se trata el Neonazismo, debemos regresar en el tiempo y analizar la vida del hombre que inició todo esta ideología, Adolf Hitler. Es por eso que hemos decidido llevar a cabo este trabajo de investigación científica tomando como temas principales la vida de Adolf Hitler y el Nacionalsocialismo (Nazismo, el antecedente del Neonazismo), para profundizar sobre el tema y comprender esta ideología maldita desde sus comienzos hasta la actualidad. En la medida en que el trabajo se va desarrollando, iremos adquiriendo más nociones e informaciones que servirán para despejar las dudas que estén presentes y para la adquisición de más conocimientos que ayudarán a aumentar nuestro nivel de cultura general. Hipótesis

<> ¿Cómo un tipo aparentemente insignificante y sin estudios superiores fue capaz, en pocos años, de introducirse en los más altos niveles políticos, burlar a los líderes experimentados de las grandes potencias, convertir a millones de personas altamente civilizadas en enfervorizados seguidores y levantar el más poderoso aparato bélico del mundo consiguiendo ser obedecido hasta el final?

Introducción

Tras ser rechazado por varias academias de Bellas Artes de Viena, el joven Adolf Hitler se negó a aceptar un trabajo vulgar y se convirtió en indigente. Estuvo a punto de morir de hambre y de frío y su mente enferma le llevó a convencerse de que los judíos eran los culpables de todos los males de la humanidad. Así era el hombre que años más tarde, gracias a sus dotes de orador y a su voluntad férrea se convirtió en Führer.

En el presente trabajo iremos desarrollando aquellos temas más destacados que tengan que ver con Adolf Hitler, la política del Nacionalsocialismo (Nazismo)y todo lo que tenga que ver con el Liderazgo, así también como se irá haciendo hincapié en el aspecto psicológico de Hitler y todo lo que significó, en aquel entonces, su ascenso definitivo al poder. En este trabajo también se encuentran temas desarrollados más bien orientados para el interés general y también se halla descrita la vida de este hombre que cambió el rostro de Europa y provocó millones de muertes en una completa línea cronológica que recalca los hechos más importantes y notorios que se han ido dando a lo largo de sus años de vida.

Desarrollo

I. Biografía de Hitler

I.1. Su Familia:

En 1876 el hombre que habría de convertirse en el padre de Adolf Hitler, cambió su apellido Schicklgruber por el de Hitler. Los Schicklgruber fueron una familia campesina durante muchas generaciones, una familia de pequeños propietarios rurales del Waldviertel, en la parte noroccidental de la Baja Austria. El padre de Hitler, Alois Hitler,  había nacido allí en 1837 en la aldea de Strones, hijo bastardo de una mujer que trabajaba en casa de un duque judío. Éste se casa con Klara Pölzl, el 7 de Enero de 1885, luego de varios otros matrimonios. Eran primos segundos, y de este matrimonio nacen seis hijos, siendo Adolf Hitler (1889-1945) el cuarto.

I.2. Su Historia Personal:

Hitler nació en Braunau, sobre el río Inn, Austria, el 20 de Abril de 1889, hijo de un funcionario de aduanas.

Inició sus estudios de primaria en 1895. En 1898 la familia se traslada a Linz, que Hitler consideraría como su ciudad natal. En Septiembre de 1917 inicia sus estudios de secundaria en la Realschule, lugar donde se hacía énfasis en la enseñanza de la ciencia y la técnica. En 1907 se traslada a Viena, aquí reside un tiempo, aunque no tiene mucho éxito; pero el lapso que pasa en esta ciudad es muy importante en su vida y lo marca profundamente. Estuvo en contacto con los círculos pangermanistas y antisemitas de esa ciudad. Sus aspiraciones por entrar a la Academia de Bellas Artes quedaron truncadas al recibir Adolf por parte de los Directores (de ascendencia judía) una negativa rotunda.

En  1912 se trasladó a Munich, luego de desertar el Ejército Austríaco. Solicitó su ingreso como voluntario en el 1° Regimiento de Infantería Bávaro, en el cual fue aceptado, y fue allí donde aprendió lo que se llama la verdadera fuerza de lucha: las armas, la destreza, la milicia, la inteligencia, la táctica y el don de mando.

Participó como soldado raso en la I Guerra Mundial. Su experiencia y destacada actuación le llevarían a ocupar nuevos y más altos cargos, ascendiendo rápidamente. Fue condecorado con la Cruz de Hierro de Segunda Clase, y luego, con la de Primera Clase.

A finales de la I Guerra Mundial, fue herido en combate. Hitler abandonó el hospital de Passewalk, donde había sido internado, en Diciembre de 1918, y se dedicó en Munich los siguientes dieciocho meses a instruir soldados contra el pacifismo y el socialismo, y como espía de los partidos políticos que en ese momento florecían. Se interesó especialmente en el Partido Obrero Alemán. En 1920 se retiró del ejército y se dedicó de lleno a la labor de jefe de propaganda de dicho partido, el cual pronto estaría bajo su mando.  Cambió la denominación a Partido Nacionalsocialista de los Obreros Alemanes (mejor conocido como Nazi), obtuvo el apoyo del ejército y en especial de ciertos industriales que estaban en contra del régimen. En 1921 Hitler es designado presidente del partido. Él toma de los Socialdemócratas la idea de partido y la propaganda de masas, de los Nacionalistas germanos el nacionalismo extremo, el antisemitismo y el antisocialismo, y de los Socialcristianos la idea de la compensación profunda. El Partido Nacionalsocialista se basaba en la premisa de que los agitadores de izquierda y por lo general de origen judío, habían alejado a las masas alemanas de su sentido natural de patriotismo, para contrarrestar esto se debía conquistar a los trabajadores actuando principalmente sobre sus emociones y no sobre las ideas.

 

El prestigio de Hitler iba en aumento, se le veía como un líder nato. Es así como en Noviembre de 1923, creyéndose suficientemente fuerte, Hitler intentó tomar Munich. Contaba con el visto bueno del ejército y además esperaba tener la buena voluntad del pueblo alemán. Movilizó 3.000 hombres de las SA (fuerzas paramilitares que había creado) a las calles, pero el intento de Golpe falló, la policía lo disolvió y Hitler fue juzgado por Alta Traición y condenado a cinco años de cárcel en la Fortaleza de Lansberg. Sin embargo se le concedió libertad condicional a los seis meses. En este período fue cuando desarrolló Mein Kampf, “Mi Lucha”, obra autobiográfica, impregnada de antisemitismo, en la que Hitler trata de vulgarizar las ideas y tesis del pangermanismo, y hacía énfasis en la selección racial y el extermino de las razas juzgadas inferiores.

Durante los siguientes cinco años Alemania empezó a salir de la depresión, en especial la clase obrera, pero la pequeña burguesía se vio afectada por la crisis económica. Hitler, que había aprendido de su error de 1923, cambió la orientación del Partido y se dedicó a cortejar a esta clase social.

Concentró sus esfuerzos para tomarse el poder por la vía legal, confiando que el ejército sería fiel a quien estuviera en el poder. Para ello debía crear un partido de masas: en apenas dos años quintuplicó el número de afiliados, votos con los cuales consiguió 12 escaños en el Parlamento de 41 diputados. El partido nazi aumentó de esta manera gracias a lo bien que Hitler exponía sus ideas, y así se ganó la confianza del subproletariado, de ciertos parados, y de los burgueses descontentos. La Gran Crisis Económica de 1929, que destruyó la economía del país en general, era la oportunidad que Hitler estaba esperando. 

En apenas tres años más consiguió más de 230 escaños en el Congreso, hasta que finalmente fue elegido Canciller del Reich.

El 27 de Febrero de 1933 se produjo el incendio del Reichstag, atribuido a los comunistas, aunque es probable que hubiera complicidad de los Nazis. Esto le dio a Hitler de pretexto para obtener poderes especiales y entregarse a una brutal represión. Mediante un decreto presidencial declaró a los comunistas fuera de la ley, con lo que contaba con la mayoría absoluta de votos. Después se fueron disolviendo los otros partidos y en Julio el Estado Alemán se convirtió en un Estado monopartidista. Se eliminaron las organizaciones sindicales, la independencia de antiguas provincias y las organizaciones profesionales. En 1935 Hitler contaba con un poder ilimitado, pues una vez muerto el Presidente, fue elegido para ese cargo. En Marzo de 1935 denuncio el Tratado de Versalles, restableció el servicio militar obligatorio y la creación de la aviación militar.

 

Fue rearmándose rápidamente y ocupando zonas desmilitarizadas, hasta que el 12 de Marzo de 1938 las tropas alemanas entraron triunfalmente en Austria. Luego invadió Polonia y así comenzó la Segunda Guerra Mundial.

Hitler se alió con Italia, bajo el mando de Mussolini, y con Japón, conformando el Eje. Sin embargo, ninguno de estos países se prestó verdadera ayuda, pues cada uno tenía sus propios intereses. Éste, junto a otros factores (como la fuerte resistencia en la Unión Soviética, la invasión de Italia y la entrada de Estados Unidos a la Guerra) hicieron que los avances militares fueran perdidos vertiginosamente. Así, el 30 de Abril (día posterior a su boda con Eva Braun), Hitler se suicida con un tiro de revólver, pues su guerra estaba perdida.

II. Perfil Psicológico de Hitler

Comenzaremos por analizar su infancia y los factores concluyentes en la formación de su personalidad. Su padre, Alois Hitler, era un aficionado a las mujeres y al alcohol, de carácter irascible. Se casó varias veces, su vida sentimental era muy agitada, y era un hombre sumamente violento que limitaba su rol de padre a frecuentes golpizas. Klara, en cambio, era una mujer de carácter débil, totalmente sometida a la autoridad de su marido. Era sobreprotectora con Adolf pues él era uno de los dos únicos hijos que habían quedado vivos, de los seis que ella tuvo. Por tanto, Hitler sufría un fuerte rechazo a la figura paterna, a pesar de que lo negaba rotundamente. En “Mi Lucha”, habla de él como un hombre de bien, alguien de quien se siente orgulloso: “Mi padre era un leal y honrado funcionario (…) cuando joven, se aferró a su ideal de ser funcionario público, y lo logró (…) volvió después de una larga y trabajosa vida a la actividad originaria de sus mayores”.

Por su madre sentía gran devoción. La muerte de ésta es algo que él nunca podrá superar a lo largo de su vida. Sus primeras experiencias revelan un complejo de Edipo conflictivo y no resuelto, lo cual es determinante en los demás factores de su personalidad.

El hecho de que su padre proviniera de una presunta unión ilegítima entre su abuela y un desconocido, probablemente judío, lo perturbó toda su vida.

Durante su infancia, demostraba gran inteligencia, superando fácilmente las asignaturas. Sin embargo, no lograba cuajar amistades, sino que se encerraba en sí mismo.

Tras la muerte de sus padres, llevó una vida miserable en Viena. Que, por cierto, tomó por propia elección y no por necesidad, como afirma también en “Mi Lucha”. Se negó a recibir ningún tipo de ayuda. Su vida allí fue caótica, no era capaz de conservar un trabajo fijo, no tenía vicios, pero tampoco relaciones con el otro sexo, lo que lo convertía en objeto de burla para algunos. Su aspecto era igual de terrible. Más tarde, al anexionar Austria, su obsesión principal fue vengarse de cada uno de los que lo habían despreciado. No olvidó siquiera el mínimo episodio, y tomó represalias desde los profesores que lo habían rechazado en la Academia de Bellas Artes hasta los que se habían burlado de él; esto nos muestra su hondo resentimiento.

Ya en el poder, se inspira en su ídolo Mussolini, y copia no sólo sus ideas sino sus organizaciones políticas y forma de actuar. Inspiró temor, irradió autoridad, y despertó devoción. Cuando hablaba con el pueblo, reinaba una atmósfera religiosa, provocaba fanatismo. Con el tiempo el poder lo lleva hacia la megalomanía, y cada vez su necesidad de dominio es mayor.

