1984; George Orwell

Literatura universal contemporánea. Novela. Gran hermano. Agumento

  • Enviado por: GaSy
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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1984

Iniciando el comentario, desearía aclarar la verdadera realidad que se enmarca en este cuaderno biográfico.

Se vive en un tiempo de total caos y a la vez un total conformismo de lo que uno posee, ya que es lo que persigue la oligarquía del poder. La sociedad no es en sí una sociedad sino que más bien es una “ciberarquía” por así decirlo, ya que tan sólo existe un reducido número de individuos que ostentan toda la riqueza en base a un amplio grupo trabajador que se asemeja a tiempos pasados: el inicio de la industria, la prole, tres clases sociales (en este caso dos), una minoría rica y un amplio sector trabajador en condiciones infrahumanas. La diferencia resido en el modo de trato, pero en sí mismo, viene a ser totalmente la misma: aquellos situados por encima, no permiten que los otros asciendan puestos, pero en lugar de emplear solo la fuerza, crearon una sociedad robótica por la cual no cabe la propia conciencia. Esto es, no existen dos posturas, sino una, y quien esté en desacuerdo sencillamente no existe, nunca existió, se borra de la historia. Asimismo, esta sociedad ha sido la creación de un hormiguero donde la cabeza se mantiene ahí por medio del control de la mente del resto. Es esta última la idea del partido dominante: si eres capaz de controlar el pasado, controlas el presente, y, como el presente ya es pasado y futuro a la vez, también controlas el futuro. Lo único que se necesita para llevar a cabo tal ideal, es introducirse en la mente del “individuo”, desde el momento en que se hace mente, para así inculcarle unos valores acordes con la consecución de tal sociedad.

La idea que se desarrolla necesita de un aspecto que hace comparar la sociedad representada con la histórica de los años 40: la fuerza, la imposición por la fuerza, el dominio de los dominantes. Esta forma de control se acercaría a la perfección si no fuese por un pequeño detalle el cual no es consciente para la oligarquía ya que ellos mismos carecen de él: el sentimiento del alma. Por mucho que se pretenda eliminar la propia opinión, jamás será posible controlar el alma y mucho menos suprimirla, pues el hombre es cuerpo y alma, juntos, unidos, si uno falla el otro no continúa, si no hay unidad no hay ente. Es posible controlar el cuerpo, incluso los actos a llevar a cabo, por medio del control del ambiente y de la historia; modificar datos al ton ni son es fácil, y hacerlos dignos de credibilidad también es una tarea sin dificultad. Controlar los actos voluntarios está al alcance de cualquier persona con uso de razón; controlar los involuntarios ya es una tarea más dificultosa, pero no imposible, pues se lleva a cabo por medio del control de la sociedad que rodea a cada “individuo”. Pero, ¿quién es capaz de controlar la mente? ¿es posible controlar los pensamientos y deseos? ¡Si ni siquiera uno mismo es capaz de elegir a la persona a quien quiere amar!

Este aspecto es el que pone de manifiesto cómo una sociedad así tiende al fracaso y al desorden; la manipulación lleva al caos, pues la naturaleza no es posible manejarla. A lo único que se puede llegar es a tratar de hacer entender otros pensamientos, es decir, inducir a la persona a pensar de un modo o de otro. En última instancia, este era el único método por cual se podría llegar a la creación de un estado con una base ideológica débil.

A lo largo de la historia, se han visto varios intentos de un estado de gobierno basado en el comunismo, pero todavía más radical. En el comunismo se perseguía la igualdad proporcional a cada persona mientras que en el Gran Hermano, cada uno era de acuerdo con lo que producía al gobierno. En este caso, se manipulaba toda la vida desde el nacimiento hasta la muerte, creando unos ideales ficticios sin base alguna pero indiscutibles para el que los posee desde su inicio en la vida. Cada persona tendría que comer cuando desease el partido, cuanto desease el partido, dormir del modo que duerme el partido, sudar del mismo modo… hacerlo todo todos de la misma manera, y no cabía el intento de descanso o el cansancio en sí mismo, pues se consideran que no son personas si no robots.

La sociedad actual, en tal medida puede ser que tenga un cierto interés en la consecución de un estado basado en la disciplina impuesta por un ideal. Me refiero a que no caben todas las expectativas de acción de cada persona, pues cada uno de ellos tiene unas individualidades que no pueden ser asumidas por el representante del estado, por lo que en cierto modo cabe la imposición de un ideal que, a veces, no pretendes. Ya sé que el estado es todo el pueblo pero en este ámbito la igualdad de condiciones es suprimida en el pensamiento de todo el conjunto. No obstante, la imposición de unas cicunstancias de interés a unos pocos, nunca llegan a buen reparo; véase la historia de la industria como algo muy cercano a la presiñon de la fuerza, y compárese a la vez con la Ilustración como método de razón. Al mezclar dos bases conceptuales se tiende al desorden, pues no se trata de una idea formada desde una base si no que coge acepciones de diferentes vertientes, tratando de relacionarlas en un máximo posible de cercanía aceptando tan sólo lo interesante para la oligarquía.

