Abuelos y nietos: abuelo favorito, abuelo útil; Celeste Rico Sapena

Literatura española actual. Novela familiar. Narrativa familiar. Sociología. Abuelos. Nietos. Argumento. Crítica e interpretación

  • Enviado por: Sandris
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 21 páginas
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INDICE

RESUMEN Pág. 2

VALORACIÓN PERSONAL Pág. 17

BIBLIOGRAFÍA Pág. 21

AUTOINFORME Pág. 22

RESUMEN

En nuestros días, cobra especial importancia el estudio de las características del rol del abuelo actual y de la relación que mantiene con su nieto.

Hay varias causas, entre ellas la disminución de la fecundidad, producida en la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX. Los niveles de mortalidad y fecundidad en España eran más elevados que en Europa, lo que produjo un ensanchamiento del volumen de población. No obstante, poco a poco, los índices españoles se igualan a los europeos.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que al disminuir la natalidad y la mortalidad, y al aumentar la esperanza de vida de la población española, se está produciendo un cambio en la estructura de la población por edades, ya que a principios de siglo había una mayor concentración de la población en edades tempranas. Un progresivo envejecimiento de la población dará lugar a varios efectos. Una de las consecuencias de la disminución de la natalidad, que la mujer española ya no tiene como función principal la crianza y educación de los hijos.

De 1975 a la actualidad se produce una progresiva disminución de la nupcialidad, que comienza a descender por el paro y da lugar a la crisis económica. Actualmente hay un menor número de matrimonios pero las personas que deciden casarse tienden a hacerlo a edades más tempranas con respecto a décadas anteriores.

La mujer española, por necesidades económicas, se ve obligada a integrarse en la población activa cuando no existen condiciones sociales ni familiares que le faciliten este nuevo rol.

El ciclo vital se moldea, en parte, en base a los procesos históricos, los cuales tendrán diferentes significados psicológicos, según el momento del ciclo vital en el que se encuentre el individuo.

Los hábitos y formas de comportarse característicos de una edad solo tienen sentido dentro de un contexto generacional o histórico concreto. Por eso, para poner en relación el tiempo histórico con el tiempo de la vida, los demógrafos han desarrollado el llamado análisis generacional.

Estos cambios generacionales influyen sobre el sistema social y sobre las normas de edad, dándose unas nuevas normas de comportamiento para los diferentes grupos de edad, así como una redefinición de los roles, concretamente del rol del abuelo. Su influencia se extiende a todas las personas aunque produciendo efectos diferentes según la etapa evolutiva.

Dichos cambios aparecen como determinantes para configurar el nuevo modelo familiar en España. La vida interna de las familias se ve igualmente modificada, menos rígida y más libre.

También se observa un aumento del número de familias debido al incremento de la población y a la disminución del tamaño de las familias. En las zonas urbanas, se observa un cambio similar caracterizado por el aumento de los hogares simples y la disminución de los hogares complejos.

El rol del abuelo ha cambiado, tanto en su duración, ya que se es abuelo durante un mayor numero de años, como en sus características. Los abuelos actuales forman parte de una generación intermedia, ya que se convierten en abuelos en la mediana edad y tienen que dividir su tiempo entre sus padres ancianos y sus hijos y nietos y además muchos todavía trabajan. Por otro lado, si lo comparamos con la rigidez existente a principios de siglo, ahora podemos decir que existe una mayor flexibilidad de los roles.

La relación abuelo-nieto es un tema poco estudiado en el pasado. Con el tiempo se fueron produciendo un aumento del número de publicaciones relacionadas con el rol de los abuelos. Este aumento se debe en primer lugar a los cambios demográficos producidos durante el siglo XX que han dado lugar a un incremento de la expectativa de vida, abuelos durante una fracción mayor de su vida, aumento de la importancia de este rol y del interés por su estudio. En segundo lugar, porque en el estudio de la infancia se le da gran importancia a la influencia en el desarrollo de toda la red social del niño, al abuelo como parte de ella. En tercer lugar, la tendencia actual de considerar la relación abuelo nieto delantero del ciclo de la vida y la importancia de los procesos de influencia intergeneracinales como influyentes en el desarrollo de ambos. En cuarto lugar, las mejoras a nivel metodológico han hecho que sea menos complicado trabajar con abuelos.