Su antisemitismo estaba fuertemente ligado a la presunta ascendencia judía de su padre, y era algo que lo acomplejaba. De hecho, su ataque rabioso contra los judíos era la forma de descargar sus complejos y angustias. Se pueden reconocer tres etapas en su antisemitismo: la primera está relacionada con los conflictos edípicos, resultado de su deseo inconsciente de limpiarse de su padre violento y moralmente sucio. La segunda se dio cuando, estando en Viena, se enamoró de una joven que lo rechazó para casarse con un judío. Éste habría sido su único amor además del de su madre. La tercera se originó también en Viena, donde Hitler había estado en contacto con círculos de profundos sentimientos nacionalistas y antijudíos.

Él pertenecía al tipo de “personalidad autoritaria”, que presupone una individualización en condiciones de inseguridad. Ésta es la base de todo el comportamiento de Hitler y de la mayoría de sus rasgos.

Una de sus características es su bajo grado de autointegración. Hitler piensa que las circunstancias de la vida son más fuertes que él, por tanto atribuye a circunstancias externas sus propios fracasos. Se siente rodeado por un mundo hostil, frente al cual reacciona con excesiva agresividad.

Utiliza frecuentemente los mecanismos proyectivos, pues posee un alto número de tendencias reprimidas. Su agresión se proyectó en primer lugar contra los enemigos de su patria, lo cual fue un proceso paralelo a su identificación con el propio pueblo alemán visto como víctima. Otro de los ejemplos de proyección se da con los deseos propios. Al ser inmorales, socialmente inaceptados, son reprimidos y proyectados en otros individuos, los cuales son objeto de odio. Esta es la base del proporcionamiento de víctimas de Hitler, y explica sus rasgos antisemitas, pues los judíos son vistos como lujuriosos, licenciosos en cuestiones sexuales, y con normas morales muy vagas en cuestiones de dinero.

Su estructura yoica es débil, por lo que tiene una tendencia compensatoria a crear un yo “inflado”, que exhibe el alto grado de integración que no posee en realidad. Es el reflejo del deseo de seguridad, que lo lleva a la necesidad de autoafirmación y superioridad: por eso le gustaba llamar la atención y gozar de prestigio. Además niega categóricamente la necesidad de seguridad. Ese mismo yo débil determina el alto grado de interacción con el grupo, lo cual le permite escapar a la inseguridad y a la falta de iniciativa personal. El yo de Hitler está siempre en relación de ataque o defensa con respecto al mundo, pero nunca de cooperación pacífica.

Exhibe un valor, un coraje excepcional, casi animal, y tiene tendencia a la aventura. En el campo de batalla, demostró valentía fuera de lo común, con lo que ganó numerosas distinciones militares. Él era un hombre de acción. Necesitaba una guerra para su pueblo, y como no se la dieron, la provocó. Su conocimiento de las armas era asombroso, y como militar y estratega se mostró milimétricamente organizado y efectivo. Sus errores militares se debieron sólo a situaciones repentinas y sorpresivas que sacaron de cauce sus planes.

También presenta fuerte instinto de represión, mecanismo de defensa más importante entre los resultantes del gran número de privaciones y frustraciones que sufrió.

Otra característica típica de Hitler es su indiferencia, quizás hasta aversión, con respecto a las tendencias humanas fundamentales, como el alimentarse, o incluso el tener relaciones sexuales. Frente a ellos se presenta a sí mismo como el ideal ascético, con actitud de superioridad frente a los “placeres vulgares”. De hecho, nunca sintió nada por Eva Braun (quien sí lo amaba a él), y se casó con ella sólo como premio por su lealtad. Él mismo escribe “Durante mis años de lucha consideré que no debía contraer matrimonio, pero ahora que mi vida llega a su fin, he decidido tomar por esposa a la mujer que aún sabiendo que Berlín se hallaba rodeada vino para morir al lado del hombre que ama”. No hay ninguna palabra de afecto o demostración de cariño, sólo reconocimiento de lealtad.

Las capas de su personalidad revelan ambivalencia. En la capa más profunda se encuentran tendencias inmorales, antisociales, anárquicas, e inseguridad; pero en la capa superior (la que muestra en el exterior) se ven los opuestos: rigidez moral, preocupación por el orden, actitudes sociales y modelo de seguridad.

Debido al mencionado proceso de individualización en condiciones de inseguridad, Hitler desarrolló un egocentrismo desmedido. Se preocupa mucho por sí mismo, y necesita ser objeto de amor y atención de todos. Su fórmula representativa es “Nadie me ama… por eso me amo a mí mismo”.

Esta necesidad de aceptación hace que adopte las ideas y el estilo de lenguaje de mayor circulación. Por ello muestra una excelente capacidad verbal y oratoria, exponiendo con maestría los símbolos culturales de su grupo ideológico. Aglutina en sus filas a los elementos más descontentos de la sociedad, diciéndoles lo que ellos quieren escuchar. Una constante en su vida fue que todos aquellos que lo despreciaban y subestimaban se convertían en sus fervientes seguidores, tal era su habilidad para los discursos.

Sufría fuertes propensiones a la paranoia. Su necesidad de autoafirmación se descarga en forma violenta, mediante la fórmula “Si ustedes no me aceptan/aman, los obligaré a hacerlo”. Para él, el mundo sólo podía dividirse en seguidores o enemigos. Debido a esto es incapaz de sostener diálogo con los demás, pues los domina, los somete, los inhibe.

La personalidad de Hitler está basada además en la acción mesiánica en todos los aspectos de la vida. Se considera a sí mismo salvador de su pueblo, portador de sus ideales y esperanzas, el único capaz de cumplirlas. De hecho, durante sus momentos de delirio en el hospital de Passewalk, después de la Primer Guerra Mundial, afirmaba haber escuchado el deseo de la Divina Providencia de que él guiara al pueblo alemán hacia la gloria.

Otra de sus características distintivas fue la autosifuciencia. Es incapaz de salir al encuentro con los demás, y su orgullo no le permite aceptar ayuda de nadie.

Dentro de la clasificación de los tipos de líder, Hitler entra en la de Autoritario. A pesar de haber llegado al poder mediante elecciones democráticas, todas sus demás características concuerdan con este arquetipo. Toma él solo las decisiones, y no admite discusión para ello. Frente al grupo, es directivo y rígido en el planteo de contenidos y, sobre todo, de procedimientos, sin tener en cuenta otras ideas. No admite discusión en la forma de desarrollo de las tareas, sólo asume la distribución de roles, imparte órdenes y limita a los demás a cumplirlas. Además, el grupo (es decir, el pueblo alemán) se derrumbó apenas su líder comenzó a faltar. Su fuente de poder reside principalmente en la coerción, es decir la posibilidad de recurrir a la obligatoriedad de la acción, pero también es fundamental el sistema de recompensas y castigos, que reparte casi arbitrariamente, y que utiliza como fuente de miedo pues, normalmente, el castigo es la muerte.

Como líder autoritario, causó reacciones más bien apáticas que agresivas, pues su poder sobre el pueblo alemán era profundo y fuerte, y cualquier posibilidad de rebelión era anulada mediante el mencionado poder de recompensas y castigos.

III. Análisis de sus frases

“Ahora creo actuar conforme a la Voluntad del Creador: Al defenderme del judío lucho por la Obra del Señor.”

Esta frase la escribió Hitler en su libro autobiográfico “Mi Lucha” durante su estadía en la prisión de Landsberg. Es el ideal básico de su antisemitismo, y lo que se repite a sí mismo durante toda su lucha.

En ella, podemos ver reflejadas varias características de su personalidad. En primer lugar, resalta por supuesto su antisemitismo, como ya dijimos, objeto de su más profundo odio durante toda su vida. Además, vemos que se identifica como víctima de un ataque. Su yo se encuentra, en este caso, en relación de defensa contra el hostil mundo exterior (representado por los judíos). También se evidencia su paranoia, pues de alguna forma se siente atacado (a pesar de que es él quien ataca a los judíos). Por último, lo que se ve con mayor claridad es su deseo y creencia de acción mesiánica, ya que considera que es designio de Dios que él se encargue de exterminar a los judíos.

“El fuerte es más fuerte cuando está solo.”

Esta frase también fue escrita en su libro “Mi Lucha”, en el capítulo que dedica a la descripción del ideal de Führer, es decir, de sí mismo.

En primer lugar vemos el reflejo de su orgullo, que no desea aceptar ayuda de nadie. Considera al “fuerte” (que es él mismo) capaz de valerse por sí mismo, autosuficiente. También se reconoce su ideal ascético, de persona que no necesita de la colaboración de otros ni se complace con su compañía, como la gente normal, pues es superior. Finalmente, destaca en la frase el reflejo de su baja capacidad de integración, pues implícitamente se describe como alguien incompetente para relacionarse con el entorno, que requiere de soledad. Para negar el efecto negativo de todo esto, argumenta que de este modo “ganará más fortaleza”.

IV. Discurso

“Nosotros que vivimos esta época, no podemos librarnos de la impresión de que los designios de la Providencia son más fuertes que el propósito y la fuerza de los individuos. [...] Este convencimiento es el que ha empujado a los Ejércitos Nacionalsocialistas en los pasados años. Y será el que les otorgue la victoria en el próximo. Porque luchamos por la felicidad de los pueblos nos sabemos acreedores a la bendicion de la Providencia. El Señor Supremo nos ha acompañado hasta ahora en nuestro batallar y no nos abandonará en el futuro, si sabemos ser fieles y valerosos a la hora de cumplir con nuestro deber insobornable.”

(Adolf Hitler, discurso de año nuevo de 1 de Enero de 1941)

Un elemento recurrente en los discursos Hitlerianos es el uso de Dios, de la Religión y de la Providencia como signos para dar carácter sagrado a su misión, y también proclamarse Mesías de los alemanes, “el pueblo elegido”. Vemos también claramente dónde radicaba su elocuencia, su capacidad de convencimiento del pueblo alemán. En aquella época, Alemania había sido duramente golpeada por la I Guerra Mundial, y luego por la crisis del ´30. Su pueblo se consideraba víctima de los países extranjeros, monstruos que los habían humillado, que habían destruido su nación. Hitler tomó todos estos elementos del sufrimiento colectivo, y les dio forma en sus discursos. Por eso era tan aclamado por la gente: respondía a lo que necesitaban, lo que querían creer. Les decía exactamente lo que deseaban oír, lo que su orgullo herido necesitaba. Les decía que no estaban solos, que quien los acompañaba era superior a todos los demás, y que por tanto ellos lo eran; y lo más importante: que sólo ellos luchaban por la causa correcta, que en cambio era el mundo entero el que estaba equivocado.

V. Principios Ideológicos que sustentaron el Estado Totalitario de Hitler

Adolf Hitler, durante su gobierno en Alemania, pudo llevar a cabo el programa de Mein Kampf (Mi Lucha), el cual tenia puntos bien específicos que explicaban la ideología de lo que quería Hitler para Alemania y para el mundo. Estos son los siguientes:

> Hitler creía en la grandeza alemana, ya que Alemania pertenecía a la Raza Aria, la cual era la más vigorosa e inteligente. Por ende, quería eliminar a cualquier raza que pudiera “ensuciar” a los arios, especialmente si los que ensuciaban eran judíos.

El término Ario significa en sánscrito “noble” y en esto se basaba la teoría racista, la cual decía que los arios eran superiores tanto por su físico como por su carácter e inteligencia.

> También defendía el principio de la comunidad social y nacional, esto significaba que el ciudadano esta en la posición de “servidor de la nación”, lo que quiere decir que la nación sin el ciudadano no podía existir, pero también el ciudadano debía servir a la nación incondicionalmente, de ahí la frase de Hitler “Tú no eres nada, tu Nación lo es Todo”.

