Absolutismo y parlamentarismo

Historia universal. Sistemas políticos. Monarquías absolutas. Caída del absolutismo. Parlamento. Cámara de los Lores

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EL ABSOLUTISMO EN FRANCIA

Y LA FORMACIÓN DE LA

MONARQUÍA PARLAMENTARIA

EN INGLATERRA

EL ABSOLUTISMO EN FRANCIA

Richelieu y Mazarino.

Durante el siglo xvi Francia se vio sacudida por violentas guerras civiles. Los nobles se levantaron contra el rey y los católicos y los hugonotes (calvinistas) se disputaron el poder. Francia parecía quedar aplastada por el inmenso poder de Carlos V y Felipe I.

Bajo el rey Enrique IV (1589-1610) se inició el resurgimiento de Francia. Enrique iv restableció el orden y la ley y dictó el Edicto de Nantes (1598) que, imponiendo tolerancia, puso fin a las luchas religiosas. El catolicismo fue reconocido como religión oficial de la monarquía, pero los hugonotes fueron autorizados para ejercer libremente su culto y mantener sus propias fuerzas armadas en determinadas ciudades.

La obra de Enrique iv fue continuada por el cardenal Richelíeu, figura central de la política francesa durante el reinado de Luis xiii. El cardenal, pálido y enfermizo, estaba dotado de férrea energía. Su política apuntó a dos objetivos fundamentales: robustecer el poder del rey de Francia la primera potencia de Europa. Logró destruir el poder militar y político de los hugonotes a quienes privó de su privilegio de mantener sus propias fuerzas armadas. Obligó a los nobles a destruir los castillos fortificados que no fueran necesarios para la defensa nacional. Los nobles perdieron sus derechos jurisdiccionales en sus distritos. Estos derechos fueron conferidos a los intendentes, funcionarios que asumieron la administración provincial a nombre del rey.

Richelieu alcanzó ampliamente su segunda meta, debilitando el poder de los Habsburgo. Participó en la Guerra de los 30 Años (1618-1648), violenta y terrible contienda que arruinó a Alemania y dejó impotente el Imperio Germánico.

Richelieu tuvo por sucesor al cardenal Mazarino.

Los nobles hicieron un último intento por sacudir la autoridad monárquica y recuperar sus derechos feudales. Mas Mazarino pudo imponerse a la fronda aristocrática, quedando despejado el camino para el triunfo completo de la monarquía absoluta.

Luis xiv: un rey, una ley, una fe

Luis xiv (1643-1715) ha sido llamado el más perfecto representante del absolutismo monárquico. Se le atribuye la frase: “El Estado soy yo”, palabras que resumen su concepción del gobierno. Luis xiv estaba convencido de que su poder era de origen divino y que tenía pleno derecho para gobernar en forma absoluta, esto es, no limitado por ninguna ley. Los cortesanos lo llamaron el “rey sol”. Poseía una fuerte personalidad, se imponía a los demás y disfrutaba plenamente de su papel de lugarteniente de Dios en la tierra.

Con el fin de dar realce a la majestad real se rodeó de una fastuosa corte. La más grandiosa expresión de su poder fue el Palacio de Versalles, verdadero templo del culto del rey. 1.200 lacayos, 80 pajes y 40 camareros

grandes representantes del teatro francés, Corneille, Racine, Moliére, dedicaron sus obras al Rey-Sol.

Luis xiv atrajo a su corte a la alta nobleza que ahora depuso definitivamente su actitud rebelde y, convirtiéndose en nobleza cortesana, se identificó con la monarquía.

Luis xiv fue un hombre inteligente, capaz y un trabajador infatigable. Cumplía con un horario fijo y dedicaba muchas horas del día al trabajo en el escritorio y a las consultas con sus ministros y secretarios. El monarca ejercía todos los poderes del Estado: era legislador, juez supremo y generalísimo de las fuerzas armadas. Ejercía su poder a través de sus ministros, sus consejeros y los Intendentes de provincia. Ya no volvió a convocar los Estados Generales, los representantes del clero, de la nobleza y del estado llano. Pudo prescindir de ellos, porque la monarquía tenía ahora sus entradas propias y sus propios organismos de poder. Para consolidar la unidad interna, Luis xiv revocó el Edicto de Nantes. En la monarquía absoluta debían regir una sola ley y una sola fe.

El monarca concedió especial importancia al ejército que, Junto con la administración civil, fue el segundo pilar en que descansaba la monarquía. El ejército estaba formado por mercenarios pagados por el rey.

Por primera vez los soldados recibieron uniformes. El ejército permanente formado por soldados profesionales reemplazó definitivamente los contingentes feudales.