Los cambios que se están produciendo dentro de la familia están ocasionando una variación de los roles de todos sus miembros, incluidos los abuelos, que llevan una vida mucho más activa y desempeñan otros roles familiares y sociales.

El ser abuelo es parte importante del ciclo de la vida, pero las personas mayores se convierten en abuelos a distintas edades y circunstancias que van a afectar al desarrollo de este rol.

La teoría de los sucesos parte de la idea que el curso de la vida es una progresión de cambio a través de la edad, y las influencias que determinan estos cambios tienen distinta importancia en cada una de las etapas de la vida.

En el periodo adulto pierde importancia la edad cronológica y son los sucesos vitales los que mejor explican el cambio. Dentro de los sucesos vitales nos interesan aquellos que tiene relación con la edad cronológica, es decir, las variables normativas. Son los denominados sucesos evolutivos.

Cuando una transición es difícil de superar se convierte en crisis, se puede decir que es la versión extrema de una transición. Hay dos enfoques en el estudio de la crisis: acumulación de suceso (relación entre la acumulación de los sucesos y las consecuencias negativas) y crisis específicas.

La superación con éxito de cada una de ellas va a depender de tres factores. En primer lugar, algunos sucesos universalmente son devastadores y normalmente desencadena una crisis. Hay otros que tienen un impacto diferente en cada persona. En segundo lugar los recursos personales del sujeto que incluyen: los recursos materiales, los recursos biológicos, los recursos psicológicos, las reacciones abiertas a las nuevas situaciones. En tercer lugar, los recursos sociales que vienen dados por las personas del medio ambiente inmediato, como la familia, los amigos y los compañeros del trabajo.

Uno de los aspectos más criticados de la teoría de la crisis es la idea de que estas pueden conducir al crecimiento personal. El sufrimiento puede ser el estímulo que conduzca a la transformación, al desarrollo personal y a la madurez.

Los sucesos evolutivos, sin que necesariamente se conviertan en crisis, van a ofrecer al adulto la oportunidad de crecer y de construirse como ser maduro capaz de enfrentarse a la complicada tarea del desarrollo que es vivir. Entre las consecuencias positivas del afrontamiento de sucesos vitales se pueden citar las transformaciones de personalidad, el crecimiento personal o la maduración psicológica.

La madurez es la parte de los recursos personales de los adultos que le ayudan a afrontar las transiciones y crisis familiares a alo largo de su desarrollo. La madurez psicológica puede concebirse desde un doble plano: como favorecedora y como consecuencia positiva de las resoluciones exitosas. Son perspectivas que han abordado el tema de la madurez psicológica.

La perspectiva del teórico es la que trata de establecer los criterios de madurez psicológica en la etapa adulta, a través de que mecanismos avanza el proceso de maduración y cuales son los factores contextuales que inciden en el mismo. Reconocer si los cambios derivados de los sucesos y transiciones vitales conducen o no al adulto hacia un progreso evolutivo, a madurar.

La perspectiva fenomenológica o del sí mismo es la que comprende las autopercepciones del sujeto adulto en desarrollo sobre su propia personalidad y sobre los cambios que él percibe cuando se compara consigo mismo a través del tiempo. Suelen considerar el cambio experimentado más como ganancia que como pérdida y emplean términos que implican la noción de madurez.

La perspectiva lega o del hombre de la calle son las teorías implícitas no formales y con predominio de lo no consciente que posee el sujeto en desarrollo, no sobre su propio proceso de maduración, sino sobre la madurez.

Las tareas de desarrollo van a contribuir al crecimiento de la madurez psicológica, y que a su vez se ven beneficiadas por esta. La transición de convertirse en abuelo, en pocas ocasiones, desemboca en una crisis, aunque puede darse cuando tienen lugar de tiempo o en coincidencia de otros sucesos. La tarea de ser abuelo ha sido asociada tradicionalmente a la vejez, aunque actualmente se da cada vez más en etapas anteriores. Es un rol ambiguo y conflictivo, ya que no tiene una definición precisa en nuestro contexto sociocultural. Esta ambigüedad viene incrementada por la diversidad de individuos que desempeñan este rol, y diversidad de situaciones.

En las familias en las que ambos padres trabajan, normalmente son los abuelos los cuidadores principales de los niños. Aunque el papel del abuelo es distinto al de los padres y a la relación de apego que se forma también es distinta. A raíz de esto, se producen muchos enfrentamientos entre los abuelos y sus hijos, es decir los padres.