> Otro principio que sostenía Hitler en su ideología era el del Pangermanismo, el cual decía que todos los alemanes y descendientes alemanes debían estar unidos para formar la Gran Alemania. Para asegurar el porvenir de la nación alemana había que conquistar el “Espacio Vital” en la Europa oriental a expensas de los pueblos eslavos y de la Rusia comunista.

> Hitler era el llamado “Führer” (líder en alemán), el cual era el punto de cristalización absoluta del movimiento, estaba por encima de él y a la vez era el movimiento. Autoridad única, caudillo carismático, era la cumbre del aparato jerárquico y foco de pensar y obrar. Hitler era el guía del espíritu del pueblo. Era, además, la encarnación de la comunidad popular, pero no estaba ligado al pueblo, ni el poder lo había concebido por él.

> No se concebía la separación de los 3 poderes y las leyes se convertían en actos voluntarios de orden individual o general del Führer.

> Uno de los principios más importantes era el del Antisemitismo, lo cual significa cualquier agitación política, social y económica o de cualquier otro tipo en contra de los judíos (el término semita hace referencia a un grupo de pueblos del Sudoeste asiático que engloba a judíos y árabes, pero ahora solo se refiere al pueblo judío). Hitler tenía claro que lo que ensuciaba a la raza aria eran los judíos, por ende actúo de forma maquiavélica, no le importo el medio, sólo el fin.

VI. Política Interior en el gobierno de Hitler

> Siembra el terror contra los adversarios políticos e intelectuales.

> Dicta la constitución de Weimar:

Alemania pasaba a ser una república federal democrática con dos cámaras parlamentarias:

- El Reichstag (cámara baja legislativa)

- El Reichsrat (cámara de representación federal).

Esta constitución contaba de medidas democráticas, tales como: sufragio universal femenino, representación proporcional, iniciativa legislativa popular. Y otras de carácter social como jornada laboral de ocho horas.

> Sólo acepta el partido Nazi.

> Existían 3 tipos de policía:

- Gestapo (Geheime Staatspolizei), o Policía Secreta del Estado Nacional-socialista): Controla la población; su jefe es Goering

- Policía nazi de élite S.S o Escuadrones de Defensa (Schutz staffel): Hace entrar en razón a la población.

- Servicio de Seguridad o SD (Sicherheitsdienst): Una sección del partido nazi que se encargaba de realizar las investigaciones en las que se basaban las operaciones de la Gestapo. Los sospechosos eran arrestados e internados habitualmente en campos de concentración.

> Diviniza su personalidad, emplea la psicología de masas, daba sus discursos de noche. Adoctrina a niños y a jóvenes (juventudes hitlerianas), contra los judíos, les quita los derechos, les prohibe entrar a los cines, sentarse en las bancas de los parques, no usaban autobuses, los envía a los campos de concentración.

> En 1938, emplea la técnica de exterminio total (cámara de gases).

> En lo económico, consigue levantarse, impulsa la industria, apoya la clase media.

> Eleva su nacionalismo (moral), los hace creer que son el mejor pueblo.

VII. Política Exterior en el gobierno de Hitler

Los objetivos que tenia Hitler en política exterior fueron: quebrantar las trabas establecidas por el Tratado de Versalles, borrar los efectos de la derrota alemana de 1918, y ganar para el pueblo alemán, un espacio vital en el Este de Europa. Para esto, Alemania debía convertirse en la Primera Potencia Europea.

Cuando Gran Bretaña, Francia y Estados Unido rehusaron igualdad de derechos a Alemania en cuestiones militares, igualdad ya admitida con carácter general, el Reich (Imperio) salió a fines de 1933 de la Sociedad de las Naciones.

Hitler firmó por sorpresa un pacto de No Agresión con Polonia, valedero por diez años. La conclusión del pacto de No Agresión suministró a Hitler una ocasión excelente para proclamar su amor a la paz.

En enero de 1935, Hitler logró su primer gran éxito en política exterior. El territorio de Sarre decidió, en virtud de un plebiscito previsto por el Tratado de Versalles, y por el 90% de los votos, reintegrarse al Reich. Con esto se demostró que el voto manifestó de modo claro que no se podía seguir negando a los alemanes el derecho de autodeterminación.

Los excesos antisemitas, los campos de concentración y las violaciones del Derecho se disculparon en el extranjero con demasiada facilidad como manifestaciones accesorias y transitorias de la agitación revolucionaria de un gran pueblo.

En junio de 1935, Gran Bretaña se declaró dispuesta a firmar un acuerdo naval con el Reich. Lo más importante de este acuerdo naval es que Inglaterra era el primer país que reconocía la legalidad del rearme alemán e incluso sancionaba, mediante la firma de un acuerdo, tal reconocimiento.

La nueva constelación política europea pareció propicia a Hitler para ejecutar una empresa arriesgada desde el punto de vista político y militar, la remilitarización de los países renanos (7 de marzo de 1936). Ello significaba, no sólo una evidente violación del Tratado de Versalles, sino también del Pacto de Locarno, libremente concluido por Alemania. El rearme la había convertido en una de las más fuertes potencias militares de Europa.

Ya en estos momentos se colocaban con frecuencia las consideraciones ideológicas por encima de los intereses nacionales. Por esto Hitler, junto con Mussolini, apoyo en la Guerra Civil Española a Franco en su lucha contra los republicanos, comunistas y anarquistas.

Inmediatamente después de la conquista del poder, Alemania había intentado, mediante presiones económicas, llevas a su lado a Austria. Hitler procuro normalizar provisionalmente sus relaciones con Austria.

En el acuerdo Germano-Austriaco del 11 de julio de 1936, reconoció la independencia de Austria.

En noviembre de 1936, Japón y Alemania habían concluido una cuerdo Anticomintern, por el cual ambos estados se obligaban a una lucha ideológica conjunta contra la internacional comunista. Un año mas tarde, Mussolini se adhería al acuerdo Anticomintern.

La anexión “Anschluss” de Austria, de lengua alemana, al Reich, tras la disolución de la Monarquía Danubiana como resultado de la Primera Guerra Mundial, entraba en el programa de casi todos los partidos políticos, incluso de izquierdas, tanto en Alemania como Austria. La debilidad económica de Austria favorecía la agitación a favor de la Anschluss. Hitler podía contar con el asentimiento general en ambos países, si lograba realizar la reunificación por medios pacíficos.

Pero Hitler, con su ambición territorial para el espacio vital, ordenó que sus tropas invadieran Austria el 14 de marzo de 1938. Ante estas presiones, el gobierno de Austria acató el hecho consumado. Un plebiscito convocado mas tarde en ambos países, aprobó la acción del Führer. Italia aprobó la reunificación de Austria con el Reich.

El 12 de septiembre de 1938, Hitler exige la autodeterminación para todos los alemanes. En tan tensa situación, el Premier inglés Neville Chamberlain se esforzó por salvar la paz mediante negociaciones con Hitler. Intervino Roosevelt, presidente de Estados Unidos, y rogó a Mussolini que interviniera también ante Hitler para evitar la guerra. Hitler, que en realidad deseaba una acción militar contra Checoslovaquia, no pudo rehuir presión tan generalizada, y se llegó así a la llamada “Jornada de Munich” (29 de septiembre de 1938).

Hitler consideraba sus esfuerzos a favor de la paz como actos de cobardía y no como expresión del reconocimiento del hecho de que el orden político creado en Versalles ya no era valido ni ante los ojos de los representantes de las potencias occidentales.

VIII. Nacionalsocialismo

VIII.1. Introducción

Nacionalsocialismo, también conocido como nazismo, movimiento político alemán que se constituyó en 1920 con la creación del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (Nationalsozialistiche Deutsche Arbeiter-Partei, NSDAP), llamado habitualmente partido nazi. Su apogeo culminó con la proclamación del III Reich, el régimen totalitario alemán presidido entre 1933 y 1945 por Adolf Hitler, responsable del inicio de la II Guerra Mundial y causante del Holocausto.

VIII.2. Surgimiento y Ascenso al Nazismo

El nacionalsocialismo tenía muchos puntos en común con el fascismo. No obstante, sus raíces eran típicamente alemanas: el autoritarismo y la expansión militar propios de la herencia prusiana; la tradición romántica alemana que se oponía al racionalismo, al liberalismo y a la democracia; diversas doctrinas racistas según las cuales los pueblos nórdicos —los llamados arios puros— no sólo eran físicamente superiores a otras razas, sino que también lo eran su cultura y moral; así como determinadas doctrinas filosóficas, especialmente las del alemán Friedrich Nietzsche, que idealizaban al Estado o exaltaban el culto a los individuos superiores, a los que se eximía de acatar las limitaciones convencionales.

Entre los teóricos y planificadores del nacionalsocialismo se encontraba el experto en geopolítica y general alemán Karl Ernst Haushofer, que ejerció una gran influencia en la política exterior de Alemania. Alfred Rosenberg, editor y miembro del partido nazi, formuló las teorías raciales basándose en la obra del escritor angloalemán Houston Stewart Chamberlain. El financiero Hjalmar Schacht se encargó de elaborar y poner en práctica gran parte de la política económica y bancaria, y Albert Speer, arquitecto y uno de los principales dirigentes del partido, desempeñó una labor fundamental supervisando la situación económica en el periodo previo a la II Guerra Mundial.

VIII.3. Las Repercusiones de la I Guerra Mundial

El origen inmediato del nacionalsocialismo debe buscarse en las consecuencias de la derrota alemana en la I Guerra Mundial (1914-1918). De acuerdo con los términos del Tratado de Versalles (1919), Alemania era la única responsable del conflicto, por lo que fue despojada de su imperio colonial y de importantes territorios en el continente, como Alsacia y Lorena, y obligada a pagar onerosas reparaciones de guerra. La vida política y económica alemana se vio gravemente afectada a causa de las condiciones de este acuerdo. La elevada inflación, que alcanzó un punto crítico en 1923, casi acabó con la clase media alemana, y muchos de sus miembros, empobrecidos y sin esperanzas, se comenzaron a sentir atraídos por los grupos políticos radicales que surgieron en la posguerra. Pocos años después de que se hubiera alcanzado un cierto grado de progreso y estabilidad económica, la crisis económica mundial que comenzó en 1929 sumió a Alemania en una depresión que parecía irremediable. La República de Weimar, régimen instaurado en Alemania tras la disolución del II Reich (II Imperio Alemán) al finalizar la guerra, se vio sometida a crecientes ataques tanto de la derecha como de la izquierda durante estos años y no fue capaz de solucionar eficazmente la desesperada situación del país. Hacia 1933, muchos votantes alemanes apoyaron a alguno de los dos principales partidos totalitarios, el Partido Comunista Alemán (KPD) y el NSDAP.

VIII.4. El Partido Nacionalsocialista

El NSDAP tuvo su origen en el Partido Obrero Alemán, fundado en Munich en 1919. Cuando Adolf Hitler se unió a él en ese mismo año, la agrupación contaba con unos 25 militantes, de los cuales sólo seis participaban en debates y conferencias. Hitler se convirtió en el líder de la formación poco después de afiliarse a ella. Durante el primer mitin del Partido Obrero Alemán, celebrado en Munich el 24 de febrero de 1920, Hitler leyó el programa del partido, elaborado en parte por él; constaba de 25 puntos en los que se combinaban desmesuradas demandas nacionalistas con doctrinas racistas y antisemitas; en el punto vigésimo quinto se establecía lo siguiente como condición indispensable para el cumplimiento de los objetivos previstos: “Frente a la sociedad moderna, un coloso con pies de barro, estableceremos un sistema centralizado sin precedentes, en el que todos los poderes quedarán en manos del Estado. Redactaremos una constitución jerárquica, que regirá de forma mecánica todos los movimientos de los individuos”.

