Adán en el paraíso; Ortega y Gasset

Filosofía contemporánea. Perspectivismo. Raciovitalismo. Arte. Estética. Vida

  • Enviado por: Tortosa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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“Adán en el paraíso”

José Ortega y Gasset

1.- Biografía:

José Ortega y Gasset (1883-1955) nació en Madrid, en cuya universidad se doctoró en filosofía, y amplió sus estudios en las universidades de Leipzig, Berlín y Marburgo. Ortega consiguió el cargo de catedrático de metafísica en la universidad de Madrid (1910-1936). Sus ensayos sobre temas filosóficos y políticos contribuyeron al renacer intelectual Español en las primeras décadas del sigloXX y a la caída de la monarquía en 1931. En 1914 publicó “Meditaciones del Quijote” donde plasma en su pensamiento filosófico su clara influencia Kantiana y que luego, mas tarde ampliará en 1925 en su obra “La deshumanización del arte”.

Hacia 1920 sus escritos se muestran menos subjetivistas y se orientan al conocimiento de los comportamientos sociales de las masas que configuran la sociedad contemporánea (comúnmente denominada como la etapa perspectivista). Como obras mas destacadas en esta época Ortega publica “La España invertebrada”(1921), “El tema de nuestro tiempo”(1923) y la de mayor trascendencia “La rebelión de las masas (1930). A finales de la década de los veinte inicia una nueva etapa de profundización filosófica (etapa raciovitalista), reflejada en obras como “Kant. Reflexiones ante un centenario”(1929), “Entorno a Galileo” (1933), “Ideas y creencias”(1940) e “Historia como sistema”(1941) entre otras.

Publicó numerosos comentarios y artículos en periódicos a los que se sintió muy ligado: El imparcial (creado por su abuelo) y posteriormente El Sol, que fundó el mismo. Fue asimismo fundador de la revista España(1915) y la Revista Occidente(1923), que sirvieron para difundir, hasta 1936, las tendencias filosóficas y culturales de moda en el primer cuarto del siglo XX, principalmente las de procedencia Germánica y las obras de españoles, como los hermanos Machado, o jóvenes poetas que formarían la generación del 27. Sus comentarios en periódicos o revistas se recopilaron en los ocho tomos de “El espectador”(1916-1935).

Opuesto a la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930), colaboró en la caída de la monarquía de Alfonso XIII y el advenimiento de la segunda república.

Con el estallido de la guerra civil española en 1936, Ortega abandonó el país y residió en Francia, Países Bajos, Argentina y Portugal hasta su regreso en 1945. Entre las obras de esta última etapa hay que destacar “¿Qué es filosofía?”(1950) y, publicadas póstumamente, “Meditaciones sobre Europa”(1957) y “El hombre y la gente”(1958).

Igualmente hay que mencionar sus estudios sobre estética como “Papeles sobre Velázquez y Goya”(1950), “Velázquez”(1954) y el propio “Adán en el paraíso”. Falleció en Madrid en 1955.

2.- Influjos filosóficos, históricos y políticos

Siempre hemos hecho hincapié a lo largo de esta parte del curso en la época histórica de creación de este texto y los influjos históricos filosóficos y políticos sufridos por el autor en este periodo de creación. El ensayo “Adán en el paraíso”(1910), concretamente, pertenece a su comúnmente denominado “periodo de juventud”. Época en la cuál Ortega acaba de llegar de Alemania, donde entra en contacto con pensadores de la talla de Simmen, Dylthay y sobre todo y lo que tendrá mayor influencia en el análisis de esta obra estética, el conocimiento de la escuela neokantiana y más concretamente el descubrimiento del sistema filosófico de Cohen. De hecho, como veremos mas adelante, el compromiso contraído en esta época de su vida con el neokantismo se hará evidente de forma clara en “Adán en el paraíso”.

Tras este viaje a tierras Germánicas Ortega pasa por una etapa de cierto perspectivismo(1910-1923) notable en el ensayo estudiado y en otras obras como “La España invertebrada”. Esta época esta marcada por su todavía dependencia de Husserl y sus investigaciones lógicas. Este perspectivismo no se presenta para Ortega como subjetivismo. Para él no es posible objetividad sin subjetividad y viceversa. Nuestra relación con el objeto siempre será en perspectiva. Por otra parte, esta perspectiva no es irracional sino que es perspectiva respecto a algo. Esto podría tomarse como el principio de su sistema filosófico: el Raciovitalismo.

Ortega crea “Adán en el paraíso” en un periodo monárquico(1902-1923) que coincide con el reinado de Alfonso XIII. El fomento de la burguesía y la promoción del latifundio por parte de este rey propiciará la aparición de una gran masa social proletaria y campesina. Su sistema bipartidista será un total fracaso, debido a la aparición de los partidos socialista y anarquista esta situación traerá la dictadura de primo de rivera y posteriormente la proclamación de la segunda república, proyecto político en el que Ortega se incluirá e intentaría impulsar con todas sus fuerzas.

