Aceptación de la identidad sexual

Ética. Moral. Sexualidad. Aceptación de la identidad sexual. Embarazos no deseados. Aborto. Prostitución. Machismo. Acoso sexual. Abusos. Violación. Enfermedades venéreas

  • Enviado por: Joya
  • Idioma: castellano
  • País: El Salvador El Salvador
  • 13 páginas
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Falta de aceptación de la identidad sexual.

El trastorno de la identidad sexual o transexualismo es un trastorno que se caracteriza por

un rechazo del sexo anatómico, y por la identificación personal de pertenecer al otro género. El

objetivo de este artículo es realizar una revisión de los aspectos epidemiológicos, demográficos

y psiquiátricos de este trastorno, y de la adaptación social, laboral y sexual tras el tratamiento

de reasignación sexual. En base a la revisión bibliográfica realizada, la incidencia del trastorno

de identidad de género se mantiene notablemente constante a lo largo del tiempo, es igual en

hombres y mujeres, y oscila entre 0,14 y 0,17 por 100.000 habitantes y año. En contraste, la pre-

valencia se ha incrementado en los últimos estudios en los que encuentran datos de trastorno de

1a identidad sexual de hasta uno de cada 11.900 hombres y una de cada 30.400 mujeres. La

razón de prevalencia es entre 2,5 y 6 veces mayor en hombres que cambian a mujer que a la

inversa. Las características sociodemográficas difieren según las culturas, países y el género.

La incidencia de trastornos psiquiátricos mayores es similar a la de la población general.

Aunque el trastorno por abuso de sustancias previo al inicio del tratamiento y los trastornos de

la adaptación suelen ser los trastornos psiquiátricos asociados con más frecuencia, el transe-

xualismo generalmente es un diagnóstico aislado. Tras el tratamiento de reasignación de

género, generalmente presentan una mejor adaptación social, laboral y sexual. Prácticamente

todos se encuentran satisfechos de su cambio de género, aunque no todos refieren satisfacción

total con la cirugía o su imagen externa tras el tratamiento de reasignación sexual. El motivo

principal de realizar el tratamiento de reasignación sexual es el ser miembro del género contra-

rio, y por lo tanto ser aceptado social y legalmente en dicho género.

Palabras clave: Trastorno de la identidad sexual. Trastornos psiquiátricos. Estudios longitudinales. Adaptación.

Embarazos no deseados

'Aceptación de la identidad sexual'

Los embarazos no deseados es un tema que hoy en día se palpa en la sociedad. Especialmente entre los jóvenes, ya que la juventud actual se desenvuelve más temprano en el tema del sexo.

Hoy en día, los jóvenes tienen relaciones sexuales a temprana edad recibiendo una enseñanza demasiado básica sobre el tema. Olvidan consultar los riesgos que conlleva tener relaciones sexuales esporádicas por tener un momento de placer y locura.

Las chicas de entre 16 y 22 años cuando tienen que enfrentarse a un embarazo no deseado reaccionan con indiferencia, ya que la ignorancia hace que piensen que a ellas no les puede suceder.

Yo creo que los jóvenes deberían concienciarse sobre este tema, ya que influye a la sociedad en general. La solución a los embarazos no deseados son los métodos anticonceptivos. Pero muy pocos saben que algunos de estos métodos, tienen consecuencias negativas para el órgano reproductivo y para propio cuerpo humano.

La utilización de estos productos a largo plazo y exageradamente perjudica la salud.

El Aborto

Marco teórico conceptual

Qué es el Aborto.- Es la interrupción dolosa del proceso fisiológico del embarazo causando la muerte del producto de la concepción o feto dentro o fuera del claustro materno, viable o no.

Principales Consideraciones

La expresión aborto deriva de la expresión latina Abortus: Ab=mal, Ortus=nacimiento, es decir parto anticipado, privación de nacimiento, nacimiento antes del tiempo.
Nuestro ordenamiento legal en el capítulo de aborto, tutela la vida humana dependiente, es decir de aquella vida humana que no tiene la calidad de persona, es un ser concebido pero no nacido, una esperanza de vida intra uterina.
El feto no es todavía una persona humana, pero tampoco es una cosa.
El feto solo deviene en persona con el nacimiento, por lo que su aniquilamiento no constituye delito de homicidio.
Se entiende por delito de aborto, aquel cometido de manera intencional, y que provoca la interrupción del embarazo, causando la muerte del embrión o feto en el claustro de la madre o logrando su expulsión.