VIII.5. Hitler, el líder supremo

Poco después del mitin de febrero de 1920, el Partido Obrero Alemán pasó a denominarse Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo. Esta nueva organización se fue desarrollando poco a poco, especialmente en Baviera. Sus miembros estaban convencidos del valor de la violencia como medio para alcanzar sus fines, por lo que no tardaron en crear las Sturm Abteilung (`sección de asalto') o SA, una fuerza que se encargó de proteger las reuniones del partido, provocar disturbios en los mítines de los demócratas liberales, socialistas, comunistas y sindicalistas, y perseguir a los judíos, sobre todo a los comerciantes. Estas actividades fueron realizadas con la colaboración de algunos de los oficiales del Ejército, labor en la que destacó particularmente el creador de las SA, Ernst Röhm.

Hitler fue elegido presidente con poderes ilimitados del partido en 1921. Ese mismo año, el movimiento adoptó como emblema una bandera con fondo rojo en cuyo centro había un círculo blanco con una cruz esvástica negra. En diciembre de 1920, Hitler había fundado el periódico Völkischer Beobachter, que pasó a ser el diario oficial de la organización. A medida que fue aumentando la influencia del KPD, fundado en 1919, el objetivo principal de la propaganda nacionalsocialista fue la denuncia del bolchevismo, al que consideraban una conspiración internacional de financieros judíos. Asimismo, proclamaron su desprecio por la democracia e hicieron campaña en favor de un régimen dictatorial.

VIII.6. El Putsch de Munich

El 8 de noviembre de 1923, Hitler, con 600 soldados de asalto, se dirigió a una cervecería de Munich en la que Gustav von Kahr, gobernador de Baviera que en octubre se había proclamado comisario general con poderes dictatoriales, estaba pronunciando un discurso. Apresó a Von Kahr y sus colaboradores y, alentado por el general Erich Ludendorff, declaró la formación de un nuevo gobierno nacional en nombre de Von Kahr. Éste, tras simular aceptar el cargo de regente de Baviera que Hitler le otorgó, fue liberado poco después y tomó medidas contra Hitler y Ludendorff. El líder nazi y sus compañeros consiguieron huir el 9 de noviembre después de un pequeño altercado con la policía de Munich, de manera que el llamado putsch de Munich (o de la cervecería) fracasó. Hitler y Ludendorff fueron arrestados posteriormente. Este último fue absuelto, pero Hitler resultó condenado a cinco años de prisión y el partido fue ilegalizado. Durante su encarcelamiento, Hitler dictó Mein Kampf (Mi lucha) a su secretario personal, Rudolf Hess. Esta obra, cuyo ideario antisemita sería más tarde desarrollado por su propio autor, era una declaración de la doctrina nacionalsocialista, que contenía además técnicas de propaganda y planes para la conquista de Alemania y, más tarde, de Europa. Mein Kampf se convirtió en el fundamento ideológico del nacionalsocialismo algunos años después.

Hitler fue puesto en libertad antes de un año. El partido nazi se hallaba prácticamente disuelto, debido en gran medida a que la mejora de las condiciones políticas del país había generado una atmósfera más propicia para las organizaciones políticas moderadas. Durante los años siguientes, Hitler consiguió reorganizar el partido con la ayuda de un reducido número de colaboradores leales. Se autoproclamó Führer (`jefe') del partido en 1926 y organizó un cuerpo armado de unidades defensivas, las Schutz-Staffel o SS, para vigilar y controlar al partido y a su rama paramilitar, las SA. Cuando comenzó la crisis económica mundial de 1929, Alemania dejó de recibir el flujo de capital extranjero, disminuyó el volumen del comercio exterior del país, el ritmo de crecimiento de la industria alemana se ralentizó, aumentó enormemente el desempleo y bajaron los precios de los productos agrícolas. A medida que se agravaba la depresión, la situación se mostraba cada vez más propicia para una rebelión. Fritz Thyssen, presidente de un grupo empresarial del sector del acero, y otros capitalistas entregaron grandes cantidades de dinero al NSDAP. No obstante, numerosos empresarios alemanes manifestaron su firme rechazo a este movimiento.

VIII.7. El Partido Nacionalsocialista en el Reichstag

El NSDAP ganó apoyo rápidamente y reclutó en sus filas a miles de funcionarios públicos despedidos, comerciantes y pequeños empresarios arruinados, agricultores empobrecidos, trabajadores decepcionados con los partidos de izquierdas y a multitud de jóvenes frustrados y resentidos que habían crecido en los años de la posguerra y no tenían ninguna esperanza de llegar a alcanzar cierta estabilidad económica. En las elecciones al Reichstag (cámara baja del Parlamento alemán) de 1930 los nazis obtuvieron casi 6,5 millones de votos (más del 18% de los votos totales emitidos), lo que suponía un gran ascenso en comparación con los 800.000 votos (aproximadamente un 2,5%) obtenidos en 1928. Los 107 escaños alcanzados en estas elecciones les convirtieron en el segundo partido del Reichstag, después del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que ganó 143 escaños. El KPD, con 4,6 millones de votos, también logró un considerable avance con la obtención de 77 escaños.

El partido nazi rentabilizó al máximo el agravamiento de la depresión económica (conocida internacionalmente como la Gran Depresión) entre 1929 y 1932. Los esfuerzos desesperados del canciller Heinrich Brüning por salvar la república democrática mediante decretos de emergencia no consiguieron frenar el creciente desempleo. Por el contrario, la ineficacia de su administración socavó la escasa fe de la población alemana en la democracia parlamentaria. Así pues, Hitler obtuvo un elevado número de votos en las elecciones presidenciales de 1932, aunque la victoria final fue para Paul von Hindenburg.

En las elecciones al Reichstag celebradas en julio de 1932, el NSDAP recibió 13,7 millones de votos y consiguió 230 escaños de un total de 670. Se había convertido en el partido más fuerte, aunque no contaban aún con la mayoría absoluta, y el presidente Hindenburg ofreció a los nacionalsocialistas ingresar en un gobierno de coalición. Hitler rechazó esta propuesta y reclamó gobernar en solitario. Se disolvió el Reichstag y el NSDAP obtuvo únicamente 11,7 millones de votos (196 escaños) en las elecciones que se convocaron en noviembre para elegir una nueva asamblea. El SPD y el KPD obtuvieron en total más de 13 millones de votos, lo que les reportó 221 escaños; sin embargo, puesto que estos grupos eran rivales, los nazis, a pesar de su retroceso electoral, continuaron siendo la fuerza mayoritaria en el Reichstag. Hitler volvió a negarse a participar en un gobierno de coalición y la asamblea legislativa alemana se disolvió por segunda vez. Hindenburg finalmente nombró a Hitler canciller el 30 de enero de 1933, aconsejado por quien desempeñaba ese cargo hasta entonces, el dirigente del partido católico del Centro, Franz von Papen. A partir de este momento se inició la creación del Estado nacionalsocialista instituido bajo un sistema de partido único.

A finales de febrero, cuando estaba a punto de concluir la campaña de las nuevas elecciones al Reichstag, el edificio que albergaba al parlamento fue destruido por un incendio y se sospechó que este acto había sido provocado. Los nazis culparon a los comunistas y utilizaron este incidente como un pretexto para reprimir a los miembros del KPD con una brutal violencia; la misma suerte corrió posteriormente el SPD. Ningún partido ofreció una resistencia organizada. Finalmente, todas las demás agrupaciones políticas fueron ilegalizadas, se consideró un delito la formación de nuevos partidos, y los nacionalsocialistas pasaron a ser la única organización política legal. Por la Ley de Poderes Especiales del 23 de marzo de 1933, todas las facultades legislativas del Reichstag fueron transferidas al gabinete. Este decreto otorgó a Hitler poderes dictatoriales por un periodo de cuatro años y representó el final de la República de Weimar. El 1 diciembre de 1933 se aprobó una ley por la cual el partido nazi quedaba indisolublemente ligado al Estado.

VIII.8. La Organización del Partido a partir de 1933

Desde ese momento, el partido se convirtió en el principal instrumento del control totalitario del Estado y de la sociedad alemana. Los nazis leales no tardaron en ocupar la mayoría de los altos cargos del gobierno a escala nacional, regional y local. Los miembros del partido de sangre alemana pura, mayores de dieciocho años, juraron lealtad al Führer y, de acuerdo con la legislación del recién instituido III Reich, sólo debían responder de sus acciones ante tribunales especiales del partido. En principio, la pertenencia a esta agrupación era voluntaria; millones de ciudadanos deseaban afiliarse, pero muchos otros fueron obligados a ingresar en ella contra su voluntad. Era preciso ser miembro del partido para ocupar un puesto en la administración pública. Se estima que el número de afiliados llegó a alcanzar los 7 millones en el momento de mayor auge.

La principal organización auxiliar del partido nazi eran las SA, designadas oficialmente como garantes de la revolución nacionalsocialista y vanguardia del nacionalsocialismo. Obtuvieron por la fuerza grandes cantidades de dinero de los trabajadores y campesinos alemanes a través de sus recaudaciones anuales de las contribuciones de invierno para los pobres; se encargaron de la formación de los miembros del partido menores de diecisiete años; participaron en la organización de un pogromo contra los judíos en 1938 (causante de la denominada Noche de los cristales rotos); adoctrinaron a los oficiales asignados a las fuerzas terrestres del Ejército alemán y dirigieron a las fuerzas de defensa nacional del Reich durante la II Guerra Mundial.

Otra importante formación del partido eran las SS, que organizaron divisiones especiales de combate para apoyar al Ejército regular en los momentos críticos de la contienda. Este cuerpo, junto con el Sicherheitsdienst (Servicio de Seguridad o SD), la oficina de espionaje del partido y del Reich, controló el partido nazi durante los últimos años de la guerra. El SD se encargó del funcionamiento de los campos de concentración, creados para retener a las víctimas del terrorismo nazi, y desempeñó un importante papel durante la etapa del conflicto bélico al permitir a Hitler controlar a las Fuerzas Armadas desde el Estado Mayor. Otra sección importante del partido eran las Hitler Jugend (Juventudes Hitlerianas), que formaban a jóvenes entre los 14 y los 17 años de edad para convertirlos en miembros de las SA, las SS o del partido. La Auslandorganisation (Organización para Asuntos Exteriores) se ocupaba de la propaganda nazi y creó, financió y dirigió las agrupaciones nacionalsocialistas de Alemania y de la población alemana residente en el extranjero.

VIII.9. La Reorganización de la Sociedad Alemana

Hitler comenzó a crear un Estado nacionalsocialista eliminando la oposición de las clases trabajadoras y de todos los demócratas. El juicio del incendio del Reichstag sirvió como pretexto no sólo para suprimir al KPD y al SPD, sino para abrogar todos los derechos constitucionales y civiles y crear campos de concentración para confinar a las víctimas del terror nacionalsocialista.

9.1. La Gestapo

La Geheime Staatspolizei (Policía Secreta del Estado), conocida como Gestapo, fue fundada en 1933 para reprimir la oposición al régimen de Hitler. Cuando se incorporó al aparato del Estado en 1936, se la declaró exenta de someterse a las restricciones que imponía la ley, y sólo debía responder de sus actos ante su jefe, Heinrich Himmler, y ante el propio Hitler.

9.2. Centralización y Coordinación

Desde 1933 hasta 1935, la estructura democrática de Alemania fue sustituida por la de un Estado completamente centralizado. La autonomía de la que anteriormente habían disfrutado las autoridades provinciales quedó abolida; estos gobiernos regionales quedaron transformados en instrumentos de la administración central y fueron estrictamente controlados. El Reichstag desempeñaba un papel meramente formal, una vez desposeído de su carácter legislativo. A través de un proceso de coordinación (Gleichschaltung), todas las organizaciones empresariales, sindicales y agrícolas, así como la educación y la cultura, quedaron supeditadas a la dirección del partido. Las doctrinas nacionalsocialistas se infiltraron incluso en la Iglesia protestante. Se promulgó una legislación especial por la cual los judíos quedaron excluidos de la protección de la ley.