Pero no todos lo pasan bien con sus nuevo rol de abuelo. Las personan que se convierten en abuelos durante la edad normal para ello, se adaptan mejor a su nuevo rol.

Hay ciertas características o funciones del rol del abuelo que son consideradas en gran parte de los estudios existentes actualmente.

El rol abuelo como cuidador o canguro provisional, es muy extendido y es defendido por la mayoría de los investigadores, sobre todo cuando ambos padres trabajan fuera de casa o cuando una hija adolescente se queda embarazada. Existen un mayor número de abuelas que de abuelos pertenecientes a este grupo.

Actualmente, la función del abuelo se caracteriza por un mayor contacto con sus nietos y por actuar como compañero de juegos.

La función de los abuelos como historiadores de la historia familiar y de las tradiciones tiene repercusiones positivas, tanto para el nieto como para el abuelo. Se trata de un rol que ha sido atribuido a los abuelos desde la antigüedad.

También tiene una positiva influencia en la relación padre-hijo, cuando los abuelos les hablan a sus nietos de los padres cuando eran niños y jóvenes, esto hace que conozcan más del pasado de sus padres, lo que facilitará un entendimiento entre ellos.

Por otro lado, otra de las funciones muy valorada por los nietos es la del abuelo como transmisor de valores morales. Deben enseñarles que no todo lo que es nuevo es bueno y no todo lo viejo es malo. Muchas veces los viejos valores son los más acertados, y pueden necesitar ser reafirmados.

La función de los abuelos como modelo de envejecimiento puede dar a los niños uniforma de ver como deben actuar en un futuro, y también como modelo de relaciones familiares y pueden amarlos y respetarlos como parte de la familia. De este modo, ayudan a los hijos adolescentes y a sus padres a resolver sus diferencias. Se puede decir que los abuelos son los responsables de mantener unido el clan familiar.

La influencia que ejercen los abuelos a través de los padres es muy importante, ya que es denominada influencia indirecta. La relación existente entre los abuelos y los hijos va a ser un factor primario en la relación con los nietos, puesto que si hay buenas relaciones con los hijos, los abuelos estarán más cerca de sus nietos. A menudo ayudan sirven también como soporte emocional y financiero.

Los abuelos también suelen ser servir de gran ayuda en los momentos de crisis. La tácita “norma de la no intervención” que tienen muchos abuelos se desvanece en estos momentos de crisis, en los que el papel de los abuelos se ve ampliado.

El soporte emocional ofrecido por los abuelos es la función por excelencia. Los abuelos ofrecen amor incondicional a sus nietos, sin tener las obligaciones que tienen los padres de educarlos de forma adecuada. Aunque el abuelo no tenga un contacto diario con su nieto y no desempeñe un papel similar al de los padres, sea un vínculo emocional entre ambos muy importante y que suele prolongarse durante años, incluso toda la vida.

La función de malcriar y mimar a los nietos es el rol clásico del abuelo, dándoles todo lo que quieren y no aplicando reglas, lo cual puede tener influencias positivas en los niños, excepto cuando los mimos llegan a anular la figura de los padres.

Los abuelos son los confidentes privilegiados de sus nietos. Se sienten más cerca de los abuelos que de los padres, para contarles sus problemas, dudas, alegrías, etc. Esto se debe a que comparten la juventud y la vejez, es decir, ambos son grupos de edad adyacentes al grupo dominante, pero con menos poder e influencia.

También se da el caso de los abuelos indiferentes, que raramente ven a sus nietos. Son personas que no se sienten satisfechas desde que son abuelos.

Dependiendo de que autores se trate podemos clasificar a los abuelos en diferentes tipologías según el tipo de roles que desempeñen con sus nietos.

Por otra parte, hay factores que afectan al rol del abuelo. Algunos influyen positivamente en la relación y otros que lo hacen de forma negativa. Algunos de estos factores están interrelacionados.

El impacto de ser abuelo es diferente según el momento de la vida en el que ocurre esta transición. La edad normal de convertirse en abuelo es de 42 a 47 años. Si sucede en la etapa de la vida correspondiente, el individuo estará preparado para esta transición. En cambio si esto no ocurre, le producirá muchos más problemas aceptar y adaptarse a ese nuevo rol y por tanto la relación con su nieto no será como hubiera sido esta transición hubiera ocurrido en el momento correspondiente. Los abuelos más jóvenes expresan una mayor responsabilidad en cuanto a la disciplina y cuidados de sus nietos y tienden a ofrecer más consejos. Al aumentar la edad del abuelo, la implicación con los nietos disminuye.