Para la ejecución del delito se requiere:
- que la mujer esté embarazada
- que el embrión o feto esté vivo

En caso que no se dieran los presupuestos señalados, estaríamos ante un delito imposible por la absoluta impropiedad del objeto.
Nuestro código penal, considera al aborto terapéutico como único caso no punible.
Contempla así mismo nuestro ordenamiento dos condiciones para el aborto:
- Ética, cuando la mujer resulta embarazada como consecuencia de una violación.
- Eugenésica, cuando existe la probabilidad que el niño nazca con graves taras físicas o psíquicas.

2. Reseña Histórica del Aborto

La primera ley aprobada, con relación al aborto fue el Código Penal de 1863, que lo sancionaba penalmente. El aborto por móvil de honor y el aborto consentido por la mujer se consideraban como supuestos atenuados.
El aborto por móvil de honor se basaba en el argumento de que la mujer embarazada o con hijo y sin esposo podía ser marginada socialmente ya que con la imagen de soltera no virgen. Por haber tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio, podía perderse, irremediablemente, su honor y, con ello, el honor de su familia.
En cuanto al aborto consentido, la ley penal exigía el consentimiento de la mujer que tuviera por lo menos dieciséis años cumplidos. Ya que se le consideraba con capacidad de comprender y libre voluntad.
El Código Penal de 1863 fue el primero de la República del Perú y estuvo vigente hasta 1924.
La Ley Nº 48681 promulgada el 28 de julio de 1924 dio lugar al Código Penal de 1924, el mismo que estuvo vigente durante 87 años del presente siglo. Esta norma punitiva sancionaba distintos tipos de aborto entre los artículos 159º a 164º: el aborto propio, el aborto consentido, el aborto no consentido, el aborto perpetrado por profesionales, el aborto terapéutico y el aborto preterintencional. Es decir, excluyó las figuras atenuadas del anterior y sumó a los tipos delictivos el aborto terapéutico.
Años más tarde, por Decreto Ley Nº 17505 se promulgó el Código Sanitario de 1969 que estableció el marco jurídico de las relaciones en el campo de la salud. En la parte concerniente a las personas, artículos 17º al 24º, destacaba a las personas en formación, la salud de la madre y la salud del niño. El Código Sanitario reiteraba en su artículo 20º lo dispuesto en la ley penal, es decir la represión del aborto.
Esta norma definía la política frente a los derechos reproductivos de la mujer, disponiendo que el proceso de la gestación debía concluir con el nacimiento salvo hecho inevitable de la naturaleza o peligro para la salud y la vida de la madre.
Sobre el aborto terapéutico, expresaba que se permitía cuando existía prueba indubitable de daño en la salud con muerte de la madre o del concebido además de la opinión de dos médicos consultados. Esta disposición específica fue modificada por Decreto Legislativo Nº 121 del 12 de junio de 1981 afirmando que se permitía el aborto terapéutico si lo practicaba un médico con el consentimiento de la madre y con la opinión de dos médicos consultados, si no hubiere otro medio de salvar la vida de la madre o de evitar en su salud un mal grave y permanente.
El Código Sanitario prohibía el aborto terapéutico basado en consideraciones de orden moral, social o económico. También prohibía el aborto como medio de control de natalidad.
Diez años después, la Constitución de 1979 prescribió en el artículo 2º inciso 1º que toda persona tiene derecho a la vida, a la integridad física y al desenvolvimiento de su personalidad. Seguidamente a ello expresan que al que está por nacer se le considera nacido para todo lo que le favorece.

'Aceptación de la identidad sexual'

Prostitución

Representación de la prostituta de Babilonia según el Tapiz del Apocalipsis de Angers

La prostitución consiste en la venta de servicios sexuales a cambio de dinero u otro tipo de retribución. Una persona que ejerce la prostitución recibe el nombre de prostituta o prostituto. Para el caso que esa persona sea mujer también se usa coloquialmente puta, palabra que conlleva una fuerte connotación despectiva. La versión masculina, puto, se usa en varios países de iberoamérica para referirse a cualquier homosexual[1] , no necesariamente a quien presta sus servicios a cambio de dinero.