El ministro más importante de Luis xiv fue Colbert quien fomentó sistemáticamente la producción industrial y el comercio de exportación, política económica que recibiría el nombre de colbertismo o mercantilismo. Bajo Luis xiv Francia se convirtió en la primera potencia de Europa. El idioma francés se impuso como

lengua de la diplomacia y de la alta sociedad. Las letras y artes francesas y las formas de gobierno de Luis xiv fueron imitadas en todas partes.

Mas el ambicioso rey arruinó a Francia con sus interminables guerras. En su lecho de muerte dio a su heredero el consejo: “Trata de preservar la paz con tus vecinos. Yo he amado demasiado la guerra”.

LA SUPERACION DEL ABSOLUTISMO EN INGLATERRA

Los conflictos entre el rey y el Parlamento en el siglo XVII

Al igual que en Francia y en los demás países del continente también en Inglaterra los reyes pudieron ampliar el poder de la Corona y robustecer las instituciones del Estado. La reina Isabel 1 (1558-1603) derivó su autoridad del principio del derecho divino de los reyes, dio organización definitiva a la supremacía de la Corona sobre la Iglesia Anglicana y logró que un Parlamento dócil aprobase las leyes y le concediese los medios para financiar los gastos del gobierno y aumentar el poder marítimo de Inglaterra.

A la muerte de la reina Isabel le sucedió en el trono Jacobo 1 (1603-1625) quien a la fecha ya era rey de Escocia. Por primera vez, Inglaterra y Escocia tenían un rey común, si bien por el momento cada reino conservó sus propias leyes e instituciones.

Jacobo 1 estaba convencido de que había recibido su autoridad directamente de Dios y de que los reyes debían estar investidos de poderes absolutos para poder mantener la paz y la justicia. Ningún súbdito tenía derecho a desobedecerle. También el Parlamento debía someterse a sus órdenes.

Mas el Parlamento inglés insistió en que el monarca

debía respetar sus derechos y empezó a negarle el dinero que aquél necesitaba. Quedaba planteado un problema constitucional fundamental: si el rey o el Parlamento era el poder supremo en Inglaterra.

El problema se agudizó a raíz de los profundos cambios que la sociedad inglesa había experimentado desde el siglo xvi. Se había desarrollado una poderosa clase media campesina, la llamada gentry, que figuraba inmediatamente debajo de la nobleza. Al mismo tiempo había surgido una opulenta clase media urbana, formada por ricos comerciantes y manufactureros. A través de sus representantes en la Cámara de los Comunes trataban de aumentar su poder político a expensas del rey

El problema constitucional se vio complicado por el problema religioso. Frente a la Iglesia Anglicana se levantó una violenta oposición. Por una parte seguía existiendo un fuerte sector católico que exigía el restablecimiento del catolicismo y de la autoridad del Papa. Por otra parte surgió un gran número de sectas protestantes que deseaban llevar a cabo una reforma religiosa radical. Los puritanos deseaban purificar a la Iglesia Anglicana. Los presbiterianos, que eran particularmente influyentes en Escocia, querían establecer una iglesia según el modelo de la Iglesia reformada calvinista. Otras sectas más radicales, los independientes, se oponían a toda iglesia oficial y favorecían la libertad de cultos.

Como la Corona se expuso a las exigencias de los puntanos, un gran número de éstos abandonó las islas británicas. En el año 1620 un grupo de ellos, los llamados “padres peregrinos”, se dirigió en el barco Mayflower a Massachusetts en Norteamérica donde fundaron

una colonia que luego alcanzaría gran esplendor.

Los problemas que surgieron durante el reinado de Jacobo 1 hicieron crisis durante el gobierno de su hijo Carlos ¡(1625-1649). Carlos I estaba convencido de la legitimidad de su autoridad absoluta y quiso imponer su voluntad al Parlamento. El Parlamento, por su parte, acordó la Petición de Derechos (1628) que comprometía al rey a no cobrar impuestos arbitrariamente ni a decretar detenciones arbitrarias. El rey no se atuvo a sus compromisos y disolvió el Parlamento.

Mas, luego, las dificultades del monarca aumentaron. Quiso imponer la liturgia anglicana a la iglesia en Escocia lo que provocó un levantamiento armado de los presbiterianos escoceses. Con el fin de obtener recursos para organizar un ejército, Carlos I tuvo que convocar nuevamente el Parlamento. Este Parlamento que, con algunas interrupciones permanecería en funciones desde 1640 hasta 1660, es conocido como el Largo Parlamento. Inmediatamente se reanudaron los choques entre el rey y las fuerzas parlamentarias Se formaron dos fracciones: los “caballeros”, partidarios

del rey, y los “cabezas redondas”, los enemigos del rey, llamados así porque usaban el pelo corto.