9.3. La Economía y la Purga de 1934

El desempleo fue el problema más transcendente al que tuvo que hacer frente Hitler al asumir el poder. La industria alemana producía en esos momentos aproximadamente a un 58% de su capacidad. Se estima que el número de desempleados de Alemania oscilaba entre los 6 y los 7 millones. Miles de ellos eran miembros del partido que esperaban que Hitler aplicara las promesas anticapitalistas expuestas en la propaganda nazi, acabara con los monopolios y asociaciones de industriales y reactivara la industria mediante la creación de un gran número de pequeñas empresas. Los miembros del partido reclamaban una segunda revolución. Las SA, dirigidas por Ernst Röhm, asumieron el control de las Fuerzas Armadas como parte del nuevo programa. Hitler tuvo que elegir entre un régimen nacionalsocialista sustentado por las masas o una alianza con los industriales del país y el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y eligió esta última opción.

El 30 de junio de 1934, en la posteriormente denominada Noche de los cuchillos largos, el Führer ordenó a las SS eliminar a diversos miembros de las SA, un grupo que podía instigar una rebelión en el Ejército, en opinión de Hitler. Fueron asesinados varios líderes de las SA y del partido, entre ellos Röhm y decenas de sus seguidores, muchos de los cuales no eran contrarios a la política de Hitler. También se incluyó en la purga a otros enemigos del régimen, como el general Kurt von Schleicher, y a algunos monárquicos que defendían la restauración de la dinastía Hohenzollern.

VIII.10. El Nuevo Orden

La supresión de los partidos de la oposición y las cruentas depuraciones de los contrarios al nuevo régimen no consiguieron resolver el problema del desempleo. Para ello era necesario que Hitler reactivara la economía alemana. Su solución fue crear un nuevo orden, cuyas premisas principales eran las siguientes: el aprovechamiento pleno y rentable de la industria alemana sólo podría alcanzarse restableciendo la posición preeminente del país en la economía, industria y finanzas mundiales; era preciso recuperar el acceso a las materias primas de las que Alemania había sido privada tras la I Guerra Mundial y controlar otros recursos necesarios; debía construirse una flota mercante adecuada y modernos sistemas de transporte ferroviario, aéreo y motorizado; asimismo había que reestructurar el sector industrial para obtener la mayor productividad y rentabilidad posible.

Todo ello requería la supresión de las restricciones económicas y políticas impuestas por el Tratado de Versalles, lo que provocaría una guerra. Por tanto, era preciso reorganizar la economía a partir del modelo de una economía de guerra. Alemania debía alcanzar una completa autosuficiencia en lo referente a las materias primas estratégicas, creando sustitutos sintéticos de aquellos materiales de los que carecía y que no podrían adquirirse en el extranjero. El suministro de alimentos quedaba asegurado a través del desarrollo controlado de la agricultura. En segundo lugar, había que eliminar los obstáculos que impidieran la ejecución de este plan, esto es, imposibilitar la lucha de los trabajadores para mejorar sus condiciones anulando la acción de los sindicatos y sus organizaciones filiales.

VIII.11. Los Sindicatos

El nuevo orden supuso la ilegalización de los sindicatos y las cooperativas y la confiscación de sus posesiones y recursos financieros, la supresión de las negociaciones colectivas entre trabajadores y empresarios, la prohibición de las huelgas y los cierres patronales, y la exigencia a los trabajadores alemanes de pertenecer de forma obligatoria al Deutsche Arbeitsfront (Frente Alemán del Trabajo o DAF), una organización sindical nacionalsocialista controlada por el Estado. Los salarios fueron fijados por el Ministerio de Economía Nacional. Los funcionarios del gobierno, denominados síndicos laborales, designados por el Ministerio de Economía Nacional, se encargaron de todos los asuntos relativos a los salarios, la jornada y las condiciones laborales.

Las asociaciones comerciales de empresarios e industriales de la República de Weimar fueron transformadas en organismos controlados por el Estado, a los que los patrones debían estar afiliados obligatoriamente. La supervisión de estos organismos quedó bajo la jurisdicción del Ministerio de Economía Nacional, al que se le habían conferido poderes para reconocer a las organizaciones comerciales como las únicas representantes de los respectivos sectores de la industria, crear nuevas asociaciones, disolver o fusionar las existentes y designar y convocar a los líderes de estas entidades. El Ministerio de Economía Nacional favoreció la expansión de las asociaciones de fabricantes e integró en cárteles a industrias enteras gracias a sus nuevas atribuciones y al margen de acción que permitía la legislación. Asimismo, se coordinó la actividad de los bancos, se respetó el derecho a la propiedad privada y se reprivatizaron empresas que habían sido nacionalizadas anteriormente. El régimen de Hitler consiguió eliminar la competencia por medio de estas medidas. Por último, el nuevo orden implantó el dominio económico de cuatro bancos y un número relativamente reducido de grandes grupos de empresas, entre los que se encontraba el gran imperio de fábricas de armamento y de acero de la familia Krupp y la I. G. Farben, que producía colorantes, caucho sintético y petróleo, y controlaba a casi 400 empresas. Algunas de estas fábricas emplearían como mano de obra forzosa a miles de prisioneros de guerra y a ciudadanos de los países que iban siendo conquistados. Los cárteles también suministraron materiales para el exterminio sistemático y científico realizado por el régimen nacionalsocialista de millones de judíos, polacos, rusos y otros pueblos o grupos.

VIII.12. Las trágicas repercusiones del Nazismo

La creación del nuevo orden permitió a los nacionalsocialistas resolver el desempleo, proporcionar un nivel de vida aceptable a los trabajadores y campesinos alemanes, enriquecer al grupo de la elite del Estado, la industria y las finanzas y crear una espectacular maquinaria de guerra. A medida que se erigía el nuevo orden en Alemania, los nazis avanzaban política y diplomáticamente en la creación de la Gran Alemania. La política exterior de Hitler representó un oscuro capítulo de la historia cuyos acontecimientos más relevantes fueron la remilitarización de Renania (1936); la formación del Eje Roma-Berlín (1936); la intervención en la Guerra Civil española (1936-1939) en apoyo de las tropas del general Francisco Franco; la Anschluss (`unión') de Austria (1938); la desintegración del Estado checoslovaco (1939), tras ocupar un año antes los Sudetes, región con numerosa población alemana; la negociación de un pacto de no agresión con la Unión Soviética (el denominado Pacto Germano-soviético), que contenía un acuerdo secreto para el reparto de Polonia; y, como consecuencia de esta cláusula, la inmediata invasión del territorio polaco el 1 de septiembre de 1939, acción que dio inicio a la II Guerra Mundial.

Hitler se jactaba de que el nacionalsocialismo había resuelto los problemas de la sociedad alemana y perduraría durante miles de años. El nacionalsocialismo solucionó algunos conflictos ante los que la República de Weimar se mostró impotente y transformó a la débil república en un Estado industrial y políticamente poderoso. Pero esta reconstrucción condujo a la II Guerra Mundial, el enfrentamiento bélico más cruento y destructivo de la historia de la humanidad, del que Alemania salió derrotada, dividida y empobrecida. También hay que añadir al precio de esta empresa el sufrimiento del pueblo alemán durante el gobierno de Hitler y después de su muerte. El aspecto más trágico del nacionalsocialismo fue el asesinato sistemático de 6 millones de judíos.

Tras el final de la II Guerra Mundial, e incluso después de que tuvieran lugar los juicios por crímenes de guerra seguidos fundamentalmente en la ciudad de Nuremberg, continuó existiendo un pequeño movimiento neonazi en la República Federal de Alemania, que adquirió cierta popularidad tras la reunificación alemana de 1990, formado por jóvenes descontentos que han elegido como blanco de sus actos violentos a ciudadanos judíos, negros, homosexuales y de otros grupos. También han surgido organizaciones neonazis en distintos países europeos y americanos.

IX. Gobierno de Hitler desde el punto de vista Social

La política social partía de que, para cumplir su destino, la nación alemana debía contar con una población abundante; el régimen luchó contra la tasa de mortalidad, a base de mejorar el estado sanitario de la nación, pero sobre todo fomento la natalidad. Los escasos recursos obtenidos no detuvieron el envejecimiento de la población.

Los dirigentes nazis, por razones de orden racial y económico, deseaban el mantenimiento de una población agrícola numerosa. Sin embargo, los planes económicos que precisaban mano de obra en la industria, trajeron el éxodo del campo a la ciudad.

En cuanto a los obreros industriales, el régimen se preocupo de mejorar las condiciones de trabajo y de vida, pero sujetos a una disciplina militar, debían trabajar mucho mas por un salario nominal que apenas aumentaba. La situación de empleados y funcionarios era similar. No obstante, la mayoría de los alemanes mantuvieron su adhesión al régimen por el engrandecimiento de la nación.

Del punto de vista de las clases sociales, no se marcaron mucho en lo que respecta económicamente, sino por su religión. Esto quiere decir que se separaron en dos bandos: los arios y los judíos. Los arios eran el pueblo alemán en sí y eran los que Hitler llamaba la “raza pura”. En cambio, los judíos eran los que “ensuciaban” esta raza perfecta. Los etiquetaban para que los alemanes no fueran engañados: al cumplir 6 años de edad, debían llevar una estrella de David (símbolo de los judíos) en el lado izquierdo con la inscripción “Judío” bajo de ella y si tenia un nombre ario, debía cambiarse el segundo nombre por un nombre de raíz judía como Abraham o Josué. Así, todo el mundo los vería como los “impuros”. Fueron perseguidos, los llevaron a campos de concentración, mataron a millones en cámaras de gases, etc.

X. Símbolo que identifica al Partido: la Esvástica

La Esvástica o cruz gamada significa que Hitler se consideraba la cruzada del presente. Así lo explicó él con sus propias palabras: “La cuestión de nuestra bandera, es decir, lo relacionado con su aspecto, nos preocupó por entonces muy intensamente. De todos lados recibíamos sugestiones bien intencionadas, pero carentes de valor práctico. Por mi parte me pronuncié a favor de la conservación de los antiguos colores (los de la bandera imperial), no solo porque como a soldado son ellos para mí lo más sagrado de la vida, sino también por su efecto estético, ya que mejor que cualquier otra combinación armonizan con mi propio modo de sentir. Yo mismo, después de innumerables ensayos logré precisar una forma definitiva: sobre un fondo rojo, un disco blanco y en el centro de éste, la cruz gamada en negro. Igualmente, después de largas experiencias, pude encontrar la forma y el tamaño de la svástica. Y así quedó”. Sobre su significado, añade: “Como nacionalsocialistas vemos en nuestra bandera nuestro programa. En el ROJO, la idea social del movimiento; en el BLANCO, la idea nacionalista y en la ESVÁSTICA la misión de luchar por la victoria del hombre ario y, al mismo tiempo, por el triunfo de la idea del trabajo productivo, idea que es y será siempre antisemita”.

XI. Hitler y su ascenso al Poder

Hitler difundió su doctrina de odio racial y desprecio por la democracia en los numerosos mítines que organizó y, mientras tanto, las organizaciones paramilitares del partido aterrorizaban a sus enemigos políticos. No tardó en convertirse en una figura clave de la política de Baviera gracias a la colaboración de oficiales de alta graduación y empresarios adinerados. En noviembre de 1923, un momento de caos político y económico, encabezó una rebelión (putsch) en Munich contra la República de Weimar, en la cual se autoproclamó canciller de un nuevo régimen autoritario. No obstante, el conocido como putsch de Munich fracasó por falta de apoyo militar.