La prostitución es uno de los trabajos y fenómenos sociales que da respuesta al deseo sexual del ser humano. En la mayoría de las culturas la forma aceptada de satisfacer este deseo es en el contexto de relaciones afectivas. El ser humano ha empleado y emplea muchas otras formas para saciar su apetito sexual, tanto de forma consensuada con otros individuos, como no: búsqueda de sexo no afectivo con otras personas, acoso, violación, y otras muchas, entre las que se encuentra la oferta de dinero. Es esa oferta de dinero el motor que pone en marcha las muy variadas formas de prostitución.

En términos generales, las tres principales formas de prostitución son (por orden de incidencia):

  • La trata de blancas y menores, alrededor de la cual surgen sociedades mafiosas que trafican con personas para obtener dinero (lo que puede considerarse una forma moderna de esclavitud).

  • Personas cuyas condiciones sociales y económicas convierten la prostitución en una de las pocas formas posibles de sacar adelante a una familia o a sí mismas (prostitución forzada por las condiciones socio-culturales).

  • El caso (minoritario numéricamente) de prostitución de alto standing, donde la persona se prostituye voluntariamente por los elevados ingresos que obtiene a cambio (prostitución voluntaria).

La postura oficial de los gobiernos frente a la prostitución va de la prohibición total a la legalización completa, pasando por modelos "mixtos" que penalizan solo al cliente. Socialmente también se observa un amplio espectro de respuestas, que van desde el rechazo público (la más común) a la aceptación.

Definición y términos relacionados

La definición más escueta posible del concepto de prostitución es: la venta de servicios sexuales a cambio de dinero u otro tipo de retribución.

Al hablar de prostitución, se sobreentiende que la persona que la ejerce no aplica más criterio en la elección del cliente que el de recibir el pago correspondiente, es decir, que no existe ningún tipo de emoción ni relación afectiva. De modo que en un sentido más genérico y coloquial de la palabra, se dice también que se prostituye, por extensión, cualquier persona que "vende" sus servicios profesionales (no sexuales) por una causa que considera indigna, con el único aliciente de recibir un pago.

A veces se usa el término prostitución en el sentido mucho más amplio de mantener relaciones sexuales con un fin distinto de la reproducción o el placer de una de las partes, incluyendo formas (principalmente históricas) de prostitución religiosa en las que se practica sexo en cumplimiento de unos preceptos religiosos. También entrarían en esta definición mas genérica el uso del sexo como forma de espionaje, y los casos de hombres y mujeres manteniendo relaciones con personas famosas a fin de vender la historia a la prensa del corazón a cambio de fama y/o dinero. En estos dos casos se usa la equiparación con la prostitución con un ánimo evidentemente peyorativo.

La mayoría de las prostitutas son mujeres que ofrecen sus servicios a hombres. También existen prostitutos, que ofrecen sus servicios principalmente a hombres, o a mujeres en menor proporción (normalmente solo a unos o a otros). El fenómeno de la prostitución se conoce prácticamente desde que existen registros históricos de algún tipo, y ha ido evolucionando junto con las formas sociales, aunque ha mantenido una imagen estigmatizada con el paso del tiempo. La llamada prostitución religiosa desapareció paulatinamente del mundo occidental durante el Imperio Romano, aunque ha seguido practicándose en otras culturas hasta fecha reciente, y ha visto un repunte con la aparición de religiones alternativas en occidente.

La prostitución es hoy día una práctica ilegal en muchos países, propia de ambientes marginales y relacionada con otras formas de delincuencia. Muchas mujeres y niños son obligados a ejercerla por parte de individuos o bandas criminales organizadas, hasta el punto de que las Naciones Unidas, ya en 1949, promovieron una convención para el control de la prostitución y la lucha contra la trata de blancas generada a su alrededor [2] .

En algunos países, principalmente del norte de Europa (como Holanda y Alemania), la prostitución es un oficio regulado en el que sus trabajadores y trabajadoras pagan sus impuestos y no arrastran una imagen social tan degradada (éste es el llamado modelo pro regulación; sus partidarios consideran a las personas que ejercen la prostitución como un tipo más de trabajador sexual). Sin embargo, en otros países del mismo entorno, como Suecia, se ha optado por permitir la prostitución penalizando el consumo, es decir, a los clientes (el llamado modelo abolicionista): se considera la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres, en la cual se penaliza a los hombres que las explotan comprando servicios sexuales, se trata a las prostitutas, en su mayoría, como víctimas que requieren ayuda y se intenta educar al público, pues se considera que la igualdad de género continuará siendo inalcanzable mientras haya hombres que compren, vendan y exploten a mujeres, niñas y niños prostituyéndoles [3] .