La vida no pretende que cada persona dé su tiempo para un bien común que ni él ni nadie podrá saborear, pues cada quien realiza de un modo su vida. Si se elimina el sentimiento de la persona, para empezar ya no se puede denominar persona, pero lejos de eso y más fácil todavía es que nunca llegará a su fin en este mundo, por lo que su existencia no ha tenido ente, no ha sido valorada, no ha sido fielmente respetada. Como ya he dicho antes, la persona está formada por un cuerpo y un alma; si alguno de estos valores no está presente, no existe persona. El alma no vive sin el cuerpo. El cuerpo no vive sin alma. ¿Cómo se pretende al mundo que viva suprimiendo lo único que hace viva la vida, suprimiendo el sentir? ¿Qué es lo que hace humano al hombre? La personalidad, el pensamiento, su formación, su vida. Sus cosas propias. Sin eso no es nada, no existe. Carece de sentido por lo que se autodestruye y destruye su realidad.

En ese mundo creado para Fidel Castro, el único debate que hace desafiar toda la estructura del estado es la prole. Permiten que exista, pero es el cáncer de todos los pilares que tratan de sostener tal imperio. Si se pretende erradicar de las mentes el sentimiento, hacedlo de todas ellas, sin dejar ninguna al aire libre pues esas “contaminan” las demás y se hacen extender hasta que llegado cierto punto, explotan: “no se sublevarán hasta que ser consientes, no serán conscientes hasta que se subleven”.

Recordemos uno de los muchos métodos de expansión de las ideas: el escucharlas. La influencia es tal que, a pesar de que desde tu nacimiento te hayan inculcado la “verdadera” razón de tu existencia, es posible el recuerdo de tu ente con el mero hecho de escuchar, de entender otros ideales sumamente superiores y con bases más reales que los que tú creías correctos. A nuestro protagonista, este hecho es el que hace posible el desarrollo de tal trama desenlazándose en el momento en el que se hace inconsciente de lo que dice, en el momento en el que se retracta de las verdades absolutas y queda a merced del partido. En ese momento, es suprimido de la existencia histórica, pues ya no representa un problema para el partido, más bien es una solución que hay que desestimar con el fin de no interrumpir la vida sosegada de todos los “individuos” del partido, ya que con su desaparición, se habían dado cuenta de que nunca existió, pero con su reapararición, se crearía una idea desconcertante sobre donde había estado durante todo el período, dando pie a la posibilidad de recreación de todo su sufrimiento puediendo provocar la sublevación de todos los no partidistas (que eran muchos).

Las conclusiones que extraemos de este libro son múltiples:

- La libertad es fundamental para el desarrollo completo del hombre.

- La cultura recibida es fundamental en la moral del hombre, pero existe una moral y ética superior que surge del propio individuo y de su naturaleza humana y que permite oponerse a las manipulaciones llevadas a cabo desde las distintas instancias.

- Cualquier exceso en el ejercicio de poder acarrea una disminución de las libertades individuales.

- Toda dictadura tiene como base el control total del ciudadano, ya que cualquier libertad otorgada se puede volver en su contra ante la toma de consciencia del individuo.

- La dificultad de iniciar una revolución desde las clases bajas reside en la preocupación por problemas más inmediatos, lease hambre, frío, supervivencia, la falta de inquietud política y de conciencia de clase.

- En multitud de ocasiones el poder político se convierte en un fin en sí mismo, lo que provoca un apego al poder que desemboca en abusos sobre la población y disminución de las libertades y derechos otorgados por ley.

- El hombre constituye una unidad en la que se yuxtaponen lo sentimental, lo político, lo ético y otros aspectos formando una totalidad interdependiente en la que unos aspectos acarrean consecuencias en los demás.

La guerra es la paz.

La libertad es la esclavitud.

La ignorancia es la fuerza.

A través de las “telepantallas” se tiene controlada a toda la población las 24 horas del día. Disminuye el lenguaje, ya que el lenguaje influye directamente en el pensamiento, si no hay palabras no se pueden expresar los pensamientos y cada vez se pensará menos. Y además cuando alguien tiene pensamientos en contra o diferentes a los del sistema, este se encarga de torturarlo hasta que cambié de opinión o si no opta por matarlo. Aún cambiando de opinión y colacándose a merced del estado, este prefiere eliminarlo, tal y como se ha dicho antes, por temor a la aparición de dudas.

Claramente se considera que una sociedad de este tipo, un intento de estructura jerarquizada basada en la imposición de la propia mente, no tiene ningún pilar que permita su continuidad en el tiempo, pues la mente de cada uno es un mundo y los pensamientos son un universo incapaz de llegar a entender. Cuando se persigue destruir la mente, se destruye la realidad de la persona, y con ella, desaparece su afán de llegar al fin último destinado en sí para su vida, desaparece él mismo y queda un solo cuerpo. La vida ya no es vida, la historia ya no es historia, nada es ya lo que es y el mundo se viene abajo. La mente siempre será libre, nunca una cárcel de un cuerpo.