Junto al ensayo a estudio escribe además en este periodo, “Meditaciones sobre el quijote”, inicia la serie “el espectador público”, “España invertebrada”, “El tema de nuestro tiempo” y “ El fracaso de las revoluciones”. Con lo que queda claro la importancia que para Ortega poseía el análisis de todos los conceptos incluidos dentro de la historia, y la necesidad de su conocimiento para el análisis y construcción del presente.

3.- Análisis

a.- Introducción

Desde un primer momento, podemos afirmar que este ensayo ha sido el que a lo largo de la historia más controversia ha suscitado. Los críticos de su obra se dividen en dos modos totalmente diferentes de interpretación: El primero y que como principal componente tiene a Javier Marías. Estos piensan que en este escrito temprano pueden verse las primeras intuiciones de la filosofía de la madurez y los del segundo grupo, que consideran que en él puede verse poco más que una consideración de la estética aprendida por Ortega en Marburgo. Otros como Fernando Salmerón y Ciriaco Morón mas dispuestos al estudio de sus influencias arguyen una interpretación neokantiana del ensayo, basada principalmente en las ideas de Hermann Cohen.

Por mi parte el análisis de “Adán en el paraíso” lo realizaré basándome en esta última consideración; Mas concretamente tomando como modelo de interpretación el estudio realizado por Orringer en “Ortega y las fuentes Germánicas” en el que equipara la filosofía de Ortega con la de Hermann Cohen.

b.- Desarrollo:

En un plano general no deja lugar a dudas la presencia en “Adán en el paraíso” de una fuerte voluntad de sistema. Esto queda demostrado por un lado, en la atención especial consagrada por el lector Ortega a doctrinas claves del sistema kantiano explicadas en Kans Begründung der Aesthetik y, por otro, su deuda con Cohen tanto en lo concerniente al contenido como en lo tocante a la forma de este ensayo de 1910. Este sigue en sus líneas generales la estructura de un tratado similar de Cohen.

Comenzando el análisis del texto es necesario hacer especial atención a lo dicho por Ortega en el capítulo I o introducción. En este comienzo, hace especial incapié en el tema de los prejuicios. Para Ortega es necesario la posesión de ellos para tener la posibilidad de la opinión ante la obra de arte y en un plano mas general,. Otorga a la lógica, ética y estética el valor de prejuicios. Además hace valer su condición de perspectivista (en esta época), argumentando que existen tantas maneras de valorar la obra de arte, como puntos de vista existentes. Como punto más importante de esta introducción Ortega, en el comienzo del estudio de lo que sería el tema principal de la obra pictórica, comienza por decirnos lo que sí que no es ese tema principal. La unidad trascendente de un cuadro ha de ser pictórica no así filosófica, matemática, mística ni histórica.

Ahondando un poco mas en el término “prejuicio” utilizado por Ortega podemos decir que su sentido es el mismo que el término utilizado por Cohen “Begründung” cuya traducción es “argumentación”. En esta introducción, Ortega se encuentra a un paso de identificarse con el autor de los tratados sobre la fundamentación kantiana de la estética, de la ética y de la lógica: “Sin prejuicios no cabe formar juicios”. En ellos y solo en ellos hallamos los elementos para juzgar. El prejuicio que viene a orientar a Ortega en la pintura merece denominarse el realismo de la idea. La obra pictórica debe patentizar la totalidad de relaciones en que consiste la vida del individuo pintado.

Avanzando en el ensayo y más concretamente en el capítulo IV Ortega hace una primera alusión a los problemas del hombre. Nos dice que para conocer el sentido del arte es necesario realizase la pregunta: ¿ Cuál es su tema Ideal?. Para él el arte constituye el tema de estudio para resolver los problemas existenciales del hombre, que ni la ciencia, ni la moral alcanzan a resolver. Tenemos que conocer en que consiste el problema humano. En esta parte de nuevo podemos ver el paralelismo existente con la obra de cohen. Este examina el objeto de la naturaleza en relación con la ciencia y con el arte. Ortega trata el objeto como tal para poder responder a la pregunta de fundamento del objeto estético. Como Cohen lo distingue del objeto de la naturaleza y del de la moral.

El siguiente punto a tratar por Ortega en su búsqueda del objeto estético es el problema del hombre. Este no es otro que la vida. Ortega en el capítulo V nos dice que desde que Dios puso al hombre en la tierra nos dotó de una inteligencia insuficiente. Llegar a darse cuenta de esta insuficiencia y lograr la conciencia total es el problema humano(lo que podría entenderse como acercarse poco a poco a la divinidad). Esto es lo simbolizado por Adán en este ensayo. Ortega en 1910 quiere supeditar ciencia y moral, no al arte como lo hicieron los románticos(a lo que cohen es totalmente contrario), sino que lo hace a su primer principio, al de la vida humana, como la conciencia de sí mismo en cuanto a problema.