La figura de la prostituta está también estrechamente ligada a la del proxeneta, persona que recibe un porcentaje de los beneficios conseguidos por la misma. En principio el proxeneta recibe ese dinero como pago por un servicio, habitualmente el de actuar como mediador entre la prostituta y el cliente, proveer la habitación o lugar donde tiene lugar el servicio sexual, etc. Sin embargo, cuanto más marginal es el tipo de prostitución, más se convierte el proxeneta en un mero extorsionador, que en su grado más bajo retiene a las prostitutas bajo su control mediante amenazas y abusos que llegan a la violencia física. Esta situación es más habitual (y prácticamente la norma) en países donde la prostitución es ilegal. Sin embargo, la legalización no es suficiente garantía para evitar este tipo de abusos; en países europeos donde la prostitución es legal, como España, las fuerzas de seguridad detectan e intervienen de forma periódica en locales en los que se retiene a mujeres por la fuerza, obligándolas a prostituirse víctimas de redes de trata de blancas[4] .

Machismo Vs. Hembrismo

La guerra de los sexos, estemos de acuerdo o no, ha existido por siempre y probablemente continúe. El por qué existe se deba quizás a las obvias y sabias diferencias con que la naturaleza nos ha dotado (no sólo físicas), pero quizá también tenga que ver la tendencia que tenemos los seres humanos a la insatisfacción y al poder. Como no poseo los conocimientos teóricos para fundamentar esto, me limitaré a dar mi punto de vista solamente.
Cierto es que el machismo ha representado un gran problema en el mundo, no sólo por cuestión de derechos humanos sino también a nivel social. Aunque la mayoría de las culturas se han abierto y adaptado a los cambios sociales, y las condiciones de vida y desarrollo son cada vez más equitativas para ambos géneros, lo cierto es que este machismo persiste por cuestiones culturales (clasificado como “usos y costumbres”), religiosas (que a mi parecer va de la mano con lo cultural) y posiblemente por muchas otras razones. No es extraño enterarse de que despidan a una mujer en su trabajo o de su escuela por estar embarazada, ni encontrarse con la cantidad de violencia física y psicológica (golpes, insultos, abuso, infidelidad, abandono, etc.) de que son presa tantas mujeres en el mundo. En países como éste, incluso, es impensable -o inimaginable- aún que alguna mujer pueda llegar a la presidencia o a ocupar un cargo público clave, a pesar de las muchas mujeres que ya forman parte de la clase política con una participación verdaderamente activa. Sabemos que el surgimiento del feminismo trajo como consecuencia no sólo condiciones de más igualdad donde debe haberlas y la posibilidad de realizarnos de manera más integral, así como su incorporación paulatina a nuestra cotidianeidad. Sin embargo, yo considero que también esa búsqueda de igualdad de derechos y oportunidades trajo otro tipo de consecuencias, como el aumento en la carga de trabajo para las mujeres y un nuevo surgimiento social que algunas personas llaman hembrismo. Estoy conciente de que la mujer también ha ejercido alguna clase de represión sobre el hombre desde siempre; comenzando porque son las mismas mujeres quienes educan a sus hijos bajo la premisa de que “los hombres no lloran”, deben ser proveedores, siempre fuertes y astutos, competitivos y rudos. Sin embargo, a raíz de la revolución sexual, también creo que surgió un nuevo tipo de abuso con el hembrismo. Abuso de exigir al hombre que sea perfecto, de degradarle, de expresarle que no se le necesita (mensaje que también da el machismo a las mujeres) y en muchos casos se le humilla si muestra su lado sensible o frágil, si necesita apoyo o si no “funcionó satisfactoriamente” en el plano sexual. También se le reprime para que no exprese sus necesidades (de todo tipo) de manera sana y natural y se le envían mensajes confusos respecto del lugar y papel que juegan en nuestras vidas.
Me parece, que así como el hombre renuncia a una vida más plena e integral cuando decide ser “macho”, las mujeres que funcionan bajo este esquema de “hembra” pierden parte de su esencia y juegan un papel de transferencia de roles en vez de buscar esta integridad o integralidad, que el feminismo verdadero plantea y brinda como oportunidad.
Mi esperanza es que algún día, hombres y mujeres, logremos desarrollar la capacidad de reconocimiento al otro y entender que sí nos somos necesarios los unos a las otras y viceversa. Basta con mirar al ejemplo más básico, que es la reproducción y la necesidad instintiva (tanto orgánica como anímica) de una pareja, sin importar si es a largo plazo o no.