Otro factor importante, además de la edad, es el sexo. Las abuelas suelen tener una relación más íntima y cálida y actúan más como madres sustitutas, al contrario que los abuelos. También son más activas y están más involucradas emocionalmente. Por tanto, las abuelas y sus nietas tienen una serie de tareas comunes que les son adjudicadas a ambas por el hecho de ser mujer, y esto les hace tener una mayor relación. A un abuelo le es difícil comprender las tareas que desempeñan su nieto como parte de su rol, porque son totalmente distintas a las que él ha realizado durante toda su vida. Por otro lado, podemos establecer a las abuelas como ministras del interior y los abuelos como ministros del exterior.

Aunque el sexo del abuelo influye considerablemente en la relación que mantiene con su nieto o nieta, las diferencias entre abuelos y abuelas con cada vez más pequeñas.

Por otro lado, los niños eligen como abuelo favorito a la abuela materna. Esto se debe en parte a que en épocas de crisis es con la abuela materna con la que se da un mayor contacto y una relación más cercana. Esto se debe a que la madre suele ser la que obtiene la custodia de los hijos.

La salud puede influir negativamente en la relación abuelo-nieto debido a una disminución de los contactos e intercambios instrumentales, no obstante, se dan casos en los que los resultados muestran una influencia positiva en dicha relación. El contacto y el apoyo decrecerán con el incremento de la distancia geográfica. Los nietos realizan más actividades con los abuelos que viven cerca, y estos son más influyentes que los que viven lejos. Sin embargo, también se dan efectos negativos. Cuando el niño y el padre o la madre separada se trasladan a casa del abuelo o abuela suelen aparecer conflictos que se reflejan en la conducta de los niños, es decir, viven con los abuelos menor habilidad lingüística y mayores problemas de conducta, desobediencia, la dependencia y la agresión. El que el abuelo se entienda o conecte mejor con su nieto dependerá de la personalidad del abuelo. Si el abuelo trabaja o no trabaja o el tipo de trabajo que desempeñe, va a determinar el tiempo libre del que dispone y le tiempo que puede dedicar a su nieto (no entablará la misma relación un abuelo que trabaja todo el día y que llega cansado a casa, que un abuelo jubilado que dispone de tiempo para llevar o recoger a su nieto al colegio, llevar lo al parque, etc.).

La edad que tenga el niño es determinante, pues dependiendo del momento evolutivo en el que se encuentre tendrá unas u otras necesidades, lo que determinará el estilo que adoptará su abuelo. Además, va pasando de una a otra a lo largo de su desarrollo, y por tanto sus necesidades, deseos e intereses también van evolucionando. El deseo de los adolescentes por estar en contacto con sus abuelos no experimenta ningún tipo de declive.

Se observa que existe una mayor relación entre abuelo-nieto del mismo género. En cuanto a los niños pequeños, no se producen diferencias en cuanto a su sexo, ambos tienen una relación igual de cercan con sus abuelos, pero a medida que entran en la pubertad, los chicos se acercan más a los abuelos y las chicas se mantienen más distantes.

Estudios existentes sobre el tema observan una influencia en la relación abuelos-nietos, dependiendo del orden de nacimiento del nieto. Con el primogénito hay un sentimiento de mayor cercanía, mientras que los nietos intermedios corren el riesgo de pasar inadvertidos. Además hay que tener en cuenta que los primogénitos suelen tener padre y abuelos más jóvenes.

En cuanto a la estructura familiar, se observa que los abuelos pueden tener una considerable influencia en niños de familiar extensas, pero muy pequeñas en algunas familias nucleares.

Cuando se produce un divorcio la relación entre los nietos y los abuelos también se ve afectada. Suelen unirse mucho más debido a que no encuentran el apoyo suficiente en sus padres, dadas las circunstancias que les rodean en ese momento. Mayoritariamente, la custodia de los niños la tienen las madres, por lo que son los abuelos maternos los más afortunados.