Hitler fue sentenciado a cinco años de prisión como líder del intento de golpe de Estado, y dedicó los ocho meses de condena que cumplió a redactar su autobiografía: Mein Kampf (Mi lucha). Fue liberado como consecuencia de una amnistía general en diciembre de 1924, y reconstruyó su partido sin que ninguno de los representantes del gobierno al que había intentado derrocar pretendiera impedirlo. Durante la crisis económica de 1929, muchos alemanes aceptaron su teoría que la explicaba como una conspiración de judíos y comunistas. Hitler consiguió atraer el voto de millones de ciudadanos prometiendo reconstruir una Alemania fuerte, crear más puestos de trabajo y devolver la gloria nacional. La representación del partido nazi en el Reichstag (Parlamento) pasó de 12 diputados en 1928 a 107 en 1930.

El partido continuó creciendo durante los dos años siguientes, aprovechando la situación creada por el aumento del desempleo, el temor al comunismo y la falta de decisión de los rivales políticos del Führer frente a su confianza en sí mismo. Sin embargo, cuando Hitler fue nombrado canciller en enero de 1933, los grandes empresarios esperaban poder controlarle con facilidad.

XII. El Dictador de Alemania

Pese a lo previsto por el poder económico, una vez que Hitler accedió a la jefatura del gobierno, no tardó en autoproclamarse dictador de la nación, acumulando la presidencia del Reich y de la cancillería con el título de Reichsführer. Miles de ciudadanos contrarios al partido nazi fueron enviados a campos de concentración y se eliminó cualquier asomo de oposición. Su mayoría parlamentaria le permitió aprobar una ley que transfería al partido nazi el control de la burocracia y del sistema judicial, reemplazaba los sindicatos por un Frente del Trabajo alemán dirigido también por los nazis y prohibía todos los partidos políticos excepto el Nacionalsocialista. Las autoridades nazis tomaron el control de la economía, los medios de comunicación y todas las actividades culturales haciendo depender los puestos de trabajo de la lealtad a su ideología.

Hitler contaba con su policía secreta, la Gestapo, y con las cárceles y campos de concentración para intimidar a sus oponentes, aunque la mayoría de los alemanes le apoyaban con entusiasmo. El avance de la industria armamentística acabó con el desempleo, los trabajadores se vieron atraídos por un ambicioso programa de ocio y los éxitos alcanzados en política exterior impresionaron a la nación. De este modo, Hitler consiguió moldear al pueblo alemán hasta convertirle en la herramienta flexible que necesitaba para establecer el dominio de Alemania sobre Europa y otras partes del mundo. El dictador impuso su propio y brutal código moral tras desacreditar el poder de las autoridades eclesiásticas, acusándolas de corrupción e inmoralidad. Ridiculizó el concepto de igualdad entre los seres humanos y reivindicó la superioridad racial de los alemanes. Puesto que se consideraban miembros de una raza superior, creían tener derecho a dominar a todas las naciones a las que habían sometido. La creciente e implacable persecución contra los judíos tenía como objetivo familiarizar a los alemanes con esta tarea.

Hitler, resuelto a emprender la creación de su imperio, inició el rearme de Alemania en 1935 (en contra de lo acordado en el Tratado de Versalles que había puesto fin a la I Guerra Mundial en lo referente a la derrotada Alemania), envió tropas a la región desmilitarizada de Renania en 1936, y anexionó Austria y los Sudetes en 1938. El resto del territorio checoslovaco quedó bajo control alemán en marzo de 1939. También acudió en ayuda de las tropas rebeldes de la Guerra Civil española (1936-1939), encabezadas por Francisco Franco. Ninguno de los líderes de otros países se opusieron a estas acciones, desconcertados ante la estrategia de Hitler y ante el temor de que se produjera una nueva guerra.


XIII. II Guerra Mundial

Hitler era consciente de que cualquier otra acción podría provocar un conflicto europeo, y no vaciló en preparar a Alemania para una lucha que, a su juicio, fortalecería la moral del país. Firmó el pacto de neutralidad Germano-soviético con la promesa de que cedería a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) una parte del territorio de Polonia cuando esta nación fuera derrotada, para lo cual la atacó en septiembre de 1939. Los polacos fueron sometidos con rapidez y sus aliados, los británicos y los franceses, que habían declarado la guerra a Alemania, no pudieron hacer nada para ayudarles. Las fuerzas de Hitler invadieron Dinamarca y Noruega en la primavera de 1940 y, pocas semanas después, vencieron a las tropas de los Países Bajos, Bélgica y Francia. La derrota de Gran Bretaña pudo evitarse gracias a la intervención de las Fuerzas Aéreas Reales (RAF), que rechazaron a la Luftwaffe (fuerzas aéreas alemanas).

Hitler, dejándose llevar por su ambición y su odio al comunismo, volvió su atención hacia la Unión Soviética. Su primer paso fue conquistar la península Balcánica para proteger este flanco. La invasión de la URSS, que comenzó en junio de 1941, no tardó en llevar a los ejércitos alemanes a las puertas de Moscú pero los rusos les obligaron a retroceder en diciembre, precisamente cuando Estados Unidos decidió intervenir en el conflicto. Fue en ese momento cuando Hitler se dio cuenta de que la guerra estaba perdida desde el punto de vista militar, pero decidió continuar con la esperanza de que alguna nueva arma invencible o alguna maniobra política milagrosa pudiera salvar la situación.

A medida que transcurría el tiempo, la derrota se hacía más inevitable, pero Hitler continuaba negándose a capitular ante la creencia de que Alemania no merecía sobrevivir por no haber conseguido cumplir su misión. Por otro lado, el plan destinado a exterminar a los judíos seguía su marcha durante todo este periodo, y los innumerables trenes que transportaban a los millones de prisioneros a los campos de concentración representaban una lacra para el esfuerzo económico de la guerra. En julio de 1944, un grupo de oficiales organizó una conspiración para asesinar a Hitler y poner fin a la contienda, pero el plan fracasó. Finalmente, dejando tras de sí a una Alemania invadida y derrotada, Hitler se suicidó en su búnker de Berlín el 30 de abril de 1945, junto con la que había sido durante largo tiempo su compañera, Eva Braun, con la que había contraído matrimonio el día anterior.


XIV. Valoración

Hitler poseía una personalidad carismática y una arrolladora energía. Su legado fue solamente un rastro de destrucción total y ninguna de las instituciones u organizaciones que creó ha perdurado.


XV. SS

XV.1. Introducción

SS, siglas de Schutz-Staffel (`escuadras de protección'), organización nacionalsocialista alemana encargada, desde 1925, del servicio de seguridad y, además, desde 1941, de los programas de ejecuciones masivas que pusieron en marcha la denominada `solución final', que dejó de existir poco antes de la derrota final de la Alemania nazi, en 1945.

XV.2. La Creación de las SS

Las SS fueron fundadas por Julius Schreck en abril de 1925 como una guardia personal de Adolf Hitler. Joseph Berchtold, el sucesor de Schreck, amplió el sistema de seguridad de las SS a todo el Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo durante 1926. En 1927, Berchtold fue reemplazado por Erhard Heiden como reichsführer SS (máximo dirigente nacional de las SS), quien dejó su puesto en 1929 a Heinrich Himmler. Éste organizó en 1932 una unidad de inteligencia, la SD (Sicherheitsdienst RFSS, Servicio de Seguridad de las SS), y entregó su mando a Reinhard Heydrich.

XV.3. El Holocausto

Cuando los nazis llegaron al poder en enero de 1933, las SS contaban con 50.000 miembros, entre los que se encontraban los componentes de una nueva unidad de seguridad, la Leibstandarte-SS Adolf Hitler, y el personal del campo de concentración de Dachau, el primero de los veinte que más tarde se crearon. En abril de 1934, las SS se hicieron cargo de todas las organizaciones policiales alemanas, así como de la Gestapo (Geheime Staatspolizei, policía secreta); en el mes de julio, tras haber asesinado a Ernst Röhm, el principal dirigente de las SA (durante la llamada Noche de los cuchillos largos), se les concedió total independencia respecto de las demás instituciones estatales y del partido, y recibieron sus propias unidades militares, las VT (Verfügungstruppe). En 1936, los guardias de los campos de concentración pasaron a formar los TV (Totenkopfverbände, escuadrones de inteligencia) y la Lebensborn (`Primavera de la vida') puso en práctica el plan de Himmler para la creación de una `raza superior' mediante técnicas de reproducción selectiva y adopciones forzosas.

Las SD empezaron a organizar la deportación de judíos en enero de 1939. Las SS colaboraron con el dirigente nacionalista eslovaco Jozef Tiso para derrocar al gobierno de Checoslovaquia en el mes de marzo, inmediatamente antes de que los alemanes invadieran los Sudetes. En mayo, sus tropas se reestructuraron en las Waffen-SS, y en septiembre, los miembros de las SD, vestidos con uniformes de soldados polacos, pretendieron hacer creer que tropas de esta nación invadían el territorio alemán, proporcionando así un pretexto para iniciar la invasión de Polonia. Otras unidades de las SS se encargaron de asesinar a nobles, sacerdotes y miembros destacados de la vida política y cultural polaca e internaron en guetos a 2,3 millones de judíos de esa nacionalidad. Asimismo, el oficial de las SS Christian Wirth preparó la ejecución de 100.000 personas, a las que se atribuía incapacidad mental o física en 1939. En esos momentos, las SS contaban con 258.000 hombres, la mayoría de los cuales pertenecía a la RSHA (Reichssicherheitshauptamt, Oficina Central de Seguridad del Estado), un organismo secreto dirigido por Heydrich, con autoridad sobre todos los dominios del partido con excepción de sus miembros.

En octubre de 1939, ya iniciada la II Guerra Mundial, la SS RuSHA (Rass- und Siedlungshauptamt, Oficina Central para la Raza y Repoblación) comenzó la deportación de aproximadamente un millón de polacos, a los que reemplazó por población de habla alemana procedente de los Países Bálticos y de Europa oriental. En mayo de 1940, Himmler, que había enviado a Hitler un memorial en el que solicitaba la deportación de los judíos, el sometimiento a la esclavitud de los pueblos eslavos, y la reubicación de los alemanes en Europa oriental, fue nombrado Reichskommissar für die Festigung Deutschen Volkstums (comisionado del Estado para el fortalecimiento de la `raza' o RKF), y en enero de 1941 las SS se arrogaron el derecho a ejecutar a los `enemigos del Estado' sin previo juicio. Entre marzo y julio de 1941, Hitler puso en marcha la `solución final de la cuestión judía en Europa' - cuya consecuencia fue el denominado Holocausto -, es decir, el genocidio de 6 millones de personas a quienes se consideró judíos en virtud de las leyes nazis de Nuremberg de 1935.

Desde junio de 1941, cuando las tropas alemanas iniciaron la invasión de la Unión Soviética, hasta diciembre de ese año, las SS Einsatzgruppen (destacamentos especiales) asesinaron a unos 300.000 judíos soviéticos; otras unidades de las SS, en las que se encontraban reclutas de Ucrania y de los Países Bálticos, eliminaron a otros 200.000 judíos, y el Ejército ejecutó al menos a 19.000. Hacia 1943, las SS habían asesinado a 400.000 judíos más en el territorio soviético. Después de la Conferencia de Wannsee, organizada por Adolf Eichmann en enero de 1942, Wirth puso en funcionamiento campos de exterminio en Kulmhof (Chelmno), Belzec, Sobibor, Treblinka, Lublin-Majdanek y Auschwitz-Birkenau, en los que murieron al menos 3 millones de judíos. Las SS y otras unidades nazis también ejecutaron a miles de eslavos, activistas de izquierdas, homosexuales y gitanos.