El acoso sexual el abuso y la violación

Un problema de relaciones de poder

Estrés emocional, humillación, ansiedad, depresión, ira, impotencia, fatiga, enfermedad física...: tales son algunos de los potencialmente graves efectos que sufren las víctimas del acoso sexual. Tensión en el trabajo, insuficiente colaboración y trabajo en equipo, bajo rendimiento, absentismo, disminución de la productividad...: tales son algunos de sus efectos sobre la empresa.

¿De qué se trata?

Aunque las definiciones de acoso sexual pueden diferir en algunos detalles en los diversos códigos, leyes, políticas, sentencias de los tribunales y convenios colectivos, la mayoría de esas definiciones contienen los mismos elementos clave.

Definición del acoso sexual

  • Conducta de naturaleza sexual, y toda otra conducta basada en el sexo y que afecte a la dignidad de mujeres y hombres, que resulte ingrata, irrazonable y ofensiva para quien la recibe

  • Cuando el rechazo de una persona a esa conducta, o su sumisión a ella, se emplea explícita o implícitamente como base para una decisión que afecta al trabajo de esa persona (acceso a la formación profesional o al empleo, continuidad en el empleo, promoción, salario o cualesquiera otras decisiones relativas al empleo) y

  • Conducta que crea un ambiente de trabajo intimidatorio, hostil o humillante para quien la recibe

Denominado así, como concepto, en la década de 1970 en Estados Unidos, y punible por la ley contra la discriminación, el problema del acoso sexual ha ido saliendo a la luz gradualmente como un fenómeno reconocido en todo el mundo y percibido como un problema de significativa importancia.

El acoso sexual es, por encima de todo, una manifestación de relaciones de poder. Las mujeres están mucho más expuestas a ser víctimas del acoso sexual precisamente porque carecen de poder, se encuentran en posiciones más vulnerables e inseguras, les falta confianza en sí mismas, o han sido educadas por la sociedad para sufrir en silencio. Pero también corren peligro de padecer semejante conducta cuando se las percibe como competidoras por el poder.

El acoso sexual es una forma de discriminación por razón del género, tanto desde una perspectiva legal como en su concepto. Si bien los hombres pueden ser también objeto de acoso sexual, la realidad es que la mayoría de víctimas son mujeres. El problema guarda relación con los roles atribuidos a los hombres y a las mujeres en la vida social y económica que, a su vez, directa o indirectamente, afecta a la situación de las mujeres en el mercado del trabajo.

El acoso sexual se presenta de muchas formas. Una de las más notorias es el llamado acoso quid pro quo, expresión que describe la situación de la empleada obligada a elegir entre acceder a unas demandas sexuales o perder algún beneficio algo que le corresponde por su trabajo. Dado que esto sólo puede ser hecho cometido por alguien con el poder de dar o quitar un beneficio derivado del empleo, este acoso "quid pro quo" es una forma de acoso sexual que entraña un abuso de autoridad por parte del empleador (o por el agente del empleador en el que éste ha delegado su autoridad para fijar cláusulas y condiciones). Semejante chantaje sexual se considera en general particularmente reprobable, puesto que supone una violación de la confianza y un abuso de poder.

Pero, en todo caso, la conducta en cuestión tiene que tiene que ser ingrata o no deseada por la otra persona. Un reciente estudio de la OIT sobre los criterios sobre el acoso sexual mantenidos en las empresas reveló que éste es el punto clave de sus políticas. Es lo que lo diferencia de una actitud amistosa, bien recibida y mutua. Porque el factor determinante del acoso sexual no depende de la intención de la persona culpable: es la persona receptora de dicha actitud la que decide si una conducta de naturaleza sexual es bien recibida o no lo es.

Pero...¿existe realmente?