Los “cabezas redondas” incluían a representantes de la clase media y de los puritanos. Entre los caballeros figuraban miembros de la alta nobleza, grandes propietarios, anglicanos y católicos.

En el año 1642 estalló la guerra civil. El ejército del rey fue derrotado por el ejército del Parlamento, comandado por Cromwell, un ferviente puritano que se consideraba un elegido de Dios para imponer la justicia y fundar el Reino de los Santos. Carlos I fue tomado prisionero y juzgado por un Tribunal extraordinario que lo condenó a muerte por “tirano, traidor, asesino y enemigo público”. En 1649 Carlos I fue decapitado en una plaza pública de Londres.

Toda Europa se estremeció ante este acto de terror.

Después de la muerte de Carlos I el Parlamento proclamó la República, una “Comunidad y Estado libre, sin rey y sin Cámara de los Lores”. El verdadero gobernante fue Oliverio Cromwell que se hizo cargo del gobierno en vista de que en medio de la confusión general hacía falta una fuerte autoridad. En 1653 Cromwell suspendió el Largo Parlamento y, basado en el ejército, se convirtió en Lord Protector, gobernando el país como dictador. Inglaterra había pasado del absolutismo monárquico al absolutismo parlamentario para terminar en la dictadura militar.

Cromwell trató de imponer en Inglaterra la rigurosa moral puritana. Cerró los teatros y las cervecerías, prohibió los bailes y las peleas de gallo y decretó ilegales los juegos en el día domingo.

Reprimió sangrientamente las rebeliones que se produjeron en Irlanda y Escocia y gobernó con férrea mano.

Cromwell obtuvo sus éxitos más grandes en la política externa. Con el fin de fomentar la navegación inglesa y eliminar a los holandeses, sus principales competidores, promulgó las Actas de Navegación que estipularon que los productos europeos sólo podían ser llevados a Inglaterra por barcos ingleses o por barcos del país productor. Mercaderías de ultramar sólo podían ser transportadas por barcos ingleses. Los holandeses protestaron y declararon la guerra, pero fueron derrotados y tuvieron que reconocer las Actas de Navegación. Inglaterra triunfó también sobre España a la cual obligó a entregar Jamaica, “la perla de las Antillas”. Cromwell conquistó para Inglaterra la supremacía sobre el Atlántico.

A pesar de sus éxitos, Cromwell no se hizo popular. Después de su muerte, el pueblo y el Parlamento prefirieron restablecer la monarquía. En 1660, Carlos II, el hijo del desafortunado Carlos I, fue restaurado en el trono. Mas, luego, se repitieron los conflictos entre Corona y Parlamento. Carlos u tuvo que aceptar las Actas de Prueba (1673) que excluían a los católicos del Parlamento y de todo cargo público, y el Acta de Habeas Corpus (1679) que garantizaba la seguridad personal contra toda detención arbitraria.

La Gloriosa Revolución

En 1685 siguió a Carlos u su hermano Jacobo II quien se había convertido al catolicismo y quien, desde el gobierno, favoreció abiertamente a los católicos. Al nacerle un hijo de un segundo matrimonio que fue bautizado en la fe católica y con quien se habría perpetuado una dinastía católica en el trono, se produjo una fuerte oposición de la Iglesia Anglicana y del Parlamento.

El Parlamento ofreció la Corona de Inglaterra a Guillermo de Orange quien estaba casado con María, hija protestante de Jacobo II de un primer matrimonio

de éste, anterior a su conversión. Guillermo iii y María desembarcaron en Inglaterra al frente de un pequeño ejército en 1688. Jacobo u quedó sin apoyo y huyó.

La Gloriosa Revolución triunfó sin derramamiento de sangre. Ahora por fin se produjo la reconciliación de la Corona con el Parlamento y se resolvieron los dos problemas que habían conmovido a Inglaterra en el siglo xvii: el problema constitucional y el problema religioso.

La Ley de Tolerancia de 1689 reconoció la Iglesia Anglicana como Iglesia oficial de la monarquía, pero concedió la libertad de cultos a las sectas protestantes disidentes. Nadie debía ser perseguido por sus creencias religiosas.