XV.4. El Final del Nazismo

Este cuerpo continuó ampliando su esfera de poder sobre otros sectores claves de la economía y la sociedad alemanas. En abril de 1942, la SS WHVA (Wirtschafts-und Verwaltungshauptamt, Oficina Central para la Economía y la Administración), creada en 1940, tomó el control de las Waffen-SS, de los campos de concentración y de los 165 campos de trabajo en los que unos 600.000 prisioneros trabajaban para la empresa de las SS, la Ostindustrie GmbH, así como para numerosas compañías —gracias a acuerdos secretos— que producían material de construcción, armas, tejidos, objetos de piel y artículos de alimentación. Ernst Kaltenbrunner pasó a ser el jefe de la RSHA en 1942, al ser asesinado Heydrich por la resistencia checa. Las SS alcanzaron el punto culminante de su poder cuando Himmler fue nombrado ministro del Interior en agosto de 1943. Durante 1944, mientras las 40 divisiones de las Waffen-SS, compuestas por 910.000 soldados, participaban en las derrotas del Ejército alemán, los dirigentes nazis luchaban entre ellos por la sucesión. Hitler, informado de que Himmler había intentado negociar con los países aliados contra las potencias del Eje, abolió las SS y le expulsó del partido. El 30 de abril de 1945, el Führer se suicidó.

XVI. SA

SA, abreviatura de Sturm Abteilung ('sección de asalto', cuyos miembros eran conocidos como Camisas pardas), nombre de una organización de seguridad del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo.

Las SA fueron creadas por Ernst Röhm, quien conoció al líder nazi Adolf Hitler en enero de 1920 y se unió a él para apoyar el fallido putsch de Kapp del mes de marzo. En julio de 1921 organizó la 'sección gimnástica y deportiva' del partido nazi como una unidad de guardia personal. Esta sección fue rebautizada el 3 de agosto de 1921 como Sturm Abteilung. Hacia 1923 contaba con 1.150 miembros, a quienes adiestraban los elementos más conservadores del Ejército. En abril de 1925 Hitler creó las SS, una fuerza de seguridad alternativa, mientras que Röhm, de quién desconfiaba en esos momentos, fue enviado a Bolivia como agregado militar. Las SA quedaron en noviembre 1926 bajo el mando de Franz Pfeffer von Salomon.

En marzo de 1931, los miembros de las SA de Berlín encabezaron una rebelión contra Hitler que fue sofocada por las SS. Röhm volvió a tomar el control de las SA y las alentó para que lucharan en las calles contra los miembros del Partido Comunista Alemán durante las campañas electorales de julio y noviembre de 1932. Una vez que el partido nazi se convirtió en el grupo dominante en el gobierno a partir del 30 de enero de 1933, los 50.000 miembros de las SA, denominados entonces 'policía auxiliar', se encargaron de perseguir a los judíos, luchar contra los comunistas y los socialdemócratas, organizar quemas de libros e intimidar a los votantes en las elecciones de marzo. En el mes de mayo, las SA, las SS y el grupo de los veteranos, la Stahlhelm, quedaron bajo la autoridad del ministro del Ejército y en diciembre Röhm fue nombrado ministro sin cartera.

Tanto los altos mandos del Ejército como la cúpula de las SS, dirigidas por Heinrich Himmler, se oponían a las ambiciones de Röhm, por lo que en junio de 1934, Himmler y otros colaboradores comenzaron a difundir rumores sobre la promiscuidad sexual del jefe de las SA y sus planes para llevar a cabo un golpe de Estado (lo cual era probablemente falso). Las SS asesinaron a Röhm y al menos a 86 oficiales, el 30 de junio, en la llamada Noche de los cuchillos largos.

Durante el mandato del nuevo líder de las SA, Viktor Lutze, estas tropas se convirtieron básicamente en un cuerpo de veteranos controlado por las SS, aunque participaron en una persecución organizada contra los judíos, denominada la Noche de los cristales rotos (Kristallnacht), que tuvo lugar entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938. El aumento del poder de las SS llevó a Lutze a mantener constantes e infructuosas discusiones con los jefes militares sobre cómo frenar a las fuerzas de Himmler. Lutze se dirigió a Cracovia en 1943 para participar en el gobierno de ocupación de Polonia y murió en un accidente de coche poco después de su llegada. Las SA desaparecieron con él, aunque en las décadas de 1980 y 1990 algunos grupos neonazis de Alemania y otros países han idealizado esta organización, considerándola como la facción radical izquierdista del partido nazi y adoptan sus uniformes.

XVII. Gestapo

Gestapo (Geheime Staatspolizei o Policía Secreta), apelativo común empleado para referirse a la policía política del régimen nazi, que tomó el poder en Alemania desde 1933 hasta 1945; no obstante, este término se emplea en sentido estricto para designar únicamente a su rama ejecutiva.

La Gestapo fue fundada por Hermann Goering, ministro presidente de Prusia y uno de los principales lugartenientes de Adolf Hitler, en abril de 1933. Su creador utilizó como núcleo a la sección política de la policía de la República de Weimar, pero amplió este grupo considerablemente, eliminó los impedimentos legales y constitucionales de su reglamento y la rebautizó con el nombre por el que es conocida. El objetivo de esta organización era perseguir a los oponentes políticos del nacionalsocialismo (incluidos los propios disidentes nazis), no sólo realizando una labor defensiva —en el caso de que se produjeran actos de agresión—, sino también actuando de forma preventiva —en el caso de que existieran sospechas de conductas contrarias al régimen. En este sentido, la Gestapo debía colaborar con la SD (Sicherheitsdienst o Servicio de Seguridad), una sección del partido nazi que se encargaba de realizar las investigaciones en las que se basaban las operaciones de la Gestapo. Los sospechosos eran arrestados e internados habitualmente en campos de concentración. Era competencia exclusiva de este departamento decidir si los detenidos habían de ser llevados a juicio o si debían ser liberados en el caso de que fueran absueltos una vez juzgados.

En abril de 1934, Heinrich Himmler, el rival de Goering, que dirigía la rama paramilitar de las SS (Schutzstaffel o Escuadrones de Defensa; cuyos miembros eran denominados Camisas negras), tomó el control de la Gestapo. Este nombramiento supuso un paso decisivo en su carrera, que culminó con la concesión del mando de todas las fuerzas policiales de Alemania en junio de 1936. A partir de este momento, las SS se fueron infiltrando gradualmente en la policía, que se reorganizó en dos divisiones: la policía regular y la de seguridad. Esta última, la policía política —dirigida por Reinhard Heydrich hasta 1942 y por Ernst Kaltenbrunner a continuación— incluía a la SD, controlada también por Heydrich; a la Gestapo, al frente de la cual estuvo Heinrich Müller desde 1936 hasta 1945; y la Kripo (Kriminalpolizei o Policía de Investigación Criminal) un departamento que se ocupaba de los delincuentes comunes, dirigido desde 1936 hasta 1945 por Artur Nebe.

En septiembre de 1939, tras el estallido de la II Guerra Mundial, la policía de seguridad acogió a una nueva sección, la RSHA (Reichssicherheitshauptamt u Oficina Principal de Seguridad del Reich). Esta incorporación la convertía en una herramienta casi omnipotente al servicio de los planes racistas que Hitler pretendía poner en práctica en la Europa controlada por los nazis, y entre los que se encontraba el exterminio del pueblo judío y de otras razas consideradas como “indeseables”. Sin embargo, seguían existiendo rivalidades entre las distintas ramas del ejército. Así, pues, las SS eran las que dirigían en la práctica los campos de concentración, incluidos los campos de exterminio, aunque técnicamente estos centros se encontraban bajo la jurisdicción de la Gestapo. Cuando terminó la guerra, la Gestapo se disolvió y fue declarada organización criminal.

XVIII. Neonazismo

Neonazismo, término referido a la ideología de grupos o personas cuyas actividades siguen o imitan las del político alemán Adolf Hitler y su movimiento político, el nacionalsocialismo (nazismo). En la mayor parte de las democracias liberales, sus acciones se manifiestan en la discriminación racial, en ataques contra minorías étnicas, en el apoyo al nazismo e incluso en la negación de la veracidad del Holocausto (el asesinato en masa de judíos y otros grupos a cargo de los nazis), a pesar de ser consideradas todas ellas ilegales, por lo que estos grupos permanecen semiocultos o enmascarados.

En Alemania, donde incluso la exhibición de símbolos nazis es ilegal, el Tribunal Constitucional prohibió cuatro grupos neonazis entre 1952 y 1992. El neonazi Deutsche Reichspartei (Partido Nacional Alemán) tuvo 5 diputados en el Bundestag (cámara baja del Parlamento alemán) entre 1949 y 1953, con lo que obtuvo el mejor resultado que grupos semejantes hayan logrado en las elecciones generales celebradas desde entonces. Sin embargo, una organización similar, el Nationaldemokratische Partei Deutschlands (Partido Nacional Democrático de Alemania), obtuvo escaños en algunos parlamentos estatales entre 1966 y 1972; su líder, Günter Deckert, recurrió con éxito una condena por negar el Holocausto en 1994. Ese mismo año, un encuentro entre Franz Schönhuber, máximo dirigente del Republikaner Partei (Partido Republicano) y Gerhard Frey, líder del Deutsche Volksunion (Unión del Pueblo Alemán), fue motivo de la expulsión de Schönhuber de su propio partido, que rechazaba las acusaciones de ser, como el partido de Frey, neonazi. Han surgido otros grupos similares que han encontrado nuevos apoyos tras la reunificación alemana en 1990 y son sospechosos de estar involucrados en ataques contra inmigrantes turcos y otros residentes extranjeros.

Ante el hecho de que la violencia contra inmigrantes y ciudadanos de culturas no occidentales se ha incrementado por el oeste europeo en los últimos años, cabe pensar si el neonazismo ha progresado. El crecimiento del apoyo del electorado a los partidos de extrema derecha ha sido citado como prueba de ello, a pesar de que todos los partidos de esta tendencia rechazan ser neonazis. En el oriente de Europa, el colapso de los regímenes comunistas entre los años 1989 y 1991 permitió asimismo la aparición de grupos de extrema derecha, al igual que, por distintos motivos, en Norteamérica, el sur de África y Oceanía.

XIX. República de Weimar

XIX.1. Introducción

República de Weimar, denominación del régimen político, y, por extensión, del periodo histórico que tuvo lugar en Alemania desde la reunión de la Asamblea Nacional Constituyente, en 1919, hasta la derogación de la Constitución y la consiguiente asunción del poder efectuada por el dirigente del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo Adolf Hitler, en 1933.

XIX.2. Un Nuevo Régimen

La República fue proclamada el 9 de noviembre de 1918 (razón ésta por la que se podría considerar que la República de Weimar comenzó su existencia en dicho año), después de que los trabajadores y las tropas del II Imperio Alemán se sublevaran contra el gobierno a comienzos de ese año por negarse éste a entablar conversaciones que pusieran fin a la I Guerra Mundial. El emperador Guillermo II huyó del país y se formó un Gobierno Provisional del Consejo de los comisarios del Pueblo, integrado por una coalición formada por miembros del Partido Socialdemócrata Alemán, liderados por Friedrich Ebert, y del Partido Socialdemócrata Alemán Independiente (escisión radical del anterior), que contó con el apoyo del partido católico del Centro (Zentrumspartei). Este gobierno provisional fue el encargado de sofocar la revolución espartaquista, dirigida por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, que en enero de 1919 intentó establecer en Alemania un Estado soviético como los bolcheviques hicieron en Rusia en 1917; tanto Liebknecht como Luxemburgo fueron asesinados, produciéndose desde entonces la definitiva separación entre los socialdemócratas y los grupos más radicales que formarían el Partido Comunista Alemán (KPD). La nueva Asamblea Nacional Constituyente se reunió en Weimar (Turingia) en febrero de 1919 y redactó una Constitución según la cual Alemania pasaba a ser una república federal democrática con dos cámaras parlamentarias, el Reichstag (cámara baja legislativa) y el Reichsrat (cámara de representación federal). Las medidas democráticas de la Constitución (sufragio universal femenino, representación proporcional, iniciativa legislativa popular) y otras de carácter social (jornada laboral de ocho horas) no estuvieron acompañadas de otras que hubieran supuesto una ruptura completa con la Alemania imperial: no hubo confiscación de las propiedades de los anteriores dirigentes, y los antiguos funcionarios imperiales (oficiales del Ejército, agentes de policía, jueces o maestros de escuela) se mantuvieron en sus cargos. Ebert fue elegido presidente de la República. El nuevo régimen hubo de hacer frente, también, a revueltas promovidas desde los sectores políticos derechistas: así, el llamado putsch de Kapp, organizado en 1920 por oficiales monárquicos desafectos a la República, hubo de ser sofocado por el gobierno.