Ahora Ortega centra su búsqueda en la significación de la vida. Opina que la ciencia se queda corta en su definición ya que en el mundo existen cosas que viven y cosas que no. Para él la vida, son las relaciones existentes entre todos los entes del universo. La ciencia en sus definiciones hace abstracciones, crea un concepto de vida abstracto; Esta, divide la vida en dos planos: Las formas de vida material y las formas de vida espiritual. En el espíritu se ve la naturaleza como ser, la vida como relaciones. Pero esta parte de la ciencia trata la vida como abstracción, trata la tristeza en general pero no existe la tristeza sino de modo particular. De esto podemos entender que la ciencia cuyo tema es la naturaleza, trabaja de modo Generalizador y que el arte cuyo tema sería la vida, trabaja de un modo individualizador.

Ortega considera que el nacimiento del arte comienza con la tragedia de la ciencia. La ciencia trata de estudiar todo por partes

(Trabajo infinito que nunca logra conseguir). Esta será la tragedia de la ciencia. El método artístico consistirá en individualización y concreción. El arte no es una copia de la naturaleza, lo natural es lo que acontece a las leyes de la física, el arte es lo vital de lo concreto.

En el capítulo IX Ortega deja claro el hecho de la imposibilidad, por parte del arte, para llegar a representar en un cuadro la totalidad de relaciones. Consecuencia de esta imposibilidad es que el arte deberá crear un mundo ficticio, artificial. El arte buscará y producirá una totalidad ficticia y, el artista deberá proponerse la ficción de la totalidad.

Para Ortega el arte se divide en dos planos: El plano espiritual en el que encuadraríamos las artes plásticas(pintura, escultura) y el plano emocional, natural en el que encuadraríamos las artes espirituales(música, poesía). Siempre, y esto es algo que deja muy presente, el arte debe fundir en su búsqueda la totalidad de la naturaleza y del espíritu.

En el capítulo XII Ortega trata el problema de la luz y el espacio en la pintura. Para él la pintura trata el problema de la vida, tomando como puntos iniciales estos elementos. El conjunto de toda la vida y sus relaciones se llaman en pintura “espacio”. La construcción de este necesita de un elemento intuitivo, este no es otro sino la luz. Mas tarde demostrará que la categoría principal de la pintura es la propia luz. “La pintura interpreta el problema de la vida tomando como punto de partida los elementos espaciales, las figuras”. El joven Ortega hace un gran incapié en el espacio, que en la pintura define la vida, la totalidad de las relaciones con el individuo representado. Porque Kant, según Cohen, a elevado al principio de metafísico, que orienta a priori a la conciencia, el concepto de espacio como imagen mental de una posible coexistencia. Deduce Ortega que cuantas más relaciones haya pintadas en un cuadro, tanto mejor será la obra como un todo y tanto más intensa la impresión de coexistencia entre sus componentes. Si las relaciones, mentalmente percibidas, definen la vida de algo, los objetos así pintados parecerán nacer, vivir.

Importante será hacer una parada en la observación que Ortega hace sobre la diferencia entre arte y técnica. Muestra su preocupación por la confusión existente entre los críticos de arte y explica que, si parece rebosante el tamaño de las consideradas grandes obras de la pintura, en relación con las grandes obras de literatura, no es sino por que existe una gran confusión en la diferenciación entre valor técnico y valor estético. Ya que para él existe una gran diferencia entre ser pintor y ser artista.

Termina el ensayo Ortega, dejando totalmente claro cuál es el tema principal de al pintura. Este es el hombre en la naturaleza (Adán en el paraíso). En el que Adán representará el problema humano de vivir y el paraíso no otra cosa que, el escenario donde se desarrolla este problema. Además añade que la luz como principal categoría de este arte al pintarse con y en ella no es necesaria pintarla. Para Ortega pintar es dotar a aquello que es pintado de vida eterna dotarla de las condiciones perpetuas de vitalidad.

c.- Conclusión

Avanzando unos años en el pensamiento de Ortega, hacia 1914, de las páginas de este ensayo desaparece Adán visto como símbolo de nuestra conciencia deficiente, lo mismo que se desvanece el paraíso, símbolo del universo de que estamos obligados a cobrar plena conciencia. La conciencia ha dejado de existir para Ortega. No media nada entre el yo y su ámbito. Perdida la creencia en la realidad de la conciencia, Ortega ya no suscribe la doctrina fundamental de Cohen de que son tres las orientaciones de la conciencia; Creadora de las ciencias naturales, de la moral y del arte. Esta jerarquía queda desplazada en el pensamiento de Ortega por una pluralidad de perspectivas sobre el problema de la existencia.

Con todo, no debe pasar inadvertido que Ortega en “Adán en el paraíso” reordena doctrinas neokantianas según un modo de pensar que en él será permanente. Todos los préstamos de Cohen, en Ortega reciben como base la idea de la vida como problema. En 1910 el joven Ortega modifica un tanto el léxico idealista de Cohen para que los términos suenen a biocentrismo.

Para Ortega vivir seguirá significando entendérselas racionalmente con los límites individuales, tomada la resolución de superarlos. No es otro el sentido de la razón vital, síntesis de la razón pura y de la vida individual.