Los nuevos reyes reconocieron y juraron la Declaración de Derechos (1689), aprobada por el Parlamento. La Declaración debía dar fin por siempre al absolutismo real. El rey garantizaba al Parlamento el derecho de votar las leyes y los impuestos. Sin la autorización del Parlamento el rey no debía formar un ejército. Las elecciones para la Cámara de los Comunes debían ser libres. Los miembros del Parlamento debían gozar de inmunidad, esto es, no podían ser acusados ante la justicia por los discursos que pronunciaran en el Parlamento. El Parlamento debía ser convocado con frecuencia. Todo súbdito gozaba del derecho de dirigir peticiones al Rey.

Sobre la base de estos acuerdos se desarrolló en Inglaterra la monarquía parlamentaria cuyas características esenciales se mantendrían hasta la fecha.

Al frente del estado se encuentra el rey o la reina. El gobierno es ejercido, en nombre del rey, por el consejo de Ministros, el gabinete. Este es presidido por el Primer Ministro que es nombrado por el rey, quien debe elegir a una persona que cuente con mayoría en el Parlamento. El rey no asiste a las sesiones del Gabinete, pero debe ser informado sobre todos los negocios de estado.

Las leyes son aprobadas por el Parlamento y promulgadas por el Rey. Con el tiempo la Cámara de los Comunes se tomó más importante que la Cámara de los Lores.

La Cámara de los Comunes tiene el voto decisivo en la aprobación del presupuesto. Los Ministros provienen normalmente de los Comunes. El Gabinete necesita de una mayoría parlamentaria para poder gobernar.

La mayoría tiene al frente a la minoría que tiene la función de fiscalizar las medidas del gobierno y que debe estar preparada para hacerse cargo del gobierno si obtiene en las elecciones la mayoría de los escaños en el Parlamento.

El Parlamento británico no fue creado por una ley constitucional, sino que fue el resultado de un largo proceso histórico.

Con ocasión de las discusiones por la sucesión al trono de Carlos II y Jacobo II se formaron en el Parlamento dos grupos: los tories y los whigs. Los tories representaban ante todo a los terratenientes y al clero anglicano, favorecían los derechos de la Corona y querían conservar el orden existente. Los whigs, en cambio, representaban a la burguesía y a las sectas independientes, defendían los derechos del Parlamento y el principio de tolerancia y eran progresistas. En aquel tiempo eran meros grupos de parientes y amigos, pero de ellos saldrían más tarde los dos grandes partidos políticos, los conservadores (tories) y los liberales (whigs).

MERCANTILISMO Y EXPANSION COLONIAL HOLANDESA, INGLESA Y FRANCESA

Los españoles y los portugueses que descubrieron las nuevas rutas marítimas quisieron mantener el control de los mares y el monopolio sobre las posesiones de ultramar. Mas otras naciones europeas quisieron ganar acceso igualmente a las grandiosas posibilidades que ofrecían el Nuevo Mundo y los países asiáticos.

Los ingleses quebraron el predominio marítimo español al imponerse a la Invencible Armada, y, cruzando el Atlántico, fundaron varias colonias en la costa oriental de Norteamérica. Algunas de estas colonias fueron fundadas por compañías particulares y otras por sectas religiosas. Se establecieron como colonos y se dedicaron al trabajo de la tierra. Lentamente avanzaron hacia el interior, expulsando de sus territorios a los indígenas, los indios piel rojas. Los colonos siguieron sometidos al rey de Inglaterra y a las autoridades inglesas, pero disfrutaron de ciertos derechos propios y de algunas instituciones de autogobierno.

Los ingleses fueron atraídos por las riquezas de las `Antillas, donde se pudieron apoderar de Jamaica.

Por otra parte, los mercaderes ingleses se dirigieron al Lejano Oriente para participar en el lucrativo comercio de las especias, joyas y tejidos de seda y algodón. En el año 1600 se fundó la Compañía de Comercio de las Indias Orientales que estableció próspera factorías en Bombay, Calcuta y Madras en la India.

Los franceses participaron igualmente en la colonización de Norteamérica. Avanzaron por el río San Lorenzo, donde fundaron las plazas fortificadas de Quebec y Montreal. Quebec llegó a ser la capital de la región que entonces fue llamada Nueva Francia y que más tarde recibiría el nombre de Canadá.

Los cazadores y comerciantes franceses fueron los

primeros en explorar la región de los grandes lagos donde entraron en contacto con los indios de los cuales adquirían las valiosas pieles que eran altamente cotizadas en Europa. A los cazadores siguieron los soldados y misioneros. En 1682 Roberto de la Salle recorrió el interior del continente norteamericano de norte a sur, descendiendo por los ríos Ohio y Mississippi hasta el Golfo de México. Tomó posesión de este vasto territorio y lo llamó Luisiana en honor al rey Luis xiv. Las ciudades Detroit, San Luis y Nueva Orleans fueron fundaciones francesas.