La peor cosa de los abuelos es la interferencia en el cuidado de los niños y el dar consejos sin ser pedidos. La relación que se desarrolla con los abuelastros puede ser tan buena como con los abuelos biológicos y dependerá de muchos factores, como la edad del niño, cuando el abuelo llegó a la familiar, su lugar de residencia, la satisfacción con el padre que se ha vuelto a casar y la relación con el padrastro o madrastra.

La frecuencia de contacto es el factor predictor de una buena relación, pues los niños que ven más frecuentemente a sus abuelos se sienten más cercanos a ellos, tienen una relación más directa y una mayor influencia de sus abuelos. Depende de algunas variables, como si el abuelo vive en una institución o no, o la distancia geográfica, ya que cuanto más cerca viva, más posibilidad de contacto tendrá.

No se hallaron diferencias de clase en cuanto al contacto, intercambio de servicios o transmisión de valores, sin embargo si hay ciertas diferencias entre distintas clases sociales. En la clase media el rol del abuelo es más bien ideológico, ni normas ni obligaciones. En clases bajas es la abuela la posición central en la familia, desempeñando funciones de cuidadora, de ama de casa, etc.

Por otro lado, dependiendo del grado de urbanización del lugar de residencia, podemos decir que en zonas menos urbanizadas y más pequeñas existe una mayor cercanía a los abuelos.

En cuanto a la nacionalidad, las personas de origen escandinavo solían ser las más distantes.

La población no blanca está más acostumbrada las estructuras de familia extensa, con esquemas establecidos de interacción para suavizar las tensiones cuando tres generaciones viven juntas.

En cuanto al nivel de industrialización, observamos que en las sociedades en vías de modernización se observa un descenso de los roles de las personas mayores.

Muchos abuelos no saben que comportamiento se espera que desarrollen en la relación con sus nietos, ya que si están muy interesados, pueden ser acusados de entrometidos y si no muestran mucha atención, se les acusará de negligencia. Otros confunden el amor incondicional con la total permisividad. Tampoco saben que tipo de funciones deben desempeñar según lo que sus nietos esperan de ellos, lo que crea inseguridades en los abuelos y decepciones en los nietos cuando no reciben lo que esperan.

Por otro lado, los abuelos pueden tener diferentes ideas sobre la crianza de los niños, es decir, los abuelos han educado a sus hijos bajo unas ideas y ahora sus hijos discrepan en algunas y educan a sus bajo otras. Los abuelos deben tener claro que tienen derecho a mostrar su desacuerdo, a dar consejos, pero deben tener claro que las últimas decisiones las toman los padres.

El hecho de que los abuelos sermoneen y a den consejos a los padres y nietos, sin ser pedidos, produce sentimientos negativos tanto en los nietos como en los padres. Deben darse cuenta de que sus hijos mayores deben formar su propio camino, lo que conlleva cometer sus propios errores.

Muchos padres se ponen celosos del afecto de los nietos hacia sus abuelos, lo que puede influir negativamente en el abuelo, ya que los padres le pondrán muchos problemas para ver a los nietos.

Tanto los padres como los abuelos deben aprender a respetar el punto de vista del otro, pues si padres y abuelos no se respetan, crearán un factor de influencia negativa. Por ello, es necesario fomentar la comunicación ente abuelos. Si padres y abuelos dejan claro las funciones de cada uno con los niños, las relaciones entre las tres generaciones se verán beneficiadas enormemente.

VALORACION PERSONAL

Este libro refleja muchos de los problemas y dudas que se plantean al llegar a la edad adulta, relacionados con el rol del abuelo.

Llega un momento en la vida en el que la gente sabe que a cumplido con muchas funciones durante su vida, se ha casado, ha tenido hijos, los ha educado, pero en el momento en el que estos son mayores, su función en la vida todavía no ha terminado, aún falta un hecho muy importante que hará que se sientan plenamente realizados en la vida: ser abuelo. Por este motivo, muchas personas se sienten frustradas, porque están enfermas, creen que su final está cerca y aún no son abuelos.

Por esta razón, cuando se produce el nacimiento del primer nieto, la relación entre los padres y los abuelos se vuelve más estrecha y cariñosa. Esta afectividad se produce sobre todo entre las madres y las abuelas, que ahora se sienten más unidas que nunca. No obstante, el ansia por ser abuelos puede dar lugar a todo lo contrario, es decir, que se generen problemas entre padres y abuelos o se produzca un distanciamiento entre ellos, sobre todo en los casos en los que los padres o bien no desean tener hijos en ese momento o bien no pueden tenerlos.