La experiencia de la OIT indica que, inclusive cuando en una sociedad concreta haya algunos que nieguen la existencia de este fenómeno, ésta se ve confirmada positivamente por quienes lo sufren; lo que quiere decir que ignorancia de que exista no significa necesariamente que no ocurra. Más aún, se dispone ya de un creciente corpus de investigaciones empíricas, incluida jurisprudencia, que documenta la incidencia del acoso sexual en el trabajo. Estudios realizados en los últimos años en diversos países coinciden en aseverar la existencia del acoso sexual en el trabajo.

 

¿Cuáles son sus consecuencias?

Con relación a los empleados, las consecuencias del acoso sexual pueden ser demoledoras para la víctima. Además de los dañinos efectos físicos y psíquicos mencionados antes, la víctima corre el riesgo de perder su trabajo o experiencias relacionadas con él, tales como su formación profesional, o llegar a sentir que la única solución posible es renunciar a todo ello. El caso sexual lleva a la frustración, pérdida de autoestima, absentismo y una merma de la productividad.

Con relación a las empresas, además de los efectos negativos ya apuntados, el acoso sexual incluso puede ser la razón oculta de que empleados valiosos abandonen o pierdan su puesto de trabajo, cuando, por otra parte, habían dado muestras de un buen rendimiento. Y si la empresa consiente un clima de tolerancia hacia el acoso sexual, su imagen puede verse dañada en el supuesto de que las víctimas se quejen y hagan pública su situación. Por añadidura, corre también crecientes riesgos financieros, porque cada día son más los países en que una acción judicial a instancia de las víctimas puede fácilmente determinar daños e imponer sanciones económicas.

Las consecuencias para la sociedad, en su conjunto, podrían resumirse diciendo que el acoso sexual impide el logro de la igualdad, condona la violencia sexual y tiene efectos negativos sobre la eficiencia de las empresas, que entorpecen la productividad y el desarrollo..

¿Qué se está haciendo al respecto?

Ya en 1985, la Conferencia Internacional del Trabajo reconoció que el acoso sexual en el lugar de trabajo deteriora las condiciones de trabajo de los empleados y sus perspectivas de empleo y promoción, y abogaba por la incorporación de medidas para combatirlo y evitarlo en las políticas para progresar en la igualdad. Desde entonces, la OIT ha señalado el acoso sexual como una violación de los derechos fundamentales de los trabajadores, declarando que constituye un problema de seguridad y salud, un problema de discriminación, una inaceptable situación laboral y una forma de violencia (primariamente contra las mujeres).

Limitar, sin embargo, la prohibición del acoso sexual sólo al chantaje sexual practicado por los empleadores o sus agentes deja en pie algunos problemas fundamentales. Para empezar, porque eso supone excluir la conducta inaceptable entre compañeros de trabajo. Y el acoso por parte de un compañero de trabajo, al crear un ambiente de trabajo hostil, puede tener consecuencias físicas, emocionales y psíquicas tan nocivas como las del acoso por parte de un superior. En segundo lugar, cuando la ley limita su definición de acoso sexual al chantaje sexual, el efecto que se sigue no es el de que el acoso sea considerado per se como un delito, sino en virtud de que la reacción de la persona acosada la hizo perder un ascenso, un aumento de sueldo o incluso su puesto de trabajo. Esta situación da pie, en la práctica, a que un trabajador o trabajadora puedan ser acosados sexualmente con impunidad a condición de que su resistencia no haya determinado ninguna acción tangible en su contra. )Qué se ha hecho, pues, para combatirlo?

En el nivel internacional, no existe ningún Convenio internacional vinculante acerca del acoso sexual. Sin embargo, los órganos supervisores relevantes de la OIT y de las Naciones Unidas han concluido que hay que entenderlo como una forma de discriminación por razón del sexo. Así, una Comisión de Expertos de la OIT ha condenado el acoso sexual en virtud del Convenio núm. 111 sobre la discriminación (empleo y ocupación, 1958. Y la Comisión de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Discriminación contra las Mujeres lo considera incurso en el Convenio de las Naciones Unidas sobre la erradicación de todas las formas de discriminación contra las mujeres, y ha adoptado la Recomendación general núm. 19 sobre la violencia contra las mujeres, que define expresamente contra este fenómeno. La Organización de Estados Americanos ha adoptado un Convenio sobre la violencia contra las mujeres que contiene medidas similares. Pero la única normal legal adoptada hasta ahora que prohibe directamente esta práctica es el artículo 20 del Convenio de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (núm. 169).