Los franceses también quisieron participar de las riquezas del Caribe y se establecieron en las islas Martinica, Guadalupe, Tortuga y Haití.

Colbert soñó con crear un gran imperio colonial francés en Oriente. Sus ambiciosos proyectos no se realizaron. Sin embargo, los franceses pudieron establecer algunas factorías en la India, como Pondichéry.

Los Países .Bajos (Holanda) eran un país pequeño que conquistó su independencia a través de una prolongada guerra contra España (1567-1648). Durante estas luchas los holandeses pudieron formar una poderosa escuadra que luego les permitió extender su dominio hacia ultramar. Al igual que los otros pueblos colonizadores se dirigieron a los tres continentes extra-europeos entonces conocidos: América, África y Asia. En el Nuevo Mundo, los holandeses se establecieron en Guayana y en Curaçao y, por algún tiempo también en Norteamérica, donde fundaron la ciudad de Nueva Amsterdam que después de su conquista por los ingleses recibiría el nombre de Nueva York. En África fundaron la Ciudad del Cabo, importante punto para los viajes a los mares asiáticos. Fundaron la Compañía Holandesa de las Indias Orientales que logró establecer un próspero imperio colonial en las islas de la Sonda.

La creación de los imperios coloniales produjo profundos cambios económicos en Europa.

Las nuevas rutas marítimas pusieron fin al monopolio comercial de los pueblos del Mediterráneo. Génova, Florencia y Venecia decayeron, mientras que surgían Lisboa, Sevilla, Londres, Amberes y Amsterdam.

Aumentó el volumen del comercio. De Asia llegaban especias, joyas, papel, marfil, porcelana, tejidos, té y café. América proveyó a Europa de productos nuevos, como la papa, el tabaco, el cacao y el maíz. Otros productos americanos importantes eran pieles, madera, azúcar, ron, índigo, oro y plata. De África se sacaban marfil, oro y plumas de avestruz. Pero la mercadería africana más importante era el “marfil negro”, el esclavo. En el curso de los siglos xvi a xviii unos 20 millones de negros africanos fueron reducidos a la esclavitud y enviados a América para trabajar en las minas y las plantaciones.

El aumento del comercio condujo al perfeccionamiento de las técnicas y prácticas desarrolladas en Italia durante el Renacimiento. Circularon cheques, notas de Banco y letras de cambio. Se generalizó la costumbre de contratar seguros para protegerse contra pérdidas por incendio, naufragio u otros accidentes. En vista de que los negocios requerían cada vez de más capital, los dueños de él se asociaron y formaron sociedades por acciones. Se crearon Bolsas donde se transaban las acciones y otros valores.

El conjunto de todas estas prácticas y actividades dio origen a un régimen económico que más tarde recibiría el nombre de capitalismo, sistema que se caracteriza fundamentalmente por el control privado de los medios de producción con el fin de obtener utilidades.

En el orden social el efecto más importante de este desarrollo fue el aumento de la clase media o burguesía que, a medida que pudo conquistar riqueza, prestigio e influencia, trató de obtener también poder político.

Al mismo tiempo las monarquías lograron consolidar su autoridad y establecer un poder central que se impuso a los poderes feudales locales. A medida que se desarrollaron el comercio y el capitalismo, los gobiernos se esforzaron por controlar las fuerzas económicas y de beneficiarse con las nuevas riquezas. Con este fin siguieron una política económica que recibiría el nombre de mercantilismo.

El mercantilismo se basaba en la idea de que una nación era rica y poderosa si disponía de una gran cantidad de oro y plata y si no dependía de otra nación para los bienes económicos importantes.

Bajo la influencia del mercantilismo cada nación trató de vender lo más que podía y de limitar sus importaciones a un mínimum. El gobierno fomentaba la industria nacional, la exportación y las compañías navieras y trataba de desalentar la importación mediante derechos de aduana proteccionistas.

Para el sistema mercantilista las colonias tenían extraordinaria importancia. Las colonias debían proveer a la metrópoli de materias primas y debían servir de mercado para los productos industriales.

Los mercantilistas consideraban que el comercio entre las naciones era una especie de guerra económica permanente. El intercambio comercial no podía beneficiar a todas las partes de igual manera. Sólo una podía ganar, las otras tenían que perder. Esta política llevó a una intensa competencia entre las naciones. Cada una trató de ampliar al máximum sus posesiones coloniales y de proteger la economía nacional. Entre 1650 y 1800 se sucedieron interminables guerras que obedecieron a los principios mercantilistas.