En cuanto a lo que dice sobre que se mantiene un mayor vínculo con los abuelos maternos, pienso que esto depende de muchos factores. En primer lugar, si es cierto que en casos de divorcio, suele ser la madre la que se queda con la custodia de los hijos y en muchos casos esta se traslada a vivir a casa de sus padres, por lo que es totalmente lógico que el vínculo con los abuelos maternos sea mayor. Sin embargo, hace no muchos años, era el hijo varón más joven el que se casaba y se quedaba viviendo en casa con sus padres. Por esta razón, debemos tener en cuenta que mantener una relación más cercana depende sobre todo de si viven juntos o existe mucha distancia entre sus lugares de residencia.

En el libro se menciona que a los nietos primogénitos se les conceden una mayor atención, mientras que los nietos intermedios pasan más desapercibidos, y en relación a esto, pienso que es relativamente cierto. Es indiscutible que el nacimiento del primer nieto es el que despierta una mayor ilusión, sin embargo, también es cierto que una vez que el nieto mayor crece, se le concede mayor interés a los nietos más pequeños.

Me parece muy importante, y también estoy de acuerdo con la influencia tan positiva que tiene hablar con los nietos acerca de los padres cuando eran pequeños. El hecho de pensar que los padres también han sido niños y han jugado y pasado por situaciones parecidas, llena de alegría y bienestar a los nietos y hace que estos se sientan más cómodos y más amigos de sus abuelos.

Actualmente, y tras la incorporación de la mujer al trabajo, muchos padres se ven obligados a buscar alguien que se ocupe de cuidar a sus hijos mientras estos se encuentran en su lugar de trabajo. En muchas ocasiones, son los abuelos, los que se encargan de cuidarlos, influyendo en gran medida en su educación. El hecho de que sean los abuelos los que atiendan a sus nietos es provechoso para los niños, ya que mantienen mayor relación con sus abuelos y no con personas desconocidas, y a la vez es favorable para los abuelos, que, además de evitar la soledad, aprovechan para pasar más tiempo con sus nietos.

Un error que cometen los abuelos, mencionado en el libro, es el de no dejar que los hijos cometan sus propios errores, en cuanto a la educación de sus hijos. Muchas veces hacen recomendaciones porque creen que les están ayudando, sin embargo, su ayuda puede ser tomada como una intromisión. Por eso, es conveniente que en vez de estar continuamente reprendiéndolos por no tomar las decisiones acertadas, esperen a que sean sus hijos los que les pidan consejo.

Por otro parte, existen cambios generacionales muy grandes sobre todo si el abuelo es muy mayor. Estos cambios afectan a la relación abuelo-nieto, en muchos casos negativamente. Cuando es pequeño como sus relaciones sociales se producen casi siempre en la familia la relación suele ser buena. Sin embargo, a medida que vaya creciendo las relaciones sociales se irán ampliando y su ideología y formas de entender la vida se modificarán, de forma que no concordarán con las enseñanzas del abuelo.

Es decir, que la realidad en que el abuelo ha vivido su infancia y adolescencia no es la misma que la que viven ahora sus nietos. En el caso de los niños todavía no es un problema porque a los niños les gusta que les cuenten lo que sus padres o abuelos hacían cuando eran pequeños porque les llama la atención lo que les cuentan. Sin embargo, cuando ese niño llega a la etapa adolescente, la relación empieza a romperse y la comunicación se hace más tensa, porque los abuelos aún no están preparados para entender las nuevas prácticas que llevan a cabo los jóvenes (que los chicos usen pendientes, los tatuajes, los piercings), mientras que los jóvenes quieren vivir su vida según las costumbres de la sociedad en la que están, muchas veces para no sentirse discriminados por sus amigos.

Como conclusión podemos decir que el ser abuelo es una parte muy importante del ciclo vital. Por ello, es conveniente que padres y abuelos procuren llevar una buena relación, procurando dialogar las diferencias generacionales y dejando claros cuales son las funciones de cada uno. Debemos tener en cuenta que la relación abuelo-nieto puede beneficiar tanto a abuelos, como a los nietos y como a los padres.

BIBLIOGRAFÍA

Rico Sapena, C, Serra Desfilis, E, Viguer Seguí, P (2001). Abuelos y nietos. Abuelo favorito, abuelo útil. Madrid: Pirámide

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