En el nivel nacional, un número importante de países han adoptado algún tipo de legislación relativa al acoso sexual. En muchos de ellos, el acoso sexual se define implícitamente como una actividad que constituye una violación de leyes dictadas a propósito de otro tema distinto, tal como los derechos humanos, el despido improcedente, la legislación contractual, los contratos fraudulentos o la conducta criminal.

Otras medidas

A la hora de sustanciar las querellas por acoso sexual, las decisiones de los tribunales han subrayado la necesidad de que se respeten debidamente los derechos de la víctima y del acusado. Muchas denuncias por acoso sexual no han tenido éxito o han sido desestimadas por un planteamiento inadecuado de las querellas. La legislación civil, la penal y la ley de compensación del trabajador contienen toda una gama de remedios potenciales para el acoso sexual. Pero habría que tener muy en cuenta que el principal objetivo de la mayoría de las víctimas del acoso sexual no es demandar por daños a su empleador, sino conseguir que cese el comportamiento ofensivo, que no vuelva a darse y que se las proteja de cualquier represalia por haber presentado una querella.

Desintegración Familiar

'Aceptación de la identidad sexual'

ENFERMEDADES VENEREAS

¿Qué son y cómo se contraen las enfermedades venéreas?

Como el nombre lo indica, las enfermedades venéreas pueden ser y generalmente son transmitidas mediante el coito (sexo), ya sea vaginal, oral o anal. En ciertos casos en los cuales una enfermedad venérea ha infectado la garganta o la boca, es posible que la enfermedad pueda transmitirse a otra persona a través de un beso profundo, en el cual, se intercambia saliva.

Ciertas enfermedades venéreas, entre otras la sífilis, la gonorrea, la chlamydia y el virus que causa el SIDA, pueden ser llevadas en la sangre; en consecuencia, hay riesgo en lo que respecta al manejo de agujas hipodérmicas y jeringas contaminadas. Diversas pruebas se realizan en la sangre donada para reducir el mínimo el riesgo de los pacientes que reciben transfusiones de sangre.

Algunas enfermedades venéreas pueden ser transmitidas de una madre infectada a su hijo en el útero (la matriz), durante el parto y a través de la leche materna.

¿Cómo pueden prevenirse las enfermedades venéreas?

Una persona puede tomar varias medidas para evitar contraer una enfermedad venérea o transmitir una enfermedad venérea a otra persona. Aquí están algunos hechos importantes a saber:

  • Una relación sexual monógama entre dos personas no infectadas es la mejor manera de evitar contraer una enfermedad venérea.
    Los bebés recién nacidos pueden contraer ciertas enfermedades venéreas de una madre infectada, incluyendo el SIDA, la gonorrea, la sífilis, el herpes genital y la chlamydia. En algunos casos, el riesgo puede reducirse y hasta ser eliminado si la madre se diagnostica y se trata contra las enfermedades venéreas durante el embarazo.

  • Cuando se realiza actividad sexual, el uso correcto y consistente de un condón de látex nuevo con cada acto sexual, es un método sumamente eficaz para prevenir la transmisión del virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) -el virus que cusa el SIDA- y reduce el riesgo de contraer otras enfermedades venéreas, incluyendo la gonorrea, la sífilis, el herpes genital y la chlamydia. El condón deberá lubricarse con base de agua, ya que un lubricante con base de aceite (como la jalea de petróleo) podría debilitar el látex. Afortunadamente, la mayoría de los condones, que se venden en el comercio ya vienen lubricados, inclusive existen algunos en el mercado que contienen un espermaticida como el nonoxinol-9, que brinda un efecto protector mayor para evitar el embarazo

  • Los condones de membrana natural no son tan seguros como los de látex, ya que tienen poros que ocurren naturalmente que son lo suficientemente pequeños para prevenir el paso del esperma, pero lo bastante grandes como para permitir el paso de los virus en los estudios de laboratorio.

  • Según estudios de investigación, "la eficacia de los espermicidas en prevenir la transmisión del VIH es desconocida. Los espermicidas empleados en la vagina pueden ofrecer alguna protección contra la gonorrea y la chlamydia cervical. No existe ningún dato que indique que los condones lubricados con espermicidas, son más eficaces que otros condones lubricados en proteger contra la transmisión de la infección por el VIH y otras enfermedades venéreas. En consecuencia se recomiendan los condones de látex, con o sin espermicida".