XIX.3. Los Problemas de la Posguerra

La I Guerra Mundial había originado numerosos problemas económicos, sociales y políticos a Alemania, la cual, además de tener que hacer frente a una elevada inflación y una gran deuda nacional, estaba resentida por las duras condiciones que se le impusieron en el Tratado de Versalles, firmado en junio de 1919, que puso fin oficialmente a la guerra. Este acuerdo exigía el desarme del país y la entrega de cuantiosas indemnizaciones, en concepto de reparaciones de guerra, a los aliados. La moneda alemana se devaluó hasta límites insospechados (a finales de 1923, un dólar equivalía a 4 billones de marcos de papel), el gobierno se mostró incapaz de cumplir los pagos y la población sufrió las consecuencias de la crisis económica que se produjo. En enero de 1923, fuerzas francesas y belgas ocuparon la principal región industrial alemana, el Ruhr, alegando que Alemania no había satisfecho la reparaciones previstas.

XIX.4. El Restablecimiento Temporal del Orden

Gustav Stresemann se hizo cargo del control del gobierno como jefe de la amplia coalición formada el 13 de agosto de 1923 y consiguió estabilizar la situación del país. En 1924, los aliados facilitaron a Alemania el pago de las indemnizaciones a través del Plan Dawes, que establecía un calendario de entregas más realista. En octubre de 1925, Stresemann firmó los Tratados de Locarno, en los que Alemania reconocía las nuevas fronteras occidentales establecidas en Versalles; los aliados retiraron sus fuerzas de ocupación y un año después Alemania fue elegida miembro de la Sociedad de Naciones, el organismo internacional creado para el mantenimiento de la paz mundial. Se implantó una nueva moneda, el reichsmark, sometida a un control monetario más severo y se inició una impresionante etapa de recuperación económica. No obstante, la economía seguía dependiendo de los préstamos del extranjero y el gasto público era excesivamente alto, mientras que las empresas obtenían pequeños márgenes de beneficios. En abril de 1925, Paul von Hindenburg sustituyó al recién fallecido Ebert y se convirtió, por tanto, en el segundo presidente de la República.

XIX.5. La Crisis

La depresión económica mundial iniciada en 1929 sumió a Alemania en una nueva crisis. En marzo de 1930, se hizo cargo del gobierno el canciller Heinrich Brüning, apoyado por los poderes extraordinarios con que contaba el presidente Hindenburg. Brüning hizo disminuir el gasto público y firmó en la Conferencia de Lausana (Suiza) un acuerdo que redujo de forma extraordinaria el pago alemán de las reparaciones de guerra. Sin embargo, la política deflacionista del canciller fue muy impopular y se vio obligado a dimitir en mayo de 1932. El desorden provocado por el caos económico fue aprovechado tanto por el Partido Comunista Alemán como por el Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo de Adolf Hitler (el partido nazi), de tendencias nacionalistas y antisemitas extremas. Las elecciones al Reichstag, celebradas en septiembre de 1930, convirtieron al partido nazi en la segunda fuerza política del país, y su popularidad aumentó a medida que empeoraba la situación económica. Los nazis obtuvieron la mayoría en el Reichstag en los comicios de julio de 1932. Los políticos conservadores persuadieron a Hindenburg para que situara a Hitler al frente del gobierno, creyendo que podrían tenerle bajo control dentro de un gabinete de coalición. Hindenburg nombró canciller a Hitler el 30 de enero de 1933. Éste no tardó en abolir el cargo de presidente y autoproclamarse Führer (`conductor') del III Reich, poniendo así fin a la República de Weimar.


XVI. Cronología: Adolf Hitler.

1889 // Nace el 20 de abril, en Braunau am Inn (Austria).

1914-1918 // Sirve como soldado en el Ejército bávaro, durante la I Guerra Mundial. Tan sólo asciende al grado de cabo.

1919 // Se une al recién creado Partido Obrero Alemán, pronto rebautizado como Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (partido nazi).

1921 // Elegido presidente (Führer) del partido nazi.

1923 // Encabeza el fracasado putsch de Munich. Sentenciado a cinco años de prisión, sólo cumple ocho meses de condena, durante los cuales escribe “Mi lucha”. Sale de la cárcel, gracias a una amnistía general, en diciembre de 1924.

1928 // El partido nazi obtiene 12 diputados en el Reichstag (Parlamento alemán).

1929 // Inicio de la crisis económica mundial conocida como la Gran Depresión.

1930 // El partido nazi obtiene 107 diputados en el Reichstag.

1933 // Enero: es nombrado canciller.

Marzo: el Reichstag traslada todas sus facultades legislativas al gabinete presidido por Hitler.

1934 // Tiene lugar la denominada Noche de los cuchillos largos, auténtica purga dentro del propio nazismo.

1935 // Inicia el rearme alemán, prohibido por el Tratado de Versalles de 1919.

1936 // Envía tropas a la región desmilitarizada de Renania.

1938 // Anexión de Austria y de la región checa de los Sudetes.

1939 // Firma del Pacto Germano-soviético. Invasión alemana de Polonia. Gran Bretaña y Francia declaran la guerra a Alemania. Comienza la II Guerra Mundial.

1940 // Invasión alemana de Dinamarca, Noruega, Países Bajos, Bélgica y Francia. Gran Bretaña evita ser invadida.

1941 // Intento de invasión de la Unión Soviética: las fuerzas alemanas son repelidas a las puertas de Moscú. Estados Unidos entra en la lucha contra las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón).

1941-1945 // Se intensifica la política de exterminio de la población judía. Más de cinco millones de judíos son asesinados durante el llamado Holocausto, así como un número también significativo de quienes eran considerados por el nazismo como población marginal.

1944 // Fracasada conspiración de oficiales alemanes para matar a Hitler.

1945 // Deja a un país derrotado y se suicida en su búnker de Berlín, el 30 de abril.

Conclusión

Luego de haber realizado este trabajo, constatamos haber cumplido con todos nuestros objetivos. Con respecto a las preguntas que planteamos en la introducción, nos las hemos respondido personalmente tras el análisis del informe. Ya hemos visto por qué actuó como lo hizo, el origen de su racismo, y su habilidad de persuasión.

Además, nos planteamos una respuesta personal a las preguntas: ¿los líderes nacen o se hacen? Y ¿son necesarios para los grupos humanos?

Personalmente, opinamos que los líderes “se hacen”, no nacen. En primer lugar, hay que tener en cuenta que el liderazgo es un rol, y por lo tanto no es fijo. Nadie nace con el rol de líder, es decir, los líderes no nacen siéndolo. Además, para que una persona sea enaltecida como líder, los factores más determinantes son los externos: la configuración del grupo, sus valores, el entorno cultural, etc. En todo caso puede considerarse que un individuo tenga ciertas disposiciones, tendencias o actitudes y liderazgo, pero esto dependerá sólo del grupo en que se ubique.

Con respecto a si es una necesidad de los grupos humanos, pienso que esto tampoco es cierto. Los grupos conformados para llegar a un fin específico, o aquellos grupos que, aunque no se formaron para ello, tienen objetivos determinados, necesitan de un líder por cuestiones de organización principalmente. También en ciertos grupos de mero carácter afectivo puede presentarse. Sin embargo, considero posible la existencia de un grupo de carácter emocional que no requiera de un líder, por ejemplo, un grupo de amigos, donde no siempre será indispensable una “cabeza” de grupo pues no se está realizando una tarea concreta. En resumen, juzgamos la necesidad de la figura del líder algo completamente variable y dependiente de las características personales de cada uno de los miembros.

Bibliografía

  • Enciclopedia Temática “Larousse”, Tomo 2, Historia Universal.

  • Adolf Hitler. “Mi Lucha”, edición año 2000, edición no registrada.

  • Historia de Alemania, Hueber - Schöningh, páginas de la 283 a la 299.

  • Mundo Contemporáneo, Javier M. Donézar, páginas de la 254 a la 259.

  • Breve Historia Universal, Ricardo Krebs, páginas 431 y 432.

  • Biblioteca de Consulta Encarta 2004.

  • www.libreopinion.com/members/gipuzkoa/esvastica

  • PRIOR, Allan: Führer. Editorial Planeta, 2003.


Índice General

Planteamiento del Problema - pág. 2

Preguntas - pág. 3

Objetivos - pág. 5

Justificación - pág. 6

Hipótesis - pág. 7

Introducción - pág. 8

I. Biografía de Hitler - pág. 9

1. Su Familia - pág. 9

2. Su Historia Personal - pág. 9

II. Perfil Psicológico de Hitler - pág. 13

III. Análisis de sus Frases - pág. 18

IV. Discurso - pág. 19

V. Principios Ideológicos que sustentaron el Estado Totalitario de Hitler - pág. 20

VI. Política Interior en el gobierno de Hitler - pág. 22

VII. Política Exterior en el gobierno de Hitler - pág. 24

VIII. Nacionalsocialismo - pág. 27

1. Introducción - pág. 27

2. Surgimiento y Ascenso al Nazismo - pág. 27

3. Las Repercusiones de la I Guerra Mundial - pág. 28

4. El Partido Nacionalsocialista - pág. 28

5. Hitler, el líder supremo - pág. 29

6. El Putsch de Munich - pág. 30

7. El Partido Nacionalsocialista en el Reichstag - pág. 31

8. La Organización del Partido a partir de 1933 - pág. 32

9. La Reorganización de la Sociedad Alemana - pág. 34

1. La Gestapo - pág. 34

2. Centralización y Coordinación - pág. 34

3. La Economía y la Purga de 1934 - pág. 35

10. El Nuevo Orden - pág. 35

11. Los Sindicatos - pág. 36

12. Las trágicas repercusiones del Nazismo - pág. 37

IX. Gobierno de Hitler desde el punto de vista Social - pág. 39

X. Símbolo que identifica al Partido: la Esvástica - pág. 40

XI. Hitler y su ascenso al Poder - pág. 41

XII. El Dictador de Alemania - pág. 42

XIII. II Guerra Mundial - pág. 44

XIV. Valoración - pág. 46

XV. SS - pág. 47

1. Introducción - pág. 47

2. La Creación de las SS - pág. 47

3. El Holocausto - pág. 47

4. El Final del Nazismo - pág. 49

XVI. SA - pág. 51

XVII. Gestapo - pág. 53

XVIII. Neonazismo - pág. 55

XIX. República de Weimar - pág. 57

1. Introducción - pág. 57

2. Un Nuevo Régimen - pág. 57

3. Los Problemas de la Posguerra - pág. 58

4. El Restablecimiento Temporal del Orden - pág. 59

5. La Crisis - pág. 59

XX. Cronología: Adolf Hitler - pág. 61

Conclusión - pág. 63

Bibliografía - pág. 64

Gracias por descargar nuestro trabajo, en realidad se trata de una recopilación de trabajos descargados de esta mismísima página.

1