  • Cuando no puede usarse un condón masculino, las parejas deberán considerar usar un condón femenino. Este consiste en una envoltura lubricada de poliuretano con un anillo en cada punta que se inserta en la vagina. Los estudios de laboratorio indican que el condón femenino es una barrera mecánica eficaz contra el VIH y otros virus. Sin embargo, aunque no es probable que los condones masculinos se deslicen o rompan durante el uso adecuado, los estudios clínicos indican que el condón femenino tiene una tasa mayor de fracaso para la prevención de embarazos.

  • Aunque un condón se use y funcione adecuadamente, no siempre proporciona protección completa a los miembros de la pareja; por ejemplo, un hombre con una lesión herpética en un testículo podría infectar a una mujer durante el sexo ya que el condón no cubre los testículos.

  • Los niños adolescentes deberán ser educados acerca de los riesgos de la actividad sexual sin protección. También deberán ser advertidos sobre los peligros de manejar las agujas hipodérmicas y las jeringas, las cuales pueden estar contaminadas con ciertas enfermedades venéreas.

  • Las mujeres que sufren de infecciones vaginales deben recibir tratamiento y curarse antes de usar el dispositivo intrauterino (DIU). En el mundo, las infecciones vaginales más comunes son las siguientes: vaginosis bacteriana, causada por bacterias anaerobias entre las que figura la Gardnerella vaginalis; la tricomoniasis, infección protozoaria causada por Trichomonas vaginalis; y la candidiasis (muguet), infección micótica causada por Cándida albicans.

Los síntomas de la vaginosis bacteriana pueden incluir flujo vaginal mal oliente, aunque muchas mujeres infectadas no tienen (o no reconocen) síntomas. La tricomoniasis puede causar un flujo vaginal espumoso y amarillento, picazón o malestar. La candidiadis puede manifestarse con un flujo espeso y blanco y con picazón e hinchazón. Los síntomas solos no sirven para identificar de forma fiable los organismos vaginales específicos. Se pueden tratar con antibióticos u otros medicamentos.

Una persona que sospecha que él o ella ha contraído una enfermedad venérea, ha sido expuesta a una enfermedad venérea, está tratándose contra una enfermedad venérea o tiene una lesión herpética activa, deberá buscar tratamiento u orientación médica antes de:

  • Realizar más actividad sexual.

  • Tratar de concebir a un bebé.

  • Donar sangre.

La persona diagnosticada con una enfermedad venérea deberá notificarle a todo compañero sexual que él o ella la puede haber infectado inadvertidamente, e insistir que la persona o las personas busquen atención médica profesional.

No se obtiene protección contra las enfermedades de transmisión sexual con los métodos que no son de barrera, incluidos los anticonceptivos hormonales (la píldora, el Norplant), los dispositivos intrauterinos (DIU), la esterilización, ni los métodos de planificación familiar natural.

Es posible que los anticonceptivos hormonales se relacionen con un mayor riesgo de contraer clamidiasis, pero tal vez reduzcan el riesgo de sufrir enfermedad pélvica inflamatoria sintomática (EPI).

Una vez que una persona se haya curado de una enfermedad venérea, no se hace inmune a esa enfermedad venérea, en otras palabras, es posible ser reinfectado.

Los chequeos regulares por un médico familiar o por un ginecólogo pueden ayudar a detectar y diagnosticar las enfermedades venéreas.

¿Cómo se diagnostican las enfermedades venéreas?

Cuando un médico sospecha que un paciente puede haber contraído una enfermedad transmitida sexualmente, el diagnóstico se hace mediante la prueba de sangre o el análisis de los cultivos del líquido o el tejido tomado del sitio de la infección. Cuando hay razón para sospechar la gonorrea, la sífilis o la chlamydia o una exposición a cualquiera de estas enfermedades, los médicos habitualmente realizan pruebas para la detección de las tres. Es posible tener más de una enfermedad venérea a la vez.

¿Pueden curarse las enfermedades venéreas?

Si el tratamiento empieza temprano, la mayoría de las enfermedades venéreas pueden curarse, con pocos o ningún efecto grave o permanente para la salud. Dos excepciones son el herpes simple y el SIDA. El herpes simple no puede ser curado, pero puede ser tratado y administrado a través de cambios en la medicación y en el modo de vida. El SIDA, la enfermedad venérea más grave que el mundo enfrenta hoy, ya que es altamente mortal, se describe a continuación.